Concurso de artículos

Accede a la Revista

¡Regístrate!

Video del mes El dia "D"

Introducción a la mitología egipcia

3
Su voto: Ninguno Promedio: 3 (3 votos)

Las creencias egipcias son una caótica amalgama de cultos y leyendas imposible de organizar. Por esa razón no podemos hablar de religión egipcia, pues jamás tuvo homogeneidad alguna. En términos generales podría acotarse a dos tendencias. La creencia oficial, que parte desde la cúpula del poder (el faraón en primer término y sus sacerdotes después) y la

 
Las creencias egipcias son una caótica amalgama de cultos y leyendas imposible de organizar. Por esa razón no podemos hablar de religión egipcia, pues jamás tuvo homogeneidad alguna. En términos generales podría acotarse a dos tendencias. La creencia oficial, que parte desde la cúpula del poder (el faraón en primer término y sus sacerdotes después) y la creencia local (incluso individual) que cada uno elige para sí. Ambas coexistían sin problema alguno, puesto que el egipcio medio tenía predisposición a la adoración de cualquier deidad que le fuese impuesta, sin perjuicio de seguir adorando a los dioses que habia venido adorando hasta entonces. Las creencias y leyendas sobre los dioses variaban de una ciudad a otra, así como los lazos que les unían, En Memphis era Ptah el dios creador, mientras en Heliopolis lo era Atum-Ra. En ocasiones se narraba que Ra tenía compañera (Neith) y en otras incluso madre, aunque la mayoría lo consideraba demiurgo. A veces fue Horus el dios oficial principal (ya desde muy antiguo en Hierakonpolis, ciudad conocida precisamente como "La ciudad del Halcón"), Ra también ostentó ese honor durante mucho tiempo, muchas veces asociado a otros dioses (Atum-Ra, Amón-Ra), o el dios Ptah, cuando Memphis fue capital de Egipto.

Es pues comprensible la dificultad que comporta intentar estructurar todo este batiburrillo de creencias. Por tanto, intentaré hacerlo desde las tres teologías que imperaron en las tierras del Nilo. La Heliopolitana, la Menfita y la Hermopolitana.
La hermopolitana sostenía que cuatro parejas de dioses (la ogdoada de hermópolis) en forma de ranas y serpientes, se movían entre el Nun (océano o caos primigenio) desde donde crearon a Ra.

La menfita otorgaba a Ptah el papel de creador y a Naunet (diosa también presente en la ogdoada hermopolitana) el de su compañera. Ambos crearían a Atum (o Atum-Ra) quien asumiria "funciones" de demiurgo.

Sin embargo, la heliopolitana es la más jugosa (al menos en mi opinión) puesto que los dioses tienen mucho juego y se conocen muchos textos que nos cuentan todas estas cosas. Aquí es Atum-Ra (sólo Ra en un principio) quien surge de Nun y crea a Shu (el espacio) y Tefnut (humedad o calor húmedo). Luego aparecen en escena Geb (la tierra) y Nut (el cielo). Estos dos dioses tendran dos hijos, Seth y Neftis, pero Nut tambien tendra otros dos. Osiris, hijo de Nut y de Ra. E Isis, hijo de Nut y del dios Toth, a quien trataremos a parte de todo esto, pues merece un capítulo especial.
Así pues, esta sería la eneada heliopolitana, donde a veces se incluia tambien a Horus, hijo de Osiris e Isis.
                                                                             RA
                             ...................................................................
                                                   
                              TEFNUT.                                                             SHU
                             .....................................                                        ........................................
                                                               
                                           GEB                                                                     NUT     
 

                     .............................................                                        ........................................
                
      OSIRIS                                     ISIS                                         SET                                     NEFTIS
 

Isis y Osiris concibirían a Horus. Set y Neftis a Apofis, la serpiente (otras leyendas ubican a Apofis en el Nun y lo contemplan como criatura primigenia). Anubis se cuenta que fue engendrado por Osiris y Neftis, haciendo creer esta a Osiris que era su esposa Isis (tanto Neftis como Isis estaban estrechamente relacionadas con la magia). 
 
 

Como ya he dicho, innumerables leyendas nos cuentan las aventuras y desventuras de las deidades egipcias. Leyendas que se entrecruzan e incluso que se contradicen, pero de una belleza y contenido especialmente apetitoso para aquellos que nos fascina el pensamiento del hombre antiguo.

