Nueva Francia en la guerra de la Liga de Ausburgo (1688-97)
Estamos en el año 1688 cuando en Europa estalla una guerra de imprevisibles consecuencias a una escala no vista desde hacía hacia 40 años; cuando en el año 1661 tomaba el poder el rey de Francia Luis XIV, este heredó un país rico, del cual heredó unas bases sólidas creadas por el anterior ministro de Francia, el cual gobernó el país en la minoría de edad de Luis, ¡el cardenal Mazarino!.
Luis XIV era un gobernante ambicioso, en plena juventud y muy consciente de su poder, quería devolver a Francia las fronteras naturales que él creía que le pertenecían a Francia, ¡la frontera izquierda del río Rin!.
Pero para realizar esta empresa necesitaba pasar por encima de algunos países, cosa que no le importó en absoluto, ¡muy consciente estaba de su poder!; efectivamente, gracias a unos ministros brillantes y bajo su férrea dirección, desde el principio Luis XIV creó una eficiente hacienda que le repercutió unos ingresos monetarios muy sustanciosos, ingresos que le ayudarían en su expansión militar por Europa.
El primer golpe de Luis se realizó sobre España, el rey de Francia se había casado con una hija del rey español llamada María Teresa, pero la dote de su esposa no le había sido entregada, así que so pretexto de este suceso declaró la guerra a España, realizando una invasión a los Países Bajos.
Por supuesto, esto encubría una decisión táctica, ya que los Países Bajos españoles, eran fronterizos con el norte de Francia, pero a la par, estaba muy cerca París, con lo que Luis XIV tenía en mente ocupar ciertas zonas del sur de los Países Bajos, para que la frontera española con París se alejara.
Aunque bien es cierto, España por aquel entonces era una potencia de segundo orden, aunque tuviera un imperio en América de enormes proporciones; España había mantenido la supremacía militar en Europa durante casi todo el siglo XVI, hasta la mitad del XVII.
Pero en la derrota de la batalla de las Dunas ante Francia en el año 1658, España se tuvo que rendir a la evidencia de que ya no era una potencia militar; la guerra entre España y Francia estalló en el año 1667 y un año después se firmó la paz, alcanzando Luis XIV a costa de España los requerimientos que deseaba.
Una buena parte de las fortalezas españolas de los Países Bajos fueron conquistadas y retenidas por Francia tras el tratado de paz de Aquisgrán en 1668; con esto, la frontera norte de Francia estaba mejor protegida ante un hipotético ataque español por esa zona.
En el año 1672 Francia veía celosa el auge económico que Holanda desplegaba por el mundo; sus mercados en Asia, África y América le rendían cuantiosos beneficios a la nación holandesa, y aunque Francia también era un país en el que el comercio también le rentaba lo suyo, decidió acabar con tan molesto competidor.

El gobernador de Nueva Francia, Frontenac, bailando alrededor de un fuego con aliados indios
Fue una guerra en la que Francia a pesar de las victorias que obtuvo sobre las tropas holandesas, tuvieron que hacer frente a una resistencia los naturales del país muy enconada, en la que no tuvieron problema en inundar el país abriendo las esclusas de sus diques de contención para inundar el país con el objeto de entorpecer los movimientos de los ejércitos franceses.
La guerra se generalizó con la entrada del imperio Alemán y España a favor de Holanda, pero Francia era por entonces imbatible y se firmó la paz en el 1678 con una situación más o menos que quedó en tablas, no así para España, que perdió el Franco Condado y varias plazas estratégicas de los Países Bajos.
Francia establecía su predominio en Europa con mucha insolencia y descaro así que años más tarde, muchas potencias europeas decidieron dar un escarmiento a Francia formando un frente común para acabar con tan temible adversario.
Formaron un frente común a finales de la década de los ochenta en ese siglo XVII, la cual se llamó comúnmente la “Liga de Ausburgo”; sus primeros compromisarios fueron Inglaterra, Holanda, el imperio Alemán y España. Posteriormente Suecia y Portugal se unieron a dicha liga a la que también se conoció como “la Gran Alianza”.
