Narsés (funcionario y militar)
Prólogo:
Quiero pedir perdón porque este trabajo no es muy extenso que digamos, aunque he buscado en diversas fuentes mis logros no se han visto coronados por el éxito, a pesar de que lo he intentado.
En mi anterior trabajillo sobre el "general Belisario", pude encontrar varias fuentes valiosas que me permitieron hacer un trabajo decente, no así con el general-funcionario Narsés, el cual parece que no tiene mucha cabida en internet, al menos en castellano. He intentado buscar en inglés con la traducción chapucera de un traductor, pero no he conseguido nada, y en inglés nada, porque no domino el idioma.
No obstante, he intentado buscar en diversos sitios, y dado que en castellano, creo, no hay ningún trabajo digno de mención y serio de este personaje salvo fragmentos difusos sobre su personalidad, he intentado desarrollar una trama sobre este personaje, todo esto por supuesto, desde la modestia, y el trabajo es así, modesto, no se figuren una exhaustiva investigación, pues no es tal, tan solo un humilde trabajo.
Relato:
Narsés es quizá, una de las más importantes figuras militares del imperio bizantino, algo denostado por la figura militar que creo y supo desarrollar el general Belisario, al cual nunca pudo ensombrecer a pesar de los esfuerzos de Narsés. Pero no por ello su figura es menos importante en la política de expansión que el emperador Justiniano I desarrolló en la primera mitad del siglo VI.
Narsés nació en el año 478 en la región de Persamenia, por lo tanto era de origen armenio, aunque en la región dominada por el imperio Sasánida, ya que este imperio y el imperio de Bizancio, se habían repartido esta región por la que durante mucho tiempo habían estado luchando.
Desde su niñez fue adiestrado para convertirse en un eunuco, cuya función era trabajar en los harenes. Pero trabajar en ellos implicaba que no podía tener ninguna tentación carnal con ninguna de las mujeres del harén donde trabajara, ya que en el habitaban las esposas de un hombre de alta alcurnia, y el no podía permitir escándalo alguno, por eso las harenes eran cuidados por eunucos, cuyos miembros eran castrados por el tema de la tranquilidad del dueño.
No por ello Narsés estuvo nunca en ningún sitio fijo y estuvo deambulando al devenir de los hechos, siendo comprado y vendido, hasta que fue a parar a un mercado de esclavos en la ciudad de Constantinopla.
Por el azar de los destinos se fijó en él un hombre llamado Justiniano, posiblemente fuera antes de ser coronado emperador (ya que resulta raro que el emperador del imperio bizantino acudiera a un mercado de esclavos, cuando él podía mandar a un subordinado de confianza a realizar estas tareas) y como es normal, contemplara la mercancía antes de comprarla. Justiniano se dio cuento de la inteligencia natural de Narsés por lo que decidió su compra.

Soldado de infantería, Lanciarii seniores, siglo VI d.C.
(Ilustración por Johnny Shumate)
Narsés pronto supo ganarse la confianza de su amo, ya que aparte de su inteligencia natural, era un infatigable trabajador, honrado y querido por los funcionarios de la corte, además de poseer una agudeza mental extraordinaria, la cual no le abandonó ni aun en su vejez, (pues vivió 95 años) dicha de la cual llevó con mucha dignidad, ya que hasta su muerte, desarrolló y conservó una energía arrolladora.
Narsés era también un hombre con un instinto militar, de hecho, era muy aficionado en leer y estudiar libros de teórica militar, de los que sacó mucho provecho para su futuro. Con el tiempo y aprovechando el inicio de expansión militar que el emperador Justiniano I estaba desarrollando, pidió al emperador alguna misión militar en el que desarrollar uno de sus deseos anhelados.
El caso es que el general Belisario (otro de los hombres de confianza del emperador) ya se estaba ocupando de ese tema y que era además, la persona para la que el emperador tenía puestas sus esperanzas de recuperan la extensión del antiguo imperio romano. No obstante, el emperador quería premiar a Narsés, ya que sus buenos servicios le habían llevado a ocupar el rango de Gran Chambelán del reino, con un poder solo por encima del emperador y su emperatriz.
