España contra los hermanos Barbarroja
El Cardenal Cisneros quedó, en cierto modo, constituido en la suprema autoridad en toda la monarquía Hispánica de Carlos I. Así, cuando tiene lugar la rebelión siciliana de los condes de Camerata y de Golisano. Don Carlos ordenó a Cisneros en el día 4 de junio de 1516, que reforzara Nápoles con un ejército castellano. Éste siempre bien informado, supo que la República de Génova, tradicional enemiga de la expansión aragonesa en Italia, iba a socorrer a los rebeldes sicilianos, enviando una flota en su ayuda. Una escuadra perfectamente equipada por el regente dio al traste con las pretensiones genovesas.
Pero éstos multiplicaron sus contactos comerciales con Castilla con las nuevas perspectivas que infundían los nuevos descubrimientos que habían de traer al continente europeo las materias preciosas, que Europa estaba necesitando, con avidez, se vieron amenazados de una expulsión drástica y hubieron de plegarse a la voluntad del cardenal. No había ninguna empresa tan grata para nuestro cardenal Cisneros como la expansión del cristianismo por las tierras del Norte de África, lo que el consideraba la continuación natural de la Reconquista y la prosecución de la obra iniciada por la toma de Orán, y llenaba de gozo los ideales del viejo cardenal como misionero, como político y como guerrero, como a él mismo le gustaba comentar (“Me agrada más el olor de la pólvora que el de los más suaves perfumes de la Arabia”). En ninguna empresa fue más desafortunado. Era sabido que Cisneros hubiera preferido que el jefe de la expedición contra Orán hubiese sido Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, pero Fernando el Católico le impuso al conde Pedro Navarro , hombre más acostumbrado a la guerra en la mar, generando un conflicto ya que esta expedición estaba financiada por la sede toledana y el rey pretendía quedarse con las tierras que hubiera conquistado Cisneros, sin devolver el dinero adelantado por dicha sede, por lo que se produjeron una serie de conflictos entre ambos personajes.

Buques hispanos destinados a la guerra contra el Turco . Alcázar de Sevilla
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Las tomas de Orán, Bujía , Trípoli y fracaso en Gelves
El cardenal Francisco Ximenez de Cisneros, ante la gran cantidad de corsarios de Orán, que con sus feroces razzias, asolaban todas las costas e islas de España, formó una fuerte flota, de 90 navíos(80 de transporte y 10 galeras) compuesta por unos 12.000 hombres(22.000 según otras fuentes), allá por el año 1509. Repartiendo la escuadra en dos formaciones; una con unos 5.000 hombres que irían a reforzar al papa Julio, contra Comaly, capitán corsario, a las órdenes del Turco, en la cual se perdieron tres galeras, por pelear una tras de la otra. Y la otra formación con unos 7.000 hombres contra Berbería (costa berberisca formada por Marruecos, Túnez, Argelia y Libia, el actual Magreb, exceptuando Egipto, todos ellos tributarios del Sultán otomano), y con Pedro Navarro, conde de Oliveto, como capitán general de la misma, tal como he comentado anteriormente la empresa estaba costeada por los dineros del arzobispado toledano, es por ello que el cardenal pidió permiso al rey, para que le dejara pasar a él y su escuadra para conquistar Orán. El rey deseoso de desembarazarse del cardenal, le dio permiso inmediato. La formación de naves partió del puerto de Cartagena, llevando también al conde de Altamira, Rodrigo de Moscoso, Pedrerías de Ávila y a Gonzalo de Ayora, cronista del rey, llegando tras dos días de navegación a Mazálquivir, donde parlamentó con el alcalde y le amenazó con hacerle la guerra sino liberaba los cristianos cautivos y dejaban de dar cobijo a los corsarios turcos, produciéndose un motín entre sus soldados al grito de “paga, paga que rico es el fraile”. Al vez el cariz que tomaban los acontecimientos, el cardenal se refugió en la fortaleza y dejó hacer a sus capitanes, bajo la orden de Pedro Navarro.

(Pedro Navarro, conde de Oliveto)
Este ordenó a la flota cañonera la ciudad y dividió el ejército de tierra en cuatro cuerpos, que se enfrentaron con los berberiscos en las afueras de la ciudad. La caballería y la artillería españolas obligaron a los defensores a refugiarse en el interior de la fortaleza, los soldados españoles con picas y escalas subieron a los muros de la ciudad y en menos de dos/tres horas de combate saquearon la ciudad el 18 de mayo de 1509, muriendo en el combate unos 6.000 moros (3.000/4000 según otras fuentes) y otros tantos quedaron como prisioneros, redimiendo unos 400 cristianos cautivos. Navarro después de conquistar Orán, repartió el botín antes de partir, de varias fustas moriscas que habían fondeadas en el puerto, se trataba de unos 500.000 escudos en monedas, mercancías, esclavos y rehenes, entre los captores, contraviniendo la convenido con el cardenal, de repartir una mitad para el financiamiento de la expedición. El cardenal hizo a Orán, abadía y silla de la iglesia de Toledo, y por mandato real, puso al alcalde, capitán general de Berbería, pero al día siguiente, Pedro Navarro, puso la ciudad en manos de la Corona, a pesar de la financiación del arzobispado toledano, lo cual tanto desagrado al cardenal, como fue del agrado de
Fernando el Católico, que envió a Pedro Navarro nuevos contingentes de tropas y dinero para su sostén, a la isla de Formentera.

(El cardenal Cisneros en la toma de Orán. Pintura de Juan Borgoña. 1514. Conservado en la catedral de Toledo)
Allí se reunieron con el conde de Oliveto, el ya citado conde de Altamira, Francisco Benavides, el conde de S. Esteban del Puerto, Diego de Vara, Diego de Guzmán y otros muchos caballeros, en total unos 5.000 hombres y partiendo de allí en los albores del año nuevo de 1510, contra la ciudad de Bujía. Pedro Navarro y Diego de Vara, estudiaron la disposición para el desembarco, lo cual realizaron esa misma noche, los soldados, caballería, artillería y los abastecimientos. Formando dos escuadrones, uno atacando por abajo y el otro por la sierra, ya que Bujía estaba situada en una ladera. Al poco las tropas españolas se encontraban luchando en el interior de la ciudad. Pedro Navarro quería firmar algún concierto con Bujía, para que esta ciudad dejara de acoger a los corsarios turcos. Los mandatarios de Bujía eran Muley Abderraman que era el rey de los Barbaruzes y tutor de su sobrino Muley Abdalla, pero Abderraman tomó prisionero a su sobrino y le quemó los ojos. Al entrar los españoles, Muley Abdalla les ofreció su amistad y también ser tributario del rey de Castilla, a lo que Pedro Navarro, agradeciendo el gesto, se reunió con sus galenos para que emitieran un diagnóstico sobre la ceguera de Abdalla, en muy pocos días los médicos españoles lograron que Abdalla recuperara la vista, ya que el hierro candente que le causó las quemaduras, solo le quemó los párpados, sin lisiar para nada su visión. Abdalla, exultante después de recuperar la vista, ayudó a Pedro Navarro, dándole la información de donde se hallaban Abderraman y sus tropas. El conde, guiado por la gente de Abdalla, atacó esta misma noche, con unos 5.000 hombres, el combate fue tremendo, pero al final gracias al factor sorpresa, los españoles se impusieron. Murieron unos 5.000 moros y se tomaron 500 caballos, pero la ciudad estaba llena de riquezas, cuéntese que el alférez de Diego Pacheco se hizo con la vajilla de Abderraman, la cual tenía un valor de 6.000 ducados.

Es de destacar la muerte del conde de Altamira, jugando con una ballesta, debido a un error de su mozo. Mientras Pedro Navarro, se hizo a la mar, con destino a la isla de Fabiano, cerca de Sicilia, esperando los refuerzos para atacar Trípoli. Estos llegaron de la mano de Diego de Valencia desde Nápoles, partieron pasando por Malta y a unas 4 leguas de Trípoli, divisaron un cometa, cosa que en aquellos tiempos era un buen presagio, pero hubo un error de los pilotos en la navegación y llegaron una legua más lejos de Trípoli, el mismo día de Santiago y por ello erraron el desembarco. Cuando se pudo volver a intentar, salieron de la ciudad; moros, alábares, beréberes y zenetes, mientras las galeras españolas cañoneaban al enemigo para propiciar el desembarco que iban en vanguardia los escopeteros y ballesteros y detrás el resto de tropas; caballos, artillería y abastecimientos hasta un total de unos 15.000 hombres. Pedro Navarro envió en vanguardia a sus coroneles Diego Pacheco, Juan de Arriaga, Juan Salgado y Ávila, con unos 1.000 hombres consiguieron entretener a los moros hasta la llegada de Pedro Navarro con el grueso de las tropas.

(Soldados españoles de la época)
Desde la fortaleza resistían el ataque de los españoles, que con sus escaleras intentaban subirse a las murallas, evitando el fuego y las piedras que caían continuamente sobre ellos. Cuando el ejército de Pedro Navarro consiguió entrar en la ciudad, los moros se refugiaron, unos en la mezquita vieja, otros en las torres y el resto con el jeque, en la alcazaba, defendiéndose con uñas y dientes hasta que al anochecer, los españoles entraron en la mezquita matando unos 2.000 moros en el primer envite. A los gritos infernales de esta matanza, las otras torres se rindieron a los coroneles Samaniego y Palomino y el jeque corrió la misma suerte, rindiéndose al mismo Pedro Navarro con sus capitanes y alabarderos, haciéndole prisionero. Las bajas se cuentan entre 6.000/10.000 moros contra unos 300 españoles.

(Isla de Djerba(Gelves) en Túnez)
Había en los Gelves unos corsarios que continuamente estaban atacando las costas de Sicilia, Córcega y Calabria, las cuales se quejaban al rey por la frecuencia de estos ataques. Esta isla estaba a unas 30 leguas de Trípoli y Pedro Navarro se hizo a la mar con 8 galeras y 4 fustas al llegar a la isla hizo bajar a tierra tres soldados, amparados por la bandera blanca, pero los moros recelosos por la presencia de los barcos españoles y decidieron olvidar la enseña de paz y alancearon a los emisarios, demostrando a las “bravas” que no tenían nada que parlamentar. El conde que vio la escena desde su puente de mando, rodeo buena parte de la isla y regresó a Trípoli, entendiendo perfectamente la declaración de guerra de Gelves, el conde hizo un vibrante discurso a sus tropas y emprendió la conquista de la isla, para poder colmar su bien ganada fama. Dejó a Diego de Vera, con los coroneles Palomino y Samaniego, con 3.000 hombres para defender la plaza de Bujía y al cabo de dos días intento hacerse a la mar rumbo a Gelves, pero no lo consiguió por el viento contrario durante los ocho días siguientes, durante los cuales recibió refuerzos ,desde Málaga, comandados por el hijo mayor del II Duque de Alba, García de Toledo, con 15 naos e importantes refuerzos, ya sin más dilación partieron rumbo a los Gelves, aquí fue desplazado del mando por el rey católico y fueron comandados por García de Toledo, como capitán general de África. El desembarco en la isla se hizo con normalidad, pero se cometió el error de no desembarcar pan, ni agua, repartió el conde 1.500 hombres en once escuadrones y caminó hacia el interior, portando a brazo, dos falconetes, dos sacres y dos cañones gruesos, a falta de animales de carga, era lastimoso ver tirar a los soldados de carretones de artillería, otros con barriles de pólvora y los demás con las municiones, además las condiciones climatológicas de la isla eran de fuerte calor, en pleno mes de agosto, pereciendo varios de ellos por el camino, hasta que unos 4.000 moros con no menos de 200 caballos se abalanzaron sobre ellos. D. García tomó una pica de las que estaban en el suelo y se lanzó contra ellos con unos 15 compañeros, pero un grupo de unos 80 alábares se abalanzó sobre ellos causándoles la muerte, cosa que llenó de miedo y de tristeza a todos. Los moros los persiguieron sin tregua y los pocos españoles que sobrevinieron no pudieron alcanzar a los navíos, por no tener barcas para ellos. Murieron entre 2.000/3000 españoles, según las fuentes, entre la sed y las heridas y quedaron cautivos unos 500 hombres. Pedro Navarro perdió la batalla el 30 de agosto de 1510, por no haber sacado las provisiones de las naves, pero también es cierto que el agua escaseaba en Trípoli, y por eso no había mucha, antes de ir en busca de los moros.

