Carlos XII de Suecia
Carlos XII de Suecia es el último de una serie de reyes suecos que habían conseguido en el siglo XVII elevar al reino sueco a la figura de gran potencia europea, todo empezó con la llegada al poder del rey Gustavo II a principios de siglo, este hombre estaba dotado de un gran talento militar,
se inmiscuyó en la guerra de los treinta años y en 1630 desembarcó un ejército en Alemania logrando grandes victoria y apoderándose de ciertos territorios alemanes, contó con el apoyo financiero de Francia para continuar sus campañas.
En 1632 resultó muerto el rey a pesar de salir victorioso en la batalla de Lützen, sin embargo sus conquistas prevalecieron y fueron la semilla del futuro imperio sueco. Gustavo II efectuó reformas de todo tipo en su reino, tanto administrativas, como militares, incluso creando nuevas ciudades, repoblando zonas de su reino escasamente pobladas o deshabitadas y favoreciendo e impulsando la cultura y la enseñanza.
La reina Cristina tomó el poder hasta su abdicación en el año 1654, la paz de Westfalia en 1648, la cual supuso el fin de la guerra de los treinta años, supuso la consolidación de las antiguas conquistas suecas al norte de Alemania y su supremacía en el Báltico. El breve reinado de Carlos X tras la abdicación de Cristina estuvo jalonado de luchas, sobre todo con Dinamarca, la cual veía con desagrado el engrandecimiento sueco, Carlos X resultó vencedor y siguió consolidando e incluso amplió las posesiones suecas.
El reinado de su sucesor, Carlos XI marcó un punto de inflexión en el reino sueco, este monarca era consciente de que para sostener las posesiones imperiales se necesitaba un ejército poderoso y una marina fuerte como garantes. No obstante, la economía de Suecia tras muchas guerras por conservar sus dominios, no se encontraba en buen estado de salud, había que aplicar cambios para estos menesteres.
Una paz duradera junto con una serie de reformas fortalecería el imperio y lo consolidarían para el futuro, a ello se aplicó Carlos XI con entusiasmo, evitando la guerra en todo lo posible, aunque no siempre tuvo éxito, pero se puede decir que su reinado se vio en gran parte libre de guerras. Carlos introdujo el “absolutismo” en el país, el poder absoluto del monarca sobre sus súbditos, quitó a la aristocracia grandes zonas de tierra con vistas a debilitarla, las cuales pasaron a la corona.

Carlos XII de Suecia
Aplicó medidas económicas muy beneficiosas para el país, reducción y contención del gasto, evitando despilfarros, reorganización de las finanzas y a los funcionarios les exigió disciplina, persiguiendo la corrupción. El ejército no se libró de tales cambios, mejorándolo y aumentando sus efectivos a casi 40.000 hombres, la marina también se mejoró y fortaleció, creando una base naval en Karlskrona de primer orden dotando a su flota de 43 buques de línea con 2.648 cañones y 11.000 marineros.
La cultura y la enseñanza también fueron favorecidas por Carlos, pero, ¡quizá!, el ejército fue tomado en gran interés por el monarca, estableció el llamado “Indelningsverk” o método de reparto. Una serie de granjas de manera conjunta equipaba por completo a un hombre con toda su impedimenta, en época de paz el hombre trabaja en sus tierras y en la guerra se incorporaba y era equipado con la ayuda de las granjas, en la guerra los hombres tenían que comprometerse a levantar una fuerza de 4.000 hombre sin coste para el estado, sin perjuicio de que si las necesidades aumentaban se llamara más hombres a filas.
La caballería también fue organizada por el método “Indelningsverk”, su equipamiento estaba a cargo de granjeros y pequeños terratenientes, los cuales se comprometían a equipar un jinete a cambio de ciertos privilegios en los impuestos y exenciones en el reclutamiento. En conjunto se puede decir que las medidas de Carlos XI surtieron efecto, porque logró conformar una tropa profesional de primer orden, todos armados y equipados y entrenados a un gran nivel y dotados con armamento moderno.
Cuando Carlos XI murió en 1697, se puede decir que su heredero heredaba un imperio solido y fuerte en todos los sentidos, tanto en el económico como en el militar. Carlos XII recibió esta herencia, cuyo carácter ambicioso se propuso aumentar todo lo que pudiera. Había nacido en Estocolmo, pasando su niñez con su madre y hermanas hasta los seis años, en que su padre le asignó un ala de palacio con sus propios sirvientes para que empezara a educarse de manera independiente.
Su educación fue esmerada, demostrando su talento sobre todo en matemáticas y los temas militares, a medida que creció demostró un carácter autoritario mezclado con cierta tozudez y un carácter voluntarioso, Carlos XI decidió que había que preparar al futuro rey, así que empezó a introducirle en sus deberes reales acompañando a su padre en visitas por el reino, cacerías y paradas militares, Carlos XII destacó en sus dotes militares, demostrando ser un buen espadachín, tirador y un consumado jinete.
Carlos XII también se impregnó con el absolutismo reinante con el que gobernaba su padre él reino, este enfermó en 1696 al año siguiente murió a los 41 años, dejando a su hijo solo a la edad de 14 años, hasta la mayoría de edad del príncipe, el reino sería gobernado por un consejo regente formado por la reina madre (la madre de Carlos XII había muerto en 1690) y 5 consejeros reales.

general sueco Adam Ludwig Lewenhaupt
No obstante el rey tenía mucha madurez a su edad y los regentes creían que este estaba preparado para tomar las riendas del estado, pero antes quisieron sondear la opinión de los estamentos del pueblo, la nobleza y la plebe dieron su conformidad, pero el clero tenía sus dudas. Carlos asistió a diversas reuniones del consejo de regencia manteniéndose neutro en sus disposiciones.
La situación de incertidumbre no podía ser tolerada por más tiempo, así que tras la decisión unánime de todos del estamentos de poder del reino y la disolución del consejo regente, Carlos XII asumió el poder total el 27 de noviembre siendo coronado rey con gran pompa el 14 de diciembre de 1697. Carlos XII tenía un inmenso imperio a su disposición, no solo en territorio de Suecia propiamente dicho, sino también Finlandia, Carelia los territorios bálticos de Estonia y Livonia sino los estratégicos de Alemania formados por Bremen, Verden, Stettin, Pomerania, Kassuben. En especial las posesiones de Bremen-Verden, y una parte de la Pomerania inferior con el subsiguiente control de la confluencia de sus grandes ríos, el Oder, Elba y Weser, hacían que Suecia se aprovechara ampliamente sacando grandes beneficios económicos.
Estos se recibían por las transacciones comerciales que se realizaban en los puertos marítimos donde desembocaban tales ríos, en posesión de Suecia. Los mercaderes también se beneficiaban del dominio marítimo de Suecia sobre el mar Báltico, del cual era dueño casi absoluto, sacando pingües beneficios con el comercio marítimo.
Todo esto era visto por algunas vecinas potencias con gran envidia, en especial Dinamarca, su eterno rival, y que encima, estaba rodeado de algunas de sus posesiones en la frontera, hecho que le disgustaba enormemente, por lo tanto esta potencia y otras rivales también de Suecia como Rusia y Polonia- Sajonia empezaron tras la toma de poder de Carlos a hacer planes para invadir los territorios suecos en Alemania y los países bálticos, la alianza se firmó en secreto en otoño del 1699, esperaban que un mocoso de 15 años no les plantara cara, ¡no sabían la sorpresa que les aguardaba!, porque Carlos era un mocoso con mucho temperamento.
Polacos y sajones fueron los primeros en golpear, el 12 de febrero del año 1700, en la zona báltica, dirigieron sus tropas a la ciudad de Riga en Livonia, llegando a las afueras y atacando la fortificada ciudad. No obstante, Augusto II, que era el rey de Polonia y Sajonia (de donde era originario), tuvo un pequeño contratiempo, al no contar con el apoyo del parlamento polaco, por lo que decidió invadir Livonia solo con tropas sajonas.
Carlos movilizó sus fuerzas, mientras se ocupaba de los daneses, envió de Finlandia un pequeño ejército de 3.500 hombres al mando del general Georg Johan y otro de 3.000 hombres al mando del general Otto Vellingk. Ambas fuerzas confluirían hacia Riga, la ciudad amenazada, ante este despliegue de fuerzas, Augusto II decidió replegar sus fuerzas hacia territorio polaco sur cruzando el río Daugava.

mosquetero sueco
Mientras estos hechos sucedían, el rey de Dinamarca Federico IV, atacó el 20 de marzo el ducado de Holstein- Gottorp, este ducado era fronterizo con el sur de Dinamarca, había sido un territorio vasallo danés hasta mediados del siglo XVII, el cual se proclamó independiente con la benevolencia de Suecia, a partir de entonces fue un ducado aliado de Suecia, hecho que veía Dinamarca con muy malos ojos, despojados de su protectorado, y encima aliados a su eterno enemigo, ¡había llegado la hora de ajustar cuentas!.
Federico IV preparó un importante ejército de 20.000 hombres, el cual atacó al ducado, las débiles fuerzas del ducado y sus aliados suecos que lo guarnecían, en total 5.000 hombres al mando del general sueco Johan Gabriel, no fueron rivales para las tropas danesas que ocuparon el ducado con sorprendente celeridad haciendo retroceder a las fuerzas del ducado a la fortaleza de Tönning, ( de la que Johan era su comandante) donde los daneses les sometieron a sitio del 21 de abril al 2 de junio, sin embargo, la fortaleza resistió con éxito hasta que fueron rescatados por las fuerzas de Carlos XII de Suecia.
Carlos ante esta doble ofensiva decidió golpear a los daneses primero, movilizando fuerzas suecas de sus territorios de Alemania junto con las fuerzas de Principado de Lüneburg, (el cual también era garante como Suecia de la defensa territorial del ducado) en total 18.000 hombres que se dirigieron a liberar Tönning del sitio, los daneses al enterarse de la llegada de este ejército decidieron abandonar el sitio y dirigir sus fuerzas al encuentro del enemigo, ambas fuerzas acamparon la una cerca de la otra, pero no hubo enfrentamiento bélico aunque ambos bandos se vigilaron mutuamente en espera de algún movimiento del adversario.
Mientras Carlos en junio decidió tomar varias disposiciones, concentró un ejército en Escania, al sur de Suecia, otro en la frontera de Noruega para vigilar a este país rival suyo y concentró tropas en la base naval de Karlskrona, una flota de 38 buques que transportaba 4 batallones de infantería, participando Carlos en la expedición, la flota se dirigió audazmente a la capital danesa de Copenhague, desembarcando en un pueblo llamado Humlebaeck, a 40 Km. al sur de la capital.
El desembarco fue un poco azaroso ya que Carlos se comportó temerariamente en el desembarco (quizá porque era su primer hecho de armas), 700 soldados y campesinos armados esperaban a que las tropas desembarcaran. Pero no hubo problemas para Carlos, los defensores fueron pronto puestos en fuga con pocas bajas suecas y 50 de los daneses. Ese mismo día los suecos desembarcaron 4.900 hombres y dos semanas más tarde eran 10.000 los hombres prestos para marchar contra Copenhague.

soldados rusos en la batalla de Poltava 1709
Federico IV veía que las cosas estaban tomando un mal cariz, anteriormente una flota anglo-holandesa se había sumado a flota de Carlos, habida cuenta de que también, Inglaterra y los Países Bajos también garantizaban la independencia del ducado de Holstein- Gottorp, ¡el ataque a este ducado le estaba produciendo más dolores de cabeza de los esperados!. Gracias a la flota anglo-holandesa, los suecos unieron su flota a esta, y juntas echaron a la danesa, la cual bloqueaba la entrada de Oresund, la flota danesa se refugió en Copenhague.
Federico IV puso en marcha su diplomacia con gran brillantez firmando el 8 de agosto el “tratado de Traventhal”, por el cual renunciaba a toda pretensión sobre el ducado de Holstein- Gottorp además de compensarle económicamente. Con esto Inglaterra y Holanda se retiraban del conflicto, esto anulaba la flota de apoyo anglo-holandesa que operaba en el Báltico junto con la sueca, Dinamarca era superior navalmente a los suecos, por lo que recuperaba su supremacía naval.
Con tropas desembarcadas cerca de la capital danesa, no quería Carlos a arriesgarse a enfrentarse con superior flota danesa, a la cual aspiró a destruir, en caso de derrota podía quedar bloqueado en territorio enemigo, por lo que se resignó a los hechos consumados y reembarcó con sus tropas rumbo a Suecia, ¡los daneses se habían salvado de una estrepitosa derrota!.
El 20 de agosto los rusos invadieron en el Báltico el territorio sueco de Ingria, y el escenario danés de guerra pasó a un segundo plano, Carlos volvió sus ojos a esta nueva amenaza. Los rusos fueron detenidos a 38 Km. de la ciudad de Narva acampando en sus cercanías, mientras, Carlos acudía para auxiliar la ciudad y hacer frente al ejército ruso de Pedro I. Una tormenta de nieve había ocultado el acercamiento de las tropas suecas, por lo tanto el ataque de las mismas se efectuó por sorpresa.
Carlos disponía de 10.000 hombres, y los rusos más del triple, con casi 37.000 efectivos, pero las tropas rusas eran bastante novatas, en contraposición de las suecas, tropas muy profesionales. La climatología durante la batalla fue muy mala, con una ventisca que dificultaba la comunicación entre las tropas, aunque los rusos salieron mucho más perjudicados en este sentido, ya que en esta labor fracasaron por completo.
El ataque sueco fue contundente, y la defensa rusa un caos, incluso la caballería rusa de retiró antes de chocar con los suecos, los rusos fueron abrumados por los suecos, ya que no tenían experiencia en combate. Fue una victoria total, muchos rusos que rompieron filas tras el ataque sueco murieron ahogados en el río Narva. Las bajas suecas fueron insignificantes, 667 muertos, por el contrario, los rusos tuvieron 15.000 muertos en sus filas (incluidos los ahogados) y 12.000 prisioneros fueron capturados.

