Análisis historiográfico de La Biblia

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Bernardo Pascual
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Decurión
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 ¿Cuando dices que tanto el imperio babilónico como el reino de Elam son fundados por pueblos llegados de regiones lejanas, los amorreos y los elamitas respectivamente, o cuando te refieres al origen de otros muchos de estos florecientes poderes del Creciente Fértil, también asignándoles una procedencia foránea, hablas de migraciones que pierden el contacto con el lugar de partida, o se trata de imperios con un primer centro en el exterior y que, tras expandirse sin perder ese contacto, posteriormente se fracturan?

juan el que piensa
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             Origen de algunos pueblos mesopotámicos

Elamitas

Mi querido Bernardo, eres muy agudo en tus preguntas y sueles ponerme en aprietos. La respuesta no es simple, y para ser  clara no puedo resumirla en unas pocas líneas. Pero bueno todo tiene un comienzo vamos por los elamitas luego veremos si nos alcanza un solo post para seguir con los otros pueblos, de lo contrario lo seguiremos haciendo en otros próximos. De cualquier manera no deja de ser un tema interesante para todos, y porque no también muy relacionado con la historia bíblica.

En primer lugar debemos hacer una aclaración, la situación de cada uno de estos pueblos es distinta. Algunos emigran en busca de mejores tierras, proviniendo de zonas agrestes y vida difícil. Otros en su ambición expansionista y de conquista. Otros provienen de regiones que sufrieron cambios climatológicos profundos, originando catástrofes ambientales que los obligaron a tener que abandonar su tierra de origen. O son expulsados del lugar de origen por otros pueblos. Tenemos toda una gama de motivos que no permiten que podamos unificar la respuesta en una sola causa.

El origen de los elamitas, al igual que sucede con muchos de los pueblos que ocuparon la Mesopotamia es un tema muy discutido por los historiadores hasta la actualidad. Me voy a basar en lo que es la teoría mayormente aceptada, pues en general no encuentro el sentido de relatar todas las posibles hipótesis planteadas, pues sería un esfuerzo cuyo resultado no aclararía en nada las dudas que persisten entre los académicos.

En general su origen se remonta al mismo período en que surgen los sumerios, de hecho sus características morfológicas son similares. Recordemos que a los sumerios los llamaban “los cabezas negras” y los elamitas son considerados de raza negra, aunque esto es muy discutido. Pues se basa en unas imágenes pintadas sobre vidrio en unas tumbas halladas en Sussa, la ciudad que la capital de reino. De lo que si no hay duda es que eran tez más oscura, y pelo morocho, así como cráneo dolicocéfalo, lo que demuestra la similitud con los sumerios. Otra característica común que los  une es la dificultad de encontrar sus orígenes. Uno de los elementos que se tomó en cuenta originariamente fue su lengua, también conformando un leguaje aglutinante, y con una escritura muy similar, de origen afroasiático. Esto sumado a los rasgos comunes, compartidos también con los etíopes y egipcios de la época predinástica, hicieron pensar un origen africano, pero después esto va a ser mayormente rechazado por los nuevos hallazgos arqueológicos a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Pero dejemos de lado a los sumerios, y concentrémonos en los lemitas. Cuando comúnmente cuando se habla de la Mesopotamia en general, en el imaginario público se toma en cuenta básicamente la tierra comprendida entre el Tigris y el Éufrates, pero nos olvidamos de las orillas exteriores de estos  ríos. Por cierto tierras fértiles regadas al igual que al interior por la enorme base de agua, que fluye por ambos, lo que permite la canalización, ampliando la zona productiva. El reino de Elam, es uno de los que se va a instalar en el Suroeste del actual Irán. El antiguo territorio era la zona rodeada por los Montes Zagros por un lado y por el Golfo Pérsico por el otro, estando asentados en la margen exterior del Tigris, casi a la altura de su desembocadura. Exactamente del lado opuesto de las principales ciudades  mesopotámicas, como Babilonia, Ur, Uruk, o Nippur por ejemplo.

Entre los territorios, conviene destacar dos de ellos:

Susiana, en el Oeste de Irán haciendo frontera con Iraq, cuya principal ciudad fue Susa.

La Región de Fars, en el Suroeste de Irán, al Sur de la Susiana. La ciudad principal fue Anshan (la actual Malyan).   

Su geografía fue cambiante a lo largo de los siglos, tal y como sucedía habitualmente en la antigüedad de Próximo Oriente.  Su expansión máxima fue entre el tercer milenio a.C. y la primera mitad del segundo milenio a.C. A partir de la segunda mitad del segundo milenio, Elam fue retrocediendo a Susania y a la región de Anshan, hasta quedar reducido a Susiana en el primer milenio.

Cronología de Elam

El periodo elamita ocupa varios milenios. A partir de las migraciones que poblaron la región de Elam, se calcula que la fundación de Susa y Anshan fue alrededor del año 4000 a.C. Se considera que el fin del periodo elamita ocurre con la época persa aqueménida, aunque se admite una época postelamita que alcanza hasta los partos.

Su historia suele dividirse en tres periodos de mil años:

1.    Tercer milenio a.C. Abarca desde las primeras noticias pseudohistóricas de la Lista Real Sumeria, que menciona la victoria del rey sumerio Enmebaragesi sobre Elam (año 2.700 a.C) hasta la caída de la III dinastía sumeria de Ur (alrededor del 2.000 a.C).

2.    Segundo milenio a.C. Comprende parte de la dinastía Simaski, la dinastía Yábrida, las dinastías Igehálkida y Shutrukida. La dinastía Shutrukida fue la última, responsable de la caída de la dinastía casita babilónica.