(falconetes son una de las unidades de artillería más pequeñas. Pesaban 130 kg. Con un cañón de dos metros y medio de longitud)
La suerte continuaba dando la espalda a los hombres de Pedro Navarro y en las naves padecieron la misma sed que habían tenido en tierra firme, ya que las mujeres embarcadas habían lavado la ropa en agua dulce, dando por segura la victoria de sus hombres y por ende la toma de la isla. Al segundo día de partir, el conde perdió cuatro naves con toda la tripulación por una tormenta y finalmente llegó a Trípoli.
El conde de Oliveto, Pedro Navarro fue hecho prisionero por los franceses en Rávena, los cuales pidieron un rescate de 20.000 escudos de oro, pero el rey Católico intentó liberarlo por la fuerza y después lo negoció, pero sin querer pagar el rescate y al cabo de tres años de cautiverio aceptó la oferta de Francisco I para ser su general.

El Imperio Otomano
El imperio de los Osmanlies, que había sido en Asia una gran potencia terrestre, se convirtió, después de la conquista de Constantinopla, en una verdadera potencia marítima, heredera del antiguo espíritu expansivo del Islam, y procuraba tomar posiciones en la costa africana, delante de Sicilia y de las costas de Italia y España. El peligro musulmán se hizo más patente en los países mediterráneos de la corona española, pues los piratas tenían detrás el creciente poderío turco, siendo estos ataques muy frecuentes, tanto en alta mar o en las islas, como en las mismas costas españolas. En ellas se nutrían de mercancía humana para el comercio de esclavos, que era el mayor negocio en esta época, ya que después de la reconquista escaseaba la mano de obra en las tareas más penosas…trabajos en minas y galeras. Durante siglos corsarios como Roger de Lauria(1300) hasta Antoni Barceló(1700), se dedicaba a suministrar mano de obra al Reino. Los berberiscos se apoderaban de personajes notables, mujeres y niños para pedir rescate.

(Torre vigía en Santa Elena de Azohia (Murcia)
Los constantes ataques piratas obligaron, a construir torres de defensa en lugares estratégicos de la costa, de manera que cada una divisara las dos más próximas y muchas de ellas de hasta tres pisos de altura y de forma redonda para que las balas de los cañones turcos se deslizaran sobre su superficie y causaran el menor daño posible. Provocaron un autentico éxodo de poblaciones costeras menos importantes, sobre todo en la costa valenciana, hacia el interior, ya que solo las más importantes contaban con fuertes murallas y tropas, mientras las menos importantes organizaban milicias populares bajo el mando de los concejos , paralelamente se organizaron también embarcaciones que asumieron el papel de guardacostas.
Mientras a los turcos les interesaba dividir a las tropas de la corona Española, ya que mientras los hombres de Carlos V salvaban Viena de los turcos, los piratas campaban por el Mediterráneo, convirtiéndolo en su lago particular,
Los piratas berberiscos era una verdadera mezcla de nacionalidades; turcos, jenízaros, (esclavos turcos educados hasta convertirlos en soldados del Sultán Turco), moriscos (expulsados de España), renegados cristianos europeos y esclavos cristianos que hicieron piratas. La navegación en el Mediterráneo quedo muy dificultada, con grave riesgo para el comercio. El riesgo para el naciente poderío español en el Norte de África aumentó con la presencia de un pirata de gran categoría; el renegado Horuk, luego llamado Barbarroja, un protegido de la Sublime Puerta.

(Horuk Barbarroja)
Los hermanos Barbarroja
Hubo en la Constantinopla un renegado albanés, de nombre Jacob o Yakub(1) Agá, hombre de mar a sueldo de Mehmet II el Conquistador, el cual gobernaba la Sublime Puerta, y debido a un delito cometido, se fue a la isla de Mitilene, conquistada por los turcos, huyendo de la ley y se casó con una viuda cristiana de nombre Catalina, que tenía dos hijos y una hija y tuvo con ella seis hijos, de ellos dos mujeres, ellas siguieron la fe de su madre, una incluso fue monja y los hijos tomaron la religión de Mahoma como su padre; los hijos se llamaron Horuk(también llamado Oruç o Aruj), Isaac, Keir-eddin (llamado también, Jeir-Eddin, Hayreddin) y Mahamet. Horuk fue el único que siguió el oficio de su padre, marino , aunque ya s ehabía retirado de la vida militar dedicándose a la alfarería y al partir aquel de vuelta a Constantinopla, Horuk pidió la plaza de su padre, dando a entender que este había muerto y se la concedieron. Horuk hablaba cinco idiomas, a saber el español, italiano, francés, griego y árabe. Siendo comitre de galeras, fue preso cerca de Candía por los caballeros de Rodas en un encuentro con los turcos y estuvo prisionero durante dos años en los remos de una nave cristiana, encadenado a la misma. Como era bermejo (rubio rojizo) le apodaron Barbarroja al no saber su verdadero nombre. Consigue escapar de los remos y regresó a Constantinopla, allí después de asesinar al propietario de dos naves (una galera y un bergantín) se apoderó de ambos barcos.
Éste puso pies en polvorosa, ya que después del asesinato no podía amarrar en ningún puerto del Turco y puso proa a Berbería, fue a Mitilene, donde paró poco tiempo ya que su padre había fallecido, le dio dinero a su madre y le dejó como consolación a su hermano Mahamet, ya que lloraba por sus hijos y le dio el mando del bergantín a Keir-Eddin el cual le pareció más hecho y llevando consigo en su galera a Isaac. Puesto en navegación capturó a otro barco turco y ya con tres velas , se fue costeando buscando alguna presa propicia para sus intereses, y finalmente halló una nao española que se dirigía a Nápoles, con 300 españoles, de ellos 60 a caballo que el Gran Capitán, enviaba como refuerzo a una fortaleza, combatió contra ella durante dos días, sin poderla rendir, pero llegó a un pacto con su contramaestre, un genovés, que si le garantizaba la libertad, haría todo lo posible para que se le rindiera la nave y , efectivamente la barreno . Los tripulantes viendo que la nao se iba al fondo optaron por rendirse y Barbarroja cumplió con el genovés traidor y llevó la nave a La Goleta, donde la ofreció como presente al rey de Túnez, Muley Mahamet, además de artillería, caballos, esclavos y otras más cosas. Era la nave tan rica en hidalgos y presentes que fue llamada la nave de la caballería. El rey de Túnez le proporcionó dos fustas (barco de remos ligero, con uno o dos palos, que se utilizaba como explorador). Navegando hacía Menorca encontró en su camino una urca(barco grande , muy ancho por el centro, empleado preferentemente para transporte de granos) y la conquistó, volviendo nuevamente a La Goleta, enojándose con Muley Hamet , por lo cual partió hacía las Gelves, sin llevarse las dos fustas reales, y allí apoyado por las gentes del lugar , prendió una galera papal y ya con su flotilla completa puso rumbo a las costas de España ; Valencia, Santa Pola, prendió dos galeotas(galera pequeña de quince a veinte remos por banda) de Málaga( una de García de Aguirre y otra de Lope López de Arriarán) , las cuales tomaron las naves de Barbarroja por una flotilla española, comandada por Berenguel Doms, cuando se dieron cuenta del error, estaban tan cerca que no pudieron huir y los trucos apresaron la de Lope López. Esta fue, según se dice la primera incursión del corsario en España.
Huyendo de Berenguel Doms , puso proa a Orán, pasando por Argel y Bujía, tomando buena nota de las defensas de esta y se fue a informar al rey de Túnez, aunque estaba enojado con él, convenció a Muley Hamet para ir a tomarla y el rey le dio dos fustas, bien pertrechadas , con lo cual Horuk marchó con sus cinco naves hacía Bujía, pero al desembarcar para preparar el desembarco con cinco de sus hombres, le dispararon desde la fortaleza con una falconete, la cual le arrancó el brazo derecho. Por dicha herida y siguiendo el consejo de sus hermanos, abandonó el cerco. Saliendo de Bujía puso proa a las islas de Cerdeña y Córcega, batallando contra dos galeras (barco de 51 remos, con una potencia de siete caballos y una velocidad máxima de cinco nudos) y dos fustas genovesas. Tomó una de ellas y partió para Túnez, cuyo rey le recibió triunfalmente, y aún pensando en Bujía, que antaño había pertenecido a sus antepasados, le armó siete fustas y envió a Benalcadi con 500 hombres por tierra para apoyarlo. Casi llegaron los dos al mismo tiempo, Barbarroja por mar y Benalcadi por tierra , con ya 1.500 moros a su órdenes, entonces Barbarroja, desembarcó toda su gente, artillería , armas y el resto de bastimento, cosa que no acostumbraba a hacer y como Hernán Cortes, quemó sus 12 navíos, diciendo a sus hombres que era para asegurarles la victoria y así quemaría igualmente a los españoles Atacó sin piedad el castillo viejo y lo tomó sin muchas dificultades, pero no hizo lo mismo con el castillo nuevo, perdiendo más de 300 hombres en el primer ataque. Los defensores recibieron los refuerzos de cinco naos vizcaínas, mandadas por Machín de Renteria, con algunos caballeros de Valencia y de Mallorca. Ello no intimidó a Barbarroja, que continuó estrechando el cerco, pero en una escaramuza su hermano Isaac, cayó muerto, según cuentan, por el mismo artillero y la misma arma que cercenó el brazo de Barbarroja. Esto hizo al corsario levantar el cerco habiendo perdido 100 turcos y 150 moros en este año de 1515.
La muerte de Fernando el Católico supuso la desestabilización de las posesiones españolas en Berbería, Los mandatarios moros no quieren seguir tributando los convenios de vasallaje a España, firmados con el conde Pedro Navarro, hasta que no sean renovados por el nuevo rey, consideran que han expirado.
El “dey” de Argel, tributario de España, Abu Harno Musa III, vio la ocasión para romper el vasallaje con España y llamó en su ayuda a Barbarroja, el cual le hizo asesinar (2) y se apoderó de la plaza, de la cual hizo su fortaleza principal en el Mediterráneo en abril de 1516. Como aún algunos soldados españoles resistían heroicamente en una isleta del puerto, llamada “El Peñón de Argel” , Cisneros vio posible reconquistar la plaza , por ello el 29 de septiembre de 1516, se hizo a la mar una armada importante de unos 7.000/8.000 hombres-por lo que se dice reclutada a toda prisa, sin gente con mucha experiencia guerrera-, bajo el mando de Diego de Vera, buen soldado, pero no de la categoría y experiencia de Barbarroja, el cual infligió una grave derrota a las tropas españolas, precipitadamente desembarcadas. Se habla de unos 3.000 muertos, tomó 314 como esclavos. Ello unido a un fuerte temporal que dispersó las naves e hizo la derrota aún más completa. El desastre de Argel corto de raíz la política de expansión de Cisneros y dio a esta plaza un triste renombre que los sucesos posteriores confirmaron. El cardenal se dio cuenta que ante el empuje de Barbarroja que había conquistado Túnez y Tremecén, con el apoyo del sultán, no le quedaba otro remedio que fortificar Orán y Melilla y quedarse a la defensiva. Siendo esta prudente política defensiva la que hizo fracasar los ataques de Keir-eddin, hermano de Horuk (Barbarroja) contra las plazas españolas, en la costa de África.

(Combate de barcos cristianos contra berberiscos. Pintura de M. Racin)
Mientras en Tremecén, que también era tributario de España desde el 1512, después de la muerte del rey se alzo contra el legitimo descendiente, un pretendiente, el cual es vencido y hecho prisionero pero antes pidió socorro a Horuk, el cual acudió en su ayuda y venciendo y haciendo huir al legítimo rey puso en su lugar a pretendiente. Pero este reinado fue efímero, porque Horuk acabó también matándolo y ocupando el dicho trono.
Pero el legítimo rey pide ayuda a su vez al marqués de Comares, Diego Fernández de Córdoba, el cual le cede unos 300 soldados, veteranos y después les envió unos 2.000 hombres, al mando del coronel Martín Argote, estos después de sufrir una emboscada y perder varios soldados, logran presentar batalla en Tremecén y vencer a los turcos, matando a Mehemet, uno de los hermanos de Horuk ,haciendo huir a Horuk, portando su tesoro en 25 caballos el cual es perseguido y este punto de ser alcanzado, tuvo la idea de lanzar plata, monedas y ropa , pensando que sus perseguidores se pararían a recoger lo que él iba lanzando, pero su ardid no dio resultado y fue acorralado en una granja de cabras y finalmente muerto por García Tineo, alférez del capitán Diego de Andrade (3).

