Septimio Severo
Septimio Severo, fue un gobernante que puso fin al siglo II e inauguró el III, fue un gobernante acertado y un general enérgico, que, ¡quizá!, fue uno de los mejores del siglo III, un siglo este que dejó por lo general una estela por lo general desafortunada.
Milagrosamente a pesar de la corrupción, guerras civiles, luchas intestinas y asaltos masivos y violentos contra el limes (frontera que separaba territorio romano del exterior, compuesta por fortificaciones y barreras naturales) romano, este sorprendentemente no se vio alterado en demasía, aunque el imperio en si por dentro, sufrió una gran debilidad.
Pero el hombre que nos ocupa, Septimio Severo, fue un gran hombre que supo defender enérgicamente las fronteras romanas, tanto de enemigos externos como de los enemigos internos, tras su muerte se inició un periodo que con altibajos, que puso al imperio romano muchas veces en situaciones de verdadero trance.

Varios tipos de "Gladius", espada utilizada por los legionarios de la época
Septimio nació en la ciudad africana Leptis Magna el 11 de abril del año 145, en la provincia de Tripolitania (la actual Libia), sus orígenes eran púnicos y bereberes, era hijo de Publio Septimio, de orígenes púnicos y bereberes y de Fulvia Pía, de orígenes italianos muy arraigados en el África romana.
Contrajo matrimonio con en el 175 con Paccia Marciana, de origen africano, matrimonio que duró unos diez años hasta la muerte de esta.
Luego ya viudo, se casó con Julia Domna, de origen sirio con la que tuvo, dos hijos, los cuales más tarde, sucedieron a su padre como emperadores de Roma, llamados Geta y Caracalla. El reinado del primero, (hijo mayor) fue escaso, ya que fue asesinado por su hermano pequeño.
Como hijo de una familia de posición distinguida en áfrica, recibió una educación esmerada, aunque su acento africano, fue víctima de muchas burlas a lo largo de su vida.
Permaneció en su ciudad natal hasta los 18 años, viviendo relativamente con comodidad en una provincia (y toda el África romana en general) que disfrutó de una gran prosperidad, la cual no abandonó hasta finales del siglo IV.

caballería pretoriana
Severo tuvo la oportunidad de viajar a Roma a la edad de 18 años, aprovechando que tenía parientes en la corte imperial, el mismo, ocupo a lo largo de los siguientes años, diversos puestos civiles y militares.
Primero completó sus estudios, luego estuvo estudiando leyes para después proceder a ocupar cargos de importancia, los cuales se sucedieron cada vez con mayor responsabilidad merced a su inteligencia.
Fueron varios los cargos que ocupó, fue “tribuno de la plebe” por orden del emperador Marco Aurelio, “cuestor”, “propetor” de las provincias de Bética y de la isla de Cerdeña los años 172 y 173-174 respectivamente, así como también otra vez “tribuno de la plebe” en el 176, “pretor” y “legatus” de la provincia Tarraconense en el 178.
El año 180 abandonó su carrera política pública, y pasó los siguientes años descansando y dedicándose a la vida privada, posiblemente influenciado por la muerte del emperador Marco Aurelio, situación que debió sentir, el respiro fue aprovechado para ir a estudiar a la ciudad de Atenas.
A mediados de la década de los ochenta, nuevamente vuelve a la vida pública, la cual toma un gran impulso entrando en el senado de Roma, desde esa plataforma, los cargos que vuelve a ocupar son de gran responsabilidad.

tribuno militar pretoriano
En el 186 es nombrado “legado” de la provincia Lugdunense en la Galia, donde nacieron sus dos hijos.
En el 189 es nombrado “procónsul” de la isla de Sicilia, En el 191 “Cónsul Suffecto y “Legado Augusti propretor” de la provincia de “Pannonia superior” al mando de tres legiones romanas.
Cargo de gran importancia, ya que defendía la frontera romana o el “limes” romano, contra los bárbaros de la otra frontera, los cuales no despreciaban oportunidad de intentar infiltrarse por el limes romano para efectuar incursiones de saqueo en busca de botín.
El último día del año 192, así como los meses siguientes fueron ricos en sucesos que harían cambiar de manera radical el futuro y el destino de Severo. Pero retrocedamos un poco en el tiempo, en el año 180 había muerto el emperador Marco Aurelio, descendiente de la dinastía de los Antoninos, los cuales habían gobernado Roma con sumo acierto desde principios de siglo.

Jinete romano de la época
Por desgracia para Roma!, puso fin a su dinastía el hijo de Marco Aurelio, Lucio Aurelio Cómodo. Marco Aurelio rompió una regla fundamental en el nombramiento del emperador, ya que los anteriores habían sido elegidos por sus cualidades, y no por ser hijos del emperador.
Marco Aurelio quería mucho a su hijo, y procedió tres años antes de su muerte, en el 177, a nombrarle co-emperador junto a él. Cómodo fue un muchacho que vivió como un príncipe, lo cual le convirtió en una persona caprichosa y pendenciera, amigo de los placeres y el lujo y nada amigo de las campañas militares y la gloria que representaba.
Tras la muerte de Marco Aurelio en el 180, Cómodo inauguró un periodo de gobierno de 12 años, el cual más vale la pena olvidar. Su inicio fue penoso, para empezar había una guerra en curso contra las tribus bárbaras del Danubio, Marco Aurelio había años atrás acorralado a las tribus belicosas con gran acierto militar.
Su capitulación era cuestión de meses o como mucho, un año. Tras su capitulación, Marco Aurelio tenía en mente formar dos nuevas provincias romanas, las cuales, estaban posicionadas estratégicamente.
Con relativamente pocas tropas, y aprovechando sus defensas naturales, en particular los montes Cárpatos (Rumanía), conseguiría un abrigo que protegería la zona del Danubio de las incursiones bárbaras, las cuales habían atormentado a Marco Aurelio durante casi todo su reinado.

partes de la "lorica segmentata"
Pero Cómodo, que había acompañado a su padre en esta expedición, echaba mucho de menos el placer de la vida en Roma, desechando la estrategia en beneficio de la comodidad, poco después de la muerte de su padre, propuso unas condiciones de paz, más que generosas (en esto también demostró su estupidez) a los bárbaros hostiles que quedaban.
Estos que estaban con el agua al cuello, firmaron con alivio y entusiasmo, ya que la derrota era lo único que tenían en mente.
Con esta paz a los bárbaros se les dio un respiro, que si bien no puso ser aprovechado durante unos cuantos años, (debido a lo debilitados que les había dejado Marco Aurelio) fue el inicio de un reagrupamiento que con el tiempo, daría en el siglo III a Roma una serie de golpes mortales en sus fronteras.
Si bien milagrosamente los romanos no perdieron mucho territorio en su limes, militarmente quedaron debilitados, y estos ya no pudieron aprovechar las magníficas defensas naturales que les habría proporcionado las dos nuevas provincias romanas previstas por Marco Aurelio, las cuales se habrían llamado Marcomannia y Sarmatia.
Como decía, tras la firma de la paz, Cómodo volvió a Roma, disfrutando de su cargo y aprovechando todo el poder que tenía organizando fiestas, orgías, barbacanas etcétera.

