Batalla de Tucumán

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eljoines
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Bernardino Rivadavia   

 


Manuel Belgranomanuel belgranoPio  Tristán    

 

 

 

 

 

 Durante su marcha a Tucumán ha recibido Belgrano una nueva y perentoria orden de Triunvirato para que se retire sobre Córdoba definitivamente, dejando en consecuencia libradas a su propia suerte las provincias del noroeste. Pero el general contesta que está decidido a presentar batalla porque lo estima indispensable. Por eso mismo, se encarga de incitar al pueblo tucumano para obtener su apoyo. Lo consigue, y para ello cuenta con la ayuda de algunas viejas familias patricias. Los poderosos Aráoz, virtuales dueños de la ciudad, vinculados a su ejército por dos de sus familiares Díaz Vélez, cuya madre es Aráoz, y el joven teniente Gregorio Aráoz de La Madrid, volcarán todo su prestigio y ascendiente en la causa patriota.


Antes de su arribo, Belgrano ha ordenado desde Encrucijada a Juan Ramón Balcarce que se adelante a Tucumán para conseguir refuerzos y convocar a las milicias para reclutar un cuerpo de caballería; éste se halla en pleno entrenamiento cuando llega Belgrano con el grueso del ejército. Sin más armas que unas lanzas improvisadas, sin uniformes y con los guardamontes que habrían de hacerse famosos, Balcarce consigue organizar una fuerza de cuatrocientos hombres, punto de partida de la famosa caballería gaucha que hará su aparición por vez primera en una batalla campal, en Tucumán.

El general patriota Manuel Belgrano (1770-1820) y el general realista Pío Tristán (1773-1860), se habían conocido en España, mucho antes de la Guerra de la Independencia, y allí habían anudado una buena amistad. Además, Tristán, si bien inició su carrera militar en la península, no era español sino americano, pues había nacido en Arequipa, ciudad del Alto Perú.


El gobierno insiste, en sus oficios a Belgrano, en que éste debe retirarse hasta Córdoba.  Belgrano quiso cumplir con el gobierno y ordenó la retirada del ejército al sur.  Pero no pudo hacerlo mucho tiempo: no consiguió resistirse a los tucumanos que le pidieron defendiera su ciudad.  Así, entre el 13 y el 24 de Septiembre, Belgrano se multiplica para organizar la defensa. Con el ejército de Tristán a la vista, escribe el 24: “Algo es preciso aventurar y ésta es la ocasión de hacerlo; voy a presentar batalla fuera del pueblo y en caso desgraciado me encerraré en la plaza hasta concluir con honor.”.

Tristán tenía 3000 soldados veteranos y excelente artillería; las tropas de Belgranono llegaban a 1800, con muchos reclutas y pocos cañones.


El día anterior el ejército ha salido de la ciudad a la que regresa por la noche. Pero a la madrugada del 24 inicia los movimientos para ocupar la posición de la víspera. El encuentro no tarda en producirse en un paraje llamado “Campo de las Carreras” (conocido también como Campo de la Tablada o La Ciudadela, actual Plaza Belgrano).  Los patriotas atacan casi de sorpresa, pero Tristán alcanza a desmontar su artillería y formar su línea de combate.

A los primeros estampidos el caballo de Belgrano -"un rosillo muy manso", dice Paz- se encabritó, y como el general no era buen jinete cayó por tierra. Fue tenido por signo de mal aguero, y bajo esta imprecisión se inició la lucha.

 

La carga de caballería gaucha, a los gritos y haciendo sonar sus guardamontes, desconcierta y quiebra la izquierda de los realistas, mientras en el otro flanco – donde está Belgrano – los patriotas son arrollados. La lucha se desarrolla en medio de un tremendo desorden, aumentado por la oscuridad provocada por una inmensa manga de langostas y la caballería de ambos ejércitos combate en entreveros furiosos.

