La defensa de Corinto por desertores romanos 198 a. de C.
Este suceso real, ocurrió en el marco de actuación de lo que entonces se conoció como “2ª Guerra Macedonia”, (un conjunto de cuatro guerras que se dieron en el siglo II a. de C. y que tuvieron como consecuencia, la absorción del estado de Macedonia al imperio romano).
Roma había finalizado recientemente la guerra con Cartago en lo que se llamó la “2ª Guerra Púnica”. Una guerra que dirimió la supremacía militar de uno de los dos bandos, (Cartago y Roma) por el control del mar Mediterráneo y sus rutas comerciales.
El apetito expansionista de Roma, (al dejar reducida a Cartago a un simple país debilitado de segundo orden) se abrió de manera incontenible, y durante las siguientes décadas, (aprovechando que su maquinaria militar estaba por entonces en plena forma) se lanzó a una campaña militar expansionista y agresiva, durante la cual, muchos países tuvieron que soportar el pasar a formar parte del imperio romano, ¡de grado o por la fuerza!.
Macedonia fue uno de esos países. Por aquel entonces, Macedonia ejercía una influencia enorme en la Grecia continental, y aunque tenía sus adversarios en la misma, su poder era incuestionable y ningún país que tuviera sentido común osaba hacerla frente, al menos militarmente.

Falange macedonia
Roma por aquel entonces, (y como siempre le gustaba hacer con sus víctimas) buscaba una excusa o pretexto para intervenir en Grecia. Pero quería dar una pincelada de legalidad al asunto, ya que aunque deseaba la guerra, nunca gustaba de hacerla por las bravas, y quería hacerla dándole un aura moral, y que no pareciera que Roma era un imperio ávido de poder (¡pura hipocresía vamos!).
Roma encontró la excusa perfecta. Pérgamo, (que por aquel entonces era un estado griego aliado a Roma) veía la expansión e influencia que Macedonia,( liderada ésta por Filipo V) estaba realizando por todo el continente griego era alarmante, y no solo eso, estaba acercándose peligrosamente a sus fronteras.
Pérgamo y algún que otro estado griego, solicitaban desde hacía mucho tiempo la intervención de Roma en Grecia, pero por aquel tiempo, Roma seguía en guerra con Cartago, y los romanos aunque deseosos de intervenir, no podían distraerte tropas de su lucha contra sus odiados enemigos cartagineses.
Pero en el año 202 a. de C., Roma venció decisivamente a Cartago en los campos de Zama (África), cuya batalla pasó a la posteridad como un gran triunfo de Roma sobre Cartago y el fin de una lucha que se prolongaba desde el año 218 a. de C., entre ambos imperios, el cartaginés y el romano.
Ahora Roma podía intervenir en Grecia a favor de sus aliados griegos. Presionó a Macedonia para que abandonara su política agresiva sobre los griegos, pero Filipo V, realizó un mal cálculo de su fuerza militar, rechazando las imposiciones que los romanos osaban hacerle, por lo que en el año 200 a. de C. se declaró el estado de guerra entre Roma Y Macedonia.

Soldado "Velite" romano
La guerra se alargó cuatro años, quizá en base a que los romanos luchaban en un territorio que desconocían por completo, pero que los macedonios conocían palmo a palmo.
Roma tardó un poco en reordenar sus fuerzas y encontrar un lugar de desembarco en el que poder establecer una base y profundizar en territorio enemigo, por lo que en Grecia, al principio la iniciativa fue para Macedonia.
El desembarco romano en territorio enemigo se realizó en un terreno duro y difícil, (Epiro) por lo que los romanos, atravesando un territorio agreste y escarpado, les llevó su tiempo, siendo entorpecido su avance siempre que se pudo por los hábiles macedonios.
Pero en el año 198 a. de C., los romanos dirigidos por un nuevo cónsul llamado Tito Quincio Flaminino, invirtieron radicalmente la situación. Este hábil general se había propuesto de manera irrevocable aplasta a Filipo como sea.

