Queronea y Orcómenos: las legiones romanas versus el ejército mitridático
Estamos en la Primera Guerra Mitridática, Lucio Cornelio Sila ha arrebatado tras mucho esfuerzo el puerto griego del Pireo al general póntico Arquelao. Tras este primer enfrentamiento, ambos se dirigen a Beocia a reanudar el combate. Primero se han enfrentando en una guerra de asedio derrochando ambos bandos valor e ingenio. Ahora toca ver como se desempeñan las legiones de Sila y el ejército helenístico de Arquelao en batalla campal.
Batalla de Queronea (86 a. C.)
Reunión de las ejércitos
El ejército de Sila en Grecia lo formaban 5 legiones, además de auxiliares (griegos y también algunos macedonios). Tras dejar algunas tropas atrás para proseguir el asedio de Atenas, Sila marchó a reunirse con los 6.000 hombres del destacamento de Hortensio que habían estado vigilando los movimientos pónticos en el norte de Greciai. El tamaño que se da para el ejército romano varia desde unos 16.500 hombres (1.500 de ellos de caballería) hasta los 40.000. Además de legionarios romanos había auxiliares (incluida la caballería) fundamentalmente griegos y algunos macedonios.

Una legión romana de 10 cohortes organizada en tres líneas (triple acies) con cohortes de 6 centurias (de unos 80 hombres c/u). Para la época de las Guerras Mitridáticas se había abolido el manípulo como unidad táctica y reducido los distintos tipos de legionario a uno único. Debido a ello ahora el triple aciex era más una opción que una obligación (antes cada una de las 3 líneas correspondía a un tipo distinto de legionarios). Aun así sigo siendo popular sobre todo cuando se contaba con legiones completas: una 2ª línea era muy útil para tenerla en apoyo de la 1ª y la 3ª podía utilizarse tanto en apoyo de las líneas delanteras como a modo de reserva de la que sacar cohortes sueltas según se fueran necesitando en diferentes puntos del campo de batalla.
Arquelao se reunió con las numerosas y victoriosas tropas pónticas que venían de obtener una victoria en Macedonia y que estaban al mando de Taxiles tras la muerte por el camino de Arcathias (un hijo de Mitrídates) que había sido su comandante original. Para el ejército póntico se dan unas cifras de 120.000 hombres que probablemente sean algo excesivas. En cualquier caso debía ser bastante superior en número al romano y es posible que llegara a triplicarlo.
El ejército póntico era un grupo multiétnico compuesto por los propios pónticos, escitas (y sármatas), capadocios, tracios, gálatas, frigios, bitinios... Cada nacionalidad tenía sus propios generales y combatía según sus tradiciones. El núcleo de la infantería póntica era la falange reflejo de la gran cantidad de colonias griegas en Asia Menor. Las poblaciones y tribus del interior proporcionarían la mayoría de la infantería ligera. Los gálatas eran un caso excepcional ya que eran un núcleo celta en Asia Menor y mantenían la tradición de infantería de choque armada con espada y escudo celta (siendo habituales mercenarios). La caballería era excepcionalmente numerosa (tal vez el 25-30% del ejército) y bien equipada. Variaba desde la caballería pesada póntica y capadocia a la caballería más ligera de las tribus escitas o sármatas, pasando por la caballería gálata.

Una falange macedónica, ilustración de P. Connelly. La falange póntica se organizaría de modo similar. Vemos como las 5 primeras filas dirigen sus picas hacia el enemigo y el resto se va alzando en ángulo proporcionando una cobertura contra los proyectiles enemigos.
Maniobras
Los dos ejércitos se encontraron frente a frente en la llanura de Elatea. Los romanos ocupaban el extremo sur y los pónticos el norte, quedando separados por el río Cefiso. A pesar de ciertas reticencias por parte de Arquelao, el ejército póntico decidió dar batalla, después de todo la llanura era un terreno favorable para la caballería y la falange pónticas, por lo que se desplegó repetidas veces invitando a los romanos a dar batalla. El ejército romano no estaba por la labor sobre todo porque los legionarios se impresionaron bastante con el majestuoso despliegue póntico y Sila no las tenía todas consigo de que si decidía desplegarse para dar batalla fuera a ser obedecido.
Vista la “timidez” romana, los pónticos se relajaron en su disciplina y se dedicaron a saquear la región, dispersándose parte de las tropas en ese empeño. Por su parte Sila recurrió a su truco habitual de poner a los legionarios a trabajar sin descanso. El objetivo oficial era desviar un río para mejorar el suministro de agua del campamento romano pero el verdadero objetivo era disciplinar a sus soldados y hacerles aborrecer el trabajo hasta el punto de que le rogaran salir a pelear, cosa que consiguió en pocos días.
