La Batalla de Minden -1757 -

Sin respuestas
eljoines
Imagen de eljoines
Desconectado
Dictator-Administrador
Admin ForoModerador
Desde: 25 Ene 2015

Autor :                  Alexander Nevski

 

 

 

En 1757, un ejército aliado dirigido por el príncipe Fernando de Brunswick maniobraba para impedir que los franceses lograran encontrar un camino despejado hacia Hannover. No obstante, los franceses lograron vadear el río Weser y se concentraron en Minden. Fernando necesitaba forzar al general francés, Louis George Érasme De Contades, a entrar en batalla antes de que éste pudiera hacer valer su superioridad numérica. Los aliados avanzaron contra los franceses y se desplegaron en la llanura de Minden.

A la izquierda, Fernando de Brunswick. A la derecha, de Contades.

El ejército aliado, con tropas de Gran Bretaña, Hannover, Prusia y Hesse, tenía 42500 soldados y 187 cañones. Los franceses contaban con 54000 hombres y 170 cañones. Ambos bandos se desplegaron en una línea que empezaba en el río Weser, giraba bruscamente en el pueblo de Maulberkaamp y se acababa en los pantanos de Bastau.

El despliegue de los ejércitos

La batalla empezó a las 05:00 horas con un enfrentamiento entre Von Wangenheim y De Broglie, que se mantendría durante toda la jornada, dado que ningún comandante tenía ventaja.

En la derecha aliada, la batalla comenzó con un duelo artillero en Hahlen, hasta que a las 07:00 horas una orden mal interpretada hizo avanzar a una columna aliada comandada por Von Sporcken, que incluía seis batallones británicos y dos de Guardias de Hannover. Mientras marchaban, la niebla matutina se levantó, y se enteraron de que iban directos al centro francés, donde estaba la caballería de Fitzjames, probablemente la mejor de Europa. La orden mal obedecida, debido a una confusión entre los oficiales que hablaban distintos idiomas, era totalmente descabellada, ya que no tenían el apoyo de la caballería. Fernando trató de detener el avance, pero no pudo.

La columna de Von Sporcken

Los jinetes franceses no daban crédito a lo que veían: la línea se detuvo en una hondonada, donde los franceses creían que prepararían una posición defensiva. Pero Von Sporcken sólo estaba esperando a la segunda línea Y reanudó el avance. La línea de infantería se acercaba a la caballería en oblicuo, con su izquierda más adelantada que la derecha.

 

En 1757, un ejército aliado dirigido por el príncipe Fernando de Brunswick maniobraba para impedir que los franceses lograran encontrar un camino despejado hacia Hannover. No obstante, los franceses lograron vadear el río Weser y se concentraron en Minden. Fernando necesitaba forzar al general francés, Louis George Érasme De Contades, a entrar en batalla antes de que éste pudiera hacer valer su superioridad numérica. Los aliados avanzaron contra los franceses y se desplegaron en la llanura de Minden.

A la izquierda, Fernando de Brunswick. A la derecha, de Contades.

El ejército aliado, con tropas de Gran Bretaña, Hannover, Prusia y Hesse, tenía 42500 soldados y 187 cañones. Los franceses contaban con 54000 hombres y 170 cañones. Ambos bandos se desplegaron en una línea que empezaba en el río Weser, giraba bruscamente en el pueblo de Maulberkaamp y se acababa en los pantanos de Bastau.

El despliegue de los ejércitos

La batalla empezó a las 05:00 horas con un enfrentamiento entre Von Wangenheim y De Broglie, que se mantendría durante toda la jornada, dado que ningún comandante tenía ventaja.

