El "Western Design" de Cromwell
El Western Design fue uno de los proyectos favoritos de Cromwell. Inglaterra arrebataría a España su imperio colonial americano quedándose con sus enormes riquezas y avanzando la causa del protestantismo por el Mundo. Para llevarlo a cabo se preparó la primera gran expedición militar que lanzaría Inglaterra hacia el Nuevo Mundo. Sin embargo las cosas no iban a salir exáctamente como estaban previstas.
Protectorado busca enemigo.
En 1653 tras un golpe de estado, Oliver Cromwell (1599-1658) asumió el título de Lord Protector de Inglaterra e Irlanda (y más tarde de Escocia), convirtiéndose en el dirigente de la República Inglesa. Uno de sus primeros pasos fue finiquitar la impopular guerra con Holanda (1652-54) y ponerse a la búsqueda de un enemigo exterior más adecuado.
Para elegir el nuevo enemigo se tuvieron en cuenta criterios de estabilidad política interna (un enemigo externo que uniera los esfuerzos de la nación), criterios económicos (no ser costosa y a ser posible incluso rentable económicamente) y criterios religiosos (debía ser una cruzada religiosa para extender el protestantismo por el mundo). Hay que señalar que Cromwell y muchos miembros de su círculo eran sinceros creyentes en la Providencia Divina y creían ser sus instrumentos. Sus éxitos no hacían sino confirmar su creencia de que sus decisiones debían haber sido bendecidas por Dios y por tanto correctas desde un principio.

Alegoría de Cromwell como lord protector de Inglaterra, Escocia e Irlanda.
Observando la situación mundial había 2 claros candidatos para entablar una guerra contra ellos: Francia y España. Ambas estaban agotadas tras una serie de cruentas guerras que habían desgarrado internamente a ambos países. Un poco más de presión a una de ellas y ésta se hundiría; conscientes de ello ambas potencias buscaban de hecho la alianza con Inglaterra (o al menos su neutralidad). Ambas eran “papistas” y por tanto un objetivo legítimo y popular para los ingleses.
En principio parecía que Francia tenía más papeletas para ser la victima, ya que se encontraba en un estado de casi-guerra con Inglaterra por su apoyo a los exiliados Estuardo; de hecho los navíos ingleses atacaban con regularidad a los franceses allá donde se los encontraran. Sin embargo España presentaba mejores oportunidades en el terreno económico: un Imperio colonial grande y rico que capturar; además de la posibilidad de convertir al protestantismo las colonias españolas.
De esta forma quedó establecido el “Western Design” (Designio Occidental): se mandaría una expedición militar a las Antillas que capturaría una o varias colonias españolas convirtiéndolas en bases para una posterior conquista de la América Española. Cromwell esperaba inicialmente que la guerra se limitara a las colonias y no se extendiera a la esfera europea. No todos en el círculo de Cromwell estaban de acuerdo con el proyecto, por ejemplo John Lambert opinaba que se debían centrar en los asuntos internos y tratar simplemente de obtener ventajas comerciales de España.
Una vez decidido el paso adelante se procedió a hacer una serie de exigencias a España (explícita tolerancia religiosa de los ingleses residentes en el Imperio, comercio colonial directo abierto a Inglaterra, cesión de Dunkerque...) en la confianza de que Felipe IV no las aceptaría, mientras que se recopilaban todos los posible agravios sufridos por los ingleses en los anteriores 50 años para darles amplia publicidad entre el pueblo.
El proyecto antillano pronto se convirtió en el favorito de Cromwell, firmemente convencido de que era un designio divino. Si había alguien más entusiasmado con el proyecto que el propio Cromwell, ese era sin duda el ex-dominico y apóstata, Thomas Gage. Gage había estado en América (incluidas las Antillas) y en principio fue llamado por su conocimiento de la zona, pero en seguida pasó a ocuparse de aportar argumentos para justificar el “elemento cruzado” del proyecto con todo su fervor de nuevo converso. Gage acabó convirtiéndose en el principal asesor del proyecto y sería el principal responsable de convencer a Cromwell que el proyecto era extremadamente fácil y en 2 o 3 años serían amos de buena parte de América: “los españoles no pueden oponer mucho, siendo una gente perezosa y pecadora que como bestias alimentan su lujuria con los dones que regala la tierra y no están entrenados para las guerras”.