legionario con su equipamiento
Con él, las intrigas, conspiraciones y la corrupción llegó, ¡a límites insospechados!, efecto este último que infectó a la Corte imperial y al Senado y de hecho, a casi todos los que tenían cargos de responsabilidad.
Como gobernador era un inútil y un incompetente, aunque claro, poco se molestó en intentar ejercer este cargo, solo para favorecer sus intereses particulares.
También fue aficionado a las luchas de gladiadores, llegando a participar en algunos combates, lo cual fue de pésimo efecto, ya que la gente viendo luchar a su César (como se llamaba a los emperadores de Roma) hacía que no le tuvieran mucho respeto.
También veían que ponía su vida en peligro, aunque Cómodo no era tonto, sus contrincantes a la par que no muy belicosos, estaban convenientemente drogados, para que no fueran rivales para él, ¡hasta en esto (como en casi todo) era un tramposo!.
¡Pero abandonemos este personajillo!, en el último día del año 192 Cómodo, fue asesinado por unos de sus libertos, llamado Narciso cuando se entrenaban en la lucha libre.

Septimio Severo
El nuevo emperador fue un hombre llamado Pertinax, este tenía un currículum bastante bueno, había desempeñado con Marco Aurelio cargos de responsabilidad, y como militar había demostrado su valía.
Por desgracia, Pertinax heredó una administración que durante años se había corrompido en exceso, y tenía las arcas del tesoro vacías, las cuales Cómodo había dilapidado generosamente en sus fiestas.
Pertinax también era un buen gestor, intentó aplicar medidas austeras, económicamente hablando, con el propósito de volver a llenar las arcas vacías, pero esto exigía sacrificios, y nadie quería estrecheces tras acostumbrarse a los opulentos años de Cómodo, en el que el despilfarro había sido moneda de cambio.
Pertinax había llegado al poder en parte gracias a la “guardia pretoriana”, cuerpo de élite formado por los hombres que protegían al emperador y que estaban acantonados a las afueras de Roma en un campamento llamado la “Castra Praetoria”.
Desde finales del siglo I formaban 10 cohortes de 1.000 hombres cada una, eran hombres elegidos cuidadosamente tras rigurosas pruebas físicas y de destreza, solo para elegir a los mejores entre los mejores.

soldados de infantería "Lanciarii" de la II legión Parthica, unidad que alcanzó la elitista calificación de "Palatina"
Los reclutas (lo restringido de su acceso hacía que solo pudieran examinarse los hombres que tuvieran varias recomendaciones de sus oficiales superiores, lo cual solo se lograba haciéndose con una hoja de servicios ejemplar) eran gente proveniente de la península italiana y con ciudadanía romana.
Cobraban el doble que un legionario común y eran de de una profesionalidad, disciplina y eficacia en combate cuando pudieron demostrarlo, ¡envidiables!.
Por desgracia estaban acantonados al lado del poder, ¡Roma!, lo cual hizo que se dejaran tentar por el poder y la corrupción.
Su creador Octavio Augusto astutamente evitó (aunque como su creador, le guardaban total fidelidad) esta tentación acantonando sus 9 cohortes a lo largo de la península italiana, solamente tres de ellas estaban acantonadas cerca de Roma.
Pero el emperador Tiberio tuvo la mala idea de acantonarles todos juntos en un campamento cerca de Roma, ¡un grave error fatal!. Esta fue una tentación que los pretorianos no pudieron eludir ni evitar, así que en su cuerpo, profesionalidad y corrupción iban ligadas de la mano con fuertes lazos, que no se podían cortar.

escudo romano
Pertinax había hecho unas promesas a los pretorianos cuando accedió al poder que no pudo cumplir debido a la crisis económica, así que tras tres meses en el poder, los pretorianos no tuvieron miramientos para asesinar al emperador Pertinax, y tras esto, ¡en el delirio del poder!, los pretorianos procedieron a sacar al imperio en subasta.
Los que pujaron fuertemente por el mismo, fueron Didio Juliano y el suegro de Pertinax llamado Tito Flavio Sulpiciano, llevándose el gato al agua debido a sus inmensas riquezas, las cuales por supuesto pagaron generosamente a la guardia pretoriana a razón de 25.000 sestercios por hombre.
Por desgracia para él, era solo eso, ¡rico!, como gobernante no demostró nada, en parte porque solo contaba con la aquiescencia del la guardia pretoriana, inmediatamente le demostraron su hostilidad el senado (obligado por los pretorianos a nombrarle emperador a él) el ejército y el pueblo.
Intentó algunas medidas conciliadoras, como suprimir algunas de las medidas económicas austeras impuestas por Pertinax, pero su éxito fue muy limitado.
Es más, tras unas semanas de relativa calma, la situación estalló en una rebelión militar, establecida por militares de alto rango del imperio romano, los cuales decidieron poner fin a este periodo caótico de gobierno y restablecer el poder y el prestigio del imperio romano, ¡tan ensuciado por entonces!.

tropas romanas y algunos civiles apostados en el Muro de Adriano, pero de manera esparcida
Aquí es donde entra en la palestra Septimio Severo, pero no solo él fue el único que se rebeló contra el poder establecido.
En la provincia de Siria gobernaba Cayo Pescenio Níger, hombre que era muy popular en el este, al cual no le fue difícil hacerse con el apoyo de las legiones acantonadas en el Este.
Níger marchó a mediados de abril del año 193 a la ciudad de Antioquía donde sus tropas le proclamaron emperador, este pronto logró el apoyo de las legiones de Asia Menor y Egipto, con lo que la zona Este del imperio romano cayó bajo su control.
También otro formidable hombre entró en escena, Clodio Albino, gobernador de la Galia Bélgica y de Britania el cual fue proclamado emperador por las legiones de la Galia y Britania.
Severo fue el primero en actuar, había que actuar con agresividad militar, pero también con prudencia diplomática, el aunó ambos conceptos que le dieron un futuro éxito. Primero necesitaba un instrumento de fuerza que le diera las herramientas para hacerse con el poder.
Esto lo halló en las legiones del Danubio, las cuales le proclamaron emperador, también contó con el concurso de las legiones de los Balcanes y de Germania, un apoyo también vital.

