Cabrias de Atenas
El general ateniense Cabrias, (en griego Χαβρίας) forma parte de la terna de mercenarios griegos que en el siglo IV a. de C., alcanzó gran fama en el continente griego; grandes generales como él mismo o los hermanos Mentor y Memnón de Rodas, Cares, Agesilao, Ifícrates y otros muchos, nutrieron la galería de generales griegos, los cuales de manera ocasional, lucharon como mercenarios al servicio de un rey extranjero.
¡Pero empecemos desde el principio!, la verdad es que sobre su niñez o juventud, ocurre como en la mayoría de las fuentes antiguas sobre personajes no muy destacables; poco o nada se sabe de ellos, por lo tanto, no queda otro remedio que recurrir a la especulación.
Y especulando, se puede deducir lo siguiente: era ateniense; la sociedad ateniense era muy rígida y si no tenías la ciudadanía en una ciudad como Atenas, difícilmente se podía alcanzar un puesto de renombre en el que poder medrar en política o en las fuerzas armadas.
Se desconoce la fecha de su nacimiento, aunque se sabe que murió en el año 357 a. de C., durante el asalto de la flota de Atenas (que él y el general Cares mandaban) a la isla de Chíos; dado que el año 388 a. de C. es la primera vez que se tiene referencia de las andanzas militares de nuestro personaje, se puede deducir que cuando murió, llevaba luchando 29 años.
Con estos datos, no sería descabellado pensar que cuando murió, podía rondar más o menos los cincuenta años; aunque cuando murió se puede deducir que estaba en plena forma, desmintiendo la edad que tenía por aquellos tiempos, la cual para cualquier persona corriente por aquel tiempo, ya empezaba a pasarle factura.
Por lo tanto, los padres de Cabrias sin duda debieron ser personas pertenecientes a la nobleza o como poco, personas de cierto renombre, terratenientes o con gran influencia o poder y por supuesto, con la ciudadanía ateniense, (todo esto refiriéndose al padre, que era el único que ostentaba la ciudadanía ateniense).
Por lo visto tiempo después tuvo un hijo llamado Ctesipo, el cual parece que no heredó el carácter amable generoso, al contrario, era terco y de formación un tanto descuidada, pero poco más se sabe de él.
Parece que en su juventud, el célebre político y militar Foción trabó amistad con Cabrias, ya que su pericia y experiencia en combate le eran importantes a este, debido a su afición a la carrera de las armas.
No solo trabó Foción amistad con él, sino que Cabrias le tomó bajo su protección, ocupándose de él, promocionándole y dándole a conocer a los griegos; incluso en la toma de la isla de Naxos, participó con él en combate, distinguiéndose también en la acción.

"Muros Largos", fortificación que propegía la ciudad de Atenas y su puerto
Gracias a sus padres, el futuro para Cabrias estaba asegurado, el cual recibió una educación acorde con su rango y con las bases aseguradas para poder escalar con el tiempo en los puestos de poder.
Parece que la rama militar fue la que eligió, por lo tanto es posible que en su juventud ya estuviera enrolado como oficial del ejército ateniense, después de haber pasado los controles anteriores que se exigía a la oficialidad ateniense de esos tiempos.
Se comenta que en su educación fue alumno del célebre filósofo Platón, pero poco más hay sobre su educación en su juventud.
Con el tiempo y en su madurez, llegó a ser “Strategos” (general) de Atenas en varias ocasiones, también se conoce que destacó tanto en el mando en tierra como en el mar, destacando en las dos ramas del ejército de manera considerable.
Alcanzó muchas victorias como mercenario y como oficial del ejército ateniense, siendo las derrotas casi inexistentes, por lo cual alcanzó gran fama en el continente griego; conjugó sin ningún problema el servicio a su patria, ¡Atenas!, junto con el oficio de mercenario cuando su país no estaba en guerra, destacándose en ambos oficios.
Las primera campaña de la que se tiene constancia en que participara Cabrias por aquellos tiempos, fue en la “Guerra de Corinto”, la cual se desarrolló en los años 395-387 a. C.; fueron muchos los combates que se desarrollaron en dicho conflicto en los que espartanos y atenienses junto sus respectivos aliados participaron en ella.
