Estabilización inglesa de Oliver Cromwell

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Autor:                       Galland

 

 

Cromwell aún no había logrado la estabilidad en Inglaterra al comenzar este período. Continuó ganando batallas (nunca perdió ninguna), pero quedaban enemigos. El hijo de Carlos I había sido coronado en Escocia como Carlos II de este país (1630-1685) y también como Carlos II de Inglaterra. Reunió un ejército e invadió esta última nación. Cromwell le derrotó en la batalla de Worcester, en Inglaterra centroocidental, el 3 de septiembre de 1651, y Carlos II regresó a su exilio en Francia. 

El 16 de diciembre de 1653, Cromwell dio el paso final para consagrar su poder dictatorial y se nombró "Lord Protector" de Inglaterra, Escocia e Irlanda. Inglaterra y los Países Bajos, que habían compartido largamente una comunidad de intereses como potencias protestantes, amenazadas primero por España y luego por Francia, eran ahora las primeras potencias marítimas, y competían entre ellas por el comercio, en particular con el Lejano Oriente. 

La matanza de Amboina había indignado a los ingleses, y ahora, en 1652, dio comienzo la primera de las tres guerras navales con los Países Bajos. Se inició porque los ingleses aprobaron el 9 de octubre de 1651 una ley de navegación (Navigation Act) que prohibía la importanción de artículos, a menos que fueran transportados por barcos ingleses o del país productor de los artículos. Esto eliminaba a los intermediarios holandeses, y los Países Bajos consideraron la situación insoportable  La guerra enfrentó a Robert Blake (1599-1657) con Maarten Harpertszoon Tromp (1598-1653). Los barcos ingleses vencieron en la mayor parte de los encuentros, y esto marcó el comienzo de la decadencia neerlandesa. La paz se firmó el 3 de abril de 1654, y se acordó respetar la ley de navegación. 

El 1657 Cromwell. basando su decisión en un versículo de la Biblia, permitió a los judíos volver a Inglaterra. Habían sido expulsados en tiempos de Eduardo I, trescientos cincuenta años antes. Cromwell murió el 3 de septiembre de 1658, sin nadie que pudiera sustituirle. Su hijo, Richard Cromwell (1616-1712), carecía del talento necesario, y tras un período de incertidumbre, Inglaterra se volvió, sin demasiado entusiasmo, hacia el hijo del monarca ejecutado. Carlos II prometió libertad religiosa, renuncia a las represalias y respeto a las propiedades adquiridas durante la guerra civil y en la etapa siguiente, llamada Commonwealth. Fue proclamado rey el 8 de mayo de 1660 y entró en Londres el 20 de mayo. Así dio comienzo la llamada Restauración. Al cesar el rigor moral, Inglaterra abandonó la austeridad puritana y empezó un período licencioso. La excelsa tragedia shakespeariana ya no se representaba, y llenaron los escenarios las comedias de la Restauración, plagadas de alusiones sexuales y de sátira social. 

El más grande de los poetas ingleses vivos era por entonces John Milton, que en 1665 completó su obra maestra, El Paraiso perdido, al que siguieron El Paraiso recobrado y Sansón el luchador (ambos títulos de 1671). En el ámbito de la prosa, John Bunyan (1628-1688) escribió uno de los libros más leídos de todos los tiempos, mientras se hallaba preso por predicar sin autorización: Pilgrim's Progress (El avance del peregrino), publicado en 1678. El filósofo inglés Thomas Hobbes (1588-1679) publicó Leviatán en 1651. En este texto expresaba su convicción de la necesidad de un gobierno central fuerte, con un monarca absoluto al frente. No cabe sorprenderse de que residiera en Francia durante la guerra civil inglesa. John Locke (1632-1704) publicó a su vez Ensayo sobre el entendimiento humano, en 1690. En esta obra argumentaba en favor de un gobierno constitucional, con una división de poderes, e insistía en las libertades civiles y en la libertad de pensamiento y de creencia. Su filosofía ejerció una profunda influencia en los hombres que fundaron los Estados Unidos de América.

