Hatún runa

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eljoines
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Los hatún runa: Los hatún runa u “hombres grandes” comprendían a la gran mayoría de la población andina, eran los campesinos y de entre sus filas el Estado sacaba la enorme fuerza de trabajo indispensable para la marcha del gobierno.

Según el mayor número de cronistas, el inca Tupac Yupanqui reordenó el ámbito andino creando las divisiones poblacionales de diez (chunga), cien (pachaca), mil (guaranga) y diez mil (unu). Los representantes del número diez eran simples mandones, los de cien eran curacas menores, y los demás comprendían a señores de mayor categoría.

Entre los hatún runa se elegía a los soldados que conformaban los ejércitos que irían a combatir a lejanas tierras; a los mitimaes de diversas clases y propósitos enviados a diferentes regiones; y a los yana o servidores designados para laborar para el Inca, la Cholla, el Sol o las huacas.

La gran demanda de mano de obra hizo que se creara, además de las divisiones decimales de la población, una categoría de acuerdo con el ciclo biológico. La ventaja de este cómputo era enorme, pues los quipucamayoc, o contadores, podían a través de sus quipus indicar con bastante aproximación la cifra de habitantes de una determinada edad existente en cada lugar.

La fecha de la muerte de Huayna Capac, tan cercana a la conquista española, es materia de discrepancia entre los cronistas, ello indica que los indígenas no poseían un cómputo del tiempo que permitiera situar los acontecimientos. Probablemente se regían por otros conceptos y enfocaban de manera distinta los sucesos. Los incas no contaban sus edades por años y las personas se clasificaban no por la edad cronológica sino por sus condiciones físicas y su capacidad para el trabajo.

Las edades no siguen un orden cronológico, no se inician con la infancia para avanzar a través de la vida. En lugar de una secuencia lógica para nosotros. La edad más importante en el mundo andino, la edad de mayor potencialidad y de máxima energía de trabajo desarrollada por el ser humano: los 25 a 50 años, cuando el hombre alcanza la plenitud de sus facultades. A esta edad llamaban auca camayoc, voz que proviene de la palabra auca, guerrero; en esta clase no solo se designaba a los soldados sino a los cultivadores, a los mitimaes y a los yana. Era la gente que rendía el más intenso trabajo o sea el de prestaciones de servicios.

A esta primera  edad masculina correspondía la femenina: auca camayor uarmi, las mujeres de los guerreros,

La laboriosidad obligada del indígena se demuestra en la forma de apreciar el importante ciclo vital del hombre, al cual hay que añadir también el hecho de ser el período de la reproducción humana. Decir que la pareja tenía la misma edad indicaba que se hallaba apta para engendrar.

La segunda etapa era llamada puric macho anbarcaba a los hombres de 60 a 70 años, quienes cumplían trabajos leves como recolectar leña, paja, y se desempeñaban también como porteros o quipucamayoc. Las mujeres eran las payacona de 50 años, ellas tejían ropa basta, costales, sogas, podían ser despenseras o cocineras según su condición social.

La tercera división era de la gente muy vieja, mayores de 80 años, les decían rocto macho; el viejo sordo. Se representaba este ciclo con un hombre anciano apoyado en un bastón: solo comía y dormía. Algunos fabricaban sogas y criaban conejos o patos. Las mujeres de 80 eran las punoc paya, las que duermen, y al igual que los hombres podían tejer costales, sogas o criar algún animal.

En la cuarta está un sector formado por lisiados, cojos, mancos, contrahechos, tontos y enanos de ambos géneros. Se casaban entre ellos de acuerdo a su deformidad para el aumento de la población. Se observa que las mujeres mantenían una actividad laboral mayor que la de los hombres. Según sus posibilidades confeccionaban ropa e cumbi, y solía haber entre ellas expertas tejedoras o cocineras.

Las siguientes etapas incluían al resto de la población en gradual disminución de sus edades. Los jóvenes de entre 18 y 20 años eran los sayac, mocetones de medio tributo. Entre los más ágiles elegían a los mensajeros, los cuales eran llamados chasquis. Otros guardaban el ganado de la comunidad o del Estado. A las muchachas decían zumac cipa, entre esta clase elegían a las jóvenes destinadas al Sol, a los templos, a los dioses y también al Inca, las demás se casaban con los hombres mozos.

La sexta etapa era de los machaconas, jóvenes de 12 a 18 años, ellos servían a la comunidad, cazaban pajarillos para la confección de un charqui especial. Su equivalencia femenina  eran las  corotasque, es decir las mozuelas. Ellas ayudaban a sus padres en diversas actividades, en faenas ligeras, aprendían a hilar y tejer, guardaban el ganado y vigilaban loscultivos.

La séptima etapa comprendían a los muchachos de 9 a 12 años. También ayudaban a sus mayores y cazaban aves. Las niñas cogían flores para fabricar tintes y diversas plantas silvestres comestibles. Entre ellas elegían a las destinadas a la capaccocha, sacrificio más importante en el Tahuantinsuyu. Estos sacrificios humanos solo se realizaban en grandes circunstancias, en honor del Inca, de una Coya o de una huaca.

La octava etapa correspondía a los niños y niñas de entre 5 a 9 años, ambos eran puellacoc, los que jugaban.tros OOOOO Sin embargo, a esta edad, se les iniciaban ya en el trabajo que consistía en ayudar a sus padres en faenas ligeras como el cuidado del ganado, recolectar leña, cuidar de sus hermanos menores. Las niñas aprendían a hilar. Las dos últimas etapas abarcaban a los párvulos, a los que gateaban y a los que lactaban.

La entrada a la mayoría de edad y a la situación de hatún runa se establecía con el matrimonio. Es entonces que la pareja adquiría su lugar en el ayllu, y junto con ello asumía sus responsabilidades. El nuevo hogar que sería unidad doméstica recibía un tupu de tierras para su subsistencia. El tupu se fijaba como el lote de tierra necesario para el mantenimiento de una pareja sola, e iba en aumento según los hijos que tenían. Fue una medida de distancia y también de área. Su particularidad consiste en que era una medida relativa, es decir que se tomaba en consideración no solo la calidad del suelo, sino el tiempo de descanso necesario. Esto significó que el llamado tupu entregado a la pareja contemplaba esas situaciones y podía variar en su dimensión.

Los hatún runa no solo fueron cultivadores sino también pastores en la guarda de los ganados del Inca, del Sol, de las huacas, de los jefes étnicos y de sus ayllus.