No es de referir en este trabajo todos los combates, me referiré solo cuando Cabrias tenga participación; y es en el año 388 a. de C. cuando el destaca; la flota espartana al mando del general Gorgopas había tenido una emboscada a la flota ateniense cerca de Atenas, la captura de varios barcos atenienses en el proceso.
Los atenienses como respuesta, procedieron a realizar una emboscada sobre las unidades navales de Esparta; Cabrias tenía el mando de las naves atenienses (por lo que ya tendría cierta edad) camino de Chipre, desembarcó tropas en la isla de Egina consistentes en unos 800 hoplitas (aliada de Esparta) y realizó una emboscada a los lugareños y sus aliados espartanos, logrado acabar con un buen número de ellos, entre los que se encontraba el almirante espartano Gorgopas.
Esto supuso un golpe para la moral espartana, pero pronto replicaron enviando al espartano Teleutias al mando de una flota para restablecer la situación por aquella zona, donde se habían desarrollado varios desastres para la flota espartana.

Hoplitas griegos
Teleutias se aprovechó la relajación ateniense tras las victorias de Cabrias, para lanzar un ataque sobre la región del Pireo, en el puerto de Atenas, donde logró capturar varias naves mercantes y barcos pesqueros.
Este ataque supuso un gran botín para los espartanos y mejoró considerablemente la confianza en la victoria, sirviendo para recuperar a los marineros y permitir a Teleutias un mejor manejo de su flota, adquiriendo más experiencia en el tema.
En el año 387 a. de C. el fin de la guerra de Corinto supuso la paz para Atenas y el paso de Cabrias a realizar labores de guarnición; no obstante, no parece que el estar ocioso le resultara muy atractivo al espíritu guerrero del general, por lo que parece que recibió una oferta del faraón egipcio Acoris para servir en el ejército egipcio como mercenario.
Esto fue un buen pretexto para volver al servicio activo, así que entre los años 2384-82 a. de C. estuvo sirviendo en Egipto; los servicios que prestó en el país fueron considerables, los cuales sirvieron para que Egipto disfrutara durante unos cuantos años de su independencia.
¡Efectivamente!, por aquel entonces, el país pasaba por unos momentos angustiosos. En el año 525 a. de C. el imperio persa había conquistado Egipto, pasando el país e ser una más entre las 20 satrapías (provincia) en que se dividía el imperio persa.
Pero en el año 404 a. de C. tras unas cuantas rebeliones fallidas, aprovechando la guerra civil entre el rey persa Artajerjes II y su hermano Ciro “el joven”, (el cual intentaba destronarle) se lanzaron a una rebelión abierta que supuso la expulsión de las autoridades y fuerzas persas del país.
Los persas no estaban en condiciones de contra replicar cuando Artajerjes II acabó con Ciro “el joven”, pero los orgullosos persas no olvidarían semejante afrenta, y cuando se recuperaran, se lanzarían sobre Egipto con todo lo disponible.
Egipto tuvo suerte de que cuando los persas invadieron el país, había por aquel entonces un faraón capaz para detenerlos; en esta ocasión le tocó al faraón Acoris detener la furia persa.
Este faraón era consciente de que los persas estaban en ciernes de realizar una expedición para recuperar lo que ellos creían que era suyo; Egipto era un país próspero, por lo que realizar la contratación de fuerzas mercenarias no implicaba muchos problemas.
El comercio en el país conllevaba una recaudación de impuestos muy provechosa para el país; el comercio con ciudades del mundo griego y la consiguiente alianza con varias de ellas, le puso en contacto con el mundo de los mercenarios griegos y sus disponibilidades.

Faraón Acoris, bajo cuyas órdenes estuvo Cabrias
En Atenas realizó contactos que fructificaron en la contratación de Cabrias y la contratación de en esta ciudad y en otras de un buen número de mercenarios griegos, indispensable para la defensa del país.
Los persas por aquel entonces también se habían dado cuenta de las virtudes de los hoplitas (infantería pesada griega) como infantería de élite y también los habían incorporado a sus ejércitos.
El rey persa Artajerjes II preparó una expedición en toda regla, con ilustres generales al mando como Farnabazo II y Titraustes. A Cabrias fue encomendada la preparación de la defensa del país, este contaba por aquel entonces de una dilatada experiencia en el mando, (por lo cual fue sin duda contratado).
