Tiburones Prehistóricos
Los tiburones y sus parientes las rayas estuvieron entre los primeros vertebrados en desarrollar mandíbulas junto a dientes óseos. Sus esqueletos además están constituidos por cartílagos, perteneciendo a la clase condrictios o peces cartilaginosos.
El esqueleto de los condrictios está calcificado, es decir, esta fortalecido por gránulos prismáticos de carbonato de calcio, depositados en las capas externas del cartílago. Estos gránulos presentan una disposición de mosaicos. Una delgada capa de tejido óseo recubre el cartílago.
Estos peces presentan pares de aletas endurecidas por radios rígidos de cartílago. En los machos las aletas pélvicas están modificadas para formar una especie de abrazaderas para el momento del apareamiento, característica única de estos peces.
La piel presenta pequeñas escamas semejantes a dientes que les confiere una textura áspera, como el papel de lija. Estas escamas son constantemente reemplazadas en vida.
Hacia principios del Devónico, hace unos 400 millones de años, dos grupos principales de peces cartilaginosos evolucionaron a partir de un antepasado común
Subclase: Elasmobranquios
Los elasmobranquios (tiburones, mantas y rayas) evolucionaron a partir de un antepasado común durante principios del Devónico, hace 400 millones de años.

Los tiburones han cambiado muy poco en el transcurso de los milenios. Se diversificaron en numerosas formas durante el Carbonífero y, después de un período de decadencia, experimentaron un segundo auge evolutivo en el Jurásico, época en que aparecieron la mayoría de los grupos modernos.
En aquel tiempo, como en la actualidad, los tiburones eran los principales predadores del mar, desplazando a otros animales que habían intentado un modo de vida marino y piscívoro: reptiles tales como los ictiosaurios y los plesiosaurios. Las mantas, las rayas y los peces sierra evolucionaron a principios del Jurásico,unos 200 millones de años después que los tiburones. Se trata básicamente de tiburones con el cuerpo achatado por la vida en el fondo del mar.
El Cladoselache vivió a finales del Devónico en América del Norte (Ohio) y llego a meedir hasta 1,8 m. Se han encontrado restos de escamas de tiburón que datan de fines del Silúrico y dientes que se remontan a principios del Devónico.
Pero sólo en los estratos de fines del Devónico ha sido posible hallar especímenes reconocibles.

El Cladoselache se ha encontrado notablemente bien fosilizado en los esquistos de Cleveland, en el estado norteamericano de Ohio. En la roca ha quedado impresa la silueta de su cuerpo, con indicios de la piel, los músculos y hasta de los ríñones.
El Cladoselache tenía un cuerpo estilizado, en forma de torpedo, con dos aletas dorsales del mismo tamaño, un par de grandes aletas pectorales, un par de aletas pélvicas más pequeñas y una cola simétrica con un par de quillas horizontales en la base. La cabeza era roma, tenía grandes ojos y detrás de las mandíbulas con abundantes dientes se abrían las agallas con 5 a 7 hendiduras.
Superficialmente, la descripción de este arcaico tiburón que surcó los mares hace 400 millones de años coincide notablemente con la de los tiburones oceánicos modernos, como el voraz tiburón blanco. Las principales diferencias residen en que el tiburón moderno tiene el morro puntiagudo, la primera aleta dorsal más grande que la segunda, el lóbulo superior de la cola considerablemente más alargado que el inferior y una aleta más, la anal.
Como muchos tiburones primitivos, el Cladoselache presentaba una púa delante de cada aleta dorsal. Estas púas estaban compuestas por el mismo material que los dientes y probablemente estaban recubiertas de piel en vida del animal, pues carecen del revestimiento de esmalte que se observa en tiburones posteriores.
Otro rasgo inusual del Cladoselache es la ausencia de escamas en el cuerpo, con la excepción de la zona alrededor de los ojos y de los bordes de las aletas. Además de ser un excelente nadador, el Cladoselache era evidentemente un temible carnívoro. Tenía la boca repleta de aguzados y puntiagndos dientes, cada uno con una larga cúspide o proyección central, flanqueada por varias puntas más pequeñas. En los mares de fines del Devónico abundaban las potenciales presas: crustáceos, pequeños peces agnatos y los primeros peces óseos.
El Stethacanthus vivió a finales del Devónico a finales del Carbonífero en Europa (Escocia) y América del Norte (Illinois, Iowa, Montana y Ohio) y media 70 cm de longitud.
El rasgo más sobresaliente de este tiburón primitivo era la extraña adaptación de la primera aleta dorsal, que presentaba forma de yunque o de T y cuya superficie superior estaba recubierta de dentículos, formación que también aparecía en la parte superior de la cabeza.