Ilustración de Thomas Gage en la crónica de sus viajes por Nueva España y el Caribe como misionero católico. Este libro llamaría la atención del gobierno británico y Gage sería reclutado como “consultor” experto en la zona.
El plan final establecía que se debía conseguir ganar territorio en las Indias Occidentales Españolas. No se puso un objetivo concreto pero se dejo claro a los comandantes que se pensaba en alguno o varios de los siguientes objetivos: la Española (Santo Domingo), Cuba, Puerto Rico y a ser posible algún punto continental (por ejemplo Cartagena de Indias).
Preparativos ingleses.
En agosto de 1654 empezó a organizarse en firme de la expedición. Cromwell, un hombre famoso por sus minuciosos preparativos en sus campañas, comete un grave error al desentenderse de la preparación de la campaña. La campaña queda en manos de un comité dirigido por el general Desborough un hombre que no estaba a la altura de las exigencias.
Cromwell hizo famosa la frase “Confiad en Dios, muchachos, y mantener la pólvora seca”. El ejército inglés iba a marchar al combate con la “pólvora mojada”, esperando que el apoyo divino supliera sus carencias.
Fuerzas terrestres.
El potente ejército inglés, el New Model Army, debía proporcionar una fuerza capaz de vencer cualquier oposición. Pero dado que no se quería mandar a América regimientos completos ya existentes se decidió formar nuevos regimientos para la ocasión en base a soldados que proporcionarían las unidades ya existentes, con el añadido de nuevos reclutas. El resultado es que la mayoría de los comandantes del ejército aprovecharon para librarse de aquellos que consideraban prescindibles o directamente problemáticos mandándolos a América. El alto grado de delincuentes y canallas (tanto entre los nuevos reclutas como entre los veteranos) que se concentrarían en este ejército, provocaría la reflexión de la Sra. Venables de que no era muy adecuado que un mandato divino fuera a ser ejecutado por los acólitos del diablo. Al final se reunieron varios regimientos de infantería incompletos formados por unos 3600 soldados.

Mosquetero y piquero ingleses sirviendo en el Caribe. (Partizan Press).
A la baja calidad del “material humano”, se unirían una grave falta de suministros y de armas. Las prisas por tener la expedición lista también provocaron que no hubiera tiempo para el entrenamiento. Todo el proceso fue tan anormal que hasta llegó a extenderse entre los soldados el rumor de que no los querían para combatir si no que iban a venderlos como esclavos a “príncipes extranjeros”. El comité organizador despachó las quejas afirmando que una vez que la expedición llegará a las Barbados inglesas allí encontrarían todo lo que faltaba además de recibir refuerzos.
El viaje inglés hasta las Barbados transcurrió sin incidentes. Sin embargo los habitantes de las Barbados no se mostraron muy entusiasmados por el proyecto y tampoco estaban en condiciones de aportar grandes cantidades de provisiones. Tras muchos esfuerzos se consiguió reclutar casi 5000 hombres poco entusiastas entre todas las posesiones inglesas, formándose 2 nuevos regimientos. Sin embargo el problema de los suministros permanecía y la flota tuvo que zarpar a media ración.
La fuerza original de caballería que salió de Inglaterra se retrasó, por lo que hubo que improvisar una nueva en Barbados. Igualmente de las 13 piezas de artillería que se mandaron sólo habían llegado un mortero y 2 cañones.
Ejército de la Commonwealth (aprox. 9000 hombres). General Venables:
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Regimientos de Venables, Heane, Fortescue, Buller, Humprey, Moore y Carter.
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Regimientos “coloniales” de O´Doyley (Barbados) y Holdep (San Cristobal y Nieves)
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Regimiento naval de Goodson (1200 h.).
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2 Tropas de caballería “colonial” (143 h.).
Fuerzas navales.