El primer papel destacado de Narsés fue en el año 532 en la sublevación "Nika" (victoria), la cual se desarrolló en la misma Constantinopla. En Constantinopla, aparte de numerosos entretenimientos que había en la capital estaban las famosas carreras de caballos, estas las conformaban unos grupos de carreras de caballos que tenían distintos colores para elegir bandos, los colores eran el blanco, el rojo, el verde y el azul. Las cuales se desarrollaban en el famoso hipódromo de la ciudad y el cual tenía un aforo de 40.000 personas.
Con el tiempo los dos primeros dejaron de tener pujanza y sus integrantes se enrolaron en los bandos verde y azul, con el tiempo las cuestiones competitivas dejaron paso a la política y también la religión, todo en un marco de fanatismo que se convirtió en un “cóctel Molotov” el cual estallo ese año del 532. Los del bando azul apoyaban a la religión oficial ortodoxa y el vede apoyaba la religión llamada “monofisita”.
El caso es que con un emperador u otro, el apoyo fluctuaba según el oportunismo o la sincera tolerancia del emperador que hubiera, recientemente los verdes, habían tenido mucho poder, pero con el emperador Justiniano I, los azules habían vuelto al poder y se estaban tomando una amplia revancha, también Justiniano fue muy intolerante los con monofisitas de la facción verde, lo cual no hizo sino caldear los ánimos.

el emperador Justiniano I y su esposa Teodora, monarcas a los que sirvió como chambelán Narsés de manera eficaz.
El hecho que fue determinante, fue una detención entre miembros de ambas facciones, ¡un hecho injusto! que hizo que ambas facciones pactaran una tregua y juntos se lanzaran a una revuelta de imprevisibles consecuencias.
Conviene saber que ambos bandos detentaban poderes en lo social, político y en militar también, ya que también detentaban el papel de ser la “milicia urbana de la ciudad”. Refiriendo también que en las principales ciudades del imperio bizantino también había este tipo de asociaciones, pero, ¡claro esta!, no tan belicosas como las de la propia capital.
El caso es que durante unos días la ciudad se convirtió en una auténtica anarquía, no había manera de apaciguar a los “tumultuosos”, y el hecho de que Justiniano se dirigiera a ellos con el ánimo de calmarles, no hizo más que se enfurecieran más, llegando estos a querer atacar el palacio imperial.
Justiniano llegó a barajar el abandonar la capital con el dinero que poseía, pero parece que la emperatriz Teodora ( una mujer de una energía increíble) dijo que de huir, ¡ni hablar!, “la púrpura imperial ( ropas de emperador) eran una mortaja muy digna!.
Mientras que los generales Belisario y Mundo con unas pocas tropas, 400 hombres en total se dirigen al hipódromo para ahogar la rebelión, Narsés con cierta cantidad de oro que le confió el emperador se dirige al hipódromo para intentar convencer al bando de los azules para que desistan de su rebelión.
Narsés cumple nuevamente con éxito su misión, se dirige a los líderes azules, y con buenas palabras y sobornos logra que se pasen al bando del emperador. Su ayuda es vital, ya que la facción verde es numerosa, y la tropa de los generales Belisario y Mundo escasa.
Los azules se revuelven contra los verdes con gran confusión de estos últimos, que no se lo esperaban y con el ataque de Belisario y Mundo la victoria es total y muy sangrienta, ya que perecieron muchos miembros de la facción verde, unos 30.000 hombres.

soldados persas del siglo VI, tropas como estas militaron en las unidades de Narsés
Tras un breve periodo en palacio, Justiniano I confía nuevamente a su Chambelán una misión, es el año 536 cuando Narsés marcha a Egipto, concretamente al sur del país bordeando el río Nilo, en una isla llamada File cerca de la moderna ciudad egipcia de Asuán. En esta isla se profesaba la religión de los antiguos faraones, y era ciertamente su último bastión.