( dice Paz que el golpe de las langostas le hacía creer que estaba siendo herido por las balas ).

Díaz Vélez y Dorrego encuentran abandonado el parque de Tristán con treinta y nueve carretas cargadas de armas y municiones, y junto con los prisioneros que toman y los cañones que pueden arrastrar, corren a encerrarse en la, ciudad. La confusión es tal que, cuando Belgrano intenta un movimiento, se cruza con el coronel Moldes, quien le pregunta:


- ¿Dónde va usted, mi general?


- A buscar la gente de la izquierda, Moldes.


- Pero estamos cortados, mi General.


- Entonces, vayamos en procura de la caballería.

 


Cuando Paz se encuentra con ellos, se halla Belgrano acompañado por Moldes, sus ayudantes y algunos pocos hombres más. Ni el general ni sus compañeros saben el éxito de la acción e ignoran si la plaza ha sido tomada por el enemigo o sí se conserva en manos de los patriotas. A la noticia de la aparición del general, empiezan a reunirse muchos de los innumerables dispersos de caballería que cubren el campo. A uno de los primeros en aparecer pregunta el general:


- ¿Qué hay? ¿Qué sabe usted de la plaza?


- Nosotros hemos vencido al enemigo que hemos tenido al frente.


Pocos momentos después, se presenta Balcarce con algunos oficiales Y veinte hombres de tropa, gritando ¡Viva la Patria!, y manifestando la más grande alegría por la victoria conseguida.  Se aproxima a felicitar al general Belgrano, quien a su vez le pregunta:


- Pero, ¿qué hay? ¿En qué se funda usted para proclamar la victoria?


- Nosotros hemos triunfado del enemigo que teníamos al frente, y juzgo que en todas partes habrá sucedido lo mismo: queda ese campo cubierto de cadáveres y despojos.


Hasta ese momento nada se sabe de la infantería, ni de la plaza.  Al atardecer se entera Belgrano de la suerte corrida por el resto del ejército.


Mientras tanto, Tristán consigue reorganizar a los suyos. Se encuentra dueño del campo de batalla que ha sido abandonado por los patriotas, pero ha perdido el parque y la mayor parte de los cañones.  Se dirige entonces a la ciudad e intima rendición a Díaz Vélez con la amenaza de incendiarla. Se le responde que, en tal caso, se degollarán los prisioneros, entre los cuales figuran cuatro coroneles.  Durante toda la noche permanece Tristán junto a la ciudad, sin atreverse a cumplir su amenaza.


El 25 por la mañana encuentra que Belgrano, con alguna tropa, está a retaguardia. Su situación es comprometida. Belgrano le intima rendición “en nombre de la fraternidad americana”. Sin aceptarla y sin combatir, Tristán se retira lentamente esa misma noche por el camino de Salta, dejando 453 muertos, 687 prisioneros, 13 cañones, 358 fusiles y todo el parque, compuesto de 39 carretas con 70 cajas de municiones y 87 tiendas de campaña. Sus pérdidas de armas dejan al ejército patriota provisto para toda la campaña. Las bajas patrióticas, por otra parte, son escasas: 65 muertos y 187 heridos. Manuel Belgrano, esperando la rendición de Pío Tristán, no lo persigue y sólo encomienda a Díaz Vélez que “pique su retaguardia” con 600 hombres.

Fue un grave error: en esos momentos pudo haberse apoderado de todo el ejército enemigo, y se hubiese ahorrado la batalla de Salta. Pero de cualquier manera el triunfo fue grandioso. No solamente por la magnitud del botín cobrado y detenerse el avance español, sino porque trajo aliento a las provincias del norte que inmediatamente se pronunciaron por los patriotas.

