La familia romana antigua

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GonzaloAlcoba
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Desde: 10 Abr 2011

LA FAMILIA ROMANA EN EL DERECHO ANTIGUO. APROXIMACIÓN

La familia antigua romana es una de las Instituciones jurídicas más difíciles de entender para el jurista moderno. Pese a la poderosa impronta que el Derecho Romano ha dejado en nuestro moderno Ordenamiento jurídico, la familia, sin embargo, aun siendo base sustancial de toda sociedad, es esencialmente diferente.

Pretendo aquí ofrecer una suscinta exposición de la estructura y principios jurídicos que presiden la institución familiar romana en el Derecho antiguo, por ser ésta una de los pilares en que se funda la sociedad arcaica romana y, por extensión, el poder político que en la misma se ejerció. 

Es obvio, con todo, que hablar de "la familia romana" como una realidad única es imposible. Naturalmente, una civilización que se extiende en la historia, si nos limitamos a su cronología estricta, por más de 1.200, no puede haber conservado invariable ninguna de sus instituciones jurídicas, tanto menos la que aquí se trata. Con mayor razón se afirma lo anterior, si no perdemos de vista el devenir del Imperio de Oriente, vivo hasta 1453 de nuestra era. Sin embargo, y pese a ello, lo cierto es que la institución familiar, si no intocada, sí permaneció relativamente estable en sus características jurídicas fundamentales hasta la llegada del cristianismo, sin obviar su lenta pero firme evolución de la llamada "familia agnaticia" a la moderna familia natural.

La familia agnaticia: poder y estructura

La familia antigua, que vio nacer a la Urbe, permaneció, como hemos expuesto, durante siglos, sin desprenderse por ello de las notas cardinales que la caracterizaron en su origen. Sin embargo, a lo largo de la república y, sobretodo, del principado, la institución va perdiendo, con pasmosa lentitud, los fundamentos del "poder" que en sus inicios la explicaron.

En efecto, la familia arcaica se origina y desenvuelve entorno a una concepción "monárquica" y absoluta del poder, la patria potestas, que reside en el jefe de ella, el pater, bajo cuya autoridad, vive y se estructura la casa.

Pero el término pater no se traduce hoy con tanta facilidad como parece. Es, el jefe de la familia, en realidad, dos cosas esencialmente: el propietario y el soberano. Es el propietario pues solo a él pertenece cuanto a la casa pertenece: su hacienda, mobiliario y servi. Es el soberano porque solo a él corresponde el ejercicio de la autoridad en la familia, llegando incluso al ius vitae et necis, el derecho de vida y muerte sobre los que de ella forman parte -derecho al que los progresos en las consideraciones humanitarias fueron poniendo límites, ya en la época clásica-.

De estos dos atributos -soberanía y dominio- se extrae la dimensión real de la patria potestas. El pater, ciudadano libre, jefe de la familia, es la cúspide de ella, detenta la máxima autoridad, sin limitación alguna externa o interna. A él se someten las cosas y las personas: la mujer, los hijos, las mujeres de sus hijos, sus hijas -mientras no pasan por vía del matrimonio cum manu a otra familia. No hay pues, en un principio, sustancial diferencia entre el poder que a todo propietario corresponde sobre sus bienes y el que al pater compete sobre sus "agnados".

Como vemos, la familia no instituye, pues, sobre la base del matrimonio, sino de la autoridad de un hombre libre, con independencia de status maritalis. Tampoco la sangre define a la familia: los filiifamilias no necesariamente han de ser hijos del pater , ni siquiera, descendientes. La adopción y la arrogación, dos instituciones ampliamente empleadas en Roma, permiten al ciudadano, sea soltero o casado, constituir una familia sobre la cual ejercer su poder. Además, dicho poder no se ciñe, como hemos dicho, a los hijos y nietos, también los esclavos e incluso los huéspedes se deben a ella.

-Modos de entrar en la familia

Precisamente porque la familia no se funda en la sangre, al menos no exclusivamente, es por lo que para "acceder" a ella existen en el Derecho vías muy diversas. Todas ella tienen, sin embargo, una característica común: someten a un sujeto de derecho -es decir, quien es libre y no servus- a la autoridad de otro, con lo que el primero pasa a ser alieni iuris, es decir "sujeto al derecho de otro", el segundo, sui iuris, osea, pater.

Estos modos de entrar en la familia son, como afirma Arias Ramos:

1) El nacimiento, por el que se integran en la familia tanto los hijos del pater, habidos en matrimonio, como los de todos aquellos varones que sometidos a su potestas.