En concreto se celebraba culto a la diosa Isis y Justiniano I que se había impuesto acabar con toda religión pagana en sus dominios (en el 529 cerró la escuela de Atenas, último símbolo de la antigua religión griega) encomendó a Narsés aplastar ese reducto pagano, hecho que llevó con éxito, acabando tristemente con el último suspiro que le quedaba a esta religión milenaria.
Nuevamente Narsés vuelve a sus quehaceres como Chambelán de Justiniano I, pero sus misiones militares aunque modestas ya le habían abierto el apetito militar, y no llevaba muy bien la inactividad, salpicada por cierta envidia hacia el general Belisario, ya que este último había desarrollado una actividad militar exitosa, ya frenando a los persas en el este del imperio, ya conquistando el reino vándalo en África y desarrollando una exitosa campaña en Italia, pero en esta última empresa Belisario estaba atascado.
La conquista se había realizado con pocas tropas, y los refuerzos enviados escasos para la continuación de la campaña (quizá porque el emperador había visto que Belisario cuando tenía tropas en abundancia llevaba sus empresas con éxito, y el emperador no quería éxitos tan fulminantes, ya que podía dar pie a que Belisario tuviera tentación de quitarle el poder) y Belisario estaba estancado sin poder rematar la operación.
Tras múltiples ruegos de envíos de refuerzos cuantiosos se decidió el emperador a enviar un cuerpo expedicionario mayor en el año 538 formado por 7.000 hombres, de los cuales 5.000 eran infantes y 2.000 jinetes hérulos. No obstante, Narsés enseguida chocó con Belisario, ya que el chambelán estaba solo acostumbrado a obedecer al emperador, y no se avino pacíficamente a que él y sus tropas tuvieran que acatar las órdenes de Belisario.
En el tiempo en que Narsés permaneció en Italia, intentó por todos los medios de estorbar las órdenes de Belisario, pues Narsés quería desarrollar su estrategia propia, viendo que las operaciones en Italia estaban estancadas, pero no lo consiguió y renuentemente tuvo que aceptar las órdenes de Belisario de mala gana.

soldados lombardos luchando con un jinete bizantino siglo VI; también los lombardos lucharon en algunas ocasiónes bajo las órdenes de Narsés.
También con intrigas intentó desestabilizar la situación del mando entre los generales de Belisario y este harto escribió a él emperador para que se llevaran a Narsés harto de que le torpedeara sus actuaciones en el mando.
El emperador Justiniano a accedió a ello (posiblemente también, Justiniano había llevado a Narsés a Italia para además de llevarle los refuerzos, espiarle por orden suya) y reclamó la vuelta de Narsés, no sin antes armar un revuelo.
Narsés se llevó 1.000 hombres como escolta, y además su marcha, hizo que los 2.000 jinetes hérulos, alistados personalmente por Narsés (y a quién únicamente obedecían), se negaran a obedecer a Belisario, y estos sin un jefe que les dirigiera e impusiera disciplina, se dirigieron a la región de Liguria, saqueando todo a su paso.
Esto fue una pequeña venganza de Narsés por dar Belisario fin a sus inicios de una campaña militar, que esperaba este que fuera exitosa, pero que Belisario le truncó, en pro justificadamente de que un mando único es más beneficioso que uno múltiple.
Narsés vuelve a Constantinopla a ejercer sus deberes de Chambelán de palacio, los cuales desarrolla con suma eficacia, pero esto no le basta a Narsés, ya que es un militar por instinto, y no lleva muy bien la vida palaciega, máxime cuando en Italia creía poder alcanzar las mieles del éxito a través de alguna campaña militar gloriosa, y tuvo que volver a Constantinopla sin ninguna batalla o victoria en su haber, ¡por no haber ni derrotas hubo!, dado su escasa permanencia en el país y esto fue una frustración constante en su ánimo.
Solo en el año 540 pudo romper un poco la monotonía, unas tribus eslavas atravesaron el río Danubio, por la zona de la actual Bulgaria y enfilaron al sur, hasta llegar al istmo de Corintio, la incursión no era para asentarse, sido de saqueo con avidez de botín. Pasaron los eslavos cerca de Constantinopla, atravesando las murallas de Anastasio, pero siendo frenados por la muralla de Teodosio, la cual fue defendida enérgicamente por el general-Chambelán Narsés .