La posición de Sila era fuerte pero su línea de comunicaciones siguiendo el valle de Cefiso era vulnerable. En primer lugar la salida de la llanura siguiendo el río en dirección a Queronea se hacía a través de un estrecho paso, controlado por la antigua acrópolis de Parapotamii, situada en una elevación. Arquelao mandó a la unidad de los chalkaspides a ocuparla pero los silanos se lanzaron a la carrera llegando primero.
Bloqueado su acceso directo a Queronea, Arquelao decidió dar un rodeo por las montañas. Sila se enteró por los habitantes de Queronea que los pónticos se acercaban a tomarla. Queronea ocupaba una posición estratégica dentro de un estrecho valle por el que discurre el Cefiso entre las llanuras beocias. Rápidamente una fuerza romana fue despachada a ocupar Queronea antes de que llegaran los pónticos, mientras el resto de la fuerza romana le siguió más tarde.
Finalmente el ejército póntico quedó instalado al norte del Cefiso, en un valle rocoso entre los montes Hedylium y Acontium, dejando una pequeña fuerza al sur en el monte Thurium cerca de la propia Queronea. El terreno cerca de Queronea, al ser estrecho, era favorable para los romanos por lo que decidieron provocar la batalla. Por su parte los pónticos se habían metido en una ratonera de la que era difícil salir si no era luchando ya que incluso si optaban por retirarse el terreno impedía que lo pudieran hacer lo suficientemente rápido como para que los romanos no les alcanzaran.

La zona de las batallas, imagen actual de Google Maps. En aquella época la llanura de Orcómenos incluía una zona de marismas y el lago Copais.
Despliegue
El flanco izquierdo romano lo mandaba Murena que disponía de una legión y 2 cohortes. Posiblemente estaba algo adelantado y separado de la línea principal romana por el río ya que Sila lo había dejado al principio en la zona del monte Hedylium al cargo de vigilar los movimientos pónticos. La línea principal romana formó en el valle (al sur del río) situándose el propio Sila en el flanco derecho. Finalmente había una reserva al mando de Hortensio y Galba compuesta por varias cohortes, situadas en terreno elevado y que debían estar al tanto de un posible movimiento de flanco póntico.
La batalla comenzó cuando mediante el uso de guías locales de Queronea un destacamento ascendió el monte Thurium y se situó en posición de enterrar bajo una avalancha de piedras a los pónticos allí establecidos. Los pónticos salieron huyendo chocando algunos con Murena que ya estaba en posición y el resto estorbando a sus propias fuerzas que estaban en proceso de desplegarse.
Arquelao necesitaba tiempo para ir desplegando sus fuerzas y veía como Sila se acercaba demasiado rápido. Por ello lanzó un par de ataques para frenarles e impedir la reunión de ambos flancos. El primero lo llevó a cabo una fuerza de caballería sin que llegara a tener un gran impacto. El siguiente vino a cargo de unos 60 carros falcados pero las distancias eran ya muy cortas y los carros necesitaban de bastante espacio para coger una adecuada velocidad. De tal forma que a los romanos no les costó mucho abrir filas y apartarse de unos carros con escaso ímpetu para después cerrar filas y aniquilarlos por la espalda mediante tropas ligeras armadas con jabalinas.


Piezas de artillería romanas. Si las condiciones eran adecuadas también podían utilizarse como apoyo a las legiones en una batalla campal.
Combate en el centro
Finalmente en el centro se llegó al choque entre la falange póntica y los legionarios romanos. La primera línea del centro póntico la formaban supuestamente 15.000 esclavos liberados armados como falangitas, formando una densa masa de picas a la que los legionarios arrojaban sus pila para después incluso hacer algún intento de abrirse paso con sus espadas entre el bosque de picas pero la falange combatiendo de frente resultaba prácticamente inexpugnable. Dado que la artillería romana se encontraba en una posición algo elevada también pudo arrojar sus proyectiles sobre la masa de las tropas pónticas. Para los esclavos el combate era cuestión de victoria o crucifixión por lo que se mantenían firmes esforzándose en mantener la cohesión de la falange. Por su parte los romanos estaban enrabietados por tener que enfrentarse a esclavos.
La lucha en el centro devino de momento en tablas sin que ningún bando lograra conseguir una ventaja clara sobre el otro.

