En los primeros meses de 1942, cuando la batalla del Atlántico se encontraba en pleno apogeo y los submarinos alemanes estaban a punto de cortar los suministros que le llegaban a la exhausta Inglaterra por vía marítima , el Alto Mando de la Marina germana estudió un plan en el que además de potenciar la construcción de sumergibles , incluía la posibilidad de que un poderoso buque de superficie iniciase una travesía por el Atlántico como ya había hecho con éxito al principio de la guerra el acorazado de bolsillo “Graf Spee”.