La galera mediterránea en el siglo XVI
Aunque su origen esta varios siglos atrás y aún perduraría hasta el siglo XVIII, el apogeo de la galera mediterránea se viviría en el siglo XVI cuando cientos de galeras de combate surcaban las aguas. El principal catalizador para el crecimiento de las flotas en esos años fue la gran pugna que se vivió en este siglo entre el Imperio Otomano y los piratas berberiscos por un lado, y las potencias cristianas como España, Venecia, Génova, la Orden de Malta y el Papado, por el otro.
Características principales.
Hasta el siglo XII el barco a remos dominante había sido el dromón bizantino birreme (enlace). Acompañándolo había barcos monorremes denominados por los bizantinos galea/galiai. Eran barcos más pequeños que los dromones usados como exploradores, enlace, etc. Estas galeras crecerían hasta transformarse en un buque de guerra que desplazaría al modelo del dromón.
El principal cambio que dio origen a la nueva galera fue una modificación del sistema de montaje y proyección de los remos de tal manera que se pudieran poner 2 hombres en un mismo banco -puesto en ángulo- cada uno con su propio remo. La 1ª referencia a ésta disposición de pares de remos parece ser de finales del siglo XII. A finales del siglo XIII ya se habría añadido al banco un tercer remo y remero, para obtener la típica galera “trirreme” de la Baja Edad Media. A éste sistema de disposición de los remos y remeros se le denomina alla zenzile/alla sensile o de “remos sencillos”(i).

Modelo que muestra como se remaba en una galera trirreme alla sensile. Los remeros podían levantarse y dos de ellos apoyarse con el pie en el banco de delante para conseguir “más potencia”.
Un gran cambio tuvo lugar en el siglo XVI con la incorporación de un nuevo sistema de remo: alla scaloccio (en escalera) o boga “a galocha”. Este método consistía en poner varios remeros por banco propulsando un único remo. En realidad era hasta cierto punto un retroceso ya que era menos efectivo que el anterior, por lo que lo reemplazó del todo. De hecho se estimó que para conseguir la velocidad de una galera ordinaria con remos sencillos en tríos, se necesitaba una de 4 hombres por remo con el nuevo sistema. El motivo de que se adoptará fue por la gran demanda de remeros que tenían las principales armadas del siglo XVI que provocó una escasez de remeros cualificados, que además exigían ser bien pagados. Con el nuevo sistema sólo uno de los remeros tenía que estar realmente entrenado -el bogavante- con lo que el resto de puestos se podía rellenar con galeotes (forzados y cautivos).


Imagen de una galera con el nombre de algunas de sus partes y corte de una galera de a 4 remeros con remo de galocha. Fuente: Centro Virtual Cervantes.
Durante la mayor parte del siglo XVI las galeras disponían de un único palo de vela latina. Ya avanzados en la segunda mitad del siglo se fue haciendo común la presencia de un trinquete a proa, desplazándose el palo mayor que quedó cerca del centro pero en una posición adelantada hacia proa. La vela del trinquete en este siglo era relativamente pequeña y se utilizaba como vela de equilibrio y maniobra; no sería hasta el siglo siguiente cuando crecería para transformarse también en vela de impulsión. Dependiendo de la intensidad del viento se podían emplear velas más o menos grandes.
Las galeras son naves alargadas, siendo su relación eslora/manga típica de 8 a 1. La incorporación de artillería en la proa llevó a que en el siglo XVI la parte de la proa se ensanchara un tanto con respecto a la de la proa, dándole a la galera una distintiva forma de pez. La otra característica destacable es su escaso calado lo que las convierte en ideales para operaciones anfibias.
Una galera ordinaria remada alla sensile podía alcanzar velocidades punta de hasta 7 ½ nudos durante unos 20 minutos a costa de agotar a los remeros. La velocidad normal de crucero rondaría los 3 nudos. El radio de acción estaba muy limitado por la escasa capacidad de almacenamiento de provisiones -sobre todo de agua- teniendo que recalar como mínimo un par de veces por semana.