La parte naval de la expedición se componía de 18 navíos de combate y 20 transportes al mando del almirante Penn (a bordo del Swiftsure), el vicealmirante Goodson y contralmirante Darkins. En las Barbados se les unirían más buques (probablemente transportes) ya que ante Santo Domingo se presentaron 56 buques de todas las clases.
Además el almirante Blake, comandante de la flota inglesa en el Mediterráneo, recibió ordenes de atacar a cualquier flota española que fuera con rumbo a América; para ello estacionó su flota en Portugal.
Los almirantes ingleses, en el Protectorado, portaban como identificador una bandera roja con las armas de Inglaterra (Cruz de San Jorge) e Irlanda (un arpa sobre fondo azul). En 1654 se incorporó Escocia a la Commonwealth, pero sus armas no se añadieron hasta unos años más tarde. La bandera de la derecha es la única que se conserva de ésta etapa, posiblemente no se utilizó al tener un defecto de diseño y es que las armas deberían ir enmarcadas en escudos y no en “lapidas”.
Los mandos.
Finalmente quedaba la cuestión del mando de la expedición. Se decidió que hubiera un mando conjunto formado por el general Robert Venables y el almirante William Penn. En principio ambos eran oficiales capaces pero la cuestión del estricto mando conjunto conllevaba que ambos debían cooperar estrechamente y sobre todo entenderse para que los planes discurrieran con fluidez. De hecho algunos observadores señalaron que ya antes de zarpar la expedición ambos comandantes no tenían excesiva buena relación.
Robert Venables tenía bastante experiencia como oficial de tierra y había acompañado a Cromwell en la campaña de Irlanda. Era un entusiasta seguidor del nuevo orden vigente en Inglaterra.
William Penn era un marino experimentado y de hecho uno de los pocos que había conservado su puesto con el nuevo régimen. Había luchado con distinción en la guerra anglo-holandesa, siendo después elegido para ser uno de los 3 General at sea (almirantes) con que contaba la flota de la Commonwealth. Penn se consideraba a si mismo un profesional no comprometido con ningún bando de la Guerra Civil y dispuesto a servir a cualquiera de ambos.
A los 2 comandantes se unieron 2 comisionados civiles, uno con experiencia en Barbados y el otro en Nueva Inglaterra.

William Penn (1621-1670).
Preparativos españoles.
La embajada española en Londres no pudo dejar de advertir los preparativos de la expedición. Aunque el destino final era un secreto, todo apuntaba a que se dirigía hacia el Caribe y especialmente salía a mención el nombre de la isla La Española. El embajador, Alonso de Cárdenas, pasó aviso a Madrid, donde estas noticias se recibieron con cierto escepticismo ya que no se creía que Inglaterra quisiera provocar una guerra con España. De todos modos por prudencia se remitió el aviso a las colonias para que extremaran las precauciones y estuvieran atentas a los movimientos ingleses.
Fuerzas en la Española.
Poco antes del ataque tomo posesión como gobernador de la isla Bernardino de Meneses, siendo asistido en su cargo por Francisco de Montemayor y Cuenca, que había ejercido previamente de gobernador interino.
El presidio de Santo Domingo era considerado importante pero no lo suficiente para tener la categoría superior de “plaza de armas” (que adquiriría tras el ataque). Sus defensas y guarnición estaban en principio pensadas para hacer frente a incursiones piratas y no a ejércitos.
Santo Domingo contaba con un recinto amurallado anticuado pero afortunadamente se habían añadido recientemente el fuerte de San Jerónimo en una caleta cercana a la ciudad y una plataforma artillera que cubría el acceso al puerto. Además existía una cadena para cerrar el acceso al puerto y al río Ozama.

Santo Domingo (1619). Antes del ataque inglés se construiría el fuerte de San Jerónimo entre la playa y el camino que sale de la ciudad y va a la desembocadura del Jaina (el río a la izquierda). También había planes para fortificar la zona del Jaina pero no se llevaron a cabo.
La guarnición se componía de 2 compañías fijas de infantería que suponían poco más de 300 hombres, a los que había que añadir los artilleros del presidio. Desde España se mandarían refuerzos consistentes en 200 hombres. Además había una compañía de caballería formada por los vecinos más notables de la ciudad que no llegaba a los 50 hombres.