Pasaron los años y ya metiéndonos en la década de los cincuenta del siglo VI, Narsés ve como la guerra en Italia estaba estancada, máxime cuando Belisario en el periodo del 544-548 fue enviado con pocos hombres y recibió refuerzos a cuenta gota, ya no contaba con la confianza del emperador, y es de seguro que Narsés, dado su acercamiento al emperador y a que era enemigo de Belisario, también azuzase al emperador en contra de Belisario.
No obstante, Narsés fue enviado con gran regocijo para él a una misión militar, era el año 551 cuando fue mandado a la frontera noroeste del imperio, por la zona de la actual Bulgaria, y se desenvolvió bastante bien militarmente.
Era esta una lucha contra los avaros que vivían al otro lado del río Danubio y que efectuaban expediciones de saqueo al otro lado en territorio bizantino, las cuales eran sumamente molestas y, ¡no se podían tolerar por más tiempo!, máxime cuando viendo que no se les oponía mucha resistencia, se estaban volviendo los avaros cada vez más audaces en sus incursiones, ¡había que dar una respuesta más que apremiante!, y Narsés cumplió bien su función. Fue esta una piedra de toque para la brillante campaña que le aguardaba.

entrenamiento de soldados bucelarios; todo general bizantino en campaña disponía de una unidad de este tipo, incluído Narsés.
Corría el año 552 y la situación se había deteriorado, ¡a ojos vista!, Belisario había perdido casi toda Italia a manos de los ostrogodos, excepto la ciudad de Rávena y algún que otro puesto fortificado, claro que en descargo de Belisario, las tropas con las que acudió a Italia con intención de recuperar la iniciativa en el plano militar eran escasas, y los refuerzos aportados por el emperador (perdida la confianza de este en Belisario) de vez en cuando, irrisorios, la iniciativa ostrogoda estaba en su apogeo, pero el emperador no se rendía, cambiaría a Belisario por otro hombre de confianza, ¡Narsés!, dotándole de mejores medios que a Belisario.
Con las arcas sumamente diezmadas y con una gran presión fiscal que se ejercía sobre los súbditos bizantinos, Justiniano dotó a Narsés de un gran ejército de 30.000 hombres, entre los que abundaba la caballería.
Había entre ellos, además de soldados bizantinos propiamente dichos (dicho lo cual, eran minoría en el ejército bizantino) un gran número de mercenarios bárbaros, entre los cuales destacaban 5.000 lombardos, 4.000 hérulos y un gran cuerpo de arqueros conformado por 8.000 hombres, además de hombres de otras nacionalidades como hunos, gépidos y persas etc.... .
También contó con abundante dinero Narsés, no solo para pagar a los soldados y tropas mercenarias, (estas últimas, siempre prontas a la rebelión si no cobraban su soldada regularmente) sino también para pagar sobornos a políticos, tanto ostrogodos como italianos, para persuadir también con sobornos a guerreros ostrogodos para que se pasasen a su bando y para comprar también a soldados bizantinos e italianos que militaron en las fuerzas bizantinas y ahora lo hacían en las ostrogodas.
Narsés marchando por el norte de Grecia pegado a la costa adriática y llegó al norte de Italia, su camino fue estorbado por el rey ostrogodo Totila, ya que su poderosa flota de 300 naves se dedicaba a hundir las naves bizantinas que aprovisionaban al ejército de Narsés. No obstante, pudo librarse del acoso gracias a una flota bizantina conformada por 50 naves al mando de los generales Juan "el sanguinario" y Valeriano, los cuales derrotaron a la flota oponente.
El ejército de su oponente, el rey Totila estaba compuesto por 18.000 hombres, así que jugaba la superioridad numérica a su favor. En la primavera del 552, entró por el norte de Italia, y se dirigió a Rávena, casi la última posesión bizantina.