2) La adopción, mediante la cual los sujetos sometidos a una familia distinta, siendo en ella alieni iuris, pasan a pertenecer a la del pater adoptante, al cual quedan sometidos.

3) La arrogación, que permite al sui iuris integrarse en una familia ajena, esta vez como alieni iuris, es decir, variando su status de paterfamilias -que era originariamente- a filiusfamilias.

4) La conventio in manu, que no debe confundirse con el matrimonio en sí. Es en realidad un negocio accesorio a éste, por el cual la mujer se integra a la familia a la que está sujeto su marido.

A estas formas originarias, cabe añadir, con el andar de los tiempos, la legitimación, para permitir a los hijos ilegítimos acceder a la familia y protección de su padre.

 

De todo lo dicho hasta ahora se extrae, pues, que la familia romana antigua no es, como hoy, una institución jurídicamente tuitiva. La autoridad del pater no está sujeta a control del Estado, ni se orienta a la mejor educación y progreso de los hijos´; es más bien una célula del poder político, anterior a él, como dice Bonfante, fundante de él. Es de la familia de donde surge la soberanía que ejercerán los magistrados y, así, el término "padre" surcará los siglos, en la cultura latina, unido al cocepto de autoridad o, más bien, de génesis, raiz de ella.

Sin embargo, a medida que la Cives comienza a ganar terreno al poder doméstico, esta idea de familia que hemos expuesto empieza a deteriorarse. Muy lentamente, el Magistrado absorve atributos que antes eran propios del pater, limitando sus derechos sobre la vida y la muerte de sus agnados, ordenando las obligaciones y derechos de estos y potenciando el carácter privado de la familia.

Todo lo expuesto no debe, sin embargo, figurarnos al pater romano como un ser cruel o indiferente al humano amor paterno. Como dice Mommsen, en su monumental Historia de Roma, "los deberes morales de los padres para con sus hijos estaban profunfamente grabados en el corazón del romano". Desde muy pronto se penalízó con dureza todo acto arbitrario sobre la libertad personal o la vida del filius; primero moralmente, después jurídicamente.

 

-Extinción de la patria potestas

Brevemente concluiré esta exposición refiriéndome a la extinción de ese fuerte nexo que es la patria potestas.

No se extingue ésta, como en nuestro moderno Derecho, por la edad del filius. En efecto, como se infiere de todo lo expuesto, el poder del pater, siendo tendencialmente absoluto, lo es también vitalicio. Por tanto, solo determinados actos permiten al hijo independizarse de dicha soberanía:

En primer lugar, la muerte del pater, pues es la muerte la forma natural de extinción de la personalidad, atributo sin el cual ningún derecho ni poder es posible.

También la capitis deminutio maxima -caída en la esclavitud- y la capitis deminutio media -pérdida de la condición de ciudadano- extinguen tal potestas.

Finalmente, la "emancipación", a través de intrincados actos de ficción jurídica -en un primer momento una triple emptio fictia, es decir venta ficticia-, libera al filius de todo poder, convirtiéndolo en sui iuris.

Además, otras formas de emancipación por causas concretas fueron conocidas en la en antiguo Derecho.

 

GonzaloAlcoba
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Desde: 10 Abr 2011

Si este asunto resulta interesante, próximamente expondré otras reflexiones sobre el matrimonio y el patrimonio en el seno de la familia agnaticia.

Un saludo

Coracinero
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Desde: 19 Feb 2010

 Muy bueno Gonzalo, se nota que también has tenido que empollar derecho romano pbco. y privado.

 Una de las notas importantes es la concepción del heredero y la herencia romana que se nos ha legado en el derecho civil, junto con la germánica, que son ambas radicalmente diferentes y conciben el patrimonio completamente distinto.

 El citar a Mommsen es algo muy bueno, yo tengo los tomos aún y es realmente de lo más completo, por mucho que digan que es clásico pero no actualizado. Mommsen es el rey de la epigrafía y estará algo desfasado, pero lo que dejó es casi intocable, por no fiarse más que de la epigrafía.

 


O Fortuna, velut Luna, statu variabilis.    Semper crescis aut decrescis, vita detestabilis.    Nunc obdurat et tunc curat, ludo mentis aciem.
Egestatem, potestatem, dissolvit ut glaciem.   Sors immanis et inanis, rota tu volubilis. Status malus, vana salus semper dissolubilis.  Obumbrata et velata, midhi quo que niteris. Nunc per ludum dorsum nudum, fero tui sceleris.  Sors salutis et virtutis, midhi nunc contraria, est affectus et defectus, semper in angaria.     Hac in hora, sine mora, corde pulsum tangite. Quod per sortem, sternit fortem, mecum omnes plangite.

