BLAS DE LEZO Y OLAVARRRIETA, el hombre que venció a los ingleses, aunque les pese

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 Autor: pablo_44, 01/Sep/2007 20:46 GMT+1:



Hola amigos;

Hace tiempo anuncie que podría la biografía de este gran marino, tarde pero cumplo, aquí se la adjunto, y de paso ya saben vds. porque me firmo Patapalo.


Blas de Lezo y Olavarrieta 1687-1741



Nace en el pueblo guipuzcoano de Pasajes, en pleno litoral cantábrico, en el año de 1687. Fue enviado a estudiar a Francia por sus padres, para completar su educación. Sin embargo, en 1701 rompe con los estudios para alistarse como guardamarina en una escuadra francesa, cuando contaba tan solo catorce años. Esto se debe a la política seguida por XIV, que fomentaba el intercambio de marineros y oficiales entre las armadas de España y Francia.

Tres años después, estallaba en España la guerra de secesión. Los distintos países europeos defendían a su candidato al trono en una sangrienta guerra. Y en estos momentos se hallaba el jovencísimo guardamarina Blas de Lezo de diecisiete años alistado en la escuadra del conde de Toulouse, patrullando las costas de Vélez Málaga, cuando entabló su escuadra combate con la del almirante inglés Rooke. Las naves franco-españolas sumaban un total de más de 77 barcos entre navíos de línea (51), fragatas (6), brulotes (8 ) y galeras (12). La escuadra anglo-holandesa estaba compuesta por 59 naves entre navíos de línea y fragatas, además de varios brulotes y otros barcos.

La batalla fue encarnizada, y ninguno de los dos bandos logró hundir una nave enemiga. Sin embargo, murieron más de 3000 personas de la parte franco-española (incluidos dos almirantes y resultando herido el mismo conde de Toulouse) y más de 2700 marineros ingleses y holandeses, entre ellos dos altos cargos. También resultó herido el propio Blas de Lezo, quien obtuvo el reconocimiento del almirante francés por mantenerse en su posición tras haberle sido arrancada la pierna izquierda por una bala de cañón. Por esto y por el comportamiento demostrado fue ascendido a alférez de navío.

Continuó navegando a bordo de diferentes buques, participando en varias acciones militares como en el socorro de Peñíscola y Palermo y en el ataque del navío inglés Resolution, que finalizó victoriosamente. Además tomó parte en la captura de dos barcos enemigos. Estos y otros méritos en combate le valieron un ascenso a teniente de navío. Fue destinado entonces a la plaza de Tolón, que al poco tiempo fue atacada por el duque de Saboya. Allí se batió en la defensa del castillo de Santa Catalina, donde perdió su ojo izquierdo.

Ostentó el mando de varios convoyes que llevaban socorros a Felipe D'anjou, futuro rey de España, que se hallaba cercado en Barcelona. Allí logró burlar la vigilancia que Ingleses y Holandeses mantenían en las costas catalanas, consiguiéndolo en ocasiones por el arriesgado método de prender fuego a sus propios navíos para abrirse paso a través de los barcos ingleses.

Y por todas estas acciones fue ascendido, en 1710 y a sus veintitrés años a capitán de fragata, en la escuadra de Andrés del Pez. Estando en dicha escuadra logra capturar hasta once buques ingleses, incluido el navío de línea Stanhope, barco que duplicaba en fuerza a la fragata que Blas de Lezo mandaba. 



Fragata de Blas de Lezo remolcando al navío Stanhope

Dos años más tarde, Patapalo, como se conocía a este gran marino por su pierna ausente y la pata de palo que empleaba para sustituirla, era ascendido a capitán de navío. Un año después, en 1813, tomó parte de nuevo en otro ataque a la ciudad de Barcelona, que ya se hallaba cercada por tierra. Sostuvo sucesivos encuentros con el enemigo, resultando herido en el brazo derecho en uno de ellos. Dicho brazo tuvo que amputársele a consecuencia de la herida.

En 1714, aún sirviendo en la escuadra de Andrés del Pez comienza el ataque a Mallorca, para recobrarla. Participan en esta operación veintisiete navíos, entre buques de línea (7), fragatas (10), galeras (6) y otros cuatro barcos de diferentes clases, además de los transportes, cargados con diez mil hombres. Toda esta expedición estuvo dirigida por Pedro Gutiérrez de los Ríos. Todo este contingente logró rendir la isla sin apenas resistencia.

En 1716, estando don Blas al mando del navío Lanfranco es destinado a la escuadra de los generales Bartolomé de Urdinzu y Juan Nicolás Martínez, que patrulla los mares del sur con objeto de evitar la piratería y el contrabando que afectaban a la economía española en estos mares. Tras siete años patrullando este mar, en 1723, se le promueve a jefe de escuadra y se le da el generalato del mar del sur. Durante el tiempo que ostenta este cargo, captura seis navíos enemigos en las aguas de Chile y Perú. Se casa dos años después de conseguir el generalato, en 1725, en el virreinato de Perú.

En 1730 volvió a la península, permaneciendo en Cádiz hasta el año siguiente, cuando embarcó en una escuadra de 18 navíos y 7 fragatas al mando del marqués de Mari, cuya función era ayudar al infante Don Carlos a tomar posesión de Italia. Durante esta acción, surgió una disputa entre España y Génova, quien tenía retenidos en sus bancos plata española. De modo que fue enviado Lezo al puerto genovés al mando de seis navíos e línea. El vasco logró, no solo la restitución de la plata, sino además que se rindieran honores a la bandera española, bajo amenaza de bombardear la ciudad.