Guillermo I de Prusia
Los mandos suecos pidieron enérgicamente al rey que persiguiera y aniquilara por completo a los rusos en retirada, pero Carlos en un golpe de orgullo y desprecio por el adversario juzgó que sus tropas no eran dignas de enfrentarse a esa chusma y que no merecía la pena seguir enfrentándose a ellos, por lo que decidió dejarles escapar y volver su mirada a la coalición de Polonia-Sajonia y a su rey Augusto II.
Esto fue beneficioso para el Zar Pedro I, se dio cuenta de que sus tropas necesitaban mucho más entrenamiento del esperado y de que se había precipitado en mandarlas al combate entando todavía verdes aún. Así que decidió los años siguientes, gracias al respiro que le daba Carlos de Suecia para preparar sus tropas convenientemente, tras un entrenamiento concienzudo.
Decidió enviarlas al combate, pero en acciones de poca monta en la zona sueca de Livonia, para que poco a poco fueran adquiriendo experiencia en combate, pero no de manera precipitada, y con pocos riesgos. Cuando Carlos giró una invasión a Rusia en el año 1708, los ejércitos rusos no eran ni la sombra de lo que habían sido en la batalla de Narva, como Carlos comprobaría amargamente en sus carnes.
Pero volviendo a Carlos, este invadió Polonia con el objetivo de convertirlo en un estado vasallo, el ejército polaco fue batido por los suecos en todos los encuentros disputados, Kliszow (1702), Pulutsk y Thorn (1703), Lemberg y Punitz (1704) y Grodno (1705). Polonia no tuvo más remedio que capitular.
La campaña se inició en el año 1702, aunque las tropas pasaron el invierno en territorio polaco propiamente dicho. Carlos enfiló directamente en la primavera a la capital polaca de Varsovia, los polacos se asustaron y quisieron entablar negociaciones con Carlos, el cual hizo oídos sordos a los llamamientos polacos, ¡hablaría de paz cuando los polacos fueran aplastados!.
Entró en Varsovia poco más de quince días, y aquí Carlos sí que se avino a negociar, pero los términos de paz no le gustaron y los polacos rechazaron de plano la sustitución de su rey, así que tras romper negociaciones, Carlos se dirigió a Cracovia, donde estaba el rey Augusto II. Este marchó al norte con tropas sajonas a enfrentarse a su oponente, saliendo derrotado en la batalla de Kliszow, las bajas de la batalla fueron de unos 3.000 muertos y heridos, la mayoría de las cuales se pueden achacar al ejército de Augusto II el cual fue vencido claramente.
Augusto II viendo debilitada su posición intentó reagrupar sus fuerzas, a la vez que intentó implicar al rey de Prusia de su lado. También tuvo que batallar para que el parlamento polaco no se le escapara de las manos, marchó a Torún donde acampó con sus fuerzas, intentó tomar Varsovia con un regimiento de caballería, pero cuando estaba a 50 Km. de la capital fue vencido por los suecos en la batalla de Pultusk el 21 de abril, la cual se saldó con 600 bajas sajonas y unos pocos suecos.

territorio sueco en fondo verde, durante el reinado de Carlos XII
Las derrotas hacían que las negociaciones de Augusto II con el parlamento polaco se tornaran más espinosas, en vano intentó el verano atraérselos a su causa. Carlos por su parte, marchó al escondrijo de Augusto II de Torún, pero cuando llegó el 15 de mayo, este ya se había marchado.
No obstante, Carlos decidió tomar la fortaleza de todos modos, a si que la sometió a un asedio, ya que estaba bien fortificada y aprovisionada. En agosto Carlos recibió refuerzos de Suecia, al mando del general Magnus Stenbock, los cuales incluían barias baterías artilleras.
Esto hizo apretar el asedio a Carlos más estrechamente, finalmente el 4 de octubre capituló la guarnición, ¡el botín conseguido fue enorme!. La oposición a Augusto II crecía al calor de sus derrotas en batalla, fue este el momento en el que un tal Estanislao Lesczcynski reunió partidarios en torno a su causa y entabló negociaciones con los suecos con vistas a ser rey de Polonia y un aliado fiel de Carlos de Suecia.
A primeros del año 1704 una asamblea general reunida en Varsovia procedió al cese de Augusto II como rey de Polonia. Aunque más tarde se celebró otra reunión que decidiera que rey debía ser elegido, la misma estuvo plagada de contratiempos, ya que los partidarios de Augusto II intentaron entorpecerla y retrasarla todo lo posible, pero finalmente el 2 de julio Estanislao fue elegido rey, de conformidad con la asamblea que lo eligió.
Carlos procedió a aplastar a todo territorio polaco que no reconociera a Estanislao como rey, la región polaca llamada “Pequeña Polonia”, no era nada partidaria de que en Polonia hubiera tropas suecas apostadas, así que Carlos con su ejército se dirigió allí. El 26 de agosto entró en Leópolis, dando por finalizada esta pequeña campaña.
Mientras Augusto II no permanecía ocioso, todavía se consideraba rey de Polonia, así que junto a tropas rusas que le donó Pedro I, se encaminó hacia Varsovia, donde entró el 21 de agosto, ya que el comandante de la ciudad, Arvid Horn, apenas ofreció resistencia a su oponente. Su estancia en la capital polaca fue breve, porque cuando Carlos se enteró de su maniobra, partió de inmediato desde Leópolis, y Augusto II no decidió quedarse en Varsovia a la llegada del rey sueco.
Augusto II dividió su ejército en dos mitades, una se dirigió al norte con él al mando, y otra con el general Matthias Von Der Schulemburg, marchó a la frontera polaca, esta columna fue la que persiguió Carlos, alcanzándoles el 28 de octubre y entablando batalla con ellos, a pesar su fuerte resistencia, la columna fue derrotada por los suecos.
Hasta julio del 1705 no volvieron a reiniciarse las operaciones, en julio se decidió que Estanislao fuera coronado en Varsovia en el mes de septiembre, los partidarios de Augusto II, formaron una fuerza de ataque de 10.000 hombres que incluía tropas rusas. Estos marcharon hacia Varsovia a impedir la coronación del usurpador, pero los suecos los estaban esperando, y los aplastaron en la batalla de Rakowitz, 2.000 muertos y heridos sufrieron los partidarios de Augusto II con pocas bajas suecas.

Federico IV de Dinamarca y Noruega
El 24 de septiembre Estanislao fue coronado, ya sin contratiempo alguno, Polonia firmó oficialmente con Polonia la paz el 18 de noviembre, la región de Curlandia fue devuelta a Polonia, la cual había sido tomada por los suecos, aunque hubo partidarios entre los suecos de que la región se mantuviera en manos suecas, Carlos, como muestra de buena voluntad al nuevo aliado polaco, decidió devolvérselo.
Augusto II todavía no estaba vencido, de hecho, Pedro I de Rusia seguía suministrándole tropas para que mantuviera a Carlos ocupado mientras Pedro operaba en el Báltico contra los suecos. Augusto II y Pedro I decidieron reunirse en la ciudad polaca de Goradnia para sellar un acuerdo. Carlos se enteró de este hecho y partió para la ciudad a ver si podía interceptar a los dos soberanos.
Pedro I al enterarse de la maniobra sueca marchó de la ciudad, quedando el mariscal Georg Benedict como comandante de las fuerzas rusas, este se quedó en la ciudad, adonde llegó Carlos y procedió a someterla a sitio. Mientras, Augusto II con su caballería, evadió a los suecos y marchó a la zona Occidental de Polonia, donde un general sueco llamado Carl Gustaf estaba destacado para prevenir cualquier incursión de Sajonia por ese sector.
Augusto II maniobró por la retaguardia de Carl para atacarle en dos frentes al sueco, ya que por Occidente un ejército ruso-sajón al mando del general Matthias von Der Schulemburg se dirigía para enfrentarse a los suecos. Carl no perdió la calma y procedió a enfrentarse a la principal amenaza, el ejército de Matthias, en febrero de 1706, la batalla de Fraustadt se saldó con un triunfo rotundo de los suecos, aniquilando casi a sus adversarios, 8.400 bajas tuvo la batalla entre muertos y heridos, siendo la inmensa mayoría para los ruso-sajones.
La alianza sajona fue casi destruía en la batalla, los rusos de Goradnia ante el atenazante asedio de Carlos empezaron a tener falta de alimentos, el mariscal ruso Georg, viendo que la permanencia rusa allí no ofrecía expectativas, ya que los sajones habían sido batidos, aprovechó el invierno ruso para escapar por el río helado del Niemen, escapando a la ciudad de Pinsk, y de ahí a la ciudad de Kiev. Carlos le persiguió hasta Pinsk, en abril, pero decidió no internase más en Rusia y decidió marchar contra Sajonia, su inmediato rival.
Carlos tomó en agosto la región de Silesia, Augusto II comprendió que ya no había más que hacer, había sido derrotado en toda línea por el tenaz Carlos, y procedió a entablar negociaciones con este. El 14 de septiembre por el tratado de Altranstädt, Augusto II renunciaba al trono de Polonia y reconocía a Estanislao como rey de la misma, los suecos invernaron en Sajonia durante el invierno, los gastos corrieron por cuenta del país.

batalla de Poltava 1709, a caballo el Zar de Rusia Pedro I
Con esto se ponía fin a las operaciones que Carlos de Suecia efectuó contra el rey Augusto II de Polonia-Sajonia, pero mientras Carlos operaba en Polonia, ¡entre bastidores!, Pedro I de Rusia fortalecía su posición en la zona báltica, sobre todo con vistas a conquistar un territorio que ayudara a los rusos a tener una salida al mar, (un proyecto enormemente anhelado por Pedro) y fundar una ciudad portuaria de prestigio que ayudara a Rusia a comercial navalmente, esto implicaba tener que echar a los suecos de sus inmediaciones, ya que estarían rodeados por las posesiones suecas.
Como comenté anteriormente tras la batalla de Narva, Pedro se concienció de que sus tropas no estaban todavía preparadas para enfrentarse a un ejército profesional, por eso tras ellos decidió seguir sometiendo sus tropas a un entrenamiento más duradero. En septiembre de 1701 juzgó que sus tropas estaban ya listas, pero no las llevaría a un combate de envergadura, sino a una serie de pequeños enfrentamientos que lograran que sus tropas adquirieran confianza y se curtieran en combate.
Las tropas suecas destacadas en Livonia, Finlandia y Estonia tenían la misión de mantener neutralizados a los rusos mientras Carlos con el grueso de las tropas suecas operaba en Polonia. No obstante, pronto se vio que no eran suficientes para hacer frente a la enorme masa rusa, a la par que estos ya no se comportaban como en Narva, así que los suecos no tuvieron más remedio que adoptar una posición defensiva ante los rusos.
Como primera tentativa, el general Boris Sheremetiev, que había tenido al mando de la caballería en Narva un comportamiento negativo, se le ordenó atacar Raugue en Livonia el 5 de septiembre, pero fue derrotado por el general sueco Wolmar Anton. Pedro no se desanimó por el revés, y en el verano del año 1702 volvió a la carga con el mismo general dirigiendo las operaciones.
En una operación anfibia, trasladó sus tropas en barco por el lago Peipus para desembarcar también en la Livonia sueca, ¡pero los suecos no permanecían ociosos!, consiguieron dañar a la flota rusa, pero el ataque ruso era de envergadura, así que los suecos se vieron dominados por la fuerza del enemigo, la flota de Pedro junto con la escasa fuerza naval sueca pronto hizo que los rusos dominaran ampliamente la región.
Wolmar se retiró a Hummelschof, reagrupando sus fuerzas y recibiendo algunos pequeños refuerzos, lo cual hizo que juntara una fuerza de 6.000 hombres, con esta fuerza Wolmar hizo frente a Sheremetiev el 19 de julio, pero salió derrotado perdiendo la mitad de sus efectivos. Los suecos estaban viendo que el enfrentarse a los rusos les iba a deparar muchos dolores de cabeza, sobre todo si no contaban con su rey para inspirarles, además, para rematar ese infausto año de 1702, el Zar Pedro entró en la región de Ingria en el otoño, con una gran fuerza, Atacando la fortaleza de Nöteborg y tomándola el 13 de octubre.

