El sitio de Viena (1683)
En 1683, aproximadamente un siglo y medio después del primer asedio fallido de Viena(1529), los otomanos volvieron a plantarse ante las murallas de la capital de los Habsburgo. Supuso un gran cambio en las relaciones recientes entre otomanos y Habsburgo, que fueron relativamente pacíficas durante la primera mitad del siglo XVII.
La máxima expansión otomana. Los estados de los Balcanes( Serbia, Croacia, Albania..fuero entrando en la órbita turca, hasta la conquista de Constantinopla en 1453 y la caída definitiva del Imperio bizantino. Solimán el Magnifico dio el paso siguiente con la conquista de Hungría tras la batalla de Mohács en 1526 y la incorporación de los principados vasallos; Valaquia, Moldavia y Transilvania (imagen izquierda)
PROLEGÓMENOS HISTÓRICOS
En 1683, aproximadamente un siglo y medio después del primer asedio fallido de Viena(1529), los otomanos volvieron a plantarse ante las murallas de la capital de los Habsburgo. Supuso un gran cambio en las relaciones recientes entre otomanos y Habsburgo, que fueron relativamente pacíficas durante la primera mitad del siglo XVII debido en gran parte a los compromisos de los Habsburgo en la guerra de los Treinta Años (1618-1648) y a la prolongada guerra entre otomanos y venecianos por Creta(1645-1669) . Las hostilidades estallaron en la década de 1660 , época en la que se produciría una serie de conquistas otomanas : Hungría (1660-1663) , Creta (1669) , y Polonia-Lituania(1672). Y todo ello bajo el hábil liderazgo del gran visir Köprülü Mehmet Pacha (1656-1661) y de su hijo Köprülüzade Fazil Admed Pacha (1661-1676).
De origen albanés , Köprülü se ganó la confianza del sultán Mehmet IV, un adolescente de apenas 14 años, para terminar expeditivamente con las revueltas de la caballería spahi y los jenizaros y dominar a los gobernadores provinciales. Su gobierno marca una rápida recuperación del poder otomano que se trasladó de inmediato al terreno militar, en forma de una serie de campañas contra las potencias cristianas en las fronteras del Imperio austriaco. El gran visir empezó poniendo a un aliado en el trono de Transilvania, principado dependiente de Constantinopla desde hacía un siglo, al tiempo que incorporaba algunos nuevos territorios en la zona.
Al aumento de la actividad y la capacidad militar de los otomanos se unió las reformas introducidas por el gran visir Köprülü, que reforzó la autoridad de Estambul y mejoró sus competencias administrativas y económicas. La reciente reavivación de las fortunas militares otomanas y la política conciliadora de Viena hacia los otomanos(ejemplificada en el Tratado de Vasvár el 10 de agosto de 1664, que reconocía las últimas conquistas otomanas en Hungría, (a pesar de una victoria decisiva de los Habsburgo en Szentgothárd el 1 de agosto de 1664) se interpretaron en Estambul como señales de debilidad de los Habsburgo. En 1669 el hijo del gran visir, Fazil Ahmed Pachá podía anunciar al sultán la toma de Candía ,en Creta , después de veintidós años de sitio a la guarnición veneciana. Y tres años después el mismo Fazil Ahmet dirigió una expedición más allá del mar Negro que supuso la anexión de Podolia y la creación de un protectorado otomano en Ucrania.
La ineptitud del emperador Leopoldo con los insurgentes húngaros, ayudados militarmente por los otomanos, en la década de los 1670 y, en especial, el éxito de la insurrección de Imre Thököly (1681-1683) que fue reconocido por los turcos como rey de la Alta Hungría(que incluía el este de Eslovaquia y partes del noroeste de Hungría) dio como resultado otro estado pro-otomano(“el principado de Hungría medía” ), que había sido arrebatado a Austria, años antes, entre la Hungría monárquica controlada por los Habsburgo y el principado de Transilvania , vasallo de los otomanos , reforzaron la percepción otomana de la vulnerabilidad de los Habsburgo. Además contaban con la promesa de los otomanos que si les ayudaban a conquistar Viena, éstos se la entregarían. En este clima de confianza renovada en sus propias fuerzas se sitúa la política de Kara Mustafá Pachá, gran visir desde 1676 . Empeñado en prolongar el periodo glorioso de los Köprülü, Mustafá se ocupo de inmediato de los dos principales frentes exteriores que tenía el Imperio. En Ucrania , tras sucesivas campañas contra los cosacos y contra el emergente poder moscovita, selló en 1681 un acuerdo con el zar para repartirse el país. Ello le permitió poner sus ojos en el Danubio.