 

Durante la persecución, se entablan varios combates con resultados dispares. Zelaya realiza un ataque poco afortunado contra Jujuy. Diaz Vélez ocupa Salta momentáneamente. De todos modos, al regresar a Tucumán a fines de octubre, trae sesenta nuevos prisioneros y 80 rescatados al enemigo.  Sus fuerzas se incorporan a la columna que marcha detrás de la procesión con que se honra a la Virgen de las Mercedes, que Belgrano nombra Generala del Ejército porque precisamente la victoria de Tucumán se ha verificado en el día de su advocación. El general en jefe se separa de su bastón de mando y lo coloca en los brazos de la imagen, en el transcurso de la solemne procesión que se realiza por las calles tucumanas.

 

Vicente Fidel López llama ( peyorativamente ) a Tucumán “la más criolla de cuantas batallas se han dado en territorio argentino”.  Faltó prudencia, previsión, disciplina, orden y no se supieron aprovechar las ventajas; pero en cambio hubo coraje, arrogancia, viveza, generosidad… y se ganó.

 

El 24 de setiembre Belgrano salvó a la Patria en la batalla de Tucumán.  La salvó no solamente porque el ejército español fue derrotado, sino –y principalmente– porque al llegar la noticia a Buenos Aires el pueblo se lanzó a la calle clamando contra el Triunvirato.  Entonces los granaderos montados de San Martín, los artilleros de Pinto y los arribeños de Ocampo hicieron saber al gobierno que había cesado, y se convocaría una asamblea para votar la figura con que deben aparecer las Provincias Unidas en el gran teatro de las naciones. Ese fue el propósito de la revolución del 8 deoctubre de 1812 y de la asamblea convocada para enero del 13.

 

Fuente

Agenda de Reflexión el Septiembre 24, 2003

Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado.

Museo Casa Histórica de la Independencia – S. M. de Tucumán

Portal – Historia del País

Rosa, José María – Historia del revisionismo y otros ensayos.

Turone, Gabriel O.  – La Batalla de Tucumán.

Texto: revisionistas.com. ar

De mi parte agregué algunos parrafos de Historia Argentina II de José M. Rosa

Mapas: Wikipedia

 

 




wallace-will
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Desde: 30 Nov 2009

Muy bueno!!!

Una batalla importantisima que precedio a otra clave como fue en salta.

Hay que mencionar que Belgrano, cuando el triunvirato le ordena retirarse a Córdoba ordena al pueblo jujeño que se marche junto al ejército y ordena arrasar toda la tierra desde Jujuy hasta Tucumán, iniciandose el Exodo jujño, hecho no menos importante que cambiaria el curso de las campañas de Belgrano en el norte.

Ante la imposibilidad de la defensa de Jujuy y de Salta, Belgrano comienza a organizar la retirada de las poblaciones. Lo que se llamó “el éxodo jujeño“. Lanzó una proclama a los pueblos del norte:

"Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, os he hablado con verdad… Llegó pues la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reuniros al ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres . . ."
 
En los Documentos del Archivo de Belgrano, citado por Ricardo Levene, se lee que Belgrano remitió hacia Tucumán “todo el hierro, plomo, efectos mercantiles, mulas, caballos y ganado existente en la jurisdicción de Jujuy, franqueando a los comerciantes los auxilios necesarios y, para infundirles terror y obligarles a sacar sus haciendas, les dijo que quemaría todo lo quedase. También hizo salir de la ciudad a determinadas personas, en calidad de rehenes, para evitar que el invasor tomase represalias con las familias adictas a la causa, que quedaban”. O sea que no sólo se quedaron los leales al Rey.
 
Otra cuestión fundamental se relaciona con las consecuencias del Éxodo Jujeño para la Guerra. Según algunas visiones de la historiografía porteña, la retirada no permitió alcanzar grandes resultados, pero –añaden- el General Paz reconoce que dichas providencias fueron de gran utilidad política pues “despertaron los ánimos ya medio resignados a sufrir el yugo español”.
 