Gráfico de Gary Bruegemann que refleja a lo que se enfrentaban los legionarios romanos si combatían de frente contra la falange. En la ilustración de la falange se han ido completado poco a poco las filas y se les ha dado diferente color para diferenciarlas mejor. Fuente: http://www.garyb.0catch.com/.
Crisis en el flanco izquierdo romano
La intención de Arquelao no era que la falange central le ganara la batalla sino lanzar un ataque de flanco con su caballería que decidiera la cuestión mientras la falange mantiene ocupado al grueso enemigo. A pesar de las dificultades del terreno consigue extender su flanco derecho usando infantería ligera y caballería con la intención de lanzarse a la cabeza de una tropa de caballería a tomar por el flanco a Murena. La situación es grave para Murena ya que no solo Arquelao se pone en movimiento con 2.000 jinetes para tomarle el flanco sino que por el frente se van acercando los chalkaspides de Taxiles. Para hacer frente a la caballería una cohorte legionaria tiene que cerrar filas y formar un muro de escudos erizado de pilas pero para hacer frente a los falangitas necesita poder conservar una mayor movilidad y luchar en un orden más abierto; por lo que si una cohorte llegara a recibir una ataque combinado estaría en un serio apuro.
Afortunadamente dicha contingencia ya estaba prevista; Hortensio viendo claramente las intenciones de Arquelao marcha con cinco cohortes de la reserva a impedirle el movimiento. La caballería póntica demuestra su competencia haciendo un giro y cambiando de objetivo, cargando contra Hortensio. Las cohortes de Hortensio frenan su propia carga y cierran filas a tiempo de hacer inefectiva la carga póntica. De todas formas los hombres de Hortensio se ven rodeados y cada vez más presionadosii, poco a poco se van alejando de la línea principal buscando seguridad en un terreno más montañoso. Por su parte Murena no puede mandar ayuda a Hortensio ya que finalmente le alcanzan los chalkaspides.
La situación en la izquierda romana es pues crítica. Los romanos mantienen la disciplina pero si las unidades empiezan a quebrarse por la presión se va a generar una catástrofe. El flanco derecho de Sila está tranquilo así que el propio Sila parte con la caballería a aliviar la situación. Arquelao no esperó a verse a su vez cogido entre las cohortes de Hortensio y la caballería de Sila y decidió retirarse.

Gráfico de Gary Bruegemann de como sería un ataque en cuña a una unidad legionaria. La intención de la carga era provocar el pánico en las filas de tal manera que se abrieran huecos por donde pudieran pasar los jinetes, pero se tenía que realizar de tal manera que si los infantes se mantenían firmes se pudiera girar hacia los lados evitando un choque suicida o más bien que los caballos se frenaran en seco generando el caos. La formación en cuña era ideal para girar ya que las filas delanteras al ser más cortas ofrecían una buena referencia a la traseras a la hora de ejecutar el giro. Evidentemente si el giro era para abortar la carga sería recomendable no quedar al alcance del pilum de los legionarios en el proceso. Fuente: http://www.garyb.0catch.com/.
Desenlace
Arquelao es consciente de que el movimiento de Sila supone que el flanco derecho romano está debilitado, por lo que se dirige hacia allí. Sila, por su parte ordena a Hortensio acudir con 4 cohortes en ayuda de Murena y se lleva consigo la 5ª de vuelta para hacer frente a la nueva amenaza póntica, además de recoger otras 2 nuevas cohortes de reserva por el camino. Cuando Sila llega el combate ya ha empezado en el flanco y está igualado. Las fuerzas pónticas todavía no han completado del todo su despliegue en ese flanco y al ser golpeadas por Sila rompen filas y huyen en dirección al río y al monte Acontium.
Por su parte en el flanco izquierdo Murena con la ayuda de Hortensio ha conseguido finalmente rechazar el ataque de Taxiles pasando al contraataque. Con sus flancos perdidos el centro póntico también se hunde emprendiendo la huida.
El desastre se abate sobre los soldados pónticos. No tienen una ruta de huida clara, debido a la estrechez del terreno. Algunos huyen sólo para darse de frente contra los romanos de los flancos, otros son atrapados en las rocas. Otros toman la única opción medianamente segura que es acudir a refugiarse al campamento. Arquelao cierra la entrada del campamento ya que quiere reformar a las tropas y que continuen la lucha, ciertamente todavía quedan muchos hombres en pie y aunque consigue obligarles a luchar, sólo lo hacen como una masa ya no hay tiempo de reunir a los hombres con sus oficiales y reformar las unidades. Arquelao sólo consigue incrementar el tamaño de la carnicería entre sus propios hombres, antes de resignarse a abrir las puertas del campamento.