Al saber de la muerte de Horuk, Keir- Eddin, su hermano se proclamó rey en Argel y Carlos I, le envió una flota al mando de Hugo de Moncada, con 4.500 soldados de los viejos tercios españoles y otros 3.000 soldados, experimentados, procedentes de los penales de Bujía y de Orán. Imponiéndose la figura del capitán Gonzalo Mariño, experto en las guerras de África, como asesor de Hugo de Moncada. El 17 de agosto de 1518 desembarcaron las tropas y Hugo era partidario de un ataque inmediato, pero prevaleció la opinión de Gonzalo Mariño de esperar los refuerzos prometidos por el rey de Tremecén. Lo que hizo que los españoles desperdiciaran ocho días inactivos sin atacar las murallas de Argel, esperando inútilmente la ayuda prometida y el 24 de agosto una terrible tempestad, asoló las costas y diezmó a la escuadra española, al día siguiente arrojaron a las playas de Argel, los restos de 26 buques y 3.000 españoles muertos. Hugo de Moncada se retiró, derrotado a Ibiza con los restos de la flota. Pero Barbarroja después se encarnizó con los presos españoles, especialmente a los vencedores de la batalla de Tremecén y luego se enemistó con Benalcadi, el amigo de su hermano, Horuk , porque este le dio parte de culpa de la muerte de su hermano y Keir-eddin acabó guerreando contra este , hasta que cansado se fue de Argel , llevándose cuantiosos tesoros, embarcados en sus fustas.

(Hugo de Moncada, virrey de Nápoles y de Sicilia, muerto en una batalla naval en 1528.)
Mientras corría el año 1519, los corsarios armados con nueve fustas, tres galeotas y una galera, sembraban el terror en el Mediterráneo, cuando Andrea Doria, almirante genovés, con unas seis galeras les plantó cara en la batalla de Pianosa, y les derrotó en dicha batalla en la que perdieron la vida unos 500 turcos. Ganando el genovés una fama merecida de gran capitán y erigiéndose en la memoria de su victoria, una capilla en el muelle de Génova, llamada la Madre de Dios.
Keir-eddin se trasladó a Gijar, uniéndose a otros afamados corsarios como Sinán, de Esmirna, también llamado el Judío, Hayddin Cachadiablo, Salah reis(reis era capitán marítimo), Tabac reis entre todos juntaron unas 60 velas y marcharon sobre Bona, la cual no pudieron tomar, en este ataque hubo una discursion de Barbarroja con Sinán el Judío y de resultas de la cual éste se fue a su base de Gelves. Barbarroja entonces planeó atacar Argel, allí combatió contra el amigo de su hermano Horuk la lucha se prolongó durante cuatros días y en la pelea murió Benalcadi, no de una lanzada en el campo de batalla, sino a manos de un traidor por 4.000 doblones. Barbarroja mostró su cabeza, clavada en una lanza a los defensores de Argel, los cuales se rindieron y le nombraron rey. Después cayeron Tenez y otros lugares. Mientras tanto Hayddin Cachadiablo con 17 fustas y galeotas continuaba sus incursiones por la costa valenciana y por Badalona (*). Tomó dos naos de trigo y peleó contra la galera de Machín de Rentería, más el viento fresco en popa, salvó al vasco de caer en sus manos.(El capitán Machín de Renteria luchó también contra los corsarios argelinos, en la batalla de Prevesa donde su galeón se enfrentó a varias galeras otomanas y cayó en manos de Barbarroja, el cual intentó hacerlo abjurar de su fe y nombrarlo su lugarteniente, lo encarceló en Estambul y él no queriendo renegar de su fe , ni de su monarca, murió en la prisión).

La toma de Rodas
Suleimán I estaba muy exultante después de su victoria en Belgrado, frente al rey Luís de Hungría, presto lo comunicó a todos sus amigos y vasallos, ya que esperaba amular o superar a sus predecesores en hechos de armas.
Así tomó cuerpo la idea de atacar Rodas, para así acabar con los comendadores de San Juan, que tantos problemas les dieron a los turcos, y ser esta isla un punto estratégico para la navegación de Caramanía, Siria, Egipto y otras provincias, tomando las mercaderías y riquezas que traían a Constantinopla desde Beirut, Alejandría y otros mercados, ya que una vez muerto el papa León X que les hacía la guerra con su cruzada y contando que franceses y españoles , no les socorrerían, ya que por estas fechas andaban en guerra por sus posesiones en Italia, Flandes y Navarra. Oyendo a su cuñado Kurdoglu Müslihü, uno de sus capitanes, curtido hombre de mar, ya que los de Rodas tenían en su poder a un hermano suyo como esclavo. Pero Pirro Baja que tenía una gran experiencia y autoridad, en cambio, le desaconsejaba la empresa, ya que tanto su padre Selim, como su bisabuelo y el baja de Mahomaet, no la pudieron conquistar, allá por el año 1471 , siendo entonces gran maestre Pierre D´Aubusson, pero Suleiman no hizo caso de los consejos de Pirro aduciendo que su padre no fue contra Rodas, porque estaba inmerso en otras guerras y su bisabuelo privó a Mèsit Pasa, que no la ganó a pesar de contar con 200.000 hombres en 300 navíos. Y presto armó una flota de 400 navíos (120 galeras, 60 fustas, 50 naos grandes y las demás eran menores de corsarios, movidos por la codicia) con unos 200.000 hombres.

Fue Suleiman con toda su armada al cabo Orco, y en vanguardia envió 20 galeras, mandadas por Kurdoglu, el cual se lo había suplicado, contar Rodas pensando que estos sacarían sus galeras para el combate para así prenderlas o hundirlas. Llegando al fin toda su flota a Frisco, a unas 4 leguas de Rodas, el día de San Juan. Iban las galeras delante y en la primera de ellas, Palak Mustafá Pasa como almirante de la mar, gobernando la flota turca. Felipe Villiers de l´Isle-Adam, gran maestre de la Religión, había fortificado la ciudad y había cerrado el puerto con una gruesa cadena, hundiendo en la rada, barcos cargados de arena, para que las naves turcas ni entrasen, ni llegasen a batir la cerca. Abasteció la ciudad de armas, municiones, comida y metió toda la gente de armas en la ciudad.
Los que iban armados eran unos 5.000 rodanos y unos 600 caballeros, con la cruz blanca, sin sus criados. No tardó en pedir refuerzos a los reyes cristianos y al papa, que era quien debía sostener y socorrer toda la caballería cristiana. Adriano VI, tenía unos 3.000 españoles de su guardia para enviar a Rodas, pero según él la falta de recursos económicos, no permitió su partida. Y siguiendo los consejos de Luís de Córdoba, embajador en Roma y otros capitanes y grandes señores, que estimaron necesario el concurso de estos soldados en la Lombardia, para protegerla de los franceses, que no socorriendo a Rodas, que era fuerte. Francia no envió socorro alguno. De España se envió al prior de San Juan, Diego de Toledo, con otros caballeros de su orden, pero ellos no pudieron pasar de Sicilia por el invierno, ni otras naos que iba de esa isla y de Nápoles, enviadas por el Emperador. Mientras los emisarios que habían partido en busca de ayuda, sin resultado alguno, vendieron las rentas que la Orden tenía en el monte San Jorge de Génova, enviando dos naos en socorro de la isla, que tampoco llegaron a su destino; una se hundió cerca de Mónaco y otra se abrió cerca de Cerdeña.
Llegaron pues las galeras turcas, bombardeando Rodas, pero recibieron también buena ración de fuego y hierro, muriendo en la escaramuza Kara Mustafá reis, gran corsario. Partiendo los turcos hacía el cabo Crío y embarcaron el ejército y empezaron el ataque por el punto más débil de las murallas, el sultán hizo construir dos altozanos, donde emplazó su artillería para batir, desde allí, las excelentes defensas de Rodas. También colocó toda suerte de minas y mantas (otro tipo de minas, utilizadas para minar aguas poco profundas, especialmente en desembarcos anfibios), disparando tantos obuses que consiguió batir las murallas hasta 15 veces en los 6 meses que duró el asedio. Pirro Bajá puso en aviso al sultán de lo ocurrido en Rodas y éste, dos meses después intervino con su ejército, conminando al Gran Maestre, que rindiera la plaza, pudiendo salir todos los rodanos libremente, conservando su religión, pero sujetos a vasallaje. Pensaba el sultán que a pesar de la cantidad y poderío de sus tropas, estas ya desconfiaban de tomar la plaza, viendo la respuesta valerosa de los rodanos, y ya empezando a escasear los víveres entre los turcos, especialmente el pan, debido a la gran cantidad de hombres que formaban dicho ejército, teniendo también un brote de peste, además de flujo salival y paperas. Más la respuesta de los sitiados no fue la esperada, pero a todo esto Farach Bajá, gobernador de El Cairo, les proveyó de suministros, procedentes de Siria y Caiebu, hasta que consiguieron que Felipe Villiers, rindiera la plaza eso sí sacando a toda su gente, especialmente a los portadores de hábito y solo dejando la artillería dentro, siendo la vigilia de Navidad del año 1522. Muriendo así todos los isleños (5.000) y 500 de los 600 caballeros, que con gran valor defendieron la isla. Se comentaba que los rodanos, también tenían los suministros mermados, ya que el anterior Gran Maestre, Fabricio del Carreto, dejó muy mermado el tesoro de la Orden.

Finalmente el mismo día de Navidad, entró Suleiman en Rodas, contra lo que él había jurado, no sabiendo si reír o llorar por una victoria que le había costado la pérdida de 80.000 soldados y unos 20.000 gastadores. Lo primero que hizo el sultán fue buscar a un pariente muy cercano llamado Zem, lo halló y lo mató por haberse convertido al cristianismo y díjole que como cristiano quería morir. Este Zem era nieto de Bayazit, bisabuelo de Suleiman.
El Gran Maestre de la Orden, Felipe Villiers de L’isle-alam, francés, con los 100 caballeros de San Juan, que abandonaron Rodas, navegaron hasta Civita-Veccia, para entrevistarse con el papa Adriano, para tratar de encontrar una nueva sede la orden, pero al acontecer la muerte papal, se fue hasta Toledo, con 40 caballeros y se entrevistó con el Emperador, el cual le dio en el año 1524, Malta, Algazio y Trípoli de Berberia, queriendo como buen emperador cristiano, restaurar aquella noble caballería de San Juan.
El príncipe Carlos en Barcelona
En su difícil camino por los fueros y libertades en España, aun más difícil fue para don Carlos y sus consejeros flamencos el reconocimiento de una gente tan enamorada de sus libertades como la aragonesa. Entró el príncipe en Zaragoza el 6 de mayo y poco después se congregaron los cuatros brazos del reino, que accedieron que se verificara la junta. Todavía fue más trabajoso el conseguir esta concesión de los tenaces catalanes, en cuya capital entró el 15 de febrero de 1519, con una pompa indescriptible. Bien pronto los síndicos de la Diputación y Ayuntamiento se opusieron a que ostentase, antes de ser jurado, los atributos de soberanía en Cataluña, lo cual acepto don Carlos confesando que los catalanes obraban bien al defender sus costumbres. El ya rey de Castilla le costo mucho el ser aceptado como conde de Barcelona, con muchos días de juntas conciliábulos. Las Cortes, fueron al fin convocadas y el 16 de abril, don Carlos juró los privilegios de la ciudad y del principado en la sala grande-sin duda la del “Tinell” del Palacio Mayor-. La estancia del monarca en la ciudad condal se prolongó bastantes días, hasta el 19 de enero de 1520, prueba de la gran predilección que mostró el monarca por la ciudad y sus gentes, quizá debido a su florecimiento manufacturero y comercial y el elevado nivel de vida le recordaban a su país natal, fue una serie ininterrumpida de festejos y marcó en la vida del príncipe cambios trascendentales. En su estancia en dicha ciudad, tuvo conocimiento de la gloriosa victoria de la flota catalana de Hugo de Moncada que conquistó la isla de Gelves( en esta expedición, veinte años más tarde, se logran rescatar los restos mortales del hijo del Duque de Alba, siendo una de las condiciones que puso Carlos V, al negociar el vasallaje al hijo de Suleimán, esta recuperación junto con el resto de cadáveres era un objetivo prioritario, ya que se quería enterrar a tan nobles ilustres en una tierra que no fuera la de los infieles); en esta misma ciudad recibió la embajada del sultán de Constantinopla que le ofreció a cambio de ventajas comerciales, seguridad para los peregrinos en Tierra Santa; en ella se celebró, el 5 de marzo, con todo el esplendor de la corte borgoñona, el capítulo general de al Orden del Toisón de Oro y también aquí, se enteró del fallecimiento de su abuelo Maximiliano de Habsburgo, rey de Romanos y emperador electo de Alemania, muerto el 11 de enero de 1519.