Sin embargo por aquel entonces, Francia estaba en la plenitud de su poder militar, ¡efectivamente!, Según el historiador John A. Lynn Francia se jactaba de ser la mayor fuerza militar de Europa.
Francia disponía de una fuerza que llegó a alcanzar los 420.000 soldados, al menos sobre el papel. Para la guerra con Holanda, había alcanzado los 279.610 efectivos, combinando 219.000 hombres de infantería con 60.360 de caballería, mientras, había 116.000 soldados apostados en diversas guarniciones.
Los datos de 1690, dan una relación detallada de que las fuerzas francesas estaban compuestas por 343.300 soldados de infantería y la caballería por 67.300 hombres; sin incluir los oficiales. Después de la guerra la fuerza del ejército disminuyó considerablemente y numerosos regimientos fueron disueltos.
El tamaño de cada uno de los ejércitos franceses en el campo varió. Durante la Guerra de Holanda, el tamaño medio del ejército en la batalla se elevó a 24.500 hombres. A estas poderosas fuerzas, había que sumar las fuerzas de la marina naval francesa, la cual superaba ampliamente las 200 naves, compuestas por navíos de todo tipo y tripulados por alrededor de 60.000 marineros.

Fort Frotenac, fuerte francés construido en 1673 en honor a su gobernador
Con estos efectivos, las naves francesas podía medirse dignamente a las flotas de sus adversarios sin temor; por lo tanto en conjunto, Luis XIV bien podía jactarse del poder militar de Francia.
Con estas poderosas fuerzas, la Unión de la liga de Países poco podía hacer a pesar la conjunción de sus fuerzas; los ejércitos franceses lograron grandes victorias sobre sus adversarios y aunque la guerra acabó más o menos en tablas, quedó demostrada la enorme superioridad de las tropas francesas sobre sus adversarios.
Pero la guerra, para concretar más este artículo de historia, se desarrolló también en América; las colonias francesas de Nueva Francia en América del Norte y las inglesas, desarrollaron también allí la guerra heredada de sus respectivas metrópolis.
En un principio parece que las cosas pintaban mal para Nueva Francia; aunque el desarrollo económico de sus colonias a nivel de comercio era positivo, las posibilidades militares de hacer frente a los colonos ingleses eran muy escasas.
Para empezar, la población francesa de Nueva Francia, cuyos límites podían adjudicarse entre la desembocadura del río San Lorenzo hasta el delta del Misisipi, pasando por el territorio del valle de Ohio, dominando la zona de los Grandes Lagos; las colonias por así decir se dividían entre Canadá, Acadia, Bahía de Hudson, Terranova y el Territorio de Luisiana.
El territorio era cuantitativamente enorme, pero estaba escasamente poblado, para ese año de 1688, más o menos la población francesa por aquel entonces podía numerarse en 12.000 de habitantes.
Un censo practicado años atrás en el año 1666, arrojaba un número de había 3.215 personas en Nueva Francia, divididas en 538 familias distintas; 2.034 eran hombres y 1.181 mujeres, de las escasas grandes poblaciones, 547 personas vivían en Quebec, 455 fueron encontrados a Trois-Rivieres , villa cerca de Quebec; mientras que 625 vivían en Ville-Marie (Montreal) cerca de Montreal.
20 años más tarde, no serían muchos más los que harían crecer la colonia, aunque los franceses no cesaron en colonizar la región para reforzar Nueva Francia. En los decenios de 1650 y 1660, los franceses exploraron a fondo los Grandes Lagos reforzando su posición en la zona.
Grandes exploradores franceses como Louis Jolliet, Jacques Marquette y Rene Robert Cavelier recorrieron el río Missisippi y los franceses también reforzaron su posición en aquella zona. En resumen, un inmenso imperio pero con posiciones militares muy escasas y con una población que habitara la zona, también muy escasa.