A Carlos II le interesaba la ciencia, y en 1662 creó la Royal Society de Londres, que se convirtió en uno de los grandes centros del avance científico en Europa . Robert Boyle (1627-1691) inventó una bomba de aire capaz de producir el vacío, y enunció las leyes de los gases. También inició el camino para sustituir la alquimia medieval por la química. Robert Hooke (1635-1703) estudió los muelles, fue un adelantado de la microscopia y dio el nombre de "células" a los componentes del tejido vivo. Por supuesto, hay que mencionar al mayor de cuantos científicos han existido, Isaac Newton (1642-1727): forrnuló el teorema binario e inventó el cálculo, diseñó el primer telescopio refractor y estudió el espectro luminoso, enunció las leyes del movimiento y de la gravitación universal y, en 1687, escribió el texto científico más grande jamás producido: Philosophiae naturalis principia mathematica (Principios matemáticos de la filosofia natural). Un acontecimiento más desdichado fue una gran epidemia de peste que afectó a Londres en abril de 1665. (Newton fue uno de los que huyó de la ciudad, y enunció una forma preliminar de la ley de la gravitación universal hallándose en la granja de su madre.) El 2 de septiembre de 1666 se declaró un incendio en Londres que devastó la ciudad. 

Esto ofreció una oportunidad de reconstruirla siguiendo un plan racional, pero las enérgicas reclamaciones de los propietarios obligaron a dejarla como estaba. Aun así, la catedral de San Pablo fue rediseñada por Christopher Wren (1632-1723) y se reedificó confiriéndole gran majestuosidad. Una segunda guerra con los Países Bajos de 1665 a 1667 estuvo marcada de nuevo por las victorias inglesas, pero los efectos de la peste y el incendio indujeron a Carlos II a retirar la flota prematuramente, durante la negociación de paz, a fin de ahorrar dinero. Esto animó a los holandeses a efectuar una incursión río Támesis arriba en junio de 1667, que les llevó a las proximidades de Londres. El 21 de julio de 1667 se firmó la paz: los ingleses obtenían ganancias a expensas de los holandeses en Norteamérica. Carlos II estaba agradecido a Luis XIV por su apoyo cuando estuvo exiliado, y manifestaba simpatías por el catolicismo. (Su hermano menor, Jacobo, se había convertido a esa religión, y Carlos hizo otro tanto en su lecho de muerte.) En mayo de 1670, Carlos concluyó un tratado secreto con Luis XIV para apoyar a Francia en su planeada invasión de los Países Bajos, y para tratar de restablecer el catolicismo en Inglaterra, a cambio de un subsidio que le permitiría ser más independiente del Parlamento. 

Los barcos ingleses ayudaron a Francia, en efecto, en su guerra contra los Países Bajos, y ésta fue la tercera guerra anglo-holandesa. Pero la opinión pública fue manifestándose paulatinamente en contra de auxiliar a Francia, e Inglaterra se vio obligada a retirarse del conflicto. Por entonces se apreciaba una considerable incomodidad por parte de muchos ingleses a propósito de la que consideraban una amenaza católica. Titus Oates (1649-1705), un demagogo inglés, aprovechó la ocasión y se inventó los detalles de una complicada conspiración católica para derribar al gobierno. Siguió una salvaje caza de brujas, en la cual la sospecha equivalía a culpabilidad, y alrededor de treinta y cinco personas fueron ejecutadas sin razón, basándose en pruebas amañadas. Cuando la superchería de Oates se volvió más disparatada y complicó a demasiadas personas, cayó en el descrédito. (Oates fue encarcelado de por vida en 1685, cuando subió al trono un rey católico, e indultado en 1689, cuando un rey protestante sucedió al anterior.)  Carlos II murió el 6 de febrero de 1685, y como carecía de hijos legítimos, le sucedió su hermano, que reinó como Jacobo II (1633-1701) y Jacobo VII de Escocia. 

Estaba claro que éste iba a ser un reinado distinto, pues Jacobo era un católico acérrimo y desprovisto de tacto, e intentó restaurar su religión en Inglaterra. Al instante se alzó una rebelión contra él capitaneada por James Scott, duque de Monmouth (1644-1685), hijo ilegítimo de Carlos II y protestante. Fue aplastado en la batalla de Sedgemoor, en el sudoeste de Inglaterra, el 6 de julio de 1685. Entonces, Jacobo se sirvió de su lord canciller, George Jeffries (1645-1689), para instaurar un reinado del terror contra cualquier sospechoso de simpatizar con Monmouth. Esta situación aún resultó peor que la creada por Titus Oates. El propio Monmouth fue ejecutado con deliberada crueldad. Nada de esto contribuyó a la popularidad de Jacobo II, pero al parecer eso no le importaba. En 1687, Jacobo II decretó la libertad religiosa en Inglaterra, con lo que desaparecían las trabas para los católicos. Esta decisión fue en sí misma meritoria, pero pocos ingleses dejaron de ver en ella el primer paso hacia la implantación de una tiranía religiosa de signo inverso a la anterior. 