(Detalle del coro de la catedral de Barcelona, donde se celebró en mayo de 1519, la reunión del capitulo general de la orden del Toisón de Oro)
El papa Médicis León X, veía iguales peligros para Italia, en Carlos que en Francisco I de Francia, procuró fomentar en los electores alemanes un sentimiento nacionalista que les hiciera preferir un pequeño príncipe alemán. En esta situación se abrió la Dieta electoral en Frankfurt el 17 de junio de 1519 y las miras se dirigieron al duque Federico de Sajonia, llamado el Sabio o el Prudente, pero éste se negó en redondo a ser elegido, intimidado por la presencia amenazadora de los turcos, que presionaban ya por Oriente el Imperio, estimó que en estas condiciones era preciso un líder fuerte y poderoso y ningún otro reunía la talla de Carlos, príncipe del Imperio y soberano de la potencia que más se había señalado en contener a los musulmanes. Su opinión fue decisiva, y el 28 de junio de 1519, Carlos de Habsburgo, rey de España, era promovido al trono imperial. Se cuenta que el elector palatino que le trajo el acuerdo de los electores, le encontró a la vuelta de una romería en Montserrat. La ciudad de Barcelona, acaso la única de España que, acostumbrada a una política internacional de altos vuelos, había entendido las miras imperiales de don Carlos, ardió en festejos y en los torneos, el nuevo César mostró su gallardía personal.

Escudo de una de las personalidades asistentes a la reunión del Toisón de Oro.
Continúan los ataques berberiscos
Keir-eddin desde su base en Argel enviaba a sus corsarios a saquear las costas españolas, mientras estaba enzarzado en guerra con el hermano de Benalcadi, señor del Cuco, el cual se había hecho fuerte en una serrezuela y bajaba de ella con 1.500 azuagos, hombres diestros en armas, y algunos escopeteros, para iniciar correrías por Argel. Barbarroja que no podía consentirlo, marchó contra él, reclutando muchos moriscos de Granada, Valencia y Aragón, perdiendo en el combate unos 400 turcos y moriscos, pero eso no acobardó a Barbarroja, ya que fue contra el castillo del Peñón de Argel, bajo el mando de Martín de Vargas, con unos 150 españoles, valientes soldados y que verdaderamente tenían el pie sobre el cuello de Argel. Sabido es que Barbarroja contaba con muchos turcos y grandes corsarios, pero el peñón era como una espina clavada en su garganta y lo atacaba frecuentemente. Martín de Vargas, escaso como estaba de gente, material de guerra y provisiones, pidió socorro al Emperador, que a la sazón estaba en Barcelona de partida hacía Italia, dándole cuenta de la importancia estratégica del peñón para Keir-eddin Barbarroja, tan vecino a España y base importante de los corsarios berberiscos.
Los criados de Carlos V, le hicieron un flaco favor a Martín de Vargas (4), obviando estas peticiones, ya que el Emperador estaba en tratos con muchos y grandes negocios, de manera que cuando el mensajero volvió al Peñón ya no había pólvora, ni mucho que comer, pero Keir –Eddin viendo el poco fruto de su cerco, envió mensajeros a Vargas para decirle que podía marcharse con su armas, artillería y ropa, pero dejando rehenes. A lo que el español respondió que sus soldados preferían morir defendiendo la fortaleza que les fue encomendada por su rey, que capitular. Fue oída la respuesta por Barbarroja y aumentó su desconfianza en tomar el peñón, también a él le escaseaba la pólvora y las pelotas, que un judío renegado le enseñó a hacerlas de hierro, aconsejándole que les atacase de noche y no de día. Pero él les atacaba de noche y de día. Rodeando por fin el peñón con 45 navíos (de ellos unas cuantas galeras y muchas galeotas), con la artillería completa, cargados de turcos y moriscos, o sea puso toda la carne en el asador, contra el peñón y su castillo hasta que por fin cayó el 21 de mayo de 1529. Pelearon muy bravamente los españoles, de los cuales solo sobrevivieron unos 25, que quedaron cautivos y maltratados, con 20 de sus mujeres. La lucha fue fiera contra los 5.000 herejes y Barbarroja mandó derribar el castillo y construir un jardín por donde gozaba paseándose y recordando su victoria (5).

Teniendo noticias Rodrigo de Portuondo de que Cachadiablo se hallaba efectuando sus saqueos entre Denia e Ibiza, con 11 velas. Y habiéndole ofrecido 10.000 ducados por liberar a las familias moriscas del turco, tomó en Ibiza, 150 hombres para reforzar 8 galeras y se fue a Formentera donde halló a Cachadiablo que iba derecho a Argel, siguiendo las instrucciones de Barbarroja y al ver a Potuondo , inició la huida. Rodrigo de Portuondo mandó llamar a sus oficiales, a la galera capitana; Domingo de Portuondo., Pedro de Robles, Juan de Córdoba, Juan Vizcaíno, Martín de Arén, Mateo Sánchez y Juan de Cineres, el cual llevaba la galera de Tortosa y les dio ánimos para la pelea. Mientras su hijo Domingo , le razonaba no entrar en la pelea, ya que se contaban 15 fustas, 4 más de las que pensaban. Pero Rodrigo se airó y le echo que cara que temiera enfrentarse a unas “fustillas” que él pensaba hundir con su sola galera. Así mismo se lanzó a toda vela hacia los enemigos, tan rápido iba que se iba alejando, imprudentemente, de los suyos. Algunas de sus nuevas galeras, llevaban por tripulación toda la chusma de gascones, gabachos y otros franceses que prendió el Emperador y los echó a galeras. Hayddin Cachadiablo conociendo el desorden en nuestras galeras, junto sus naves, aleccionando a sus capitanes y les garantizó la victoria si luchaban como valientes corsarios. Arremetieron con grandes alaridos la galera de Portuondo, Azan y Soleiman, uno por proa y otro por la quilla y los destrozaron antes de que fueran socorridos, despedazando a Rodrigo y a sus hombres. Derribaron a hachazos el entandarte imperial para desmoralizar a sus enemigos y envalentonar a los suyos. Cachadiablo , con el apoyo de varios bergantines, dio buena cuenta de Juan Vizcaíno y lo mató junto con sus hombres, Mengalí , junto con otros, persiguió las tres galeras que huían, al ver el pendón real derribado y perdidas las galeras de Portuondo y de Juan Vizcaíno, pudo alcanzar la de Juan de Córdoba , que chocó con unos arrecifes y se le escaparon las de Pedro de Robles y Martín de Arén, Salac con su galera y otras fustas, acabó con la galera de Tortosa y finalmente la de Domingo, matándolos a todos ,excepto al capitán Domingo, que fue herido y preso. Saba combatió a Mateo Sánchez, matándole y apoderándose de su galera. De esta manera venció Cachadiablo a Rodrigo de Portuondo en la batalla de Formentera ocurrida el 25 de octubre de 1529.

(Varios tipos de naves empleadas en la campaña de Túnez, Alcázar de Sevilla)
Teniendo en cuenta que no murieron más de una veintena de turcos en la batalla, después de haber peleado contra los españoles y logrando apresar 6 galeras y un bergantín para aumentar su flota, con el mismo hijo de Rodrigo de Portuondo, Keir-eddin estaba exultante de ver como se aumentaba su fama entre turcos y españoles y viendo que casi todos los corsarios le seguían como jefe supremo a excepción de Sinán el Judío, quiso enviar al Gran Turco un presente para darse a conocer, más si cabe, por esta victoria; le envió sedas y ropajes moriscos que le dieron los moros renegados de Valencia, Aragón y Granada , aparte de ciertos mancebos y muchachos cristianos y algunas niñas. Suleimán agradeció el presente.
Keir-Eddin Barbarroja estaba empeñado en proclamarse el señor de los mares desde Gibraltar hasta Sicilia y envió a Tabac rarez a Gelves para atraer a Sinán el Judío a que se uniese a su flota, Aceptó el ofrecimiento y llegó a Argel con su flota de 2 galeras y 24 galeotas y fustas (otros historiadores rebajan esta cifra), junto con otro gran corsario, Haly Caraman, con 4 galeotas y dos galeras que prendieron cerca de Ostia. Barbarroja se vio por fin, encumbrado a la fama que él tanto perseguía y les colmó de fiestas y presentes, especialmente al Judío, juntó bajo su mando hasta 60 velas, entre ellas 10 galeras, todas bien pertrechadas y abastecidas para la navegación y la batalla.

(Andrea Doria, Museo Naval de Madrid) El paso del almirante Doria al bando del Emperador fue decisivo para darle la supremacía en el Mediterráneo)
La venganza de Andrea Doria
Mientras Barbarroja estaba preparando sus naves para tomar Cádiz. Andrea Doria, por mandato del Emperador, partía para vengar la afrenta de Portuondo, con 38 galeras, entre las que se contaban las enviadas por Francia, ya que Francisco I era , por entonces amigo de Carlos V. Enterándose en Mallorca, Andrea, de que Barbarroja disponía de unas 60 velas, navegó hasta Sargal, donde moraba Hay, y no estaba ni Barbarroja, el Judío, ni Cachadiablo, entrando el de Doria en el puerto , sin disparar la artillería, apoderándose del pueblo , envió tres compañías nuevas italianas, mandadas por Jorge Palanezin, para traer a los cautivos, pero los italianos una vez cumplida la misión se dedicaron a saquear el pueblo, a lo que Hay, prestó a ello, les envió a sus turcos, alárabes a caballo y moros a pie, apresando al de Palanezin con otros 60, y mataron unos 400 a todos los italianos desembarcados. Mientras el de Doria, desistiendo de atacar el alcázar, navegó hasta España, para no toparse con Barbarroja, con los cautivos además de 2 galeras y 6 o 7 fustas, siendo el año de 1530.
Enterado Barbarroja de la incursión en Sargel contra Hary Caraman, puso el grito en el cielo por haber perdido tantos barcos y ver que se arruinaba su empresa contra Cádiz, envió sus naves contra Doria, por la costa genovesa, pero solo consiguió prender dos naos genovesas. Reparó la fortaleza de Argel, previniendo que la armada de el Emperador pensaba atacarla y tomó venganza en los cautivos españoles, empalando al hijo de Portuondo, Domingo, acañaveró a otros muchos y atropelló con caballos algunos de ellos (enterraba vivos a los cristianos, dejando la cabeza y brazos fuera, y echaba los caballos montados sobre ellos), dándoles a todos ellos una muerte cruel. A otros caballeros y nobles, por los cuales tenía pensado pedir 15.000 ducados de rescate, les corto las cabezas, Martín de Vargas (4) fue despedazado, le cortaron su cuerpo, miembro a miembro, por no querer tornarse turco y casarse con una mora.