3.    Primer milenio a.C. Comprende la época de los reyes neoelamitas (entre del año 800 y 600 a.C), contemporáneos de los reyes asirios,  y de la época persa aqueménida, que se cierra con Artajerjes II ( 436-358 a.C).

A pesar de que la civilización elamita propiamente dicha finalizó con la invasión persa aqueménida, se considera que existe una época postelamita que alcanza hasta los partos. Así, tendríamos una civilización que existió durante miles de años en el Próximo Oriente y que nos ha dejado su lengua y su cultura.

Origen de los elamitas

Como ya lo  hemos mencionado la etnia de los elamitas no se ha podido identificar con ninguna otra conocida, con características similares a los sumerios. La Biblia los califica como hijos de Sem.  La primera teoría sugirió que los elamitas eran de raza negra. Así lo apuntó el arqueólogo francés François Lenormant[1]. Lo argumentaba con ejemplos como que los personajes representados en las tumbas vidriadas elamitas eran negros; que habían descripciones de los elamitas como gente con nariz aplastada, pómulos prominentes y labios abultados; con nombres de algunos soberanos elamitas que parecían tener relación con lenguas africanas, aunque estos se va a descartar finalmente, como vamos a ver en el próximo párrafo.. Todos estos datos no resuelven por completo el origen elamita. Y más teniendo en cuenta que los elamitas vivieron durante 3 milenos, por lo que es de suponer una mezcla de razas y etnias que modificarían el panorama. Así hay que analizar las fuentes escritas con una amplia visión crítica y de estudio. Pero la teoría más generalizada y aceptada por los historiadores hablan de migraciones  provenientes del valle del Indo durante el sexto milenio a.C., por lo que tendrían un origen oriental. Habrían emigrado durante los cambios climáticos ocurridos por esa época, los que generarían un enorme descenso del caudal acuífero de los ríos Ganges e Indo, provocando una prolongada sequía y desertización de la región.

La escritura y la lengua elamita

Tal cual ya lo hemos mencionado en la introducción la lengua es aglutinante, pero no de origen afroasiático tal y como se pensó en un principio. Según los filólogos su único parentesco conocido es el protodravídico de la India, que parecen tener un origen común, otro elemento que viene a justificar la teoría de su órigen. La lengua elamita estaba escrita con el sistema cuneiforme. Era en la práctica un sistema absolutamente silábico y más manejable que el cuneiforme sumerio y acadio. De acuerdo a la periodización y extensión espacio-temporal de la escritura, se suele distinguir entre los siguientes periodos: Paleoelamita o antiguo elamita (aE), Medioelamita (mE), Neoelamita (nE) y Aqueménida-elamita (aquE).

Existen aún discusiones actuales sobre si el elamita es una lengua con su historia independiente o si es una copia de la escritura sumeria. Respecto a su evolución del cuneiforme elamita, no existe una documentación semejante a la mesopotámica (sumerio y acadio) para poder reflejar una verdadera evolución de los signos cuneiformes elamitas. No obstante, según la información disponible, existen pruebas que las diferencias entre los silabarios utilizados (acadio y elamita) siguen evoluciones dispares, testimoniando que el silabario elamita tiene una evolución independiente y no se basa en el acadio. De este modo, se concluye que las evoluciones entre las lengua acadia y elamita tienen poco en común y actúan de forma independiente.

Hay distintas recopilaciones de signos cuneiformes elamitas, los cuales tienen su propio silabario. Los distintos silabarios existentes son los textos de Choga Zambil, los archivos de Persépolis, el archivo de Tell-i Malyan, un silabario general exclusivo de las inscripciones reales elamitas; y un silabario genérico.

Conclusión

De este resumen o de lo que tratamos sintetizar se pueden extraer 5 ideas principales:

1.    Existen aún ciertas dudas sobre el origen de ellos, habiendo argumentos sobre sus orígenes africanos o bien del Valle del Indo

2.    Eran un pueblo de piel oscura, diferentes de acadios o babilonios.

3.    Se establecieron en territorios que hoy pertenecen al actual Irán. Dentro de estos territorios destacan Susiana y Fars

4.    El periodo ocupa varios milenios. La fundación de Susa y Anzan son de alrededor del año 4000 a.C. El fin del periodo elamita ocurre con la época persa aqueménida, aunque se admite una época postelamita.

5.   Su historia suele dividirse en tres periodos de mil años.

Bibliografía empleada y recomendada por si se tiene interés en profundizar sobre el tema:

Vázquez Hoys, Ana María. Historia antigua universal I. Ed. Sanz y Torres.

Liverani, Mario. El antiguo Oriente: Historia, sociedad y economía. Editorial Crítica

Quintana, Enrique. Historia de Elam, el vecino Mesopotámico. Universidad de Murcia.

 

Bueno Bernardo y amigos, por hoy voy dejando por acá, les prometo que los próximos días vamos continuar con la respuesta, dedicándonos a otro pueblo de mucha influencia en la región, los hurritas y luego seguiremos con los amorreos. Trataremos de sintetizar todo en un post, en caso contrario lo haremos en dos. Saludos para todos, Un fuerte abrazo.

 

 

 

 

  



[1]  Lenormant, François.- “Les premières civilizaciones” (Paris, 1873. 2 vols.)