Indios ojibwe, aliados de los franceses
Los franceses más activos de Nueva Francia por aquel entonces eran los misioneros, comerciantes y tramperos, los cuales gracias a sus exploraciones engrandecieron las posiciones francesas.
Otra debilidad de Nueva Francia era que la escasez de habitantes y la enorme extensión de la zona francesa, hacían que las poblaciones fueran relativamente escasas y muy poco comunicadas; también los fuertes militares establecidos en puestos muy dispersos, lejanos y poco guarnecidos, imposibilitaba la unión de esfuerzos en caso de un ataque enemigo.
La población de los 12.000 habitantes de Nueva Francia se podía dividir en los siguientes grupos: comerciantes, agricultores, artesanos, tramperos, misioneros, militares guarneciendo los respectivos fuertes incluso también cierto grupo de indios nativos.
La relación de vecindad de los franceses sobre los nativos indios fue salvo escasas excepciones muy cordial; la metrópoli francesa apoyaba estas iniciativas así como el trato justo con indios del lugar.
Una directiva de la metrópoli francesa establecía que todo indio descendiente de un francés, sería tratado con un francés en todos los aspectos; también todo indio que abrazara la fe cristiana sería tratado como un francés más.
Esta capacidad de trato de los franceses sobre sus aliados indios, diferirá mucho de la que establecieron los colonos ingleses con los indios con que trataron; los prejuicios y una mentalidad de superioridad de los colonos ingleses con los indios, (los que ellos consideraron, ¡unos simples salvajes!) hacia que cuando no se comerciaba con ellos, solo merecieran ser exterminados para apropiarse de sus tierras.
La posición numérica de las colonias inglesas sobre las francesas era de una superioridad aplastante, quizá la desproporción se cifraba de 1 a 20 a favor de los ingleses.
Las colonias inglesas estaban establecidas la costa del Atlántico en América del Norte, estas eran numerosas, muy pobladas y con buenas comunicaciones entre ellas; cuando había guerras con sus enemigos, las milicias podían poner en pie de guerra muchos millares de milicianos para defender sus territorios.
En esta guerra ocurrió exactamente lo mismo, apoyados por tropas inglesas y millares de milicianos, las colonias inglesas se prepararon para enfrentarse a sus oponentes franceses.
Habría sido interesante saber el caudal de tropas que los franceses pudieron enviar como refuerzo de Europa a Nueva Francia, durante los años 1689-97; sin embargo carezco de datos sobre el mismo, aunque Francia era una potencia militar con una buena flota, así que seguro que debió haber algún tipo de trasvase de refuerzos, pero, ¡lástima que carezca de datos al respecto!.
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"La Couronne" navío de línea francés del siglo XVII
El alma de la defensa francesa descansó en un ilustre soldado, un hombre vigoroso y enérgico llamado Louis de Buade, el cual años más tarde por sus servicios seria ennoblecido, otorgándosele el título nobiliario de, conde de Frontenac, como popularmente se le conoció.
Este hombre se había distinguido en los campos de batalla de Europa, incluso en el periodo de 1672-82, había sido gobernador de Nueva Francia; ante los peligros que se avecinaban, Frontenac fue enviado nuevamente a Canadá como gobernador (1689-1698) para preparar la defensa francesa de Nueva Francia.
La situación era mala para los franceses, dado los escasos recursos que disponían en las colonias francesas y los numerosos recursos de que podía hacer gala su adversario; pero Frontenac, hombre imaginativo y animoso hizo de la necesidad virtud, aprovechando todo elemento favorable y aplicándose en la defensa recurriendo a todas las tretas imaginables para hacer frente al adversario.
¡Era un arduo trabajo el que le esperaba a Frontenac!, no solo tenía que hacer frente a las tropas inglesas y las de los milicianos americanos, también tenía que enfrentarse a la poderosa coalición de indios iroqueses, los cuales guardaban mucho hostilidad hacia los franceses en general.