Andrea Doria toma Corón, Patras y los Dardanelos

Mientras el Emperador estaba en Austria, ayudando a Viena contra el Turco, ordenó a Andrea Doria, juntamente con el papa, que fuera a Grecia contra la armada turca. Pidiendo también ayuda al rey Francisco I de Francia, pero este ya no prestó ninguna ayuda, ya que se hallaba en tratos con Suleimán y Barbarroja. Mientras Andrea Doria, se informó que Imeral y Zay de Gallípoli, comandantes de la flota turca, tenían unas 60 galeras, mientras él consiguió juntar unas 44; a saber 17 suyas, 13 del papa, 5 de Malta, 4 de Sicilia, 3 de Nápoles y 2 de Mónaco y 35 naves grandes, entre las que había 15 galeones y 2 carracas (las mayores de aquella época, una era de Malta y la otra de Génova), con un total de 10.000 soldados españoles, italianos y tudescos. Se puso en marcha la flota, entrando por el faro de Mesina en dirección al cabo Columnas y llegando a Corfú, donde se unió con la flota veneciana de Vicente Capelo, con 60 galeras a punto. Capelo le envió un capitán para saludarle y ofreciéndole puerto y víveres, pero excusándose de no poder prestarle ayuda contra los turcos, en virtud del tratado firmado por Venecia con Suleimán. Pero lo más vergonzoso es que siendo cristiano, aviso a Zay e Imeral de las intenciones del de Doria, para que pudiesen partir del Golfo de Larta, el veneciano le quiso quitar la gloría al de Doria, tanto más por envidia del genovés como para complacer al Gran Turco. Andrea envió a 7 galeras, mandadas por Antonio Doria, en su persecución, más no pasó de Cezigo, mientras que él con las naos de infantería partía hacía Corón(Koroni), la cual era una lengua de tierra, partida en dos barrios, uno turco , el más fuerte y el otro griego, que llaman isla, con un pequeño muelle), situada en Mesenia, Grecia. La cual cercó por mar y tierra, por tierra puso dos baterías, mandadas una por Jerónimo Tutanilla, conde de Sarno, con 7 piezas de artillería, con banderas italianas y la otra, por Jerónimo de Mendoza , con las españolas y otras tantas piezas y escalas para trepar las murallas. Por mar, puso a Saviote con un tercio de las galeras, Antonio Doria con las del papa y él mismo tomó el resto, detrás estaban las naos, amarradas en tierra, pero con tablados como las almenas y las carracas con sacres y falconetes que tanto daño hicieron a los turcos.
En total, batían Corón , 14 piezas de artillería por tierra y 150 por mar, empezaron el ataque los italianos , más no pudieron penetrar porque sus escalas no llegaban a las murallas y desde dentro les disparaban con mosquetes y escopetas y también les lanzaban cal, cantos, arena caliente, pez derretida y fuego artificial. Los españoles no atacaron, pero los del mar tomaron la isla, antes reseñada e izaron el pendón imperial. Al día siguiente, Zadar de Mizitea, llamado “tres dedos”, vino en socorro de Corón, con unos 700 a caballo e intentó entrar por la puerta defendida por Teodoro Spínola, pero no tardo en llegar en su ayuda Pedro Tolfo, con 300 arcabuceros italianos, los cuales le cortaron la cabeza a Zadar y a otros muchos turcos, hasta que Corón cayó en nuestro poder, 32 años después que los turcos lo arrebatasen a los venecianos.
Desoyendo los consejos de quienes le decían que fortificase Corón, dejó un retén de españoles con los griegos en Corón y partió, sin demora, contra Patrás con su flota, estando convencido que los turcos estarían temerosos de él. Sacando de sus naves a los soldados contra el castillo. Derrocando los artilleros la pared que era no era muy fuerte y 1.000 arcabuceros, con el conde de Sarno, disparaban contra los sitiados para evitar que lanzaran piedras y fuego como en Corón. Subieron por las escalas, el primero de ellos, un napolitano, llamado Juan de Cabanillas y después el conde de Sarno, saqueando el castillo que había sido templo de Diana. Los turcos, viendo la imposibilidad de seguir la lucha por la gran cantidad de gente que había dentro, se rindieron con la condición que salieran vestidos y no se tocaran las mujeres. Andrea Doria como buen capitán cristiano que era lo cumplió a rajatabla e incluso ahorcó algunos de sus soldados y degolló a otros por quitar los vestidos a las mujeres y retozar con ellas.
Seguidamente siguió con su flota contra los Dardanelos, que eran dos castillos viejos (uno llamado Río, y el otro, Molhera) a la entrada del golfo de Patrás, enviando el ejército por tierra, comandado por el conde del Sarno. Emplazando la artillería en tierra, Andrea Doria mando recado al alcalde de Río, que si dejaba el castillo libre, los dejaría partir, pero si combatía no habría piedad con los vencidos. Los turcos salieron y los nuestros saquearon el castillo. Mientras se preparaba el cerco a Molhera, colocaron la artillería en posición y el conde de Sarno a sus 4.000 hombres, les ordenó hacer un cuadrado y a descargas de sus arcabuces, hacer retroceder a lo jenízaros que habían salido. Los turcos ya encerrados en su torre, después de perder unos 300 hombres, no vieron otra salida que prender fuego a la pólvora y estallar todos ellos por los aires, junto con la torre. Dejó algunas piezas de su artillería en Corón y los españoles, al mando de Jerónimo de Mendoza. Prometiéndoles volver al año siguiente a proveerlos o a repatriarlos, aún a su costa y se volvió a Génova en aquel invierno de 1532.
En la primavera de 1533, a la vuelta de Constantinopla, Suleimán formó una nueva flota para recuperar Corón. La cercaron el Zay de Galípoli y Lupbey, por mar con unas 60 galeras y el bajá Zizim , por tierra, con un buen ejercito, pronto en la ciudad la falta de víveres se hizo acuciante y unos 10 griegos que se pasaron a los turcos para poder comer, fueron desollados y asados en una parrilla. El bajá requirió a Jerónimo de Mendoza, sabiendo que les escaseaban las provisiones y se estaban comiendo los caballos, asnos e incluso las suelas de zapatos. Pero Jerónimo pidió ayuda al virrey de Nápoles, Pedro de Toledo y luego escribió a Andrea Doria, demandándole la palabra dada (6), cuando se marchó. El Emperador no hizo oídos sordos a la petición de auxilio del de Mendoza y envió dineros a Andrea Doria para armar una flota, enviando a Álvaro de Bazán, con 12 galeras, mientras Doria se fue a Nápoles para formar una escuadra de 30 naos y 27 galeras, antes de ello envió a Diego Palazín con una galera a Corón para llevarle la noticia al de Mendoza de los preparativos de la escuadra imperial y darle ánimos para resistir el asedio. Palazín fue capaz de entrar en el puerto, burlando la flota turca y volver a salir, con noticias de los sitiados. Andrea Doria, embarcó en las naos, el tercio de los españoles, al mando de Rodrigo Machicao, maestre de campo y en las galeras, al marqués de Villafranca, Fabrique de Toledo, con muchos caballeros y soldados, llamados los “guzmanes” y después se fue a Mesina a esperar a Álvaro de Bazán, pero cuando le llegaron las angustiosas noticias de Palazín, puso proa a Corón, sin esperarle.
Al llegar a la isla fue informado que la flota turca se había reforzado con 13 galeras del moro de Alejandría y 1.000 jenízaros de Yusuf Aga. Pasó por el cabo Gallo y vio las galeras turcas en hilera, con las popas hacía tierra, para mejor presentar batalla, ya que habían advertido la presencia de la flota imperial. Andrea Doria iba en medio de las galeras, llevando a la derecha las del Papa y Malta con Salviate y a la izquierda, las de Nápoles y Sicilia, con Antonio Doria. Los turcos enviaron una cortina de fuego y acero desde sus lombardas contra nuestras naves, las de Antonio Doria, pensaron que huían porque tomaron rumbo a Corón y las de Salviate, que se habían desviado mucho por la acción de la artillería turca, mientras los turcos habían tomado las naos del capitán Hermosilla y de Pedro Sarmiento. Pero Andrea Doria acudió en su ayuda y empezó a lombardear a los turcos, mientras Antonio luchaba para recuperar las dos naos, en las que aún luchaban Hermosilla y los suyos. Mataron unos 300/500 jenízaros, uno de ellos el llamado Yusuf.
Mientras Jerónimo y Machicao perseguían a las tropas de Zizim, pensando que éste al ver partir sus galeras se batiría en retirada, abandonando comida y ropas en su retirada. Dejó allí de guarnición a Rodrigo de Machicao, con los españoles y embarcó a Jerónimo de Mendoza hacía su patria. Aunque por el camino, Sinán el Judío se apoderó de tres galeras que se rezagaron por llevar mercaderías a Calabría.

Barbarroja al servicio del Gran Turco
Impresionado por los éxitos de Doria, Suleimán hizo venir a Barbarroja hasta Constantinopla para nombrarlo almirante mayor de su flota, éste para partir hizo las paces con Benalcadi, señor del Cuco y con Francisco I y preparando ricos presentes para contentar a Suleimán , también lleva un tratado de amistad y colaboración del rey francés con la Sublime Puerta, con un ex comunero llamado Rincón , como principal artífice de las negociaciones. Partió de Argel a mediados de agosto de 1533, con 7 galeras y 11 fustas y galeotas, bien armadas y con ricos presentes (esclavos, mozas, muchachos, leones y otros animales) pero, siempre temiendo no encontrarse a Doria en su camino. Mientras tanto, Suleiman tenía unas informaciones de bajas próximos a él que desaconsejaban darle el mando de la flota a Barbarroja, ya que le dijeron que una vez tuviera el mando se sublevaría contrael mismo Sultán, por lo que lo derivó a Ibrahim Bajá, gran visir de Suleimán el Magnifico. Ibrahim recibió al corsario y después de hablar de los planes que tenía Barbarroja, en España, Italia y Túnez, convenció a Suleimán para que le nombrase bajá y le diera el mando de su flota.

Pirata turco a punto para un abordaje
Le dio Suleimán a Barbarroja, 80 galeras y 20 fustas, con 800 jenízaros y 8.000 turcos, a parte de unos 800.000 ducados para marchar contra Italia y concretamente Génova, para dársela a Francisco I, que tanto la ansiaba y también contra Túnez. Durante la travesía conquistaron Corón que los españoles habían desamparado, cortándole la cabeza a Rodrigo de Machicao, pasando por Mesina, Calabria, Prochita, Fundi, llegó a Saona y allí viendo que el francés no acudía y se pasaba septiembre de 1534, dejó Barbarroja la empresa de Génova y partió hacia Túnez. El corsario llegó a Túnez, cuando sus habitantes andaban descontentos con su rey Muley Azán y por eso Barbarroja que se presentó con 10.000 turcos y sus jenízaros, los habitantes lo aclamaron (según las fuentes de los turcos, Barbarroja vino a petición de la población), debido a ello el rey con sus mujeres e hijos se fue con los alábares y así fue como Barbarroja se hizo rey de Túnez.
Causo espanto en la corte de España la caída de Túnez en manos de Barbarroja y del peligro que corrían toda Italia. El Emperador hizo fortificar todas las defensas de Nápoles y Sicilia, más sabiendo que Barbarroja había echado de Túnez a Muley Azán, puso todo su empeño en echarlo de ahí. Escribió en secreto a Andrea Doria, a los virreyes de Nápoles, Cerdeña y Sicilia, al marqués del Vasto, a Antonio de Leyva, que preparasen cuantos navíos y gentes pudieran. Preparando en Alemania 8.000 hombres y en España otros tantos con 700 jinetes. Pidiendo a Francisco I las galeras que tenía en Marsella, bien pertrechadas, pero este que ya tenía preparado un tratado de amistad y colaboración son Suleimán, se negó, El Papa que medió entre los dos, tampoco pudo conseguir las galeras francesas, pero él si le dio 12 galeras a Carlos V y la cuarta parte de los beneficios contra los infieles. Marchando Carlos de Madrid a Barcelona, y allí se juntaron 25 carabelas con el galeón del rey, con 2.000 portugueses, 60 o más ucas con víveres, armas y municiones especialmente pelotas y pólvora, 50 naos y galeones españoles con los 8.000 soldados novicios y 700 jinetes. Llegaron 15 galeras con Álvaro de Bazán, Andrea Doria con 3 galeones y 16 galeras y se embarcó Carlos V, día de S. Felipe el 30 de mayo de 1535, en la galera que le trajo el de Doria, con 4 hileras de remos, 24 banderas de damasco amarillo con las armas imperiales y un crucifijo de oro con una gran bandera blanca, con llaves y cálices y las aspas de S. Andrés , con el lema “ Gastará y quebrará el arco , quemara con fuego las armas y saetas “ Y otras de damasco rojo con las columnas de Hércules, con el lema Plus Ultra. Pasando por el puerto de Alcudia, Mahón y llegó a Callar de Cerdeña el 11 de junio, el día de S. Bernabé. Allí se le unió el marqués del Vasto, con la infantería, 5.000 hombres con 24 capitanes los llevó a embarcar, junto con los 8.000 alemanes de Maximiliano Ebersteyn en 38 naos. Y en Callar se le juntó la flota de Sicilia, con Berenguel de Requesenes. Juntó pues Carlos, 25.000 soldados, 2.000 a caballo y unos 700 navíos, entre grandes y pequeños; 70 urcas de Flandes, 40 galeones, 100 naves, 25 carabelas portuguesas y otras andaluzas, galeras 12 del Papa, 4 de Malta con el prior de Pisa, 15 nuestras con Álvaro de Bazán, 19 de Andrea Doria, 10 de Sicilia, 9 de Génova, 6 de Nápoles, con García de Toledo, 5 de Antonio Doria y 2 de Mónaco., unas 82 bien armadas.
Preguntándole al Emperador quien había de ser el capitán general, éste les contestó, cogiendo un crucifijo: “Aquel cuyo alférez él era”. Marchando con rumbo a La Goleta, con los portugueses en vanguardia, él en medio y Álvaro de Bazán, detrás, prendieron dos naves francesas, con el embajador de Francia para el Gran Turco y de paso avisar a Barbarroja de la llegada de nuestra flota.

