Alcañiz 1938. El bombardeo olvidado
En este magnífico libro de investigación del profesor e historiados alcañizano José María Maldonado trata un hecho de la guerra civil española que ha pasado por alto de los grandes estudiosos del conflicto español, el bombardeo sobre la ciudad de Alcañiz acaecido el 3 de marzo de 1938, en fechas inmediatas al comienzo de la ofensiva de Aragón.
A pesar de haber transcurridos más de 64 años desde que la Guerra Civil Española terminara en el Bajo Aragón, todavía no se han hecho estudios profundos sobre lo sucedido en esta zona. En esta zona de Aragón, no se dieron apenas actos bélicos de importancia durante la guerra, únicamente algunas pequeñas escaramuzas a finales de julio de 1936, hasta la ofensiva de marzo de 1938.
El bombardeo de Alcañiz constituye uno de los episodios más olvidados de la Guerra Civil española. El suceso tuvo lugar antes de comenzar la campaña de Aragón en marzo de 1938 y, seguramente, fue silenciado por el interés de ambos bandos de no dar publicidad a un hecho injustificable sobre una localidad, en la retaguardia del frente, con población civil totalmente desprevenida.
Los franquistas no cuentan ni reconocen la barbarie producida sobre la población civil, en lo que sería un ensayo de lo que ocurriría en la II Guerra Mundial. Por su parte, los republicanos, no denuncian el hecho por el factor desmoralizador que puede ocasionar en sus ya desmoralizadas tropas y en las localidades de la retaguardia.
Lo cierto es que numerosas localidades del Bajo Aragón fueron objetivo de las bombas de la Aviazione Legionaria italiana en la primavera de 1938. Los bombardeos del Bajo Aragón allanaron el camino a las divisiones franquistas en su avance imparable hacia Levante y fue la antesala de la caída de Cataluña.
Tampoco la prensa se hizo eco de la noticia, limitándose la gran mayoría de los medios escritos, tanto de un bando como de otro, a un escueto parte de guerra de apenas unas líneas.
Durante los días posteriores al bombardeo la prensa republicana publicaba el parte oficial de guerra en los siguientes términos:
La aviación facciosa bombardea Alcañiz y causa un centenar de muertos entre la población civil. Nota del Ministerio de Defensa Nacional.
«Nueve bimotores y tres cazas facciosos bombardearon y ametrallaron ayer tarde el pueblo de Alcañiz, derribando varias casas y ocasionando un centenar de muertos, en su casi totalidad paisanos.» (La Libertad, 5 de marzo de 1938)
El bombardeo de Alcañiz es diferente a la gran mayoría de los que se produjeron durante los casi tres años que duró la guerra. Tuvo lugar el 3 de marzo de marzo de 1938 a las 16,10 horas de la tarde, de un soleado jueves. En esos momentos no había actividad en los frentes ya que había terminado la batalla de Teruel y no había comenzado la ofensiva de Aragón. Cuando se bombardeó Híjar, Calanda, Andorra, Aguaviva, Alcorisa, Ejulve, Caspe, etc., la línea del frente estaba muy cerca debido al avance de las tropas de Franco. Pero cuando se bombardeó Alcañiz, el frente más próximo estaba en calma a más de 70 kilómetros.
Se dio orden 2 a 15 bombarderos Savoia 79, los mejores y más potentes que en ese momento tenía la Aviación Legionaria italiana para que bombardearan el pueblo de Alcañiz con 170 bombas de 50 y de 100 kilos de peso. Para poder comparar la magnitud del bombardeo nos servirá que en los cuantiosos bombardeos (más de 100) que sufrió Barcelona durante toda la guerra, en sólo 3 ocasiones, mandan a ese mismo número de 15 aviones a bombardear la ciudad; en las demás, el número es bastante menor.
El impacto que ese bombardeo tuvo en Alcañiz y entre la población que en esos momentos allí se encontraba fue tremendo. Los heridos y los muertos se contaron por centenares. En esos momentos, la población de Alcañiz era superior en varios miles de personas a los 9000 censados en diciembre de 1935, debido a la gran cantidad de militares y cuerpos auxiliares que se encontraban prestando servicios en retaguardia y a los propios soldados, ya que cuando los permisos en el frente se los permitía, pasaban unos días relajados lejos de la dureza de la guerra.
Los aviones italianos procedían de la base aérea de Logroño y vinieron por Zaragoza, Azaila e Híjar, entrando desde esa dirección a Alcañiz. Tenían la orden de cuando llegaran al objetivo, soltar toda su mortífera carga sin objetivo alguno. Por ese mismo motivo la zona del pueblo comprendida desde la mitad de la carretera de Zaragoza, con un ancho de unos 200 metros debido a la composición de las escuadrillas, hasta lo alto del pueblo, donde se encontraba la iglesia, la plaza y el castillo, fue la zona más castigada. El resto del pueblo, incluido el hospital también sufrió el bombardeo pero con un menor número de bombas.
Tres fueron las zonas donde hubo mayor número de muertos: en el campo de fútbol de capuchinos, donde la recién incorporada quinta del 29 estaba haciendo instrucción, la Glorieta que estaba llena de soldados, niños y jóvenes jugando junto a madres y abuelas a su cuidado, y el Cuartelillo, donde a otra compañía haciendo instrucción y a las madres y niños jugando había que sumar a 6 clases de la escuela de niños y niñas que allí había y que también se encontraban jugando esa tarde.
Nadie esperaba a los aviones y las sirenas no sonaron, por lo que nadie se dio cuenta hasta que las bombas empezaron a explotar. El polvo, el humo y las llamas hicieron que el pueblo se quedara sin luz, “como si fuera de noche”. El caos y el miedo se apoderó de la población, a la vez que se evacuaban a heridos y a muertos. Durante días se recogieron restos de cuerpos humanos. Los dos hospitales que funcionaban en Alcañiz con capacidad para más de 400 enfermos, se desbordaron, incluidos pasillos y escaleras. Fue preciso llevar heridos a Caspe, Híjar, Castelserás, Torrecilla, Lérida, Gandesa, Tarragona…
El número de muertos y desaparecidos no se sabrá nunca con exactitud, pero los datos hablan de entre 300 y más de 500.
Sin lugar a dudas, nos encontramos ante uno de los bombardeos más importantes, por el número de víctimas, que hubo en España durante toda la guerra, mucho mayor que el de Guernica, aunque en nuestro caso, las casas de la población no sufrieron tanto daño.
Los aviones hicieron su trabajo a la perfección y sin obstáculo alguno. Nadie los esperaba, nadie les importunó, nadie les disparó. Fue un tiro al blanco, un mero entrenamiento, pero con personas de verdad.
A los 11 días, el 14 de marzo, las tropas italianas al mando del general Berti, fueron las primeras en entrar en Alcañiz donde se juntarían ese mismo día con las que mandaban Yagüe y García-Valiño. El hecho del bombardeo de la ciudad se silenciaría y se negaría, incluso se culpó a “los rojos” de haber incendiado algunas casas de las bombardeadas.
Probablemente uno de los motivos fundamentales por lo que el bombardeo de Alcañiz no tuvo la trascendencia ni la difusión que tuvo el de Guernika fue debido a la ausencia de corresponsales extranjeros en la localidad bajoaragonesa que sí tuvo la vizcaína y que, aparte de las connotaciones políticas, provocaron un aluvión de críticas y condenas internacionales hacia las tropas franquistas.
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