En su anterior gobierno, Frontenac había establecido unas relaciones con los iroqueses que podían ser pasadas por sociales, pero cuando entró a gobernar, estas se habían deteriorado bastante, incluso un fuerte creado por él en 1673 llamado Frontecnac, casi había sido destruido por los iroqueses en un ataque devastador efectuado por ellos en 1688.
La ofensiva inglesa estuvo capitaneada por Sir William Phips, a la sazón por aquel entonces, gobernador de la colonia de Massachusetts; antes de la ofensiva inglesa, se produjeron algunas escaramuzas entre ambos contendientes.
Uno de los sucesos más lamentables protagonizaron la aislada colonia de Lachiné, donde los ingleses mataron a 200 hombres, tomaron 90 prisioneros y devastaron la región circundante.
Pero los franceses no quedaron impotentes ante la agresividad del adversario y decidieron responder al fuego con el fuego y pagarles con la misma moneda; los franceses habían planeado tomar la capital de la colonia de Nueva York, ¡Albany! A principios de 1690.
Pero el tiempo empeoró a ojos vistas y se vio que la empresa era imposible, se acercaron a la colonia de origen holandés llamada Schenectady la noche del 8 de febrero de 1690; los habitantes dormían tranquilamente en sus casas, ignorantes del peligro que se les venía encima.

El rey de Francia Luis XIV
Incluso los habitantes habían especulado con buen humor sobre la posibilidad de que los franceses llagaran a su colonia en medio de un tiempo infernal; incluso para burlarse de tal posibilidad, dejaron las puertas de la colonia abierta, ¡con dos muñecos de nieve!, a guisa de centinelas de la misma.
Ni que decir tiene la cara que se les debió quedar a los franceses cuando llegaron a las puertas de Schenectady y se toparon con tan intrépidos guardianes, ¡harta risa les debió de dar!; los que no se debieron reír tanto fue cuando los franceses entraron en las casas de los sorprendidos habitantes.
La colonia fue arrasada, cometiendo la fuerza expedicionaria francesa una matanza horrible entre sus habitantes; posteriormente los franceses se retiraron apresuradamente, perseguidos por una nutrida fuerza de indios iroqueses.
Otras colonias inglesas fronterizas corrieron la misma suerte a manos de las fuerzas de Frontenac; una de ellas, donde está ahora la moderna Porland, en el estado de Maine, se rindió tras un ataque francés el 31 de julio de 1690, con la condición de que se respetaran sus vidas.
Pero tras la rendición los indios aliados de los franceses no dejaron a nadie vivo; los ingleses acusaron a los franceses de tales atrocidades, (aunque los que empezaron fueran los mismos ingleses) pero los franceses se defendieron que los aliados indios que acompañaban a los franceses en tales expediciones de hostigamiento sobre las colonias inglesas, tenían un inmenso odio a los colonos ingleses.
Además, los indios eran muy numerosos en comparación de los soldados y colonos franceses; si los franceses hubieran impedido a los aliados indios acabar con los colonos ingleses, estos hubieran acabado con los franceses y posteriormente hubieran acabado de igual forma con los colonos ingleses.
Pero si bien vemos que en los primeros tiempos de la guerra se desarrolló una guerra de choques fronterizos, posteriormente se desarrolló una guerra generalizada entre ambos contendientes con batallas formales.
En 1690 los ingleses ya habían perfilado sus planes de batalla sobre los franceses; primeramente la región de la Acadia francesa fue objeto de ataque por los ingleses. Los fuertes de Fort Pentagouet y de Port-Royal fueron los primeros objetivos de los ingleses.
Posteriormente Montreal, a orillas del lago Champlain, fue el siguiente objetivo de los ingleses; el asedio de los ingleses, milicianos e iroqueses fue duro, incluso ante la connivencia de los ingleses, los iroqueses se entregaron a una orgía sangrienta en la que varios prisioneros franceses que tenían prisioneros fueron asados en grandes hogueras ante las posiciones francesas con el objeto de minar su determinación.