Cuando Arquelao se retira hacia Chalcis sólo le quedan 10.000 hombres. Por su parte Sila afirmó haber tenido sólo 14/15 bajas y que encima dos de los desaparecidos volvieron durante la noche. Evidentemente serían más, aunque de todas formas serían relativamente pocas. En las batallas clásicas la inmensa mayoría de las bajas se producía durante la huida y no parece que ninguna unidad romana llegara a quebrarse.

Un infante equipado “a la romana”, un infante ligero cilicio y un falangita de los chalkaspides. Las figuras pertenecen al imperio seleúcida en torno a la mitad del siglo anterior, pero aun así es probable que sus equivalentes pónticos no difirieran en demasía. Ilustración de Angus McBride (Montvert Publications).
Batalla de Orcómenos (85 a. C.)
Situación
Tras la derrota de Queronea, Arquelao embarcó en su base de Chalcis retirándose a la isla de Eubea. Eventualmente sus 10.000 hombres se vieron reforzados con la llegada de un nuevo ejército póntico al mando de Dorylaus estimado por los cronistas romanos en unos 80.000 hombres.
Por su parte a Sila le habían aparecido nuevas preocupaciones. Finalmente los “populares” que ahora mandaban en Roma habían reunido su propio ejército para luchar contra Mitrídates y este desembarcó en Grecia para desde ahí ir hacia Asia. Como Sila no estaba seguro de sus intenciones se tuvo que posicionar en Melitea con un ojo vigilando a Arquelao y con otro vigilando un posible descenso del ejército de Flaco si a éste se le ocurría atacarle.
Finalmente tuvo noticias de que Arquelao había desembarcado de nuevo en Beocia y Sila se dirigió hacia el sur para enfrentarse a él. Ésta vez, Arquelao había instalado su campamento en la gran llanura de Orcómenos. Era un terreno amplio aunque en un extremo había un lago y cerca unas marismas. Arquelao no estaba dispuesto a dar batalla otra vez en términos desfavorables y Sila quería liquidar la cuestión rápidamente pues tenía que regresar cuanto antes posible a Roma y recuperar el poder, por ello Sila se avino a situar su ejército en el llano a pesar del riesgo que eso suponía.
Otra cosa es que Sila estuviera dispuesto a ponérselo demasiado fácil a la caballería póntica. Por ello sus hombres empezaron a cavar grandes trincheras (con reductos incluidos) para proteger los flancos del ejército romano.

Infantería y caballería de las legiones romanas. Ilustración de Angus McBride (Osprey Publishing).
Primer día.
Viendo de que iba la cuestión con el tema de las zanjas Arquelao se decidió por un ataque rápido. Varios miles de jinetes salieron velozmente del campamento póntico y se lanzaron contra los trabajadores. La sorpresa fue tal que tanto los soldados que estaban cavando como las tropas que debían protegerlos fueron presas del pánico huyendo hacia al campamento romano.
La batalla parecía perdida antes de comenzar y el ejército entero en peligro de salir huyendo y ser masacrado por la caballería enemiga. Sila se lanzó entre los fugitivos y tambaleantes soldados, agarró una de las insignias y tras muchos esfuerzosiii consiguió aglutinar a los fugitivos y con ayuda de dos cohortes frescas recuperar las trincheras.
Tras un breve descanso, Arquelao se decidió a hacer otro asalto. El ejército póntico se dispuso según salía del campamento de la siguiente manera: en primer lugar los carros falcados, a continuación la falange, en 3ª línea auxiliares equipados a la “romana” (entre los que había esclavos fugitivos) y en último termino las tropas más ligeras. La caballería se situó en los flancos pero sus posibilidades de intentar envolver los flancos romanos estaban muy disminuidas por la presencia de las trincheras.
Por su parte el ejército romano se dispuso en tres líneas de legionarios de acuerdo con el típico triple aciex. Las tropas ligeras y la caballería quedaron a retaguardia pero se dejaron intervalos en las formaciones para traerlos al frente a través de las líneas cuando hiciera falta.
Esta vez los carros falcados si tenían suficiente espacio para coger velocidad y se lanzaron a la carga. La primera línea romana se hizo a un lado, desvelando una sorpresa y es que los legionarios de la segunda línea habían plantado numerosas estacas en el suelo. Los carros fueron frenados en seco y los escaramuceadores romanos aprovecharon para atacarles y forzarles a retirarse en dirección a la falange que venía detrás.