Rey Augusto II de Polonia y Sajonia
El año 1703 tampoco deparó nada bueno para los suecos, En la desembocadura del río Neva, Pedro atacó la fortaleza de Nyenskans tomándola el 4 de mayo, Pedro ya tenía la salida al mar que tanto necesitaba, y en ese mismo sitio procedió a crear una nueva ciudad, ¡San Petersburgo!. En Ingria, los rusos consolidaron y ampliaron su posición, Aislando a Livonia del resto de las posesiones suecas en el Báltico.
Los suecos de Ingria, concentraron sus fuerzas en la fortaleza de Vyborg, en Finlandia, intentaron tener la iniciativa sobre los rusos lanzando un ataque sobre ellos, pero fueron derrotados claramente, así que tuvieron que volver a la fortaleza, los rusos se lanzaron sobre la misma, ya que esperaban que los suecos estuvieran conmocionados por la derrota reciente, pero las defensas de Vyborg eran muy sólidas y los rusos fracasaron en el intento de tomarla, se contentaron devastando la vecindad de la fortaleza.
Estonia pasó a ser defendida por el general sueco Wolmar, una misión nada envidiable a tenor de la fortaleza de los rusos, los rusos eran imparables, y su mayor número impidió a los suecos intentar una defensa razonable del sector, fueron empujados poco a poco ante la marea rusa. Las tropas suecas finalmente se concentraron en la in expugnable fortaleza de Riga. Wolmar intentó en el lago Peipus crear una flota para impedir que los rusos operaran navalmente por el lago con total impunidad. Pero los esfuerzos de Wolmar fueron coronadas con el fracaso, las unidades navales fueron destruidas por navíos rusos.
El año 1704 se inició con la construcción por Pedro I de una flota de guerra que dominara el mar Báltico, como base de la misma decidió que fuera la nueva ciudad que había fundado recientemente, ¡San Petersburgo!. Pedro quiso crear una franja de seguridad en torno a San Petersburgo, ya que estaba rodeada de posesiones de Suecia. En los meses de julio y agosto tomó las ciudades de Dorpat, Narva (aquí Pedro se sacó la espina de la derrota que sufrió hace 4 años) y Ivangorod.
Los suecos en inferioridad numérica estaban padeciendo lo indecible frente a la superioridad rusa, Pero uno de los generales suecos llamado Lewenhaupt, demostró buenas dotes, en la batalla de Jakobstadt en Curlandia, el 26 de julio con una fuerza sueco-polaca batió a los rusos tres veces superiores en número, El Zar Pedro I reaccionó enviando al general Sheremetiev con 12.000 hombres para batir al sueco, pero en la batalla de Gemauerthof, los 7.000 hombres de Lewenhaupt demostraron su valía destrozando a los rusos, unas 6.000 bajas produjo la batalla, siendo en su mayoría rusas.
Las tropas de Lewenhaupt se habían comportado de manera soberbia, pero los rusos lanzarían nuevos y numerosos efectivos al combate y el general sueco optó por la prudencia y se retiró con sus tropas a Riga, con ellos casi toda Curlandia caía en manos rusas dejando a los suecos con escasa capacidad de maniobra ante el enemigo.

batalla de Narva 1700, los rusos se rinden ante Carlos XII de Suecia y su ejército
Pedro era consciente de que cuando Carlos se hubiera ocupado de Polonia, se revolvería contra él con toda su fuerza. Para retrasar esta operación, Pedro proporcionó una considerable cantidad de tropas al destronado rey de Polonia Augusto II, con vistas a retrasar el proyectado ataque de Carlos sobre Rusia, aunque las esperanzas de Pedro no surtieron efecto, las tropas rusas que envió en apoyo de Augusto II fueron derrotadas por Carlos, junto a las tropas sajonas que lideraba el rey destronado, ¡el enfrentamiento de Carlos y Pedro estaba a la vuelta de la esquina!.
Tras la Guerra con Polonia, Carlos preparó la campaña de invasión de Rusia, esta contaba con una buena infraestructura por parte de Carlos XII de Suecia, se había hecho con una buena provisión de mapas de Polonia y Rusia, lo cual no fue malo dada la pobreza de estos dos países a la hora de elaborar caminos para el tránsito, no como en los países europeos de Occidente.
El plan del rey Carlos era liberar e impedir que la rica zona Báltica antes en poder de Suecia fuera escenario de combates que la arruinaran, por lo que decidió trasladar el escenario bélico lo más lejos posible. El primer objetivo era liberar Polonia de la presencia de tropas rusas y evitar batallas que empobrecieran el país, el cual era ahora un aliado fiel gracias a la imposición de Suecia de un rey títere en el trono que aseguraba su alianza.
Las tropas suecas flanquearon a las tropas rusas de Polonia por el bosque de Masurian llegando a la frontera rusa, Carlos sondeó tres opciones, marchar al norte para entrar en San Petersburgo, enfilar por el centro hacia Moscú o dirigirse al sur para invadir las ricas tierras en cereales de Ucrania y enfilar luego hacia Moscú con la ayuda de las tropas de Turquía.
Finalmente prevaleció el segundo plan, enfilar camino hacia Moscú, una vez en la capital rusa dictaría los términos de paz que él creyera oportunos. Los rusos confiaban en que los suecos se vieran estorbados por el clima, el terreno y en que las tropas de Polonia al mando del general Menshikov retrasarían a los suecos lo suficiente para poder preparar la defensa de la tierra rusa con garantías, en este plan se vieron sus expectativas fracasadas, ya que las tropas suecas los flanquearon dirigiéndose a la frontera rusa.
La ciudad de San Petersburgo formaba la pieza clave de la defensa del Zar de Rusia Pedro I sobre cualquier otra consideración, defender esta ciudad tenía prioridad sobre todo, algo de lo que Carlos no se aprovechó, aunque él lo ignorara. Carlos ciertamente ordenó a sus tropas destacadas en Finlandia al mando del general Lübecker efectuar un ataque a la ciudad, pero no fue más que una maniobra de diversión que fijara tropas rusas fuera del objetivo de Carlos, que era la marcha hacia Moscú.
El inicio de la campaña se inició a finales de agosto del año 1707, partiendo de la ciudad sajona de Altranstadt cruzó el río Oder el 7 de septiembre, frontera con Polonia. Los rusos se limitaron a ir retrocediendo hacia el este sin tomar ninguna acción bélica, pero no por ello permanecían ociosos, aplicaron la máxima del Zar de efectuar lo que se llamó “tierra quemada”, ¡nada debía quedar para beneficio del invasor!, en consecuencia, se quemaron cosechas, envenenaron pozos de agua, llevándose el ganado o matándolo, quemando pueblos etcétera.

jinete sueco
Los suecos hicieron una parada al este de Posen, antes de cruzar el río Vístula a finales de octubre para descansar y reforzarse, con sus tropas aumentadas ahora a 40.000 efectivos, siguieron la marcha cruzando el río citado a finales de año. La anterior parada de Carlos había sido aprovechada por Menshikov para fortificar el lado este del río en la espera de que cuando Carlos lo intentara cruzar lo recibiera como se merecía, pero el río estaba helado por entonces, Carlos juzgó más práctico marchar un poco más al norte y cruzarlo dejando en ridículo al general ruso, el cual procedió a retirarse a toda prisa para colocarse entre el ejército sueco y la frontera rusa.
Carlos cruzó por Masuria, una región pantanosa y de espesos árboles a la par que tuvo que enfrentarse a los ataques de hostigamiento de los campesinos del lugar, ya que la requisa de víveres los estaba exasperando. A mediados de enero de 1708 abandonó dichos parajes en medio del caos y destrucción de pueblos y tierras ya que los suecos aplicaron medidas de represalia sobre las poblaciones polacas, algo que ellos nunca olvidaron.
El 28 de enero Carlos entró en la ciudad de Grodno, el Zar Pedro ordenó a Menshikov que continuara la retirada a Rusia permaneciendo alerta con su caballería, ya que era consciente que las tropas rusas eran inferiores en número a las suecas, y por supuesto, continuando con la táctica de “tierra quemada”. Esta táctica estaba empezando a surtir efecto, el abastecimiento se veía entorpecido a par que se destinaba demasiada gente para forrajear tanto a hombres como animales.
Carlos entró en la ciudad lituana de Smorgoni a principios de febrero, y ordenó al general Lewenhaupt, jefe de las fuerzas suecas de Livonia, de unirse a sus fuerzas en verano, con un ejército de refuerzo de 12.000 hombres y un tren completo de bastimentos de todo tipo, para evitar tener que andar saqueando las poblaciones en busca de víveres. A mediados de marzo la falta de víveres obligó a las tropas de Carlos a instalarse en la localidad de Radovskoviche, cerca de Minsk.
Allí Carlos permaneció tres meses efectuando todo tipo de labores, descansando, instruyendo a sus tropas, recogiendo bastimentos y recabando información para cuando entraran en Rusia. Antes de entrar en territorio de ruso propiamente dicho, Carlos dejó un pequeño ejército sueco de 5.000 hombres para que ayudaran al rey de Polonia Estanislao Leszczynski (el rey era consciente que su permanencia en el trono solo se debía al apoyo de las bayonetas suecas, por lo que le ofreció 16.000 hombres para engrosar sus fuerzas) a hacer frente a cualquier eventualidad, mientras el rey sueco con 38.000 hombres entraba en Rusia en junio del 1708.

Jorge I de Inglaterra. A pesar de la hostilidad (sin guerra declarada) que tuvo con Carlos XII, su inclinación hacia Suecia al final de la guerra permitió que el país perdiera muchos menos territorios de los que pudo haber perdido.
Los suecos permanecieron en sus posiciones de Radovskoviche hasta que Carlos decidiera ponerse en marcha, mientras, las tropas rusas de Pedro estaban posicionadas en Polotsk y Mogilev con 50.000 hombres. Pedro no sabía que intenciones albergaba Carlos, dirigirse al norte hacia San Petersburgo o por el centro hacia Moscú, tenía sus tropas repartidas en ambas posiciones, el norte lo vigilaba él y el centro el general Sheremetiev.
Carlos podía con su ejército atacar un punto concreto con todas sus fuerzas, lo cual ponía en peligro a las divididas fuerzas rusas, de lo cual Pedro era consciente, pero no podía hacer más que esperar el primer movimiento de los suecos. Este se dirigió al centro, camino de Moscú, pasando por numerosos ríos (como los grandes Dvina y Dnieper) y riachuelos que Pedro, sospechando esa maniobra se apresuró a interponer sus fuerzas en dichos puntos, Carlos decidió cruzar el río Berezina el 6 de junio, los rusos ante el cruce sueco decidieron destacar una poderosa fuerza de caballería compuesta por 8.000 jinetes al mando del general Goltz con el ánimo de interceptarles.
Pero Carlos frustró la maniobra, destacó tropas al mando del general Sparre hacia un cercano río llamado Borisov para que la caballería rusa estuviera entretenida allí y Carlos con el grueso de su ejército marchó al sur y cruzó el Berezina el 15 de junio, la caballería rusa procedió a retirarse, nuevamente los rusos fueron burlados por la astucia de Carlos.
El siguiente río en cruzarse fue el Drut, el camino era entorpecido por la lluvia que convertía los caminos en fangos de barro y lodo, pero no por ello los suecos se arredraron, al otro lado del río la caballería de Goltz esperaba a los suecos, por lo que Carlos con casi todas sus fuerzas fijó al general ruso al frente, mientras una parte de ellas marchaba al norte al mando del general Sparre, el cual cruzó el río y la caballería rusa se vio obligada a retirarse para no ser desbordada.
El 30 de junio llegó Carlos al río Vabitch, aquí los rusos se posicionaron bien en fuertes posiciones defensivas, y Carlos no vio claro efectuar un ataque como en anteriores ocasiones, por lo que planeó una nueva estrategia, efectuando un reconocimiento de las posiciones rusas. Estas estaban guarnecidas por tres divisiones al mando del general Sheremetiev y eran muy sólidas, pero Carlos descubrió un punto débil en el sistema defensivo ruso, era una zona pantanosa que por creerse infranqueable no protegieron, lo cual explotó Carlos al máximo.
Cruzó la parte opuesta de la zona pantanosa con la intención de atacar por ahí y girar a la derecha para envolver el flanco derecho de las fuerzas rusas al mando del general Repnin. La maniobro tuvo pleno éxito barriendo los suecos a las tropas rusas, la pena fue que posteriormente a esta batalla conocida por “batalla de Holowczyn” la desorganización de las tropas suecas impidió que atacaran en centro del despliegue ruso al manso del general Sheremetiev, lo cual habría supuesto una mayor victoria para los suecos, lo cual convirtió a esta victoria en una victoria de segundo orden, ¡no decisiva!.

batalla de Lesnaya septiembre de 1708, fue una batalla decisiva, porque los rusos impidieron que Carlos XII recibiera refuerzos y los ansiados víveres de los que estaba muy necesitado.
El 7 de julio entró en la ciudad de Mogilev permaneciendo 4 semanas descansando, reuniendo víveres y esperando a que la columna de abastecimiento y refuerzos del general Lewenhaupt se uniera a ellos, reforzado y con los víveres necesarios, Carlos podría invadir territorio ruso con plenas garantías de éxito. Los rusos se atrincheraron en Gorki, al sur de las posiciones suecas en espera de acontecimientos y tomando el Zar Pedro el mando supremo de las operaciones bélicas.
A finales de Junio Lewenhaupt marchó al sur dejando Livonia, con la intención de unirse al ejército del rey Carlos. El mal tiempo había dificultado y retrasado su avance, pero la situación de Carlos todavía no era muy urgente, todo quedaría compensado con la unión de ambas fuerzas. Los suecos finalmente se pusieron en marcha a principios de agosto, marcharon por el sudeste y rodearon las fuerzas rusas en Gorki, protegiendo el camino de avance que tomaría Lewenhaupt, los rusos se retiraron devastándolo todo en su retirada.
El 21 de agosto Carlos llegó al río Sozh enfrentándose a con fuerzas rusas, girando el 23 al norte para alcanzar el desprotegido camino de Smolensko. Los rusos que estaban al sur de la posición sueca, por lo que tuvieron que efectuar una desesperada marcha forzada para situarse entre el camino de Smolensko y el ejército sueco, ¡pero lo consiguieron!, cuando los suecos llegaron a Malatitze, cerca de Smolensko, encontraron a los rusos fuertemente posicionados.
Los suecos acamparon planeando la estrategia a seguir. Los rusos evitaban a toda costa un enfrentamiento directo con las fuerzas de Carlos, aunque dentro de lo posible efectuaron ataques de hostigamiento como el efectuado la noche del 31 de agosto, una fuerza de caballería de 4.000 dragones y 9.000 infantes atacó una posición aislada sueca de dos regimientos, provocando 300 bajas en el enemigo por 700 de los rusos, Carlos creyó que era el inicio de una batalla pero los rusos se encargaron de desilusionarle en esa cuestión, ¡no era más que un pequeño ataque de acoso!.
El 4 de septiembre Carlos reanudó el avance, llegando a Starishi ese mismo día, el camino de Smolensko estaba cada vez más cercano, pero la caballería rusa hostigaba sin desmayo el avance sueco, dos divisiones de caballería rusa habían causado pérdidas importantes a los suecos en su avance, incluso el 10 de septiembre, Carlos y su escolta quedaron cercados por la caballería rusa, aunque al final fueron salvados.
Cuando los suecos entraron en la ciudad de Tartarsk, Carlos reflexionó largamente sobre la situación, los víveres empezaban a escasear, los forrajeadores informaron que en las inmediaciones y avanzando hacia Smolensko ¡todo era ruina y destrucción!, por lo que hacerse con los víveres necesarios era imposible, por lo que decidió marchar hacia el sur, a la región de Severia donde los rusos no habían efectuado la “tierra quemada” y esperaba abastecerse de Víveres, mientras, cubriendo el camino de avance de la columna de Lewenhaupt, marchó en vanguardia el general Langercrona con 3.000 hombres.

tropas rusas en acción en la batalla de Poltava
No obstante la Toma de Severia no se haría sin tomar sus tres fortificadas ciudades, Mglin, Pochep y Starodub, la primera se tomó sin dificultades, pero las otras dos ciudades fueron imposibles de tomar. Carlos decidió acampar en Mglin y no moverse hasta que Lewenhaupt llegara, la campaña sueca se había cobrado un alto precio en vidas, por lo que sus fuerzas no constaban más que con 25.000 hombres, eran necesarios refuerzos para proseguir la campaña, y con la columna de Lewenhaupt los conseguirían.
Finalmente el 6 de octubre Carlos pon fin tuvo noticias de la columna de Lewenhaupt, pero estas no le agradaron en absoluto. Cuando Carlos dejó Tatarsk el 15 de septiembre, Lewenhaupt estaba todavía a 130 Km. de los suecos, el Zar Pedro era consciente de que la conjunción de ambas fuerzas le pondría en serios apuros, por lo que decidió batir a la columna de Lewenhaupt. Pedro se encargó de esta operación mientras el general Sheremetiev vigilaba a Carlos.
Pedro se puso al frente de una columna de cerca de 15.000 hombres veteranos para efectuar su misión con éxito. Lewenhaupt con 7.500 infantes, 5.000 jinetes y casi 1.000 carretas de bastimentos llegó el 18 de septiembre al río Dnieper donde fue informado que se dirigiera al sur para unirse al rey Carlos. Tras cruzar el río se topó con fuerzas rusas, por lo que decidió ir a marchas forzadas a la región de Severia donde encontraría seguridad. Tuvo antes de cruzar el río Sozh, enviar en vanguardia a 3.000 jinetes para que aseguraran el cruce del río a las carretas de bastimentos, debido a que la caballería rusa les dio alcance el 27 de septiembre.
Parecía que no iba a ver problemas, pero en estas llegó el Zar con el resto de las tropas, los suecos se posicionaron para hacer frente al enemigo alrededor del pequeño pueblo de Lesnaya (y que de paso recibió el nombre de la batalla) el cual fortificaron. La lucha fue vigorosa, donde por largo tiempo no estuvo claro para quien se decantaba la victoria, la noche cayó sin decantarse para ningún bando, pero Lewenhaupt juzgó que su posición era muy mala, por lo que decidió quemar su columna de bastimentos y enterrar su artillería cerca del riachuelo del pueblo.
Esto causó mal efecto en la moral de la tropa sueca, por lo que cuando Lewenhaupt decidió marchar con su ejército para cruzar el río Sozh la marcha se efectuó en medio del caos y con falta de disciplina. Cuando llegaron a los puentes establecidos para su cruce en Propoitsk los encontraron quemados, ¡entonces sucedió el caos!, las tropas se diseminaron por todas direcciones en total confusión, unos cayeron en combate, otros se rindieron y otros se internaron en la vecindad de los bosques.

extensión del imperio sueco (en fondo amarillo) en época de Carlos XII
Al día siguiente cuando Lewenhaupt consiguió reagrupar sus tropas al sur de río Sozh se encontró con que su columna había sufrido graves pérdidas, en total había perdido 607 jinetes, 751 dragones y 4.449 infantes, más toda la artillería y el tren de bastimentos formado por casi 1.000 carretas.
Diez días después Lewenhaupt consiguió enlazar con las fuerzas suecas, pero Carlos se encontró con la amarga realidad de que los refuerzos militares habían quedado reducidos a la mitad y que los urgentísimos bastimentos necesarios entre sus tropas, ¡ya no existían!, Pedro podía sentirse ufano del golpe que había propinado a Carlos, a la par que fue un refuerzo en la moral de las tropas rusas.
Carlos ahora pensó que estrategia debía seguir, lo primordial era encontrar unos asentamientos donde acuartelar sus tropas para el invierno ruso, el cual no era nada clemente, como primera medida selló una alianza con un pueblo cosaco (de los muchos que jalonaban la zona, casi todos fieles al Zar Pedro I) mandado por un tal Mazeppa, jefe de los cosacos de Ucrania. Carlos confiaba en que este hombre instalara sus tropas en su zona rica en provisiones, para pasar el invierno, luego en primavera marcharía al norte con el objetivo de entrar en Moscú.
También si la coyuntura se mostraba favorable pretendía que Mazeppa le suministrara tropas y con un poco de suerte recibir refuerzos de Polonia, también intentaría firmar una alianza con Turquía y aportara también refuerzos. ¡Pero lo primero era pasar el invierno!, el 11 de octubre los suecos enfilaron al sur hacia la capital de Mazeppa, seguidos de cerca por los rusos con los cuales los suecos escaramucearon continuamente.
Los rusos dieron un golpe de mano audaz, el general ruso Menshikov se adelantó a sus adversarios y entró en la capital de Mazeppa llamada Baturin, antes de que llegaran los suecos procedió sistemáticamente a destruirla por completo. Fue un golpe fatal para Carlos, ya que en los depósitos de la capital se acumulaban enormes reservas de bastimentos de todo tipo, ¡ya de alimentos, ya de armamento!.
Ahora Mazeppa solo podía ofrecer a Carlos su amistad y algunos refuerzos, las reservas alimentarias que le prometió se esfumaron. Carlos no se desanimó y a mediados de noviembre acampó en las inmediaciones de Baturin, haciendo acopio de alimentos en las inmediaciones y marchó un poco al sur donde batió a los rusos, tomándoles las ciudades de Rommy, Gadyach y Lokhvitsa, en estas ciudades y en sus inmediaciones acuarteló sus tropas para el duro invierno.
Los rusos también procedieron a hacer lo mismo, instalando sus tropas más al este, bloqueando el camino directo a Moscú. Esto no significó el fin de las hostilidades, los rusos empezaron a efectuar una continua lucha de desgaste y acoso sobre las tropas suecas acuarteladas, estos asaltos sorpresivos de hostigamiento a cobraron su precio entre las unidades suecas, obligándolas a mantenerse siempre vigilantes.

Ivan mazeppa, único líder de los cosacos que se puso al servicio de los suecos
El invierno también aportó a los rusos una gran ayuda, ya que fue uno de los peores del siglo, lo cual se añadía a los ataques de hostigamiento rusos, un conjunto que hizo que los suecos pasaran, ¡un invierno infernal! (algo que suena bastante irónico por cierto). Algunas veces la coyuntura hacía que las tropas rusas efectuaran ataques de envergadura, obligando a los suecos a movilizar todo su ejército, como ocurrió el 19 de diciembre, cuando atacaron la ciudad de Gadyach, lo que obligó a Carlos a acudir allí con todo su ejército en una condiciones climáticas dantescas.
El caso es que cuando llegó tres días después, Carlos se encontró con que los rusos se habían ido, y había acudido para nada, perdiendo a unos cuantos soldados en la terrible marcha. Los rusos establecieron algunas guarniciones cerca de los asentamientos suecos, ¡quizá para tenerles estrechamente vigilados, y poder lanzar incursiones desde cerca con un menor desgaste de sus tropas en los recorridos!.
El 7 de enero Carlos intentó destruir una de las guarniciones rusas que vigilaban sus asentamientos, Veprik, el asalto con una fuerza de 3.000 hombres fue infructuoso debido a la tenacidad de la defensa rusa, y solo al día siguiente con las municiones agotadas consintieron en rendirse, fue una victoria, pero a Carlos le supuso 400 muertos y 600 heridos, tropas de las que no se podía permitir el lujo de perder, sobre todo cuando comprendió que las posibilidades de recibir tropas suecas de refuerzo desde el norte era imposible, con los rusos vigilando los accesos del norte.
Carlos no por ello desistió de acosar a las guarniciones rusas, a mediados de enero atacó las ciudades de Krasnokutsk y Gorodno batiendo a la caballería rusa y a mediados de febrero atacó Oposhnya con fuerzas de caballería, derrotando a sus oponentes también de caballería y tomando e incendiando la ciudad.
Carlos a mediados de marzo cambió sus asentamientos hacia una zona entre los ríos Vorskla y Psiol, un terreno ideal para futuras operaciones bélicas, procediendo antes a quemar los anteriores para que los rusos no se pudieran beneficiar de ellos. Carlos entabló negociaciones con los turcos, pero la diplomatura rusa frenó esa intención, luego entabló negociaciones con los cosacos de Zaporozhnian, (ya que la aportación de Mazeppa había sido de unos modestos 3.000 efectivos) pero nuevamente la diplomacia rusa también frenó este intento.
En la primavera Carlos, confiando muy remotamente en que se le enviara algún refuerzo de Polonia, puso en marcha sus tropas a la zona de Poltava con la intención de marchar al norte para dirigirse a Moscú. Como primer obstáculo, encontró la ciudad de Kursk a la que sometió a un asedio, mientras los rusos se posicionaban al este de Poltava.