Una galera ordinaria vista desde arriba
Dotación.
La galera era comandada por un capitán, teniendo como segundo al mando a un patrón y existiendo además un cómitre que se ocupaba específicamente de organizar la boga.
Considerando su pequeño desplazamiento la galera estaba sobrecargada de personal y no es de extrañar que se dijera que se podía detectar a una galera por el olor “a humanidad” que desprendía.
Gente de remo: “chusma”.
La chusma (ciurma) son los encargados de bogar cuando se va a remo y de cambiar la entena -un trabajo engorroso- cuando se va a vela. Además de los remeros, en una galera ordinaria, había en torno a 6 miembros extra de la chusma que actuaban como sirvientes.
Aunque ya en Francia en 1443 hay alguna condena a “galeras”; lo normal era que mientras se usó el sistema alla sensile, se recurriera a gentes de buena voluntad (buona blogia: buena boya) o sea profesionales. Como ya se ha mencionado, la aparición del método de boga a galacho introdujo la posibilidad de dotar a las galeras con criminales y cautivos.
Francia y España -seguidas por los habituales aliados de España (Génova, Orden de Malta y el Papado)- se apuntaron a ésta opción. El motivo español fue el establecimiento de escuadras de galeras permanentes para defender las costas españolas e italianas. La escasez de remeros profesionales para las cada vez mayores flotas provocó un fuerte alza en sus salarios. El coste de mantener remeros profesionales “fijos” todo el año era excesivo; resultando más económico recurrir a galeotes(ii). A partir de 1550 ya era habitual la presencia de galeotes en la mayoría de las galeras españolas.
Venecia por su parte se resistiría hasta el siglo siguiente a emplear galeotes, permaneciendo fiel al alla sensile salvo en las galeras más grandes. Por un lado no mantenía grandes escuadras activas todo el año, dejando a la mayoría de sus galeras en reserva hasta que verdaderamente se necesitaban, ahorrando en mantenimiento. Además la estrategia defensiva italiana se basaba en su capacidad de reforzar rápidamente cualquiera de sus posesiones avanzadas en caso de amenaza, por lo que requerían galeras rápidas. Por último Venecia estaba escasa de soldados con que dotar a su flota por lo que resultaba conveniente tener la posibilidad de que la chusma voluntaria se uniera a la pelea en caso de necesidad.
El Imperio Otomano también se resistió en cierta medida a emplear galeotes. Los turcos podían recurrir a levas dentro de su extenso Imperio por lo que el coste salarial de tener remeros libres no era tan alto. Aun así las necesidades de la enorme flota turca hicieron que se fueran introduciendo; aunque muchos almirantes turcos procuraron que al menos las galeras de mando estuvieran remadas por hombres libres que sirvieran de refuerzo en caso de abordaje.

Maniquíes que representan a remeros en la replica de la "Real" del Museo Marítimo de Barcelona (Wikimedia Commons). También se puede observar como era un remo de galocha, que por fuerza tenía que ser más grande y largo que un remo sencillo.
Gente de cabo.
Se dividían en “gente de mar” y “gente de guerra”.
Gente de mar.
La formaban los marineros encargados de maniobrar las velas, timón, etc. También se ocupaban de manejar la artillería. Además incluía a los especialistas como carpinteros, cirujanos, barberos, capellanes... En una galera ordinaria habría del orden de unos 20-30.
Gente de guerra.
La gente destinada a pelear. En España se les solía llamar “compañeros sobresalientes”. Las ballestas serían desplazadas por el arcabuz a lo largo de la primera mitad del siglo y más tarde se incorporaría también el mosquete. Además se contaba con toda una variedad de armas blancas como espadas, alabardas, picas de abordaje, etc. Se podía disparar al enemigo desde la parlamenta de la postiza en los laterales, pero sobre todo se usaba una estructura llamada arrumbada, situada en la proa alrededor de la corulla donde estaban los cañones. Las arrumbadas españolas solían ser estructuras más completas y fijas mientras que otros (como los otomanos) usaban una estructura parcial que no cubría de todo o usaban una arrumbada desmontable.
El número de tropas asignadas no era fijo y dependía de las necesidades del momento. Los españoles podían recurrir para guarnecer sus galeras a los profesionales soldados de los Tercios Viejos de Italia, lo cual les daba una gran ventaja tanto en operaciones normales como en el caso de que se necesitaran reforzar las tropas a bordo. Por ejemplo, las galeras venecianas se presentaron en Lepanto con apenas 30-50 soldados c/u. -estimándose que para el tipo de batalla que se iba a dar se necesitaba del orden mínimo del centenar- teniendo que admitir soldados españoles a bordo.
Los otomanos no estaban tampoco faltos de soldados entrenados, pudiendo contar a bordo con los famosos jenízaros. Aunque también usaban arcabuces y mosquetes, los otomanos tenían la particularidad de que siguieron conservando durante bastante tiempo un cuerpo de arqueros entrenados por lo que siguieron embarcándolos. Hay que recordar que un arquero entrenado superaba a un arcabucero en varios aspectos como cadencia de tiro, alcance y precisión; por lo que no está tan fuera de lugar como pudiera parecer.

