Entrevista a Jose Navas, director del Museo Militar de A Coruña
Imagino que casi todos hemos tenido oportunidad de asistir a un museo, pero en este numero queremos dedicar nuestra atención al Museo Militar de A Coruña, y tener la oportunidad de entrevistar al Coronel José Navas su director.
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Coronel José Navas
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M. H.: ¿Desde hace cuánto se dedica usted a dirigir un medio divulgativo y educacional como es el Museo de Historia Militar de Coruña?
J. N.: Desde hace unos cinco años y medio soy director del Museo Militar. De todas maneras podemos incluir que ya intervenia en el sector divulgativo llevando más de 20 años realizando conferencias histórico-militares y la experiencia de estar en un estado mayor regional en la Coruña ya que yo ya me realizaba como articulista o conferenciante, siempre en mi parcela de contenidos histórico-militares.
M. H.: ¿Qué cambio fue el que más le chocó a la hora de responsabilizarse del museo?
J. N.: Lo que más me llamó la atención y más me agrada en esta fase final de mi carrera militar es el vivirla de cara al público, pasé 20 años en una oficina de estado mayor donde se trabaja mucho pero sin un contacto con los medios de comunicación o la sociedad, normal para cualquier entidad. Sin embargo, aquí se vive en un constante contacto con el público: con los colegios, los niños, personas de la tercera edad, turistas o con entidades educativas, culturales, turísticas, etc. Se vive más plenamente vinculado con la sociedad gallega y coruñesa: vivir un poco más el ambiente de la sociedad que no en un cuartel.
M. H.: Es muy visitado el museo por colegios, eso me ha llamado la atención. ¿Se organizan muchas visitas escolares?
J.N.: Aquí estamos convencidos de que el fuerte de un museo de este tipo en el mensaje museográfico es por la actividad divulgativa que se puede hacer y la base es esa actividad con los jóvenes. Nosotros presumimos de que hacemos muchas actividades con los colegios, esas actividades van desde hacer teatro o concursos de búsqueda de claves secretas hasta las propias felicitaciones navideñas con más de 2.000 participantes. De ellas, seleccionamos la postal con la que felicitaremos la navidad del año siguiente así que integramos el mensaje de paz navideño entre cañones y fusiles con lo cual el mensaje de paz y el trabajo en pro de la paz aquí tiene un lugar predominante.
M.H.: ¿Qué opinión tiene usted sobre la utilidad cívica de los museos de historia militar?
J. N.: Es algo muy discutido pero lo tengo muy claro, el mensaje que nosotros aportamos es muy concreto en este ambiente social educativo, en el colegio. Si habláramos de estudiantes americanos ellos lo tienen muy claro, no tienen necesidad de que les recuerden su origen, el patriotismo, su bandera. Yo creo que el museo militar quiere ser un entorno de símbolos, de valores y tradiciones, algo que tal vez no abunda en la educación actual. Por lo tanto, estoy convencido de que podemos contribuir a esa educación al contarles la historia de España a través de la historia de nuestros soldados además hablarle de todos los símbolos que hay en nuestras salas y de los valores que han hecho gala los españoles a lo largo de la historia y que parece que están un poco olvidados, eso es algo importante en sentido divulgativo.
M. H.: ¿Por qué cree que en España los museos de historia militar se separan de los museos de historia, ya sea de la ciudad o la nación? (Por ejemplo en Estados Unidos no hay tal separación en la mayoría de los casos)
J. N.: Ellos no sienten la necesidad de separarlo porque lo tienen muy claro, está todo unido. Siempre nos llama la atención el patriotismo que hay en otros lugares, podemos ver que en los mismos aeropuertos desembarcan soldados y son aplaudidos espontáneamente, ésa es la diferencia.
Aquí hay museos de historia pero no se incide en los valores patrióticos para la sociedad, en eso quizá está la diferencia. En Estados Unidos los museos de historia no tienen necesidad de separar los asuntos sociales, políticos de los asuntos militares, los conflictos. Yo creo que aquí sí es necesaria esa separación, aquí mismo hay un museo arqueológico que carga la mano en lo que tiene que ver con la propia arqueología a la hora de exponer la información. Aquí nos centramos más en lo que tiene que ver con la simbología y los aspectos militares, aun tratando los mismos temas o períodos históricos, digamos que son complementarios.