Ruinas de la antigua ciudad de Corinto
La lucha diplomática entre romanos y macedonios por atraerse a su campo el mayor número de estados griegos fue ardua y calurosa. Pero con el avance romano, la posición política de Filipo V empezó a tambalearse de modo alarmante, y numerosos estados griegos empezaron a ingresar en las filas romanas.
La iniciativa miliar que en un principio era de Macedonia, pasó desde el año 198 a. de C. a ser de los romanos y la fuerza junto con la diplomacia, empezaron a pesar en el esfuerzo de Filipo por mejorar sus posiciones respecto de los romanos.
Corinto, era una base macedonia en la región del Peloponeso, donde una poderosa coalición de ciudades llamada la “Liga Aquea”, mantenía su supremacía en dicha región y era favorable a Macedonia.
Pero que por aquel entonces, dicha liga Aquea, ¡quizá por prudencia!, se había declarado “no beligerante”, quizá hasta saber por dónde soplaban los vientos, a que bando u otro.
Finalmente el declinar de la guerra para Filipo, llevó al bando pro-romano de la liga Aquea a dar un golpe de timón y a declararse partidaria de Roma, por lo que las bases macedonias en territorio aliado aqueo (Lepreum, Heraea, Orcomenos, Argos y Corinto) pasaron a encontrarse en una difícil situación, al estar completamente rodeados en territorio enemigo.

Infante macedonio
Flaminio, el general romano que dirigía la campaña romana, decidió someter a dichos enclaves macedonios, y le tocó a Corinto ser la primera víctima del ataque. Corinto por aquel entonces estaba bien guarnecido, pero el núcleo atacante aportaba numerosas fuerzas procedentes de Roma, Pérgamo, y la isla de Rodas, amén del ejército de la “Liga Aquea”.
En conjunto, una poderosa fuerza de la que no estaban los macedonios de Corinto poder contener, aunque contaran con la colaboración de la población y su milicia. Los romanos, que eran los líderes de la fuerza atacante, decidieron repartirse las tareas de asedio con sus aliados, encaminando la estrategia a dividir a las fuerzas macedonio-corintias, y que estas no pudieran concentrarse en un punto determinado.
Los romanos, aqueos y pergamenos atacaron cada uno un sector de la muralla de Corinto, labor a la que se aplicaron con entusiasmo, luchando por saber quién era el primero en abrir brecha en la muralla enemiga.
Después de unos días, la mayor pericia de los romanos en la labor de derruir murallas enemigas, (contaban para ello con una fuerza de zapadores competente) logró abrir una brecha en el sector que ellos atacaban, derribando parte de la muralla con el golpeo de diversas máquinas de asedio, entre ellas, varios “Arietes”.
Por la brecha resultante los legionarios en masa se lanzaron al asalto de la ciudad. El líder de las fuerzas defensoras llamado Andróstenes, reaccionó con prontitud a la situación resultante, llevando refuerzos con los que taponar la brecha abierta por los romanos.

Mapa que sitúa la antigua Corinto justo en el estrecho que lleva su nombre, al Norte del Peloponeso
Dichos refuerzos empezaron a contener con éxito la marea asaltante romana, al punto de ver estos apurada la situación y solicitar a aqueos y rodios su concurso en el asalto a la ciudad.
Finalmente la participación de los aliados griegos de Roma empezó a inclinar la batalla al bando romano, estos poco a poco empezaron a hacer retroceder a la fuerza defensora, penetrando en la brecha de la muralla, por lo que la expugnación de la ciudad de Corinto era solo cuestión de poco tiempo.
Cuando peor estaban las cosas para los macedonios y la entrada de los romanos y sus aliados griegos era inminente, un nutrido contingente extraño, salido de no sé donde, envistió a los greco-romanos con una furia inusitada.
El combate fue corto, pero tremendamente sangriento. Este refuerzo de los defensores atacó con furia sin igual., golpeaban, sajaban y contaban con una rabia inusitada, sembrando la confusión en las fuerzas asaltantes.
Luchaban con la energía que da la desesperación, ¡como si les fuera la vida en ello!. Y se obró el milagro, la fuerza asaltante frenó en seco su avance, lo cual fue aprovechado por los macedonios que estaban retirándose frustrantemente, para recobrar ánimos y apoyar con su ataque a la fuerza que acudía en su ayuda.

Soldado "Hastati" romano
La presión de las dos fuerzas defensoras hizo que los greco-romanos empezaran a recular, cuando estos ya estaban empezando a penetrar en la ciudad. Finalmente los asaltantes fueron expulsados fuera de las murallas de Corinto, con lo que finalmente el asalto greco-romano a la ciudad fracasó por completo.
Pero, ¿Quiénes eran esos soldados que ayudaron a los macedonios a defender la ciudad de manera determinante?, ¿era una unidad de élite oculta para intervenir de manera decisiva si se daba una situación apurada?, ¡nada de ello!, eran sencillamente, ¡desertores romanos!.
Pero, ¿Cómo habían ido esos desertores romanos a parar a aquella ciudad?, ¡respondamos a esa cuestión!. Para eso tenemos que retrotraernos a la guerra que en Italia se gestó hace algunos años y que se convirtió en un gran campo de batalla entre Roma y Cartago, lo que se llamó la 2ª Guerra Púnica.
Aníbal había invadido Italia en el año 218 a. de C. para someter a Roma definitivamente. Esta se defendió con vigor, pero la pericia de Aníbal en el arte de la guerra junto con la habilidad y vigor de sus tropas, le hizo permanecer en la península italiana desde el 218 a. de C. hasta el 204 a. de C., 14 años que supusieron un desgaste evidente para los dos bandos.