En la derecha aliada, la batalla comenzó con un duelo artillero en Hahlen, hasta que a las 07:00 horas una orden mal interpretada hizo avanzar a una columna aliada comandada por Von Sporcken, que incluía seis batallones británicos y dos de Guardias de Hannover. Mientras marchaban, la niebla matutina se levantó, y se enteraron de que iban directos al centro francés, donde estaba la caballería de Fitzjames, probablemente la mejor de Europa. La orden mal obedecida, debido a una confusión entre los oficiales que hablaban distintos idiomas, era totalmente descabellada, ya que no tenían el apoyo de la caballería. Fernando trató de detener el avance, pero no pudo.

La columna de Von Sporcken

Los jinetes franceses no daban crédito a lo que veían: la línea se detuvo en una hondonada, donde los franceses creían que prepararían una posición defensiva. Pero Von Sporcken sólo estaba esperando a la segunda línea Y reanudó el avance. La línea de infantería se acercaba a la caballería en oblicuo, con su izquierda más adelantada que la derecha.

 

Fernando, viendo el desastre que se avecinaba, ordenó a la brigada de Von Scheele, la siguiente de la línea, que cubriera a Von Sporcken.

Mientras, tras el desconcierto inicial, para Fitzjames la situación parecía clara: la línea de casacas rojas sin ningún apoyo estaba avanzando para enfrentarse a una caballería fresca y preparada para cargar. Además, los casacas rojas estaban recibiendo el disparo de dos baterías de artillería francesas. Los artilleros aliados trataban de contrarrestar el fuego, pero no podían silenciar los cañones franceses.

Fitzjames tenía a su caballería formada en tres líneas: la primera estaba compuesta por 23 escuadrones en tres brigadas a las ordenes del marqués de Castries, la segunda por 22 escuadrones en tres brigadas al mando del teniente general De Vogue, y la tercera por 18 escuadrones en dos brigadas comandadas por el marqués de Poyanne. En total tenía 63 escuadrones, cada uno con unos 120 hombres, para totalizar más de 7500 hombres, cuyos caballos estaban descansados y en buen estado. Frente a ellos, a menos de 460 metros, estaban los ocho batallones británicos y hannoverianos: unos 5000 hombres que habían sufrido el fuego de los cañones y no contaban con ningún apoyo. Los franceses desenvainaron las espadas.

La primera carga implicó a 14 escuadrones de las brigadas Mestre de Camp y Royal Cravattes. El trote pronto se convirtió en un galope ligero. Los jinetes espolearon finalmente a sus monturas y se lanzaron al galope tendido. En la línea del frente de los casacas rojas, la brigada de Waldegrave se detuvo y presentó sus mosquetes. La carga masiva de los franceses tronaba cada vez más cerca, hasta que cuando la distancia era unos 27 metros, se dió la orden de abrir fuego.

Los británicos dispararon por filas, en vez de por pelotones. La primera salva destruyó la primera fila de la caballería, derribando hombres y caballos. Los jinetes de la segunda fila intentaron que sus caballos saltaran por encima o esquivaran a los caídos, pero fue casi imposible controlar a los animales. Entonces llegó la salva de la segunda línea, que detuvo la marcha de buena parte de ellos, pero no de todos. Con gran coraje, algunos lograron avanzar y llegar hasta la línea británica. Las dos compañías de la derecha fueron derrotadas, pero lograron reagruparse y caer sobre los jinetes, asiendo algunos caballos por las bridas para derribarlos y tirando a las bestias por la cabeza, mientras otros arrastraban a los hombres fuera de las sillas y les atravesaban con sus bayonetas. Rodeados y superados en número, los jinetes franceses no estaban adiestrados para combatir a esa salvaje turbamulta, pues habían sido entrenados para combatir en filas en gran número. Los supervivientes franceses se replegaron hacia la posición de sus asombrados compañeros.

Continuará.

 

.