Galeras provistas de espolón y con la proa artillada, empleadas en la campaña de Túnez, Alcázar de Sevilla.
Barbarroja mientras tanto, empleaba a 9.000 cristianos cautivos y la tercera parte de los habitantes de Túnez en fortificar la plaza y pensó en librar la batalla en tierra firme (hay quien dice que no creyó nunca que el Emperador en persona, armara tal flota y no le dio tiempo a armar sus galeras). Artilló muy bien La Goleta, las Torres de Sal y Agua y a Túnez, tenía a su disposición 7.000 turcos más otros 1.000 en la Goleta, muchos de ellos armados con arcabuces, 800 jenízaros, 7.000 arqueros moros, 7.000 con lanzas y unos 8.000 alábares a caballo, muchos sin sillas, pero todos ellos armados con lanzas jinetas o con ballestas antiguas.
Envió 14 galeras a Bona y 12 a Argel con sus tesoros, cuando supo de seguro que venía el Emperador, por unos moros que huyeron de una galera. Encerró a los cristianos cautivos en la fortaleza de Túnez, luego pensó en si quemarlos vivos por miedo que no se sublevasen a la vista de la flota imperial. Se reunió con sus capitanes, lo más florido de los corsarios turcos,; Sinán el Judío, Hayddin Cachadiablo, Tabac, Salac y Jafer aga capitán de la infantería otomana. Puso la Goleta en manos de Sinán el Judío, no sin antes decirle que la flota, la honra, el reino y la vida de Túnez estaban en sus manos. Mientras él se fue a la capital para evitar una rebelión.
El sitio de la Goleta
Estaba situada en una garganta, de eso viene su nombre, gola, que va del Estaño a Túnez, en el Estaño había una torre cuadrada de ladrillos, de muy gruesa pared, y en medio tenía una cisterna. La tierra hacía poniente, donde están las torres de Agua y Sal, carece de agua pero abunda la fruta, por levante se comunica al mar y al Estaño y hay un puente para entrar y salir a tierra, el norte es todo mar. Por todo esto la Goleta era un fuerte natural, lleno de hombres fuertes y valientes y con 40 piezas de artillería e infinidad de ballestas.
Mientras tanto la flota imperial, había desembarcado y tomado la torre de la Sal, bajando Carlos V y el infante con los demás señores y caballeros, habiendo tomado tierra, bajaron también los caballos, artillería y provisiones, se tomó luego la torre del Agua y entre las dos torres se montó la tienda real. Mientras llegó una nao que venía de Túnez y la prendieron nuestros soldados, y unos renegados que iban en ella informaron a Carlos V de los movimientos de Barbarroja y de cómo estaban Túnez y la Goleta. El Emperador les perdonó la vida a todos menos a uno, un fraile oriundo de Sevilla, que llevaba turbante lo mandó quemar vivo. Las escaramuzas que siguieron fueron favorables a los infieles que conociendo mejor el terreno, no perdonaron ni a los que se rindieron.
Habían algunos de sus capitanes que discrepaban de tomar la Goleta primero, ya que hubieran preferido ir directamente contra Túnez y acabar con Barbarroja, pero Carlos impuso su prudencia de no dejar detrás aquel importante bastión. Viendo unos movimientos de tropas turcas, el conde de Sarno con algunas compañías, bajó a por ellos buscando gloria, pero Salac un valiente corsario les tomó la espalda y acabaron con el conde, entrando los turcos en su mismo pabellón , llevándose ropa y plata de la misma. Estaban quejosos los italianos de que los españoles estando cerca no los hubieran socorrido, pero sino lo hubieran hecho pocos hubiesen escapado. Salac envió la cabeza y la mano derecha del conde a Barbarroja. Mientras Tabac otro famoso corsario también cargó contra los españoles y le prendió la bandera de Francisco Sarmiento hasta que los españoles reaccionaron y los echaron de allí. En la Goleta estaban ufanos por las gestas de Salac y Tabac.
Viendo lo bien que les iban las escaramuzas a los sitiados, Jafer y sus jenízaros también quisieron probar su valor, ya que eran la guardia de la Sublime Puerta, atacando a los españoles y lanzándoles piedras, flechas y pelotas, a lo que respondieron los nuestros con sus arcabuces y el marqués del Vasto con sus italianos y sus alabardas y los turcos no le hacían ascos a la lucha, pero hubieron de volver la espalda gracias a nuestros arcabuceros. Cayendo Jafar de dos pelotazos y partiendo raudos los turcos hacía la Goleta con los nuestros pisándoles los talones, en dirección a la muralla de el Estaño, donde Sinán el Judío y los suyos, les lanzaron toda suerte de proyectiles, piedras, pelotas y flechas, matando a Diego de Ávila e hiriendo a Rodrigo de Ripalda entre otros.
Cada día aumentaban las escaramuzas, las grandes piezas de artillería de Barbarroja desde el olivar de Túnez, cañoneaban la Goleta. Llegando los alábares hasta las trincheras, con sus gritos y alaridos intimidatorios, yendo a por ellos el Emperador y sus caballeros, con la mitad de los alemanes y españoles y sus arcabuceros, echándolos de allí, y les tomó su artillería,. Muriendo ese día 50 turcos y alábares y 7 españoles. Mandados llamar por Carlos, Fernando de Gonzaga y el señor Alarcón, que como técnico experimentado, recorrió las trincheras, subsanando los defectos que encontrara en ellas, se hicieron nuevas hasta tres veces. Pensaban que la Goleta era mucho más débil, pero Sinán el Judío había reparado el portillo colocando remos, tablas y tierra. Haciendo un calor sofocante durante el día y un frío intenso en la noche, debido al intenso rocío, empezó a escasear el agua y los nuestros se vieron obligados a comer manzanas verdes para calmar su sed.
Mandando el Emperador asentar las piezas de artillería organizó el ejército, junto con el marqués del Vasto, en tres tercios con las órdenes que habían de cumplir y ordenó también a Andrea Doria, se colocaran sus naves en lugares estratégicos para batir la plaza con su artillería. Una tempestad de arena dificultó las maniobras, durante dos días, hasta que por fin se dio la orden el 14 de Julio, por mar y tierra, durante 6 horas ininterrumpidas la artillería imperial batió la plaza fuerte, temblando la tierra y amenazando romperse la mar. Cayó buena parte de la torre, con su barbacana, sepultando artillería y artilleros, pero no dejó una buena brecha por donde penetrar nuestros soldados, otra vez arremetieron disparando las culebrinas y cañones, más ya sin pelotas, para no dañar a los atacantes. Situadas ya en el muro las escalas, empezaron los nuestros el ataque con un brío sin igual, pero los defensores contraatacan con toda clase de artilugios, pelotas, flechas, cantos y fuego artificial, el cual se pegaba mucho, viendo ya la causa perdida, empezaron a huir hacía el puente, anteriormente reseñado, otros se arrojaron al Estaño y Sinán el Judío con sus capitanes huyó hacía Túnez. Cobraron las tropas imperiales hasta 40 piezas de artillería, grabadas con la flor de lis, prueba fehaciente de la ayuda de Francia a los berberiscos (junto con unas cartas de Francisco I a Barbarroja para hacer el tratado, cartas que el mismo Emperador entregó al Papa) y también se apoderaron de la flota. Barbarroja se sintió muy preocupado más por la pérdida de la flota que de la Goleta, porque esta era la que le había dado la posesión del mar y porque le complicaba mucho su huída. Riñó mucho al Judío por esta pérdida, extremó las precauciones en ciudad, dio dinero a los hombres principales de la ciudad, que estaban rebotados por la pérdida de la Goleta, a pesar de ello contaba con 100.000 combatientes que los jeques, enemigos mortales de Muley Ázan y de los cristianos, como Mezquin, Ulat, Jacob, Mozabito y otros.

(El Emperador mandó fortificar La Goleta, dejando en ella una guarnición al mando de Bernardino de Mendoza y las tropas reembarcaron, tapiz de la serie “La conquista de Túnez, Alcázar de Sevilla)
Mientras el depuesto rey de Túnez Muley(significa nuestro “don” o sultán de turcos) Azán , envió a el Emperador, 4.000 ducados y otros presentes de ropa, con tres mensajeros, y le pidió unas galeras para poder ir con él. Vino éste con unos 200 caballeros, unos 15 días antes de tomar la Goleta se inclinó ante Carlos y besando su mano, le pidió que le restituyera en el trono, después de derrotar a Barbarroja. Este le garantizó el hecho, vencido Barbarroja y tomada Túnez sería repuesto. Mientras el rey, quedó sumamente impresionado de las salvas de arcabuces que se hicieron en su honor y sorprendido de la gran cantidad de cosas que habían en la plaza y de cómo, calladamente, compraban y vendían los soldados con más de una lengua. Reinó Azán durante siete años, perseverando en sus antiguas costumbres, crueldad y codicia Este rey fue dos veces echado de su reino, una por Barbarroja y otra por su propio hijo Ahmad, que le quemó los ojos y así murió invidente y desheredado.

(Caballería imperial (detalle de un tapiz de la serie” La toma de Túnez”, Alcázar de Sevilla)
La toma de Túnez
Mientras el Emperador, restauraba la fortaleza abatida y dejaba unos 600 españoles a cargo de la Goleta, habían algunos que decían que garantizada la seguridad del mar con la presa de la flota de la Goleta no había necesidad de ir más allá. Otros decían que ni la infantería bastara contra tantos moriscos, ya que les faltaban muchas ballestas, ni la caballería contra los 15.000/20.000 alabares montados, a parte de que el calor y la sed, teniendo en cuenta que Barbarroja emponzoñaría los pozos de agua, serían un obstáculo difícil de superar. No por ello hicieron desistir al Emperador de sus planes, los cuales eran además de lo logrado, echar a Barbarroja de Túnez y que antes de salir de España se habían tenido en cuenta estos males y otros peores, pero la seguridad de sus vasallos y de Italia, privaba sobre el resto. Informado por Muley Azán de la fortaleza de su alcazaba, que caminos habían de seguir y que pozos y cisternas se hallaban antes de la ciudad. Mandó a Andrea Doria que proveyese al ejército por el Estaño, con barcas, de agua, pan y otras provisiones y que hiciera llegar al marqués del Vasto, botas, calabazas con agua y provisiones para tres o cuatro días y 12 tiros sin bestias, los 6 más grandes con pelotas y pólvora. El se puso de punto en blanco y a caballo recorría los escuadrones para animarlos en su empresa, estos le correspondían a voces, que tomarían Túnez, Berbería y hasta la ciudad santa de Jerusalén. El en medio del ejército y delante del crucifijo, acompañado del infante, con los italianos a su izquierda, debajo del príncipe de Salerno, los españoles a la derecha, bajo Alarcón. Delante el marqués del Vasto los alemanes de Eberstein y detrás el Duque de Alba.

Pronto empezaron los soldados a desmandarse a causa de la sed y por el fortísimo calor, lo cual inquieto al Emperador ya que Barbarroja estaba ya cerca con sus huestes, y eso que el marqués del Vasto, ni a cuchilladas podía ordenar la tropa, yendo Carlos a hacer valer su autoridad, los soldados llegaron a pagar dos ducados por un sorbo de agua, un capitán italiano se ahogó al lanzarse a beber a una cisterna. Marcharon hasta una legua de Túnez, donde Barbarroja les estaba esperando con 9 o 10 tiros gruesos, y con 15.000 hombres a caballo y otros 1.000 de a pie. Sonaron las trompetas en orden de batalla, el marqués del Vasto le dijo a Carlos, que se recogiera hasta el cuerpo de banderas, ya que les estaban llegando unas pelotas que les lanzaban los turcos y le comentó el Emperador que nunca murió un emperador por la artillería, pero le hizo caso y se refugió. Descargaron tal cantidad de pelotas, los imperiales que derribaron cerca de 400 berberiscos antes de juntarse con los demás. Los turcos y los jenízaros huyeron a Túnez, también los moros y alázares a Rebat, otros a Babazuech, a Reztabi y a Bardi, arrabales de la ciudad. Barbarroja, ciego de ira, quiso quemar a 3.000 cristianos cautivos, sino hubiera sido por Sinán, el cual le afeo su conducta. Salió a la mezquita mayor para decir a sus principales que habían de resistir, ya que los cristianos por poca resistencia que hubiera, perecerían de sed.

Caballería berberisca en lucha contra los cristianos desembarcados, tapiz de la serie. “La toma de Túnez”, Alcázar de Sevilla.
Mientras tanto, varios renegados abrieron las puertas de los cautivos, y les ayudaron a quitarse los grilletes, esposas y cadenas. Aprendieron a los guardianes turcos y tomaron la puerta, pero Baeza, el alcaíde de la alcazaba, que estaba cargando los tesoros en sus camellos, reacciono y junto con otros guardias, mataron a unos cuantos cristianos y se apoderó de la puerta, no tardando en dar aviso a Barbarroa, el cual, renegando de Mahoma y del Judío, que le impidió quemarlos y queriendo evitar su captura por el Emperador, marchó de Túnez, junto a Baeza, Cachadiablo, Sinán y otros muchos renegados y corsarios, en total unos 7.000 hombres. A todo esto el Emperador, que temía alguna emboscada, se apercibió por unos cristianos huidos que Barbarroja había huido de Túnez y los cautivos se habían apoderado de la alcazaba, no por ello, dejó de cerciorarse enviando a sus capitanes Jaén y Bocanegra con sus compañías, los cuales le confirmaron que Barbarroja había cruzado el río Guadilbarbar, en su huida y Carlos V llegó a las puertas de Túnez el 21 de Julio.
Ya los notables salieron a recibir al Emperador y a Muley Azan, para darles las llaves de la ciudad, ofreciéndoles para que no les saquearan ofreciendo dineros, ropa y comida, ya que Dios le daba la victoria sobre sus enemigos, les libraba del tirano corsario y le restituía su antiguo rey y señor. Los soldados clamaban por el saco, y los tunecinos lo merecían al haber apoyado tanto a Barbarroja. Entró el marqués del Vasto en la alcazaba y por un informe de un genovés, encontró en una cisterna, 30.000 ducados que habían echado en zurrones, entrando a manadas los soldados al saqueo de la ciudad, matando a los que se oponían y seduciendo a niños, doncellas y bellas mujeres.
Mientras el Emperador se fue a la alcazaba para felicitar a los cristianos sublevados, liberándolos a todos, junto con los de la ciudad, en total unos 10.000, entregando 81 franceses al embajador de Francia. Hizo la merced al marqués del Vasto de los 30.000 ducados recuperados y a los cautivos lo que tomaran. Mandó un pregón, so pena de muerte, que no matasen ni prendiesen a nadie de Túnez, dejando al rey Azan que tomase lo que quisiera. Éste sintió mucho la pérdida de una gran y rica biblioteca de todas las ciencias, en especial sobre el Corán e historias de los reyes de su linaje, cuyos libros estaban con manillas de plata y una botica de perfumes y olores con una gran cantidad de almizcle, ámbar, algalia y benjuí. Además de una grandísima tienda de colores excelentísimos como el grana y azul y la seda de armas que fueran del rey de Francia, San Luís, el cual murió allí, teniendo cercado Túnez, 265 años antes. Estimó el Emperador dar libertad a unos 15.000 cristianos de varios países que habían en poder de Barbarroja y otros moros.