El gran visir turco Kara Mustafá Pachá (imagen derecha)
La política de “reuniones” de Luis XIV( que consistía en capturar territorios en su frontera nordeste solo porque se les habían otorgado en tratados anteriores) y la debilidad militar de los Habsburgo convencieron al gran visir Kara Mustafá Pachá de que había llegado el momento de asediar Viena. Cuando se puso en marcha, su valoración de la política internacional y de las capacidades de los otomanos y Habsburgo resultó errónea.
Aquí la tregua de veinte años suscrita con Austria en 1664 se aproximaba a su fin, al tiempo que en las zonas de Hungría, durante el año siguiente, las tropas de Imre Tököly se dedicaron a hostigar las fronteras de los Habsburgo, Estos respondieron también con incursiones de las tropas imperiales en la Hungría otomana, lo cual, dio el pretexto a Kara Mustafá para proponer al sultán una expedición militar contra Austria. Su objetivo principal era ocupar unas fortalezas estratégicas que consolidaran las posiciones adquiridas por el Imperio otomano . Pero el todopoderoso visir convertiría esta expedición localizada en un ataque masivo contra Austria, que desembocaría en el célebre sitio de Viena de 1683.
EL CAMINO A VIENA
Los rumores de un posible ataque sobre los Habsburgo se extendieron a partir de la década de los 1670, pero Kará Mustafá no logró asegurarse el apoyo del sultán para su campaña hasta agosto de 1682. El sultán Mehmet IV (1648-1687) y su ejército salieron de Edirne, la capital antigua, el 1 de abril de 1683. Llegaron a Belgrado a principios de mayo. Allí , se les unieron las fuerzas de los principados danubianos dependientes de la Puerta(Valaquia ,Moldavia y Transilvania) los artilleros y el grueso de la caballería provincial de Asia Menor( los tártaros) y de las provincias árabes se unieron al ejército. Las fuerzas otomanas se dividían en partes iguales entre los jenizaros, caballería Spahi e infantería. En total unos 125.000 hombres, aunque fuentes europeas contemporáneas doblan esa cifra. El sultán Mehmet decidió quedarse en Belgrado y nombró al gran visir comandante en jefe. La decisión de sitiar la capital Habsburgo , en lugar de Komáron y Györ( Raab en alemán), objetivos oficiales de la campaña. Se tomó en Székesfehérvár el 25 de junio.
Con semejantes medios Kara Mustafá pensó que podía hacer algo más que tomar las dos poblaciones citadas y ese 25 de junio anunció la intención de atacar Viena. Los historiadores han propuesto diversas explicaciones para una empresa tan importante y que fatalmente no tuvo el resultado apetecido y fue funesta tanto para el gran visir como para el Imperio otomano: una de las explicaciones era la de emular a Solimán el Magnifico y conseguir lo que él no había conseguido, conquistar Viena, La Manzana de Oro, presa final de la expansión turca hacía Europa.
Los sipahis ”caballeros turcos” acostumbraban a llevar camisa y casco de malla y sus armas incluían un sable , un arco de doble curva y un pequeño escudo redondo (imagen izquierda)
El 7 de julio , el gran visir salió del campamento de Györ rumbo a Viena con el ejército principal y dejó a Ibrahim Pachá, el gobernador de Buda, con 25.000 soldados otomanos y 10.000 tártaros para sitiar Györ. El gran visir llegó a Viena el 14 de julio con un ejército de aproximadamente 90.000 hombres. De los vasallos otomanos, solo los tártaros participaron en el enfrentamiento real.