 

juan el que piensa
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Caída y  Destrucción del Reino de Judea

 Fuentes Bíblicas

Finalmente, lo prometido, vamos a entrar en la mención de las fuentes bíblicas utilizadas en este trabajo, el porqué las utilizamos, y la eterna discusión de si son válidas o no como fuentes historiográficas. Me gustaría hacer una aclaración previa, las opiniones vertidas en este texto que no sean personales, van tener la cita correspondiente de autor que las escribe, e incluso en algún caso vamos a transcribir textual el texto mencionado, generalmente indicado entre corchetes y letra cursiva.

En los artículos anteriores donde hemos mencionado las distintas fuentes, su descripción y origen. En este caso comenzaremos explicando por qué debemos recurrir a la Biblia en busca de información historiográfica.  Y para comenzar, mencioné en primer lugar los Reales Anales Asirios, como antecedentes en los hechos que preceden los acontecimientos que van desencadenar la caída y destrucción de Jerusalén,  nos son útiles, pero como sabemos para el año 586 a.C., fecha en que se desarrollan los hechos  el Imperio Asirio ya había arrasado por las fuerzas babilónicas y por tanto ya no existían relatos contemporáneos a la fecha mencionada.

En lo que respecta las Crónicas Babilónicas recordarán que hemos mencionado que se produce un intervalo de treinta y ocho, en los cuales no tenemos datos de ellas, pues no se han ubicado tablillas de ese período hasta el presente. La última crónica que hace referencia a Jerusalén, es la que relata el asedio, saqueo y destierro de uno diez mil ciudadanos que formaban parte de la elite de la ciudad acontecido, de acuerdo con el relato en el año 597 a.C. Vamos a encontrar tablillas con más crónicas hasta el año 595 a.C., año en que comienza el intervalo que mencionamos, pero en ninguna de ellas se hace mención alguna de Judea o Jerusalén. Prácticamente como si estos hubieran desaparecido de la faz de la tierra, hecho que ha llevado a algunos autores a considerar si en el año 597 a.C. no hubiera ocurrido, lo que la Biblia ubica en  once años posteriores a esta fecha. Está teoría hoy se encuentra por la gran mayoría de los eruditos desterrada[1]

 

En cuanto a las fuentes egipcias, después de los sucesos ocurridos en la batalla de Megido, donde muere el rey Josías, y la continuación de las conquistas llevadas en la región por el faraón Necao II, las únicas menciones que tenemos son anteriores a la conquista babilónica. Y estas se basan fundamentalmente a correspondencia entre judíos refugiados en Tafnis y en la isla de Elefantina con compatriotas que permanecieron en Judea. También hay que mencionar una carta enviada por el Rey Sedecías,  a Necao II  solicitándole  ayuda en la defensa de Jerusalén. Carta aparentemente enviada por intermedio de un mensajero que fue interceptado. El hecho es que la autenticidad de dicha carta se encuentra aún en duda, por tanto no la tomamos en cuenta como fuente válida.

En resumen como habrán podido apreciar no tenemos ninguna fuente válida, extra bíblica que nos relate o mencione los hechos ocurridos entre el 597   a.C. y el 586 a.C, que ocupan los once años reinado de Sedecías en Judá y la caída, quema de Jerusalén y  del primer templo, así como el segundo cautiverio.

En cambio como ya lo hemos mencionado si tenemos mucho material documental de la vida durante  el cautiverio en Babilonia, sobre la población que quedó en Judea, y la que se refugió en territorios vecinos, fundamentalmente en tierras egipcias.

En este estado de situación es que debemos recurrir al propio relato bíblico como fuente de información para llenar el período de tiempo que nos queda vacío y sin otras fuentes. A los primeros libros de la Biblia que debemos recurrir es a los llamados históricos, Segundo de Crónicas y Segundo de Reyes. Los capítulos y versos involucrados en la narración de los hechos, por razones prácticas  los iremos mencionando a medida que el texto así lo requiera.  Como vamos a tener ocasión de observar el estilo narrativo de estos libros se asemeja mucho al de las Crónicas Babilónicas, textos breves, concisos, yendo directamente al punto a narrar, sin exageraciones ni ampulosidades.

Por supuesto tenemos otros con referencias, fechas, relatos de los acontecimientos también de una manera precisa. Pero que para hacer un análisis historiográfico serio y poder tomarlos como fuente histórica, debemos hacer previamente abstracción de toda la narrativa teológica que los mismos contienen. Una vez hecho esto los expertos han considerado que los autores de estos libros fueron testigos presenciales de los hechos, ya sean los propios protagonistas quienes los escribieron, o se trate de autores que narran en nombre de  éstos.  Entre estos libros encontramos a los profetas mayores, estos son Isaías, Jeremías[2] (con las Lamentaciones, que también se le atribuyen), Ezequiel y Daniel. Finalmente debemos nombrar lo que en un principio fue un solo libro Esdrás- Nehemías[3] y que en los primeros años del cristianismo fue separado en dos, se especula que ambos libros son obra de un mismo autor y también se consideran dentro de la categoría de libros históricos, a pesar a algunas menciones teológicas que poseen. Una vez terminado este análisis que proponemos en este trabajo, considero que sería muy interesante para todos realizar un estudio  posterior, al final sobre el origen de estos, textos, a quienes se le consideran sus autores y en qué época se ubica su creación, así como también la biografía y genealogía ficticia o no de estos personajes. Les confieso que para mí fue algo apasionante hasta donde hemos avanzado en estos datos en el presente. En fin quedará como futuro trabajo a llevar a cabo.