Sea por los carros fugitivos o sea porque los nuevos falangitas no estaban simplemente al nivel de los caídos en Queronea, el caso es que la falange entró en pánico y el ejército romano se lanzó a aprovechar la oportunidad. Arquelao tuvo que mandar a la caballería a proteger la huida póntica, ésta peleo duramente pero los romanos lanzaron su propia caballería en apoyo de los legionarios y el resultado fue una gran mortandad entre los jinetes pónticos (incluido Diogenes, un hijastro de Arquelao que se distinguió en el combate). Es posible que los pónticos perdieran ese día 15.000 hombres, 10.000 de ellos de su esforzada caballería que impidieron con su sacrificio que la derrota fuera totaliv.

Un jinete pesado y un carro falcado (miniaturas Old Glory). Nuevamente representan a soldados seleúcidas pero sirven para hacerse una idea de sus homólogos pónticos.
Segundo día
Al día siguiente los romanos continuaron su labor en las trincheras, extendiéndolas hasta el punto de que amenazaban con bloquear con ellas el campamento póntico. Arquelao hizo un último intento, animando a sus soldados (que aun superaban en número a los romanos) a luchar de nuevo. El ataque fue rechazado y Sila aprovechó la buena oportunidad para intentar el asalto del campamento púnico. Hubo duros combates pero finalmente los romanos se hicieron con una esquina y abrieron un hueco por el que se lanzaron al asalto. El ejército póntico fue masacrado o en el campamento o en su intento de huida a través del lago y las marismas. Arquelao pudo ocultarse en las marismas y conseguir finalmente un bote en el que escapar, pero su ejército había sido aniquilado (de nuevo).

Autor: Flavius Stilicho
Fuentes:
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Matyszak, Philip: Mithridates the Great, Rome´s indomitable enemy.
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Rickard, J: Battle of Chaeronea, 86 B.C ; web historyofwar.org
-
Rickard, J: Battle of Orchomenus, 85 B.C; web historyofwar.org.
Clásicas
-
Plutarco: Vidas paralelas; web Lacus Curtius (versión en inglés).
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Apiano: Las Guerras Mitridáticas; web Livius.org (versión en inglés).
-
Frontino: Estratagemas; web Lacus Curtius (versión en inglés).
Notas:
i Es posible que estas tropas fueran los restos del derrotado ejército romano en Macedonia; pero los historiadores romanos no entran en detalles de lo sucedido en Macedonia ya que por un lado fue una derrota y por otro no participó ninguno de los personajes principales en los que se centran sus crónicas.
ii Es bastante probable que tras la caballería póntica vinieran también tropas ligeras y se dedicaran a acosar con proyectiles a unos romanos obligados a mantener su formación por la presencia de la caballería.
iii Se cuenta que avergonzó a los oficiales y soldados a su alrededor declarando: “Si alguna vez os preguntan, romanos, donde abandonasteis a Sila, vuestro general, decid que fue en la batalla de Orcómenos”.
iv De las bajas en la infantería la mayoría serían entre los arqueros pónticos ya que parece que en algún momento de los combates se encontraron luchando cuerpo a cuerpo empuñando haces de flechas (a falta de espadas).
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Muy bueno Flavius!!! ya me froto las manos con el debate que sobrevendra sobre el enfrentamiento entre legion - falange.
Un primer comentario, ¿los cohortes no deberian ser 10? tu mencionas solo 9 en las legiones. Y por otro lado, yo no creo, como dices tu, que se habia abolido el manipulo, cosa que haria imposible el recambio de lineas, sino simplemente que se acoplaron en unidades mayores: las cohortes. Cunado se dice seis centurias, se entiende que se habla de tres manipulos.
Bueno, me encanto el trabajo, muy interesantes batallas.
saludos
PD: Queronea!! me viene a la memoria el relato que hiciera yo de la victoria de Filipo de Macedonia sobre la coalicion griega que lo enfrento en ese sitio.
Saludos y Gracias, Hartmann y Marvel.
Marvel:
- No veo donde he puesto lo de las 9 cohortes. En la explicación del cuadro del triple aciex menciono 10 y he puesto el típico 4-3-3. Si en algún otro lado menciono 9 en vez de 10 es una errata pero no la encuentro.
- Respecto al manipulo tengo leido que pasó a ser simplemente una unidad administrativa dentro de la cohorte pero que no se utilizaba ya tácticamente. De todos modos dejame mirarlo más a fondo porque ya se que es un tema controvertido sobre todo por lo que tú dices de que no está claro el intercambio de líneas.