Combate a bordo de una galera otomana en Lepanto, diorama obra de Jesús Gamara. Fuente: Espacio Cusachs.
Artillería.
Uno de los principales cambios que vivió la galera fue la paulatina introducción a lo largo del siglo XV de piezas de artillería dando lugar a la galera artillada del siglo XVI. Al principio todavía era habitual que lanzaran bolaños de piedra pero a lo largo del siglo fueron siendo desplazados por las balas de hierro.
A proa -en la corulla- se instalaba la artillería principal. Había un cañón “grueso” en el centro denominado cañón de crujía ya que estaba por delante de ésta dejando un espacio para el retroceso.
Al lado se fueron añadiendo con el tiempo otras piezas menos pesadas . En el primer cuarto de siglo la cantidad de artillería embarcada sería relativamente escasa, creciendo después bastante sobre todo para la segunda mitad del siglo, lo que llevaría a un incremento del desplazamiento de las galeras. La variedad de las piezas podía ser enorme: basiliscos, bombardas, cañones, semi-cañones, pasavolantes, culebrinas... No existían carruajes con ruedas para montar los cañones, así que el proceso de carga era lento y además expuesto ya que se hacía desde fuera de la corulla, en la tamboreta. Estos cañones no giraban, por lo que había que apuntar con la propia galera.
Además de la artillería anterior -de carácter netamente ofensivo- había piezas más ligeras y giratorias como falconetes y versos, que se utilizaban para defender la arrumbada y la parlamenta o en combates a muy corta distancia para barrer la cubierta del enemigo.
Los venecianos eran expertos en el uso y fabricación de artillería naval, produciendo piezas más ligeras que las de otros países pero igual o más potentes. Por otra parte su deseo de conservar velocidad hacía que no quisieran llevar tantos cañones como por ejemplo los españoles con lo que se preocupaban más de que los que llevaran a bordo fueran de mejor calidad.


Izquierda: tubo de pasavolante turco (15 libras) de principios siglo XVI.
Derecha: falcón pedrero español (1 libra) de mediados siglo XVI.
Fuente: Centro Virtual Cervantes – Museo Naval.
Tipos de galera.
Fragata.
Era la galera más pequeña. De unos 6-10 remos sencillos por banda en bancos corridos(iii) (12-20 remeros). Mediría en torno a 10 m. de eslora y menos de 2 de manga. No tenía cubierta. Con una dotación de en torno a 20 hombres. Navío muy veloz y maniobrero, se utilizaba como enlace (correo, transporte de personalidades...). En Lepanto don Juan de Austria empleo una fragata para comprobar la adecuada disposición de la flota, antes de regresar a su galera.
Bergantín.
También llamado “cuarto de galera”. De unos 10-15 remos sencillos por banda en bancos corridos (20-30 remeros). De unos 13-16 m. de eslora y en torno a 2 m. de manga. No tenía cubierta. Podía llevar una pequeña pieza de artillería a proa. Su dotación era de entre 30-60 hombres. Eran ideales para misiones de enlace, asaltos anfibios e incluso transportar pequeños contingentes de tropas entre una galera y otra durante la batalla(iv).

Ilustración sobre la captura por parte de Barbarroja de 2 galeras papales en 1504. El bajel berberisco parece un bergantín aunque en realidad Barbarroja comandaba un puñado de galeotas, mucho más aptas para asaltar una galera. Fuente: heritage-history.com.
Fusta.
De unos 10-15 bancos con remos de galocha y dos hombres por remo (40-60 remeros). No tenía cubierta. Llevaba normalmente una pieza de artillería de 12-18 libra. Podía llevar hasta 30-40 soldados y su dotación completa no superaría los 100 hombres. Era una nave todavía demasiado pequeña para formar parte de la primera línea en un gran combate naval pero al ser muy económica de operar era muy popular para las incursiones piráticas y para servir de explorador de la flota. En batalla se podían utilizar también para transportar tropas de un punto a otro de la línea.

Bosquejo atribuido a Rafael de lo que parece ser una fusta o una galeota de principios del siglo XVI. Está navegando a vela y los remos descansan en unos suportes.
Galeota.
También llamada “media galera”. De entre 16-24 bancos con remos de galocha (dos hombres por remo) aunque siendo lo normal 18-20 (72-80 remeros). Podía llevar hasta 60 soldados; siendo la dotación completa de unos 160 hombres. Tenía entre 20-27 m. de eslora y una manga de 3 m. Carecían de arrumbada y como artillería llevaban una pieza de 16-24 libras, acompañada de un par de piezas ligeras. Tenían menos calado y la borda más baja que las galeras lo que les daba ventaja en operaciones costeras y/o anfibias, pero a la vez las hacia vulnerables en un combate directo contra las galeras y menos efectivas con viento de costado. Teóricamente debían aprovechar su mayor maniobrabilidad para enfrentarse a las galeras sólo cuando las condiciones les fueran favorables. Los berberiscos favorecían especialmente este modelo; de hecho las versiones más grandes de las galeotas solían ser suyas y muchas veces sus rivales las tomaban erróneamente por galeras.