Su buen hacer se sintió casi de inmediato, realizó un análisis de cuáles eran los puntos débiles del país y por donde se podían reforzar, estudió por donde podían los persas lanzar su fuerzas y fortificar la zona para evitar su invasión.
Estableció su cuartel general en el Delta del Nilo y fortificó como nunca la región, estableciendo como eje vertebral de la misma la ciudad de Pelusium, situada extremo nordeste del Delta.
Cabrias diseñó un sistema de fortificaciones para el Delta del Nilo impresionante; entre las fortificaciones que creó, en Pelusium edificó el llamado Castillo de Cabrias, un ejemplo de fortificación entre las que ideó Cabrias; canales y pantanos de Delta fueron fortificados convenientemente; por desgracia, de los antiguos faraones, no hay muchas fortificaciones que queden en pie.
Esta era la zona natural de invasión por donde vendrían los persas y Cabrias su propuso crear una barrera infranqueable para las fuerzas persas; pero no solo hizo eso, tenía bajo su mando a unidades mercenarias persas que contribuirían a la defensa de la zona, pero también entendió que las unidades militares del país también tenían que ser entrenada en técnicas modernas de combate.
Cabrias entrenó como nunca los indígenas egipcios, logrando hacer de ellos unas excelentes tropas de combate, las cuales junto con los hoplitas griegos y la fortificación de la zona, esperaba que detuvieran la invasión persa.
Durante dos años, del 385 al 383 a. de C., Artajerjes II atacó varias veces el Delta del Nilo, ofensivas que tenían por objeto romper el sistema defensivo egipcio; tras la ruptura del armazón egipcio, la conquista de Egipto era pan comido.
El ataque se concentró en las fortificaciones de Pelusium, y esto fue un error, ya que ese punto estaba sólidamente fortificado y defendido por los mercenarios griegos y los egipcios al mando de Cabrias.

"Delta del Nilo", región que Cabrias fortificó para la defensa egipcia sobre los invasores persas
El fracaso de la ofensiva persa sumió a los persas en el caos, lo cual supuso una tregua para los egipcios; mientras tras ello, Cabrias cesó sus servicios en Egipto tras el fin del peligro persa y volvió nuevamente a la ciudad de Atenas.
Tras un periodo de paz, nuevamente Cabrias vuelve a la guerra; es el año 378 a. de C. y el rey espartano Agesilao invade la región de Beocia.
Atenienses y tebanos, conscientes de su inferioridad, construyen empalizadas y fosos alrededor de las principales tierras tebanas para evitar el paso del ejército espartano, compuesto por cerca de 20.000 soldados y 1.500 jinetes.
Cabrias, al mando de 5.000 atenienses, y el general tebano Górgidas, con una pequeña fuerza, ocupan una cresta a cuatro kilómetros de Tebas, mientras el resto de los tebanos ocupan posiciones en el interior de las defensas.
Agesilao, tras dar descanso a sus tropas en Tespias, decide probar suerte ante Cabrias y Górgidas: despliega la caballería y los hoplitas mientras manda a su infantería ligera al ataque, la cual es rechazada.
Agesilao responde enviando todo su ejército, pero Cabrias ordena a sus tropas apoyar el escudo contra sus rodillas, colocar las lanzas en posición y recibir al enemigo en orden; Agesilao, sorprendido de tal disciplina y confianza, optará por retirarse finalizando la campaña.
Cabrias tampoco olvidó su pasado en el mar, dos años más tarde logró una victoria naval sobre Esparta, concretamente en la isla de Naxos, si bien no pudo concretar la destrucción total de la flota enemiga porque tuvo el noble gesto de entretenerse en recoger los cuerpos de sus soldados muertos.
A partir de entonces y como celebración de la toma de la isla, Cabrias todos los años envió a la ciudad de Atenas, cierta cantidad de vino el día 16 del mes griego de Boedromion.
También ese mismo año Cabrias tuvo tiempo de participar en un combate terrestre, concretamente participó en rechazar a la tribu de los tribalios, los cuales amenazaban apoderarse de la ciudad de Abdera.
Pero las guerras suelen mostrarse caprichosas y más tarde hubo un cambio de alianzas, los atenienses cambiaron de bando y se aliaron a los espartanos, entonces a Cabrias se confió detener la ofensiva de los tebanos, y Cabrias cumplió, repeliendo al más prestigiosos de los generales tebanos, ¡Epaminondas!, deteniendo su ofensiva frente a las murallas de la ciudad de Corinto.
