Reseña de la película Ágora de Alejandro Amenábar
Alejandría, 391 d. C. El cristianismo ha llegado a las tierras del Nilo. Donde se adoraba a Serapis ahora se levantan cruces. Las luchas entre cristianos y paganos desgarran la vieja ciudad y allí, en medio de todos ellos, se encuentra Hypatia, mujer, matemática, filósofa y astrónoma.
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Agora
Año: 2009
Género: Drama
Época: Antigua
Duración: 126 min.
Nacionalidad: Española
Director: Alejandro
Amenábar |
Así es como empieza la nueva superproducción de Amenábar, Ágora, con un presupuesto de 50 millones de euros que la sitúa en una de las primeras posiciones en el ranking de la película más costosa del cine español. Para Alejandro Amenábar Ágora ha constituido su proyecto más ambicioso después de su anterior trabajo en Mar adentro (2004), protagonizada por Javier Bardem en el papel del tetrapléjico Ramón Sampedro, que le valió 14 premios Goya, entre ellos el de mejor película y mejor director, y el Óscar a la mejor película no inglesa. Ágora tiene sus partidarios y detractores, no obstante, existe la probabilidad de que siga el mismo camino que Mar Adentro.
El hilo conductor del filme, situado en un contexto histórico, político y social complejo, lo protagoniza Hypatia, personaje interpretado por la actriz Rachel Weisz, conocida por su actuación en la película de La momia (1999), entre otras, y galardonada con un Óscar a la mejor actriz secundaria por El jardinero fiel (2005). Hypatia de Alejandría fue una destacada matemática, filósofa y astrónoma que dio lecciones a jóvenes aristócratas, entre los que se encontraba el futuro prefecto de Alejandría, Orestes. La documentación sobre la vida de Hypatia es más bien escasa y procede, en su gran mayoría, de las cartas que intercambió con otro de sus alumnos, el futuro obispo de Cirene, Sinesio. Por ello la narración de la película tiene una base histórica más bien deficiente. En el filme, Hypatia luchará para proseguir con sus investigaciones sobre el movimiento de los planetas (en ese momento denominados “errantes”) en un entorno hostil y adverso.
Hypatia no se encontrará sola. Dos personajes masculinos la acompañarán en su recorrido y también evolucionarán con ella. El primero de ellos, Orestes, es presentado como un joven aristócrata que acude a las clases de Hypatia y que acabará enamorándose de su maestra y por ello defendiéndola. El otro personaje está personificado en Davo, el esclavo personal de Hypatia, que deberá decidir entre dos identidades: ser el fiel esclavo de su señora y protegerla o ser un miembro activo dentro de la lucha por el cristianismo. En Ágora se expone cómo las circunstancias nos obligan a decidirnos por un bando o una identidad a pesar de querer mantenernos al margen. Todos los protagonistas deberán tomar sus decisiones cuyas consecuencias pueden afectar incluso a sus seres más queridos y cambiar su destino.
Para algunos, Ágora supone una reivindicación feminista, otros la ven como una lucha de poder entre ciencia y religión e incluso como una muestra de fanatismo. No hay duda de que en Ágora se mezclan una gran variedad de aspectos que son perfectamente trasladables a nuestra época: los conflictos interreligiosos, la posición de la mujer y los avances científicos. Todo ello se entrelaza para articular la narración de Ágora, que se sitúa en la ciudad de Alejandría a finales del siglo IV, famosa por ser una de las principales sedes del helenismo. Uno de los destacados escenarios del filme, especialmente de la primera parte, es la reconstrucción del Serapeum de Alejandría, lugar donde Hypatia imparte sus lecciones. El Serapeum era en su origen un templo dedicado al dios Serapis, una deidad sincrética greco-egipcia. Había sido mandado construir hacia el 300 a. C. por Ptolomeo I Sóter, uno de los generales de Alejandro Magno que posteriormente se convertiría en faraón de Egipto. Sería su descendiente, Ptolomeo III, quien engrandecería el templo para albergar una biblioteca, que no debe confundirse con la gran Biblioteca de Alejandría.
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| Espectacular fotograma de la película. |
Es en el año 391 d.C., una turba de cristianos, a la cabeza de los cuales se encontraba el patriarca de Alejandría, Teófilo, entró en el recinto del Serapeum destruyendo lo que encontraba a su paso. Uno de los momentos clave de esta película es el momento en que los cristianos pasan de ser perseguidos a perseguidores. Ágora escenifica un momento y un lugar de nutrida conflictividad religiosa. Amenábar no critica abiertamente a ninguna religión sino que denuncia el fanatismo, cómo el fervor religioso puede enloquecer a las masas.
Son brutales las escenas que se desarrollan durante los primeros minutos, cuando una muchedumbre enfurecida de cristianos arrasa las calles de la vieja ciudad y asesina a todos los paganos que se cruzan por su camino. Los parabolanos, que en su origen fueron los asistentes hospitalarios que la Iglesia ofrecía a los más desfavorecidos, son presentados en la película como una banda cruel y sanguinaria que ofrece su fuerza a favor del patriarca. A la muerte de Teófilo, el nuevo patriarca será Cirilo, sobrino del fallecido. Cirilo, nacido en la misma Alejandría, era un hombre culto que probablemente recibiera educación tanto en la escuela de Alejandría como en la de los monjes de San Isidoro de Pelusio. Escribió numerosas obras y fue defensor de la unión entre humanidad y divinidad de Jesucristo, lo que hoy entendemos como Trinidad. El obispo o patriarca Cirilo, conocido como uno de los grandes padres de la Iglesia, era también un hombre de distinguida astucia, autoritario y despiadado, que se valió de todos los medios a su alcance para obtener sus objetivos y destrozar a sus enemigos, como vemos ejemplificado en el filme en su confrontación con Orestes, prefecto imperial de Alejandría.
Hay que destacar que la escenificación de Ágora se realiza en Alejandría, cuyos escenarios han sido magníficamente reconstruidos aunque también es evidente el gran trabajo de animación. La recreación de la ciudad de Alejandría, la fotografía y el vestuario son excepcionales. La diseñadora de vestuario, Grabiela Pescucci, posee un reconocimiento mundial por sus trabajos en el mundo del cine, del teatro y la ópera, y fue galardonada con un Óscar por sus diseños en La edad de la Inocencia (1993). Para Pescucci el color es siempre muy importante. En la película, los paganos visten con colores claros mientras que los cristianos se distinguen por una coloración oscura, en este punto Amenábar imprime su particular visión de los primeros cristianos. Hypatia llevará siempre preciosos vestidos de llamativa coloración y su estado de ánimo se verá reflejado en la vistosidad de los mismos. En los momentos de mayor fortaleza, Hypatia lucirá un rojo oscuro mientras que en sus momentos de mayor vulnerabilidad ostentará un verde pálido.
Más allá de una recreación histórica, Ágora nos hace reflexionar sobre cómo la intolerancia y el fanatismo, vestidos de fervor religioso, pueden no sólo acabar con las personas sino también aniquilar la herencia histórica y frustrar el avance de la ciencia. ¿Será, como dice Amenábar, que el mundo cambió para siempre al desaparecer la luz del faro de Alejandría?
Autora: Elisabet Seijo, Historiadora
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