En tiempos de peligro estas fuerzas se complementaban con la milicia ciudadana de la que en teoría formaban parte todos los vecinos capaces de empuñar un arma. La parte más efectiva de la milicia eran los lanceros de “tierra adentro”, jinetes de las haciendas del interior armados con lanzas y que se movían con agilidad por los montes de la isla. Su número se estima en unos 500.
En total entre ejército y milicia se podían reunir unos 2000 hombres para defender la ciudad.

Oficial y mosquetero español de mediados del siglo XVII. El oficial va armado con una media-pica mucho más práctica para la lucha en la espesura que la pica tradicional.
En España se situó una armada al mando de Pablo de Contreras frente a la flota inglesa de Blake. Dado que no había estallado formalmente la guerra, ambas flotas se limitaron a observarse.
Ataque a Santo Domingo.
El 23 de abril se presentó ante Santo Domingo la flota inglesa. La flota se dividió en dos marchando una parte hacia el oeste de la ciudad buscando un lugar apropiado para desembarcar. Finalmente el desembarco se realizó en la zona de Nizao el día 24. Venables se quejaría por haber sido desembarcado el ejército tan lejos de Santo Domingo, en una zona selvática sin agua potable , pero Penn alegaría que el fuerte oleaje y las rocas habían desaconsejado otros lugares. Una vez alcanzó el ejército expedicionario dichos bajos se procedió a desembarcar el resto del ejército.
Los españoles dieron aviso para que acudiese la milicia a Santo Domingo (irían llegando poco a poco en los 12 días siguientes).

Zona de operaciones
Primer ataque.
Los españoles, mientras reunían sus fuerzas, se aprestaron a entorpecer lo máximo posible el avance del enemigo hacia la ciudad mandándose varias fuerzas a hacer emboscadas y “cortaduras” aprovechando lo espeso de los montes cercanos a Santo Domingo. La vanguardia inglesa (unos 500 hombres) fue emboscada así como un regimiento que acudió en su socorro. Sólo la disciplina del regimiento naval evitó una catástrofe. Además los ingleses fueron cañoneados desde el fuerte de S. Jerónimo que dominaba el camino hacia Santo Domingo (se había talado una zona de la campiña para facilitar el tiro). Se acercó la armada inglesa a atacar las defensas españolas para apoyar a sus tropas pero fue rechazada por la artillería española (destacando la recientemente construida plataforma de artillería, equipada con 6 cañones de bronce) sin llegar a producirse daños de relevancia.
Los ingleses decidieron retirarse de nuevo al Jaina y re-elaborar su plan de ataque.
Las tácticas empleadas en estas emboscadas eran las siguientes: cuando llegaban a la zona de emboscada los mosqueteros y arcabuceros soltaban su descarga a los ingleses desbaratando la formación inglesa para a continuación dejar paso a los lanceros que se abalanzaban rápidamente haciendo estragos con sus lanzas en los aturdidos enemigos. Los ingleses descubrieron que la lucha en un bosque tropical funcionaba según unas reglas diferentes a las que conocían y fuerzas relativamente pequeñas podían causar un gran daño y retirarse sin apenas sufrir bajas. Otra de las cosas que descubrieron es que la larga pica era completamente inmanejable en el interior de una selva (más tarde, en Jamaica serían sustituidas por medias-picas).

Españoles (en primer plano) emboscan a tropas inglesas. (Partizan Press)
Segundo ataque.
Algo más de una semana después del primer ataque, el ejército inglés volvió a marchar con intención de acercarse al fuerte de S. Jerónimo y plantar su artillería para batirlo. Nuevamente los españoles estaban esperando. Se preparó una fuerza de emboscada con unos 250 arcabuceros y mosqueteros, apoyados por 300 lanceros al mando del capitán Damián del Castillo. La artillería del fuerte disparo contra el camino por el que iban los ingleses cortándoles en dos y dejando a una parte a merced de los españoles que desbarataron el ejército enemigo produciendoles un destrozo mayor que la primera vez ya que perdieron casi un millar de soldados (muchos de ellos en la huida de los ingleses). Entre las bajas se encontraba el mayor-general Heane. Las bajas españolas fueron de apenas unos 30 muertos. A pesar del revés los ingleses consiguieron acercarse por la noche al fuerte, montaron una posición para sus 3 piezas de artillería y empezaron a atrincherarse. Sin embargo surgieron discusiones sobre si esa posición era adecuada y nuevamente el ejército se retiró al Jaina.