EL ASEDIO
El emperador Leopoldo y su corte salieron de Viena el 7 de julio rumbo a Linz y Passau (la emperatriz estaba embarazada). Los defensores de Viena, al mando del conde Ernst Rüdiger von Starhemberg, sumaban 16.000 hombres: 10.000 de infantería y 6.000 coraceros. Además contaban con el apoyo de 8.000 ciudadanos y 700 estudiantes universitarios preparados para el servicio militar. Las fortificaciones de la ciudad se modernizaron en la década de 1670 y se reforzaron antes del sitio. Gracias a la incansable diplomacia del papa Inocencio XI (1676-1689), además de sus habituales plegarias, y también los estímulos económicos la ayuda militar también venia en camino. Pero no todos los príncipes cristianos se prestaron a ello, Luis XIV de Francia se negó a ello, ya que de hecho había animado a Turquía a atacar el Imperio. Otros como la monarquía española no pudieron hacer otra cosa que enviar fondos, absorbida en su guerra contra Francia, defendiendo sus posesiones en Flandes
Después de un asedio preventivo contra Érsekújvar, las fuerzas Habsburgo (comandadas por el talentoso duque Carlos V de Lorena, 1643-1690) intentaron asegurar la orilla izquierda del Danubio mientras esperaban la llegada de los aliados polacos. Éstas iban a unirse al ejército de refuerzo según una ofensiva perpetua y una alianza defensiva firmada en Cracovia por los representantes del emperador y Jan III Sobieski, rey de Polonia(1647-1696), el 31 de marzo, (un día antes de que el sultán abandonase Edirne). Los Habsburgo y la diplomacia papal también garantizaron la participación de unos 10.000 soldados bávaros y un número similar de sajones liderados por los electores de Baviera y Sajonia: Maximiliano II Emanuel y Johann Georg III, respectivamente, además del margrave Luis Guillermo de Baden, llamado “Luis el turco”., la mayor parte de ellos llevan ondulantes pelucas allonge, petos de campaña, espadines, pistolas de arzón y mazas de combate. Los estandartes de muchos regimientos se inclinan ante los señores que comandan el ejército cristiano de socorro.
El rey de Polonia, Jan III Sobieski (imagen izquierda)
El gesto determinante fue el de Polonia, no resultó fácil convencer a la asamblea nobiliaria de este país, gobernada por un régimen de monarquía electiva. El enviado papal hubo de repartir generosos subsidios para que los nobles aprobaran el tratado previo de asistencia mutua entre el emperador Leopoldo y su rey Jan Sobieski. El prestigio de éste último como combatiente ganado en sus enfrentamientos con tártaros, cosacos y otomanos en las regiones sudorientales de su país, resultó ser un factor decisivo para los acontecimientos. Con el consenso de todos Jan III Sobieski fue proclamado jefe de las fuerzas de la coalición.
El 15 de julio, Viena fue rodeada y aislada. Aquel mismo día comenzó el asedio propiamente dicho con un intenso bombardeo que se prolongó en los dos meses siguientes. A lo largo del asedio, los otomanos concentraron sus ataques contra las murallas situadas entre los bastiones de Burg y Löbl. Sin embargo, tal como ocurriera en 1529, los otomanos carecían de artillería pesada y , además , sus 130 cañones de campaña y sus 19 de calibre medio (300 cañones, según otras fuentes, pero anticuados) no superaban en número los 260 cañones y morteros de los defensores. Éstos, por su parte, carecían de suficiente munición , lo que explica por que solo se dispararon uno o dos disparos por arma en todo el asedio. Los ataques otomanos a las trincheras y las minas, de los que los soldados del sultán eran unos expertos, demostraron ser más efectivos que los bombardeos. No obstante, los defensores se mantuvieron firmes, realizaron frecuentes salidas, repararon las murallas e impidieron el paso de los atacantes erigiendo fortificaciones por detrás de las brechas sin perder un minuto. Kara Mustafá ordenó cavar trincheras subterráneas para que los minadores pudieran acercarse a la base de las murallas. Una vez las minas hicieran explosión, podría lanzarse el ataque general, si es que los defensores de la ciudad no aceptaban la capitulación que el gran visir les había ofrecido varias veces.
