Turquía. Siglo XVII. La última ofensiva

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Autor: dudailo, 14/Dic/2007 15:58 GMT+1:


 

Hola de nuevo. Aquí va este tema del el último gran período del imperio otomano, mucho menos tocado que la época de Solimán el Magnífico, pero que también es importante dentro de la historia moderna por las repercusiones que tuvo en algunos estados europeos. Espero que lo disfruteis.    


TURQUÍA. SIGLO XVII. LA ÚLTIMA OFENSIVA:

Durante un siglo aproximadamente había existido un difícil equilibrio entre los turcos otomanos y los Habsburgo austriacos en Hungría. La mayor parte de este reino, incluído Budapest, estaba administrada por la "Sublime Puerta" (gobierno otomano). Al noreste se encontraba el principado de Transilvania, que debía lealtad al sultán pero que, en la práctica, era más independiente que los dos principados autónomos y cristianos ortodoxos de Valaquia y Moldavia, en el bajo Danubio (el corazón de lo que hoy es Rumania). Al oeste, los Habsburgo poseían una amplia franja de territorios húngaros que iba desde el Adriático hasta los Cárpatos. Había en Viena quienes deseaban que el emperador concentrara todas sus fuerzas en la lucha contra los turcos, pero Leopoldo I (1658-1705), pendiente tan sólo de la herencia española, era un "occidentalista" que consideraba que la agresión de Luis XIV constituía una amenaza mayor que los turcos.


Imperio Otomano a finales del siglo XVII

Sin embargo, ese criterio entrañaba muchos más riesgos de lo que creía Leopoldo I. Era cierto que el imperio otomano había estado en crisis durante casi un siglo; el sistema de la devshirme, creado en un principio para contrarrestar a la antigua aristocracia turca, produjo divisiones internas relacionadas con las camarillas del harén, que corrompieron cada vez más los órganos del gobierno central y de la administración provincial del imperio. Una población creciente, con la consiguiente subida de precios, en el contexto de una agricultura en crisis a causa de la enorme presión fiscal, dejó al imperio abierto a la penetración económica de la Europa cristiana. 

Durante la primera mitad del siglo XVII, las potencias occidentales estaban demasiado ocupadas luchando entre ellas en la Guerra de los Treinta Años como para preocuparse de los turcos, pero la guerra con Venecia por el control de la isla de Creta (1645-1669) mostró la debilidad militar y especialmente naval del imperio otomano. Con la flota veneciana en la entrada de los Dardanelos (1656), parecía que se iba a repetir la historia del imperio bizantino.



Llegado ese punto, los círculos gobernantes de Constantinopla nombraron a un nuevo gran visir como una especie de dictador. Köprülü Mehmed Pasha, un viejo albanés de unos setenta años de edad, llevó a cabo una purga drástica y sanguinaria de la administración. Él y su hijo, que le sucedió como gran visir, eran esencialmente conservadores que intentaron devolver el imperio al sistema gubernamental y al carácter que tuvo los grandes días de las conquistas.

Este sistema pareció funcionar durante un tiempo. Los venecianos, que ya no eran más que una potencia menor, fueron vencidos y expulsados de Creta (en gran parte porque la población local de la isla odiaba a los italianos incluso más que a los turcos). En 1683, el sucesor de Köprülü, Kara Mustafa Pasha, utilizó el ejército que Köprülü había reformado para marchar sobre Viena. Se han estimado sus fuerzas, junto con su enorme expedición de bagajes, en más de doscientos mil hombres. El kan tártaro de Crimea aportó un gran contingente de caballería. Gran parte de la nobleza húngara apoyó a los turcos contra los Habsburgo, y los protestantes de Hungría y Transilvania preferían una victoria turca, que significaría la tolerancia religiosa, a una victoria Habsburgo, que iba a significar la reimposición del catolicismo. Más al oeste había otras poblaciones a las que no les hubiera importado ver una derrota de los Habsburgo.

 
Kara Mustafa Pasha

La diplomacia francesa había tratado desde hacía mucho tiempo a los otomanos como parte del sistema de estados europeos; una parte que se podía utilizar en el juego del equilibrio de fuerzas contra la casa de Austria. Luis XIV ya se veía surgiendo como el defensor de la Europa cristiana tras la caída de Viena.

Todas estas condiciones favorecían a la ofensiva turca. Kara Mustafa habló de que "todos los cristianos obedecerían a los otomanos" si Viena caía en su poder; incluso tras dos meses de asedio, Viena estuvo a punto de caer. Leopoldo I había conseguido reunir una gran alianza: Polonia, Sajonia, Baviera y muchos otros pequeños principados alemanes mandaron tropas a Viena. El papa Inocencio XI aportó grandes cantidades de dinero, al igual que otros estados italianos e incluso Portugal. El ejército turco, que carecía de una buena artillería de sitio, fue bombardeado por los defensores y prácticamente expulsado por el ejército de relevo, dirigido por el rey de Polonia, Juan III Sobieski. 

El ejército turco no había estado a la altura de los ejércitos occidentales en cuanto a equipamiento, a organización y a capacidad de adaptarse a nuevas situaciones. Las reformas de Köprülü no habían conseguido adaptar el Estado turco a las nuevas condiciones de Europa, aunque de hecho no había sido esa su intención. Fue característico en ese sentido que Kara Mustafa muriera estrangulado y que el imperio otomano volviera a caer en la corrupción y el estancamiento del que se había librado sólo temporalmente.


Batalla de Viena (1683)

En los siguientes quince años, los Habsburgo reconquistaron Hungría y ocuparon de nuevo Transilvania; pero lo que debía haber sido una liberación de los pueblos cristianos del sureste de Europa se vio en Viena casi exclusivamente como la reconquista de los derechos del emperador. Pronto se produjo un conflicto e incluso una guerra abierta entre los alemanes y los magiares; entre el absolutismo de los Habsburgo y el constitucionalismo de los los húngaros y los transilvanos; entre el catolicismo de la Contrarreforma y las comunidades calvinistas y socinianas que habían florecido en el límite entre la cristiandad y el islam. En las matanzas, pillajes y opresiones mutuas, los que más sufrieron fueron los campesinos, que vieron aún más confirmada su ya antigua enajenación respecto a las autoridades en el poder.


Autor: GaetanoLaSpina, 15/Dic/2007 02:48 GMT+1:



Excelente Dudailo! al igual que las imágnes.
Fue gracias a los polacos con Juan Sobieski, que se pudo salvar a Viena, ya que Luis XIV no movió ni un  dedo.
saludos!


Autor: eljoines, 15/Dic/2007 14:25 GMT+1:


 

Incluso sus unidades de élite, los jenízaros, que habían sido el nervio de las fuerzas otomanas en los siglos XV y XVI, habían perdido su poder combativo.



saludos


Autor: Calique1000, 15/Dic/2007 14:33 GMT+1:



Me parece que para los otomanos hubiese sido mejor organizar su imperio (que era más grande que muchos en Europa) que concentrarse en conquistar a toda Europa cuando claramente no estaban al nivel.    Excelente artículo dudailo.

 

Autor: Oznerol-1516, 25/Oct/2009 20:02 GMT+1:


 

Un buen artículo para iniciarse en la situación política otomana del XVII y las últimas grandes ofensivas osmanlís contra los reinos habsbúrgicos, pero no confundircon las últimas ofensivas en los frentes orientales y en los Balcanes, como por ejemplo las campañas de Murad IV, quién es considerado el último de los sultanes guerreros que dirigió sus tropas en el campo de batalla.

Saludos