Galeota berberisca (1540). Ilustración de Tony Brian para Osprey Publishing.
Galera ordinaria.
También llamada galera sutil. Lo normal es que tuviera 24 bancos con 3 remeros por banco (144 remeros), independientemente del sistema de remo. En la segunda mitad de siglo, en España se van normalizando las galeras sutiles con algunos bancos (no todos) con 4 remeros con remos de galocha, hasta sumar 164 remeros. Van armadas con un cañón grueso de 30 a 50 libras, acompañado por ejemplo de un par de culebrinas de 12 libras y otro par de sacres de 6-9 libras. Además podían llevar hasta 100-150 soldados. El desplazamiento era de unas 200 ton. para una galera de mediados de siglo, con una eslora de 41 m.
Formaban el grueso de las flotas de combate. En la época de Lepanto puede que hubiera en torno a 500-600 galeras surcando el Mediterráneo.
Galera sutil (sottil) veneciana. La ilustración la representa con remos de galocha, lo cual hubiera sido extremadamente raro ya que las galeras ordinarias de Venecia eran remadas alla sensile.
Galera bastarda y galera de fanal.
Son galeras más grandes que las ordinarias: a partir de 25 bancos. Las había con 4 remos sencillos(v) por banco pero eran raras y lo más normal es que se utilizara el remo de galacho.
Las galeras bastardas solían ser elegidas para ser galeras de fanal (lanternas). Estas galeras llevaban una guarnición de tropas muy reforzada -con varios cientos de soldados- y también solían llevar algo más de artillería que sus compañeras. Se utilizaban como galeras de mando(vi) y su misión era servir como foco táctico en caso de melee. En España aquella galera de fanal en la que embarcaba el general de la escuadra se denominaba “Capitana” y la de los diferentes jefes de escuadrón “patronas”.
Por encima de la “Capitana” estaba la “Real” -o su equivalente en otros estados- destinada a embarcar a reyes y miembros de la familia real. Algunas se construyeron ex-profeso -quedándosele corto o tal vez inapropiado el apelativo de bastardas y siendo denominadas extraordinarias- como la española de 1568 para don Juan de Austria con 30 bancos y su sucesora (1586) de 31 bancos. La “Real” de Lepanto alcanzaba 61 m. si contamos el espolón, siendo remada por entre 4 a 6 remeros por banco y remo(vii). Se estima que la “Real” en Lepanto llevaba 300 soldados más un contingente de 100 caballeros voluntarios. Estas galeras representaban a la Monarquía y estaban profusa y bellamente ordenadas, siendo obras de arte flotantes.

La Real de don Juan de Austria. Ilustración (armada.mda.es) y Foto de la popa de la réplica del Museo Marítimo de Barcelona (Wikimedia Commons).
Galeaza.
Fue una reacción veneciana -en la década de 1530- al cada vez mayor poder y número de las galeras bastardas españolas. Venecia había contado desde el siglo XIV con grandes galeras mercantes y procedió a adaptarlas , dotándolas de un castillo de proa artillado semicircular con hasta 9 cañones pesados que cubrían un amplio ángulo. Además tenía una borda alta donde se podían instalar más piezas e incluso tenía piezas de artillería en la popa; podían rondar los 35-50 cañones. Tenía 3 palos aunque estos sólo servían como auxiliares para la navegación en la galeaza mediterránea(viii). Las galeazas originales tenían 47 m. de eslora y 8 de manga -por tanto más mangudas que las galeras, al tener una proporción de 6:1. Contaban con 25 bancos para boga a galocha con 5 remeros por remo (250 remeros); llegando a haber galeazas con 300 remeros. Llevaban entre 100-250 soldados y hasta unos 70 marineros adicionales.
Estas “baterías flotantes” tuvieron su momento de gloria en Lepanto, las galeazas eran demasiado caras y poco maniobrables, sin llegar nunca a combinar eficazmente las ventajas de las naves mancas (sin remos) y las galeras. Aunque se siguieron construyendo en pequeñas cantidades, su uso fue limitado y no llegaron a desplazar a la galera corriente.

Galeaza en acción por Rado Javor. Ilustración para Empire Total War.
Tácticas de combate.
Operaciones anfibias.
Una de las principales misiones de las galeras era la de proporcionar un medio de asalto a las costas enemigas, actuando como transportes rápidos de asalto. Además su capacidad de aproximarse a la playa les permitía prestar fuego de apoyo al desembarco. Una vez desembarcado el ejército (si éste operaba cerca de la costa) podían apoyarle llevando refuerzos rápidamente de un punto a otro. Los otomanos eran expertos en la cooperación ejército-armada ya que su estrategia en el siglo XVI era decididamente ofensiva y por tanto favorecían galeras de pequeño calado que pudieran operar eficazmente en la línea de costa.
La capacidad anfibia de las galeras también las hacía ideales para incursiones rápidas: desembarcar, dar un golpe rápido y reembarcar. Además en las pequeñas incursiones de las ágiles y escurridizas galeras menores -como las fustas y galeotas- se podía forzar el límite del radio de acción haciendo aguada en el propio territorio enemigo. De hecho era habitual que naves de bajo perfil como las fustas llevaran el mástil abatido para pasar desapercibidas a larga distancia. Los berberiscos eran especialistas en estas incursiones.