En 372 a. C., Cabrias planeó realizar una campaña en el Peloponeso, pero debió renunciar por los problemas financieros de la desgastada economía ateniense. El hallarse nuevamente ocioso le hizo embarcarse nuevamente en empresas privadas, ya nuevamente como mercenario.

Hoplita griego
En el año 373 a. de C., Artajerjes II está nuevamente preparado para conquistar Egipto, el cual le está ocupando buena parte de su reinado. El rey persa maniobra de manera inteligente, primero emprende una ofensiva diplomática contra los egipcios.
Antes, comentar que en el trono egipcio gobierna el faraón Nectanebo I. Nuevamente ante una ofensiva persa, Egipto tiene suerte de contar con un faraón formidable en todos los aspectos, y que astutamente cuenta entre sus fuerzas con un buen número de mercenarios griegos y espartanos, ya que son pieza clave en el dispositivo de defensa de la nación.
Esto sin contar con que la economía de la nación va muy bien, prosperidad arto importante a cuenta del elevado dinero que cuesta el pago de los mercenarios griegos.
El faraón no olvidó el sólido trabajo que el general ateniense Cabrias había hecho hacía unos cuantos años en Egipto, y en fecha tan señalada de sumo peligro, decide nuevamente contratarle.
Su labor en la restauración del sistema de fortificaciones creado por él unos años antes en el Delta del Nilo, favorece la defensa egipcia en la frontera con territorio persa.
Pues como decía, la ofensiva diplomática de Artajerjes II se encaminó, apoyándose en las excelentes relaciones que mantenía con Atenas, a presionar a ésta para que las fuerzas atenienses que militaban en el ejército Egipcio abandonaran el país.
Pero no solo eso, el rey persa logra que fuerzas atenienses sean incorporadas a la expedición persa al mando del prestigioso general ateniense Ifícrates, el cual compartirá en mando con el Sátrapa persa Tiribazo.
Tras este éxito del rey persa, este lanzó desde Palestina y Fenicia un formidable ataque naval y terrestre solo la frontera norte de Egipto, la flota contaba con 300 naves y la fuerza terrestre con 200.000 hombres, entre los que se incluían 20.000 mercenarios griegos, de ellos, 12.000 bajo mando de generales atenienses.
Los persas al llegar a la frontera norte, en concreto a Pelusium, son detenidos por las fortificaciones egipcias, ya que aunque Cabrias había sido obligado a retirarse con sus mercenarios de Egipto por presión de Atenas, había concluido antes de irse los preparativos defensivos sobre el Delta del Nilo, lo cual fue muy importante en el esquema defensivo de los egipcios, ya que estos quedaron solos ante la furia persa.
También Cabrias se ocupó de entrenar convenientemente a las tropas nativas egipcias para que enfrentaran con garantías a las fuerzas persas, tremendamente superiores en número a las de sus oponentes y que ya no se beneficiaban de contar con gran parte de los mercenarios griegos.

La Acropolis de Atenas
Posiblemente algunos mercenarios de otras nacionalidades griegas permanecieron junto al faraón, pero estas fuerzas mercenarias eran escasas en número, sobre todo si las comparamos con las de sus oponentes persas.
Los persas al acercarse al Delta del Nilo comprobaron que Cabrias había hecho un buen trabajo, pero los persas contaban entre sus filas a un hombre similar, un mercenario griego llamado Ifícrates; este estudió con detenimiento las defensas egipcias.
El río Nilo desemboca en el mar egipcio por siete brazos, y en cada brazo se ha fundado una ciudad al lado con grandes torres en cada orilla de la corriente y puentes de madera que dominan su entrada.
Especialmente Cabrias había fortificado el brazo pelusíaco del río, porque es el primero que se encuentran aquellos que se aproximan desde Siria y parecía ser la más probable ruta para la invasión enemiga.
Cabrias cavó canales que conectaban con él, fortificó las entradas para los barcos en los puntos más adecuados, e inundó los accesos por tierra mientras que bloqueaba los accesos por mar con terraplenes.
Por ello no era fácil ni para los barcos entrar navegando, o para la caballería avanzar, o para la infantería acceder.