Ahora se dio una batalla terrestre en julio del 552, cuyo número de fuerzas expuse arriba. La marcha de Narsés pilló al rey ostrogodo Totila por sorpresa en Roma, con rapidez al norte para enfrentarse contra su oponente la batalla se dio en la localidad lombarda de Tagina a 20 Km. de las posiciones de Narsés.
Una vez posicionados los ejércitos, Narsés pidió a Totila que se rindiera, a lo que este se negó, procediendo ambos contendientes para aprestarse al combate. Narsés inteligentemente se apostó en una posición estratégica, la cual ponía a resguardo a el ala izquierda de su ejército, situó su ejército en forma de arco, con la infantería en el centro y los arqueros adelantados a la caballería.

gravado correspondiente al saqueo de Florencia por las tropas de rey ostrogodo Totila
Totila cargó con su caballería por el centro, dicho de paso, (sus fuerzas eran mayoritariamente de caballería) fueron recibidos por los flancos por una lluvia letal de los arqueros de Narsés, colocados 4.000 en cada flanco, los cuales destrozaron a la orgullosa caballería ostrogoda.
¡No obstante!, el empuje ostrogodo no decaía, así que Narsés decidió dar la puntilla a su adversario, cargando por ambos flancos con su caballería. El ejército ostrogodo fue completamente derrotado, con 6.000 hombres muertos, con pocas pérdidas por parte de Narsés, entre los muertos estaba el rey Totila, un adversario temible para los bizantinos, que no tuvo un digno sucesor.
Aprovechando el desconcierto ostrogodo, Narsés marchó hacia el sur en una marcha triunfal, ocupó la ciudad de Roma y marchó nuevamente al sur, persiguiendo a los restos del ejército ostrogodo y a su nuevo rey, de nombre Teias.
En la batalla de Monte Lettere en octubre del 553 nuevamente Narsés se alzó con la victoria sobre los ostrogodos, esta vez de manera definitiva, ya nunca más los ostrogodos volverían a poner en pie un ejército regular, ni a tener un nuevo rey, ya que Teias murió en la batalla.
Fue una batalla de poder a poder, ya que los ostrogodos se jugaban la supervivencia de su nación, por eso la batalla fue enconada con muchas bajas para los ostrogodos. Los escasos supervivientes fueron dejados en libertad por Narsés para que regresaran a sus hogares pero ya, como súbditos del imperio bizantino. No he encontrado cifra de los combatientes contendientes, pero desde luego, la superioridad numérica estaba a favor de Narsés.
Narsés, una vez afianzada la victoria, se limitó a establecer sus fuerzas en distintas guarniciones y a preparar el país para su reconstrucción, pero no tuvo tiempo para intentarlo, ya que una nueva invasión se había producido al norte de Italia.
Anteriormente, antes de morir en la batalla de Monte Lettere, el rey Teias mandó un mensaje al rey de los francos solicitando su ayuda, Teodebaldo I se negó a comprometer a la nación franca en esta guerra, pero dio permiso para participar a la tribu aliada suya, los "alamanes", con cierto número de tribus francas, todos al mando de Leutharis y Butilinus. A principios del 553 los francos y sus aliados alamanes invadieron Italia por el norte.

El ejército en el Danubio, finales del siglo VI d.C.
A la izquierda, oficial superior (senator) de los Lanciarii Seniores.
En el centro, al fondo, soldado (phoideratos) de los Lanciarii Seniores.
A la derecha, oficial menor (campidoctor) de los Lanciarii Seniores.
(Ilustración por Graham Sumner)
Narsés estuvo al mando de la unidades fronterizas del Danubio en el año 551, rechazando exitósamente ataques de las tribus eslavas del otro lado del río.
Los bárbaros contaron con el factor sorpresa, que se vio favorecido porque los bizantinos estaban al sur del país, persiguiendo a los restos de las fuerzas ostrogodas. Con una fuerza de 75.000 hombres, los franco-alamanes avanzaron sin casi resistencia, ya que no había ejército que se les opusiera.