- Excelente trabajo el tuyo, que a quien le interese: http://www.mundohistoria.org/blog/articulos_web/la_batalla_de_queronea. Un sitio con historia y encima Plutarco era de allí.
Pues evidentemente el oktoberfest me pego duro... porque donde crei haber leido 9 ahora leo 10...
mil disculpas.
Bueno he podido mirar un poco lo del manípulo y la verdad es que es un tema delicado. En general (Connolly, Goldsworthy...) se dice que pasa a ser una unidad administrativa sin valor táctico. El resultado sería que aunque las centurias se agruparan por pares (anterior y posterior) esto no tendría especial relevancia.
El problema como insinuas Marvel es lo que pasa con los intervalos y sobre todo el reemplazo de líneas.
Lago trata el problema en su página web en: http://www.historialago.com/leg_01040_problemacohortes_01.htm . En general estoy bastante de acuerdo con muchas cosas que dice y sus críticas a otros modelos. Ciertamente si suponemos que las centurias de las cohortes guardan intervalos de una centuria entre sí (que se cierran al formar la línea de batalla) para poder hacer los relevos, entonces el manípulo sigue teniendo sentido. Las variantes que propone son:



3-3-3-1 3 y 1/3 - 3 y 1/3 - 3 y 1/3 4-4-2
Las explicaciones de Lago parecen tener lógica y sin embargo no me acaba de convencer. Encuentro el sistema algo rigido y te obliga a mantener unas proporciones fijas (o sacar fuera lo que sobre).
La disposición que he puesto en el artículo la he sacado básicamente de Goldsworthy y Nic Fields (Osprey). Las seis centurias estan puestas una al lado de otra. Reconocen que el tamaño de los intervalos no están claros y tampoco como acude las 2ª línea en apoyo de la primera. Viene a ser también como esta:

Ahora añadimos unas cosas de aquí y allí:
Los intervalos normalmente no serían muy grandes y al entrar en combate los soldados se expanderían hasta cerrarlos. Los bloques geométricos al entrar en batalla darían paso más bien a una nube, como he leido no recuerdo donde.
Las cohortes de la segunda línea no relevarian a la primera línea entera sino que se añadirian. Ciertamente el proceso no está muy claro, me imagino que la línea de batalla no sería ya una linea sino que habría picos. Las cohortes traseras acudirían a las zonas más críticas y posiblemente se fundirían las lineas a lo largo de buena parte del frente.
Algo como lo que refleja esta animación de Gary Bruegemann en su modelo de Farsalia (http://www.garyb.0catch.com/pharsalus5_battle/pharsalus_battle.html:). Me gusta precisamente porque es menos "limpio"

Buen trabajo, me ha gustado la forma de relatarlo y los excelentes apuntes tácticos en las ilustraciones.
Copio aquí un texto de Quesada, El legionario romano en época de las Guerras Púnicas: Formas de combate
individual, táctica de pequeñas unidades e influencias hispanas:
Philip Sabin (2000:17) es quien mejor ha resumido el consenso emergente entre los especialistas: «comienza a surgir un consenso sobre la naturaleza de los El legionario romano en época de las Guerras
choques de infantería pesada romana […] que estos choques eran mucho más indecisos [tentative] y esporádicos de lo que se había asumido, y que sólo un modelo así puede explicar la combinación aparente de larga duración, desequilibrio de bajas, fluidez de la línea de batalla y énfasis en las reservas más que en la profundidad de la formación». En esta visión «en la mayoría de las batallas romanas las líneas entraban en contacto esporádicamente, cuando un bando o el otro saltaba para un violento pero breve y localizado combate cuerpo a cuerpo. El estallido cesaría cuando un lado llevara la peor parte, y sus tropas retrocederían para restaurar la ‘distancia de seguridad’ mientras blandían las armas para disuadir una persecución inmediata del enemigo. Este tipo de equilibrio dinámico puntuado por episodios de lucha cuerpo a cuerpo podía continuar durante algún tiempo hasta que un bando finalmente perdía su capacidad de resistir... El mecanismo más común para esta transformación sería el pánico de las tropas debido a una brecha en su línea, un choque psicológico como la muerte del general o la pura
acumulación de bajas y fatiga» (Sabin 2000:14-15).
Aunque analiza el ejército romano de un siglo antes, y anterior a la reforma de Mario, la forma de luchar no creo que variara mucho: las armas eran las mismas, y aunque ahora la cohorte se imponía en importancia al manípulo, no influye para lo aquí desarrollado.