Galeras españolas apoyando el asedio de la Goleta en Túnez (1535).
Galera versus Galera.
La forma de aproximarse al combate dependía mucho del modelo de escuadra de galeras que cada país tuviera.
España abanderaba desde aproximadamente la década de 1530 un modelo de galera que Guilmartin denomina “nave táctica de asalto de infantería”. Eran galeras no muy rápidas ni maniobreras pero bastante artilladas y sobre todo con un potente complemento de soldados profesionales. El procedimiento típico sería acercarse al enemigo y soltar una única andanada a corta distancia. A continuación se empleaba el espolón para destrozar los remos enemigos y/o clavar el hierro de la punta en la galera rival; a la vez que entraban en acción arcabuceros/ ballesteros y las pequeñas piezas giratorias para ablandar al enemigo antes de abordarlo o repeler un abordaje en el caso contrario. El espolón se utilizaba como pasarela de abordaje(ix). Francia y la Orden de Malta seguían este modelo hasta cierto punto, haciendo algo más de énfasis en una potente artillería.
Los venecianos por contra preferían en general evitar los choques directos -debido a la escasez de soldados disponibles- optando por confiar más en su gran velocidad y en un manejo preciso de su excelente artillería, para ganar ventaja antes de llegar al abordaje.
Las galeras otomanas -de menor calado que sus rivales cristianas- eran casi tan veloces como las venecianas y algo más maniobrables. Por ello en combate intentaban hacer uso de su mayor capacidad para moverse cerca de la costa para flanquear a sus rivales. Los otomanos solían adoptar una posición defensiva si se sentían muy amenazados, llegando a varar sus galeras en la playa con las proas (y sus cañones) apuntando al mar.
Los veloces piratas berberiscos preferían un rápido abordaje de una presa fácil en el mar y no estaba en su ánimo intercambiar cañonazos con otras galeras y arriesgarse a ver dañada la presa o su propio buque.

Batalla de Lepanto (1571). Pintor anónimo, National Maritime Museum (Wikimedia Commons).
En los enfrentamientos de flotas las galeras se disponían en líneas paralelas (en batería) con sus proas alineadas contra el enemigo. Las grandes flotas se dividían en varias escuadras ya que se consideraba impracticable mantener la formación con más de 60 galeras. Además era muy útil dividir la flota en varios cuerpos -central (o batalla), ala izquierda, ala derecha y reserva- para intentar o hacer frente a movimientos de flanqueo y además tener unos refuerzos libres para acudir al punto decisivo.
Si se llegaba al choque frontal entre escuadras, el combate derivaba en una confusa melee donde prevalecía normalmente la galera que tuviera mayor potencia de fuego y sobre todo más y mejores soldados. En medio de la melee las galeras tenían poco espacio para maniobrar y podía surgir la oportunidad para que las galeotas -más pequeñas y maniobrables- remataran a alguna galera herida que hubiera perdido la formación. Por su parte, fustas y bergantines se introducían entre las galeras para actuar como lanzaderas llevando tropas y mensajes de un lado a otro de la confrontación.
Galera versus Naves de alto bordo.
Cuando una galera se enfrentaba a una nave de alto bordo tenía la ventaja de la velocidad y la maniobrabilidad, pero la gran desventaja de la altura y de ser menos marinera en situaciones de mala mar.
Ya en la Edad Media las galeras tenían problemas para asaltar las grandes naves mancas ya que la tarea se asemejaba a asaltar una fortaleza, con la dificultad añadida del oleaje. Aunque no hubiera viento que permitiera a la nave manca escapar, si ésta contaba con una buena y decidida guarnición podían rechazar cualquier intento de abordaje a la vez que diezmaban desde arriba a las dotaciones de las galeras.
La introducción de la artillería en galeras y naves mancas, supuso una interesante novedad. Por un lado las galeras y su bastante expuesta dotación de remeros eran más vulnerables al fuego de artillería que las nave de alto bordo; además de que estas últimas podían llevar en teoría más cañones al poder utilizar para ello las bandas. Sin embargo por otro lado las galeras ahora tenían un arma que bien empleada podía acabar con la resistencia del rival e incluso hundirlo, toda era cuestión de conseguir aprovechar su velocidad y maniobrabilidad para acercarse al enemigo aprovechando los ángulos muertos de la artillería enemiga, sobretodo a proa y popa. Un primer ejemplo de ello tendría lugar en 1513 cuando media docena de galeras francesas se enfrentaron en las costas de Brest a varios navíos ingleses, hundiendo una nao y causando graves daños a otra, para después retirarse a una playa varando con sus cañones apuntados al mar.
A lo largo del siglo XVI las galeras pudieron mantener su ascendente en el Mediterráneo pero en el siguiente siglo empezaron a ser desplazadas por unas naves mancas que se hacían cada vez más marineras pero sobre todo mejores plataformas de artillería.