Ahora repasemos el porqué los eruditos en su mayoría consideran como válidas las fuentes bíblicas:[4]

1º: Estas citan acontecimientos anteriores, de los cuales tenemos documentación y material arqueológico extra bíblico y regularmente son coincidentes,  salvo algunas discrepancias menores, fundamentalmente en alguna datación o cambio de topónimo. Ello hace pensar y que si estos libros fueron veraces en sus relatos anteriores porqué habrían de cambiar el criterio para narrar los hechos posteriores.

2ª  Otro elemento interesante, y no muy común en los textos bíblicos es la coherencia que se encuentra en el relato entre los citados libros. Salvo alguna  diferencia menor, que se puede aplicar a un error del autor, los relatos de los mismos hechos son coincidentes entre sí, lo que nos agrega una cuota más de credibilidad.

3º    Como ya lo he mencionado en párrafos anteriores, lo escueto, conciso, del relato de los hechos, similares al estilo narrativo de  las Crónicas Babilónicas, llevan a tener la misma consideración que se tiene con estas. Es decir si las consideramos fiables porque se remiten al hecho, sin exageraciones ni consideraciones sobrenaturales. Por qué con las crónicas bíblicas no se debería tener el mismo criterio.

4º    Si varios expertos coinciden en que algunos de los autores de estos textos fueron testigos directos de los acontecimientos narrados, cuál sería el motivo que los llevaría cambiar la realidad que vivieron, que motivo válido podrían tener. Cuando estaban siendo testigos directos de un hecho de trascendencia tremenda para su pueblo, y agrego pudieron sobrevivir  a los mismos.

Por cierto, aunque son los menos, tenemos expertos que consideran todo lo contrario a lo anterior.  Y preguntan  lo siguiente: ¿Por qué tomar como fuente historiográfica fiable, cuando se ha demostrado que  los textos bíblicos son una construcción posterior a los acontecimientos que narran, cuya historicidad y palabra revelada no es tal?  Se ha demostrado según ellos que los libros de los Patriarcas, el Éxodo y Josué, con el relato de la conquista de Canaán es una narración de tiempos de la Reforma del Josías, creada, editada y transcripta  a efecto de crear una identidad nacional, en un tiempo de caos, confusión y religiones diferentes. Se menciona la duda existente en si la Ley fue escrita durante la reforma, o el cautiverio o el poscautiverio.  Entonces argumentan que elemento nuevo ha cambiado que nos haga confiar en la Biblia como fuente historiográfica.   

Como podrán apreciar aquí entra en juego la subjetividad del historiador, y hasta posiblemente ideas preconcebidas ya antes de iniciar la investigación. No voy a tomar partido por ninguna de las partes, por otro lado no me considero capacitado para hacerlo. Pero este es el motivo de la publicación del artículo del Profesor Milton Acosta Menéndez, para que el lector aficionado tenga en cuenta lo complejo y subjetivo que es el estudio de la historia bíblica. Donde de una misma fuente encontramos varias interpretaciones diferentes de eruditos, profesionales que han dedicado su vida al estudio del tema.  Si entre ellos tienen estas diferencias ¿qué podemos esperar de nosotros? Por eso vuelvo a repetir el texto de Jeremías 8-8:

    Jer. 8.8

¿Cómo podéis decir: Somos sabios, la Ley de YHVH está con nosotros, cuando la pluma engañosa del es­criba la ha convertido en mentira?

Gracias por su paciencia, espero no haberlos aburrido, con el solo hecho de haber logrado interesar a alguno de los lectores me siento feliz. Este tema personalmente me apasiona y a veces me entusiasmo demasiado y me extiendo demás. Les prometo que ya en la próxima publicación sin comienzo con la narración de hechos que tuvieron como consecuencia la caída y destrucción de Jerusalén, y las consecuencias que estos acontecimientos iban a tener no solo en el nacimiento del judaísmo, sino que también con posterioridad en el cristianismo por ende en toda civilización occidental. Y créanme que no exagero, la historia ya está escrita, los hechos ya ocurrieron, tan solo hay que leerlos y entenderlos.  Un fuerte abrazo para todos



[1]  Liverani, Mario, “Más allá de la Biblia. Historia antigua de Israel”, 2003, Editorial Crítica, Barcelona,

[2]  Davidson, Robert (1993). «Jeremiah, Book of». En Metzger, Bruce M.; Coogan

[4]  Kruger, Robert; Hartin Patrick “The Old Testament beteween the theology and history: a critical survey-  2009- Eerdmans, London. ISBN 9780802846365.

 

 

juan el que piensa
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                        Caída y Destrucción del Reino de Judá

Comienza la historia.


Bueno amigos hoy iniciaremos directamente y sin más dilaciones los sucesos que precedieron y finalmente provocaron la Caída y Destrucción  del Reino de Judá. Para entender claramente  la situación previo al desenlace de los hechos debemos entender que hay causas internas, cuyo desarrollo se debe a errores cometidos por los diferentes reyes, pertenecientes a la Dinastía Davídica.  Y que para poderlos analizar correctamente debemos hacer abstracción de todo lo teológico, y centrarnos  exclusivamente en lo  historiográfico. Claro está que en la narración bíblica se adjudican los hechos relatados al castigo de Jehová  a los reyes y al pueblo por no haber respectado su ley.  Esto para el historiador no entra dentro de una ninguna definición historiográfica posible alguna. Por tanto se lo dejamos a la interpretación de los teólogos, religiosos y creyentes. Y lo digo con todo respecto, sobre todo para aquellos que hacen de los textos sagrados un artículo de fe. Pero es claro para el historiador, el investigador y el arqueólogo, hoy con la evidencia disponible, la documentación historiográfica,  y el cruzamiento de datos con pueblos vecinos, o con la misma información escrita por los distintos imperios conquistadores, que la palabra revelada, la historicidad bíblica de los textos han dejado ser el paradigma inamovible que durante muchos siglos se consideró que era. 