 

GonzaloAlcoba
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Desde: 10 Abr 2011

Gracias Coracinero, me alegra que te interese.

Tienes toda la razón sobre Mommsen, siempre hay que volver a él. Por desgracia yo solo he conseguido los cuatro primeros tomos, a ver si logro hacerme con el resto.

Un abrazo!

GonzaloAlcoba
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Desde: 10 Abr 2011

Coracinero ha escrito

 

 Una de las notas importantes es la concepción del heredero y la herencia romana que se nos ha legado en el derecho civil, junto con la germánica, que son ambas radicalmente diferentes y conciben el patrimonio completamente distinto.

 

 Muy interesante esa cuestión que apuntas. Da para varios artículos. La verdad es que nuestro Derecho ha tomado elementos de ambos sistemas, pero el romano es, sin duda, preeminente. Una de las cuestiones interesantes al respecto es la que se refiere a la sustitución plena del heredero en la posición personal del causante tras su muerte. Esto tiene mucha relación con esa entidad de soberanía y dominio que es la familia, porque lo que el sucesor hereda no es solo un conjunto de bienes, sino la totalidad de la potestas.

Un saludo y gracias por comentar.

Manolillo_Bilbao
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Patricio
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Desde: 15 Ago 2009

Ah, qué buenos recuerdos me traes, Gonzalo.

Y qué buenos tiempos, aquellos!!! ;)

En efecto, la familia arcaica se origina y desenvuelve entorno a una concepción "monárquica" y absoluta del poder, la patria potestas, que reside en el jefe de ella, el pater, bajo cuya autoridad, vive y se estructura la casa.

 

Es broma: jamás mataría a ninguno de mis peques... Aunque a veces, ganas no me falten!!!:D

Seguiré con interés tu serie sobre las instituciones del Derecho Romano, y aportaré alguna cosilla desemplovando mi manual (si tengo tiempo).

 


veterano1 veterano2 general1-3 antigua1-3 latinoamerica1 articulo2 prehistoria2 general2 iigm3 medieval3 general3 500-cruz foto 

GonzaloAlcoba
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Desde: 10 Abr 2011

Muchas gracias Manolillo, por comentar. Dentro de un par de semanas me examino de oposiciones, pero después seguiré con la serie. Un abrazo a todos!

Manolillo_Bilbao
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Patricio
ExstaffRedactor MHM
Desde: 15 Ago 2009

GonzaloAlcoba ha escrito

Muchas gracias Manolillo, por comentar. Dentro de un par de semanas me examino de oposiciones, pero después seguiré con la serie. Un abrazo a todos!

Mucha suerte, Gonzalo!!! ¿Vamos a tener un notario? ¿Un juez? ¿Otra cosa? ;)

Oposiciones para vagos

 


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GonzaloAlcoba
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Desde: 10 Abr 2011

Muchas gracias!!!! Un juez, espero, a ver!

Un abrazo

Coracinero
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ModeradorRedactor MHMSocio MH
Desde: 19 Feb 2010

 Gonzalo, duro y serenidad, yo me presente a unas y tras el primero (que por cierto no aprobó nadie) lo dejé (tengo esa insano y repudiable consuelo). Suerte de todo corazón, es duro, pero te deseo lo mejor.

PD: si apruebas y te mandan para Cádiz nos ponemos en contacto que te envio jamones y buen vino.

 


O Fortuna, velut Luna, statu variabilis.    Semper crescis aut decrescis, vita detestabilis.    Nunc obdurat et tunc curat, ludo mentis aciem.
Egestatem, potestatem, dissolvit ut glaciem.   Sors immanis et inanis, rota tu volubilis. Status malus, vana salus semper dissolubilis.  Obumbrata et velata, midhi quo que niteris. Nunc per ludum dorsum nudum, fero tui sceleris.  Sors salutis et virtutis, midhi nunc contraria, est affectus et defectus, semper in angaria.     Hac in hora, sine mora, corde pulsum tangite. Quod per sortem, sternit fortem, mecum omnes plangite.

 

GonzaloAlcoba
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Desde: 10 Abr 2011

Coracinero, reconozco que no lo había pillado, pero esas cosas ni en broma, por favor.

Gracias por tus ánimos y un abrazo