El estado mayor de Farnabazo, encontrando el brazo pelusíaco del río tan ostensiblemente fortificado y guarnecido por una multitud de soldados, rechazó completamente el plan de abrirse paso a través de él y decidió llevar a cabo la invasión por barco a través de otro brazo.
En consecuencia navegaron a mar abierto de modo que los navíos no fueran detectados por el enemigo, e ingresaron por el brazo conocido como Mendesiano, que contaba con una playa que se extendía por un espacio considerable.
Desembarcando allí con tres mil hombres, Farnabazo e Ifícrates cargaron hacia el castillo fortificado junto al brazo.
Los Egipcios salieron con tres mil infantes y équites, y se entabló una reñida batalla, pero muchos hombres de sus barcos acudieron a incrementar el número de los Persas, hasta que finalmente los Egipcios fueron rodeados, muchos muertos, y no pocos capturados vivos; y el resto fue repelido en plena confusión hacia dentro de la ciudad.
Los hombres de Ifícrates chocaron violentamente con los defensores dentro de las murallas, tomaron posesión de la fortaleza, la saquearon y esclavizaron a sus habitantes.
Peltasta griego
Después de esto, de originó la discordia entre los comandantes, provocando el fracaso de la empresa. Porque Ifícrates, sabiendo por los cautivos que Menfis la ciudad egipcia situada más estratégicamente, no estaba defendida, aconsejó navegar inmediatamente hasta Menfis antes que las fuerzas egipcias llegaran allí, pero Farnabazo juzgó que debían esperar a todo el ejército persa; porque de este modo la campaña contra Menfis sería menos peligrosa.
Cuando Ifícrates pidió que le fueran confiados los mercenarios que estaban cerca y prometió tomar la ciudad si los dirigía, Farnabazo sospechó de su temeridad y su arrojo temiendo que tomara posesión de Egipto para sí mismo.
En consecuencia cuando Farnabazo dio su consentimiento, Ifícrates protestó que si dejaba escapar la oportunidad, haría fracasar toda la campaña.
Algunos generales de hecho albergaban resentimiento contra él y procuraban lanzar injustas acusaciones sobre él.
Entretanto los egipcios, habiendo tenido tiempo suficiente para recuperarse, primero enviaron una adecuada guarnición a Memfis, y luego, avanzando con todas sus fuerzas contra el conquistado castillo en el brazo Mendesiano del Nilo y gozando entonces de una gran ventaja debido a la fuerza de su posición, entablaron constantes combates con el enemigo.
Con una fuerza que se estaba incrementando mataron a muchos persas y ganaron confianza contra ellos. Como la campaña en torno al castillo se prolongaba y los vientos Etesios ya habían llegado, el Nilo, que estaba creciendo e inundando toda la región con la abundancia de sus aguas, hizo que Egipto fuera cada día más seguro. Los generales Persas, como este estado de cosas constantemente actuaba en su contra, decidieron retirarse de Egipto.
Con ello Nectanebo I había conseguido un nuevo respiro para su país y Cabrias nuevamente ya ocioso en Atenas, esperó una nueva oportunidad para participar en una nueva campaña, mientras, descansaría en su ciudad.
En el año 366 a. C., Cabrias entra nuevamente a escena; él y Calístrato fueron acusados de traición por aconsejar la entrega de Oropos a los tebanos. Diógenes Laercio señala que habiendo sido condenado a muerte fue defendido públicamente por Platón, cuando nadie se mostraba dispuesto a hacerlo.

Hoplita griego
Supuestamente, Platón, cuando se dirigía a la Ekklesía a defender a Cabrias, fue desafiado por un rival con las siguientes palabras:
"Vas a hablar a favor de otro, olvidando que aún queda de la cicuta de Sócrates para ti."
A lo que el filósofo habría respondido:
"Cuando combatí en defensa de mi patria me expuse a cualquier peligro; no me expongo ahora a uno mayor por defender a un amigo"
Cabrias fue absuelto.
Tiempo después, en el año 361 a. de C., concretamente en el año 361 a. de C., Cabrias entra nuevamente en escena participando como mercenario en el extranjero, nuevamente es Egipto el escenario donde participa, ya que posiblemente tuviera mucho apego al país, y al solicitar el faraón Teos sus servicios y estar en ese tiempo ocioso, no lo dudó mucho.