Algunos paleontólogos especulan con la posibilidad de que estas estructuras formaran parte de un despliegue amenazador contra otros peces del mismo tipo, pues tal vez dieran la impresión de un par de enormes mandíbulas.
Otra teoría sugiere que la disposición de los dentículos podría ser un rasgo sexual secundario, relacionado con el apareamiento.
El Cobelodus vivió de mediados a finales del Carbonífero en América del Norte (Illinois y lowa), y media 2 m de longitud.
Este tiburón de extraño aspecto tenía un morro bulboso y una especie de joroba en el dorso. Presentaba una única aleta dorsal, situada muy hacia atrás, en correspondencia con las aletas pélvicas.

Sus ojos eran notablemente grandes, lo cual podría indicar que cazaba calamares y crustáceos en las oscuras aguas profundas. Uno de los radios cartilaginosos que formaban la estructura de las aletas pectorales se prolongaba unos 30 cm, en forma de látigo. Estos apéndices eran obviamente móviles, pues presentan articulaciones en toda su extensión.
El Xenacanthus vivió de finales del Devónico a mediados del Pérmico en todo el mundo y media unos 75 cm de longitud.
En una época precoz de su evolución, un grupo de tiburones colonizó el agua dulce y se difundió por los lagos y ríos de todo el mundo.

Estos xenacántidos fueron peces especializados de gran éxito, pues vivieron desde principios del Devónico hasta finales del Triásico: un período de casi 150 millones de años. El Xenacanthus era un miembro típico del grupo. Tenía una gruesa púa que se proyectaba desde la base del cráneo.
La aleta dorsal, que formaba una cinta continua a lo largo del dorso, rodeaba la cola y se unía con la aleta anal, al igual que en los peces pulmonados australianos y en los congrios modernos. Probablemente, el Xenacanthus nadaba del mismo modo que estos peces, mediante movimientos sinuosos de su largo y estilizado cuerpo. Los pares de aletas pectorales y pélvicas lo estabilizaban desde abajo.
La dentición de estos tiburones de agua dulce era también poco común; cada diente tenía forma de V, con dos prominentes cúspides. Es probable que se alimentaran sobre todo de crustáceos del tipo de los camarones, además de algunos peces óseos de escamas gruesas, los paleoníscidos.
El Tristychius vivió a principios del Carbonífero en Europa (Escocia) y media 60 cm de longitud. Superficialmente, el Tristychius se parecía al cazón moderno. Era un tiburón hibodontoide, grupo que dominó los mares desde el Carbonífero hasta el final del Cretácico, en un reinado de casi 300 millones de años. Su estructura experimentó algunas modificaciones menores, pero los tiburones ya «habían dado en el clavo» de la evolución unos 40 millones de años antes.

Como todos sus parientes, el Tristychius tenía un par de grandes espinas delante de cada aleta dorsal. Las aletas pectorales y pélvicas tenían la base mucho más estrecha y constituían por lo tanto apéndices natatorios más flexibles que las aletas anchas y rígidas de los tiburones más primitivos, como Cladoselache. El lóbulo superior de la cola se había transformado ya en la poderosa aleta propulsora, vuelta hacia arriba, de los tiburones oceánicos modernos.
El Hybodus vivió de finales del Pérmico a finales del Cretácico en todo el mundo y media 2 m de longitud. El Hybodus es uno de los tiburones fósiles más comunes, difundidos y de vida más prolongada.Presentaba esencialmente el aspecto del tiburón azul moderno, aunque era sólo la mitad de grande y tenía el morro romo. En sus poderosas mandíbulas había dos tipos de dientes, lo cual sugiere una dieta variada.