La segunda parte de estas causas se encuentra en que esta pequeña porción de tierra se encontraba en el lugar equivocado en el momento equivocado. Rodeada entre las ambiciones e intereses de gigantescos imperios que para colmo, como ya lo hemos mencionado, con reyes tomando las decisiones equivocadas en las situaciones cruciales.

A continuación, y solo a manera de referencia voy citar a los distintos imperios que dominaron o tuvieron alguna injerencia en la región a lo largo de la historia. La cita de los mismos no va a llevar un orden cronológico, pues voy a dejar fuera de esta lista a quienes van a ser protagonistas en el período que nos interesa para este trabajo. Comencemos, estos imperios son: Mitanios, Hititas, los griegos de la conquista de Alejandro Magno,  sus sucesores los Seleúcidas. Los asmoneos,  quienes sucedieron a los macabeos y gobernaron durante treinta años, los últimos años de independencia de Israel Antiguo. Los romanos quienes van a denominar a toda la región la provincia de Palestina. Los musulmanes, y los cristianos durante los períodos en que lograron recuperar el control de Jerusalén. Desde el año 1231 y durante más de setecientos cincuenta años el imperio Turco-Otomano que gobernó hasta el 24 de abril de 1915. Protectorados británicos y franceses. Finalizando  entre los años 1940 y 1955 con el surgimientos de los nacionalismos y la formación de los estados independientes árabes-palestino, e Israel.

Como habrán podido apreciar muchos fueron quienes tuvieron el control de esa región tan codiciada, no por sus riquezas, ni por la fertilidad de sus tierras, sino por su posición estratégica como pasaje de norte a sur, y de este a oeste. La gran encrucijada  de la Media Luna Fértil.

Y tengamos en cuenta que en esta lista hemos dejado para mencionar a continuación los imperios que están involucrados en el período histórico al que estamos haciendo referencia. Y que son los asirios, los egipcios, los babilonios y los persas.

Información básica

Iniciemos la historia ubicando el período que nos interesa. Este comienza a finales del siglo XI y principio del X a.C. para finalizar a principios de siglo V a.C.

Geográficamente la región involucrada era un trozo de tierra ubicado en medio de la región conocida por esos tiempos como Canaán. Lo que posteriormente va ser el Reino de Israel,  tenía una longitud máxima aproximada de unos 420 kilómetros y su anchura oscilaba entre los 16 y los 115 kilómetros; se puede dividir en cinco grandes áreas topográficas: las montañas de Galilea,  el valle de Yezreel, las tierras altas de Judea y las colinas de Samaria, las llanuras costeras, conocida con la franja de Sephela y la región desértica  del Néguev. La primera discurre en paralelo al litoral y la última se extiende por la mitad sur del territorio.

Las  montañas de Galilea dominan la parte septentrional de Israel y se extienden hacia el este unos 40 km, desde la estrecha llanura costera a través del lago Tiberíades (el mayor del país) conocido también como el Mar de Galillea. Estos montes están principalmente formados de piedra caliza y dolomía, alcanzan una altitud de 500 a 1.200 metros. El punto más alto de Israel, el monte Merón (1.208 m), se encuentra en esta zona. En el noreste, los paisajes basálticos de los Altos del Golán, donde encontramos el Monte Hermón, segundo en altura en la región formados por erupciones volcánicas, dominan el valle del Jula.

Al sur de la zona montañosa de Galilea se extiende el valle de Yezreel, con una longitud aproximada de 55 km y una anchura de 25 km, que atraviesa Israel desde las inmediaciones de Haifa, en la costa mediterránea, hasta el río Jordán. Esta llanura o valle de Jezreel era y es una de las zonas agrícolas más importantes de Israel, cultivada por varias comunidades; antiguamente estaba formada por unas tierras pantanosas foco de paludismo, pero fue drenada y posteriormente se transformó en una zona densamente poblada y muy productiva desde un punto de vista económico.

Las tierras altas, lo que posteriormente se va a llamar los Montes de Judea, formaban una región agreste con muchos arbustos silvestres que dificultaban su acceso. Una tierra árida durante veranos largos, cálidos y secos. Los inviernos eran leves y generalmente lluviosos,  lo que permitía a sus pocos pobladores realizar una agricultura de subsistencia, sacando apenas lo suficiente para alimentar a la familia.  Porque dificultaba mucho el asentamiento permanente en la región, ya que no posee fuentes hídricas importantes, y el Jordán apenas atraviesa una pequeña porción de tierra no mayor de veinte kilómetros de largo. Posteriormente se va a comenzar la plantación de olivares y viñedos en terrazas, el asentamiento de Ramat Rachel, del que vamos a hablar más adelante por su evidencia arqueológica es una claro ejemplo.

Finalmente al norte se encuentra la colinas de Samaria, lugar donde se va a instalar la capital del Reino de Israel cuando se separe de Judá. Presentan un mosaico de cumbres rocosas y valles fértiles, salpicados de plantaciones centenarias de olivos.

Las llanuras de la Sephela, fueron siempre la zona más fértil de toda la región, en principio no va a formar parte de reino, porque en esta región se encontraban asentadas la mayoría de las ciudades estados cananeas, y a pesar de que la Biblia nos narra que fueron conquistadas por el Rey David, recién van a ser conquistadas durante el reinado de Josías a mediados del siglo VII a.C.

El río más importante es el Jordán. Desciende desde el monte Hermón, en la frontera con Siria, hasta el lago Tiberíades, que luego lo vamos a conocer como el Mar de Galilea (a unos 207 metros por debajo del nivel del mar y la mayor de concentración de agua) y, finalmente, hasta el mar Muerto, unos 395 metros por debajo del nivel del mar, el punto más bajo de Israel. El valle del Jordán y la Aravá, que se extienden por el este, son parte de la gran depresión sirio-africana que agrietó la corteza del globo terráqueo hace millones de años, llamada falla del Rift.

Resumiendo, esta región está claramente dividida en dos, la región del norte, notoriamente más extensa, casi el doble de territorio. Zonas fértiles alternadas con montañas y la enorme ventaja de que casi todo el curso de los 320 km. del río Jordán transcurren en ella.

Por otro lado la región sur, una meseta rodeada de montes no muy altos, promedio uno 400 metros de altura, pero muy agreste, árida y sin curso de agua que la atraviese y de una pequeño tamaño territorial. Las dos zonas en total no tienen más unos veinte mil kilómetros cuadrados,  y una población estimada en el momento de la fundación de la monarquía de no más de 10.000 habitantes.

Por tanto como primera conclusión que podemos sacar de estos datos, es sin lugar a dudas que las narraciones de las épicas batallas bíblicas, con ejércitos de miles de hombres, las grandes conquistas y las ciudades de esplendor no son posibles, por lo menos durante este período.

Bueno amigos hemos señalizado la época que abarcan los hechos que nos ocupan y la geografía del terreno en el cual se van a desarrollar los hechos. Me parece muy importante señalizar estas dos informaciones, porque es muy importante que conozcamos cual es el momento histórico real de los hechos, y así mismo tengamos claro la verdadera situación geográfica en la cual se van desarrollar. Y agregaría para no dejar volar nuestra imaginación con narraciones fabulosas que no pudieron ocurrir por lo menos durante esta época.

Nos encontraremos en el próximo artículo, en el cual vamos a comenzar la historia del Reino Israel, previa a su conquista y destrucción. Un fuerte abrazo.

Bernardo Pascual
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Decurión
Desde: 22 Ene 2016

 Ahora empieza lo bueno.

Nunca me había planteado así esa lucha perpetua por la identidad nacional, siempre a caballo entre muchos imperios. Por el contrario, siempre la había atribuido a sucesos posteriores, a las diásporas, aunque ahora veo que es mucho más compleja.

juan el que piensa
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 No tengas duda Bernardo, gracias por tus palabras, se que te debo un par de respuestas, pero la verdad que ando con mucho trabajo. Tu sabrás que en el hemisferio sur, a diferencia del norte, comienza el otoño. Cuando ustedes empienzan a  pensar en las vacaciones, nosotros volvemos a la actividad, terminando el período de vacaciones. Por ende comienzan también las clases en enseñanza, y en la Univerdad por supuesto que también. Hecho que ha generado mi atraso en responderte e iniciar el nuevo tema. Por tanto te pido desculpas, ya me pondré al día en los próximos días. El único tema que cada cuatro cinco días publicaré es justamente este subforo, ello se debe a que practicamente tengo todo el material pronto para seguir el desarrollo de tema que estamos tratado. Que por cierto te aseguro como tu dices ahora empieza la acción.  Un fuerte abrazo y estamos en contacto. hasta mañana o pasado.

juan el que piensa
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                         Caída y Destrucción del Reino de Judá

Nace un reino

Hola a todos, hoy comenzaremos con un breve análisis  y repaso del nacimiento del Primer Reino unificado de Israel, y su posterior  separación en dos reinos, el del sur pasó a llamarse Judá, y el del norte Israel.

Veamos cómo se originaron los acontecimientos, cuya consecuencia final todos conocemos, fue la destrucción de Jerusalén y la correspondiente quema total de templo de la misma ciudad.

Entre los años 2.300 a.C. y aproximadamente el .1000 a.C. la región que anteriormente describimos su geografía comenzaba a poblarse de un grupo de tribus seminómades a expandirse por la misma. ¿La pregunta que naturalmente  surge el por qué ocupar una tierras tan poco productivas general? La respuesta es la necesidad tiene cara de hereje, cuando no se tiene  nada, lo poco que consigas es mucho. Y aquí tenían un trozo de tierra que poco interesaba a sus vecinos, y que prácticamente  se encontraba deshabitado. Y fue todo que se necesitó para que se instalaran allí.

El hecho interesante es que las tribus que llegaron y ocuparon, no fueron las doce tribus de Israel, algo que durante varios siglos pasó a ser la creencia generalizada, o también podría llamarle la interpretación teológica. Hoy sabemos que las tribus no pertenecían a una misma etnia, ni su origen fue fruto de la inmigración de un pueblo proveniente de la baja Mesopotamia. Esto en los artículos anteriores lo hemos ido demostrado a través de varios autores, cuyo textos  transcribimos textuales en aquellos artículos que los derechos de autor nos lo permitieran. Esa es la versión bíblica, pero para los historiadores habiendo información documental o arqueológica que abale lo que se  escribe, van a seguir este  camino, pues les hemos prometido un análisis historiográfico dejando de lado el aspecto teológico para los teólogos. 

