Una guerra entre dos culturas (Mexicas - España)

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eljoines
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Este tema lo acabo de terminar hace un rato. Tiene cuatro folios, parcialmente es mio pero la mayor parte es de un libro titulado. Monarquía e Imperio (El reinado de Carlos V).

Aparte de eso me gustaria me indicaseis como se pone un correo electronico y como se leen los posibles correos que haya podido recibir en esta nueva version del foro.

UNA GUERRA ENTRE DOS CULTURAS

 

Mucho se ha escrito y hablado sobre la rápida conquista de los imperios mexica y quechua en América; eran como quien dice las dos grandes potencias indígenas del continente americano.

Se dice que fue la ayuda de otros pueblos indígenas que pensaban que los españoles les ayudarían en conseguir la libertad que no tenían ante el yugo de mexicas y quechuas.

Otros dicen que fue la superioridad de las armas europeas sobre las indígenas.

Creo que fue una mezcla de ambas cosas. Con esas armas superiores, pero solos,  hubiera sido imposible el conseguir la conquista; pero si hubieran tenido que luchar, aún contando con la ayuda de otras poblaciones indígenas, con la mismas armas que tenían esos pueblos, tampoco lo hubieran conseguido.

Tanto mexicas como quechuas habían demostrado el que podían vencer a cualquiera de los pueblos vecinos y unas decenas o incluso centenas de españoles, no hubiera sido suficiente, si no llegan a tener esas armas.

Así pues la superioridad militar de los españoles, en América, fue fruto de una conjunción de circunstancias y una combinación de diferentes armas. El poder y el terror que desplegaron los primeros conquistadores fueron resumidos por el cronista López de Gómara: “Maravillabanse de ver comer y correr a los caballos. Temían el resplandor de las espadas. Caíanse en el suelo del golpe y estruendo que hacía la artillería, y pensaban que se hundía el cielo a truenos y rayos”.   

Cortés creía que había sido la superioridad de las armas la que había permitido a los españoles sobrevivir a la abrumadora superioridad numérica del enemigo. Durante su preparación del segundo ataque contra México envió una expedición a La Española en busca de “caballos, armas y ballestas y pólvora, porque esto es lo que en estas partes es necesario; porque peones y rodeleros aprovechan muy poco solos, por ser tanta cantidad de gente y tener tan fuertes y grandes ciudades y fortalezas”.

Las armas de fuego presentaban una doble ventaja. Daban a los españoles una superioridad específica en los enfrentamientos a corta distancia y no exigían una gran habilidad y una gran preparación. Pero hubo importantes enfrentamientos en los que las armas de fuego fueron escasas o faltaron por completo. Entonces las espadas, los puñales y las lanzas demostraron su importancia, resultando ser demasiado poderosas para los cuerpos mal protegidos de los indios. Pero los soldados de infantería luchaban bajo la protección de los hombres de caballería, cuya ventaja radicaba en su mayor altura y movilidad. Con los caballos la superioridad de los españoles era total. Es cierto que tenían que soportar andanadas de flechas lanzadas con rapidez, pero las armaduras de los españoles les permitían protegerse de las armas de los indios, mientras que las armaduras de los indios no les protegían lo suficiente frente a los españoles.

Las armas de la conquista eran suministradas por los mercaderes, no por el Estado. La conquista y la ocupación fueron financiadas por la empresa privada como una inversión ante la expectativa de obtener beneficios. El jefe a quien se le confiaba la ocupación de nuevos territorios tenía que organizar su expedición por su propia cuenta, reclutando oficiales, tropas y marineros y consiguiendo barcos, armamento, suministros y caballos. Intentaba sufragar esos gastos por dos procedimientos: en primer lugar, consiguiendo que los comerciantes y otros capitalistas invirtieran en la expedición adelantando el dinero necesario para comprar armas y provisiones; en segundo lugar, atrayéndose a hombres que aportaran sus propias armas, caballos y séquito con la esperanza de conseguir tierras como recompensa. El caso del propio Cortés ejemplifica bien este proceso, cuando preparaba su expedición en Cuba. Tal como afirmó de él Bernal Díaz.

“Pues para hacer estos gastos que he dicho no tenía de que, porque en aquella sazón estaba adeudado y pobre, puesto que tenía buenos indios y encomienda y sacaba oro de las minas. Y como unos mercaderes amigos suyos le vieron con aquel cargo de capitán general, le prestaron cuatro mil pesos de oro y le dieron fiados otros cuatro mil en mercaderías sobre sus indios y hacienda y fianzas.”