restos del muro de "Antonino"
Severo pudo hacerse con el control en total de 15 legiones veteranas, curtidas en combate y excelentemente armadas, ¡ya tenía el arma con la que golpear a sus rivales!.
Tras reunir a sus tropas marchó sobre Roma, los senadores sabiendo que estaba de camino, le enviaron una legación haciéndole ver de qué le apoyaban sin reservas.
El emperador Juliano aterrado por lo que le esperaba, decidió enviar como mensajero al “prefecto del pretorio” (jefe de la guardia pretoriana) con un mensaje en el que él, quería nombrarle co-emperador con iguales responsabilidades.
Severo desde luego, no se había tomado tantas molestas para compartir el poder con un pusilánime, cuando podía hacerse con el poder absoluto respaldado por su ejército veterano.
Decidió mandar a Juliano y a sus pretorianos un mensaje bien claro, ejecutó al prefecto del pretorio y envió un mensaje a los pretorianos en el que les decía que si entregaban a los asesinos de Pertinax, garantizaba su seguridad, ¡los pretorianos aceptaron!.
El uno de junio, Juliano fue condenado a muerte, al día siguiente fue ejecutado por orden del Senado, su verdugo, ¡para más inri!, fue un pretoriano, sus últimas palabras fueron:
<<Pero ¿Que he hecho mal? ¿A quién he matado?>>

Campamento pretoriano durante el reinado de Septimio Severo.
1- centurión pretoriano libre de servicio.
2- guardia pretoriano de centinela
Ciertamente no había hecho mal a nadie, pero cuando se accede al poder total, ello implica una serie de riesgos que uno tiene que asumir, está como beneficio la gloria, pero ello implica también que otros te envidien, y si no eres una persona enérgica y que tome decisiones difíciles sabiendo llegar las riendas del poder, es mejor no jugar a tales juegos. Juliano no vio tales hechos o no supo verlos, y lo pagó con su vida.
El nueve de Junio, Severo entró triunfalmente en Roma, haciéndose en la capital con las riendas de la situación. Pero la terea de le aguardaba era ardua, pero primero, antes de ocuparse de los dos generales romanos que se disputaban también el poder del imperio romano, había que ocuparse de un asunto interno, ¡la guardia pretoriana!.
Ciertamente, a este cuerpo le estaba encomendado oficialmente el cargo de proteger al emperador, pero Severo no era tonto, ni loco iba a poner su vida en sus manos después de haber asesinado los pretorianos a un emperador y subastar el cargo del mismo posteriormente, como quien puja por una vaca o un esclavo.
Había que recurrir a la astucia para librarse de tan incómodos huéspedes. Ciertamente atacarles hubiera sido un engorro, eran tropas profesionales, y aunque no tuvieran la talla de sus legiones veteranas, habrían opuesto una obstinada resistencia si se les dice por las buenas que iban a ser despedidos de sus cargos.
Además, si Severo fue apoyado por ellos en la subida al trono, fue porque junto a él estaban sus legiones, si hubiera ido solo, no duda de que le hubieran estrangulado.

restos del muro de Adriano
Solo el estar rodeado de sus soldados hizo que los pretorianos obraran con prudencia, esto lo comprendía Severo y sabía que ganarse a estos hombres con honradez, después del grado de corrupción que habían vivido con Cómodo, y lo que hicieron con Pertinax y Juliano era imposible, ¡estos hombres no tenían cura posible!.
Así que decidió engañarles con una trampa, les invitó a su campamento a un banquete, y a medida que iban llegando, los iban desarmando por sus hombres.
Ya con los pretorianos inertes y a su merced, le dijo que quedaban liberados de sus obligaciones en la guardia pretoriana, ¡todos fueron expulsados de ella!, y los asesinos de Pertinax fueron cogidos y ejecutados.
El futuro de los expulsados se desconoce, parece que incluso Severo se negó a admitirlos en sus legiones como futuros legionarios, donde, ¡qué duda cabe!, habrían hecho un buen papel, ya que aunque corruptos, eran profesionales que aunque con menos paga lo hubieran hecho infinitamente mejor que un legionario recluta al que entrenar con esfuerzo, pero Severo que quiso arriesgarse, no quería ver a esa calaña en sus ejércitos.
No obstante, Severo no podía prescindir de un cuerpo tan legendario, el cuerpo no tenía la culpa, solo sus miembros, así que procedió a rellenar sus filas con soldados de sus legiones danubianas, veteranos curtidos en combate que le eran leales y que le profesaban respeto y admiración, ¡con estos hombres se podía sentir seguro!.

infante persa
A partir de entonces, los pretorianos que ingresaban en el cuerpo fueron originarios de las legiones fue cual fuese su origen de nacimiento, no como antes, que tenían que ser únicamente originarios de la península italiana sin excepción.
También Severo tuvo una idea, que fue el embrión de lo que en un futuro serían los ejércitos “comitanenses” (ejércitos de campaña) apostados detrás de las fronteras romanas, los cuales se enfrentarían contra los bárbaros que en masa asaltaran el limes romano.
Todo esto, ¡claro!, cuando no podían los bárbaros ser detenidos por los “limitanei”, tropas de frontera que vigilaban el limes romano y que se encargaban de rechazar pequeños asaltos de los bárbaros, ¡pero no ataques de gran envergadura!.
Pero lo dicho anteriormente pertenece al futuro, ahora toca el presente, pues como decía, a veces era muy dificultoso rechazar un ataque bárbaro de envergadura a la frontera romana. ¡Es más!, si los bárbaros penetraban y rebasaban a las tropas romanas acantonadas en las fronteras, ¡ya no había tropa de ningún tipo para hacerles frente!.
Marco Aurelio ya lo había comprobado en sus carnes en el año 167, cuando los bárbaros penetraron por la región de Panonia en un asalto masivo (habían fracasado en un pequeño asalto el año anterior) perforaron el limes romano rebasaron las guarniciones apostadas en las fronteras y ya no había oposición posible a las depredaciones que cometieron.

aquí se ve la magnífica protección que el casco legionario ofrecía por la parte de atrás
Para hacer frente con rapidez a este tipo de incursiones, la movilización de legiones era lenta, y cuando estaban preparadas para actuar, los bárbaros ya se habían escabullido.
Era necesaria una fuerza, que hiciera frente al enemigo con garantías y rapidez, que movilizara su fuerza como un solo hombre y que no implicara como hasta ahora, preparar lentamente una expedición con soldados de varias legiones.
Creo por ello, un ejército móvil de campaña, acantonado cerca de Roma, y que acudiría cuando se lo requiriera a los puntos más calientes de las fronteras romanas. Los asaltos bárbaros al limes romano harían que no les faltara trabajo al futuro ejército y a lo largo del siglo III, sus actuaciones harían ver que su creación estaba más que justificada.
Los componentes de dicho ejército, también formarían el núcleo de los ejércitos expedicionarios cuando estos partieran a alguna campaña determinada.