Mosquetero francés
Pero la determinación de los hombres de Montreal no hizo sino recrudecerse, sabedores de lo que les esperaba si caían en manos enemigas, ¡fue un cálculo mal efectuado por los ingleses evidentemente!.
La otra ciudad de importancia era Quebec, y allí pusieron sus ojos los ingleses; la flota del gobernador Phips (en la que había 10.000 milicianos americanos sin contar las tropas inglesas) navegó por el río San Lorenzo y puso cerco a la de Quebec en 16 de octubre 1690.
Los ingleses quisieron que la presa capitulara enseguida, desplegando sus fuerzas alrededor de la ciudad al objeto de ver que toda defensa era imposible; así que decidieron parlamentar con el enemigo para que este depusiera sus armas.
Sin embargo la defensa de Quebec era dirigida por el intrépido Frontenac, el cual era consciente de que aunque tenía unas fuerzas insuficientes para la defensa, contaba con unas fortificaciones aceptables, ya que cuando pasó a gobernar Nueva Francia el año anterior, se había preocupado de fortificar convenientemente Quebec y Montreal.
Ahora sus acciones rindieron los frutos esperados, pero estaba decidido a que el enemigo no tentara las defensas francesas y decidió dar a los ingleses una lección de sangre fría; haciendo gala de una astucia inaudita, parlamentó con los ingleses, convenciéndoles de que disponía de fuerzas suficientes para repeler todos sus ataques, y que no tenía miedo en absoluto.
La bravata le salió bien, los ingleses no atacaron, ya que no las tenían todas consigo y finalmente al día siguiente, una expedición naval francesa capitaneada por el intrépido Louis-Hector de Callières (el cual realizó a lo largo de la guerra varias expediciones navales de éxito) el cual dirigió desde Montreal un convoy de 6.000 hombres para aliviar el asedio Quebec.
Los ingleses no habían podido hacer frente al desembarco francés de refuerzos, aun así, decidieron efectuar un ataque de tanteo sobre la posición; desembarcaron en Beauport, cerca de Quebec, mientras cuatro navíos bombardeaban Quebec, tras tres días de infructuosos ataques, los ingleses se convencieron de que atacar Quebec era inútil, así que Phips decidió cejar en su ataque sobre Nueva Francia abandonando dicha empresa.
Posteriormente, Frontenac debió preparar una invasión por mar a la ciudad de Boston en la colonia de Massachusetts, pero los recursos disponibles no eran tan grandes como para una empresa de esa índole, así que abandonó el proyecto.

Mapa de Nueva Francia
Las colonias inglesas norteñas, fronterizas con las colonias francesas, recibieron la visita de las fuerzas guerrilleras francesas; Salmon Falls y Falmouth fueron atacadas por los franceses; colonias inglesas de Nueva York, Dover y New Hampshire y también Groton en Massachussets no tardaron en recibir la visita de las fuerzas guerrilleras de Frontenac, en operaciones de devastación sin piedad, provocando enormes perjuicios en las áreas depredadas.
Los ataques de los indios iroqueses habían interrumpido el comercio de pieles de los colonos franceses con los indios, un comercio que era vital para las colonias francesas, pero que desde hacía tiempo acumulaba un excedente impresionante sin posibilidad de darle uso alguno.
La posibilidad de romper el bloqueo era imposible ante un enemigo siempre vigilante, y las cosas no ofrecían un futuro halagüeño; Para hacer frente a esta amenaza, Frontenac envió al audaz Jean Baptiste Bissot, señor de Vincennes para establecer un puesto comercial-fuerte en Kekionga, la actual Fort Wayne, en el estado de Indiana (EEUU).
Frontenac convocó un gran consejo entre las tribus aliadas indias para discutir la cuestión; la aptitud de los indios no pareció ser muy entusiasta a favor de los franceses, así que Frontenac haciendo una vez más de su sagacidad y astucia, aprovechó un fuego que tenían encendido los indios para blandir un hacha de guerra.