Caballería númida al servicio de Roma
Pero finalmente Roma, al luchar en su propia tierra, pudo obtener los recursos necesarios para desgarrar las fuerzas de élite de Aníbal. Este acabó acorralado en el sur de Italia, y finalmente en el año 204 a. de C., con el territorio natal africano de Cartago siendo invadido por los romanos, sus dirigentes políticos mandaron una flota para que Aníbal evacuara sus tropas de Cartago y acudiera a reforzarles.
La flota no era numerosa, y no se pudo evacuar a todo el ejército de Aníbal, así que este decidió evacuar a sus mejores hombres, (entre los que se encontraba un nutrido contingente de desertores romanos). Finalmente, los que quedaron en territorio romano fueron pasados a cuchillo, para evitar que reforzaran las filas romanas.
Pero con esta acción, no todos los desertores romanos (tanto ciudadanos de Roma, como aliados latinos de la península itálica) fueron exterminados por completo o fueron evacuados en las naves cartaginesas.
Hubo grupos que por los más diversos motivos se salvaron de la quema y permanecieron en la península italiana. Para estos contingentes de tropas la disyuntiva se presentaba clara.
Permanecer en Italia (aunque la guerra hubiese ya acabado) era pura locura, el tratamiento que los romanos reservaban a sus desertores era brutal y animal. A parte de finalmente morir asesinado, se le amputaban piernas y rodillas al desgraciado antes de ser ajusticiado.

Efigie en moneda del rey de Macedonia Filipo V
Por lo tanto se imponía el exilio entre tales hombres. Entre el destino más seguro y próximo que había donde marcharse, estaba los cercanos dominios del rey de Macedonia Filipo V, hombre que había mantenido hasta casi el fin de la guerra una alianza con Cartago, y de la que solo renunció cuando las cosas para Cartago estaban francamente muy mal.
Muchos de los desertores romanos hallaron refugio con Filipo V, tanto como mercenarios en las filas de su ejército, o instalándose en sus diversos territorios como colonos o también asentando en diversos territorios o ciudades desarrollando las más diversas ocupaciones.
Así que los desertores romanos que se hallaban instalados en el interior de la ciudad de Corinto, (sabedores de lo que les aguardaba si caían en manos de tropas romanas) resolvieron colaborar activamente en la defensa de la ciudad.
Armados y resueltos a defender caras sus vidas, los romano-latinos (aunque conviene saber que no todos eran desertores italianos de la 2ª Guerra Púnica, había algunos que eran más recientes en el tiempo) de la ciudad acudieron a la brecha practicada por los romanos, ¡en el momento más oportuno!.

Soldado "Príncipes" romano
Se alinearon junto con los macedonios, y cargaron con una inusitada furia sobre las tropas que conseguían en esos momentos abrirse paso por la brecha abierta en la muralla. El combate, durísimo y letal, acabó decantándose finalmente para los resueltos aliados de los macedonios, gracias a la colaboración de los desertores romanos.
Lo que ocurrido ya no narré anteriormente, la brecha practicada en la muralla de Corinto fue retomada por los defensores, cerrando el paso a la fuerza atacante y ganando al menos ese día, mantener las posiciones en la ciudad.
Poco después los sitiados recibieron el refuerzo de 1.500 hombres comandados por el general macedonio Filocles, posiblemente, el comandante de las diversas guarniciones que el rey Filipo V mantenía en la región de Beocia.
Finalmente, los aliados greco-romanos hicieron triste balance del resultado de la acción realizada, estaban incapacitados para efectuar un bloqueo total a Corinto, tanto por tierra como por mar, dado el gran perímetro de la población y la relativa debilidad de sus fuerzas, diezmadas por la acción de ataque a la ciudad.