Fitzjames ordenó a la segunda línea que avanzara: esta vez lo hicieron los 22 escuadrones de las brigadas du Roi, Borgoña y Royal Étranger. Esta oleada apresuró el paso y le lanzó contra la hilera roja, pero esta no cedió y les recibió con la misma respuesta de disparos a corto alcance por filas. La segunda oleada fue destruida, pero algunos franceses lograron romper la línea, emergiendo del caos y el humo para encontrarse con la segunda brigada, la de Kingsley, cuyas bayonetas los mantuvieron a raya y cuyos disparos a corto alcance se cobraron un gran tributo. Los franceses volvieron a replegarse.

Los hombres de Von Sporcken cerraron filas, rectificaron posiciones y comenzaron a avanzar hacía la tercera línea de Fitzjames. Pero los aliados estaban en el hueco dejado por la caballería, lo que hacía que sus flancos estuviesen amenazados por la infantería francesa. Además, Fitzjames todavía tenía en reserva a su tercera línea, compuestos por la Gendarmerie y los Carabineros de Francia, unos 2000 hombres, que eran, sin duda, los mejores hombres del ejército francés.
 

.

Los franceses rodearon y atacaron los flancos de Von Sporcken. Pero gracias al nivel de entrenamiento de los casacas rojas, pudieron rechazar la amenaza con poca dificultad. Fueron atacados por granaderos franceses, pero su ataque fue rechazado. Después, ocho batallones de suizos y sajones lanzaron un asalto por el flanco, pero la segunda línea británica los envolvió por la derecha y tres batallones derrotaron a ocho, demostrando lo bien entrenados que estaban los hombres de Von Sporcken.

Durante estas batallas de infantería, Fitzjames envió a su tercera línea al ataque. Sin embargo, la caballería no cargó de frente, sino que marchó por la derecha intentando alcanzar el flanco izquierdo y la retaguardia de Von Sporcken. El grueso del impacto de la carga cayó sobre los hannoverianos y la 23º Compañía, que respondieron con un fuego intenso. La caballería se replegó y volvió a cargar, pero los hombres de las filas traseras volvieron a disparar nuevas salvas.

Se produjeron más cargas y más disparos. Según un testigo, "Fue tal el número de los caídos, hombres y caballos, que era difícil no tocarlos en el repliegue". Se había logrado rechazar el tercer ataque, pero a un gran coste. La línea estaba desgastada y en jirones, incapaz de rechazar un nuevo ataque.

Los franceses no estaban mejor. Fitzjames sólo tenía a la brigada du Roi, que se había retirado precipitadamente, y 9 escuadrones de la primera línea que había logrado reagrupar. Sin embargo, habían muerto muchos oficiales franceses.

Con la caballería francesa en ruinas y el centro francés abierto, era el momento para que la caballería aliada entrase en acción para explotar el éxito. Sin embargo, su comandante, Lord George Sackville, no ordenó la carga. Su comportamiento contrastó con el valor de los franceses, que lanzaron otras dos cargas.

Lord Sackville

La primera se dirigió contra una gran batería aliada en el centro, en vez de contra los hombres de Von Sporcken. Su comandante, el conde de Colonia, estaba desesperado por redimir la reputación de su cuerpo, pero sus escuadrones fueron masacrados por la artillería y los mosquetes de la infantería de Fernando de Brunswick.

En este momento, los aliados empujaban en toda la línea excepto en la derecha, donde Sackville, pronto apodado "el cobarde de Minden". El desastre de los franceses en el sur fue evitado por una carga de la brigada du Roi, que cargó contra la caballería pesada de Hannover, permitiendo a los franceses huir hacia Minden. En el norte, el combate entre Von Wagenheim y De Broglie llegó a su fin cuándo este último hubo de retirarse para cubrir a sus compañeros en retirada.


 

El ejército del príncipe Fernando perdió unos 2000 hombres, especialmente en la columna de Von Sporcken. De Contades perdió entre 10000 y 11000, varios estandartes y cañones.

Fuentes

- El libro Técnicas Bélicas del Mundo Moderno (1500-1763) de Christer Jörgensen, Michael F. Pavkovic, Rob S. Rice, Frederick C. Schneid y Chris L. Scott