Sucede que con la nueva tecnología tenemos grandes certezas de los datos que nos trasmite el registro arqueológico, y la enorme cantidad de material documental que se posee y que iremos viendo a medida que avancemos. Pero comencemos con la descripción de esos  elementos. En primer lugar tenemos una tecnología de reciente uso, y que viene como anillo al dedo para los investigadores, la genética. Posiblemente muchos me tomen por loco, pero hoy  por hoy la antropología forense, apoyada en la ciencias genéticas, pueden haciendo un estudio de ADN, identificar si el fósil humano que tenemos es hombre o mujer, si su antecesores provienen de la misma etnia, si son de diferentes razas, si tenía alguna enfermedad de transmisión genética. En la gran mayoría de los casos existe un banco de muestras de ADN, guardadas en un archivo digital en el cual con solo poner el resultado del análisis previo, este busca automáticamente entre los datos archivados exactamente las muestras coincidentes, si es que las hay. Estos tienen un 86% de resultados positivos, lo que nos trasmite total seguridad en los mismos. Después veremos más técnicas que quizás su uso para otras actividades no sean desconocidas, pero que ahora con el desarrollo de su aplicación a los trabajos de investigación actuales sí son una importante herramienta innovadora.

Volvamos a la tribus de las que estamos hablando, como les decía estas pruebas nos muestran una interacción étnica muy variada. Lo cual no deja de ser previsible. Si nos encontramos en un territorio pequeño, recuerden una franja apenas 420 km. de longitud por una ancho de entre 45 a 16 km de ancho, para hacer una comparación gráfica, todo el territorio de Bélgica tiene 30.182 km2, mientras que el territorio de los dos reinos sumados era de unos 12.600 km2. Aclaremos que estas medicines corresponden al Israel Antiguo, hoy en día el moderno Israel tiene mucho más territorio, hoy solo Israel tiene 20.800 km2, si les agregamos los territorios ocupados hay que sumarle unos 4.200 km2 más.

Como decíamos entonces en ese territorio era imposible tener una raza única, cuando permanentemente estaban viniendo gente de diferentes lugares. Otro elemento clave dentro del estudio sociológico es que esos primeros emigrantes que llegaban, eran gente sin recursos, humildes, con una tecnología muy pobre. Ese era el motivo de su inmigración, en sus tierras de origen no tenía forma subsistir.

Otro detalle muy interesante, no tenían la misma religión que los uniera, por lo menos a inicio, a posteriori y bajo la influencia de la vecina Siria, se comenzó a unificar tras el culto del Dios Baal, y su esposa Diosa  de la Fertilidad Astarté.

Agreguemos otro detalle, el idioma, estaba completamente  mezclado, se calcula que entre dialectos y lengua madre, eran más de once los idiomas y dialectos que se hablaban en ese pedacito de tierra.  

Otra prueba concluyente, la propia Biblia narra que el Rey David, en el libro 2 Samuel 5, 6-10 después estar en Hebrón, la cual nombró capital del Reino de Israel, desde donde gobernó por siete años y seis meses. Después decide conquistarle a los jebuseos, observemos otra tribu de origen poco claro la aldea de Jerusalén, un asentamiento un poco mayor a un campamento tribal, en ese momento no tenía muros de protección, ni siquiera soldados, eran todos trabajadores fundamentalmente rurales. Por lo tanto hasta la propia Biblia acepta que había variedad racial, y no se trataba de un  solo pueblo como nos relatan los textos sagrados. Lo que es coherente con los datos que veníamos consignando, como lo aseveran Filkestein y Silberman en la Biblia Desenterrada, si hemos podido demostrar que el génesis, la historia de los patriarcas y el Éxodo no son más que narraciones literarias, sin ningún apoyo historiográfico, Saúl también es un personaje bíblico pero no real. Y recién a partir de David encontramos evidencia documental y arqueológica  de su existencia, con material extra bíblico que menciona a la Casa de David, la conclusión clara que debemos sacar es que David en realidad fue el primer rey de Israel.

Nace el reino

Como les decía alrededor del 1.200 a.C. esas tribus vivían en un pleno caos, por un lado estaban las continuas escaramuzas,  todo por obtener un trocito más  de tierra, para poder tener de donde sacar un poco más de alimento. Siendo ese otro de los problemas, la escases de alimentos, y las pocas posibilidades  de plantar cereales en algunas partes del territorio generaban esas hambrunas que los obligaban a emigrar, generalmente hacia Egipto, y sobre todo a la zona del delta. Los riegos eran muy grandes, la posibilidad de encontrarse que sus tierras ahora están ocupadas por otros al regreso de su periplo.

A esto hay que agregarle las incursiones de los reinos menores vecinos, que aprovechaban cuando estaban peleando entre ellos, para tomarlos con la guardia baja para atacar y obtener así algún botín. Frente a este cuadro analicemos las opciones que les quedaban:

1) Generar el desarrollo de un pacto de amnistía, a lo había que agregarle la promesa de no agresión entre sí mismos, y cuando un reino extranjero intentara hacer algún intento de invasión, se debía acudir unidos a enfrentar la amenaza, Este acuerdo lo iba a negociar la asamblea de ancianos, con representantes de todas las tribus. La cual pasaría a ser el órgano de gobierno y sus decisiones pasarían a ser inapelables.

2)  Algo que los ancianos vieron, fue que para generar una unión global de todo el territorio, y hubiera un gobierno central ejecutivo que los representaran frente a los reinos vecinos, y estableciera las habituales relaciones diplomáticas, y con ello también las posibles relaciones comerciales. A esto debemos tener en cuenta también la imagen de una  autoridad única que intentaría generar una noción de nacionalismo, que solidificaría el pacto a acordar.