 
 
 

 


Ituzaingo
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Desde: 30 Ago 2009

Me alegro que te haya gustado Wallace, un poco conocemos todos como fue la batalla más o menos, quería compartir la caida del caballo de Belgrano y la nube de langostas, puedo imaginar que esa batalla habrá sido un verdadero caos.

Saludos.

 


 foto   general3

wallace-will
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Desde: 30 Nov 2009

Esta y muchas otras!!!! las batallas que por ejemplo lideró San Martín en Chile fueron muy confusas, a menudo con deserciones en ambos bandos, como en Cancha rayada o Chacabuco. Esto parece una constante en toda la guerra de independencia sudamericana, seguramente por como se conformaban ambos ejércitos, muchas veces por tropas inexpertas y mandos poco capaces.

Un saludo!

 


Procer1000000
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Equite
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Desde: 15 Ago 2009

Excelente Ituzaingo, la verdad que impecable, hoy algunos jujeños se preguntan como hizo Belgrano para convencer a los pobladores para retyirarse de la ciudad, la realidad es simple y dura, mediante esta proclama que no dejaba dudas:

 

Bando de Belgrano

“Don Manuel Belgrano, general en jefe…  Pueblos de la Provincia: Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son llamados por los desnaturalizados que viven entre vosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud.

”Llegó pues la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reunirnos al Ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres, trayéndonos las armas de chispa, blanca y municiones que tengáis o podáis adquirir, y dando parte a la Justicia de los que las tuvieron y permanecieren indiferentes a vista del riesgo que os amenaza de perder no sólo vuestros derechos, sino las propiedades que tenéis.

”Hacendados: apresuraos a sacar vuestro ganado vacuno, caballares, mulares y lanares que haya en vuestras estancias, y al mismo tiempo vuestros charquis hacia el Tucumán, sin darme lugar a que tome providencias que os sean dolorosas, declarandóos además si no lo hicieseis traidores a la patria.

”Labradores: asegurad vuestras cosechas extrayéndolas para dicho punto, en la inteligencia de que no haciéndolo incurriréis en igual desgracia que aquellos.

”Comerciantes: no perdáis un momento en enfardelar vuestros efectos y remitirlos, e igualmente cuantos hubiere en vuestro poder de ajena pertenencia, pues no ejecutándolo sufriréis las penas que aquellos, y además serán quemados los efectos que se hallaren, sean en poder de quien fuere, y a quien pertenezcan.

”Entended todos que al que se encontrare fuera de las guardias avanzadas del ejército en todos los puntos en que las hay, o que intente pasar sin mi pasaporte será pasado por las armas inmediatamente, sin forma alguna de proceso. Que igual pena sufrirá aquel que por sus conversaciones o por hechos atentase contra la causa sagrada de la Patria, sea de la clase, estado o condición que fuese. Que los que inspirasen desaliento estén revestidos del carácter que estuviesen serán igualmente pasados por las armas con sólo lo deposición de dos testigos.

”Que serán tenidos por traidores a la patria todos los que a mi primera orden no estuvieran prontos a marchar y no lo efectúen con la mayor escrupulosidad, sean de la clase y condición que fuesen.

”No espero que haya uno solo que me dé lugar par aponer en ejecución las referidas penas, pues los verdaderos hijos de la patria me prometo que se empeñarán en ayudarme, como amantes de tan digna madre, y los desnaturalizados obedecerán ciegamente y ocultarán sus inicuas intensiones. Más, si así no fuese, sabed que se acabaron las consideraciones de cualquier especie que sean, y que nada será bastante para que deje de cumplir cuanto dejo dispuesto.

”Cuartel general de Jujuy 29 de julio de 1812”.


 

 


Libertad, Igualdad, Fraternidad .·.

MVR30
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Desde: 23 Ene 2011

En nuestro país, Argentina el 27 de septiembre será feriado nacional, para conmemorar el bicentenario de la batalla de Tucumán. Un homenaje a Manuel Belgrano. MVR30

 


Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio