La conquista de la isla de La Palma 1492-1495

Sin respuestas
eljoines
Imagen de eljoines
Desconectado
Dictator-Administrador
Admin ForoModerador
Desde: 25 Ene 2015

Prólogo:

En los años inmediatos al descubrimiento, la conquista de las islas Canarias fue una escuela militar y política donde se aplicó, a escala más pequeña, el modelo de conquista que iba a practicarse en las Indias. Tres islas del archipiélago canario fueron sometidas por la Corona española durante el reinado de los Reyes Católicos: Gran Canaria en 1488, La Palma en 1493 y Tenerife en 1495.

Calatayud era una fiesta por aquellos días de 1481, la población aragonesa vibraba diriamente ante la presencia de los notables del reino de Aragón, que habían sido convocados a Cortes por los Reyes Católicos.

Pero cuando ya lograron familiarizarse con el ir y venir de los notables, procuradores y clérigos, aquellas gentes sencillas fueron sorprendidas por un espectáculo insólito. Un buen día hizo entrada en la ciudad, un cortejo nunca visto que se encaminó al palacio donde se hospedaban los reyes. 

Un grupo de hombres descalzos, cubierlos ligeramente por pieles con los rostros pintados adornados con collares muticolores, caminaba con dignidad, precedido por conocidos hidalgos castellanos. Eran gente principal de la isla de Gran Canaria, que acudía a entrevistarse con los Reyes Católicos.

Fernando e Isabel recibieron complacidos a los a los hombres que formaban aquella embajada, conversaron con ellos y establecieron pactos de amistad y paz. Era el fiel testimonio de que los reyes asumían personalmente la responsabilidad de completar la conquista de las islas Canarias, iniciada hacía más de 80 años por iniciativa de aventureros comerciales.

Los guanartemes, nombre que recibían los reyezuelos canarios,permanecieron un tiempo en el séquito de los Reyes Católicos. uno de ellos llamado Tenesort Sedimán, al convertirse al cristianismo, tomó el nombre de Fernando en homenaje al rey, a quién prometió fidelidad.

Al cabo de un año de recorrer deferentes lugares de España, Fernando Guanarteme y los suyos volvieron a su añorada isla y se dispusieron a luchar junto a los castellanos para incorporar a Gran Canaria a la Corona de Castilla. La empresa no fue fácil, pero en 1488, la isla estaba dominada y sus tierras distribuidas entre los hidalgos y los indígenas que colabararon en la conquista.

Después de este éxito inicial, los reyes pensaron en la isla de La Palma. Para esta empresa llamaron a un hombre excepcional. Se llamaba Alonso Fernández de Lugo y era un valiente militar que se había distinguido en la guerras de Granada y que conocía muy bien la peculiar forma de guerrear de los canarios.

El adelantado Fernández de Lugo, organizó la empresa como si fuera suya; así que, en buena parte, tubo que aportar el dinero suficiente y contratar la tropa y los barcos necesarios. En contraprestación recibiría una quinta parte de las ganancias y, si la conquista se llevaba a cabo antes de un año, podría beneficiarse de un importante premio.

Con un ejército no muy numeroso de 900 hombres entre españoles y canarios, salió de Cádiz  Fenández de Lugo para desembarcar en las costas de Tazacorte el 29 de septiembre de 1492. Fernández de Lugo no tubo dificultades en su desembarco, donde se ganó la amistad de algunos jefes indígenas con regalos.

Pero en las tierras altas de la isla, los españoles encontraron una resistencia insospechada de los guanches, Fenandez de Lugo tendió una emboscada al jefe más aguerrido, llamado Tanausú, y tras una sangrienta batalla, los indíenas, hombres y mujeres que lucharon con desesperadamente, fueron vencidos.

Como era costumbre, un grupo de cautivos, entre ellos el propio Tanausú, fue enviado a la Península. El jefe guanche no quiso vivir aquella humillación, y se negó a tomar alimento alguno durante el viaje y murió de tristeza en el barco antes de llegar a puerto. Los Reyes Católicos recibieron con alegría la incorporación de la isla a la Corona de Castilla y nombraron a don Alonso Fernández de Lugo, gobernador de la misma.

Dos años más tarde, el adelantado Fernández de Lugo, empredió la conquista de Tenerife, conocida desde hacía tiempo como la "isla del infierno", quizá por encontrase allí el famoso volcán del Teide y por sus violentos paisajes volcánicos.

La conquista se presumía difícil y, en efecto, así fue. Los españoles se encontraron con con un pueblo valiente y organizado. Después de que desembarcaron en la playa de Añaza y se encaminaron hacia el valle de la Orotava, fueron sorprendidos por el mencey Tinguaro, que les hizo frente y causó una estrepitosa derrota.

Contó un historidor que "ya entraban desordenadas nuestras tropas por el barranco de Acentejo, cuando el príncipe Tinguaro y los suyos, que se habían emboscado en aquel intrincado paso, rodeado de peñasos fragosos, salieron en tropel y exhalando horribles silbos y alaridos, se echaron sobre ellos".

Sin embargo, Fernández de Lugo rehizo su ejército con nuevas tropas enviadas desde España y, en  ese mismo lugar de Acentejo, derrotó a los guanches.

Poco después los menceys se sometieron a los conquistadores y la isla quedaba definitvamente incorporada a la Corona de Castilla en 1495. Los españoles pudieron observar con curosidad la vida y costumbres de aquel pueblo:

Los hombres eramn altos y corpulentos, su pelo rubio y sus ojo azules; luchaban con lanzas y espadas de madera y con piedras lanzadas a mano con sorprendente habilidad, y se defendían con pequeños escudos de madera.

Vestían, como los otros isleños, con pieles y un pequeño faldellín tejido con hojas de palma colgada de su cintura; cultivaban habas y cereales, y su principal alimento era el "gofio", grano tostado y molido en los molinos de mano.

FIN