granadero sueco
El asedio comenzó el 1 de mayo, pero se efectuó con suma lentitud, ¡y eso que sus murallas no eran gran cosa!, las escaramuzas entre ambos bandos durante el asedio fueron constantes, incluso en unas de ellas, fue herido Carlos el 17 de junio, lo cual causó pesimismo entre las tropas a la par que dejó inoperante a Carlos algunas semanas, dado que Carlos tenía un carisma sobre sus tropas casi mítico, no contribuyó en manda mejorar la moral de la tropa.
Por su parte el Zar Pedro llegó al campamento ruso a principios de Junio asumiendo el mando de las operaciones, tras una estancia en Moscú resolviendo asuntos burocráticos. Pedro decidió cruzar al este del río Vorskla el 14 de junio, tras fracasar, el día 16 lo intentó con mejor suerte procediendo a fortificar su campamento rápidamente ante un Carlos que no adoptó ninguna medida al respecto.
Las tropas suecas estaban estacionadas más al sur, en los alrededores de la población de Poltava, cerca del río Vorskla, la cual los suecos fortificaron. Pedro estableció un campamento más al sur, a unos 7 Km. de las posiciones rusas, estaba claro que Pedro estaba retando abiertamente al ejército de Carlos a una batalla, en consecuencia ambos bandos se prepararon para una batalla de impredecibles consecuencias.
El campamento ruso estaba establecido en las orillas del río Vorskla al norte de la posición sueca y protegido por el Oeste de dicho campamento por una serie de seis pequeños reductos extraordinariamente fortificados y guarnecidos por 4.000 hombres y 16 cañones, para impedir cualquier penetración sueca. Carlos confió en que sus tropas tomarían estos reductos y sorprenderían al campamento ruso, por lo que decidió dar la batalla a Pedro.
Pedro contaba con unos efectivos de 25.500 hombres y 73 cañones mientras que Carlos cantaba con 8.200 infantes y 7.800 jinetes mientras que protegiendo Poltava y los trenes de suministro y la artillería, más las zonas adyacentes al combate había unos 6.000 hombres entre infantería y caballería y artilleros. Solo como curiosidad, las fuerzas de ambos bandos incluían piqueros, unidades ya desaparecidas este siglo, pero aún vigentes en ambas formaciones, cuyo papel en la batalla fue secundario.
Carlos partió la madrugada del 28 de junio con el objetivo de sorprender a los rusos, Carlos había sido herido la víspera del combate, por lo que aunque estuvo cerca del combate siendo trasladado en camilla, no dirigió en primera línea a sus tropas según su costumbre, algo que los suecos echaron en falta, ya que ver a su rey les motivaba mucho, a la par que Carlos no podía dirigir directamente a sus tropas ni tomar decisiones directas en el curso de la batalla, algo que, ¡Quizá!, tuvo muchísima influencia en el curso de la batalla, asumió el ataque el mariscal de campo Carlos Rehnskold jefe de los ejércitos de Carlos XII de Suecia.
El ataque sorpresivo de madrugada se vio coronado por el retraso, en parte por el lento despliegue de las tropas, cuando estas se pusieron en movimiento empezaba el amanecer, Carlos dialogó con sus jefes y optó por continuar el ataque, aunque muchos jefes de regimiento y batallón tenían una idea muy vaga de cómo tenían que operar.

Estanislao Lesczcynsky, usurpó del trono polaco a Augusto II, gracias al apoyo del ejército sueco
Los dos primeros reductos fortificados por los rusos se tomaron con rapidez, pero el tercero era más grande y guarnecido que los anteriores, y ofreció una tenaz resistencia rechazando dos asaltos suecos con grandes pérdidas para estos, ¡el ataque sorpresa de estaba desvaneciendo!.
La infantería estaba al mando de Lewenhaupt, el cual ante la dificultad de tomar los reductos fortificados los estaba rodeando por su retaguardia, ¡pero para su sorpresa!, descubrió que a su retaguardia el general ruso Menshikov estaba apostado con 9.000 jinetes, la oscuridad había impedido ver a esta fuerza, con rapidez envió mensajes a la caballería sueca para que les apoyaran a la par que detuvo el avance en espera de acontecimientos.
El general sueco Creutz con 8.000 jinetes acudió presto en ayuda de su infantería, realizando dos cargas contra la caballería rusa, dos cargas suecas fueron aguantadas, pero la tercera obligo a los rusos a retirarse entre los reductos fortificados rusos, la caballería sueca persiguió a los fugitivos jinetes rusos, pero una descarga de mosquete y cañones desde los reductos rusos los detuvo, Lewenhaupt siguió a la caballería para no estar a tiro también de los reductos rusos.
Los reductos rusos estaban deteriorando la marcha de la infantería sueca, por lo que un regimiento sueco atacó uno de los mismos tomándolo, aunque con graves pérdidas, no hubo ningún intento sueco posterior de tomar alguno más. Los suecos se reagruparon fuera de los reductos rusos y continuaron el avance hacia el campamento ruso, el cual alcanzó Lewenhaupt, pero no intentó entrar en él pese a estar a 100 metros porque no estaba apoyado por más unidades de infantería y la caballería, recibió órdenes de detenerse a la espera de que los suecos se reagruparan y se dirigieran a su posición.
La caballería sueca estaba persiguiendo a la rusa cuando recibió órdenes de dirigirse a donde estaba Lewenhaupt para apoyar su avance, Lewenhaupt marchó con sus tropas al bosque de Budyschenski donde enlazó con la caballería sueca, allí permanecieron las tropas suecas a la espera de que se les uniera la infantería restante. El tercer reducto ruso todavía era objeto de asaltos por parte de los suecos, los cuales habían fracasado, la llegada del general sueco Roos con nuevos refuerzos propició un nuevo asalto que se saldó con un nuevo fracaso.
Cuando Roos decidió desistir de este inútil empeño y retirar a sus hombres para reagruparles, 1.000 estaban muertos o heridos gravemente de los 2.600 hombres del principio. Los rusos decidieron tomar la iniciativa, atacaron los reductos rusos tomados por los suecos y a la infantería aislada del general Roos, este tomo posiciones rápidamente ante la amenaza que se cernía sobre él.

general ruso Boris Sheremetiev
La presión rusa era fuerte y los suecos retrocedieron hacia un bosque cercano protegiendo la retirada uno de los regimientos de Roos, pero todo fue inútil, ya que los 1.100 hombres que quedaban de la fuerza de Roos al salir del bosque fueron cercados por la infantería rusa, aunque Roos se posicionó en una defensa improvisada, la llegada de nuevas fuerzas rusas para reforzar el asedio demostraron a Roos que toda resistencia era inútil, ante la petición del jefe de la fuerza rusa, el oficial Rentzel, de que se rindieran, Roos habló con sus oficiales y procedió a rendirse.
Con el transcurso del tiempo estaba claro que la iniciativa había pasado a manos rusas, los ataques suecos habían fracasado y ahora le tocaba a él Zar Pedro dar la vuelta a la situación, la captura de Roos y sus tropas había costado a los suecos 1/3 de su infantería, y las otras unidades suecas no estaban en mejor situación. Pedro estaba con sus generales conferenciando y los suecos que todavía se hallaban en la esquina del campamento fortificado, si lo tomaban quebrarían la resistencia rusa y dividirían sus fuerzas y cortaría su retirada, siempre y cuando la caballería rusa no interviniera.
Pero Pedro no les dio oportunidad a ejecutar la maniobra, sacó sus tropas fuera del campamento y las formó en orden de combate con sorprendente celeridad, 22.000 infantes rusos apoyados por 9.000 jinetes en el flanco izquierdo y 4.800 en el derecho más 55 cañones, todos con su rey al mando, estaban prestos para abatir a los suecos.
El despliegue sueco no fue el adecuado, habían sufrido sus tropas serias bajas en los combates anteriores, parte de la caballería sueca no pudo desplegarse de forma conveniente porque los reductos rusos estorbaban la maniobra y se situó detrás de la infantería. Era las 9,45 h. cuando los rusos comenzaron a avanzar, los suecos no tuvieron más remedio que hacer lo mismo, porque si se quedaban quietos y más tarde retrocedían, podían ser atrapados por culpa de un bosque que tenían a sus espaldas, ¡su inferioridad numérica no jugaba a su favor!.
Los rusos viendo que los suecos avanzaban los esperaron, cuando la infantería sueca estuvo a 800 m. de los rusos, estos, que habían aumentado sus piezas artilleras a 77 piezas, empezaron a destrozar las líneas suecas que, ¡no obstante!, siguieron cargando con valentía, pero al ponerse a 200 m. de sus oponentes, los rusos cargaron metralla en sus cañones, esto desató un infierno en la infantería sueca, la metralla silbaba por doquier, segando filas enteras y produciendo enormes destrozos entre sus tropas.
La línea sueca empezó a desorganizarse, pero aún así, los suecos demostraron gran disciplina cuando cualquier otro habría salido ya corriendo. Continuaron su avance, incluso cuando a 40 m. los mosquetes rusos empezaron a tronar, cumpliendo su misión de mortificar a la ya destrozada infantería sueca, la cual había dejado un inmenso reguero a retaguardia de muertos y heridos.
Los diezmados suecos procedieron a su vez al estar cerca del enemigo a lanzarles una descarga de mosquetería y cargar sobre ellos, varias unidades rusas vacilaron y comenzaron a replegarse, de hecho el ala derecha sueca hacía retroceder a sus oponentes, pero en centro y el ala izquierda de su despliegue no progresaban nada ante la tenaz resistencia rusa.

caballería rusa en acción batalla de Poltava
El ataque sueco no estaba cohesionado, habiendo mucha separación en sus líneas de formación, para colmo de males las tropas rusas en el ala izquierda sueca, donde tenían algunas unidades de Elite, empezaron a hacer retroceder a los suecos, la caballería sueca y el general Lewenhaupt intentaron recomponer la situación sin éxito, los rusos, dado su enorme número, optaron por efectuar un fuego defensivo sobre los suecos en vez de un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, el cual destrozó, ¡más si cabe!, el ala izquierda sueca.
La caballería sueca alivió momentáneamente la presión en el ala izquierda sueca, permitiendo una retirada con relativo orden, de hecho, los ataque de la caballería sueca con gran sacrificio por su parte, estaban logrando que la retirada sueca se efectuara con cierta eficacia, ya que los suecos habían dado la batalla por perdida. Pero la caballería rusa no facilitó el repliegue, apoyados por su gran número, acosaron a los suecos con gran denuedo y sin tregua, causando tremendas bajas a sus oponentes.
Los suecos de Poltava eran presionados por los rusos tras la capitulación de Roos, pero se las arreglaron para aguantar hasta que se les ordenó el repliegue, Carlos recondujo lo que quedaba de su ejército al sur, hasta el río Vorskla, las bajas que había sufrido eran enormes, 6.900 muertos y 2.800 prisioneros por el contrario, los rusos tenían 1.345 muertos y 3.200 heridos en su haber.
Las opciones de Carlos para retirarse eran muy escasas, al norte para ir a Polonia y encontrar la seguridad era imposible porque los rusos cerraban el paso. La única opción era marchar a sur, cruzar Crimea y confiar en que los turcos le dieran asilo, envió a una fuerza de vanguardia con la misión de asegurar un punto de cruce por el río Dniepper y que construyeran embarcaciones necesarias para que las tropas cruzaran el río.
Los suecos siguieron marchando al sur, siendo hostigados continuamente por los cosacos de Pedro, el 30 de junio Carlos llegó al punto de cruce del río, descubrió que no había ningún puente donde cruzar, y el intento de construir botes para cruzar el río se hacía imposible, porque el terreno era árido sin casi arboles, solo había unos pocos botes para cruzar un mínimo de hombres.
Carlos estaba atrapado en una ratonera sin posibilidad de escape, se ordenó a algunos cosacos que estaban al servicio de Carlos que intentaran cruzar el río, pero la corriente era muy fuerte y hombres y caballos fueron irremediablemente arrastrados por la corriente. Si los rusos no les acosaban, se intentaría de la mejor manera posible seguir el cauce del río Vorskla hacia Crimea, pero los suecos estaban con la derrota y las posibilidades de futuro con la moral por los suelos.

