José María Córdova (Mayor héroe Colombiano)

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José María Córdova (Mayor heroe Colombiano)
 

HOla, posteo aqui sobre el General Córdova considerado el mayor militar y heroe de todos los tiempos en Colombia, hèroe insigne de la independencia de la Gran Colombia, Perú y Bolivia.

Provenían los Córdoba de Sevilla, quienes en cabeza de Andrés Laureano Fernández de Córdoba se asentó en territorio granadino (Hoy Colombia), en 1700. Establecido en la provincia de Antioquia donde nació su nieto Crisanto Miguel Córdova y Meza (1762), padre de nuestro héroe, quien simplificó el apellido y lo redujo al topónimo Córdova, el cual escribía con la grafía que posteriormente heredarían sus hijos, variando b por v.

Don Crisanto se dedicaba al comercio en la población de Concepción donde el 8 de septiembre de 1799 llegó al mundo José María Córdova y Muñoz, siendo el segundo entre 7 hermanos. Su educación en los primeros años fue rudimentaria, pero tras mudarse la familia al municipio de Rionegro, centro urbano y minero de primer orden, se mejoró el nivel educativo de los niños y fue allí donde José María sintió nacer amor por su patria chica.

Es en la transición niñez-adolescencia cuando se da la invasión Francesa a España y los criollos deciden que aunque juran lealtad a Fernando VII, asumen el poder en tanto este monarca no tuviese plenos derechos de gobierno, y el 20 de Julio de 1810 se crea la Junta de Gobierno con el virrey y los criollos como cogobernantes. Sin embargo, los hechos y la sensación de libertad se agolpan y el desconocimiento al gobierno español y en 1813 Antioquia proclama la independencia absoluta como ya lo habían hecho ciudades como Cartagena y Mompox.

En 1814 el sabio Francisco José de Caldas funda el “Curso Militar del Cuerpo de Ingenieros de la República de Antioquia" que habría de formar los oficiales del ejército antioqueño y en el cual se enrola José María a la edad de 14 años con el rando de cadete de ingenieros.

Campañas militares Patria Boba (1814-1819)

Ante la embestida de la reconquista española el joven soldado se une al ejército que comandaba el coronel Emanuel Roergas de Serviez y que marchó a enfrentarse al realista Vidaurrasaga en el sitio del Palo el 8 de abril de 1815. Córdova se bate con  heroísmo, penetrando solo 3 veces  en las filas enemigas, escapando de la muerte por poco y llevándole gran susto a su familia. Ante tamaña muestra Serviez, que lo había visto pelear, lo elevó de Cabo de compañía que era a Capitan con tan sólo 16 años, aconsejándole que debía ponerle freno a su arrojo y ser más moderado en el combate. Ante el susto de la batalla, su padre le pide se retire pero él le responde que le gusta mucho la guerra, que no piensa que lo vayan a matar  y que el país necesita soldados.


Ante su desempeño Serviez fue nombrado general en jefe del ejército, pero derrotado en 1816, debió replegarse, a los Llanos Orientales y posteriormente a Venezuela, llevando a Córdova consigo y uniéndose a Páez para continuar la lucha contra los españoles. Sin embargo, en los llanos Serviez es asesinado, presuntamente por órdenes de José Antonio Páez (Y así lo cree su discípulo), salvándose del ajusticiamiento por lograr huir momentos antes, aunque esto trae como consecuencia que sea acusado de deserción.

Su carácter aguerrido y osado que había moldeado y contenido Serviez estaba de pronto libre y rezumando odio contra Páez, pero es en este momento cuando aparece en su Camino Simón Bolívar, quien le toma cariño y lo incorpora a su estado mayor llevándoselo para Guayana en 1817.

Campaña Libertadora

Acompaña a Bolívar durante toda la campaña libertadora atravesando los llanos, ascendiendo la cordillera y pasando por el gélido páramo de Pisba y luchando en las batallas de Paya, Bonza, Gámeza y Pantano de Vargas bajo las órdenes del General Santander. En esta última acción se destaca tanto que  Bolívar, en recompensa de su heroísmo, lo ascendió a coronel, a pesar de ser un chico de solo 20 años, a quien parecía faltaban la madurez y  reflexión para el ejercicio de un puesto tan elevado en la milicia.