Con el hacha no tuvo el menor pudor en danzar alrededor del fuego, pronto todos siguieron su ejemplo: los oficiales de Frontenac, indios de las misiones cristianas y los aliados indios algonquinos y hurones del lago Nipissing; fue una danza entusiasta y cuyo éxtasis contagió a todos los danzantes.
Los aliados indios quedaron muy contentos y prometieron a Frontenac su colaboración para activar el comercio de pieles, el cual hacía tres años que estaba roto; la Convención de indios Ottawa cumplió con su palabra y el codiciado tesoro de pieles que llevaba acumulado tanto tiempo llegó a salvo a Montreal, y los colonos saludaron a Frontenac como su padre y libertador.
La hostilidad de los indios iroqueses era exasperante para las colonias francesas, para más inri, los iroqueses habían sido armados con armas de fuego por los ingleses para aumentar su poder de ataque y destrucción.

El explorador francés del siglo XVII, René Robert Cavelier de La Salle
Había que poner fin a tales abusos por parte de estas tribus y Frontenac se encomendó a acabar con el poder iroqués a a asestarle un golpe que le dejara tocado un tiempo apreciable.
Frontenac tenía en el año que se inició la expedición 76 años, pero soportó estoicamente los rigores de la campaña como el más joven de los soldados; El 6 de julio de 1696, el ejército, compuesto por tropas regulares, milicias y aliados indios, 2.150 hombres en total marchó desde la localidad de Lachine para resolver la cuestión.
Había recibido órdenes del ministro naval de Francia para que evacuara las posiciones septentrionales francesas que más habían sido dañadas por los iroqueses y que adoptara una actitud defensiva contra ellos.
¡Ni que decir tiene que no hizo caso a la orden de la metrópoli!, los consejeros de Quebec y Montreal le pidieron ayuda para acabar con los ataques iroqueses, y fue a estos a los que decidió ayudar.
Frontenac partió para dirigirse al pueblo iroqués de Onondagas, pero cuando llegó un mes después, este había sido abandonado y quemado por los iroqueses en retirada; seguir a los iroqueses era harto imposible, así que el 10 de agosto decidió retirarse, no sin antes destruir el maíz de los campos circundantes y todo el alimento el alimento que encontró en la aldea y sus alrededores.
Posteriormente se dirigió al pueblo iroqués de Onneyouts y como en el anterior pueblo, realizó operaciones de devastación contra todo alimento que pudo encontrar en él mismo o en sus alrededores, ¡nada debía quedar de utilidad para los iroqueses!.
El país de los iroqueses fue devastado, asestando un duro golpe a su poder; las tácticas de ataque en guerrilla cobre las posiciones iroquesas habían tenido un éxito absoluto; El resultado fue que los iroqueses no volvería a ser un peligro para las colonias francesas el resto de la guerra. Pero Frontenac no se dio por satisfecho con estos resultados y decidió utilizar las mismas tácticas contra las colonias inglesas.

El gobernador de Nueva Francia, Frontenac, dialogando con sus enemigos ingleses
Frontenac destacó a uno de sus más audaces lugartenientes llamado Pierre Le Moyne de Iberville y Ardillières; Pierre recibió la orden de Frontenac de destruir las fortificaciones inglesas en las costas del Atlántico.
Pierre arrasó Fort Pemquid en la bahía de Acadia, capturando St. John's en Terranova, casi toda la isla y tomando todo el Territorio de la Bahía de Hudson; entre el 30 de noviembre de 1696 y marzo del 1697, realizó una serie de ataques con pequeñas partidas francesas contra la costa este de Terranova.
Golpes de mano continuos, saqueando y quemando aldeas y capturando numerosos prisioneros, las fuerzas de Pierre en un periodo de cuatro meses, destruyeron 36 colonias inglesas y perjudicando enormemente la economía inglesa de la pesca en aquella zona.