mapa del imperio ruso en la época de Pedro I, teneis que obviar el fondo amarillo, ya que son conquistas de su predecesora, la emperatriz Catalina II de Rusia. Las conquistas de Pedro I son las de fondo verde oscuro.
Se convenció a Carlos para que él y algunos cientos de sus hombres principales cruzaran el río mientras el general Lewenhaupt se hacía cargo del resto del ejército intentando mantener cierto orden en la caótica situación en la que se encontraban. El 1 de julio Lewenhaupt fue informado que las avanzadillas rusas se acercaban, la caballería sueca marchó a explorar y verificar la información, la cual fue confirmada.
Infantería, caballería y artillería con 9.000 efectivos les habían dado alcance con relativa rapidez, los planes de retirarse a Crimea se habían esfumado, tenían a los rusos cerca y con intenciones de atacar, la moral de la tropa era baja y cuando se enteró de la llegada de los rusos cundió el pánico, Lewenhaupt realizó grandes esfuerzos para restablecer la calma y formar sus tropas en orden de batalla.
Habló con sus oficiales y su desánimo no le gustó en absoluto, reflexionó sobre el tema y decidió que no había más opción que rendirse, la moral de su ejército, incluso para enfrentarse a una tropa que era inferior en número a la suya, era mínima y no creía que aguantaran un combate, tras cierto cruce de mensajes se rindió formalmente, recibió garantías de que los suecos serían tratados correctamente, los cosacos al servicio de los suecos también serían entregados a los rusos, lo cual garantizaba sin duda su muerte.
En total 9. 152 jinetes, 3. 286 infantes, 137 artilleros, 983 oficiales y personal no combatiente que incluía familias de los soldados, artesanos, servidores etcétera, en total unas 20.000 personas marcharon al cautiverio, no serían liberados hasta la firma del tratado de Nystadt en el año 1721, mientras, el rey de Suecia Carlos XII encontraba asilo en el imperio otomano de Turquía.
El rey de Dinamarca quiso aprovechar la coyuntura de que Suecia estaba noqueada declarándole la guerra el 8 de agosto de 1709, con la esperanza de adquirir algún territorio a costa de Suecia. Mientras Augusto II con el apoyo de las tropas de Pedro y un contingente de tropas sajonas, marchó a Polonia con el objetivo de derrocar a Estanislao, la población era consciente de que este era un títere impuesto por Carlos de Suecia, por lo que le brindó escaso apoyo, decantándose mayoritariamente por Augusto II.
El general sueco al mando de las fuerzas suecas en Polonia, Emst Detlof, era consciente de que se tenía que enfrentar a unas fuerzas numéricamente abrumadoras, el enfrentarse a ellas hubiera supuesto su destrucción, por lo que decidió prudentemente retirarse con sus fuerzas a la Pomerania Sueca en la confianza de por presentar un frente más compacto si los rusos atacaban allí, Estanislao resignándose a los nuevos tiempos y dado que contaba con escaso apoyo por parte de los polacos decidió retirarse con los suecos.

En primer término un mosquetero sueco y los restantes al fondo, son piqueros suecos
Las posesiones suecas en el Báltico estaban menguando ¡a ojos vistas!, solo conservaban Riga, Dünamünde, Reval y Pernau, ahora sin Carlos que los liderase, Pedro se propuso dar la puntilla a esas zonas y apropiárselas. En el año 1708 el general sueco Georg Lybecker había asumido el mando de las fuerzas suecas en Finlandia, y en San Petersburgo las fuerzas rusas estaban a cargo del general Fiodor Apraksin.
Georg planeó la toma de San Petersburgo ese año, pero fracasó en su empeño, Fiodor decidió contraatacar y decidió asolar el litoral finés con su flota. El año 1709 supuso el inicio del fin para las posesiones suecas en el Báltico, la ciudad de Riga fue rodeada y sometida a un duro asedio, capitulando el 1 de julio de 1710 ante los rusos, los cuales sufrieron un alto costo de bajas durante el asedio, ¡40.000 hombres!, mientras en septiembre de ese mismo año, Dünamünde, Pernau y Reval capitulaban ante los rusos.
En Junio de ese mismo año la poderosa fortaleza finlandesa de Vyborg capituló, con lo que Finlandia quedaba abierta a la invasión de Rusia sin ningún bastión fortificado que lo impidiese. Los rusos progresaron por esa zona hasta el año 1711 en que Pedro detuvo la invasión, en efecto, ese año a instancias de Carlos que vivía exiliado en Turquía, los turcos declararon la guerra a los rusos.
En 1709 los suecos habían recibido la notificación del estado de guerra entre Suecia y Dinamarca, el panorama se presentaba sombrío para los suecos, con las posesiones bálticas casi perdidas y la expedición de Rusia fracasada totalmente y con el rey ausente, era el momento propicio para que el eterno rival diera la puntilla al país.
Los daneses tenían un amplio abanico de reclamaciones de territorios de origen danés que ahora pensaba tomar por la fuerza, Escania, Halland y Blekinge y en Noruega Bohuslän. El ejército danés estaba al mando del general Christian Ditlev mientras que Magnus Stenbock disponía de unas fuerzas similares en Suecia, ambos generales eran los más prestigiosos en sus respectivos países. Christian invadió territorio sueco propiamente dicho en el otoño, desembarcando en Escandia, concretamente en la aldea de Råå el 2 de noviembre, con el concurso de la poderosa flota danesa.
Acto seguido, avanzaron y tomaron la ciudad de Helsingborg donde se produjo unos 7.800 bajas, posiblemente la mayoría para los suecos, mientras Magnus se replegó a la ciudad de Smáland ofreciendo escasa resistencia al invasor. Excepto un par de ciudades fortificadas, los daneses controlaban toda Escandia, en enero de 1710 los daneses e dirigieron a la ciudad de Kristianstad, para después apropiarse de la gran base naval de KarlsKrona, ¡este sería un golpe fatal a las infraestructuras de la flota sueca en Suecia!.
El 13 de enero capituló la ciudad de Kristianstad, pero inexplicablemente, el general danés Christian, en vez de dirigirse a la base naval sueca, se retiró hacía Escania enterado de que Magnus había concentrado un ejército en la ciudad de Växjö y se dirigía a Escania, Christian juzgó que era prioritario defender la reciente conquista de Escania, pero desaprovechó la oportunidad de tomar la desprotegida KarlsKrona, he incluso destruirla si no podía ser defendida, esto hubiera debilitado navalmente a los suecos de modo alarmante, ¡fue una oportunidad que ya nunca más tendrían los daneses!.

Sultán Ahmed III, el cual dio asilo a Carlos XII tras la derrota de Poltava
Christian enfermó repentinamente, siendo sustituido en el mando por el general Jørgen Rantzau, ciertamente este se mostró menos audaz que su antecesor, temiendo que las fuerzas suecas le rodeasen se retiró a la ciudad de Helsingborg. Pero fue alcanzado por Magnus antes de que entrase en la ciudad a finales de febrero, aunque la batalla se inició positivamente para las fuerzas danesas, estas finalmente se retiraron al amparo de los muros de la ciudad.
Las pérdidas danesas eran considerables, Rantzau había perdido la mitad de sus fuerzas, pero se negó rotundamente a que la ciudad capitulara, por lo que Magnus procedió a bombardear la ciudad con decisión, ante esto los daneses procedieron a retirarse el 5 de mayo de la ciudad destruyendo su artillería y sacrificando a sus caballos, con esto abandonaban Escania haciendo que la expedición de conquista resultara un fracaso absoluto.
Con la conquista final de las posesiones suecas en el Báltico, el escenario de guerra cambió, para ser las posesiones suecas en Alemania las que adquirieran protagonismo. Magnus se trasladó a la Pomerania sueca con el objeto de asumir el mando de las unidades suecas en Alemania, ese mismo año de 1710 Magnus invadió Mecklemburgo con 9.000 hombres con el objetivo proteger Stralsund, ya que las posesiones suecas eran atacadas por fuerzas sajonas, danesas y rusas.
En 1712 Magnus estaba en Suecia preparando un poderoso ejército, estas fuerzas tenían como objetivo unirse a las tropas turcas, las cuales en 1711 habían declarado la guerra a Rusia, todo esto se debía a que tras la batalla de Poltava en 1709, Carlos XII de Suecia se había refugiado en el imperio otomano de Turquía gracias al asilo que el país le concedió. Se establecido en la ciudad de Bendery en la región de Moldavia, él y el séquito que habían escapado de Poltava.
Desde el primer momento intentó establecer una alianza militar con el sultán Ahmed III, hecho que finalmente consiguió, declarando los turcos la guerra a los rusos en el verano del 1711, la campaña fue breve y victoriosa para los turcos, estos derrotaron a los rusos en “la batalla del Prut” el 10 de julio, gracias a la buena conducción de las tropas otomanas y la enormidad de su ejército, cifrado en 200.000 hombres.
Tras la misma Ahmed III pensó en avanzar sobre Moscú, pero tuvo problemas internos que requirieron su atención, por lo cual se firmó la paz con los rusos. Estos empezaron a ver con incomodidad a Carlos, ya que se había opuesto obstinadamente a la paz con Rusia a favor de continuar la guerra, la ayuda que Carlos confiaba recibir de Polonia se esfumó con el derrocamiento de Estanislao en beneficio de su enemigo Augusto II, y la expedición que partiría de Suecia para unirse a los otomanos fracasó.

itinerario de Carlos XII de Suecia por Rusia
En efecto, en 1712 Magnus tenía preparado su ejército, pero la mitad de las fuerzas permanecieron en Suecia para defender el territorio, ¡no obstante!, las fuerzas suecas en verano embarcaron desde la base naval de Karlskrona, protegidas por la flota del almirante Hans Wachtmeister. Pero este que tenía como misión impedir que la flota danesa interceptara los transportes suecos fracasó en su misión, las 3/4 partes de los mercantes que transportaban la flota fueron destruidos por los daneses.
Las bajas suecas eran importantísimas, los restos de la fuerzas desembarcaron en la costa alemana en diversos puntos. Magnus desembarcó en el puerto Stralsund, estaba rodeado por fuerzas enemigas, por lo que decidió abrirse camino y enlazar con las otras tropas que habían desembarcado en la ciudad de Wismar, pero sus enemigos decidieron impedir la maniobra.
En plena marcha hacia Wismar, le salieron al paso una fuerza danesa con caballería sajona que superaba en número a los suecos, pero Magnus la venció en Gadebusch, con 4.800 bajas, en gran mayoría danesas. La victoria fue la última de Suecia en el escenario alemán, pero le supuso a Magnus el ascenso a mariscal de campo. Magnus continuó el avance con sus tropas en el ducado aliado de Holstein- Gottorp, concretamente en la fortaleza de Tönning.
En el verano de 1712 fuerzas danesas habían atacado la ciudad de Stade, en el principado sueco de Bremen, incendiaron la ciudad y progresaron por el principado cayendo enteramente en su poder. Acto seguido, las fuerzas danesas se dirigieron hacía el reducto sueco de Tönning, donde Magnus estaba concentrado con sus fuerzas, no obstante no pudo soportar el asedio al que lo sometieron los daneses porque la fortaleza estaba falta de víveres, en agosto rindió la fortaleza un ejército de casi 11.000 hombres. Más tarde, el ducado, que no podía contar con el apoyo sueco capituló en febrero de 1714.
El año 1713 no fue mejor para los suecos, los enemigos de Suecia se concentraron con lo que quedaba de la Pomerania sueca, Stettin fue cedida por Suecia a Prusia, evitando con esto que cayera en manos rusas. Solo quedaban Wismar y Stralsund en manos suecas, esta última ciudad fue asediada por fuerzas danesas, rusas y sajonas, pero la ciudad estaba bien aprovisionada y defendida, por lo que resistió el cerco con éxito.
Mientras estos hechos sucedían La situación de Carlos en el imperio otomano se deterioraba, sus intrigas para que los turcos atacaran Rusia no habían sido vistas con agrado por muchos turcos, aunque en la guerra habían salido victoriosos los turcos. Finalmente el 1 de febrero un ejército turco marchó a la ciudad de Bendery donde estaba destacado Carlos de Suecia y su escolta.