Los aguzados dientes delanteros atrapaban y desgarraban a los peces, mientras que los dientes romos y de corona baja de la parte posterior de la boca aplastaban los huesos y molían las duras conchas de los caracoles, los erizos de mar y los crustáceos del fondo marino.
Sus parientes adquirieron una ventaja reproductiva en comparación con otros peces, que sus descendientes han conservado. En los machos, parte de las aletas pélvicas estaban modificadas en órganos eréctiles semejantes a penes, que se insertaban en el cuerpo de la hembra y servían para transferir directamente el esperma: un método de fecundación de los huevos superior a la derrochadora expulsión de esperma en mar abierto, practicada por la mayoría de los peces óseos.
El Scapanorhynchus vivió de principios a finales del Cretácico en todo el mundo y media 50 cm de longitud. Un último auge evolutivo entre los elasmobranquios, a fines del Jurásico, condujo a los modernos tiburones, mantas y rayas: los neoseláceos o «nuevos tiburones».

Su esqueleto había experimentado varias modificaciones. Por ejemplo, la columna vertebral cartilaginosa se había impregnado de abundante calcio (se había calcificado), para resistir las poderosas tensiones producidas por la flexión lateral del cuerpo al nadar. Los huesos de la mandíbula superior estaban unidos a la caja craneana mediante una articulación móvil, lo cual permitía a estos peces abrir enormemente las mandíbulas e incluso proyectarlas más allá del cráneo, para poder desgarrar grandes trozos de carne de la víctima. Por último, el cerebro y sus áreas sensoriales aumentaron de tamaño, en especial los lóbulos relacionados con el olfato.
El Scapanorhynchus era un neoseláceo primitivo, pero no típico. Presentaba un morro muy alargado y todos sus dientes eran desgarradores, adaptados para consumir peces.
El Spathobathís vivió a finales del Jurásico en Europa (Francia y Alemania) y media 50 cm de longitud. Entre las mantas, las rayas y los peces sierras, las rayas fueron las primeras en evolucionar. La más antigua de las rayas conocidas, es asombrosamente semejante al moderno pez guitarra o pez banjo de la costa atlántica de América del Norte.

Su cuerpo era similar al de un tiburón, pero ensanchado y aplastado como adaptación para la vida en el fondo del mar.
Los ojos y los espiráculos (tomas de agua) estaban situados en la parte superior de la cabeza, mientras que la boca y las hendiduras de las agallas se encontraban en la cara inferior. El par de aletas pectorales se habían convertido en grandes «alas» natatorias. Los dientes de estas rayas arcaicas eran anchos y aplastados, muy eficaces para moler las conchas de los crustáceos.
El Sclerorhyncbus vivió a finales del Cretácico en África (Marruecos), Asia (Líbano) y América del Norte (Texas), media 1 m de longitud. Hacia fines del Cretácico, las mantas habían evolucionado a partir de las rayas.

El Sclerorhynchus es un tipo primitivo de manta, aunque se parece más a los modernos peces sierra. Batiendo las «alas» pectorales, este pez aplastado «volaba» justo por encima del lecho marino, removiendo el fondo con su largo morro dentado, en busca, de camarones, crustáceos y peces óseos planos.
Subclase: Holocéfalos
El segundo grupo importante de peces cartilaginosos es el de los holocéfalos o quimeras. Estos peces hicieron su aparición a principios del Carbonífero, época en la que ya presentaban esencialmente el mismo aspecto que las quimeras modernas. Los machos tienen proyecciones genitales en las aletas pélvicas. Actualmente, viven en los océanos del mundo 25 especies, cuyos individuos nadan en aguas profundas.
El Deltoptychius vivió de principios a finales del Carbonífero en Europa (Irlanda y Escocia), y mrdia 45 cm de longitud.
Esta arcaica quimera reunía prácticamente todas las características de sus descendientes modernos.

Nadaba flexionando el alargado cuerpo y moviendo hacia los lados la cola, como un látigo, y se deslizaba extendiendo las grandes aletas pectorales, semejantes a un par de alas. Sus grandes ojos le permitían ver en las profundidades marinas y las grandes placas dentarias (en lugar de dientes individuales) le servían para aplastar la concha de los crustáceos.
El Ischyodus vivió de mediados del Jurásico al Paleoceno en Europa (Inglaterra, Francia y Alemania) y Nueva Zelanda, media 1,5 m de longitud. Con más de 150 millones de años de antigüedad, el Ischyodus era prácticamente idéntico en forma y tamaño a Chimaera monstrosa, la quimera moderna que vive en las profundidades del Mediterráneo y el océano Atlántico.