Una vez liberada Cundinamarca, Bolívar le encomienda, confiando en sus aptitudes militares, la misión de libertar la provincia de Antioquia, para lo cual le dio un cuadro de oficiales y cien hombres de tropa casi todos recién reclutas. Esta misión era importante ya que cortarían la comunicación de la costa atlántica por donde podrían arribar los refuerzos españoles con el sur del país. Parte como rayo y ocupa la ciudad de Rionegro, enterándose de que el coronel Francisco Warleta con sus tropas españolas se acercaba a Yarumal, se lanza con 500 hombres y los derrota en la batalla de Chorros-blancos en febrero de 1820, cuando el chapetón pretendía abrir un corredor entre Cartagena y Popayán y Quito.

Desiste del puesto de gobernador de la provincia de Antioquia por no tener las capacidades para tales lides, como él mismo lo aceptaba, es enviado hacia el norte donde barre a los realistas de las sabanas del actual departamento que lleva su nombre, completando la campaña en el Magdalena ocupando la importante ciudad de Mompós en junio de 1820, llegando tarde al combate naval de Tenerife donde los 11 barcos españoles son derrotados ante el empuje del general Hermógenes Maza. Asciende entonces hasta Cartagena donde en conjunción con el general Montilla estrechan el sitio de Cartagena hasta terminar con la rendición de la plaza. Esta fulminante campaña, en la que se distingue por primera vez con un comando por la pericia en los movimientos y por el arrojo que le era característico, le valió el ascenso a Teniente Coronel efectivo (Otras fuentes dicen que ya tenía ese grado desde 1819).

Bolívar le pide se una en Riobamba al general Sucre, donde se distingue de nuevo en la batalla de Pichincha, comportamiento que le vale el ser ascendido a General de Brigada con tan solo 22 años y entrar de primero con su escuadrón a Quito en mayo de 1822. Hallándose el ejército libertador en Quito, tuvo lugar en Pasto la insurrección del Coronel español don Benito Boves y del líder indígena Agustín Agualongo, lugar al que fue comisionado Córdova   y donde realizó memorables  acciones de Guáitara, Cuchilla de Taindalá, Yacuanquer y Pasto.

En 1823 da inicio Bolívar a la campaña libertadora del Perú donde toma parte Córdova como comandante de una división en la batalla de Junín en agosto de 1824 y posteriormente en diciembre de 1825 alcanza la gloria en la batalla de Ayacucho. En este encuentro decisivo recibe la orden de Sucre de avanzar  y nuestro héroe arenga a sus soldados con la orden: “¡Contra infantería disciplinada no vale caballería!”, al tiempo que señalaba a los españoles. Esta orden terminante galvanizó a los soldados quienes arrollaron a la caballería del virrey. Ante el éxito de esta acometida, Córdova reorganiza la infantería y asesta un golpe definitivo con una nueva arenga que al parecer improvisó en aquel momento y que se tornó legendaria: ¡Soldados, Armas a discreción!...¡de frente!...¡Paso de vencedores!, con la cual los neogranadinos avanzaron sobre los asustados españoles quienes no sabían hacia dónde escapar. Córdova con sus hombres era imparable, su avance resultó arrollador y fragmentó en varios pedazos el desordenado Ejército Virreinal.

Tan feliz y orgulloso estaba Sucre por la acción decisiva de Córdova, que en un arranque de emoción se arrancó de los hombros las insignias del generalato y se las colocó a Córdova, ascendiéndolo en el campo de batalla a General de División, ratificado por el mismo Bolívar. Este grado fue alcanzado a una edad en que solo Murat pudo adquirir.