Mapa del imperio de Filipo V
Los aliados, con el invierno echándose encima de ellos, decidieron juiciosamente que no procedía seguir con el asedio, abandonándose el mismo. Cada cual se dirigió hacia el mejor sitio en donde invernar., los romanos a su base de Corcira, los pergamenos a la de Cencreas y las fuerzas aqueas, a sus ciudades de la “Liga Aquea”.
La guerra finalmente siguió su curso, deteriorándose para Macedonia y sus aliados de manera irremediable. Finalmente, al año siguiente, Filipo V y las fuerzas romanas de Flaminio se enfrentaron en la decisiva batalla de Cinoscéfalos, donde los romanos derrotaron amplia y decisivamente a las fuerzas de Filipo V, procediendo este último a deponer las armas y aceptar las condiciones de paz impuestas por Flaminio.
También Corinto se rindió, pero la ciudad se salvó de la quema, gracias a la soberbia actuación de los desertores romanos, gracias a que sin el concurso de los mismos, Corinto podía haber sufrido lo que a toda ciudad depara cuando una fuerza atacante la expugna de manera violenta.
Muerte civiles de toda condición (hombres, mujeres y niños) violación de mujeres, y por supuesto, el consiguiente saqueo desmedido de la ciudad en busca de botín por parte de la fuerza atacante (sin contar con el porvenir de los supervivientes, ya que ser vendidos como esclavos como parte del botín, no sería nada raro).

Jinete e infante macedonios
Solo salvo milagro de rechazar a los atacantes, el saqueo era el resultado al que podía aspirar toda ciudad que había mostrado una resistencia activa a la ocupación por parte de la fuerza atacante., y que cuando ésta era tomada, era muy difícil a la parte atacante (si era su deseo) intentar en el calor del combate, sujetar a los soldados para impedir el saqueo.
Solo queda rendir homenaje a al valor de los desertores romanos, sin el cual los corintios habrían visto sus hogares destruidos y sus vidas segadas o reducidas a cautividad.
Sin duda la ciudad rindió tributo a la acción de los mismos, como agradecimiento en la conservación de los hogares de los ciudadanos de la ciudad de Corinto, y la acción también sirvió para que los desertores romanos tras mucho tiempo, sintieran, “formar parte de algo”, y esto era, la ciudad de Corinto.

