El Último Querusco
Primer tomo de la Tetralogía de Teutoburgo, narra el apasionante choque de civilizaciones entre la Roma de Augusto, en plena expansión, y los pueblos germanos. Se centra en los años de infancia de Arminio (Armin), y describe ambas partes del conflicto.
Los personajes centrales son,
por el lado germano, Segimer, padre de Armin y régulo de los queruscos; y, por el romano, Druso, sobrino e hijo adoptivo (y favorito) de Augusto, legado imperial para la conquista de Germania.
Es apasionante cómo narra el autor las campañas militares, desde la derrota de la legión Quinta Alauda de Lolio a manos de los sugambrios, y la consiguiente pérdida del águila con deshonor, hasta la batalla en las colinas del Visurgis, pasando por las campañas de Druso y Tiberio en su empeño por establecer la colonia germana y emular a Julio César en la expansión de Roma. Gran detalle en la descripción de tácticas, estrategias y logística, si perder por ello la crudeza de la violencia.
Junto a ello, interesante semblanza de las costumbres germanas, con abundantes referencias a su mitología, modo de vida, estructura social, tecnología y demás aspectos de su civilización, infinitamente menos conocida que la romana en nuestros pagos. Al mismo tiempo, llama la atención el contraste descrito entre este gigantesco conflicto y una Roma despreocupada y corrupta, volcada en los placeres, todopoderosa, pero gon el germen de su descripción empezando a amenazarla. Se complementa con un completo e interesante glosario de términos (por cierto, de incómodo acceso; se encuentra al final, pudiendo haberlo incluido como notas a pie de página).
Pequeña crítca: no siendo dado a elucubraciones místicas, determinados pasajes (sobre todo, visiones y sueños de los protagonistas) se hacen pesados. No obstante, he de decir que esos pasajes no son supérfluos, y que van tomando sentido a medida que avanza la historia.
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Pues a mi, que lo leí con devoción por este periodo histórico y por el último querusco en particular, me resultó un pestiño. Lento, con alambicamientos innecesarios y un cierto infantilismo ante los hechos históricos. Topicazos por doquier.