legionarios de la época en acción
Sus miembros tenían que ser unidades de élite, así que Severo incluyó a su guardia pretoriana, formada por veteranos de las legiones danubianas y también a otra legión de gran prestigio, la segunda legión Partica.
Con este cuerpo acampado a las afueras de Roma, Severo podía golpear allí donde la situación lo requiriese, ¡en cualquier parte del imperio!. He leído la información de Wikipedia, referente a que Severo durante su mandato, había estacionado 50.000 hombres en las afueras de Roma.
¡La cifra no me cuadra!, ya he hecho referencia a el ejército móvil acampado en las afueras de Roma compuesto por la guardia pretoriana y la II legión Partica.
Estos efectivos, debieron sumar en su conjunto unos efectivos totales cercanos a los 20.000 hombres; siempre como ejército móvil de campaña y compuesto por la guardia pretoriana (9.000 infantes y 2.000 jinetes) y a la segunda legión partica (6.100 infantes y 726 jinetes).
Personalmente no me fío de los 50.000 hombres a que se refiere Wikipedia. Pero no obstante, dejo esta observación para que cada cual juzgue y crea lo que quiera, ¡mi razonamiento está expuesto!.
No obstante, ahora que la situación interna se había estabilizado, llegó la hora de hacer frente a la situación externa, para esta, Severo tuvo que agudizar la inteligencia.

monedas con la efigie de Septimio Severo
Dos enemigos que se hallaban uno en el extremo Este y otro en el extremo Oeste del imperio, no podían ser golpeados a la vez, para colmo de males, podía ser que quedara debilitado si se enfrentaba con uno, y luego el otro le derrotaba fácilmente.
Aunque también podía ser que mientras se dirigía contra uno de ellos, el otro podía atacarle aprovechando su ausencia, si no a él personalmente y a su ejército, si a sus zonas de apoyo, con lo cual cuando se revolviese contra su enemigo podía encontrarse con un panorama muy negro.
Había que neutralizar a uno de ellos, al menos temporalmente mientras se deshacía del otro, luego le llegaría el turno a dicho contrincante. Decidió arreglar un acuerdo con Albino, al cual proclamó como Cesar de Occidente.
Tras lo cual se revolvió contra su contrincante del este, ¡Níger!, sin duda el más débil de los tres contendientes, ya que sus legiones eran inferiores en número y calidad.
No obstante Níger intentó llevar la iniciativa, sus tropas ocuparon Bizancio (la actual ciudad de Estambul en Turquía) utilizando esta ciudad como base para su entrada en territorio europeo.

legionarios romanos en acción
Entró en la provincia de Tracia ocupando Perintos, pero Severo no permaneció ocioso y montó un contraataque que derrotó a las tropas de Níger matando a una de los aliados de Níger, Aselio Emiliano, gobernador de la provincia de Asia. Las fuerzas de Níger tuvieron que abandonar la provincia de Tracia.
Unas cuantas derrotas más entre los años 193 y 194 obligaron a las tropas de Níger a retroceder continuamente y a entablar una batalla que fue decisiva entre ambos contendientes.
El enfrentamiento entre Severo y Níger se dio en el año 194 en unos estrechos pasos entre las montañas del Tauro y el río Tarso (cerca se dio la célebre batalla en el año 333 a. de C. entre los ejércitos macedonios de Alejandro Magno y los persas del rey Darío III, y que se saldó con un triunfo rotundo para Alejandro) conocido como la batalla de Isso.
Las fuerzas de ambos contendientes eran parejas, aunque con una cierta superioridad de Severo, el cual tenía bajo su mando 12 legiones veteranas que habían servido en la zona del Danubio y Germania.
Por el contrario Níger contaba con 9 legiones del Este del imperio, más tropas auxiliares del rey de Partia Vologases V y del gobernante del pequeño reino de Hatra.

utensilios de campaña de un legionario
Níger estableció su campamento en una colina fortificada, con sus flancos bien protegidos, el izquierdo por una colina fortificada y el derecho por una selva muy espesa. Situó a su infantería pesada en vanguardia, con la infantería auxiliar y sus arqueros a retaguardia.
Severo optó por la misma formación de combate, esta iba a ser una batalla en el que el bando que aguantara mejor el choque y su posterior desgaste ganaría la batalla. Sin embargo, astutamente Severo se guardó un as en la manga, envió a su caballería a rodear la selva y atacar a Níger por la retaguardia.
Pero mientras la operación de la caballería de Severo iniciaba la operación, se trabó combate entre la infantería de ambos contendientes, formando el célebre “testudo” (formación de combate de la infantería pesada romana) entre ambos contendientes, dio paso a un combate cuerpo a cuerpo demoledor.
La infantería de Níger estaba llevando la mejor parte de este combate, podía haber vencido, pero justo cuando las cosas se estaban poniendo especialmente mal para la infantería de Severo, llegó su caballería envistiendo por retaguardia a la infantería de Níger, con lo cual, la infantería de este último se vio sometida a un ataque en tenaza que se saldó irremediablemente con su derrota.
Níger logró escapar del campo de batalla, pero fue cazado a los pocos días, y su cabeza cortada y enviada por Severo a Bizancio, como advertencia a posibles futuros enemigos de que Severo no iba a tolerar traición alguna, ni a otro rival más.

partes del equipamiento de un legionario romano
No se tiene mucho detalle de las pérdidas, aunque parece que Níger debió sufrir 20.000 bajas entre sus hombres, Severo no tantas, aunque algunos miles de hombres debió sufrir, habida cuenta de que cuando la caballería llegó oportunamente, su infantería estaba siendo derrotada (lo cual es muy sorprendente habida cuenta de que la infantería de Severo era superior en calidad y número) amén de que enfrentamiento fue muy duro.
Ahora Severo tenía que enfrentarse a su otro contrincante, ya libre de la amenaza que representaba Níger, podía dedicar a Albino todas sus energías. Aunque habían hecho las paces y había nombrado a Albino César de Occidente, no podía dejar de ver a un rival fuerte en la sombra que cuando menos se lo esperara podía revelarse contra él.
A demás pensamos que en el fondo, los senadores Antoninos, gente que apoyó a Marco Aurelio y a los anteriores emperadores, era una rama del senado muy poderosa, y que además, aunque apoyaba a Severo, en el fondo, ellos tenían esperanzas de que Albino derrocase a Severo, ya que desde un principio, fue su verdadero candidato, solo la rapidez de actuación de Severo en marchar a Roma, les hizo que aceptaran a este personaje con resignación, ¡pero no con agrado!.
Cuando Albino se sintiera fuerte podía rebelarse contra Severo, y este era un tema que no podía dejar pasar, prefería zanjar la cuestión, ¡ya!, que dejarlo para más tarde.
Así que en el año 195 decidió romper hostilidades con Albino tras una breve campaña que realizó contra el imperio de Partia, (en la cual, los romanos penetraron por el norte de la Mesopotamia sasánida, venciendo a tropas vasallas y aliadas de los sasánidas en la zona del río Tigris y firmando posteriormente la paz ambos bandos, con la anexión de los romanos del territorio de Osreone) y se preparó para derrotarle, ahora que tenía el ejército en plena forma.