M. H.: ¿Tienen ustedes en proyecto una ampliación significativa del museo? ¿Puede hablarme de ello?
J. N.: El nuevo discurso museográfico va desde las antiguas colecciones y antiguos almacenes a mandar un mensaje por medio de la museografía. El museo está algo abigarrado por espacio pero nos hemos centrado en contar la historia en los dos o tres últimos siglos; ojala tuviéramos mayor espacio y exposición pero la verdad es que no tenemos fondos valiosos de épocas más antiguas.
Lo que nosotros pretendemos es contar la historia de España y para eso vamos ampliar la exposición aprovechando una nueva sala para que el visitante pueda dar una vuelta a la historia de España por medio de sus soldados. Tenemos la posibilidad por medio de unas donaciones de barcos preciosos, de las calaveras de Colón, un galeón de la época de Felipe II y otros más, así colocamos al visitante una información en una sola calle de exposición de más de 400 años de la historia militar española. Y en otra calle, con la maqueta de la iglesia de Baler y testimonios de la guerra de África o de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, vas viendo sistemáticamente una noción de la historia y no se confunde.
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M. H.: ¿Cómo cree usted que se podría ampliar la visita a los museos no principales en España?
J. N.: Por una parte, mejorar la visita y por otra, aumentar el número de visitas. En cuanto a la historia sino se cuenta mal se lee. Yo creo que se tienen que instruir de manera continua a los guías turísticos que nos ceden en prácticas de la escuela de turismo y aunque son temporales no tengo ningún impedimento, tal como estoy haciendo hasta ahora, en ser yo mismo el que dé información sobre la historia de España en este museo.
Es importante enriquecer cada visita porque luego es impresionante cómo funciona el boca a boca y esto es importante porque este museo es gratuito y abre todos los días del año de modo que una excursión o una visita de una agencia de viajes o un grupo de la tercera edad, que miran mucho los precios, se encuentran con una visita amena a un coste cero. Después de ver cómo se les recibe y cómo se van contentos, entonces esas agencias y asociaciones que vinieron una vez se nos hicieron íntimos.
Un ejemplo: una residencia de la tercera edad de Coruña vino una vez por curiosidad y desde entonces viene todos los viernes con un grupo de su residencia porque esos viejecitos así son hasta más felices. Por tanto la calidad de las visitas repercute en la cantidad de las visitas.
M.H.: Llama la atención que mientras en otras zonas del país se dedican a cerrar los museos de historia militar, el de Coruña se amplia para suerte de los ciudadanos, ¿a qué se debe?
J. N.: Para mí no es trampa, el mérito no es nuestro. En este caso concreto la explicación es muy clara: hubo un alcalde en Coruña que pasó por lo que entonces era el museo del parque de artillería (porque este museo es muy joven, sólo del año 1992). El alcalde, Francisco Vázquez, actual embajador en la Santa sede, dejó escrito que le gustaría que este museo fuese el germen de un gran museo en el que los jóvenes coruñeses conocieran su propia realidad.
Luego, en el transcurso de los años esa idea y esa ilusión que manifestaba el alcalde se plasmó en que el ayuntamiento de la Coruña y su sucesor, el actual alcalde, las mantuviesen, siendo éste quien inauguró las instalaciones y el ayuntamiento quien corriera con el 80% del gasto de la ampliación. Se debe, fundamentalmente, al esfuerzo del ayuntamiento de La Coruña que ha querido que en su oferta museística tengamos el actual museo militar.
Luego en nuestra mano está el demostrar que es útil y que ayuda a los intereses de la ciudad.
M. H.: ¿Qué parte del museo o qué pieza es la que más gusta al público?
J. N.: El público no es homogéneo, hay un abanico muy amplio de las visitas, por ejemplo al británico le gusta la maqueta de la batalla de Elviña porque viene buscando su propia historia.
