A pesar de que en 1940 ya existía el radar, los alemanes comenzaron a utilizar la táctica de flotas “señuelos” que se dirigían a objetivos falso o de escasa importancia. La táctica le estaba dando resultados a los alemanes en la batalla de Inglaterra.
Evidentemente, las ideas de Dohuet se basan en una actitud ofensiva preventiva por parte de la aviación militar, manteniéndose el ejército y la marina en estado defensivo, o aprovechando el debilitamiento que la aviación produjo en la capacidad industrial y logística del enemigo, para terminar de obtener una victoria rápida, en caso que el enemigo aún no se hubieses rendido.
Entre los errores que vemos en las ideas de Dohuet, podemos mencionar los siguientes:
1. El efecto psicológico, tan necesario para lograr la desmoralización del enemigo y su rendición, no se logró durante la Segunda Guerra Mundial. Solo se lograría en el caso de las bombas atómicas sobre el Japón, cuyo poder destructivo seria mucho mayor, que el del gas que sugería Dohuet.
2. Su desconocimiento en la invención del radar, lo llevó a afirmar que las interceptaciones de los bombarderos sería improbable. Por lo que descuida el análisis de la aviación defensiva (de caza). Durante la Segunda Guerra Mundial, se evidenciaría con el ejemplo de los finlandeses contra los soviéticos, y de la RAF durante la batalla de Inglaterra, lo vital que sería la aviación defensiva.
3. Al ser su pensamiento totalmente estratégico defensivo, no le prestó atención a la cooperación entre la aviación y el ejército de tierra, es decir, a la aviación táctica, base de la Blitzkrieg.
Otro pensador importante para el desarrollo de la naciente aviación como arma de guerra fue el británico Hugh Trenchard. En el año de 1909, el piloto francés Luis Blériot realizó el primer cruce aéreo del canal de la Mancha. La barrera natural que había protegido a la Gran Bretaña durante toda su historia, había sido superada. Esto significaba en teoría, que ahora, ante un ataque aéreo masivo como los planteados por Dohuet, los tradicionales cuerpos armados ingleses, la Armada y el Ejército, no podrían defender el territorio metropolitano. De la noche a la mañana, la estrategia defensiva inglesa se vio superada y obsoleta.
La noticia del vuelo de Blériot llegó a oídos de Trenchard, quién se encontraba en la colonia británica de Nigeria. A partir de ese momento comenzó su creciente interés en la aviación como arma, basándose en sus experiencias prácticas, al contrario de Dohuet, quién fue un teórico que formuló sus teorías sin contar con hechos o experiencias prácticas preliminares.

Hugh Trenchard, padre de la Royal Air Force (RAF)
Trenchard al igual de Dohuet, ve a la aviación como arma suprema con la cual se puede vencer con rapidez al enemigo, pero enfoca la utilidad del avión para el ataque a objetivos que afecten la logística del campo de batalla en tierra. Resumimos brevemente sus principios:
1. Los aviones de reconocimiento, los localizadores de artillería y los bombarderos que atacasen bases aéreas, trenes, concentraciones de tropas, eran los que realmente dejaban sentir el efecto del poder aéreo.
2. La guerra aérea debe ser un arma eminentemente ofensiva, desviarla en operaciones ofensivas era un desvío de recursos. Para Trenchard, la aviación de caza era una consecuencia de la causa original de la aviación de combate, el bombardero. Estos deberían superar las defensas aéreas enemigas, por tal razón, sugiere el desarrollo de aviones de caza de escolta, que acompañasen a los bombarderos en incursiones sobre territorio enemigo. Utilizarlo en misiones defensivas implicaría haber perdido el dominio del aire.
3. Por tal razón Trenchard se negaba a las peticiones de las fuerzas de tierra para que el Royal Flying Corps las protegiese de la aviación enemiga.
4. En base a su experiencia en las colonias de ultramar, demostró que los bombarderos eran útiles para amedrentar y atacar si fuese necesario, a las tribus amotinadas. Esto se conseguiría a un costo mucho menor, con unos pocos aviones, comparado con el costo y dificultades del traslado de tropas de tierra. Esto marcaría la política de vigilancia aérea británica a partir de 1920.
5. Al igual que Dohuet, Trenchard recomendó la creación de un arma aérea independiente, dando origen a la primera fuerza aérea del mundo, La Real Fuerza Aérea (Royal Air Force, RAF), en 1917. esta primera Fuerza Aérea nace ante la necesidad de una potencia de ganar la guerra mediante el bombardeo estratégico, (no táctico), de bases militares e industrias del enemigo.
Diferencias entre las ideas de Trenchard y Dohuet:
Podemos establecer entonces algunas diferencias entre las ideas de Trenchard y Dohuet, en su manera de concebir al bombardero estratégico. Para Dohuet la aviación es un arma preventiva, con la que se pude sacar ventaja utilizándola anticipadamente a la capacidad de reacción del enemigo. Para eso recomienda el ataque, en primer lugar de la población civil y sede del gobierno del enemigo, y solo si no se consigue una capitulación, se procedería al ataque de la infraestructura militar e industrial para debilitar al enemigo.
Al mismo tiempo Dohuet recomienda concentrar la producción aeronáutica en bombarderos estratégicos, con su original idea del avión de batalla autosuficiente
[1] . Trenchard por el contrario, enfatiza el bombardero estratégico primero sobre las bases militares y luego sobre la industria enemiga, opinando que el bombardero a la población civil no lograría la capitulación de gobierno enemigo (como paso en 1917, ante los pocos y débiles efectos de los bombarderos estratégicos alemanes). A partir de finales de 1917, Trenchard en la nueva RAF, dedica el bombardero solo sobre la industria bélica alemana, no sobre las poblaciones civiles.
Durante la Primera Guerra Mundial, Alemania aplicó una campaña de bombardeo estratégico haciendo uso de dirigibles (zepelines). Estos globos dirigidos eran vulnerables a la aviación defensiva aliada, por lo que a partir de 1917, ponen en servicio sus bombarderos Gotha G. IV, con el objetivo de obligar a los cazas ofensivos de escolta de Trenchard a retirarse a misiones defensivas sobre Londres, hecho que no fue posible con los ataques con zeppelines, en los dos años anteriores. Durante enero a septiembre de 1918, el Servicio Aéreo alemán (Lufstreitkräfte) era la única arma que pudo contener el avance aliado, derribando aviones en proporción de 3 aliados por cada alemán. Pero esto era producto de una estrategia aérea defensiva que ocasionó el desgaste de la aviación de caza alemana.
[1] Concepto que se intento en la Segunda Guerra Mundial con las formaciones cerradas y compactas de bombarderos, y dotándolo de numerosas ametralladoras, caso del B-17. Se hicieron experimentos equipando a bombardero B-24 con puras ametralladoras en lugar de bombas. En la actualidad, los bombarderos “furtivos” B-2 evocan la misma idea de Dohuet, solo que defendiéndose haciendo uso de la moderna electrónica.