La situación se agravó hasta desembocar en una crisis el 10 de junio de 1688, cuando a Jacobo II le nació un hijo. Su catolicismo se había soportado hasta entonces porque sus hijas, que se suponía iban a sucederle, eran protestantes. Pero con un nuevo hijo, que sin duda sería educado como católico, la corona podía adscribirse permanentemente a la Iglesia romana.

Con esta posibilidad en la mente de todos, se multiplicaron con rapidez las conspiraciones contra Jacobo II. La hija mayor de Jacobo II, María (1662-1694), estaba casada con Guillermo III (1650-1702), estatúder de los Países Bajos, y la madre de Guillermo era hermana de Jacobo. Como sobrino y yerno de Jacobo, parecía que Guillermo, un protestante convencido, era el candidato lógico para reemplazar al rey, y se le formularon propuestas al respecto. Guillermo III las consideró favorablemente. No sentía especial interés por el trono de Inglaterra en sí mismo, pero veía en él una oportunidad de incrementar la resistencia contra Luis XIV, cuya invasión de los Países Bajos no había caído en el olvido. El 5 de noviembre de 1688, Guillermo III desembarcó en Inglaterra, y Jacobo II, dándose cuenta de que carecia de apoyo, huyó del país el 11 de diciembre. Esta segunda deposición de un Estuardo, que a diferencia de la primera se llevó a cabo sin efusión de sangre, se llamó la "gloriosa Revolución". 

En 1689 el Parlamento ofreció la corona a María y la regencia a Guillermo. Cuando este último insistió en su deseo de ser rey, se acordó caso único en la historia de Inglaterra que Guillermo III y María II de Inglaterra compartirian la corona. Su reino suele designarse como época de "Guillermo y María". Formaba parte del acuerdo la promulgación de una "declaración de derechos" en la que se ponian en claro qué derechos asistían al Parlamento. Inglaterra se convirtió asi en una "monarquía limitada", pues el poder regio tenia unas cortapisas cuidadosamente explicitadas. Y sucedía esto en una época en la que toda Europa seguía el modelo de Luis XIV y se volvía absolutista. Jacobo II no habia renunciado por completo. Trató de recuperar el trono mediante una invasión de Irlanda, donde podía contar con el apoyo de la población católica. Desembarcó en marzo de 1689, pero, pese a que luchó con denuedo, fue derrotado el 11 de julio de 1690 en la batalla de Boyne, al norte de Dublin. Así perdió definitivamente su oportunidad. Desde entonces, los irlandeses protestantes del Norte, que apoyaron a Guillermo III, de la casa de Orange, han sido conocidos como (los de Orange). 

Mientras tanto, Guillermo se dedicaba a organizar una coalición contra Luis XIV, con el que la guerra estalló en 1689. La participación inglesa en la misma no fue muy notable, pues Guillermo era un general mediocre, aunque decidido. En el interior del país, Escocia venía manifestando inquietud, y los habitantes de las tierras altas habían apoyado a Jacobo II. Se les dio de plazo hasta el 31 de diciembre de 1691 para que prestaran juramento de adhesión a Guillermo. y todos se avinieron a ello. Los ingleses descubrieron cómo obtener dinero sin recurrir a la imposición directa. El 27 de julio de 1694 empezó a funcionar el Banco de Inglaterra, el cual podía prestar dinero al gobierno para que hiciera frente a emergencias, y el préstamo sería devuelto con sus intereses cuando la emergencia hubiera pasado. 

Esto significaba que Inglaterra disponía de una fuente regular de ingresos, y que era financieramente estable, a diferencia de otras naciones, incluida Francia, que siempre estaban rondando la bancarrota. Esta medida confirió a Inglaterra un enorme poder, pues así pudo siempre financiar a otras naciones para que lucharan por ella. Ahora Guillermo III emprendió la organización de la resistencia contra Luis XIV, que se proponía absorber España tras la muerte de Carlos II de Austria.