El faraón Teos decidió aprovechar la oportunidad que se presentaba; pactó alianzas con Esparta y Atenas, y organizó una ofensiva para recuperar las provincias que mucho tiempo antes tenía Egipto en calidad de protectorados; estados colchón que antes servían para impedir cualquier ofensiva al territorio egipcio propiamente dicho.
La poderosa fuerza expedicionaria fue preparada con todo esmero por Teos, aparte de las fuerzas nativas, contaba con el concurso de sus aliados atenienses y espartanos en calidad de mercenarios.
Esparta envía al veterano rey espartano Agesilao y 1.000 espartanos; Atenas por su parte envía al general Cabrias con 10.000 hoplitas.
Parece que el faraón Teos tenía dificultades en reunir el dinero, y el mercenario Cabrias le dio la idea de cómo conseguirlo:
- Imponer pesadas cargas a los templos.
- Más tasas al comercio, talleres, etc…
Gracia a estas recetas, la expedición logró recaudar el dinero suficiente para poder financiarse con éxito y seguir con la empresa del faraón.

Faraón Nectanebo I, bajo cuyas óredenes sirvió Cabrias
Las tropas terrestres fueron puestas al mando del rey espartano Agesilao II y el general Cabrias, (el cual había prestado tiempo antes como mercenario innumerables servicios a la nación egipcia, la cual le estaba muy agradecida al líder mercenario) comandaría la flota creada por Teos, compuesta por 200 naves.
Teos también estableció contactos diplomáticos con uno de los sátrapas rebeldes, llamado Orontes; esto formaba parte de su estrategia, el que la rebelión de los sátrapas persas estuviera muy activa mientras él dirigía la expedición hacía Fenicia y Siria.
Desgraciadamente para el faraón Teos, el precio de los mercenarios griegos, la flota etc., en definitiva, la expedición en su conjunto, ¡fue muy grande!; dicho pago solo pudo sufragarse a costa de saquear el oro existente en los templos del país, con lo cual contó en adelante con la enemistad de la clase sacerdotal.
Posiblemente Teos prometiera con el botín obtenido restituirles las riquezas, ¡aumentadas con intereses!, pero esto parece que no contentó a los quisquillosos sacerdotes, cuyas riquezas fueron entregadas de mala gana.
¡No estaban dispuestos a jugarse sus riquezas a una empresa incierta!, y solo las cedieron por presión del faraón; este acto, fue algo que pagaría lamentablemente más tarde Teos.
El oro conseguido fue utilizado para acuñar moneda con la que pagar a los mercenarios griegos, hecho este que fue la primera vez que ocurrió en el Egipto de los faraones.
El año 360 a. de C. fue el del inicio de la ofensiva de Teos; su hermano llamado Tyahapimu se quedó en calidad de regente del país, ya que con la expedición marchó Teos en calidad de comandante supremo.
Los ejércitos egipcios entraron en Palestina sin apenas resistencia por parte de los persas; el problema surgió cuando se iba a iniciar la ofensiva contra la región de Siria.
El hermano del rey Teos aprovechó la ausencia de su hermano para coronar a su hijo con el nombre de Nectanebo II con el apoyo de los sacerdotes egipcios.
Es muy probable que aquí el oro persa tuviera mucho que ver en la rebelión. Artajerjes II no podía militarmente hacer nada ante la ofensiva egipcia, pero podía producir disensiones en su retaguardia egipcia con el abundante oro del que disponía.
Efectivamente, sobornando generosamente al hermano de Teos, a su hijo y probablemente también a la clase sacerdotal de Egipto, (la cual había sido esquilmada por Teos) logró sin un soldado persa, detener el ataque egipcio.
En Palestina tuvo noticias Teos de la rebelión en su país, ordenó a Agesilao II abortar dicha rebelión con sus fuerzas, pero este le contestó que había sido contratado para luchar contra los persas, no contra los egipcios. Pero esto era una escusa, secretamente había pactado con el nuevo faraón su apoyo a cambio de 200 talentos.

Naves atenienses
Teos contó con el apoyo de la flota de Cabrias, pero no con el ejército terrestre de Agesilao II, lo cual fue determinante, ya que el ejército terrestre era la pieza clave de la expedición; con el rey espartano ofreciendo su apoyo al nuevo faraón, vio Teos que no solo era imposible retomar su propia corona, sino que su posición no era segura para salir con vida del asunto.