En el mismo texto podemos encontrar algo más interesante para este tema en cuestión:
En relación con estas cuestiones, el excelente y muy reciente libro de J. Lendon (2005) vuelve a plantear el irresuelto problema del manejo de la legión manipular en el campo de batalla, que ha ocupado a decenas de investigadores desde el s. XIX (en último lugar, Lendon 2005:180 ss.). De la descripción de Tito Livio (8,8,9-14), quien proporciona la más detallada descripción de la forma de combate manipular, se deduce necesariamente —y así lo han entendido la práctica totalidad de los estudiosos— que las sucesivas líneas de batalla de hastati, principes y triarii se formaban por manípulos —no sabemos si con las dos centurias alineadas o una detrás de la otra—, dejando entre ellos huecos, quizá del mismo frente que un manípulo, quizá algo menores, para poder realizar las maniobras que describe de reemplazo de las tropas cansadas por otras frescas. Conviene aquí reproducir completo el texto básico: «los hastati comenzaban el combate los primeros. Si éstos no eran capaces de desorganizar al enemigo, retrocedían paso a paso y los recibían los príncipes en los espacios libres de sus filas. Entonces la lucha correspondía a los príncipes; los hastatí iban detrás; los triarios mantenían su posición bajo las enseñas, la pierna izquierda extendida, sosteniendo el escudo sobre el hombro, las lanzas con la punta hacia arriba apoyadas en tierra, ofreciendo el aspecto de un ejército erizado de puntas rodeado de una empalizada. Si tampoco
los príncipes obtenían en su lucha unos resultados suficientemente satisfactorios, iban retrocediendo poco a poco desde la primera fila hasta los triarios; de 14 A favor del vencedor, las mayores pérdidas las sufriría el enemigo en su fuga, Sabin (2000:5); Krentz (1985); Goldsworthy (1996:223-224), etc. ahí que se haya hecho proverbial la expresión: «la cosa llegó hasta los triarios», cuando se está en dificultades. Los triarios se incorporaban y, después de recibir a príncipes y hostatí por los espacios libres de sus filas, inmediatamente, cerradas éstas, cortaban, por así decir, los pasos y en una sola formación compacta, sin dejar ya tras de sí ninguna esperanza caían sobre el contrario; esto era de lo más temible para el enemigo, porque, al perseguir a quienes parecían vencidos, veía de repente surgir una nueva línea, con mayores efectivos» Livio 8, 8, 9-13) (trad. J.A. Villar , BCG).
Esta descripción implica una formación inicial en damero o tresbolillo (Wheeler 1979:305-306) a la que los autores modernos —no las fuentes antiguas— han denominado quincunx, y que parece la única solución lógica para explicar la táctica descrita por Livio. En efecto, para poder retroceder y dejar hueco a los principes, los hastati deberían, o bien haber formado desde el principio con huecos para no
chocar contra los manípulos de principes al retroceder, o bien deberían crear esos huecos en el momento de retirarse, en el peor momento posible justo cuando estaban agotados por el combate y seriamente presionados por el enemigo que les estaba derrotando. Como ya explicó hace muchas décadas Hans Delbrück (1920:293), por mucho que Livio describa este sistema, es un imposible táctico que sólo podría entenderse como una maniobra de parada y no una práctica de batalla, aunque no ha faltado quien haya aceptado directamente que los romanos combatían con grandes huecos en su línea (Wheeler 1979:306, n. 14).
Nuevamente habla de una época anterior a la reforma de Mario, con hastati, princeps y triarii, tropas ya estandarizadas en un solo tipo... pero existe el mismo problema de relevos entre líneas, que es aqui lo importante.
El texto completo lo podéis encontrar aquí:
http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETFSerie2-11726F64-4...
PD: marvel, seguro que este texto te suena...
Flavius, el de las "nubes" o "blobs" (creo que asi se escribe) es Lendon. Y si, me acuerdo de todos esos textos Epa.. porque los discutimos en el otro foro, en el tema del origen del manupulo.
No solo Livio señala el intercambio de lineas, tambien lo destaca Polibio y agrega que es la principal "virtud" (ahora no recuerdo la palabra exacta) de las legiones romanas.
Otro punto es que ESE intercambio, jamas es abandonado aun luego de las reformas de Mario. Y el dato que mas me gusta citar para sostenerlo es lo que ocurre en la misma batalla de Farsalia entre Cesar y Pompeyo. Puesto que en el momento mas candente, luego de rechazadas la caballeria pompeyana, se ejecuta el flanqueo de las cohortes "emboscadas" y ADEMAS se ejecuta un intercambio de lineas entre la 1ra linea agotada por la 2da linea mas fresca.
