La Inglaterra de Eduardo I

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Autor: dudailo, 16/Dic/2007 19:33 GMT+1:


 

Otro tema más. Este es un resumen sobre el reinado de Eduardo I de Inglaterra, centrándo en su política administrativa y su política exterior sobre todo; ya que me parece junto con su contemporáneo francés Felipe IV, un período muy interesante, entre otras cosas para ver parte de las causas de la Guerra de los Cien Años. Espero que lo disfruteis y hagais comentarios.


LA INGLATERRA DE EDUARDO I:

El heredero de Enrique III de Inglaterra, Eduardo I (1272-1307), se ha manifestado ante la historia como un monarca enérgico y un excelente administrador. Circunstancia esta última que le ha valido el apelativo de "El Justiniano Inglés".

Celoso de las prerrogativas regias, Eduardo I supo, sin embargo, sacar las debidas conclusiones de las experiencias parlamentarias. La gobernación del estado se concibe como el resultado de una política desarrollada en común, y en prudentes etapas, por el monarca y el parlamento. El resultado habría de plasmarse en un conjunto de disposiciones bajo el común denominador de los estatutos. El de Westmister, de 1275, reglamentó ciertos aspectos del derecho civil. El estatuto De religiosis trató de limitarla extensión de la mano muerta. El segundo estatuto de Westmister, del 1285, reorganizó el sistema judicial británico. Es estatuto de Winchester, del mismo año, fijó las condiciones de reclutamiento militar y su supervisión por agentes de la autoridad real. De 1295 data la convocatoria del llamado "Parlamento Modelo": un nuevo paso en la creación de la cámara de los comunes, aunque el sistema bicameral tarde aún en consagrarse. 


Eduardo I de Inglaterra

Hombre eminentemente pragmático, Eduardo I fue llevando a la práctica una serie de experimentos de acuerdo con las necesidades del momento y el asesoramiento eficaz del elemento universitario.

La política exterior de Eduardo I está marcada, sustancialmente, por la progresión de la monarquía inglesa en los reductos célticos de las islas.

En Irlanda, desde las operaciones de Enrique II, sólo había sido sometida en una mínima parte. Los dos tercios occidentales permanecieron independientes. Era la "Irlanda salvaje", las "tierras de marca". La propia nobleza inglesa asentada en torno a Dublín había llegado a adoptar los modos de vida célticos.

Sobre Gales, la política expansiva de Eduardo I obtuvo un éxito notable. El estado había encontrado cierta unidad en manos de un príncipe, Llewelyn, que en diversas ocasiones intentó la resistencia frente a la presión inglesa. La última gran sublevación se produjo en 1282 y fue severamente reprimida. Con el fin de conjurar las ambiciones de la baronía inglesa, el heredero del trono inglés llevaría en el futuro el título de Príncipe de Gales.

El sometimiento de Escocia resultó más problemático. El estado había alcanzado a lo largo del siglo XIII un alto grado de madurez política. Pese a la supervivencia de los elementos propios de la sociedad céltica, Escocia había adoptado muchos de los mecanismos de la feudalidad europea. También la realeza había promovido el desarrollo del un aparato institucional, en parte copiado del inglés. El país fue dividido en Sheriffdoms con vistas a una más eficaz aplicación de las leyes, y un cuerpo de altos funcionarios (condestable, mariscal, mayordomo...) regía los distintos departamentos del gobierno. 


William Wallace

La situación cambió con la muerte de Alejandro III (1286), último vástago varón de la dinastía Canmore. Las guerras entre distintos clanes sirvieron a Eduardo I de pretexto para intervenir y dar su apoyo a Juan Balliol. La opinión pública escocesa se volvió contra él y optó al fin por plantar cara a los ingleses. La respuesta de Eduardo I fue fulminante: un ejército inglés derrotó a los escoceses en Dunbar y tomó Edimburgo. Escocia quedó sometida a una férrea ocupación y todos los cargos de alguna relevancia fueron entregados a los ingleses.
Tal situación provocó una sublevación general del país dirigida por William Wallace. El país fue desalojado de sus ocupantes, pero Eduardo I replicó levantando un ejército que en 1298, derrotó a Wallace en Falkirk. La resistencia nacional escocesa no cejó y al frente de ella se puso otro cabecilla, Robert Bruce, que llegó a coronarse rey. Con varia fortuna que logró mantenerse hasta la muerte de Eduardo I, en 1307.

Otro problema que requirió la atención política del rey inglés en 1294: la confiscación de Guyena por Felipe IV. Al igual que cuando las guerras de Gales o de Escocia, Eduardo I exigió fuertes ayudas económicas al reino. Ello puso a prueba la estabilidad del equilibrio rey-parlamento, pero también agrupó a la opinión del país en torno a su monarca. Los problemas guyeneses y escocés, no resueltos por Eduardo I, habrían de pesar de forma decisiva en la gestación del gran conflicto de la Guerra de los Cien Años.



FUENTE: Emilio Mitre: "Historia de la Edad Media. Occidente". Editorial Alhambra


Autor: CHESTERWNIMITZ, 16/Dic/2007 23:35 GMT+1:



Muy interesante el post!!!


Autor: Hasting, 16/Dic/2007 23:51 GMT+1:


 

Saludos:

En vida de Eduardo I el conde de Annandale Robert Bruce, no se atrevió a mover el rabo por miedo de lo que le pudiera caer encima. Fue en 1307 que obligado por las circustancias asesinó a John Comyn "El Rojo", delegado de Eduardo. Un crimen que fue sacrilego y que no le dió otra opción que el exilio o proclamarse rey. así lo hizo y fue coronado por la condesa de Buchan, del linaje de los Macduff considerado el mas antiguo de Escocia y con el privilegio hereditario de coronar a los reyes de Alba. Eduardo, anciano y enfermo, reclutó un ejercito y envió un mensaje a los nobles escoceses sobre sus intenciones para con los rebeldes: -" Quemaré todas sus casas y mansiones, destruiré todas sus tierras y bienes,  despojare sus huertos de tal forma que nada en ellos quedara...".

Esto hizo que muchos clanes se pusieran de su parte y se iniciara una guerra civil que costo cara alos seguidores de Bruce. El conde de atholl, como personaje destacado, fue ahorcado en un patibulo de treinte pies de altura. Nigel Bruce, hermano de Robert, fue ahorcado despues de ver como sus entrañas ardian en un brasero. La cabeza de Simon Fraser, del clan Lovat, fue ha hacer compañia al craneo de William Wallace al Puente de Londres. John wallace, hermano menor de William, tuvo el mismo fin que su  hermano; arrastrado, desventrado y ahorcado. La esposa de Bruce cayó prisionera y su hija menor fue encerrada en un convento. Su hermana Mary encerrada en una jaula en el castillo de roxbourg. La condesa de buchan tuvo igual suerte en el castillo de Berwick...

Robert Bruce era un fugitivo en el reino que reclamaba y Eduardo todavía no había entrado en Escocia. Y nunca lo haría. Si su espiritu era de acero no asi su cuerpo estragado por la enfermedad. Murio en Bourgh-on-Sands a siete millas de la frontera con Escocia. A esa distancia un tembloroso reino suspiraba aliviado al ver desaparecer al mas terrible enemigo que nunca tuvo ni tendra.

Saludos

Fuente: "Historia de la Edad Media. Occidente" de Emnilio Mitre. Editorial Alhambra. 1983.