Combate entre galeras y carracas (1561). Grabado de Frans Huys según dibujo de Brueghel el Viejo (Wikimedia Commons).
Autor: Flavius Stilicho
Fuentes:
-
Fondevila Silva, P: La tipología de las galeras del siglo XVI. Revista de Historia Naval nº 110.
-
Guilmartin, J.F: Galleons and Galleys. Cassell&Co.
-
Guilmartin, J.F: The Tactics of the Battle of Lepanto Clarified: The Impact of Social, Economic, and Political Factors on Sixteenth Century Galley Warfare. The Internet Archive.
-
Konstam, A: Reinassance War Galley, 1470-1590. Osprey Publishing.
-
Martínez Ruíz, E: El Mediterráneo, un mar de galeras. Revista de Historia Naval nº 110.
-
VV.AA: El buque en la Armada Española. Sílex Ediciones.
Notas:
i En el caso de 3 remos sencillos también recibía el nombre de boga “a tercerol”.
ii Aún sin tener pagar salarios a los galeotes, la medida no era del todo un “chollo”. Por un lado para mantener una adecuada velocidad se necesitaban más galeotes en el remo de galocha y había que alimentarles adecuadamente. Además se necesitaban más soldados tanto para vigilar a los galeotes como para combatir ya que los galeotes no podían servir como luchadores extra, salvo en raras excepciones en las que se les prometía la libertad si peleaban.
iii No hay bancos de estribor y babor sino un solo banco que une las dos bandas.
iv O para operar en lagos: Hernán Cortés ordenó construir varios bergantines para el asedio de Tenochtitlan.
v Se llegaron a hacer experimentos en torno a 1530 con 5 remos sencillos por banco, pero los resultados no fueron lo suficientemente buenos para que mereciera la pena su implantación.
vi El número, posición y tamaño de los fanales identificaba la categoría del bajel:
Capitana real - 3 fanales iguales en línea.
Capitana - 3 fanales en triángulo.
Patrona real - 2 fanales iguales en línea.
Patrona - un fanal.
Galera normal - una figura alusiva (de un santo o profana) y a los lados, 2 fanaletes.
vii El sistema de boga a galacho era bastante flexible por lo que es difícil saber que se consideraba un chusma normal, sobre todo si se avecinaba una batalla en la que era importante un extra de velocidad.
viii Había una versión “atlántica” más marinera que si era más velera.
ix En Lepanto don Juan de Austria ordenó cortar los espolones de algunas galeras para que los cañones se pudieran apuntar hacía un ángulo más bajo de lo normal y barrer a las galeras turcas a quemarropa que solían ser menos altas.
- Flavius Stilicho's blog
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios
Como siempre muy buen tema Flavius. Me ha traido a la memoria la lectura de la novela de Reverte: "Corsarios de Levante", donde se revive muy bien la vida en una galera y sus enfrentamientos contra los otomanos.
A todo esto ¿los españoles no poseían galeras con castillos de proa? tal vez sean una evolución tardía de las que has señalado.
Saludos, compañeros.
Yo también me leí en su día "Corsarios de Levante". Repecto a lo que dices Tito, España llegó a tener galeazas, participando 4 de ellas en la expedición de la Armada "Invencible". Sin embargo no creo que construyera muchas. En Venecia y Turquía si fueron algo más populares y se siguieron utilizando en el siglo siguiente. También España tuvo galeones "agalerados" que podían usar remos.

Una Galeaza de la Armada de 1588
Como menciona TCKC las galeras se tomaron la revancha en 1589 aprovechando la falta de viento para atacar las popas de las naves inglesas en retirada. De hecho es posible que se utilizara una táctica similar a la "caracola" de la caballería: una galera se acerca, dispara y después se retira a recargar mientrás otra ocupa su lugar para disparar. Sin embargo quizas más importante que esta acción fue su papel previo cañoneando a los tropas inglesas en su marcha por tierra y que fue decisivo para que fracasara el ataque. Otro momento estelar en el Atlantico fue el desembarco en 1582 en las Azores, apoyado de cerca por los cañones de las galeras. De hecho muchos creían imposible llevar galeras hasta medio del Atlántico y eso en sí mismo se consideró una proeza.
También se mandaron galeras al Caribe y a Flandes, consiguiendo algunos éxitos.
Sin embargo a pesar de estos ejemplos, el uso atlántico de las galeras tenía muy serias limitaciones: los vientos fuertes les crean muchos problemas (las olas barren el barco de parte a parte y las galeras navegan muy mal contra el viento) y por ejemplo en el Mediterráneo no era raro que la dotación de la galera durmiera en el propio barco y relativamente a la intemperie mientrás que en climas más duros esto no era práctico.
Por eso en el Atlántico se utilizaban sobre todo para proteger los puertos y estuarios.
Sí. lo preguntaba porque había visto retratos de este tipo de galeras similares a los galeones de fines del XVI. Aunque más alargadas y por supuesto con remos, pero con ese carcaterístico castillo de proa donde los arcabuceros barrían las cubiertas enemigas, pero no tan artillado como en las galezas más pesadas. Sin embargo en el canal de la mancha les resultó fatal. No conocía el desembraco de las azores. Veré si encuentro algo.
Me he liado con el año y el desembarco fue en el 1583 aunque la campaña de las Azores empezó en el 1582.
Aquí hay un buen relato del hecho: http://www.todoababor.es/articulos/16-conquistaterceras2.htm por si te interesa.
Entresaco un párrafo:
la galera capitana se adelanta para dar la señal de largar los remolques, comenzando la boga de las embarcaciones que se han de dirigir a tierra. Seguidamente todas las galeras comienzan por encima de los barcones a batir la tierra con tanta violencia, con tan espesos cañonazos que aquellas cruxías disparaban que parescía hundiase el mundo, yendo el horrendo ruido resonando y extendiéndose por aquellas cañadas y collados a las bueltas de las balas, que donde davan lebantaban una espesa nube de polbo que atemorizava a los que heían