Soldado "Triarii" romano
Autor: eljoines
Bibliografía:
- Book Historia de roma
- Satrapa1.
- http://books.google.es/books.
- Eljoines's blog
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Gracias Hartman, me llamó el suceso la atención., si los romanos entraban en Corinto, a los desertores de iban a dar estopa de la buena. Así que los desertores romanos dijeron, o les sacamos a escobazos de la entrada de la ciudad o vamos a acabar muyyyyyyy mal.
El hecho de que no puedas acabar hecho prisionero, ¡o vivo o muerto!, hace que en la lucha tus fuerzas se multipliquen por cien, y que el adversario acabe mal o si sale victorioso, descalabrado. Claro que, partamos de la idea de que probablemente los romanos no supieran de la existencia de esos desertores, quedando asombrados de que cuando tenían la victoria a un paso, se encontraran atacados por una banda de perros furiosos que golpeaba a diestro y siniestro sin desmayo.
Los desertores también tenían la ventaja táctica de que estaban frescos y que los romanos habían combatido duramente y ya estarían algo cansados. ![]()
saludos
Me ha gustado mucho el relato Eljoines, no solamente por tu forma de contarlo tan amena, y por ser un hecho curioso, sino que ademas me desperto ayer la curiosidad por saber de los metodos de tortura romanos (cuando hablas de lo que les hacian a los desertores), asi que indage en un par de articulos por ahi, y me sorprendio en principio las malas ideas, aunque luego pense, joder, que son romanos, los que se divertian viendo a gente siendo devoradas por fieras!! la verdad es que siempre me sorprendo cuando toco el tema historico de la tortura.
Pues eso, mi enhorabuena por el articulo!!
Buen trabajo eljoines!!
Solo tengo un pero. Es que creo que esos exiliados no eran todos romanos, en todo caso una minoria los de esta ciudad. Livio los menciona como "desetores italicos" primero, y luego hace referencia a los de origen romano como ex marineros, si es que lo interpreto bien. Lamentablemente ni Polibio ni Plutarco mencionan el hecho.
Livio, Libro 32, 23:
"...Pero había en la ciudad una gran multitud de desertores italianos, algunos de los cuales, tras haber estado en el ejército de Aníbal, habían, por el temor de ser castigados por los romanos, seguido a Filipo, mientras que otros, habiendo sido marineros, habían desertado recientemente de las flotas, e ido, con la esperanza de un empleo más honorable: desesperados por encontrar mayor seguridad, por lo tanto, en el caso de los romanos por defender las mejores estas, se encienden en un grado tal que mejor podría llamarse locura mas que valentía...."
Se puede limitar a los romanos a los desertores de la flota, creo yo, incluso entre este grupo de desertores (los de las flotas) eran solo un grupo pues de seguro habria de todo. Igual funciona bien como "gancho" literario no? romanos luchando contra romanos...
La aclaracion no le quita merito a tu trabajo.
un saludo!!
Gracias por los elogios amigos, por lo que comentas marvel, el término "desertores romanos", no me refería a "ciudadanos romanos", sino más bien al amplio campo de ex-soldados de las legiones romanas o ejércitos romanos.
Pero claro, je,je, había que diferenciar entre soldados de la legiones (romanos) y de las tropa auxiliares (aliados o itálicos)., en las legiones solo el ciudadano romano podía entrar, y en las unidades auxiliares, cualquier ciudadano no romano, incluso no era necesario que habitara en el imperio romano para poder ser reclutado.
Entre los soldados desertores romanos que lucharon en la defensa de Corinto, no hay duda de que debió haber de todo un poco, desde ciudadanos romanos (quizá estos en menor proporción) a itálicos o soldados aliados que combatieron en las tropas auxiliares romanas.
saludos
Bueno, eljoines... como dije, la cita sobre el hecho es unica de Livio, asi que no podemos contrastarla. Por lo que podria ser cualquier cosa.
Pero en el caso que seamos rigurosos con la cita, y la desmenuzamos, vemos que tiene dos partes. Fijate como dice Livio: "Unos" y "Otros":
1. Unos: ex miembros "italicos" del ejercito de Anibal en Italia. Lo que NO los hace romanos, ni ciudadanos romanos, ni aliados, sino enemigos de estos. Mercenarios italicos que habian formado parte del ejercito de Anibal y que NO habian participado de Zama, sino que habian quedado en Italia.
2. Otros: desertores de las flotas (¿romanas? supongamos que si). Y entre este ultimo grupo, al parecer habia romanos. Lo cual me parece hasta muy probable debido al comentario de Livio sobre la "busqueda de un trabajo mas honorable, alejado de los peligros del mar". Cuestion que me parece cuadrar mas con romanos que con otros.
peeero... todo puede ser, no? dificil de afirmar una cosa u otra, despues de todo, romanos habia.
saludos
Nota: mire usted!! y yo, olvidando esta cita, que me habia aclopado al grupo que decia que Anibal habia pasado a cuchillo a sus ex mercenerios que dejaba en Italia. Que ingrato parecia en punico, y finalmente parece que no fue asi. Otro ejemplo de propaganda romana antipunica!!!! ja!
Yo también había leído eso marvel, que Aníbal asesinó a los soldados que no pudo llevar consigo., lo cual me extrañaba, dado el carácter caballeroso del general.
Si que había leído marvel, que llegó a matar a sus caballos, para poder trasladar más tropas en sus barcos, algo que posteriormente se le censuró, ya que dichos caballos, ¿quizá 6.000?, le hubieran venido mejor para la batalla de Zama, ya que entre sus fuerzas veteranas de Italia, había algunos elementos prescindibles entre la tropa.
Aun que se dice que se llevó a los mejores y al resto, ¡ye se las compondrían! je,je,je.
saludos
Buen articulo!
Gran defensa de los corintios/romanos/italicos contra Roma y los aliados griegos, es notable el miedo que tenian estos desertores a caer en manos del ejercito romano, tanto que pelearon como nunca en su vida je.
Se sabe que termino pasando con los desertores romanos tras el asedio??
Según parece el cuento tuvo un final feliz, aunque la ciudad de Corinto estaba aliada con los macedonios, todo dentro del marco en la guerra que desde el año 199 a. de C. libraban Roma y Macedonia.
Al final, en el año 197 a. de C. tras la aplastante derrota de los macedonios en la batalla de Cinoscéfalos, los macedonios de rindieron y consecuentemente, perdieron la guerra.
No obstante, no se tiene noticias de que los romanos tras la guerra, realizaran alguna disposición contra Corinto o sus desertores romanos, ¡al menos que yo sepa!.
Por eso digo la del cuento con un final feliz je,je,je. ![]()
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Una delicia.
Nos estás malcriando Joines, aparte de la "perlita" histórica, el "engarce" (la forma de contarlo) es soberbio.