En esas visitas el gusto es variado: a los hombres mayores le gustan las armas con las que hizo el servicio militar. La estadística ponía de manifiesto que en este museo venían más varones que señoras y el motivo podía ser que venían muchos padres con sus hijos que se sentían orgullosos de haber hecho el servicio militar.
A los niños les gustan los soldaditos de plomo y los dioramas y ya que en la mayoría de museos vemos demasiados cartelitos con la frase de “no tocar”, intentamos que ya en la entrada encontremos una campana en la que ponemos “toca y oirás el sonido de hace 200 años” o un tambor que tenemos arriba y otras actividades en las que la manipulación de objetos es la actividad principal.
M. H.: ¿Y a usted, qué pieza es la que más le gusta?
J. N.: Me gusta mucho hacer hincapié en algo que hago como adivinanza y es una pregunta: ¿Qué hay en este museo que no hay en ningún otro? Y un chaval muy rápido una vez me contestó… -“Tú que estás aquí”. Y tenía razón.
Pero lo que podemos encontrar aquí especialmente son las banderas. La bandera nacional, la de verdad, como yo les digo porque las que están aquí son esas que los ayuntamientos entregan a los cuarteles en nombre de la población tal como ordenan las reales ordenanzas que son las que se juran en las juras de banderas. Para mí son lo más significativo y por eso las tenemos en un altar. Y en este país ocurre algo que no ocurre en otros países y eso es el cambio de bandera en función de los cambios de la forma de gobierno del país; eso me sirve para poder ir contando la historia de España por las diferentes banderas que tenemos en la exposición.
M. H.: Coruña es muy conocida en medios históricos por la batalla de Elviña, tiene incluso su propia heroína local, ¿está tan divulgada la historia de la ciudad y es tan conocida como otras historias menos llamativas del extranjero?
J. N.: Creo que no. Los españoles somos un pueblo magnífico, nos quieren muchísimo por el mundo pero los que menos nos queremos somos nosotros mismos, un defecto que tenemos es que no amamos nuestra propia historia y no la amamos porque no la conocemos como el documento fundamental para saber el porqué somos lo que somos y no somos de otra manera.
El español, de entrada, conoce mal su historia. Personas que parecen cultas me preguntan si John Moore era el marido de María Pita, cuando entre ellos hay doscientos años de diferencia.
M. H.: Algunos piensan que un museo de historia militar es visitado sólo por personas de cierto entorno político, ¿cree usted que la influencia política o ideológica se tendría que quedar fuera de todo ámbito divulgativo o educacional?
J. N.: Empezando por el final, creo que debería quedarse fuera porque este museo es un museo de todos pero debemos admitir que en determinados sectores de la sociedad hay ciertos recelos antimilitaristas digamos a todo lo militar o que suene a guerra pero aquí pretendemos ser un museo de todos.
Por ejemplo: la Ley de la Memoria Histórica está poniendo de manifiesto que sólo en este museo pueden estar los testimonios de los dos bandos de esa época que en otro sitio, ni en público ni en privado, se permitirá que hayan ciertos testimonios de aquella época.
M. H: ¿Qué diría a las personas que nos leen y que nos visitan (que son más de un millón y medio mensuales sólo en el foro) para animarles a visitar los museos de historia y especialmente el de Historia Militar de Coruña?
J. N.: Decirles que tenemos un interés intenso en mostrar la historia de Coruña y de España. Un detalle que me gustaría resaltar como significativo con este tipo de museo es que jugamos mucho con los recreadores. Mosotros tenemos aquí una intensa actividad con dos asociaciones de las principales de España que están en esta ciudad. También estamos tratando de ponernos al día colaborando con medios de difusión en Internet porque el joven de hoy no lee mucho pero sí lee y se maneja navegando por la red y ahí también queremos tener presencia.
Yo creo que venir a la Coruña es venir a la ciudad vieja que es donde está el museo. Éste es un entorno histórico importante y ya vale la pena ver todo y, de paso, llevarse un mensaje mediante el museo de la historia de Coruña y de España que más que con panfletos puede disfrutarla viniendo a visitar el museo.
Autor: Jose Manuel Requena
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