Muy interesante el artículo, y el conocer algo más del armamento de aquella época. Me gustaría conocer más de las armas de fuego de la infantería de esos años.
Gracias Carlos Roberto. Por si te interesa te dejo un enlace a un artículo online (en inglés) sobre las armas de la infantería embarcada en el siglo XVI: http://www.angelfire.com/ga4/guilmartin.com/Weapons.html
Saludos.
Como curiosidad voy a poner parte del relato del capitán español Francisco de Ribera de la batalla de Cabo Celidonia (1616). Sería la primera vez que una fuerza de naves mancas (2 galeones, 2 naos, 1 urca y 1 patache) se atreviera con éxito a combatir a una fuerza importante de galeras (55 galeras turcas).
Hay que destacar como Ribera tiene que disponer barcas auxiliares (a remos) que puedan remolcar a sus naves y ayudarlas a maniobrar. Por su parte se ve como las galeras turcas no pueden hacer valer su número ya que no pueden aproximarse sin más , ya que cuando un navío español "se atraviesa" para usar la artillería de su banda les causa enormes daños. Por tanto las galeras tienen que tener mucho cuidado con sus líneas de aproximación, como cuando confundida por el humo de los cañones la galera "real" se acerca al costado de la capitana española por error.
Viniéronse a mí con una prisa terrible; como lo vi, puse bandera de juntar bajeles; estando juntos amainé en seco, y les di por orden que el Almiranta, Carretina y Urqueta estuviesen siempre juntos, y si fuese calma muerta se diese cabo por los costados tres, y que si por desgracia echasen alguno al fondo, que los demás le salvasen la gente, y si le desarbolaban le diesen cabo, y que en todas necesidades fuesen socorridos unos de otros. Al patache ordené que no se me quitase de la proa, y a la Capitana vieja a mi lado izquierdo, con orden que si embistiesen al patache le pusiésemos en medio, de modo que fuese bien defendido. Yo me puse en cuerno derecho de mis bajeles y los llevé juntos como pudieran ir si fueran galeras: hice vela dadas estas órdenes la vuelta de el armada; ya había un poco de viento, y llegando a tiro de cañón plegué las velas, excepto el trinquete y gavia baja, que esto no se excusaba para que el bajel gobernase.
Empezóse a pelear a las nueve de la mañana y duró hasta la oración, y se alargaron, dado a la banda ocho galeras y desarbolándoles una: nuestros bajeles tuvieron su recaudo. Acomodémonos aquella noche lo mejor que se pudo y di orden que todos pusiesen fanal, y yo puse dos, porque desta manera yo les veía y ellos me veían, y siempre estábamos juntos, y si uno se apartaba ó se juntaba demasiado, con su barca se ponía bien. Llegó la mañana y llegó la armada a pelear, poco más de tiro de mosquete, donde asistió hasta las nueve de la mañana, que se determinaron a embestir a mí y a la Almiranta, a la que fue el Bey de Rodas con 25 galeras; la Carretina que estaba a su lado, se atravesó e hizo en las galeras gran estrago: dejaron la Almiranta y vinieron a ella, mas presto se desasieron. La Urqueta, que estaba a la banda siniestra del Almiranta, se atravesó con su barca y hizo cuanto pudo, que no fue poco. A mí se llegó la Real con seis capitanas a sus lados j hasta 30 galeras, y abordo pelearon poco más de media hora, que si asistieran más, fuera peor para ellas. Recibieron daño tan notable, que no acertaban a retirarse. La propia Real me quitó la fragata de popa, que al precio que la llevó, podría V. E. dar otra. Retiráronse y pelearon desde fuera hasta las dos de la tarde, y siempre estaban tan cerca que el artillería del patache les alcanzaba largamente. Este día dieron a la banda 10 galeras para aderezarse, y dos se le quitaron los árboles. Bien podrá imaginar V. E. que también nos daban buenos cañonazos en los bajeles, árboles y aparejos, como allí se verá.
Lo que duró del día y toda la noche nos estuvimos remediando y alistando para otro dia. Este dia me hirieron en el rostro; quiso Dios que no fuese cosa que me estorbase acudir al servicio de V. E. Visité los bajeles, y algunos tenían falta de munición; saqué de los que tenían más y iguálelos; entró la noche y hice mis fanales acostumbrados.
Llegó el armada otro dia, que fueron 16, con gran bonanza; hicieron señal de embestirme tres veces, y la propia Real me vino a reconocer todo el costado, no se fiando de lo que le dijo una barca, que con el humo se metían debajo del artillería, y pudo dar buena relación del artillería, que estaba aparejada. Llegaron a embestir con la Carretina; atravesóme con la Capitana y hice disparar: alargáronse luego, aunque siempre peleaban cerca.
Duró hasta las tres de la tarde, y la Real se retiró dos horas antes que todas sus galeras, y estuvo dada a la banda, y sospecho que el general va herido ó muerto, porque en la popa le dieron dos cañonazos, y como he dicho, se retiraron detrás de sus galeras y en dos horas no peleó, y hasta entonces la galera más arriscada era la Real. Este dia se les echó una galera en fondo, y a dos les quitaron los árboles, y 17 quedaron dadas a la banda. Retirándose, como he dicho, a las tres de la tarde, y como entró la noche, se fueron sin hacer fanal. Como amaneció otro dia y no las vimos, no me pesó nada, antes me holgué mucho, porque sobre todos mis daños, que eran muchos, no tenía pólvora para pelear seis horas.
Dejáronme con el árbol y entena de gavia y entena de cebadera hechos pedazos ; los demás árboles con tantos cañonazos, que ninguno es de provecho; desaparejáronme de manera que fue menester hasta la jarcia de la jareta para remediarme, además que hacía muchísima agua, que hasta Candía los soldados han venido dando a la bomba, y la Carretina ha hecho muchísima agua. Dime priesa a tomar a Candía; llevóme de remolco la Capitana vieja, hasta que me aderecé. Hanme muerto en la Capitana 15 soldados y [heridos] al sargento de Castillo y marineros, que ya casi todos están buenos. En la Almiranta mataron cuatro soldados y dos marineros y hirieron 26; en la Carretina mataron 10 y hirieron 25; en la Capitana vieja mataron dos; en el patache mataron uno y hirieron dos.
Impresionante. 6 naves contra 55. Creo que demuestra que las galeras ligeras turcas poco podían hacer frente a naves muy artilladas de bordas altas... La única opción que les podía quedar tal vez fuera arremeter con sus espolones, porque los abordajes un pelín difíciles.
El abordaje como dices era bastante dificil por la altura y porque los buques españoles estaban cargados de soldados. El problema con los espolones de las galeras es que estaban por encima de la línea de flotación y no estaban diseñados para hundir sino más bien para enganchar. No quita que se pudieran utilizar para abrir agujeros en el casco pero resultaría complicado abrir uno que fuera realmente grave.
Siendo tantos siempre podrían haber usado la legendaria táctica de "Zapp Brannigan" contra los robots asesinos: lanzar escuadrón tras escuadrón hasta que al enemigo se le agote la munición.
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios






















Excelente e interesante artículo. Mi enhorabuena.
Leyéndolo he recordado que a parte de operar en el mediterráneo tuvieron algún momento de gloria en el Atlántico, durante el ataque a Lisboa por la armada inglesa. Primero atacando con su artillería desde el río. Y posteriormente siguiendo a la flota inglesa a la espera de que esta se quedara sin viento, cuando esto sucedió, usando su propulsión a remo atacaron los buques de vela inglese por la popa, causando grabes daños a la flota inglesa.