cascos romanos
El problema de Severo, es que Albino no era Níger, este era inteligente y hábil y contaba en Britania donde esta destacado en ese momento con un numeroso ejército perfectamente adiestrado y equipado.
Y lo que era peor, curtido en batalla, ya que las tropas romanas tenían que hacer frente a las numerosas incursiones que las tribus caledonias, (antecesoras de las más famosas conocidas como “pictos”) efectuaban sobre el “Muro de Adriano y el de Antonino”, las dos líneas fortificadas que separaba la Britania romana de la zona no conquistada, donde habitaban los indómitos caledonios.
Los muros, eran unas poderosas fortificaciones (mucho mejor el de Adriano) bien guarnecidas, cuya líneas iban de este a oeste, situadas un poco al sur de lo que hoy es Escocia. Cuando esté finalizando este trabajo, hablaré un poco sobre los muros, ya que fue la última campaña militar de Severo, en la misma, estuvo luchando con los caledonios muriendo poco tiempo después, ¡pero no adelantemos acontecimientos y vayamos a lo que nos ocupa ahora!.
Albino al enterarse que Severo le declaraba la guerra, reunió todas las tropas que pudo allegar en Britania, unos 40.000 hombres y con ellos se dirigió al sur para desembarcar en la Galia.
Hecho esto también estuvo mientras se dirigía a enfrentarse con Severo, reclutando tropas en las guarniciones romanas que quisieron prestarle su apoyo.

soldado romano en acción (el de la izquierda)
El encontronazo, ese mismo año del 195, se dio en la próspera ciudad francesa de la Galia llamada Lugdunum (tras la batalla salió muy mal parada, ya que Severo, debido al apoyo que prestó a Albino se vengó de ella). Severo se dirigió allí con sus legiones, pero Albino decidió adelantarse con habilidad a su rival.
Se dirigió a Italia con rapidez para invadirla, se topó con fuerzas leales a Severo mandadas por Virius Lupus, a las cuales derrotó, pero no de manera contundente.
Cuando Albino llegó a los pasos de los Apeninos, encontró estos fuertemente guarnecidos por las tropas de Severo, comprendió que intentar forzar estos pasos, podría costarle muchos hombres, y estos serían muy necesarios para una posterior batalla, así que decidió no arriesgarse.
Severo fue gradualmente acercándose a la cuidad, cerca de la cual se dio la batalla, confiado en que sus tropas, las legiones danubianas y germánicas, hombres curtidos en mil batallas, zanjaran la cuestión definitivamente.

"cingulum", esta prenda protegía a los legionarios sus partes bajas
Los dos ejércitos estaban frente a frente, Severo contaba con unos 75.000 hombres, Severo pensaba que la superioridad numérica estaba de su parte, pero comprobó con horror, que tal superioridad ya no existía.
Aunque Albino desembarcó en la Galia con 40.000 hombres, sus reclutamientos en la Galia de tropas romanas, (amén de que se le unieron las tropas españolas de la VII legión Gemina, única legión destacada en Hispania) fueron muy fructíferos, así que cuando se enfrentó con Severo, tenía también unos 75.000 hombres bajo sus banderas.
Fue un enfrentamiento grandioso y triste a la vez, ¡romano contra romano!, triste haber en las guerras civiles romanas, y por desgracia, este no sería el único enfrentamiento de estas características en el haber del imperio romano.
No obstante fue un enfrentamiento espectacular, 150.000 romanos en el campo de batalla. No hay muchos datos sobre dicha batalla, parece que fue un enfrentamiento sangriento y prolongado, se dice que duró dos días (aunque no es seguro), en el primer día, las fuerzas de Severo llevaron la mejor parte, pero no se saldó con una victoria definitiva.

legionarios en acción arrojando sus "pilum"
Al día siguiente, las fuerzas nuevamente entraron en batalla, no hay estadísticas de las bajas, aunque parece que ambos bandos sufrieron grandes pérdidas, ya que las legiones que lucharon, tropas destacadas en Britania, Galia, Hispania, Danubio y Germania., eran unidades veteranas y de élite.
El choque debió ser a la manera romana, la caballería de ambos bandos en las alas y la infantería pesada en él centro, (formando en “testudo” cuando trabaran combate cuerpo a cuerpo) más la infantería ligera y los arqueros detrás de la infantería pesada.
El curso de la batalla en ambos días fluctuó a uno y otro bando, sin un resultado decisivo, pero en el segundo día, el definitivo, la caballería de Severo, que en su ando era numerosa, sentenció la batalla a su favor.
El ejército de Albino fue aplastado, y este logró huir, pero se encontró que los hombres de Severo estaban cercando todas las posibles vías de escape, al final parece, que un asesino le mató.
Su cuerpo fue decapitado y su cabeza enviada a Roma como señal de advertencia a la familia de Albino (la cual fue asesinada poco después de recibir las terribles noticias) y a los senadores que le apoyaban. Severo cabalgó delante de sus tropas victoriosas, ¡sobre el cuerpo decapitado de Albino!.