A la par que la guerra, Frontenac no olvidó que el comercio era vital para las colonias inglesas; alentó la creación de nuevos puestos de comercio en el Oeste de Nueva Francia, nuevos fuertes fueron construidos en la región del Mississippi y praderas, permitiendo a tramperos canadienses compartir con los Sioux y los indios de las extensas llanuras del Oeste.
El comportamiento de Frontenac contra las colonias inglesas y sus aliados ingleses fue ejemplar, al punto de que el viejo soldado recibió por su coraje y destreza la “Cruz de San Luis” por su coraje a la hora de gobernar Nueva Francia en la guerra de la Liga de Ausburgo contra los ingleses.
El 20 de septiembre de 1697, la paz fue firmada mediante el “Tratado de Rijswijk”, firmado en la ciudad del mismo nombre Rijswijk , ciudad holandesa sita a las afueras de la ciudad de La Haya; con esta paz, también se realizó el cese de hostilidades en las colonias francesas e inglesas.
La paz se instauró en las colonias francesas, demostrando estas que se habían defendido con éxito de los ataques ingleses; y no solo esto, también estuvieron en condiciones de devolver el golpe a los ingleses, a pesar de que los medios ingleses eran superiores a los franceses.
Pero estos, al mando de su gobernador Frontenac, tuvieron en él a un líder insustituible e indiscutible, en el que con autoridad y energía (aunque también abusó algunas veces pecando de autoritario) defendió las colonias francesas con enorme éxito.
Frontenac murió el 28 de noviembre 1698 en el castillo de San Luis después de una breve enfermedad, su muerte fue profundamente sentida por el pueblo canadiense.

Indios algonquinos, aliados de los franceses
Autor: eljoines
Bibliografía:
- Wikipedia.
- LA FORMACION DE AMERICA DEL NORTE (Isaac Asimov).
- “Los Libertadores USAS” Carlos Mª Idigoras.
- http://translate.google.es/translate?hl=es&sl=en&u=http://www.catholicity.com/encyclopedia/f/frontenac,count_louis_de_baude.html&ei=xsYATdeyH4mv8QPMsPGbCA&sa=X&oi=translate&ct=result&resnum=3&ved=0CDoQ7gEwAg&prev=/search%3Fq%3Dlouis%2Bde%2Bbaude%26hl%3Des%26rlz%3D1T4GGLL_esES363ES363%26prmd%3Div.
- http://www.answers.com/topic/louis-de-buade-de-frontenac.
- Eljoines's blog
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Me alegra Flavius de que te gustara el trabajo; respecto a la cifra de los 10.000 milicianos ingleses en el asedio de Quebec, me basé en el libro de los "Libertadores USAS", pero, ¡vaya!, que parece que es erróneo.
También agradecerte los complementos que aportas al trabajo, los leí y me resultaron interesantes. ![]()
saludos
Resulta interesante ver las difíciles relaciones entre Nueva Francia - Canada y las 13 Colonias - U.S.A.
Aunque parece ser costumbre estadounidense burlarse de los "pacíficos" canadienses, el hecho es que en las guerras coloniales lucharon tenazmente. Y más tarde contribuyeron a derrotar un par de invasiones estadounidenses.
Saludos.
Ciertamente Flavius, la lucha a cara de perro que mantiene los ingleses y franceses coloniales de América durante todo el siglo XVII hasta mediados del XVIII es proverbial; los franceses no solo juegan en inferioridad numérica y material, sino también moral.
Y es que encima, los coloniales franceses juegan con la poca sensibilidad de la metrópoli francesa; lo cual contrasta mucho con los coloniales ingleses o americanos, los cuales al menor grito de socorro de los ingleses de la metrópoli, (salvo situaciones muy apuradas) enseguida acudían con regimientos regulares en auxilio de sus compatriotas del otro lado del Océano Indico.
Lo cual me lleva muchas veces a pensar que la capacidad combatiba de los americanos eran insultantemente irregular, porque unas colonias que podían poner en pie de guerra a decenas de miles de combatientes (en la guerra del la liga de Ausburgo la población rondaba los 250.000 habitantes) no podían engullir a una población con unos 12.000 colonos franceses, cuya proporción de ser reclutada era sensiblemente muy inferior.