Así que procedió a abandonar y marcharse al exilio a la corte de Artajerjes II, donde este fue muy bien acogido, ya que su el rey persa si en un futuro retomaba la conquista de Egipto, podía serle muy útil tener en sus manos un antiguo faraón.
Tras el fracaso de la expedición de Cabrias a Egipto, este volvió a Atenas; parece que en los años siguientes Cabrias vivió tranquilamente. Pero en el brote de la guerra civil en Grecia en el año 357 a. C., éste se unió a otro general ateniense (y también como él, mercenario ocasional) llamado Cares en la jefatura de la flota ateniense.
Dedicándose a realizar expediciones punitivas y de saqueo contra colonias y polis menores. Perdió su vida en un ataque contra la isla de Quíos. Plutarco, en Vidas paralelas, específicamente en el capítulo dedicado a la vida de Foción, caracteriza la muerte de Cabrias (superior jerárquico de Foción) de la siguiente manera:
"Cabrias de suyo tardo y pesado, metido ya en los combates se irritaba y encendía en ira, arrojándose a los peligros temerariamente: como en Quíos, que perdió la vida por ser el primero a acometer con su galera y a emprender a viva fuerza el desembarco".
Era el otoño del año 356 a. de C., y el general Cares junto con los generales Ifícrates y Timoteo, comandó las fuerzas navales atenienses (compuestas por una poderosa flota de 120 naves) en una operación que se saldó desafortunada para las armas atenienses y donde Crabrias, encontró la muerte.

Caballería griega
Autor: eljoines
Bibliografía:
- Wikipedia.
- Satrapa1.
- Plutarco “vida de los Hombres ilustres”.
- Diodoro Siculo.
- Eljoines's blog
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Gracias amigo Coracinero, siempre es un placer que una persona entendida del tema, valore mi esfuerzo en estos temas en los que aunque me gustan mucho, siempre me gustaría dominarlos mucho mejor para enriquecer los mismos.
También agradezco tu aporte al tema, la verdad es que sobre comportamientos caballescos, solo los remitía a la época de la Edad Media, pero no imaginaba en en una época tan antigua funcionaban ya en todo vigor, como dice el dicho, ¡no te acostarás sin saber una cosa más!. ![]()
saludos
Hola Eljoines
De nuevo de ta has dado un golpazo para escribir esto. Sin embargo y siguiendo mi costumbre tengo unas preguntas:
Dices que en un combate contra los espartanos, estos alineaban 20000 infantes. Porlo que he leido, es que las constantes sangrias espartanas al hacer las guerras (Ya que no podian volver vivos en caso de derrotas), pudiesen alinear tal cantidad de soldados y los atenienses tan solo 5000..
Lo otro es que cuando Agesilao se alejó del bando del faraón, seguramente por pago del oro Persa, el rey de Egipto pensara que la campaña habia fracasado, si los espartanos eran tan solo 1000 y los mercenarios griegos al mando de Cabrias eran 10000, además éste ya había demostrado su valía en campañas anteriores. Es un poco extraño que se atemorizara el faraón con esa pequeña deseción y aun conservando la flota....
Saludos y gracias
Hola Afarango, como siempre un placer responder a tus dudas, lo cual intentaré en la medida de mis posibiliades.
Respecto a los 20.000 espartanos que expongo en la invasión de la región de Beocia en el año 378 a. de C., ten encuenta que solo una pequeña porción son "Espartiatas", es decir, ciudadanos de pleno derecho, el resto serían mercenarios, piericos (ciudadanos de las aldeas de Esparta, hombres libres, pero que no gozaban como los espartiatas de la ciudadanía espartana) también había "Ilotas", esclavos de los espartanos que alguna vez los militarizaban para alguna campaña etc...
Muy posiblemente los espartiatas que Agesilao mantuviera en dicha expedición serían entre 100 o 200, porque por aquel entonces los espartanos muy raramente arriesgaban sus espartiatas en combate, ya que su número decrecía muy rápidamente.
En la guerra del Peloponeso (431-404 a. de C.) solo unos 1.200 espartiatas estaban por entonces capacitados para participar en combate; tras esta guerra, solo en campañas sonadas alinearían algunos cientos de espartiatas.