legionario romano
Antes de seguir, quisiera dar unos datos sin importancia. El choque de ambos ejércitos también debió ser deslumbrante, ya que la infantería pesada de ambos ejércitos lucía la “lorica segmentata”, famosa armadura que muchos de nosotros habremos visto en películas de romanos.
Para mayor dato, la secuencia de la película de “Gladiator” del año 1998, al principio de la película, cuando los romanos se enfrentan a los bárbaros, la infantería pesada, está protegida por dicha armadura.
Esta armadura, empezó a utilizarse a mediados del siglo I y tenía un alto coste, pero dado los apuros económicos por los que pasaba el imperio romano a mediados del siglo III, empezó progresivamente a dejar de utilizarse y a volver a la antigua armadura de “cota de malla”, que siempre había utilizado y que era más barata.
Pero durante la utilización de la lorica segmentata, no se utilizó en todos los puntos del imperio romano, si bien fue utilizada en la zona de Europa ocupada por los romanos, en Oriente y África, debido a las altas temperaturas que reinaban allí, hizo que esta armadura no se usara debido a su incomodidad, la cota de mal u otro tipo de armadura, tuvo aquí mayor aceptación que la lorica segmentata.
Los senadores que apoyaron a Albino, fueron asesinados para dejar a Severo el camino político despejado, unos 41 de ellos pasaron a mejor vida, siendo sustituidos por gente que contaba con el apoyo de Severo. Con el Senado romano controlado, podía poner en práctica la política que llevaría a cabo en adelante, ¡ya que el Senado romano, detentaba demasiado poder!.

mapa de operaciones de la campaña de Severo en el norte de Britania contra los caledonios en el año 209
No obstante, también tuvo que hacer frente a una nueva guerra con Partia. Esta vez decidió emprender una acción de escarmiento que pusiera fin a las guerras que tenía entre manos y poder gobernar en paz para llevar a cabo las reformas que quería.
¡Permitidme un pequeño inciso!, afortunadamente para el imperio romano, la debilidad del imperio parto era manifiesta, este había tenido una gran oportunidad de golpear significativamente las fronteras orientales del imperio romano en los años de guerras civiles que habían enfrentado a los tres rivales que se disputaban el mando supremo del imperio, Severo, Albinio y Niger.
Para desgracia de Partia, esta también estuvo ocupada con guerras intestinas en su imperio en su zona Oriental, para cuando logró restablecer la calma y poder golpear a los romanos, estos también habían logrado restablecer la calma en su imperio, y cuando recibieron el ataque de los partos, estaban en condiciones de devolver el golpe con contundencia.
Es posible que tras años de guerras civiles, una guerra con un enemigo externo, (que encima atacaba sus fronteras sin agresión previa) era algo que podía unir en cierto modo al imperio romano.

recreación en vivo de legionarios de la época
Roma tuvo mucha fortuna durante las guerras civiles, y es que en ese periodo de debilidad, no hubo ningún intento serio de atacar sus fronteras por parte ningún enemigo, lo cual fue un momento en que las legiones romanas se enfrentaron unas a otras dejando peligrosamente indefensas sus fronteras o debilitadas en exceso.
¡Pero volvamos al relato!, tras preparar cuidadosamente la expedición contra Partia, entre los años 197 y 199, inició la campaña con una serie de victorias que le llevaron a la mismísima capital de Ctesifonte. Aquí Severo seguro que debió recordar la batalla de Carras, en la que en el año 53 a. de C., las legiones de Craso, sufrieron una derrota a manos de la caballería parta.
También recordaría la campaña triunfal que entre los años 162-166 Marco Aurelio (no en persona) realizó en el imperio parto.
Como se ve, los enfrentamientos databan del siglo I a. de C., pero ahora, Severo dio el golpe de gracia., tomó la ciudad tras un asedio durísimo en el que 100.000 personas de su capital perdieron la vida, y los supervivientes fueron vendidos como esclavos.

caballería romana efectando una incursión en un puesto bárbaro tras el "limes" romano, en Germania
Tras tomarla, la sometieron los soldados a un saqueo sistemático, apoderándose de todos sus tesoros. Después Severo tuvo la idea de convertir a esta región, y a su capital, de la que partieron tantas expediciones militares contra Roma, en la provincia romana de Mesopotamia.
Severo la prestó un especial interés, ¡de hecho!, pasó los siguientes cinco años en ella organizando meticulosamente la administración y comprobando los resultados, tras lo cual volvió a Roma en el año 203.
Previamente entre el año 199 y el 203 había visitado Siria, estableciendo allí dos nuevas provincias que aligeraran el trabajo de su gobernador y también visitó el África romana visitando Egipto, donde rindió homenaje a Alejandro Magno en su tumba viajando hasta Tebas y creando oficialmente la provincia de Numidia.
Respecto a la provincia romana creada en Partia, esta fue vista por la población indígena parta como una bofetada, ya que Severo proyectó la asimilación de la gente parta a la vida romana (para evitar posteriores rebeliones y que la gente fuera sumisa a Roma), lo cual produjo unas tensiones serias entre romanos y civiles partos, ya que la provincia estaba en el corazón y alma de su imperio, pero este, vapuleado y derrotado, no pudo sino aguantar la situación hoscamente.
Severo podía llevar a cobo sus importantes reformas, primero se dedicó a mimar y cuidad su ejército, muchos piensan que lo suyo fue una dictadura militar, quizá lo fue, pero solo en parte.

distintos tipos de "Pilum", arma arrojadiza romana
Aumentó el salario anual de los legionarios de 300 denarios a 500, fue un desequilibrio importante para la hacienda romana, pero Severo creyó que era un acto de justicia, ¡máxime cuando el salario de los legionarios estaba congelado desde el siglo I.
Los gastos militares de los soldados fueron repartidos, el equipo de los legionarios y su mantenimiento corrió a cargo de los mismos soldados, mientras que su transporte corrió a cargo de la hacienda romana.
También se preocupó de la conciliación familiar de la tropa, estaba prohibido antes que los soldados salieran de sus propios campamentos mientras durara su prestación militar.
Ahora, si los soldados no estaban de servicio, podían salir del campamento, con lo que podían crear hogares cerca de su campamento y vivir con sus familias. Pero por el contrario, no podían casarse ni sus hijos eran reconocidos durante la prestación militar.
Fundo colegios militares, creó tres nuevas legiones, la I, II y II legiones “Particas” (esto lo hizo al inicio de la guerra contra el imperio Sasánida en los años 197-199, tras la cual la primera y tercera legión permanecieron en la frontera sasánida y la segunda se unió a la guardia pretoriana para formar el ejército de campaña móvil de Severo) con lo que su número en todo el imperio, se elevó de 30 a 33 legiones.

caballería romana, siglos II y III
También aumento el número de tropas auxiliares un 10 %, con lo que en todo el imperio, Roma tenía unos 400.000 hombres en armas para defender su integridad territorial.
Y es que Severo se apoyó habida cuenta de la debilidad del imperio en una dictadura militar, para que nadie diera problemas en las reformas que iba a implantar, necesarias tras diversos años de caos administrativo y guerras civiles.
Aunque también es cierto, que Severo no gobernó abusivamente, sino que veló por el bien del pueblo, esto hizo que las reformas las pudiera efectuar con la complacencia de los habitantes de imperio y sustentado incondicionalmente con el apoyo del ejército.
Los oficiales romanos también recibieron ciertos honores, como llevar un anillo de oro, entonces solo privilegio reservado a los que tenían la categoría de “caballeros”.