¡No se que pensar Flavius!, o los franceses eran unos fuera de series, o los americanos unos dejados de la vida, más amigos de comerciar que de guerrear; ciertamente tenían éxito al barrer a los indios nativos al quitarles sus tierras, pero cual encontraban a un rival a su altura o superior, parece que se amilanaban mucho. ![]()
saludos
Interesantísimo trabajo. No sabía nada de estas guerras (la Edad Moderna la tengo, quizá, un poco dejada de lado), y tu artículo está genial para poder ampliar mis horizontes.
Saludos.
Gracias David, me es grato que a algunos usuarios les haya gustado el trabajo. ![]()
saludos
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Saludos. Además de felicitarte por éste artículo, aprovecho para felicitarte de nuevo por todos tus trabajos en general.
Voy a tratar de traducir un texto, que no trata exáctamente de refuerzos pero sí menciona las fuerzas francesas en 1690:
Para manejar estas defensas Frontenac había reunido en Quebec, unos 900 soldados de las tropas coloniales, las Compagnies franches de la Marine, de los 1.400 presentes en Nueva Francia. Estas eran tropas regulares que habían sido enviadas a la guarnición de la colonia en número cada vez mayor desde 1683. En 1690 había 28 de estas "compañías independientes de la Armada", cada uno con un establecimiento de 50 hombres. No se agruparon en regimientos y quedó bajo la autoridad de la Armada dado que el departamento era responsable de la administración y la defensa de Francia de las colonias en América...
El otro gran contingente era el de la milicia. Organizada desde 1669 sobre la base del servicio obligatorio por todos los hombres capaces de portar armas de edades de 16 a 60, la milicia canadiense fue evolucionando rápidamente en una fuerza de combate formidable. Esto fue debido a su extraordinaria adaptación a la guerra irregular al estilo indio... Unos 1.100 milicianos se habían reunido en Quebec, incluyendo 300 de Montreal. También había algunos indios, pero su número parece haber sido moderado, tal vez un centenar. La fuerza defensiva francesa serían unos 2.100 hombres.
Respecto a la fuerza inglesa en el asedio de Quebec:
Las fuerzas de tierra eran voluntarios o milicianos "sorteados" de Nueva Inglaterra. No había tropas reales británicas participantes. (Una delegación había viajado a Inglaterra, solicitando la ayuda militar, pero el rey Guillermo estaba preocupado ese verano con la amenaza de Jaime II en Irlanda). Las tropas coloniales consistían en cerca de 2.300 hombres divididos en siete batallones. Cada batallón llevaba el nombre de su principal comandante: Quincy, Phillips, Hutchinson, Henchman, Appleton, Gedney y Saltonstall. La mayoría eran de Massachusetts, pero unas pocas compañías provenían de las colonias de Nueva York y la plantación de Plymouth... Había una banda de indios, cerca de sesenta, para actuar como exploradores... En general, los habitantes de Nueva Inglaterra venían de compañías de "Trained Bands" cuya instrucción emulaba la de las tropas europeas. Su planteamiento táctico fue por lo tanto totalmente diferente al de los canadienses...
El número de marineros, muchos de ellos con alguna experiencia en artillería, debe haber sido alrededor de mil hombres. La fuerza de Nueva Inglaterra por lo tanto reunió un total de unos 3.400 hombres.
Rene Chartrand: The 1690 Siege of Quebec City: http://www.ospreypublishing.com/articles/17th_century/the_1690_siege_of_quebec_city/
Los 10.000 hombres que mencionas: ¿Pueden ser la fuerza total del ejército de todas las colonias inglesas?.
También te interesará leer el relato completo de los hechos del sitio ya que no coincide exáctamente con otras versiones. Creo que Chartrand es bastante de fiar, ya que es un experto en la historia militar canadiense de la época.