Lo dice Cesar en sus memorias.
Ahora bien, yo creo que para esto, sin en el manipulo no se puede entender, salvo que exista otra forma de hacer el intercambio.
En cuanto a la posicion de las 10 cohortes, es otro tema muy complejo. Existe la opcion de dejar una fuera de la linea de batalla por lo que la legion se formaria con tres lineas de tres cohortes c/u. Pero si queremos que todas formen parte de la linea de batalla yo creo que tenemos que imaginar otro tipo de orden para las mismas.
Todo el mundo supone que cada cohorte forma completa en una linea, ¿que ocurre si suponemos que esta cohorte forma en profundidad? en tres lineas? es decir, con dos centurias en cada linea. De esta manera podes agregar a la linea de batalla cuanta cohorte se te ocurra, una al lado de la otra, ademas de que se intercambia las lineas ella misma, internamente, entre las centurias que la conforman, y es coherente con la idea de "unidad" lo suficientemente autonoma como para actuar sola.
Es solo una idea. En este momento no tengo forma de afirmarlo con otros datos o citas de textos. Tendria que investigarlo.
saludos
PD: pense que el debate derivaria a la discucion entre falange y legion!! jeje... pero este tema tambien es interesante.
Marvel77:
PD: pense que el debate derivaria a la discucion entre falange y legion!! jeje... pero este tema tambien es interesante.
Tu como siempre Marvel77, buscando guerra conmigo, jejeje. Tema interesante señores.
Todo el mundo supone que cada cohorte forma completa en una linea, ¿que ocurre si suponemos que esta cohorte forma en profundidad? en tres lineas? es decir, con dos centurias en cada linea. De esta manera podes agregar a la linea de batalla cuanta cohorte se te ocurra, una al lado de la otra, ademas de que se intercambia las lineas ella misma, internamente, entre las centurias que la conforman, y es coherente con la idea de "unidad" lo suficientemente autonoma como para actuar sola.
Saludos, Marvel. El problema está en que falla a la hora de formar en doble acies, salvo que rompas los manípulos y pongas 3 centurias por línea. Además creo que se dice expresamente que en Farsalia las cohortes que hacen frente a la caballería pompeyana han salido de entre la 3ª línea.
PD: pense que el debate derivaria a la discucion entre falange y legion!! jeje... pero este tema tambien es interesante.
Un debate interesante pero la última vez que lo comentasteis no lo seguí mucho porque se inclinaba bastante por hablar de las figuras de César y Alejandro. Aprovecho para comentar un par de cosas:
- Vale que al ejército romano iba normalmente bastante flojo en caballería y algo flojo en infantería ligera; pero aun así el disponer de una infantería pesada tan flexible como las cohortes compensa de sobra esas carencias. Además precisamente la capacidad de que la caballería y las tropas ligeras operen a traves de los intervalos (como quiera que estos se organizaran realmente) hace que se les saque mucho más partido a pesar de su escaso número.
- Cuando el terreno se vuelve difícil las partes más importantes del ejército helenístico: la propia falange y la caballería empiezan a perder eficacia. Por contra eso no es un problema tan acusado para los legionarios. Ya se ve en las dos batallas como en una los romanos deciden combatir en un sitio estrecho rodeado de montañas y con un río; y en la otra se ponen a cavar zanjas para anular las ventajas del terreno llano.
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A lo largo no sólo de las dos batallas sino de toda la guerra es la caballería póntica la que destaca y no su falange. En el río Amnias contra los bitinios ni siquiera llega a intervenir y ganan el día por sí solos los jinetes, carros falcados e infantes ligeros pónticos derrotando a las tropas ligeras bitinias y dejando a la falange bitinia desprotegida y rodeada. Tras la Primera Guerra no deja de ser significativo que Mitrídates decida cargarse la falange ya que ve claro que ni la falange ni los carros falcados funcionan.
P.D. Tengo la manía de cometer siempre la misma errata y poner aciex en vez de acies. Edito para corregirlo.
Bueno, he leído el trabajo y solo me que queda felicitar al autor, el cual últimamente nos mal acostumbra con sus buenos trabajos., un día llegará en que hará un trabajo notable y no sobresaliente, y tendremos que tirarle de las orejas por no dejar el listón alto je,je,je. ![]()
un saludos
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¡Cómo se disfruta la fresa del postre!
Digno complemento de tu trabajo sobre Mitrídates. Me gustó. Se nota que lo trabajaste mucho, pero el resultado compensa el esfuerzo

!!!