Formación de "testudo", típica de la infantería pesada romana
Severo se rodeó de una corte de hombres inteligentes que le aconsejaron bien, en los que destacaban filósofos como el llamado Diógenes Laercio, el cual escribió breves biografías de diversos filósofos. ¡Y juristas!, en este último caso brilló el jurista llamado Papiniano, el cual reformó por completo el derecho romano.
Gobernó estableciendo una serie de reformas importantes, obras públicas y algunas remodelaciones en algunas provincias, para que estas no fueran tan extensas y se pudiera acaparar demasiado poder por parte de algún gobernador ambicioso.
En Roma en especial, dedicó especial atención a él embellecimiento del Palatino, ampliando el palacio imperial, creando las llamadas “Termas de Caracalla” así llamadas en honor a su hijo., así como también, en restaurar el templo de la paz, el teatro de Pompeyo, el Pórtico de Octavio y el Arcus Neroniani.
También efectuó delegación de poder, los “prefectos del pretorio” se encargaron de llevar los tribunales de apelación, función antes que únicamente podía llevar el emperador.

busto de Septimio Severo
También se preocupó de la plebe, aparte de unos impuestos no excesivos, se distribuyó gratis aceite de oliva entre el pueblo, que con el ya establecido reparto de trigo gratuito, mejoró mucho la moral del pueblo, al poder tener gratis, unos alimentos tan vitales para sus subsistencia.
La remodelación de la hacienda pública fue muy necesaria y aquí Severo lo hizo con acierto, pero no es menos cierto que actuaba con un lastre encima, la peste de la época de Marco Aurelio había disminuido bastante la población, y esta poco a poco había seguido lentamente decayendo, con el consiguiente debilitamiento del imperio, lento, pero constante.
La población tras años de corrupción se alegró de que por fin hubiera un hombre fuerte en el trono, desde Marco Aurelio, había sido todo un caos de gobernantes corruptos, sobre todo gracias al emperador Cómodo, la población recobró la confianza en sus emperadores, además de que la corrupción la atajó de raíz.
También era un hombre que adoraba la institución de la familia, a la cual protegió con mucha delicadeza y efectuó contra los matrimonios adúlteros que profanaban la sagrada institución, ¡duras condenas!.
El trato de los cristianos en su reinado fue lo más permisivo que las circunstancias imponían en aquel tiempo, no se los persiguió deliberadamente, aunque si alguien era acusado de cristiano tenían que adjurar de su fe, so pena de ser ejecutado.

legionario romano siglos I y II
Este trato a los cristianos, era una práctica común desde la época de los emperadores Antoninos, si bien es cierto que ciertos funcionarios romanos aplicaron con extremo rigor dichas las leyes, lo cual hizo que muchos cristianos fueran ejecutados, especialmente en África y Oriente.
Severo se encontró todavía con fuerzas en el año 208 para iniciar una expedición a Britania para restablecer el orden en el norte de la provincia.
Los sucesos fueron los siguientes, remontémonos al año 194, Albino, optando al poder al ser proclamado emperador por sus tropas tenía que derrotar en batalla a Severo, su contrincante.
Para ello tenía que reunir un poderoso ejército, las tropas destacadas en Britania eran numerosas por aquel entonces, principalmente para hacer frente a las tribus caledonias, antecesoras de las famosas tribus de los “pictos”, los cuales estaban establecidos en lo que hoy es la actual Escocia.

jinete catafractario romano siglo III
Antes de seguir, permitidme un pequeño receso. La conquista de Britania se remontaba a principios del los años 40 en el Siglo I, efectuada durante el mandato del emperador Claudio. La conquista de Britania hasta Escocia fue relativamente fácil, pero cuando intentaron penetrar en Escocia, ¡la cosa fue diferente!.
Las tribus caledonias, conocedoras del terreno palmo a palmo, pusieron en jaque a las tropas romanas en unos parajes agrestes e inhóspitos. A través del terreno montañoso, los romanos se las veían y deseaban para dar batalla a los caledonios, los cuales se ocultaban en los más recónditos lugares.
Todo esto, siempre fuera de la vista de los romanos cuando les convenía y procedían a atacarles cuando menos se lo esperaban, siempre y cuando la ocasión se presentaba favorable, pues no eran tontos, nunca atacaban cuando la ocasión no era propicia.
Esto desquiciaba mucho a los romanos, ya que no podían desarrollar las batallas preferidas que ellos querían, el enfrentamiento cuerpo a cuerpo de ambos ejércitos, ¡aquí imperaba una guerra de guerrillas cruel y de profundo desgaste!.

moneda con la efigie de Severo
Los romanos procedieron a dejar por imposible su conquista, pero esto fue peor para los romanos, ya que procedieron a desarrollar Britania convirtiendo la provincia en una región próspera. Esto hizo que los caledonios no desaprovecharan la ocasión, a lo largo de decenios, efectuaron incursiones de saqueo en el sur de Britania.
Los romanos cuando la situación se mostraba intolerable, mandaban expediciones de envergadura al norte, hecho que hacía que los caledonios volvieran a sus guaridas, esperando que la situación se calmase y, ¡vuelta a empezar!.
Los romanos establecieron tropas de vigilancia en el norte, para contener las depredaciones de los caledonios, pero esto no frenó sus incursiones. Esto solamente se detuvo en gran medida durante el mandato del emperador Adriano.
Este emperador durante diez años de trabajos, del 122 al 132, creó un muro que llevo su nombre, “el muro de Adriano”. Consistió en una muralla de piedra de unos 4 metros de altura y unos 3 metros de grosor salpicado por 14 fuertes y 80 fortines bien guarnecidos a lo largo de 117 Km. de ancho.

legionarios romanos
La muralla estaba al sur de la Actual Escocia, su línea abarcaba una franja estrecha de este a oeste o viceversa, con lo que el camino terrestre quedaba totalmente cortado impidiendo a los caledonios poder efectuar incursiones en territorio romano, solamente si utilizaban la acción naval, (creo no nunca lo hicieron) podrían burlar el muro.
Por supuesto esto hizo agudizar el ingenio a los caledonios, esta era una situación a la desesperada, estaban encerrados como ratas, y los caledonios no se iban a resignar a quedarse encerrados en el muro. Estuvieron estudiando el muro con detenimiento, buscando sus puntos débiles con calma.
Efectuaron incursiones de tanteo, y algunas veces tuvieron éxito, pero la época de las fáciles incursiones de antaño se acabaron, la calma en gran medida volvió a restablecerse a pesar de que algunas veces lograron burlar la fortificación.
En el año 142, el emperador Antonino Pío, estableció como medida de refuerzo, una segunda muralla que llevó su nombre, “la muralla de Antonino”, estaba situada a 150 Km. al norte de la muralla de Adriano, en el punto más estrecho de la isla británica, unos 50 Km. que fueron fortificados en toda la línea.