(Arcabuceros españoles, tapiz de “La conquista de Túnez”, Alcázar de Sevilla)
Continuando Barbarroja en su huida en dirección a Bona, y hacia allí envió Carlos V, a Adam Centurión y a Juanetín de Oria, con 15 galeras a prender a las de Barbarroja que estaban debajo del agua y no las podían sacar, pero Keir-Eddin había puesto en la boca del río unas piezas de artillería para protegerlos de los españoles, mientras sus capitanes vaciaban el agua de los barcos y los bajaron a la orilla del mar. Enterados los españoles que el corsario tenía 14 galeras a punto de combate y un fuerte muy artillado se volvieron en sus pasos.

Llegado esto a oídos de Andrea Doria, acudió al pequeño puerto de Bona, con 40 galeras y como Keir-Eddin ya había huido, tomó el muelle y el fuerte. Llegado éste de Bona, preparó la flota para su partida. Carlos V puso a Bernardino de Mendoza en la Goleta, con 1.000 españoles y algunos técnicos que la reparasen, derrocando las torres de Sal y Agua, despidió a las naves de Portugal y Castilla y se embarcó para España. Mientras Barbarroja degollaba a Baeza, culpándolo de la pérdida de Túnez, siendo este renegado el más querido por el corsario. Armó pues una nueva flota en Argel y partió hacía Mallorca, llegó a Menorca y penetró en el puerto de Mahón, ondeando banderas cristianas y los nuestros aún celebrando la victoria del Emperador, cayeron en el engaño y Barbarroja con 2.500 turcos cercó la ciudad, esta recibió los refuerzos de Ciudadela de unos 300/500 hombres, el cerco duró entre tres o cuatro días. Hasta que al final la tomó, siendo muertos unos 800 cristianos y otros 300 quemados.

Torre de defensa, llamada de S. Nicolás, en Ciudadela (Menorca). En 1536 los piratas berberiscos asaltaron la isla de Menorca.
No tardó Keir-Eddin en partir a Constantinopla para realzar sus hazañas delante del Gran turco. Suleimán que venía de las guerras con el Sofí, le recibió eufórico, ya que según le dijo había cumplido con sus expectativas ya que se había enfrentado al poder del Emperador y sin ayuda de nadie había tomado Túnez y Mahón y dándole promesa de facilitarle otra flota para su venganza.
La batalla de Preveza
Estando los venecianos agobiados por la presencia en sus aguas del Turco, que no dejaba de hostigarlos, pidió ayuda al Papa, España y Francia, estos a excepción de Francia que como hemos comentado tenía un tratado de amistad con los turcos, formaron la Liga Santa; Estados Pontificios, España, República de Venecia, República de Génova y los caballeros de Malta y armaron 134 galeras, en principio habían de ser 200. Formase esta liga en Roma, delante del Sumo Pontífice y del embajador del Emperador, el marqués de Aguilar, Julio Manrique y Marco Antonio Contarino, embajador de Venecia, el 8 de enero de 1538, más Andrea Doria no pudo asistir por tener de traer el Emperador desde Aigües Mortes. Mientras Keir-Eddin continuaba con sus correrías por el mar atacando Candía, Pretimo, la Frasquía, Modón y pasó luego a Preveza, para estorbar a la flota papal y veneciana que estaba en Corfú. Mientras el enviado papal, el Patriarca de Aquileya, con sus naves entro en el golfo, sorteando la artillería turca, aprovechando para ver la situación de las naves turcas y la entrada al golfo.

Mientras en Corfú, llegaba Andrea Doria y de acuerdo con el Patriarca y Vicente Capelo, se fue a la Gomeriza, a esperar al resto de la escuadra, formaron pues 134 galeras de las 200, 27 del Papa, 49 de Emperador y 55 de Venecia, más 250 naves de menor calado, Los hombres de pago, sin los de las galeras eran 5.000 italianos y 11.000 españoles, soldados viejos de Lombardia y África. Mientras Barbarroja los esperaba en el golfo de Arta con 87 galeras, 30 galeotas y 35 fustas y bergantines, armada potente pero inferior a la nuestra y no estando muy seguro de la suerte de la batalla, puso las popas junto a tierra para salvar a su gente si los nuestros los acometieran. Keir-eddin al contar nuestras naves tuvo gran temor, pero él disimuló, según cuentan, diciendo que había muchos y diferentes capitanes para poder vencerle. Se cuenta que un eunuco, llamado Monuc, de la puerta del Gran Turco le reprendió, tratándole de cobarde al no pelear y que Suleiman se lo tendría en cuenta, entonces cuentan que Barbarroja contestó: “Vamos a pelear aunque nos superen en número, no sea que nos acuse esta medio mujer” y dio la señal de partida y ataque. Salió con un tercio de su flota, puso a Tabac a su derecha y a Salac, por la izquierda y por delante a Dragut, con 10 galeras y 6 galeotas. Andrea Doria vio a los turcos con ganas de pelea, cosa que el no pensaba y debido a sus diferencias con los venecianos, las naves salieron tarde y se estorbaron al efectuar la maniobra, no consiguiendo llegar a ponerse en línea de combate, nunca los nuestros tuvieron más ganas de combatir que ese día, pensando que Barbarroja huía, no queriendo el de Doria pelear sin las naves, ni Barbarrroja con ellas. Calmó en esto el viento, que fue la perdición de los nuestros, porque pararon las naos y no se hallaron las galeras a tiempo. Barbarroja hizo de tres alas, dos, a manera de luna nueva, y conociendo el desatino de los nuestros, mandó a los suyos que arremetieran contra ellas antes de ponerse el sol, pues había bonanza, mientras Dragut ya los estaba combatiendo a los venecianos. Acometiendo los turcos y quemaron dos naos, una de Candía y otra de Venecia, tomaron otras tres de los españoles, mientras los capitanes Bocanegra y Machín de Monguía, hundieron tres galeras turcas. Fueron contra la de Monguía hasta 85 galeras y fustas. Tomó asimismo, Salac dos galeras venecianas, debido a oscuridad pensando en ir a los suyos fueron a por los enemigos. Aquí se especula también en contra de Andrea Doria (7), que colocase a los venecianos, sus antiguos enemigos en la vanguardia y sus naves genovesas en la retaguardia.
Con la caída de la noche y una fuerte tormenta de truenos y relámpagos y por miedo a ella, primero Barbarroja y después Andrea(7) se retiraron y Doria puso rumbo a Corfú, (este extraño enfrentamiento en Preveza, supuso el triunfo otomano contra los cristianos en el Mediterráneo Central y oriental, Venecia firma la paz , por separado con la Sublime Puerta, poniendo fin a la Liga, para los historiadores occidentales esta batalla pasa desapercibida, no así para los otomanos, la cual tiene un significado parecido a la de Lepanto para los cristianos, es celebrado actualmente por la marina turca, el aniversario del 25 de septiembre ,con una parada militar y una ofrenda floral ante la tumba Keir-Eddin Barbarroja(8))
Castelnouvo
Estando Andrea Doria y Vicente Capelo, enojados y enfrentados, después de los últimos acontecimientos, tuvo que surgir la figura de Fernando de Gonzaga, virrey de Sicilia, para que hicieran las paces y se decidió que para acabar con Barbarroja y enmendar lo pasado se metieran en cada galera veneciana unos 50 arcabuceros españoles. Así que habiendo marchado Barbarroja al golfo de Arta, ellos decidieron darle un cuarto de sus galeras al de Gonzaga y marchar contra Castelnouvo(actual Hergnovi, en Montenegro),un lugar en el golfo de Cátaro, no muy fuerte, pero con un baluarte encarado al mar y un castillo sobre una peña, guardado por unos pocos turcos. Se produjo un desembarco de los imperiales en Cátaro de unas 13 piezas de artillería más cuatro compañías de españoles que hicieron huir a los turcos a caballo. A los tres días de asedio se rindieron los del baluarte a Vicente Capelo y los del castillo, a el de Gonzaga. El saqueo fue productivo, ya que se capturaron 1.600 cautivos, al final Andrea Doria, contradiciendo a Capelo, metió en el castillo, una guarnición mandada por Francisco Sarmiento, con 15 compañías, en las cuales habían 3.000 españoles.
Al llegar a oídos de Keir-Eddin que los imperiales estaban cercando Castelnouvo, zarpó raudo hacía el lugar, pero le sorprendió una tormenta, a la altura de la isla Saseno, que le hizo perder 60 navíos y unos 20.000 hombres, tras cuya noticia Capelo y Gonzaga quisieron ir tras él para acabar la faena., más el de Doria lo impidió por miedo a sufrir otra tormenta, ya que por esas fechas de Todos los Santos, eran muy frecuentes las mismas. Pero Suleimán se enojó por la pérdida de Castelnouvo y mandó dineros a Barbarroja para que rehiciera la flota y marchara sobre esta población, acompañado por Ulamen con su ejército.
Este Ulamen, persa era un buen guerrero, al cual hizo el Gran Turco, gobernador de Bosnia, reunió para la empresa más de 30.000 hombres y unos 7.000 jenízaros, armando Barbarroja, otras cuantas galeras como el año pasado, con tres grandes mahonas para llevar sus pertrechos; artillería, pólvora, pelotas, bizcocho. Embarcando 10.000 turcos y 4.000 jenízaros, y estando avisados que Juanetín de Oria, había ido a proveer a Castelnouvo con unas 20 galeras, envió a Sinán el Judío con 30 galeotas, para que se colocaran a la entrada del golfo de Cátaro y así impedir la salida del de Oria hasta la llegada de Barbarroja con su flota. Pero el de Oría había zarpado 4 días antes y no lo pudieron atrapar. Mandó Barbarroja el desembarco de unos 1.000 turcos de reconocimiento, pero al apercibirse de ello los sitiados salieron de la ciudad, 20 arcabuceros más dos compañías de los capitanes Machín de Murguía y Lázaro de Córon con sus albaneses, lo cuales hicieron retroceder a los turcos a sus naves. Los corsarios no tardaron el volver con más gente y saliendo Francisco Sarmiento, y los capitanes Álvaro de Mendoza y Juan Vizcaíno con 600 compañeros, se enzarzaron en una dura pelea, en la que cayeron solo 12 imperiales por 300 turcos muertos y 30 prisioneros.
No tardó en llegar Ulamen con su ejército, construyeron trincheras con sus baluartes, con arcas de madera, plantaron 44 piezas de artillería, con 7 culebrinas dobles y 4 cañones de Rodas y 4 basiliscos que lanzaban pelotas de hasta 100 libras, aunque en sus incursiones sufrieron cerca de 1.000 muertos. Dichas piezas empezaron a batir las posiciones imperiales uniendo al fuego artillero de las galeras. Mientras enviaron tropas para amenazar a los de la ciudad con unas escaramuzas, un día antes de la lluvia artillera, pero salieron unos 800 españoles, la mitad de ellos arcabuceros y dieron buena cuenta de hasta 1.000 turcos e hicieron prisioneros a otros tantos. Enojase Barbarroja y ordenó el cese de las escaramuzas, después durante 9 días, los cañones turcos martillearon a los imperiales y desde las galeras de Salac que llevaban dos y hasta tres cañones grandes. Mientras Francisco Sarmiento envió al capitán Alcocer a España y a Pedro de Sotomayor y a Zambrana a Sicilia y Brindisi, donde estaba Andrea Doria con su flota, a solicitar los refuerzos prometidos, pero nadie acudió en su ayuda (6).La resistencia duró 22 días seguidos, los imponentes cañones turcos que ya habían batido Viena y Constantinopla, abatieron las murallas , pero ni cuando los sitiados solo sumaban 600, enarbolaron la bandera blanca. Fernando Sarmiento y sus capitanes, murieron y los 200 que se llegaron a rendir. Muchos de ellos acabaron decapitados y rindiese la plaza el 7 de agosto 1539. Cuentan que se lanzaron 9.000 pelotas solo sobre el castillo, muriendo casi todos los jenízaros y 16.000 turcos y morlacos, aunque hay quien dice que las bajas fueron 37.000. Esta gesta fue cantada, junto con las hazañas del tercio de Sarmiento por toda Europa.

