La batalla de Fleurus (1622)
En el año 1621 sube al trono de España Felipe IV. La Guerra de los Treinta Años está en marcha y ese mismo año se va a reanudar la Guerra de los Ochenta Años entre España y las Provincias Unidas. Uno de los muchos episodios de esas contiendas sería el de la batalla de Fleurus.

La batalla de Fleurus (Vicente Carducho)
Esta batalla me llamó la atención no tanto por su relevancia, si no por encontrarme numerosas veces la afirmación de que había sido una derrota española, algo que parecía raro ya que ésta batalla es una de las que se eligieron para adornar el salón de reinos de Felipe IV y ensalzar las primeras victorias de su reinado.
“... e inmediatamente llevaron a cabo acciones provechosas, primero derrotando a los españoles que les perseguían, en la batalla de Fleurus...” (Geoffrey Parker)
“El resultado de la batalla de Fleurus no quedó muy claro en su época, pues los dos bandos se dieron por vencedores” (Pablo Martín Gómez)
“ La batalla (de Fleurus) devino en un baño de sangre de 5 horas, en el que los españoles “segaron” a los alemanes por centenares” (William P. Guthrie)
Ciertamente resulta algo sospechoso que en todos los casos que he visto en los que se habla de derrota española sin matizaciones, no se acompañe ninguna descripción de la batalla.
Antecedentes. La campaña de 1622.
En abril de 1621 acabó la tregua de los doce años entre España y las Provincias Unidas, reanudándose la guerra. En esos momentos el grueso del ejercito de Flandes bajo el mando de Spínola se encontraba en la zona del vecino Palatinado, el cual había invadido en 1620 al involucrarse España en la Guerra de los Treinta Años.
El primer paso de Spínola es asediar y conquistar la ciudad alemana (con guarnición holandesa) de Jülich que servía de enlace entre las Provincias Unidas y el Palatinado. A continuación con una parte del ejército se dirige a conquistar la ciudad costera de Bergen-op-Zoom, quedando la otra parte del ejército en el Palatinado y Renania al mando de Gonzalo Fernández de Córdoba (descendiente del Gran Capitán) para combatir junto a las tropas de la Liga Católica, alcanzando victorias como la de Wimpffen (6 de mayo de 1622).
Tras el desastre protestante en el Palatinado, los generales alemanes Mansfeld y Christian de Brunswick se quedan sin trabajo para sus fuerzas mercenarias y deciden aceptar un contrato con las Provincias Unidas, reúnen lo que queda de sus ejércitos y se dirigen hacia Flandes, pero Gonzalo Fernández de Córdoba recibe el cometido de cortarles el paso, encontrándose los dos ejércitos en las cercanías de Fleurus, el 29 de agosto.

Mapa actual con las principales localizaciones
La batalla: despliegue.
Córdoba despliega su ejército defensivamente de la siguiente manera: anclando el flanco derecho hay 800 mosqueteros españoles fortificados en la granja de Chassart. A continuación 5 escuadrones de caballería (1200 jinetes aprox.) al mando del coronel Gaucher. El centro lo ocupa la infantería al mando directo de Córdoba formada en 4 escuadrones (5200 infantes aprox.). El ala izquierda queda formada por 4 escuadrones de caballería (1000 jinetes aprox.) al mando del general Felipe da Silva. En total unos 6000 infantes(*), 2200 jinetes(**) y tal vez unos 4 cañones.
El ejército protestante que va a tratar de traspasar las líneas españolas forma con la caballería de Brunswick en el ala izquierda (3000 jinetes aprox). El centro queda al mando de Mansfeld formado en 3 brigadas de infantería (divididas en 3-4 batallones cada una) con unos 5000-6000 infantes. El ala derecha la forma la caballería del coronel Streiff (1000-1500 jinetes). Hay 11 cañones apoyando el centro.