 
Quiero pues ahondar en leyendas peculiares que van mucho más allá de lo que parecen representar, como en el caso de la archiconocida leyenda de Horus, de la que siempre se lee o nos cuentan una historia general pero que tiene muchos más aderezos que, quizá, por pudor, o quien sabe porqué, suelen omitirse. ¿Que a qué me refiero? Pues a la importancia que los egipcios daban al semen, como centro de la virilidad. Y se ve perfectamente reflejado en la parte final de esta leyenda que, repito, suele omitirse, diciendo sólo que Horus vengó la muerte de su padre Osiris, derrotando a su tio, el usurpador Set. Sin embargo, en los detalles está la riqueza.
 
Según esta leyenda, Set mataría a Osiris (resumo muy mucho hasta la parte final), cortándolo en 14 trozos y esparciendo los pedazos por todo el mundo. Isis recuperaría 13 trozos y los uniría de nuevo. Sin embargo, el miembro viril de Osiris no podría encontrarlo, pero como diosa de las artes mágicas que era, haría uno con barro y lo colocaria en el difunto cuerpo de su esposo, para copular con el y engendrar a Horus, su hijo, ya con Osiris muerto. Una de las tantas concepciones sobrenaturales atribuidas a otras tantas y tantas deidades. Aunque no se aprecie en un principio, hay que hacer notar la importancia del miembro (unica parte no encontrada) que Isis ha de hacer con barro, para que ejerza como canalizador del semen que va a recibir de su marido muerto. Siendo diosa de las artes mágicas, bien podian haberle atribuido otro tipo de hechizo poderoso para concebir a su hijo, sin embargo no lo hicieron, y concibieron la leyenda de esta manera, otorgando verdadera relevancia al miembro viril y al semen. Y es precisamente en la parte final de esta leyenda, como he avanzado, donde si se percibe con total claridad.
 
Saltándome la parte de la lucha entre Horus y sus Shemsu-Hor y Set y sus hordas (aquí se observa otro mito recurrente de la antigüedad, es decir, la lucha entre los dioses), pasaré directamente a la última parte, donde Horus y Set se presentan ante el juicio de los dioses, a fin de dirimir cual de los dos debe heredar el gobierno de la tierra. Cuenta la leyenda que Set reclamó el trono, aduciendo que "estaba dentro de Horus, puesto que su virilidad (semen) estaba en el interior del cuerpo de Horus".
 
Según se cuenta, la noche anterior Set habia violado (quizá no sea esta palabra exacta) a su contrincante y había depositado su semen (también a veces se usa el termino semilla) en su interior. Reclamó que los dioses reconocieran a Horus para descubrir que era así. Sin embargo estos no encontraron nada. Entonces habló Isis, asegurando que era Set quien tenía la semilla de Horus en su interior y no al reves. Cuando los dioses reconocieron a Set, descubrieron que era cierto, que en el interior de su cuerpo tenía semen de Horus. ¿Cómo pudo ser eso? Pues gracias a Isis, que, conocedora de los planes de Set y usando su "magia", quitó la "semilla" de Set del cuerpo de Horus en primer lugar, luego "obtuvo" semen de su propio hijo y lo puso en la comida que ingirió Set. De este modo, era Horus quien estaba en el cuerpo de Set, y así lo atestiguaron los dioses, otorgando el derecho a gobernar la tierra al dios halcón Horus. Como se observa, la importancia del semen (y en extensión de la virilidad) para los egipcios queda evidente. Pero aún pondré otro ejemplo más.
 
En una de las paredes interiores del templo de Luxor aparece un hombre de perfil (cómo no) con el miembro erecto y eyaculando semen que recoge otra figura con un cazo en su mano. Es el Dios Min y esta imagen está relacionada con una leyenda que cuenta que en periodo de guerra el faraón movilizó a todos sus hombres disponibles y en una ciudad sólo quedó un hombre que no era apto para la guerra al faltarle un brazo. Al regresar de la contienda, muchos meses después, descubrieron que todas las mujeres estaban embarazadas. Wow. Obviamente, la primera reacción fue la de matarle, pero el faraón lo impidió, aduciendo que la virilidad de aquel hombre debía ser aprovechada para la creación de nuevos guerreros. Y