Ivan Miró: "El cooperativismo en sí se reivindica como un movimiento sin adjetivos"

ARGENTVS
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Equite
Desde: 31 Ago 2009

El cooperativismo creo que tiene mucho que dar todavía. Actualmente en Argentina hay varias "Cooperativas" bien manejadas con gerencias como el caso de AFA (Agricultores Federados Argentinos Sociedad Cooperativa), ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas). No obstante debo decir que son cooperativas formadas como grupos de productores y otras cooperativas con vastos recursos, aunque si tienen socios minoritarios que no podrían subsistir sin ellas y sus ventajas de coparticipación.

 

También hay un movimiento cooperativista surgido tras la crisis argentina de 2001 en los que los trabajadores se hacen cargo de fábricas cerradas con bastante éxito. Creo que el punto más preciado del cooperativismo y lo más cercano a su idea básica.

Dichos empleados han puesto a producir sus fábricas desligándose de los puestos más improductivos, la gerencia. Lo que conlleva el peligro de desorganización y otras cosas, sin embargo han logrado sobrevivir bajo una consigna muy sencilla; todos trabajan por igual, cobran por igual y deciden comunitariamente. Su modelo de negocios les ha permitido a Cooperativas como IMPA, fábrica de insumos de aluminio abastecer una demanda grande suplantando importaciones y llegando a exportar.

La ausencia de altos cargos que mantener les supuso un gasto menor operativo dando un margen mayor a la ganancia volviéndose rentable el trabajo.

Creo, en ese sentido, que las cooperativas son mucho más valiosas para situaciones de cierre de fábricas y pérdida de empleos en el sistema capitalisma. Creo que son más útiles que en su concepcíon utópica anarquista e impracticable.

Saludos Atte.

Manolillo_Bilbao
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Prefecto Annoa
Exstaff
Desde: 15 Ago 2009

Muy interesante, en efecto.

En el País Vasco, podemos decir que tenemos una tradición de cooperativismo larga y muy existosa, con el Grupo Mondragón. Tan importante, que, por ejemplo, la industria vasca depende casi por completo de su grupo industrial. Por ejemplo, el 60% de la facturación de mi empresa es precisamente al grupo Mondragón.

Pero tengamos en cuanta que, pese a que su origen sí fue "espontáneo", con los talleres impulsados por el clero en Mondragón y aledaños, su impulso fuerte vino en la época de la crisis de los 70 y 80, con toda la reconversión. Casi puede decirse que fue un proceso impulsado desde el poder político y con fuerte intervención y financiación, el que consiguió integrar este "monstruo" que, sin embargo, ahora funciona bastante bien (con matices).

Me consta, por el contrario, que una inmensa mayoría de las empresas que se convierten en Cooperativas o SAL a consecuencia de dificultades, acaban disolviéndose en plazo bastante breve. Para las de nueva constitución, tengo entendido que es formalmente demasiado rígida, y que por eso los emprendedores prefieren montarlas con forma de SL, incluso aunque en muchos casos los propios socios sean los únicos trabajadores al principio...

jsolerc
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Legionario Inmunis
Exstaff
Desde: 2 Sep 2009

Conozco algo marginalmente el caso de Mondragón. Mi hermana estuvo trabajando en Ulma durante un tiempo. entró, creo, como socia junior, es decir que al cabo de un tiempo pasaría si todo iba bien a cooperativista.

Tuvo algún enfrentamiento con su jefe, socio antiguo y con toda la familia en la empresa, el cual maquinó para quitarse de encima una posible competencia. Me sonó a que los socios cooperativos se benefician de una especie de vínculo vitaliciio, tipo funcionario, inatacable cosa que redunda en ineficiencias, chollos y mandangas.

A mi hermana, cuando tenía que pasar a cooperativista la echaron a la calle.

También recuerdo que me comentó que en estas empresas una gran parte de la fuerza laboral son contratados, sin condición de cooperativista (ni ventajas sociales) creando una doble "casta" de trabajadores.

Reconozco que el cooperativismo tiene sus dificultades (entre ellas el debate que hay en Barcelona si es mejor crecer engordando o promover la creación de muchas cooperativas pequeñas vinculadas para poder mejor mantener la esencia).

Creo que el movimiento cooperativo debe tener también un enfoque de cambio social. Abolir la figura del patrón, o la del socio capitalista y crear empresas donde todos participan y comparten la toma de decisiones.

No digo que todos lo decidan todo, cosa que solo se puede hacer en temas muy concretos, pero si creo se deberían evitar las estructuras excesivamente verticales, los cargos y responsabilidad para siempre (pueden haber sistemas rotatorios para ocupar responsabilidades), etc.

Por que si no, las cooperativas acaban convirtiendose en sociedad similares a las anónimas o limitadas, sin ningún avance social

Un saludo

Jordi

Manolillo_Bilbao
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Prefecto Annoa
Exstaff
Desde: 15 Ago 2009

Sí, en cierta forma, sucede como dices, Jordi: por ejemplo, en las reducciones de plantilla que han heho por la crisis, han "caido" todos los no cooperativistas. Los socios han mantenido su puesto, en general, o bien han sido trasladados a otras empresas.

Es un poco el tributo del éxito: cuando el grupo ha crecido, han necesitado de una gestión mucho más profesionalizada, un consejo de dirección que, al final, se ve obligado a funcionar prácticamente como el de una SA. Los socios apenas participan más que en el diseño de las grandes líneas estratégicas, que, por cierto, son propuestas por el consejo de dirección (y el que propone, dispone).

¿Dónde está la diferencia? Pues básicamente en el derecho del socio cooperativista a mantener su puesto en caso de que vengan mal dadas, y de que le busqyuen un destino en otra emresa de MCC. Pero fíjate, si incluso estas pequeñas rigideces suponen a largo plazo limitaciones, tienden a desaparecer. Es el caso de CAF, uno de los estandartes del grupo industrial, que hace algo más de un par de años se salió del grupo. Al parecer, estaban cansados de ser los únicos que crecían (era el comienzo de la recesión), y tener que asumir los excedentes del resto del grupo. ¡Toma solidaridad!