Los otomanos no pudieron tomar el Burg Ravelin hasta el 2 de septiembre. El 6 del mismo mes, otra mina explotó en el bastión del Burg y los defensores que ya se habían quedado a la mitad y estaban debilitados por la disentería y la escasez de alimentos, esperaron un asalto final decisivo. Sin embargo, Kara Mustafá apostó a su ejército delante de las murallas con el fin de obligar a la ciudad a rendirse . Si este asalto final, hubiere estado en manos del gran visir , habría tomado la ciudad antes de llegar los refuerzos.
La batalla crucial en Kahlenberg (imagen derecha)
La batalla decisiva tuvo lugar en el 12 de septiembre cerca de Kahlenberg, en los limites de los bosques de Viena. El ejército de refuerzo, compuesto por 75.000/80.000 hombres y 160 cañones, se reunió al noroeste de Viena. Las tropas de Baviera, Sajonia, Franconia y Suabia sumaban 35.000/40.000 hombres , y se unieron a las fuerzas imperiales de 20.000 soldados, mandados por Lorena. Las últimas tropas en llegar . las del rey polaco Jan Sobieski, podrían ascender a 20.000 hombres.
Kara Mustafá, en un acto de infravaloración de los refuerzos del ejército sitiado, dejó a los jenizaros en las trincheras e intentó derrotar a las tropas cristianas aliadas con un carga decisiva de su caballería. Aunque los cronistas otomanos cifran en unos 28.400 hombres las fuerzas otomanas que participaron en Kahlenberg, con las tropas tártaras y otras fuerzas auxiliares debieron alcanzar los 50.000 hombres(aunque contaban solamente con 60 cañones de campaña). Kara Mustafá esperaba que el ataque cristiano se produjera durante el 11 de septiembre y ordenó a sus soldados que estuvieran despiertos toda la noche. En el campamento se ven tríos de caballerías y parques de carros, caravanas de camellos que llegan a toda prisa al campamento turco. Pero también vemos que los turcos sacan de su sitio a las baterías de cañones que estaban emplazadas contra Viena, dirigirlas hacía Kahlenberg y la carretera del Danubio. Hoy el grueso del ejército otomano está de espaldas a Viena, porque desde ayer el ejército cristiano de socorro está presto para la batalla.
Tras una rápida inspección del terreno. Sobieski comprendió que era importante aprovechar el momento y sin más dilaciones el mismo 12 de septiembre ordenó lanzar el ataque. comenzó realmente la madrugada del 12 de septiembre y enfrentó a las tropas de vanguardia otomanas, mandadas por Kara Mehmet Pachá y el ala izquierda cristiana mandada por Lorena, cerca de Nussberg. Las tropas de Lorena, reforzadas por los sajones, no tardaron en alcanzar el ala derecha otomana, comandada por Ibrahim Pachá .
Los húsares desfilando ante el rey , en una pintura de de Wojcieh Kossak. Museo Nacional de Cracovia (imagen izquierda)
Los bávaros y los francos también descendieron de las laderas y se adentraron en el interior para unirse contra el ala derecha y el centro otomanos. Los polacos de Sobieski, en el ala derecha cristiana, avanzaron lentamente debido a la dificultad del terreno , pero en torno a las 13,00 horas la vanguardia polaca ya había llegado a Dornbach. Aunque los otomanos lucharon con ahínco , un ataque cristiano que comenzó sobre las 15.00 horas , cuando el sol caía con toda su fuerza, decidió el curso de la batalla.
El efecto de la caballería fue letal para los otomanos, quienes en las últimas décadas habían sufrido en múltiples ocasiones la táctica de la caballería polaca, particularmente de los húsares, una formación especializada en las cargas por sorpresa que dividían a la formación enemiga y sembraban el pánico.