Tomaron la ciudad de Parma y derrotaron a una fuerza de mercenarios hérulos al servicio de Bizancio, tras lo cual, muchos ostrogodos se pasaron a las fuerzas bárbaras, en la esperanza de que estos les librarían del yugo bizantino. En primavera del 554, los bárbaros marchan hacia el sur, penetrando por el centro de Italia y saqueándolo todo a su alrededor, deteniéndose en la región italiana del Samnio.
Aquí los bárbaros dividen sus fuerzas, una de ellas marcha al norte al mando de Leutharis, atraviesa Apulia y Otranto y cargados de botín, quieren marchar a su país a disfrutar de las riquezas robadas, pero son sorprendidos por el general bizantino Artabanes, comandante de la guarnición de Pesaro, el cual derrota a la vanguardia bárbara y se hace con la mayor parte del botín de los bárbaros, los cuales de todos modos, siguen marchando al norte de Italia cruzando al otro lado de la frontera italiana.
Butilinus, marchó al sur, con la confianza de derrotar a los bizantinos y auspiciado por ostrogodos, conquistar toda Italia, pero para eso, primero tenía que derrotar a las fuerzas de Narsés.
No obstante tubo un contratiempo inesperado que fue crucial, su ejército tubo un ataque de disentería, que fue mortal para sus tropas, miles de ellos murieron rebajando su fuerza a 30.00 hombres, pero no obstante, tenía confianza en que con estas tropas, sería suficiente para derrotar a los bizantinos, ¡no sabía lo equivocado que estaba!.
Narsés, que tras la batalla del año anterior apenas pudo dar respiro a sus tropas para que descansaran, las aprestó nuevamente para la batalla, no obstante no las fatigó, sino que espero pacientemente a que los bárbaros avanzaran al sur para enfrentarse a ellos.
Contaba Narsés con un ejército de 25.000 hombres, entre los que había fuertes contingentes de mercenarios hérulos, por los que Narsés tenía una especial predilección, ya que habían rendido muy bien en las batallas que participaron a sus órdenes.

guerreros hunos, unidades de este tipo militaron en las fuerzas de Narsés
El ejército estaba dividido en fuerzas de infantería, caballería pesada y arqueros a caballo. Por lo tanto tenía fuerzas muy móviles en contra de los bárbaros, que eran fuerzas eminentemente de infantería, y aprovechó al máximo esa ventaja. La batalla se libro en octubre del 554, llamada la batalla del Volturno, y se dio al norte de la región de Campania.
El plan de batalla de Narsés fue igual al de la victoria del año pasado sobre los godos, no deseaba hacer riesgos innecesarios, no obstante un pequeño detalle casi da al traste con la victoria, un capitán hérulo fue ejecutado por asesinato, todo esto poco antes de la batalla, indignados, el resto de mercenarios hérulos se negaron a combatir, Narsés no se desanimó y confiando en que más tarde su unieran a la lucha (como así fue) desplegó su ejército.
La infantería en el centro, detrás los arqueros y en las alas la caballería, ocultando parte del flanco izquierdo de la vista de los barbaros. Se organizó una treta muy inteligente en la que participó el general de los mercenarios Hérulos llamado “Sindual”, el cual prometió a Narsés convencer a sus hombres para que entraran en la batalla.
Dos jinetes hérulos aparentemente desertaron y dijeron a los bárbaros que los hérulos no participarían en la batalla, de hecho, dejaron un vacío en el centro del ejército bizantino, los guerreros francos aprovecharon esto para envestir por el centro, rompiendo su dispositivo.
Este choque fue terrorífico, porque en el combate cuerpo a cuerpo, la infantería franca es letal, aparte de ser unos excelentes guerreros, antes del cuerpo a cuerpo, estos intrépidos hombres lanzan sobre el adversario sus temibles hachas arrojadizas, las cuales siembran el desconcierto entre sus oponentes, para después lanzarse al cuerpo a cuerpo, como hicieron también en esta batalla.

guerrero godo
Pero aquí hubo una diferencia, Narsés, aprovechando sus tropas móviles, su caballería, salieron de ambos flancos de su ejército para atacar en los flancos y en la retaguardia a las fuerzas bárbaras, ante lo cual estos no pudieron repelerlas por ser infantería.