Tenía los ojos grandes, los labios curvados, la aleta dorsal alargada, las pectorales en forma de abanico y la cola como un látigo, características que se observan en su descendiente vivo. Presentaba incluso una espina similar por delante de la aleta dorsal. En las actuales quimeras, esta espina está conectada con unas glándulas venenosas.
Tiburones del Carbonífero
El total de espacio válido para la vida marina declinó. El nivel de los mares de todo el mundo fluctuaba por la presencia de dos grandes masas de hielo situadas en el polo Sur, las cuales succionaban grandes cantidades de agua y la retenían como hielo apartándola del ciclo natural del agua. Debido a la gran cantidad de agua capturada en forma de hielo, el nivel de los mares descendió, arrastrando a la extinción a la fauna marina invertebrada que había en las aguas someras de las costas.

Estos efectos se invirtieron cuando las glaciaciones empezaron a retroceder, devolviendo el agua que almacenaban como hielo a los océanos. Estos efectos se invirtieron cuando las zonas heladas empezaron a retroceder, devolviendo el agua que almacenaban como hielo a los océanos. Se inundaron las zonas costeras al subir el nivel de los mares y se formaron lagunas y marismas. Las formaciones rocosas del Carbonífero se suceden en bandas en las que alternan limos y carbón. Son los indicativos de los ciclos de inundaciones y épocas de retroceso marino.
Desaparecidos los Placodermos, los grandes peces acorazados que presentaban una amplia distribución tanto en el ámbito geográfico como en la cadena trófica debido a su gran número de especies, los tiburones aprovecharon su oportunidad.

El Carbonífero fue una de sus épocas doradas para estos seres ya que eran peces que se adaptaban rápida y eficientemente a los cambiantes mares del pasado. El 70% de los peces del Carbonífero se cree que pertenecían a este grupo. Eran coloreados y tan abundantes como pueden ser los hoy los peces de los arrecifes coralinos actuales.
Algunos de los tiburones:
Helicoprión: Posiblemente una de las criaturas más curiosas que surcaron los mares del Carbonífero hace 345 millones de años aproximadamente, fue el Helicoprión. Ha sido uno de los experimentos evolutivos de la Naturaleza que en algún momento se extinguió por su inviabilidad pero nos han llegado sus restos fósiles para maravillarnos con ellos. La estructura de sus dientes en forma de enormes espirales es lo único que tenemos y hasta hoy resulta difícil entender su funcionamiento en el organismo vivo.


Restos fósiles de sus dientes o espirales dentadas es lo único que tienen los científicos para poder entender este fantástico ejemplo de adaptación en un momento determinado de la historia evolutiva de los tiburones. Se han hallado en muchas partes del mundo, lo cual nos indica su éxito en un periodo determinado, posiblemente adaptado a la alimentación de animales con conchas duras. Pero son meras suposiciones ya que se conoce muy poco de este fantástico y extinto grupo de tiburones
El Helicoprión, un misterio del Carbonífero del cual poco o casi nada se sabe. El dibujo anterior muestra una posibilidad de encajar sus dientes en espiral en sus mandíbulas Un rasgo evolutivo que no ha pasado a trascender a ninguno de las especies modernas.
Stethacanthus: La estructura que presenta en la zona dorsal este tiburón de 370 millones de años de antigüedad posiblemente servia como señalización de comportamiento sexual.


Dicho ornamento podría facilitar a las hembras la distinción de machos potenciales y mejor preparados para el apareamiento. Otra teoría apunta a que era utilizado por los machos en sus duelos y combates en posibles disputas territoriales o en el cortejo nupcial. Como otros arcaicos tiburones, el Stethacanthus raramente superaba el metro y medio de largo.
Symmorium: El Symmorium tenia un tamaño y un aspecto similar al Stethacanthus Pero no ostentaba en el dorso la estructura típica de esta especie.


Tal es la similitud entre estas dos especies que algunos científicos creen que se trata de un ejemplo de dimorfismo sexual. Es decir más que dos especies diferentes son un macho y una hembra diferenciados en este caso concreto en una estructura ósea que luce el macho en su dorso.
Los científicos no se ponen de acuerdo en considerarlo una especie independiente o en clasificarla como la hembra del Stethacanthus.
Autor: Gaetano La Spina
Fuentes:
ENCICLOPEDIA DE DINOSAURIOS Y ANIMALES PREHISTÓRICOS: Douglas Dixon, Barry Cox, etc
Web Peleored
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