La batalla: desarrollo.
Tras un intercambio de fuego de artillería Mansfeld ordena un avance general sobre las posiciones españolas.
Streiff carga contra las fuerzas de da Silva logrando expulsar a la caballería española que se tiene que refugiar detrás de los equipajes. A continuación gira para apoyar a la infantería protestante atacando sin éxito al escuadrón (italiano) de Campolattaro.
En el ala izquierda protestante, Brunswick carga a su vez contra Gaucher; pero el apoyo de los mosqueteros destacados en la granja le dificulta las cosas. Finalmente tras varios intentos logra también desalojar a la caballería española de ese ala. Al igual que en el ala opuesta gira para apoyar a su infantería, atacando en este caso el escuadrón (español) de Ibarra, pero igualmente sin éxito.
El centro protestante a pesar del apoyo de su victoriosa caballería no consigue tras varias horas de combate quebrar los escuadrones españoles. Mansfeld y Brunswick optan por abandonar el combate y huir flanqueando la posición española, dejando atrás a quien no pueda mantener el ritmo.
Córdoba ordena a Gaucher que tras un descanso reúna la caballería disponible y se lance sobre los protestantes. Gaucher alcanza el día siguiente sin problemas a la retaguardia enemiga que abandonada por su caballería y sus generales es masacrada.
Los protestantes sufren unas 5000 bajas en total (2000 de ellos el día posterior), siendo la mayoría de ellas en su infantería. Pierden además toda su artillería y Brunswick uno de sus brazos. Los españoles tienen en torno a unas 1000 bajas entre muertos y heridos.

Posiciones iniciales
Después de la batalla.
Los restos del ejercito de Mansfeld y Brunswick atraviesan Flandes reuniéndose con el ejercito holandés concentrado en Breda.
Spínola, que está asediando Bergen-op-Zoom, recibe a su vez refuerzos de Córdoba pero el asedio no ha ido desarrollándose bien. El asedio iba muy lento porque no se había conseguido cortar el acceso por mar de la ciudad, con lo cual los holandeses podían reforzarla sin problemas. Las condiciones en las lineas de asedio se volvían cada vez más penosas, aumentando mucho las deserciones. Tras perder unos 7000 soldados entre bajas y deserciones sin haber conseguido ningún progreso significativo Spínola decide levantar el asedio el 3 de octubre y se retira sin llegar a ser molestado por los holandeses.

Plano de Berger-op-Zoom en la época del asedio
¿Victoria o derrota?
En Fleurus los españoles quedan dueños del campo de batalla, además de infligir muchas más bajas al enemigo. Ciertamente Mansfeld y Brunswick consiguen llegar a su objetivo aunque a costa de perder buena parte de su ejército (y el resto será licenciado por los holandeses al final de la campaña por considerarlo indisciplinado). Lo acertado parece hablar de que Fleurus se salda con una victoria táctica española.
Estratégicamente, la campaña se salda con un fracaso por culpa del asedio fallido de Bergen-op-Zoom. Aunque aquí , el merito corresponde más a los holandeses de Mauricio de Nassau que a lo que pudieran aportar los jinetes de Mansfeld y Brunswick, ya que la estrategia se redujo a dejar que Spínola se desangrara en un asedio inútil.