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El Libertador apreció de tal manera los esfuerzos de Córdoba en la acción de Ayacucho, que habiéndole obsequiado las autoridades del Cusco una corona de oro y piedras de gran valor, la puso sobre la cabeza del héroe diciendo: "esta corona debe ceñir la frente del vencedor de Ayacucho," a lo que contestó Córdoba: "Si esta prenda de tanto valor moral la cedeis señor, al vencedor de Ayacucho, yo la pongo sobre la cabeza del General Sucre, a quien corresponde como mi Jefe en aquella batalla; no teniendo yo más mérito que el de haber sabido cumplir sus órdenes conforme las recibí." Obligado Córdoba al fin a recibir la corona, la donó al lugar de su nacimiento diciendo : "Que los hijos de Rionegro sepan cómo premian los libres a los leales defensores de la Patria." Ante dicha asamblea el Libertador lo ovacionó con el título del Heroe de Ayacucho, tal como sería conocido de aquí en adelante. Córdova continuó hasta Bolivia, donde permaneció hasta 1827 al mando de las fuerzas militares del país, mientras se llevaba a cabo su organización como nueva nación.

Regreso a Colombia y Rebelión

Es en este momento que la situación de gobierno se torna crítica y Santander empieza a resentirse contra Bolívar, ante la agitación política el libertador toma las riendas de la Gran Colombia de manera total, después del fracaso de la Convención de Ocaña a mediados de 1828, por lo cual sumó más enemigos a su haber, hasta el punto de atentar contra su vida la noche del 25 de Septiembre de ese año. Córdova quien se mantenía absolutamente fiel a Bolívar, corre en su auxilio pues veía en él la salud e integridad de la nación misma y escribe a su hermano. “Yo estoy firmemente decidido a perecer antes que permitir que Santander, Soto, Azuero y los pícaros de su partido manden en la Nueva Granada…”. Integra el Consejo de Ministros que juzga los sucesos del atentado y es  nombrado luego por Bolívar Ministro de Marina, cargo que al parecer no fue de su entero agrado.

Hasta ese momento según cita una fuente en cartas a su hermana dice que “le agrada un sistema de gobierno parecido a la monarquía, pero sujeto a leyes y enlazado a cámaras, parecido al de Inglaterra, pero sin lores, condes, etc…”Sin embargo, algunas fuentes lo citan abiertamente adicto a un gobierno de dictadura encabezado por Bolivar, en otras lo juzgan como republicano empedernido.

A fines de dicho año el Libertador lo envía sobre Popayán con una división de 1500 hombres, a fin de derrotar el movimiento revolucionario encabezado por los generales López y Obando, a pesar de su molestia de tener que marchar en contra de sus excompañeros de armas. Finiquitada esta subversión se mueve hacia Pasto para esperar la orden de marchar al Perú donde había tenido lugar un nuevo alzamiento contra la República.

Es en esta campaña cuando comienza a verse influenciado por otros personajes, enemigos de Bolívar, quienes le convencieron de que el Libertador quería convertirse en un monarca absoluto, idea contra la que había luchado el demócrata Córdova. A estos se le sumó que una vez sofocadas las rebeliones y sin más guerras a la vista, le llega el mensaje de que se  le retira del servicio activo; haciéndole con esto una ofensa que su carácter no podía tolerar y que exaltó su ánimo hasta la desesperación.

Regresa a su ciudad natal en septiembre de 1829 y se reúne con su hermano, aliado incondicional, para decidir sobre la rebelión, pero voces sensatas lo disuaden y más aún acepta el nombramiento que ministro de Marina que le hace el libertador en agosto un mes antes de la revolución. Sin embargo, un hecho es el disparador de la situación, la junta que preside el gobierno cuando no está Bolívar envía a Francisco Urdaneta para arrestarlo, situación esta que no tolera, no admite y ve como hecho real de imposición monárquica.

Sin muchos apoyos (todos verbales), pone su dinero conformando el Ejército de la Libertad con 50 hombres mal armados y marcha sobre Medellín, ocupando la ciudad en un golpe de audacia haciéndole creer al gobernador que tenía fuerzas mucho mayores. Allí más hombres se unieron a su causa. Sin embargo, el gobierno central, encabezado por Bolívar envía tres columnas a contrarrestar la rebelión Antioqueña. La respuesta de Córdova es ordenarle a su hermano que le hiciera frente a todas esas columnas, lo cual se hubiera logrado con alguna probabilidad de éxito si muchos de los oficiales que comandaban las divisiones del Ejército de la Libertad no se hubiesen pasado al bando contrario con todo y tropas. El General de División lentamente y sin saberlo fue quedando solo y traicionado, acompañado de unos cuantos leales y de su fiel hermano.