3) Como estado nuevo, y siguiendo con lo expresado en el ítem anterior, o sea la obtención de una imagen de unidad nacional había que ponerle nombre al país, el nombre elegido fue Israel, (Eretz Yisrael),  Sobre su origen hay varias teorías, una es que se considera con frecuencia y que no tiene origen teológico. La misma  dice que el nombre Israel derivaría del nombre del mayor valle y más fértil de la región, cuyo nombre es Yesreel.

Antes de pasar al análisis histórico de los tres primeros reyes supuestos de este reino, me gustaría analizar de una forma literaria como los autores o autor de la narrativa bíblica toma personajes habituales de la literatura religiosa o civil de la época para darles un rol completamente diferente al que éstos tenían en las otras culturas vecinas del mismo período.

 

En primer lugar veamos la imagen del profeta. Éste en términos generales está presente en todas las religiones antiguas,  en realidad prácticamente todos los personajes e instituciones que vamos analizar se encuentran presentes en la mayoría de las religiones antiguas. Lo que nos da la evidencia de la existencia de una religión base, que haya surgido con anterioridad, generando de esta manera una estructura dogmatica que generaría con pequeños cambios el desarrollo de las religiones posteriores. El politeísmo fue la característica general en las mismas. Sólo durante el reinado del faraón egipcio Akenatón, se instauró durante su reinado, una religión monoteísta, incluyendo la construcción en un sitio en el cual jamás se había construido nada, ni siquiera fue poblado, buscado especialmente y llamado “tierra virgen” no contaminado por ningún de los otros dioses. Esta ciudad es muy conocida por todos. Su nombre Amarna, sus famosos templos en honor del dios Atón son extraordinarios. Y su Casa de Archivos es donde se encontraron las conocidas Cartas de Amarna, tan importantes en la historiografía bíblica

Regresemos a la figura del profeta, éste cumplía una tarea de asesor del rey o emperador, lo aconsejaba en las decisiones a tomar, tanto gubernamentales como militares. Se diferenciaba del adivino, en que el primero fundaba sus consejos en base a la religión, a un gran conocimiento de la situación imperante en el momento, y no haciendo adivinanzas, basadas en los órganos de las aves u otros animales, o en otros instrumentos comunes en la época.   Pero no basaba sus consejos en cuanto a la decisión de los dioses. Quienes se basaban en las palabras de los dioses eran los supremos sacerdotes.

¿Entonces cuál era la diferencia de los profetas bíblicos con éstos? La misma se encuentra en que los autores bíblicos, crean profetas que generalmente son los interlocutores de Dios con el pueblo. Cuando habla no es su palabra la que transmite, sino la de Dios. Estos profetas no tienen autonomía en sus palabras o decisiones, todo depende de Dios, subrayando de esta manera la autoridad suprema del único y verdadero Dios. Se busca remarcar específicamente el monoteísmo, mostrando así la gran diferencia con las otras religiones.

Otro personaje que tiene una influencia importante en el relato bíblico, que pauta una enorme diferencia con las otras culturas vecinas. Veamos en general en la época antigua el trabajo del juez era muy similar, al que cumple en la actualidad, impartir justicia en lo civil y militar. Se regían por códigos establecidos por el monarca (un claro ejemplo es el Código de Hammurabi) y sus asesores. No participaban en temas teológicos, para estos temas a enjuiciar estaban los supremos sacerdotes.

En cambio en la Biblia lo jueces cumplen otra función completamente diferente, son elegidos por Dios, y su misión es gobernar en nombre del mismo, las diferentes tribus distribuidas en la región, así como también juzgar los pecados de los hombres, que no respectan los mandamientos del señor. Estos jueces al igual que los profetas interactuaban como interlocutores entre Dios y el pueblo.

Los sacerdotes debían cumplir con normas de Aarón, el primer sacerdote hermano de Moisés, y provenir de la casta levítica. Su cargo era hereditario, y su padre debía cumplir con los requisitos ya mencionados. Su misión consistía en cuidar el Tabernáculo, recordemos que en este período todavía no se había construido el templo. Orar a Dios, y cumplir a la vez que hacer cumplir los rituales y las festividades para honrar Jehová. Al tiempo que también dirigían los sacrificios ordenados. En realidad su papel  no era protagónico, recién va surgir la imagen del Supremo Sacerdote con la inauguración del templo.

Conclusiones: 1- Si nos dedicamos a un análisis textual de la Biblia nos encontramos con elementos discrepantes en gran forma. Desde el Génesis en adelante esto se percibe claramente, así como la diferencia de autores también es notoria. 2- Los autores bíblicos marcadamente son muy posteriores a los períodos que narran, a esto se debe los frecuentes anacronismos que encontramos en los diferentes textos. 3- La Biblia fue construida con la intención de formar una nueva religión, que pautara una diferencia notable con todas las otras religiones. El motivo básicamente fue el crear una identidad colectiva y un nacionalismo que identificara al nuevo reino que estaba emergiendo. 4- Algo que me parece genial, y hablo en mi concepto personal, fue la creación de la idea de “pueblo elegido de Dios”, marcando una diferencia total con todas las demás religiones antiguas. 5- No debemos olvidar que el judaísmo propiamente dicho recién va a surgir después del cautiverio en Babilonia, el nuevo resurgimiento de Jerusalén y de la construcción del segundo templo.

Bueno gente hasta aquí llegamos hoy, en la próxima publicación vamos centrarnos en los primeros reyes de Israel, y la división de los dos reinos. Nos estamos viendo en pocos días. Un abrazo.