La educación espartana

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La educación espartana o agogé es una de las reformas atribuidas al legislador Licurgo (700 aC.? – 630 aC.?) que, según la tradición, fue regente de Esparta. Licurgo es citado por algunos historiadores como Herodóto o Plutarco pero aún así es duda de que realmente fuese una figura histórica. 

A Licurgo se le atribuyen todas las leyes espartanas así como la constitución espartana llamada Gran Rhetra, instituida al finalizar las guerras mesenias a finales del s.VIII aC. con el objetivo de establecer un estado de carácter comunal y militarista, así como administrar a los ilotas mesenios esclavizados y establecer y reconocer a los dorios como habitantes espartanos.

Posiblemente, la Gran Rhetra nunca fue escrita ya que debió ser elaborada durante las guerras mesenias que hicieron entrar en crisis a la aristocracia y a la ciudad. La constitución de Licurgo establecía que los poderes políticos y administrativos recaerían en la gerúsia, dirigida por 30 hombres mayores de 60 años y el cargo era vitalicio, y la apela, una asamblea popular que podía ser disuelta por los gerontes y que estaba compuesta por todos los espartanos dorios mayores de 30 años, tan sólo podían aprobar o rechazar las leyes, es decir, no tenían el derecho a enmendarlas.

La  constitución también establecía una  diarquía, en la que gobernaban dos reyes con los mismos derechos y la misma autoridad, aun cuando el origen de esta  diarquía todavía es desconocido. Es evidente que el Licurgo que presentan las fuentes no es un personaje histórico, pero, no obstante, dentro de la constitución espartana hay una serie de elementos que deberían ser introducidos de forma simultánea como consecuencia de la situación conflictiva por la que atravesaba Esparta a principios del s.VII  aC., relacionada con su derrota en la batalla de Hisias, en el 669 aC. Por el ejército argivo y con las guerras mesenias. 

Como ya se ha dicho, la agogé es una de las reformas atribuidas a Licurgo, aun cuando no se encuentra ninguna referencia histórica hasta el s.IV aC., en la obra de Jenofonte La República de los Lacedemonios. La educación espartana se caracterizaba por ser obligatoria, colectiva y pública, pues estaba destinada en un principio a los hijos de los ciudadanos, aun cuando parece que en ocasiones ciertos grupos de inferiores (hypomeiones) pudieron participar, esto se explica por la disminución del número de homoioi.

Así pues, la base de la igualdad  espartana estaba más en la participación en la agoge y en las syssitia, que en el factor económico y el propio término de homoioi (“los similares”) expresa con precisión este aspecto de la igualdad. Este paso a la agogé permitía a  Esparta  reconfortar su cuerpo de batalla  hoplítica, pues la función social e institucional de la educación era doble, por una banda, la guerra, y por la otra, la participación en la vida pública, puesto que la participación en la agogé representaba una de las tres condiciones para el acceso a la ciudadanía espartana. Aquellos que no la pasan son ciudadanos de orden inferior con derechos restringidos, según Jenofonte, o directamente son privados de sus derechos ciudadanos, según Plutarco.

El objetivo de la educación era forjar un cuerpo de ciudadanos compuesto por hombres, las características individuales de los cuales se disolvieran en una identidad grupal basada en la uniformidad, la disciplina y la  excelencia militar. A diferencia de otras ciudades griegas, la educación en Esparta era dirigida por el mismo Estado, que incluso contaba con magistrados especializados, los éforos, que hacían personalmente una supervisión diaria. Como sistema educativo, promovía la disciplina, la seguridad en uno mismo, la cohesión social, la lealtad, la obediencia y la uniformidad. 

