LA CARIMBA. Sello del comercio de esclavos en Venezuela.

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Guardia Pretoriano
Desde: 30 Ago 2009

Autor: GaetanoLaSpina

 

 

En la América Colonial era muy frecuente que a los esclavos traídos desde África se les marcara la piel, igual que se hace hoy con el ganado. Los esclavos negros se marcaban con un hierro candente o carimba que identificaba a un propietario y a la vez servía como una medida práctica para garantizar la propiedad del esclavo, haciendo más expedita la captura y recuperación de de los muchos que se fugaban para convertirse en cimarrones, como se les llamaba en Venezuela a los esclavos prófugos.

 

La carimba era también un medio utilizado por la Corona española para efectuar el control fiscales el comercio de los esclavos africanos que llegaban a las colonias americanas. Ese cruel procedimiento de herrar a los esclavos como formalismo legal fue empleado por los traficantes, dueños y hacendados en los distintos puertos donde se llevaban a cabo las transacciones de compra y venta esclavos. Aunque solo se aplico a los esclavos negros, fue usado también en los indígenas que habitaron los primeros asentamientos europeos de las Antillas, si bien en menor medida al ser considerados vasallos de la Corona española; el africano, por el contrario, era tenido por la ideología de la época como una cosa o propiedad privada.

 

 

Por lo general, los esclavos llevaban dos sellos: el primero que procedía de la  Compañía que tenía los permisos legales correspondientes para introducirlos en América, y el segundo colocado por los dueños o hacendados que los compraban. El pecho, el hombro, brazos y rostro eran los lugares más comunes y de máxima visibilidad para fijar el hierro. Existen registros de distintas marcas y símbolos usados en países como Estados Unidos, Cuba, Colombia y Perú; sin embargo, en Venezuela el símbolo empleado por los esclavos que llegaron de la mano de los comerciantes ingleses del Real Asiento  o Compañía de los Mares del Sur había permanecido en el anonimato dentro e un expediente que se encuentra en la Academia Nacional de la Historia.

 

Dicho expediente, del año 1730, la hace un hacendado de la ciudad de Nueva Segovia (Barquisimeto) quien adquirió una esclavita negra de  trece años llamada Isabel, para pagar los impuestos correspondientes a su compra, hecha a través del contrabando, careciendo pues, del respectivo sello del real Asiento inglés, la Compañía que había sido habilitada por la Corona española desde 1714 hasta 1743 para introducir los esclavos africanos a lo largo de todos los puertos americanos.

 

Muchos esclavos africanos llegaron a Venezuela por la vía del contrabando. Esta situación ilegal llevó a la Real Hacienda (institución que se encargaba del control fiscal de la Corona en las colonias americanas) a valerse de medidas y disposiciones par resarcirse de las pérdidas por la evasión del impuesto de entrada.

 

 

Par legalizar la legalidad de la propiedad de la esclava, se recurría a la disposición llamada Composiciones de esclavos, mediante la cual pudo legalizar la posesión de Isabel con el pago de aquel impuesto. En el caso de los esclavos, las Composiciones consistían en un palmeo o revisión de la propiedad (esclavo) en busca de posibles defectos físicos. Una vez verificada las buenas condiciones físicas del esclavo, se procedía con el sello candente, en el caso de Isabel, en el pecho izquierdo.

 

Para proceder al marcaje, se calentaba el hierro sin dejarlo enrojecer, se frotaba la parte del cuerpo donde se debía estampar la señal, con un poco de sebo o grasa, se ponía encima un papel aceitado y se aplicaba el hierro, lo más ligeramente posible…

 

Fuente: El Desafío de la Historia, Num 1. La Carimba, sello del comercio de esclavos, por José Rafael  Fagúndez.

 

 

 


Vosotros, algunos estáis; algunos de los que estáis veis , lo que estáis viendo; otros no veis, aunque estéis viendo y otros no estáis viendo, aunque estéis.