Carlos XII de Suecia siendo apresado por los turcos 1713
Los otomanos intentaron apresar a Carlos, pero la escolta ofreció resistencia, produciéndose una revuelta que fracasó habida cuenta de la superioridad militar turca, los turcos se llevaron prisionero a Carlos Didimotiko, permaneciendo prisionero hasta el verano de 1714, finalmente los turcos en octubre de ese año lo liberaron y regresó a territorio sueco en Alemania en noviembre por tierra, concretamente llegó a la ciudad alemana de Stralsund, la escolta se le uniría más tarde, ya que Carlos cabalgó velozmente con la intención de evitar ser apresado por alguno de sus enemigos.
Con esto Carlos asumía nuevamente el mando Suecia, pero las cosas habían cambiado mucho desde que partió a finales de 1707 para invadir Rusia, sus enemigos erar mucho más poderosos, y Suecia se hallaba en un gran estado de debilidad. Con el inicio del año 1715 Carlos se encontró que nuevos países le declaraban la guerra como Prusia y Hanover, Gran Bretaña se declaró neutral, pero en franca hostilidad hacia Carlos.
Carlos asumió el mando, reorganizando las tropas en la Pomerania sueca y pasando al ataque casi de inmediato, como primer objetivo se lanzó sobre Sajonia, pero el rey resultó derrotado en noviembre la batalla de Stresow, ante un combinado de fuerzas danesas, prusianas y sajonas, la batalla produjo 782 bajas, casi todas para los suecos. La isla de Rügen, cercana al puerto de Stralsund, fue tomada por los daneses, por lo que se hacía casi imposible que el puerto fuera aprovisionado.
Daneses y prusianos ocuparon el resto de las posesiones de la Pomerania sueca, quedando solo el puerto de Stralsun y Wismar como últimos bastiones suecos, Carlos se propuso defenderlo con toda la resolución que le fuera posible, ya que el puerto podía ser utilizado como trampolín para invadir Suecia, a la par que a él le era de utilidad por si en el futuro iniciaba alguna invasión a Polonia.
Pero las fuerzas que asediaban Stralsun eran muy poderosas, 72.000 hombres formados por tropas de Dinamarca, Prusia y Sajonia asediaban la ciudad en un círculo de hierro. Carlos decidió como objetivo prioritario tomar la isla de Rügen, con el objeto de aliviar la asfixia que sufría la ciudad, pero fracasó en la empresa, ¡es más!, resultó herido en el intento.
Finalmente se vio que toda resistencia era inútil, seguir resistiendo sin ayuda de ningún tipo no tenía sentido, así que los suecos evacuaron a su rey en barco camino de Suecia y el 1 de diciembre de 1715 la ciudad de Stralsun capituló ante el enemigo. También a finales de este año los prusianos y daneses asediaron la Ciudad de Wesmar, solo y sin esperanza también se entregó a sus enemigos, ¡Suecia dejó de tener posesiones fuera su país natal!.
Mientras en Finlandia las cosas corrían igual de mal para Suecia, en el año 1713, una vez firmada la paz con los turcos, el Zar Pedro I estaba en condiciones de prestar atención a su enemigo, las posesiones de Suecia en Alemania y En Báltico casi habían desaparecido, por lo que concentró sus esfuerzos en Finlandia, posesión sueca. El ejército ruso era muy poderoso, y la nueva flota creada no tenía casi rival en el Báltico, con estos mimbres se dispuso Pedro a golpear.

otra lámina sobre la ruta de Carlos XII en Rusia
En abril de 1713 se iniciaron las operaciones por parte de Rusia; como había comentado anteriormente, la conquista de la fortaleza de Vyborg en el sur de Finlandia, abrió en corazón del país a la conquista rusa. El general ruso Fiódor Apraksin tenía en mente desembarcar 10.000 en la principal ciudad de Finlandia, ¡Helsinki!, pero el comandante de la guarnición sueca llamado Carl Gustav enterado del plan, prefirió incendiar la ciudad que rendirla al enemigo. Tras hacerlo, Carl marchó con sus fuerzas a la ciudad de Borgá, donde intentó reagrupar las fuerzas suecas de los alrededores.
Pero, ¡Fiódor no permanecía inactivo!, tomó la iniciativa y para verano, la zona sur de Finlandia estaba en su poder, el comandante de las tropas suecas en Finlandia, el general Georg Lybecker, no podía hacer gran cosa para frenar la envestida rusa, concentró sus escasas fuerzas en la ciudad norteña de Tavastehus. Las cosas no marchaban bien para ninguno de los dos generales suecos, el 6 de octubre Carl fue derrotado en la ciudad de Pälkäne y tuvo que retirarse más al norte con solo 5.000 hombres, en su mayoría finlandeses mal entrenados.
Carl confiaba en que el duro clima del norte de Finlandia disuadiría a los rusos a avanzar, ¡pero se equivocaba!, el general Mijail Golitsyn le atacó con decisión y el 19 de febrero en la batalla de Storkyro, los rusos dieron alcance a Carl forzándole a la batalla, aunque el encuentro empezó favorable a los suecos, finalmente se inclinó a favor de Mijail, forzando a los suecos a retirarse al Oeste, la batalla tuvo unas 4.500 bajas, la mayoría de las cuales creo que se pueden adjudicar a los suecos, la provincia finesa de Österland cayó por completo en manos rusas.
Los rusos también realizaron operaciones navales, el 27 de julio hubo un encuentro naval entre una débil flota sueca compuesta por 8 galeras y 8 buques menores y una flota rusa, compuesta por nueve veces más buques que los suecos, los rusos optaron por abordar los barcos en vez de hundirlos a cañonazos, quizá esto fue un error, porque los suecos se defendieron con el valor que da la desesperación. Los rusos sufrieron fuetes pérdidas, concretamente 5.000 bajas, lo cual obligó a estos a un reagrupamiento que ralentizó las operaciones.
¡No obstante!, en agosto los rusos volvieron a la carga, procediendo con el concurso de su flota a desembarcar en las islas Âland y tomarlas, comentando que la población de las islas opuso una seria resistencia al invasor, pero hacía tiempo que la resistencia se hacía solo con el corazón, ya que los suecos no disponían de tropas entrenadas que pudieran hacer frente a los rusos.
En el año de 1716 se dio la última puntilla a conquista de Finlandia por los rusos, en marzo cayó la ciudad de Kajaneborg y en julio la fortaleza de Olofsborg. Con esto se ponía punto y final a esta campaña, la cual dejó un profundo rencor en la población finesa por culpa de los terribles abusos y la innecesaria devastación de su tierra sufrida a manos de las tropas rusas.

asedio sueco de Copenhague (Dinamarca) 1700
En el año 1715 Carlos de Suecia estudió seriamente sus opciones imperialistas, con vistas a poder recuperar alguno de los territorios perdidos, vio claramente que con la potente coalición a la que tenía que hacer frente era demasiado para él, y que las tropas que disponía eran inferiores en número y experiencia, para colmo sus ministros le informaron que la situación económica era precaria.
Los países bálticos y los puertos claves alemanes que tuvo antaño fueron unas posesiones que antaño supusieron una suculenta fuente de ingresos para las arcas reales, pero que ahora ya no existían, al estar en manos de sus enemigos. Por fortuna la desconfianza entre los enemigos de Suecia empezó a crecer y las alianzas se rompieron, pero esto a Carlos, si bien era bueno para la garantía territorial sueca, no era suficiente para los planes expansionistas que tenía en mente.
¡Efectivamente!, Carlos maduraba para el futuro, apoyar a Escocia en una revuelta para conseguir su independencia y destronar a rey Jorge I de Inglaterra, (estableciendo contactos con España para esta rebelión) ofreciendo tropas para esta causa, también pensó en el futuro ajustar cuentas con Rusia y Dinamarca. El inicio del desajuste entre los aliados lo notó Dinamarca, el gran enemigo de Suecia, ya que tuvo que suspender su proyecto de volver a tomar Escania, debido a que la armada inglesa y el ejército ruso se desentendieron del proyecto.
Incluso el primer ministro de Suecia Georg Heinrich intentó establecer relaciones diplomáticas y de alianza con Inglaterra y Rusia, si bien con este último país fracasaron. Pero en el año 1716 Carlos decidió actuar, Dinamarca era una obsesión en la que además de enemigos, sus fronteras casi chocaban, haciendo la tentación irresistible para Carlos. Planeó una invasión terrestre para ir directo a Copenhague, aprovechando que el estrecho de Oresund estaba congelado. Era el 9 de enero, pero una dura tormenta rompió los hielos fracasando la operación terrestre.
Carlos entonces decidió operar contra el país de Noruega que por aquel entonces era una posesión del rey Federico IV de Dinamarca, el cual no estaba tan bien defendido como la misma Dinamarca a la par que podía atacarlos por tierra ya que eran países limítrofes. La operación se inició en febrero, las tropas suecas de Carlos en número de 7.700 hombres y divididas en tres columnas enfilaron hacia la capital noruega de Christiania.
Carlos ordenó tratar bien a los habitantes, confiando en que esta medida evitaría hostilidades con la población, las tropas de Noruega se cifraban en unos 15.000 hombres, pero Carlos confiaba en que estos desconociendo por donde atacaría, repartirían sus tropas en las posibles rutas de invasión, mientras que Carlos podía concentrar su pequeño ejército en un solo punto para golpear a la fuerza enemiga a la que hiciera frente.

Polonia 1701
También Carlos confiaba en beneficiarse de que las tropas noruegas estaban formadas por reclutas con poca experiencia, no obstante la invasión sería dificultosa, porque el territorio agreste del país con sus bosques, lagos y ríos helados y zona de montaña con terrenos pantanosos, no se aprestaban a una fácil invasión. Al llegar Carlos a Christiania, la encontró fuertemente defendida por el veterano general llamado Lützow, el cual había levantado unos fuertes en los dos pasos montañosos que daban acceso a la ciudad, defendidos por 5.600 infantes y 1.500 jinetes.
Carlos intentó atacar por el norte uno de los fuertes fracasando y retirándose posteriormente hacia el sur, luego maniobró a toda velocidad para dirigirse al norte, con la intención de no enfrentarse ya a las fortificaciones norteñas, pero los noruegos bloquearon el paso con una gran cantidad de troncos y árboles talados que los suecos no fueron capaces de quitar.
No obstante, Carlos entrando por el fiordo de Oslo, flanqueó al enemigo y el 21 de marzo estaba ya en las afueras de la ciudad, los habitantes civiles habían huido por el Oeste, pero los defensores militares, en número de 3.000 hombres, bien pertrechados y equipados (con un comandante recio, como el alemán al servicio de los daneses llamado coronel Jörgen von Klenow) ofrecieron una fiera resistencia.
Carlos entró en la ciudad al día siguiente, pero esto era en vano, ya que las fortificaciones de la ciudad no se habían tomado, y los suecos que se aventuraban por las calles eran recibidos por los cañones noruegos, Carlos intentó tomar los fuertes noruegos que dominaban la ciudad, pero esto costaba seria pérdidas a los suecos, lo cual acabó por desanimarles, Carlos vio el desánimo de la tropa, en reluctante se vio obligado a suspender las operaciones militares y retirarse al sur.
Carlos tomó la ciudad de Fredrikshald, pero se encontró con el mismo problema que en Christiania, no pudo tomar la fortaleza que defendía la ciudad ni la muralla defensiva de la ciudad, Carlos había comprobado que las fortificaciones de Noruega eran de muy buena calidad, y que la defensa de las ciudades por sus gentes era muy resolutiva.
El año 1717 Suecia planeó un nuevo ataque, pero los noruegos mandados por el almirante Peder Tordenskiold, y de manera sorpresiva tomaron la iniciativa, lanzándose sobre la ciudad sueca de Gotemburgo el 2 de mayo, y en junio sobre Strömstad, ambos ataques fracasaron ante la tenaz defensa sueca.
Sin embargo, un combate naval muy importante se desarrolló en la que se conoció como la batalla naval de Dynekylen, la cual supuso la destrucción de la mayor parte de la flota sueca; esta intentaba desembarcar tropas suecas en el territorio noruego de Fredrikshald, operación que se saldó con un fracaso.

jinete perteneciente a los dragones de la caballería noruega
Pero Carlos no se desanimó por los resultados, ¡era tozudo como una mula!, y quería dar a Dinamarca un golpe contundente, si era posible, conquistando la totalidad de Noruega, para ello en el 1718 hizo un esfuerzo sobre humano y preparó un gran ejército, aquí Carlos, en contra del temple que tuvo para con la población civil no se ando con remilgos, los que ofrecieran resistencia serían masacrados.
También aprendió de los errores cometidos anteriormente, esta vez no iba a ver improvisaciones o carencias entre sus tropas de ningún tipo, a pesar de que las arcas reales estaban renqueantes, Carlos hizo un gran esfuerzo y preparó un gran ejército de 40.000 hombres bien equipado y pertrechado, si bien muchos de sus componentes adolecían falta de experiencia (no eran ni mucho menos los 40.000 con los que invadió Rusia en el año 1708) pero confiaba en que con su liderazgo y buen equipamiento se compensara un poco las carencias.
Para la toma de Noruega, el primer objetivo primordial fue la fortaleza noruega de Fredrikshald, la cual estaba situada cerca de las vitales líneas de suministro y comunicación con Suecia, pero también era la fortaleza más poderosa de Noruega, y su expugnación sería muy dificultosa, pero Carlos tomó con determinación dicha empresa.
Primero construyó una pequeña flotilla para tomar uno de los fuertes de Fredrikshald llamado Sponviken, desde allí y por tierra podría aplicar a la fortaleza un doble bombardeo devastador con su artillería de sitio. No obstante, la flotilla no lo tendría fácil, porque en su recorrido, la fortaleza y una flota de Noruega que vigilaba la costa podrían destrozarles, 800 infantes y 1.000 jinetes transportaron por tierra galeras y cañoneros entre el mar del norte e Iddefjord.
Fredrikshald estaba protegido por el fuerte Fredriksten, este fuerte era impresionante y un objetivo a expugnar, pero para tomarlo habría acobardado al más valiente. No en vano tenía el nombre de “roca de Federico”, erigida en la cima de una montaña de granito sobre Fredrikshald, estaba protegida por sus tres lados por aguas, acantilados y profundos valles, solo por el suroeste había una posibilidad de ataque, pero había unas marismas y tres fuertes protegiendo esta zona.
Carlos no se arredró y atacó por aquí, inició los preparativos para la toma de Fredrikshald, tenía consigo un tren de asedio impresionante, el cual era dirigido por el coronel francés Philippe Maigret, el cual había sido alumno “De Vauban”, un maestro en el arte de la fortificación de la segunda mitad del siglo XVII y principios del XVIII, este francés con sus fuertes había convertido Noroeste de Francia en una barrera inexpugnable y puede decirse sin equivocarse, que en el arte de la fortificación fue uno de los mejores del mundo a lo largo del tiempo.