Al poco de nacer,  los ancianos de la tribu examinaban al bebé oficialmente en el pórtico (lesche), según el testimonio de Plutarco, para determinar su crianza. Si las criaturas no eran normales, se llevaban a un lugar denominado Apotetes (lugar de abandono), al pie del  monte  Taígeto. Tras su aceptación, el  bebé era entregado a su familia y criado hasta los siete años. Según Plutarco, aprobado el examen se le entregaba 9.000 lotes de tierra a la familia, pero lo más razonable es pensar que se atribuyera el kleros a la muerte de su padre, de quien lo heredaba, o que se le daba cuando ingresaba en la syssitia, que era cuando adquiría la obligación de contribuir a la comida en común.

 

Conocida imagen de la madre espartana diciendole a su hijo que vuelva con el escudo o sobre el

 

Lo lógico es pensar que un Estado que pedía a sus ciudadanos una dedicación completa al interés común y mantenerse económicamente por cuenta propia, dotara a aquel ciudadano de recursos suficientes, bien con la asignación de un nuevo lote o bien restando, en el caso de varios hijos, del  kleros paterno heredado, los recursos necesarios para pagarse la comida en común.

A partir de los siete años  los niños quedaban bajo la autoridad del Estado y pasaban a vivir en grupo, bajo el control de un magistrado especial, el  paidonomos. A partir de entonces atravesaban varias etapas educativas, caracterizadas, entre otros aspectos, por su sobriedad y dureza, hasta que a los 20 años llegaba a la mayoría de edad e ingresaba en  los  syssita o banquetes en común. A los siete años se integraban en una  agelé, especie de unidad militar infantil, bajo el mando de un joven mayor,  irén. Aprendían a leer y a escribir, pero sólo el mínimo indispensable puesto que su formación consistía en endurecerlos físicamente por medio de la lucha, en aprender a ignorar la incomodidad física y en aprender a utilizar las armas y marchar en formación, a aprender y a depender de los otros miembros inscritos en su unidad, así como a obedecer a sus superiores. A veces  los educadores promovían luchas entre ellos con el fin de estudiar sus cualidades y su valor individual.

A partir de los doce años, la educación se endurece.  Los jóvenes dormían desarmados con sus compañeros en cuarteles, debían de ir descalzos, tan sólo se les proporcionaba una túnica al año y estaban sometidos a una  subalimentación crónica, por lo cual  les estaba permitido robar comida aun cuando si  los descubrían eran castigados, no por robar, sino por haber sido sorprendidos. Las disciplinas académicas se centran en  los ejercicios físicos y el atletismo, la música, la danza y la lectura y la escritura. La formación militar y deportiva se desarrolla al gimnasio, donde  los futuros hoplitas aprenden a utilizar la lanza, el escudo y a maniobrar en falange.

A los veinte años, llegaban a la edad adulta y eran iniciados en una agrupación social y militar de compañeros “de mesa” (syssitia). Si un joven no era aceptado, perdía su posición en la elite  espartana y se convertía en un  hypomeíon o inferior. Los  espartanos participaban en  las comidas comunes contribuyendo cada uno con sus propios recursos. El número de comensales de cada  syssitia se desconoce pero no debería ser muy elevado. Desde que eran adultos podían ser movilizados, por tanto, estaban en continúa disposición y preparación militar, desarrollando su fuerza y agilidad para la adecuada utilización del armamento militar y acostumbrándose a cultivar las virtudes colectivas. Las syssitia cumplían en  Esparta el papel de apretar los lazos entre ciudadanos que en cualquier momento pueden verse destinados al combate en defensa de su ciudad.

 
Autora: Elisabet Ramirez Valle, historiadora.
 
BIBLIOGRAFÍA
-BLÀZQUEZ, J. M., LÓPEZ MELERO, R. I SAYAS, J. J. (1999): Historia de Grecia antigua, Ed. Cátedra, Madrid.
-HIDALGO DE LA VEGA, M. J., ROLDÁN HERVÁS, J. M. i SAYAS, J. J. (2003): Historia de la Grecia antigua, Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca.
-LEBRAS, Bernard (2002): Éducation et culture dans le monde grec, Armand Colin, Paris.
-OSBORNE, Robin (2002): La Grecia clásica, Ed. Crítica, Barcelona.