Díaz, un típico soldado de infantería de posición modesta, estaba preocupado por los costes:

“Como había muchas deudas entre nosotros, que debíamos de ballestas a cincuenta y a sesenta pesos, y de una escopeta a ciento y de un caballo ochocientos y novecientos pesos, y otros de una espada cincuenta, y de esta manera eran tan caras todas las cosas que habíamos comprado”.

A pesar de que tenían reputación de lo contrario, los comerciantes españoles también participaban del espíritu emprendedor del siglo XVI y buscaban mercados para las armas en las diferentes partes del mundo, incluida América. La conquista fue una colaboración entre la corona, los soldados y los comerciantes.

En general, los españoles conquistaron América con muy pocas bajas. La pérdida de 600 hombres durante la noche triste en México-Tenochtitlán, fue excepcional. Incluso en las duras campañas de Cortés, Pizarro, Almagro y los otros grandes conquistadores las pérdidas de los españoles fueron muy reducidas. En cambio los indios sufrieron ingentes bajas y los campos de batalla que contemplaron el avance de las armas españolas quedaban cubiertos con sus cadáveres. Las bajas de los indios son un testimonio de la superioridad de las armas españolas y de sus armaduras. En el inicio de la conquista las armas de fuego desempeñaron un papel secundario, pero en las últimas fases eran fundamentales. Por otra parte, en el período posterior a la conquista se convirtieron en un poderoso disuasor de las rebeliones indias.

Los quechuas se sentían aterrados por los arcabuces, a los que llamaban illapa, porque creían que la explosión era el trueno del cielo y que sus dueños eran los hijos del Sol. Más aún les impresionaban los caballos, como comenta Gracilazo: “Y así ninguna cosa los admiró tanto para que tuviesen a los españoles por dioses, y se sujetasen a ellos en la primera conquista, como verlos pelear sobre animales tan feroces, como al parecer de ellos son los caballos, y verles tirar con arcabuces, y matar al enemigo a doscientos y a trescientos pasos”.

Los caballos eran el factor fundamental, que daba a los españoles su movilidad y la posibilidad de luchar contra los ejércitos quechuas desde mayor altura. A pesar de las dificultades, ls españoles consiguieron hacer pasar a los caballos incluso por los puentes colgantes. Los caballos compensaban la dificultad de respirar que experimentaba la infantería al tener que moverse por las altitudes peruanas con el peso de la armadura de acero.

Cortés sabía que México-Tenochtitlan se hallaba situada en un lago y se llegaba a ella a través de una serie de calzadas. Creía que esa ventaja topográfica podía ser neutralizada utilizando barcos armados que transportaran las tropas y armas de fuego, es decir, mediante una fuerza naval. El plan se llevó inmediatamente a la práctica y en ese aspecto la superioridad de la tecnología española era manifiesta.

Partiendo casi de la nada, los españoles construyeron 13 bergantines de guerra, carabelas en miniatura. Su éxito consistió en su habilidad para adaptar las técnicas europeas a los recursos locales. Los artesanos y técnicos salieron de sus propias filas; reclutaron mano de obra entre sus aliados indios; seleccionaron la madera de entre las de mejor calidad que existía localmente; y la brea, cuyo uso era desconocido para los mexicanos, la buscaron y encontraron en los pinares de Huachipingo. Tras un notable éxito en la construcción de los barcos, estos fueron transportados, en partes prefabricadas, por porteadores nativos hasta unos canales abrigados, construidos especialmente al borde del gran lago en el que se hallaba situada la capital.

El éxito de la batalla de Mexico se debió a la utilización de una fuerza muy integrada. Las armas de fuego desempeñaron un papel importante. Utilizadas como potencia naval, adquirieron una movilidad que normalmente no poseían y contribuyeron enormemente a la conquista. Como afirmó Cortes: “Los bergantines llegaron por la una parte y por la otra de la calzada; y como con ellos se podía llegar muy bien cerca de los enemigos, con los tiros y escopetas y ballestas hacínales mucho daño”. El poder naval de los conquistadores y su posición logística dependía del apoyo de aliados que les permitiera conseguir mano de obra para el transporte, pero también dependía de la versatilidad técnica de los españoles.

 

En resumen, el éxito de la conquista de América, fue una empresa conjunta entre los aliados indígenas, la superioridad armamentística y la superior tecnología europea.