La caballería bizantina, que tenía a mucho arqueros a caballo, se acercaba a una distancia prudencial y descargaba su letal carga de flechas, la cual hacía tremendos estragos sobre las apiñadas filas francas que atacaban el centro bizantino, luego los arqueros se retiraban y otros ocupaban su lugar, lanzando su mortal carga contra los impotentes bárbaros, que no podían responder de manera alguna al ataque.
Este ataque terrorífico de la caballería era hecho en círculo o ataque giratorio, en el cual todos los arqueros intervenían poco a poco, con el único esfuerzo de lanzar sus flechas y retirarse girando, pasar al lado de los francos, lanzar sus flechas y vuelta a empezar, así, en este ataque en forma de rueda, los francos recibían flechas ininterrumpidamente.
La confusión estalló en el ejército franco, lo cual fue aprovechado por los mercenarios hérulos, los cuales convencidos de que entraran en la lucha, cargaron por el centro bizantino.
Los bárbaros fueron exterminados sin piedad hasta la aniquilación, fue una victoria de Narsés total y triunfal. No obstante hubo que esperar a que 7.000 guerreros ostrogodos se rindieran cerca de Nápoles en primavera del 555 para dar por finalizada la campaña en el sur de Italia.
¡No obstante!, la guerra no había finalizado por completo ni mucho menos, si bien el centro-sur de Italia se había pacificado y parte de la región del norte, al norte del río Po, campaban a sus anchas los guerreros franco-ostrogodos.

Jinetes gépidos del siglo VI, hombres como estos sirvieron en el ejército de Narsés.
Aquí Narsés tuvo que aplicar una guerra diferente para reducir a todas las guarniciones enemigas existentes, tuvo que llevarse a cabo una campaña lenta y laboriosa. La cual con el tiempo dio sus frutos, poco a poco fueron cayendo todos los bastiones enemigos y en el año 562 cayeron sus últimos feudos, Verona y Brescia.
Quizá ahora se imponía una relajación de los impuestos, ya que toda Italia estaba casi al borde de la ruina, desde que se inició la conquista de Italia en el 535 hasta la reducción de las últimas guarniciones ostrogodas en el 562, habían pasado 27 años de guerra y privaciones. Pero Narsés no aflojó en cuanto a la materia impositiva, (ni hubo relajación en ninguna otra materia) y no hubo la tan deseada y necesaria bajada de impuestos.
Las altas autoridades italianas habían acudido de vez en cuando a Constantinopla a presentar quejas de la conducta del Gobernador de Italia, pero Justiniano I tenía plena confianza en Narsés, amén de que como era un eunuco no podía aspirar al trono bizantino, ¡y esto pesaba mucho en la tranquilidad del emperador!, toda queja sobre Narsés cayó en saco roto.
Pero con el nuevo emperador, Justino II, hicieron una nueva intentona esperanzados, y Justino II prometió estudiar seriamente su petición. Cuando un gobernante nuevo llega al trono, desea rodearse de sus hombres de confianza, Narsés era un hombre del anterior emperador, por lo decidió destituirle y poner a alguien de su confianza.
En el 567 Narsés entregó su título de poder a su relevo y se retiró a Neápolis, esto a pesar de que le pidieron que fuera a la corte de Constantinopla. En su villa vivió plácidamente hasta su muerte en el 573.

Caballería persa del siglo VI, jinetes como estos posiblemente lucharon a las órdenes de Narsés.
Mientras, el pueblo lombardo que había formado parte de las tropas de Narsés en el 552, había visto las riquezas italianas, pero no se atrevía invadir Italia por temor al enérgico Narsés, ahora que había sido destituido, aprovecharon la ocasión y un año después de la destitución de Narsés, invadieron Italia por el norte.
Nunca pudieron los bizantinos ni ahora ni en el futuro repeler a los lombardos, ¡aunque el sustituto de Narsés lo intentó!. Con Narsés sin duda les hubieran rechazado, ¡es más!, ni habrían intentado la invasión; pero, ¡Narsés no estaba allí para pararlos!.