Fuentes:
* Pierre Picouet: La batalla de Fleurus
* William P. Guthrie: Battles of the Thirty Years War: from White Mountain to Nordlingen, 1618-1635.
* Mario Díaz Gavier: Breda, 1625.
* Pablo Martín Gómez: El ejercito español de la Guerra de los 30 Años.
* Geoffrey Parker: La Guerra de los Treinta Años
Notas:
(*) Tercio español de Ibarra, tercio napolitano de Campolattaro, tercio valón de Verdugo y regimientos alemanes de Fugger e Issenburg. Además había: 4 compañías francesas, 2 borgoñonas y una alemana.
(**) La mayoría de ellos valones.
Autor: Flavius Stilicho
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El original es de Wikipedia Commons al igual que las ilustraciones. Lo he retocado y simplificado un poco, básicamente la parte de la infantería española que la he puesto en 4 escuadrones, ya que no me acababa de convencer del todo el original.
Es curioso lo de las opiniones sobre el resultado de la batalla, sobre todo de Geoffrey Parker conocido "hispanista". De tu relato NO se desprende derrota española, aunque se pueda dudar si fue victoria. Como decis, los tercios españoles quedaron dueños del campo, Brunswick fue herido, aunque recien al dia siguiente pudieron mandar la caballeria en persecucion, imagino que la mayoria de las bajas se dieron en este momento.
saludos
Perdón, no se que toqué, sigo en otro post.
Lo curioso es que frente a las afirmaciones de Geoffrey Parker, otros autores la tratan como una rotunda victoria española (como el famoso político e historiador español Cánovas del Castillo, y seguido por la mayoría de historiadores españoles del siglo XX). Yo opino que nos encontramos ante el caso nada excepcional de una batalla donde nada se resuelve ni ha servido para nada. Generalmente puestos a decantar la victoria por un bando, en estos casos se hace en beneficio del ejército que queda dueño en el campo, en este caso el español.
Si Pablo martín Gómez nos leyera, que tampoco resulta imposible, me encantaría que nos argumente por qué considera que el resultado no quedó muy claro en su época. Aunque al decir "en su época" tal vez no se refiera a nuestros días también.
Sin animo de pelotear he leido algún otro libro de éste autor (Hombres y armas en la conquista de Mexico) y me encanta su calidad como historiador militar. Una prosa amena, bien fundamentada y sin los brindis al sol y épicos patriotismos fuera de lugar tan típicos de muchos historiadores militares. Muestra la guerra como es, algo sucio, salvaje y violento.
Interesante artículo Flavius, cortito y justo al grano.
Saludos
No me extraña que en su día ambos bandos la presentaran como un éxito. Ciertamente Mansfeld y Brunswick puedieron haber alegado sin mentir que consiguieron su objetivo, que era atravesar las líneas españolas. LLegarón a Holanda con un ejercito mucho más pequeño del previsto pero dudo que hubieran cobrado por anticipado y la situación en esos momentos no parece que fuera especialmente preocupante para los holandeses; por lo que no creo que les preocupara mucho la suerte de unos miles de mercenarios (fácilmente reemplazables en la siguiente campaña siempre y cuando se consiga dinero).
P.D. He corregido un fallo a la hora de poner las bajas y en un el enlace de una fuente.
Teóricamente la Batalla de Fleurus de 1622 fue la victoria del catolicismo del Sacro Imperio sobre el movimiento protestante e impidió su expansión por Flandes, al menos durante un tiempo. Puso de manifiesto que la infantería española (los Tercios) no estaba todavía derrotada, aunque ya comenzaba su declive, y que continuaba siendo la unidad más potente del marco europeo.
Sobre lo de que cada bando se atribuya la victoria, hasta cierto punto suele ser normal sobre todo cuando uno de los contendientes es un movimiento nuevo que busca su expansión, para ellos cualquier detalle es una victoria y, en este caso, el poder enfrentarse a los Tercios españoles de tu a tu ya fue una victoria para ellos. Pero lo que es seguro es que el resultado se decantó claramente a favor de los Tercios que mantuvieron su hegemonía en la zona ya que en el desarrollo de la batalla tuvieron un número de bajas considerablemente inferior al de las fuerzas protestantes que además fueron masacradas por la caballería española cuando se retiraban en desbandada.
Fue una de las batallas decisivas de la Guerra de los Treinta Años. Me alegro del artículo, ya que los Tercios han sido una de las mejores fuerzas de nuestro ejército a lo largo de la Historia.
Interesante artículo, buen trabajo de su autor y que hace reflexionar acerca de si en los campos de batalla de Fleurus, se ganó o se perdió más de lo que se obtuvo realmente. Un punto de vista diferente que nos hace pensar a todos los foreros. ¡Un saludo de navelina!
Un relato muy vivido. Ha sido un placer leerlo. A título personal y basándome en el desarrollo de la campaña en la cual se enmarca esta batalla, no veo sino una enésima muestra de la incompetencia de los principales generales de la ya disuelta Unión Protestante. Mansfeld tuvo un efímero momento de fama y gloria en las etapas iniciales de la guerra, pero con la soldadesca mal armada de que disponía, que además venía de sufrir una larga serie de derrotas (Wimpfen, Höchst y numerosas acciones de segundo orden), tenía escasas opciones de enfrentarse a un ejército español o de la Liga Católica en igualdad de condiciones... En cuanto a Christian de Brünswick, era demasiado temerario. Las narraciones protestantes celebraran su "decisiva" carga de caballería que condujo, según dicen, a la victoria sobre el bisnieto del Gran Capitán. Si además de costarle el brazo no le hubiera costado su ejército, tal vez sería admisible el piropo. Se mire como se mire, dicha carga no fue más que una huida hacia adelante.
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Una descripción muy completa, Flavio. Muchas gracias por el aporte.
¿Es tuyo el diagrama de la batalla?