Las tiendas de campaña turcas ocuparon toda la llanura entre Viena y el Danubio (imagen derecha)
El ala izquierda otomana y los tártaros fueron incapaces de soportar la carga de la caballería y los dragones polacos fueron los primeros en llegar al campamento otomano desde el oeste. A las 18.00 horas los otomanos ya habían sido derrotados. Los que no murieron en el enfrentamiento huyeron del campo de batalla, dejando tras de sí un generoso botín(el campamento otomano al completo) para los cristianos, era tan generoso este botín que los distrajo y no persiguieron a los otomanos en su huida Danubio abajo. Se calcula que las bajas imperiales fueron del orden de 2.000 muertos por 10.000 de los otomanos.
RESOLUCION
La derrota del gran visir provocó su caída y ejecución (1), seguida muy de cerca por el destronamiento de su señor, el sultán Mehmet IV,. La campaña de 1683 encabezada por Kara Mustafá provocó la creación de una coalición antiotomana, también llamada Liga Santa. Viena fue salvada por esta coalición de países centroeuropeos cuyo ejército resultó superior desde el punto de vista táctico y, por primera vez en la historia de las confrontaciones entre otomanos y europeos , se logró igualar a los otomanos en cuanto al número de hombres y armas , además del apoyo logístico. Su eco llegó a todos los rincones de Europa. Por un momento pareció renacer el espíritu de las antiguas Cruzadas en su lucha contra su enemigo religioso. Durante varias semanas el mundo católico había estado pendiente de Viena y cuando llegó la noticia de la victoria de Kahlenberg, el júbilo no tuvo limites y los tedeums resonaron en todas las iglesias , mientras las imprentas magnificaban la figura del rey de Polonia, Jan III Sobieski como su gran héroe. En este clima de euforia, también cabían las descalificaciones contra los príncipes cristianos que se habían mantenido al margen, caso de Luis XIV de Francia, al que muchos llamaban “el Moro”.
Se trataba de galvanizar la resistencia al invasor, apelando al sentido religioso como seña de identidad. Por ejemplo, el predicador jesuita vienés , Abraham de Sancta Clara , arengó a sus conciudadanos con un sermón célebre en la literatura alemana. “ Arriba, cristianos, arriba “.El rey polaco también procuro dar un sentido religioso a la lucha, celebrando una misa antes de la batalla.
Jan Sobieski entregando a su secretario Tomás Talentí una carta dirigida al Papa. Es la célebre misiva en que el soberano polaco escribía :”Llegué, Vi y Dios venció) , junto a la carta envió también el estandarte del gran visir. Pintura de Jan Matejko, cuadro conservado en el Vaticano (imagen izquierda)
Todo ello corresponde al ambiente de la Europa de la Contrarreforma católica, una ofensiva contra los avances del protestantismo que en algunos países se estaba llevando a la práctica. En el caso de Polonia, prototipo del pluralismo religioso, un siglo antes convivían allí católicos, calvinistas, socinianos, etc. Pero por entonces se estaba convirtiendo en un bastión de un catolicismo exclusivista. Lo mismo cabe decir de Austria , el fervor anti-turco tenía la misma raíz que la intolerancia respecto a las herejías internas. Pero el mejor ejemplo lo ofrece Luis XIV de Francia, el cual para hacer olvidar su “ambiguo” papel en el sitio de Viena, decidió dos años más tarde, expulsar del país a los hugonotes que no aceptaran la conversión al catolicismo.