Un año después, en 1732, participó en la expedición española contra el Orán, como segundo jefe de escuadra, estando esta mandada por el teniente general de la marina Francisco Cornejo. Esta expedición estaba compuesta por doce navíos, dos bombardas, siete galeras, dos galeotas y cuatro bergantines. En total 27 naves, mandando Blas de Lezo el navío Santiago. Además llevaban un contingente de barcos de transporte, que llevaron a cerca de veinticinco mil soldados al norte de África. La flota atacó a una población cercana a Orán, para proteger con su fuego el desembarco español. Los defensores, al ver las naves, huyeron en un alarde de cobardía, dejando una plaza amurallada y cinco castillos en manos de los atacantes.

Sin embargo, Bay Hassan, pirata argelino en la región, logró reunir tropas y poner sitio al castillo. Regresó Lezo mandando seis barcos y cerca de 5000 hombres. Consigue expulsar al pirata tras un dura lucha, mas no contento con esto, decide perseguir a la nave capitana de Argel que mandaba el bloqueo marítimo a la ciudad, con intención de destruirla. Sin embargo, el barco argelino logra llegar sin ser atacado la ensenada de Mosnagán, lugar guarnecido por varios castillos y unos cuatro mil enemigos. El español, en un intrépido acto, lanza lanchas armadas al mar, y estas consiguen incendiar el buque berebere, al tiempo que el barco de Lezo hacía fuego sobre los castillos circundantes, haciéndoles gran daño. 

Los argelinos, alarmados por el peligro español, piden socorro a Constantinopla. Al saberlo Blas de Lezo, no dudó en comenzar a patrullar el mediterráneo en busca del mentado socorro. Pero entonces debe regresar a Cádiz, dado que la tripulación había contraído una epidemia producida por la comida en mal estado, quedando el mismo enfermo. Pese a su estado, es recibido por el rey en persona, quien le promociona por sus servicios a teniente general de la armada española, en el verano de 1734.

Dos años después, don Blas solicitó el mando de una flota, que le fue concedido. De modo que partió al mando de dos navíos de línea, llamados Fuerte y Conquistador, a principios de 1737, para llegar a Cartagena de Indias aproximadamente un mes después. Tras dos años más de calma, fue declarada la llamada por los ingleses guerra de la oreja de Jenkins, entre Inglaterra y España.

Recibió informaciones Lezo de que en Jamaica se reunía una gran fuerza que se disponía en breve a desembarcar en costas españolas. Lezo, como comandante general de Cartagena de Indias, se aprestó a la defensa. Podía tomar todas las disposiciones necesarias para la defensa, ya que, muerto el gobernador de la ciudad un mes antes, Lezo se hacía cargo de la administración total de la ciudadela. Sus recursos eran limitados, ya que tan solo contaba con los navíos Galicia, que era la nave capitana, San FelipeSan CarlosÁfricaDragón y Conquistador, y con una guarnición de tres mil soldados y milicianos, además de unos seiscientos indios flecheros. Comenzó un pequeño ataque inglés en Marzo de 1740, compuesto de varias bombardas y navíos ingleses, que el general puso en fuga empleando un gran cañón que transportó a la playa.

Llegó casi un año más tarde a Cartagena de Indias el reputado general Sebastián de Eslava, tras haberse sucedido pequeñs escaramuzas contra esta ciudad. Él y Lezo tomaron las medidas necesarias para la defensa de la plaza, que fue obstinada. Contaban los ingleses en su gran ataque principal con cerca de ciento ochenta navíos de combate, un contingente superior en más de 60 naves a la gran armada de Felipe II, y la segunda flota más grande reunida en la historia rivalizando incluso con el desembarco de Normandía, en la Segunda Guerra Mundial. Iba esta flota mandada por el almirante Vernon.


Edward Vernon

Además llevaban los ingleses a más de 23.500 soldados, marineros y macheteros de Jamaica, además de 4.000 voluntarios reclutados en Virginia, a las órdenes de Lawrence Washington, pariente del futuro libertador de los Estados Unidos.

La primera barrera de contención al inglés fue el castillo de bocachica, en el cual Lezo y sus hombres presentaron una resistencai heróica.


Castillo de Bocachica

Tras tener que abandonarlo por la superioridad numérica inglesa, Lezo incendia 4 navíos en el canal, ralentizando el avance inglés, lo que produce epidemias en los asaltantes. Finalmente, los ingleses logran tomar todas las plazas españolas en la región, excepto el castillo de San Felipe, donde la resistencia será encarnizada. Solo 600 hombres defienden el castillo durante días de cañoneo incesante, hasta que al fin, los españoles, embravecidos, cargan a la bayoneta contra los ingleses, quienes, en la batalla, se ven obligados a huir. Los ingleses continúan cañoneando la ciudad, pero el escorbuto y la falta de munición les obligan a retirarse. 

Sin embargo, Lezo resulta herido en la batalla, y cae muerto finalmente pocos días después de esta. La historiografía inglesa logró silenciar siempre el éxito español en Cartagena de Indias, y Blas de Lezo ha sido olvidado por el saber popular español, y habría que recordarle ya que fue uno de nuestros mayores héroes nacionales.