Castillo sueco de Olofsborg Savonlinna
Pues como dije, Philippe asumió el mando de las operaciones de asedio, no lo tendría fácil, ya que el terreno no se aprestaba en nada para ello. Su intención fue rodear el fuerte con un anillo impenetrable que impidiera que la fortaleza recibiera refuerzos y esta realizara alguna salida para expugnarle, se cavaron trincheras paralelas para rodear el fuerte en círculos concéntricos llegando lo más cerca posible del fuerte para que su artillería no interviniera.
Luego morteros y cañones abrirían brecha en los muros y lo tomarían, mientras, los defensores se desmoralizarían viendo que estaban rodeados y sin escapatoria, haciendo la toma del fuerte más fácil. La operación se inició a finales de octubre, sin nada a la improvisación, Carlos y 900 jinetes se adelantaron para forzar a los noruegos a hundir su flotilla que vigilaba las costa, estos viendo el despliegue sueco y sin posibilidades de escape optaron por hundirla antes de que cayera en manos del enemigo, no obstante la artillería de asedio, dado el escarpado terreno, tardó un mes en ser desplegada alrededor del fuerte.
Con Carlos venía con 35.000 hombres, (5.000 hombres al mando del general Carl Gustaf marcharon a finales de agosto al centro de Noruega para tomar la importante ciudad de Trondheim) y una vez asediados los noruegos, estos reconocieron que el salir de dicho asedio era imposible, los noruegos eran mandados por el coronel Landsberg y 1.400 soldados.
El primer objetivo fue la toma del fuerte Gyldenlove el 27 de noviembre, cuyo asaltó hizo Carlos en persona. Ahora las líneas de asedio se iban acercando poco a poco a Fredriksten, no obstante el avance era lento y penoso debido al terreno que era rocoso, además todavía estaban a tiro de la artillería del enemigo la cual les bombardeaba sin cesar haciendo su trabajo un infierno.
Carlos estaba impaciente por acabar y apremiaba a Philippe constantemente, la primera línea paralela de asedio se había acabado el 30 de noviembre y una segunda iba a ponerse en marcha, los noruegos no resistirían más de una semana, incluso el comandante noruego llegó a admitir dicha posibilidad. El suelo era frágil y los suecos tuvieron que reforzarlo con sacos cada día, cuando la segunda línea fue acabada y reforzados sus parapetos, Philippe preparó la artillería de asedio que bombardearía el fuerte.
18 piezas pesadas (entre las que se incluían un poderoso howitzers de 16 Kg. Y seis morteros de 34 Kg.) Bombardearían el muro abriendo brechas en el muro, la toma del fuerte era inminente y el comandante de dicha fortaleza no podía hacer nada al respecto.
Carlos estaba siempre de manera imprudente presente en primera línea de los trabajos de asedio, quizá la impaciencia le podía y su presencia serviría de acicate para los que trabajaban en el asedio. El caso no está claro, pero la tarde del 30 de noviembre, no se sabe si por una bala perdida o una granada de los noruegos, el caso es que Carlos recibió una herida en la cabeza que le produjo la muerte.

Ulrica Leonor de Suecia, reina de Suecia entre 1719-1720
Recientemente se piensa que un asesino a sueldo de Federico de Hesse, cuñado del rey y hombre de ambiciones sin límite, fue el encargado de orquestar el asesinato del rey, curiosamente más tarde fue nombrado Federico I de Suecia, lo cual es una sospecha con fundamento.
No obstante, la muerte de Carlos representó un mazazo para la expedición, con la muerte del alma Máter de la misma, la moral se destruyó.
Los oficiales suecos deliberaron que hacer y optaron por la retirada a Suecia, sin embargo la retirada fue un poco caótica perdiéndose parte de las provisiones de la expedición, parece que los fondos de la misma se repartieron entre los oficiales por orden de Federico de Hesse.
Al general Carl Gustav no le fueron mejor las cosas, el avance Trondheim fue dantesco por las condiciones climatológicas, lo cual ralentizó el avance, y mermó la tropas, para colmo de males los defensores de la ciudad recibieron refuerzos, haciendo la expugnación de la ciudad imposible.
Carl hasta principios de 1719 no recibió noticias de la muerte del rey, tras lo cual optó por volver a Suecia. Pero la retirada en pleno invierno y con las tropas habiendo sufrido lo indecible por el penoso asedio, costó a la expedición la mitad de sus fuerzas.
Heredó el trono la reina Ulrica Leonor, esta y el Consejo de estado, libres ya de Carlos, decidieron dada la alta penuria económica que sufría el país, poner en juego la baza diplomática para fortalecer su posición. Se entablaron negociaciones con Jorge I de Inglaterra firmándose una alianza con él, luego se intentó firmar la paz con los restantes enemigos que tenían los suecos y si era posible, firmar también una alianza con ellos, todos, ¡salvo con Rusia!.
Las anteriores negociaciones de paz con el Zar Pedro I de Rusia fracasaron, porque las condiciones de paz eran muy duras para Suecia, por lo que ahora que se intentó firmar una serie de alianzas con otros países que fortalecieran la posición de Suecia, con vista a una paz con Pedro que no tuviera exigencias tan duras.
Pedro también quería la paz, pero no le iba a poner a Suecia fácil la misma, inició una ofensiva marítima con su poderosa flota asolando las costas suecas, La ciudad de Estocolmo se vio seriamente amenazada, pero las defensas suecas resistieron bien y los navíos rusos abandonaron sus ataques en el verano de 1719.
Los daneses se unieron a la ofensiva planeando atacar Suecia por el sur y pasando al ataque en Noruega en agosto. El general Peder Tordenskiold desde Noruega atacó y capturó la fortaleza de Marstrand en Bohuslän. Federico IV de Dinamarca envió refuerzos a Noruega y estos aumentados a 34.000 hombres, prometían poner a Suecia en un serio aprieto. Pero la diplomacia inglesa abortó la ofensiva danesa, pactándose una tregua temporal entre suecos y daneses.

Carlos XII de Suecia es transportado por sus hombres, tras su muerte en la campaña de Noruega en 1718
Los suecos entablaron intensas negociaciones con sus enemigos que fructificaron, firmándose la paz con Hanover el 19 octubre de 1719 y con Prusia el 20 de enero de 1720 a través de algunas concesiones territoriales en Alemania. En febrero asumió la corona sueca Federico de Hesse con el nombre de Federico I.
Los daneses de manera muy renuente, y a instancias de Inglaterra, firmó con el rey de Suecia el “tratado de Frederiksborg” el 3 de junio de 1720, a cambio de concesiones territoriales (que incluían el ducado de Holstein-Gottorp, pero no la cesión de Escania, provincia en la que se gestó antiguamente el pueblo de Dinamarca y que el rey danés quería a toda costa) y una fuerte indemnización económica.
Los rusos seguían atacando el litoral costero sueco, pero los suecos tenían ahora el apoyo físico de la flota inglesa, cuyas costas ayudó a vigilar en 1720 y 1721. El 25 de mayo de 1721 se entabló el último combate naval entre suecos y rusos con victoria para los últimos en la batalla de Selånger.
Pedro I finalmente se avino a negociar y ambos países firmaron el tratado de Nystad el 30 de agosto de 1721, por el mismo, Suecia a cambio de la paz, hacía a Rusia fuertes concesiones territoriales en el Báltico y Finlandia, aunque esta última quedó en gran parte para Suecia.
La paz entre Suecia y Polonia-Sajonia nunca se firmó, aunque ambos países tácitamente nunca más se atacaron, de manera oficiosa, el fin de la guerra se puede dar por finalizada, en 1728 por parte de los sajones y en 1732 los polacos, a través de la firma de renovación de relaciones amistosas entre los interesados y Suecia.
Con esto se ponía fin a las llamadas “Gran Guerra del Norte”, un sangriento conflicto del que Suecia salió mal parada, perdiendo muchas vidas humanas para un país con una porción de población pequeña, aunque con el tiempo logró recuperarse gracias a la prudencia del rey Federico I.
PROLOGO:
Las estadísticas para los suecos son difíciles de calcular, pero se cree que militarmente la guerra costo más o menos la muerte de 200.000 suecos a lo largo de estas guerras,(25.000 en combate) aunque también conviene decir que no todos fueron originarios de la misma Suecia, también había fineses o finlandeses, estonios, polacos y gentes del Báltico y de las posesiones de Suecia en Alemania, que se enrolaron en las banderas de los ejércitos suecos por ser territorios de Suecia, posiblemente también hubiera mercenarios en las tropas suecas que también murieron, pero no tengo estadísticas al respecto.

batalla naval de Ledsun del año 1720 entre rusos y suecos, la cual se saldó con el fin de la supremacía naval sueca en el Báltico
La población de las posesiones suecas en Alemania, sufrieron mucho, se calcula que 150.000 civiles perecieron en el conflicto. La movilización de las tropas suecas suele dar mucho juego, se calcula que en 1709 los ejércitos suecos tuvieron bajo sus banderas a 120.000 hombres, esto para un pequeño país como Suecia debió ser de coste espantoso, pero la guerra y las posesiones que tenía en el Báltico y Alemania justificaban su mantenimiento.
Claro que por ejemplo, esto no quiere decir que pudieran concentrar 120.000 en un punto determinado, sus tropas estaban repartidas entre las fuerzas de campaña y las diversas guarniciones repartidas a lo largo y ancho de su imperio. Se calculaba que en 1700 las fuerzas suecas eran de 77.000 hombres y que sobre todo para la campaña de 1708 sobre Rusia, se aumentó colosalmente su número a 120.000, pero como dije, su concentración en un mismo sitio fue diferente.
Los 40.000 hombres para Rusia, fue la mayor cifra que se puede decir que Carlos tuvo como masa de maniobra ante un enemigo. Anteriormente, Carlos para sus campañas optó con ejércitos más modestos de 10.000 o 20.000 hombres coma masa de maniobra, con resultados espectaculares ante enemigos superiores numéricamente.
Todo ello gracias a la inteligencia y agudeza mental de Carlos y a las tropas profesionales y de valía que tenía a sus órdenes, las cuales ante la presencia e inspiración su líder obraban milagros (aunque también es cierto que su falta podía desanimarles como alguna vez pasó en batalla y sobre todo en la batalla de Poltava).
Quizá la campaña de Rusia fue la que implicó más hombres, 40.000 hombres de la expedición original, a lo que se puede sumar la expedición de 12.000 de refuerzo y los 3.000 cosacos de Ucrania que lucharon con Carlos,¡ en total unos 55.000 hombres!.
Con la muerte de Carlos se ponía punto y final a un imperio, el sueco, el cual se empezó a gestar en el primer tercio del siglo XVII y el cual terminó en la segunda década del XVIII. Carlos fue el que, ¡quizá!, le encumbró a la gloria, pero también y dado el esfuerzo realizado el que le precipitó su derrumbe, peros hechos están ahí para que todos los veamos, con la muerte de Carlos se inició una nueva etapa que dejó a Suecia como potencia de segundo orden, pero que la prudencia dejó su territorio propiamente dicho intacto.

fortaleza finesa (Finlandia) de Vyborg, su captura por los rusos en 1710 abrió las puertas a Rusia a la invasión del corazón de Finlandia
Fuentes del trabajo:
-Wikipedia.
-“Poltava 1709” libro número 69 de Osprey Military.
-web Remilitari.
-libro “Técnicas Bélicas Del Mundo Moderno”, editorial LIBSA.
Autor: eljoines.
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Muchas gracias amigo AMILAKVARI, ¡me has subido el ego que no veas! ja,ja,ja.
saludos
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Mis mas sentidas felicitaciones,esto es un articulo, y no lo que a veces nos trasladan algun profesor de Historia en la Universidad
De nuevo, mi felicitacion