Mortero inglés. Ilustración de Brian Delf para Osprey.
En los días siguientes se sucederían las emboscadas en los montes a los destacamentos ingleses que se internaban en el interior en busca de comida ya que las provisiones escaseaban. La falta de provisiones, el calor y las emboscadas provocaron que el malestar del ejército se incrementara rápidamente.
Heridos, enfermos y/o completamente desmoralizados la mayoría de los soldados, se llegó a la conclusión de que no se podía conquistar Santo Domingo. De hecho muchos creían que sí los españoles dejaban su actitud defensiva y les atacaban con unos cientos de hombres, el ejército probablemente sería aniquilado.
El ejército inglés reembarcaría y abandonaría la isla el 14 de mayo dejando atrás entre 1700-2000 compañeros caídos, 2 piezas de artillería y al menos 7 banderas. Penn animó a hacer otro intento, pero Venables y sus oficiales razonaron que era inútil. En palabras de un historiador inglés: “… la reputación de invencible del New Model Army se había venido abajo”.
Jamaica.
A pesar de las perdidas habidas los comandantes ingleses seguían teniendo a su disposición una considerable fuerza. Ciertamente era una fuerza muy desanimada, por lo que el nuevo objetivo debía ser lo más asequible posible. No muy lejos de la Española se encontraba la isla de Jamaica, una isla grande, bella, apenas poblada y sobre todo sin fortificaciones o guarniciones dignas de tal nombre. Jamaica era la candidata perfecta para restañar las heridas sufridas en Santo Domingo.
El 20 de Mayo los ingleses desembarcaron en Jamaica dirigiéndose a la capital de la isla Santiago de la Vega (Spanish Town). No llegó a haber asalto ya que tras un tiempo de negociaciones el gobernador rindió la ciudad al carecer de recursos para resistir.

Llegada de los ingleses a Jamaica
La ocupación de la isla parecía quedar reducida a un mero tramite cuando empezaron a surgir los problemas. Por un lado los españoles se retiraron a la parte montañosa de la isla dedicándose a hacer una guerra de guerrillas mientras se evacuaba a la población por el norte de la isla. En su persecución, la fuerza expedicionaria fue azotada por enfermedades tropicales y el hambre. Especialmente grave fueron los numerosos casos de disentería por la falta de agua potable unida a la ausencia de cantimploras o sus equivalentes.
Las tensiones entre ejército y marina aumentaron todavía más ya que el primero acusaba al segundo de ser incapaz de aprovisionarle adecuadamente y de acaparar los alimentos. Entre Mayo y Noviembre de 1655 se estima que la mitad de los 7000 hombres del ejército del Protectorado en Jamaica murieron, principalmente de enfermedad.
A finales de junio Penn embarcó de vuelta para Inglaterra, considerando unilateralmente su labor ya cumplida. Venables procedió a seguirle rápidamente para dar su propio informe a Londres, dejando al cargo a un improvisado gobernador. Cuando ambos llegaron a Inglaterra, cada uno echándole la culpa al otro de la pobre actuación del ejército, Cromwell encerró a ambos una temporada en la Torre de Londres. Una vez liberados se tuvieron que retirar de los asuntos públicos, aunque Penn podría regresar gracias a la restauración monárquica.
Una vez los españoles abandonaron la isla quedaron atrás muchos ex-esclavos negros (los cimarrones) en las montañas que organizarían su propia guerra de guerrillas contra los ingleses. Los españoles realizarían 2 intentos de reconquistar la isla en años posteriores, llevados a cabo por Cristobal de Ysassi con fuerzas traídas de Cuba, siendo rechazadas ambas por O´Doyley que se convertiría en el primer gobernador oficial de Jamaica.
Conclusión.