Batalla final y Asesinato

Pronto arriba una columna de 800 soldados a cargo del General irlandés Daniel F. O'Leary, quien envía al coronel Montoya para hacer ofrecimientos de paz, quien le dice que "Es imposible vencer," a lo que contesta Córdova "Pero no es imposible morir".

Finalmente, ambas fuerzas se enfrentaron en la hacienda El Santuario, el 17 de octubre, donde 300 hombres que componían el Ejército de la Libertad, hacen frente a la columna de O'leary. La cantidad de hombres y la caballería enemiga confirman la derrota de Córdova, quien pierde muchos lugartenientes y se retira a una choza a orillas del campo de batalla, para hacerse atender heridas leves en el pecho y una de sus piernas. Su hermano y algunos tenientes le piden que huya, proposición que rechaza indignado confiando en la nobleza de los vencedores. Enterado O'leary del sitio donde se hallaba dio la orden al segundo comandante de la caballería, el también irlandés Rupert Hand, que se dirigiera hacia la choza habilitada como hospital de guerra y diera muerte a Córdova. Éste, mientras tanto, esperaba una comisión de O'leary para discutir su rendición incondicional y la petición de clemencia ante el Libertador, por cuanto ya había informado de su rendición de guerra. Llega Hand a la choza, sable en mano preguntó por Córdova, el cual pensando que se trataba del interlocutor de O'leary, le responde desde la cama: “¡Yo soy el General Córdova, aquí le tiene usted!”; el mercenario irlandés salta entonces hacia el General indefenso asestando varios golpes de sable sobre la cabeza y brazo, al intentar protegerse, cortándole además la mano derecha, resbala, cae y alcanza a pronunciar: “¡Ah cobardes, ah cobardes!”. Dándole por muerto el homicida sale para dar el parte. Córdova muere una hora después en medio de una agonía terrible.

Cuadro sobre el asesinato de Córdova

El cadáver de Córdova fue entregado a sus familiares quienes lo inhumaron en su natal Rionegro. Su madre, atravesada por el dolor, obsequió las charreteras del prócer al General José María Obando.

A Hand, quien había obtenido de esta manera su ascenso a Primer Comandante en aquel momento, se le inicia proceso penal por la muerte aleve de un General rendido y ya sin armas, como era Córdova. Para evadir el peso de la justicia huyó a Venezuela -para entonces ya independiente del Gobierno de Bogotá-, el Gobierno de Caracas se negó a entregarlo en extradición. El Coronel Salvador Córdova fue indultado por el mismo Bolívar.

Doña Pascuala, su madre, en 1849, exige al Congreso se respetara la memoria de sus hijos -Salvador había sido fusilado en 1841 por Tomás Cipriano de Mosquera-. Con estas palabras: "¿Qué podéis darme a cambio de mis hijos? Volvedme su nombre como ellos lo conquistaron en las bocas de los cañones de Fernando (...) Os lo pido (...) para que las generaciones venideras aprendan como ellos a cambiar la vida por la libertad".

Hoy en dia el General Córdova ha sido reivindicado y es considerado el mayor militar de todos los tiempos de la historia Colombiana, y su frase célebre pronunciada en Ayacucho, enmarca la entrada de la escuela militar de Cadetes que lleva su nombre y que forma la oficialidad del ejército Colombiano.

Escuela Militar de Cadetes Jose María Córdova

Bibliografía

"Rasgos Biográficos de los próceres y mártires de la independencia". Constancio Franco (1880). Biblioteca del Banco de la República. Bogotá.

http://cordobaweb.orgfree.com/jose_maria_cordoba_vencedores.html

"Biografía". Luis Fernando Molina

"Vocación y destino de José María Córdova". Alfonso García Isaza (1980). revista Academia Antioqueña de Historia, vol XXXIII.

 


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"El cosmos también está en nuestro interior" Carl Sagan