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Respecto a lo de Agesilao, este solo se alistó en la campaña egipcia porque necesitaba dinero para una campaña que pensaba realizar en Grecia, y estaba falto de fondos; una vez que ganó lo que le pagó Teos y lo que le dió el rey persa, Agesilao ya tenía dinero de sobra y abandonó Egipto.
Respecto a lo que comentas del faraón, ten en cuenta de que Teos había sido derrocado y Nectanebo II estaba al mando; la campaña de Teos no le interesaba en absoluto y cuando tomó el poder, la campaña se suspendió definitivamente.
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Si tienes alguna duda más, o no lo he explicado bien, me lo comentas. ![]()
saludos
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ElJoines, estas haciendo un repaso brutal a esta época, y con lo poco que se sabe, estas haciendo una labor descomunal.
Voy a comentar algo por comentar, con tu permiso:
En las guerras navales (como sabes) el bando vencedor no solia estar claro, porque no solia haber una aniquilación normalmente como en Egospotamos, que eran excepciones. Normalmente las batallas eran de 40 trirremes contra otras 40 y perdian 5 o 10 naves y se retiraban a la vista.
Pero el vencedor del campo de batalla se... auto-proclamaba, y de ahi tenia el derecho a levantar el tropheum y también a recoger a los muertos suyos y lo más importante, el vencedor tenía que conceder, mediante la recepción de heraldos del enemigo, el derecho al enemigo a recoger a sus muertos.
¿Porqué? Pues porque el vencedor quedaba dueño del campo de batalla, y por tanto tenia el derecho natural, de recoger a sus muertos delante de la vista del enemigo (naves o formaciones enemigas si es en tierra) y el vencido ....se auto-proclamaba vencido, enviando un heraldo (tan común en Atenas y Esparta con el bastón y gorro característico) a solicitarle la venia de poder recoger los suyos.
Entre eso y que el vencedor se dirigía a un islote o una playa cercana y levantaba un trofeo , pues quedaba claro quien era el vencedor de la batalla naval.
En Tucídides sale esto una y otra vez.
Esto (y comento por comentar), me da la sensación que Cabrias adopta la famosa lanza tracia, no la jabalina, sino la lanza tracia larga que empuñaba la infanteria pesada tracia y que supuestamente tuvo algo que ver con la dorys tebana de Epaminondas o la sarissa macedónica.
Cabrias e Ificrates actuaron mucho en el Quersoneso y por Tracia con sus mercenarios y ahi constancia (Ificrates desde luego) que cambia la forma de combatir, pero antes de llegar a Egipto, parece que los egipcios tenian la lanza larga con escudo tipo scutum (por decirlo así), pero los de Ificrates con un pelte, pues la dorys tenia 4 metros y no se podia coger con uan sola mano.
Así que me suena a lanza larga en formación de erizo, porque estar arrodillado con la dorys de 2 - 2,30 metros, en rodilla, sin caballeria para confrontar, es peor para el defensor por:
1- La escuela griega de esgrimirr la dorys con el pulgar hacia arriba, es decir, poder dar estocadas de arriba hacia abajo.
2- La Dorys al estar apuntalada en tierra, para hacer angulo de 45º, pierde distancia, con lo cual es un erizo sin sentido, ante el alcance mayor de la dorys atacante.
Agesilao, si se retiro, podría ser por la disciplina, pero por una formación que cambiaba los estándares de formación hoplita. Teniendo en cuenta que los espartanos no mandaban la caballeria en asalto frontal contra formaciones hoplitas, tal vez, los tebanos con su formación en rombo, o contra unidades menores, pero no contra toda una unidad grande, sería un suicidio, además siendo como sería de los Aliados, no espartiatas o neomedades, la caballeria. Contra las alas, pero no sé, no veo esa coordinación, tipo Alejandro.
Y bueno, hay más para comentar, de estos personajes que creo, que Alejandro leería algo. La campaña de recuperación de Egipto es de 2 dias antes que Alejandro llegue a Egipto y son unos pocos miles de hoplitas los que se internan en el corazón de Persia (Siria), contra todo el Imperio Persa. Puede ser que Alejandro leyera algo más que la Anabasis para sus ideas.
Gracias por el Tema.