Tras un falso rumor de victoria, la noticia del desastre de Santo Domingo supuso inicialmente un shock para el gobierno inglés. Para gente como los puritanos que creían firmemente en la providencia divina, esto suponía un serio golpe; y de hecho los opositores se lanzaron a señalar que esto esto suponía un juicio divino negativo al gobierno.
La victoria en Jamaica alivio algo al Protectorado. Cromwell esperaba que tras la noticias de Jamaica surgiera una gran multitud de colonos dispuestos a trasladarse a la nueva colonia. Especialmente se pensaba que los habitantes de Nueva Inglaterra abandonarían en masa una tierra considerada bastante inhóspita para acudir a la “prometedora” Jamaica. Para fomentar la colonización se iba a regalar 20 acres a cada hombre y 10 a cada mujer, que iría unido a una exención fiscal de 3 años en el pago de aranceles.
Supuso una desagradable sorpresa para el gobierno la escasez de voluntarios para colonizar Jamaica, especialmente el rotundo rechazo de los habitantes de Nueva Inglaterra a abandonar unas tierras a las que habían dedicado sus vidas. El “Western Design” no sólo flojeaba en el componente militar, si no también en el colonizador.
A pesar de las dificultades Jamaica acabaría prosperando y convirtiéndose en una excelente base de operaciones para Inglaterra en el Caribe. En sus primeros años el principal sustento y modo de defensa de la isla serían las patentes de corso que convertirían a la nueva ciudad de Port Royal en una famosa “base pirata”.
El embajador español protestó fuertemente por el ataque a Jamaica, obteniendo como respuesta que había sido un acto de auto-defensa fundado en los serios agravios que España había hecho a Inglaterra en el pasado. Aun así Felipe IV no quería una guerra con Inglaterra y estaba dispuesto a hacer la vista gorda con el asunto de Jamaica.
Cromwell había deseado evitar la extensión de la guerra pero el relativo fracaso en el Caribe animaba a tratar de obtener victorias en la esfera europea para compensarlo. En Octubre de 1655 la Commonwealth inglesa y Francia firmaron un tratado comercial que entre otras cosas establecía que ninguno prestaría ayuda a los rebeldes del otro. España finalmente se vería obligada a librar una guerra que no deseaba. En 1658 un ejército anglo-francés derrotaría a uno español en la batalla de las Dunas poniendo punto final a la hegemonía española en Europa.

Autor: Flavius Stilicho
Fuentes:
Emilio Rodriguez Demorizi: Invasión inglesa de 1655. http://bagn.academiahistoria.org.do/contenidos/boletin88-89.htm
Antonia Fraser: Cromwell, The Lord Protector.
Mª Isabel Paredes Vera: Ejército, Milicias y Sociedad en la Española, 1650-1700. http://www.americanistas.es/biblo/textos/c12/c12-063.pdf
Philipp J.C. Elliot-Wright: English Civil War.
http://www.british-civil-wars.co.uk/military/anglo-spanish-war.html
Flags of the Interregnum: http://www.crwflags.com/fotw/flags/gb-inter.html
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Gracias Rupert.
Ciertamente el proyecto no cumplió con las expectativas. Al fracasar estrepitósamente contra Santo Domingo, un objetivo de dificultad "media-baja" , no tenía mucho sentido intentarlo contra los otros que se preveían como Cuba, Puerto Rico y Cartagena (mucho mejor protegidos). Incluso la conquista de Jamaica fue originalmente un desastre humanitario para los ingleses perdiendo varios miles de hombres por las enfermedades. Los Estuardo prometieron devolver Jamaica a España, si ésta les apoyaba para volver al trono; pero como la restauración monárquica se produjo por otra vía no se sintieron obligados por esa promesa.
En general todo se hizo chapuceramente y con excesivas prisas; la tropa de caballería reclutada en Inglaterra y buena parte de la artillería llegaron cuando ya se había desembarcado en Jamaica.
Muy buen articulo!!! Un hecho que desconocia completamente.