Otro fracaso en Argel
Capitulo aparte merece la ciudad de Argel, punto clave y estratégico de las incursiones de los piratas beberiscos, la cual llegó a tener unos 30.000 esclavos y prisioneros cristianos, también se cuenta que Barbarroja trasladó a ese puerto unos 70.000 mudéjares españoles, entre 1504 al 1510, los cuales le eran imprescindibles por sus grandes conocimientos de las costas y puertos españoles y le daban la información precisa de cuando y donde debían atacar.
En esta ciudad todo tenía un precio, los cautivos de familias más destacadas tenían un precio de 5.000 ducados de oro, de cuyas mediaciones se encargaban las órdenes religiosas de los mercedarios y trinitarios. Aunque según ciertas fuentes, no confirmadas, miembros de la Iglesia medraban en estos oficios, habían algunas excepciones los musulmanes de alto rango eran intercambiados por cristianos también de iguales condiciones. La escasez de remeros, en ambos bandos, hacía más boyante el negocio, con una premura era esencial mantenerlos el mayor tiempo posible con vida, con el menor coste. Esta intensa actividad comercial y las luchas políticas y religiosas en el Mediterráneo, ilustran más si cabe, la imparable pujanza de Argel, era tal cantidad de riquezas las que atesoraba la ciudad , que disponía de una casa de la moneda propia, unos baños con gran lujo de detalles, una escuela de Teología y un hospital para los menesterosos. También gozaba de una cierta autonomía entre las presiones del imperio Turco y de Constantinopla, ya que a pesar de que el comercio con la Media Luna estaba prohibido para la Europa cristiana, en los muelles de Argel se podían ver navíos de España. Italia, Inglaterra , Países Bajos y Francia, todos atraídos por la ganancia fácil. Ni tan solo la religión era un obstáculo para los negocios, ya que los feligreses cambiaban de credo según de que lado el viento soplaba, es por ello que el Emperador tenía puestos sus ojos en la ciudad.
Desoyendo los consejos del Papa que consideraba que era más importante frenar a los turcos en Europa, después de la conquista de Budapest, y de sus propios generales, Andrea Doria y el Marqués del Vasto, que también le desaconsejaron la aventura africana, ya que se estaba consumiendo el verano de 1541 y por ende, se acercaban las épocas de los temporales.
Carlos V empezó a reunir la flota en el puerto de Palma de Mallorca, desde donde parten para Argel el 18 de octubre de 1541, reuniéndose allí la flota que había partido de Málaga y los galeones del Cantábrico, reuniéndose todos en el golfo Cajina, al oeste de Argel.
Juntándose todos con un total de 65 galeras y unas 300 embarcaciones de menor calaje, con unos 23.000 hombres (6.000 alemanes, 6.000 italianos), con 2.000 caballeros y 4.000 de la dotación de las galeras, con ellos estaban el propio Carlos V ,Andrea Doria(jefe de la escuadra), Antonio Doria, Berenguer de Requesens, El Duque de Alba, Hernán Córtes y Bernardino de Mendoza. El día 21 empieza un fuerte temporal que en principio los capitanes imperiales aconsejan al Emperador que abandone esta empresa, pero él desoye estos consejos. Y el domingo 23 empieza el desembarco, pero el temporal impidió el desembarco del material pesado, y los víveres.
Los desembarcados se dividen en tres cuerpos a saber, en medio los alemanes con el Duque de Alba y Carlos V, en vanguardia, los españoles con Hernando Gonzaga y por la costa, los italianos de Camillo Collona y los caballeros de Malta, pero son atacados por la salida de los defensores a caballo, con escopetas y ballestas, mientras en la ciudad solo quedaban unos 800 turcos y 5.000 moros. Se retrasa el ataque un par de días, debido a carecer de artillería pesada y las escalas para trepar los muros, pero las galeras desde el mar, machacan la ciudad, pero los imperiales han conseguido cerrar el cerco. Vuelve a recrudecer el temporal que hunde unos 150 navíos con provisiones y pertrechos, muchas naves se salvan arrojando los cañones al agua, y las tripulaciones que sobrevivieron fueron acuchilladas por los defensores.
Mientras Andrea Doria, pone al resto de sus naves a cobijo, retirándolas al cabo Matefu, mientras en la costa, el consejo de generales acepta retirarse al cobijo de las naves de Doria, bajo la protección de Hernán Cortes, el cual le pidió a Carlos V que embarcase y le dejase los soldados para volver a sitiar Argel. Los barcos tuvieron de arrojar a los caballos al mar para dejar espacio a los reembarcados. Mientras, por efecto del temporal, la flota se disgrega unos navíos parten hacía Orán, España, Italia, etc. Las bajas fueron enormes en hombres y material, pero no se contabilizaron.
Keir-eddin Barbarroja(9) murió a los 80 años, muy grueso y lujurioso, le faltaba calor vital en las piernas y muslos y un médico judío le puso en esas partes niños de tierna edad, para calentárselos, recobró las fuerzas que le iban abandonando, hasta que le dio una calentura y expiró este gran corsario. Era cruel y avaro, murió riquísimo en sus casas de Binatax, dejando por heredero, con licencia del Gran turco, a su hijo Azán que era rey de Argel, en 1546 y fue enterrado a orillas del Bósforo, muy cerca de su casa y del Top Hane(fábrica de cañones) . Su tumba fue encargada al mejor arquitecto otomano de la época, Mimar Sinán, y en su tumba se colocó el siguiente epitafio: “Esta es la tumba del guerrero de la fe, el almirante Keir-Eddin Barbarroja, conquistador de Túnez y Argel. Dios lo tenga en su misericordia). Pocos años más tarde, se mandó construir una mezquita al lado de su tumba.

(Estatua de Keir-Eddin Barbarroja, cerca de Museo Naval Turco en Estambul).

(Carlos V dominando el Furor, escultura en bronce de Leone Leoni, en el Museo del Prado, Madrid. Tras la batalla de Pavía y la toma de Túnez, el Emperador y Rey de España pudo creer que había alcanzado el momento culminante de su vida y sentirse vencedor de todos sus enemigos)
(*) Mi ciudad natal.
- Tal como estableció Keir- Eddin en la mezquita que mandó edificar en Argel para honrar su memoria.
- Hay varias versiones sobre esta muerte, Juan León Africano, nos dice que el dey de Argel fue muerto a traición por Barbarroja en una estufa. Selim Ben Tumi nos dice que fue ahogado en el baño con una toalla. Otro autor nos dice que fue muerto por un turco, enviado por Barbarroja a puñaladas.
- Su muerte se produjo al lado de la tumba de Lebtak el Fortas al oeste de la actual ciudad de Isla. Mientras otras fuentes, lo sitúan en las cercanías del lago Salado, en Oued Mellah.
- La muerte de Martín de Vargas tiene diferentes versiones, ya sean las consultas fuentes, españolas, otomanas o italianas. En todas, la muerte fue horrible, pero la más brutal procede de la versión española, que cuenta que fue puesto en la boca de un cañón y disparando este la bala que lo destrozó, causándole una muerte horrible. La historiografía oficial otomana silencia estos hechos y refiere solo los trabajos realizados por él en la construcción del muelle.
- Keir-eddin derribó el castillo y también construyó el muelle para que atracaran sus embarcaciones gracias al inmenso trabajo de millares de cautivos cristianos, cegando con un terraplén toda la distancia que había entre la isla y la ciudad y en dos años, acabó el puerto que hoy día tiene Argel.
- Andrea Doria cumplió la palabra dada a Jerónimo de Mendoza en Corón, no teniendo la misma suerte los defensores de Castelnouvo(3.000 españoles) que estaban en el mismo caso de los de Corón y en esta ocasión Doria no cumplió su palabra y murieron en 1534 defendiendo esta plaza y sin ver velas amigas en el horizonte.
- Las fuentes venecianas y españolas fueron muy críticas con el almirante, ya que no estaba dispuesto a arriesgar la seguridad de sus galeras. Éste iba a entrar en combate al cesar el viento, pero aplazó su decisión al separarse mucho sus galeras de los barcos redondos. Barbarroja puso sus naves al pairo esperando el acercamiento de las galeras de la Liga, convencidas en ganar el combate al ser sus naves más numerosas que las cristianas, pero Doria tuvo el buen juicio de no aceptar el combate.
- Para los otomanos había paralelismo entre las dos batallas ; Preveza y Lepanto, pero un frío análisis de cifras, no deja lugar a dudas ; en Preveza las bajas cristianas fueron 3.000 prisioneros, 13 barcos hundidos y 36 barcos capturados, las bajas otomanas fueron mínimas, pero en Lepanto , las bajas para los cristianos fueron 7.600 muertos y 12 galeras hundidas y los otomanos 30.000 muertos y 190 galeras hundidas….Sin comentarios
- Francisco López de Gomara, fue un historiador español de la época, silenció en sus crónicas un episodio de los más sorprendentes de esta historia, como es el intento de pacto entre Carlos V y Barbarroja, estas negociaciones se extendieron desde 1534 hasta 1545, en el más estricto secreto profesional. Los imperiales pretendían que abandonase el Imperio Otomano, neutralizando su flota y respetándole sus posesiones en Berbería, pero no en Túnez, ni en la Goleta. Túnez donde se dirime el dominio del Mediterráneo el autentico enfrentamiento entre España y el Imperio Otomano, por lo que era moneda de cambio entre ambos contendientes,. En 1534, el emisario español le propone este trueque y él mismo, en 1536 envía una misiva con un cautivo, en la que se ofrece cambiar de bando si le respetan su propiedad en Túnez. Siendo el último intento en 1545, año de una tregua entre los Habsburgo y la Sublime Puerta, en que le ofrecen por medio de espías, el reino de Argel a condición de que no atacase Túnez, pero su repentina muerte acaba con el intento de pacto.
Autor: Leones2233
Bibliografia:
Crónica de los Barbarrojas. Memorial Histórico Español, tomo VI. Madrid. 1853.
Los corsarios Barbarrojas. Crónica de los muy nombrados Oruç y Jaradín Barbarroja. Madrid, 1989, Ediciones Polifemo. Ambas de Francisco López de Gómara.
Historia de la presa de Gelves en África, por D. de Castillo, Colección de libros españoles, raros y curiosos. Madrid.1888.
La conquista de África en Berbería, por Calvete de Estrella, Salamanca, Juan de Canova, 1558.
Los Barbarroja, la conquista de Túnez, la batalla de Preveza, Pedro Navarro, por la Wickipedia.
Biografías de Piratas, por Tomás Ingelmo.
Jeir-eddin Barbarroja, en Historias del Mar.
Conflictos exteriores de Carlos I, por Arte Historia.
Los hermanos Barbarroja, azote de la cristiandad, por Marco Antonio Martín García.
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Hola Flavius.
Muchas gracias por tu aportación sobre la batalla de Preveza.
Un saludo
Josep Subirats ....Leones2233
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Aunque como dices Preveza no alcanza la categoría de Lepanto, no dejó de tener su importancia (a pesar de las escasas bajas) ya que acabaría quebrando la frágil Liga cristiana y permitió a los turcos seguir en todo lo alto durante 30 años más.
Respecto a la batalla en sí. combinar naos y galeras era en teoría una buena idea aunque presentara unas cuantas dificultades pero fue muy mal realizada: si hay viento no puedes permitir que tus naos se adelanten demasiado simplemente porque son más rápidas ya que si cesa el viento tienes que tener relativamente cerca de las naos galeras que puedan defenderlas/remolcarlas. Como dices Doria fue muy criticado por los venecianos (al que de todas formas detestaban desde un principio)que simplemente se dedicaron a ensalzar su propia actuación. En el parte "oficial" español a Carlos V se dice que las ordenes de Doria no fueron entendidas o no quisieron ser entendidas, y que al ejecutar una maniobra se encontró con que sólo 9 galeras le habían seguido. En general a uno le queda la impresión de que Doria perdió el tiempo intentando conseguir una maniobra muy elaborada cuando debía haber optado por algo más sencillo y hacer valer su superioridad.
De todas formas una vez más se ve como es complicado manejar una coalición heterogenea en la que sus miembros tienen intereses variados e incluso algunos se detestan entre sí.
Saludos.