En efecto, mientras el heroísmo de Sobieski y sus húsares obtuvo poca recompensa en los años siguientes. El gobierno imperial se encontró a las puertas de Viena de numeroso territorio listo para ser conquistado y anexionado al Imperio.. A partir de 1684, los imperiales abandonando la lucha , por un tiempo, contra Francia en el oeste, se concentraron en reconquistar toda la llanura húngara, perdida contra los otomanos, en la batalla de Mohács en 1526, En la guerra de 1684-1699, los otomanos perdieron Hungría, la conquista más prestigiosa del sultán Solimán ; Buda y Pest cayeron en 1686, Belgrado en 1686. En ese mismo año la levantisca Transilvania, pasó a manos imperiales, conservando importantes privilegios. La reanudación de la guerra contra Francia, frenó un avance que se creyó podía acabar en Constantinopla. Y la Rusia de Pedro el Grande también se aprovecha de la debilidad otomana y en 1696 toman la fortaleza de Azov, además retornan a “las tierras rusas” paso a paso, Ucrania, las estribaciones del Cáucaso, y a la costa del mar Negro.
A pesar de todo los otomanos estaban muy lejos de estar derrotados: a principios del siglo XVIII se produjo su resurgimiento militar y sus éxitos, así como la limitación de la capacidad militar de los Habsburgo. El tratado de paz de Karlowitz que puso fin a la guerra entre otomanos y los Habsburgo señaló una nueva era en las relaciones entre ambas partes.
El rey de Polonia, elegido jefe de las fuerzas de liberación de Viena. Museo Histórico Viena (imagen derecha)
Los pueblos sometidos durante largo tiempo al yugo otomano recibieron con alegría su liberación, pero con el tiempo vieron que tendrían de pagar un precio considerable. La tomas de algunas de sus ciudades fue un pretexto para desencadenar violencias de todo tipo , en especial con lo judíos. Y los húngaros vieron como se ponía en marcha un tribunal sumarísimo, que dio lugar a la “ carnicería de Eperjes” , uno de los episodios más negros de su historia. La “victoria cristiana” de 1683 dio paso en las regiones “liberadas “ a un nuevo orden , el absolutismo monárquico, más férreo que el de los otomanos, y marcado por los ejércitos permanentes , la fiscalidad implacable y la supremacía de la aristocracia permanente.
EL SITIO EN CIFRAS
Cristianos: Habsburgo austriacos; alemanes y polacos defensores de Viena 16.000 soldados y 9.000 ciudadanos ejército de refuerzo en Kahlenberg 75.000/80.000 hombres
Comandante en jefe de la defensa de Viena : Ernst Rüdiger von Starhemberg. 2.000 bajas.
Otomanos : 90.000 hombres durante el asedio, unos 50.000 en la batalla de Kahlenberg, mandados por el gran visir Kara Mustafá Pasha. 10.000 bajas.
(1) El sobrenombre de Kara, “Negro”, alude al oscuro color de su tez. Este fundamentó su posición en la defensa de la ortodoxia islámica, lo que le llevó a prolongar la política agresiva de los Köprülu. De ahí sus campañas en Ucrania, en Polonia y finalmente en Hungría y Viena. Las tropas de Sobieski frustraron su sueño de superar a Solimán I el Magnifico, donde éste fracasó en Viena. La derrota selló su destino personal . Tras su precipitada huida se retiró a Belgrado , y allí fue donde recibió a los enviados del Sultán, los cuales le entregaron un cordón de seda; el mismo con el que a continuación fue estrangulado y su cabeza fue luego llevada al Sultán.
AUTOR DEL ARTÍCULO: LEONES2233
BIBLIOGRAFÍA
The Siege of Viena, nueva edición, por J. Stoye, Edimburgo, 2000
Habsburgs and Otomans between Vienna and Belgrade, I. Parvet , Boulder, Colorado , 1995
Kara Mustafá vor Wien , R.F. Kreutel, Graz, 1982.
Kriegsarchiv ( Archivo de Guerra de Viena), Das Kriegjhar, 1683 Viena, 1883.
La batalla de Viena, por Jeremy Black, Edicíons Art Blume, Barcelona, 2006
El sitio de Viena, por Jesús Villanueva López, Historiador.
----------------------------------------------------------------------------------
Si deseas leer opiniones sobre este tema o dar la tuya propia, únete al
debate en nuestro foro haciendo click AQUÍ
- Filiko's blog
- Inicie sesión o regístrese para enviar comentarios






