En 1653 tras un golpe de estado, Oliver Cromwell (1599-1658) asumió el título de Lord Protector de Inglaterra e Irlanda (y más tarde de Escocia), convirtiéndose en el dirigente de la República Inglesa. Uno de sus primeros pasos fue finiquitar la impopular guerra con Holanda (1652-54) y ponerse a la búsqueda de un enemigo exterior más adecuado.
Para elegir el nuevo enemigo se tuvieron en cuenta criterios de estabilidad política interna (un enemigo externo que uniera los esfuerzos de la nación), criterios económicos (no ser costosa y a ser posible incluso rentable económicamente) y criterios religiosos (debía ser una cruzada religiosa para extender el protestantismo por el mundo). Hay que señalar que Cromwell y muchos miembros de su círculo eran sinceros creyentes en la Providencia Divina y creían ser sus instrumentos. Sus éxitos no hacían sino confirmar su creencia de que sus decisiones debían haber sido bendecidas por Dios y por tanto correctas desde un principio.
Que dato curioso, de como buscaban enemigos "debiles" para hacer la guerra. Y al final les salió todo mal.
Ja Ja, deberían haber "elegido" a Francia.
Un saludo!!!Gran artículo!!
Cromwell era un personaje maquiavélico y oportunista. No es raro que antes de poner en marcha sus planes eligiera cuidadosamente a amigos y enemigos. En un principio, en 1652, quiso establecer una cabeza de playa en Dunkerque, y para ello ofreció a Mazarino una alianza militar contra España en la que la Commonweatlh aportaría 15.000 hombres. A cambio pedía la cesión de Dunkerque y el reconocimiento de la República. Jugaba a dos bandas, por supuesto, y dado que Mazarino era poco menos viperino y no quería hacer pagar un precio bajo a los ingleses, la alianza no prosperó.
Poco después el tráfico comercial inglés comenzó a verse hostigado por la armada francesa, y tras el estallido de la Guerra Anglo-Holandesa, el almirante (General at Sea) Blake atacó al convoy naval francés que se dirigía al socorro de Dunkerque, asediada por el ejército de Flandes. Y el juego siguió durante los siguientes años. Los enviados ingleses, franceses y españoles yendo de Londres a Paris y de Londres a Bruselas; ahora ofreciendo millón y medio de libras a canvio de apoyo militar, ahora retirar su apoyo al pretendiente Carlos... Las demandas de Cromwell no tenían desperdicio: incluso el puerto de Brest, pedía.
Ciertamente resulta interesante el juego de Cromwell con Francia y España. De Francia consiguieron que le retirara el apoyo a los Estuardo y cierto compromiso de respeto a los hugonotes (protestantes franceses). De España podrían haber conseguido alguna ventaja comercial pero dificilmente algo en el aspecto religioso.
Además en el ranking de "papistas malvados" España se situaba en el imaginario popular inglés por encima de Francia. Se supone que se sopesaron las perdidas económicas por la interrupción del comercio con España, más el coste de financiar la guerra; frente a los beneficios que se obtendrían con las nuevas colonias a conquistar y con los numerosos galeones cargados de oro y plata que se esperaban capturar.
Saludos.
buen escrito Flavius
Enhorabuena Flavius, nuevamente te has salido con un artículo ameno y entretenido, según mi opinión. ![]()
saludos
Gracias a ambos Fraszz y Eljoines. Me alegra que os haya gustado.
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Un artículo excelente. Puede decirse, a todas luces, que el Western Design fracasó, aunque por otro lado es cierto que fue el germen del imperio colonial británico. La expedición, como queda de manifiesto en estas líneas, era un acto de improvisación destinado a una derrota sangrienta si el objetivo era demasiado ambicioso para sus posibilidades, como lo fue. Para hacerse una idea basta con tener en cuenta que Venables consiguió más caballos en Barbados que no en Inglaterra y que la mitad de sus fuerzas eran reclutas con un entrenamiento básico. Thomas Gage juró y perjuró ante Cromwell que los españoles se derrumbarían al primer asalto y que en un par de años toda la América Central habría sido limpiada de papistas. Muy exaltados debían estar los ánimos en el Consejo de Estado si le hicieron caso a un personaje como Gage antes que al gobernador de Barbados...