Aunque hay que decir que tras la invasión Narsés ofreció sus servicios a Justiniano II, pero no obtuvo respuesta de él, así que Narsés en este caso, bien podía decir tranquilamente "yo me he ofrecido, si el emperador no me acepta, ¡culpa suya!".
Corrió una leyenda falsa, la cual dijo que en una ocasión, la iba a ser la mujer de Justino II y futura emperatriz, sufrió un desaire por parte de Narsés, dicho insulto no se lo perdonó nunca, aunque no podía devolverle el agravio de ningún modo.
Tras la destitución de Narsés por Justino II, la emperatriz le escribió una carta en la cual le decía con maligna satisfacción, que dejase el cargo y que volviera a Constantinopla a tejer con las mujeres, y que no ocupara un cargo que era función digna de un guerrero (todo esto en alusión a que era eunuco).
El quisquilloso Narsés, herido en su orgullo, escribió a la emperatriz una carta enigmática en la que le contestaba, "no os preocupéis majestad, tejeré un ovillo que será difícil de desenredar". Esto último en clara alusión a que llamaría a los lombardos a que invadiesen el norte de Italia y, ¡haber quien era el valiente que les echaba del país!. Pero vuelvo a decir, ¡ esto no es más que pura leyenda!.

retrato de Narsés
Reflexión:
La verdad es que no hay mucho que decir sobre este enigmático personaje, poco se a escrito sobre él, más pesa quizá sobre su cabeza la fama del general Belisario, la cual no pudo quitársela de encima y que fue un lastre para la fama de Narsés, pero esto no le quita méritos al personaje.
Fue una persona dotada de una inteligencia privilegiada, y un talento militar también notable, quizá no pudo dada la autoridad que tuvo entre sus manos, ( solo el emperador y la emperatriz estaban por encima de él) ceder un poco en ciertos asuntos, o dar la razón y plegarse a la voluntad de nadie, ¡un poco de mano izquierda no le habría venido mal!.
Cualquier persona que estuviera por debajo del emperador no podía ordenarle nada, por eso cuando estuvo en Italia al mando de los refuerzos enviados a Belisario, llevó muy mal que este le diese orden alguna, ¡y eso que Belisario era el comandante en jefe de todas las fuerzas de Italia con plenos poderes!, pero aún así se dedicó a complicarle las cosas hasta que Belisario harto, escribió al emperador para que le echase de Italia.
Creo que fue una auténtica lástima para Narsés, ya que este había sido un serio estudioso sobre las tácticas militares de la época, y dada su inteligencia podía haber desarrollado un buen papel en el país, dada su labia, podía haber convencido a Belisario para que le diera un mando en el frente y poder llevar a la práctica, sus teorías militares.
Tenía poder de convicción y no le habría costado mucho doblegar a Belisario con su diplomacia, máxime cuando este le respetaba como alta autoridad que era, ¡Chambelán del emperador!.
Es más, si sus voluntades no hubieran chocado, creo que habrían formado un buen tándem los dos, Belisario superaba a Narsés en inteligencia militar, pero Narsés superaba a Belisario en astucia diplomática. ¡Cada uno tenía lo que le faltaba al otro!, pero no pudo ser, aunque no dudo que si se hubieran acoplado bien, quizá, habrían cambiado el curso de la historia del imperio bizantino, ¡al menos!, durante la época del emperador Justiniano I.
-Unidades bizantinas que sirvieron en Italia:
• Regii
• Primi Theodosiani
• Perso-Iustiniani
• Felices Perso-Armenii
• Cadisianus

mapa del reino ostrogodo, Por el cual batalla Narsés, ¡no poco!.
Fuentes:
- Wikipedia.
- Comentarios indirectos de Narsés, en la novela de Robert Graves “el conde Belisario”, basada en los escritos que Procopio de Cesarea hizo sobre Belisario (al cual Procopio acompañó como su secretario particular durante sus primeras campañas militares).
- Busqué en muchos sitios, pero no puedo afirmar que encontrara cosas de relevancia.
Autor: Eljoines.
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