recreación en vivo de una formación romana
Esto parecía una buena idea, dos líneas fortificadas que impedirían de una vez por todas a los caledonios seguir con sus incursiones, además, la línea de Antonino era el punto más estrecho de las islas Británicas, con lo que los trabajos de fortificación no serían tan arduos.
No obstante, la idea se echó a perder, aunque la línea tenía como el muro de Adriano un foso y diversos fuertes, el muro no era de de piedra, sino de tierra apisonada, además al estar tan al norte, dificultaba su mantenimiento y defensa, por lo que con el tiempo los caledonios perforaron el muro de Antonino y se encontraron los romanos con los mismos problemas de antes.
La fortificación del muro de Adriano, duró hasta el año 383 en que fue abandonada, esto exigió un gasto ingente, de reparaciones y abastecimiento de tropas.
Si no era cuidada la muralla convenientemente, (lo cual ocurrió muchas veces) la muralla se desgastaba, ocasión que utilizaban los caledonios para atravesar la muralla e incursionar en territorio romano.
Pues volviendo a Albino, la situación en Britania con los caledonios estaba controlada ya que había numerosos tropas acantonadas en la provincia.

calzado de un legionario
Esto por supuesto, no impedía que los caledonios intentaran franquear el muro, los combates a pequeña escala eran constantes, los cuales, permitían a las tropas romanas estar curtidas en combate contra estos demonios de las montañas de Escocia.
Pero cuando Albino marchó en el año 195 a desembarcar en la Galia para enfrentarse a Severo, se llevó a la mayoría de las tropas destacadas en Britania.
Los caledonios tarde o temprano se enterarían de la marcha de las tropas, y las fuerzas romanas destacas en Britania se encontrarían en una delicada situación, ya que no tendrían fuerzas de apoyo que les auxiliaran., pero esto no le importó a Albino, el enfrentamiento con Severo era lo primero.
Los caledonios seguro que se enteraron de lo ocurrido, ¡era inevitable!, primero lanzaron expediciones de tanteo, para evaluar la situación, vieron que la repuesta romana era ineficaz, corroborando que lo ocurrido era cierto y se lanzaron en masa contra el muro realizando incursiones de envergadura y no de mero tanteo, en la seguridad que los romanos responderían con poca eficacia .

combate entre caballería bárbara y legionarios romanos
Las tropas romanas se defendieron con tesón, pero no podían resistir por mucho tiempo las envestidas de los caledonios, los cuales atacaban con mayor agresividad, decisión y en masa. Los romanos al no poder tener tropas que los reforzasen o auxiliasen se enfrentaron a lo inevitable.
En el año 197 sus ataques hicieron que las agobiadas tropas romanas abandonaran ambos muros, al ser ya imposible su defensa y los caledonios aprovecharon la situación para incursionar en el sur de Britania realizando expediciones de saqueo contra el rico suelo romano, los romanos solo pudieron responder defendiéndose lo mejor posible.
Así estaban las cosas cuando Severo en el año 208 realizó una expedición junto con sus hijos Geta y Caracalla para enfrentarse a las tribus caledonias y volver a restablecer la calma en el norte britano.
Llegado a Britania, Severo con unos 20.000 hombres, marchó al norte empujando a los caledonios a sus reductos, llegó al muro de Adriano, el cual fue reforzado y reparado para ser otra vez un muro con garantías de frenar a los caledonios.

recreación de un legionario
Severo persiguió a los caledonios denodadamente, enfrentándose a ellos en varios combates no decisivos, pues astutamente estos no ofrecían una batalla decisiva, ya que estaban nuevamente en su terreno, y ahí era muy difícil derrotarles claramente, y no jugarían, ¡desde luego!, al juego que les ofrecían los romanos.
Severo cansado de este juego del gato y el ratón, decidió suspender la campaña en el año 209 tras reforzar el muro de Adriano. Antes, para aguardar las apariencias del fracaso de la expedición, firmaron los caledonios con Severo una especie de sumisión nominal, ¡pero que no engañaba lo suficiente!.
Severo estaba debilitado por la enfermedad de gota que padecía, y decidió retirarse a la ciudad de York para descansar una larga temporada, pero el 9 de febrero del año 211 murió, dejando el imperio a su hijo Geta.
Con esto se ponía punto y final a un emperador enérgico que gobernó bien, por supuesto con sus luces y sombras, pero que lo importante es que restableció la calma tras una época de descontrol del reinado del emperador Cómodo, y que siguió a la de Pertinax y Juliano, ¡por supuesto era un gobierno con estructuras débiles!, pero al cual Severo le pudo sacar rendimiento retrasando un poco su declive.

Los muros de Adriano y Antonino situados al sur de la actual Escocia
Solamente Severo, tras hacer frente a algunas rivalidades con los generales rivales Níger y Albino que le disputaban el trono y algunas campañas contra el siempre molesto imperio de Partia, pudo hacer frente a un gobierno corrupto, al cual metió en cintura, restableciendo la calma y la moral entre la población del imperio y efectuando una serie de reformas militares y civiles tan necesarias tras anteriores gobiernos corruptos.
Si los hijos de Severo al menos hubieran heredado su carácter y dotes de mando, ¡quizá!, la avalancha bárbara que se abatió sobre el limes romano a mediados del siglo III habría hecho que el imperio (y más concretamente el ejército) hubiera estado más preparado para enfrentarse a lo que se le avecinaba, ¡pero no pudo ser!.
Tras la muerte de Severo hubo gobiernos poco afortunados que relajaron y deterioraron el mando militar y produjeron que no se pudiera dar una respuesta adecuada a los ataques del enemigo, aunque como dirían los romanos, ¡gracias a los dioses, más tarde pudieron frenar a los bárbaros!, aunque como se diría en una película, ¡eso es otra historia!.
Para este trabajo he contado con estas fuentes:
-Wikipedia.
- http://usuarios.lycos.es/grandescivilizacione/id23.htm.
-http://interclassica.um.es/investigacion/hemeroteca/antigueedad_y_cristianismo/numero_23_2006/el_consensus_y_la_auctoritas_en_el_acceso_al_poder_del_emperador_septimio_severo.
-“El imperio romano” y “la formación de Inglaterra”, de Isaac Asimov.
Autor: eljoines.
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