Diamantes

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Galland
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AUTOR: Galland

Diamantes
 

Monarcas de Europa, tanto los reyes como las reinas, se adornaban con ellos. El cetro real de Inglaterra ostenta el más grande del mundo. La corona del estado imperial de la misma posee el segundo en tamaño, y está rodeado de otros 2.800 más pequeños. En las arcas del tesoro de Rusia, en Moscú, se halla uno que es famoso y que vale una fortuna. En cierta ocasión el Aga Kan, quien era venerado por los musulmanes ismaelitas como semidiós, hizo que con ellos igualaran el peso de su cuerpo de 110 kilos.



En un tiempo se creía que la presencia de uno de estos haría que los malhechores confesaran sus pecados. Además, eran capaces de vencer los venenos, y poner fin al delirio y a la preocupación innecesaria. Eran capaces de controlar las emociones violentas y los pensamientos asesinos y, sobre todo, fortalecían el amor. Se podían usar como prueba infalible de la fidelidad. Si se colocaba uno de estos en el pecho del cónyuge mientras este dormía, resultaría en que dicho cónyuge revelara sus más íntimos secretos. Se creía que tenían el poder de ahuyentar a los fantasmas, causar riñas y terrores, y provocar la muerte.

Sí, los diamantes tienen toda esa prominencia y a ellos se ha atribuido ese poder. Pero de entre todas las supersticiones y el folklore que se ha desarrollado en torno a los diamantes y a la razón por la cual las personas siguen yendo en pos de ellos, una razón impera... son símbolo de cierta posición social.

¿Poseemos un diamante? Póngalo ante la luz. Fíjese cómo brilla y centellea. Déle vueltas gradualmente. Note el fueguito que parece estar ardiendo en cada una de sus facetas en forma de “compartimiento”. De todas las piedras preciosas que el hombre ha descubierto, el diamante logra el mayor grado de refracción y dispersión de luz. Además, en sus manos usted tiene la sustancia más dura de todas las sustancias naturales y artificiales que conoce el hombre.

Pero he aquí un dato que le causará un sobresalto: tome un pedazo de la mina de cualquier lápiz corriente y sujételo ante la luz. ¿Centellea? ¿Parece estar ardiendo un fueguito desde adentro? ¿Nota usted un brillo como de diamante? ¿Le impresiona lo duro que es? Sin embargo, el diamante y la mina del lápiz tienen algo muy en común provienen del mismo elemento el carbón. El grafito también proviene del mismo elemento, y no obstante el grafito es tan suave que se usa como lubricante.

Aunque los diamantes son la sustancia más dura que se conoce, se los puede hacer añicos y convertirlos en polvo. Aunque algunos han creído que el tragar polvo de diamante era supuestamente mortífero, otros le han atribuido propiedades milagrosas y hasta curativas.

En cambio, los usos del diamante en la industria son incomparables. Por ejemplo, considere lo siguiente: El acero más duro puede cortar una ranura de 8 kilómetros de largo en bronce ordinario antes que sea necesario afilarlo. Una herramienta hecha de carburo de volframio permanece afilada tras hacer un corte de 34 kilómetros  de largo, mientras que el diamante puede hacer un corte de 1.900 kilómetros de largo. A través de un pequeño agujero en un diamante se puede halar un alambre de cobre de alto calibre que tenga una largura de 24.000 kilómetros, y reducirlo a un fino hilo de metal, antes que sea necesario volver a moldear el diamante. En muchos casos, las herramientas con filo de diamante son las únicas que pueden cortar los metales excepcionalmente duros de la actualidad. No se puede disputar el valor de los diamantes industriales.

Símbolo de posición social

Si es dueño de un diamante, ya sea que lo tenga como objeto de adorno o como una forma de inversión, dicho diamante no es del tipo industrial. Fue especialmente cortado, labrado en facetas y pulido para deslumbrarle a usted, y a otros, con su brillantez centelleante. En el caso de la mayoría de los muchos millones de mujeres que poseen diamantes, el primero probablemente fue el que recibieron en el anillo de compromiso. Puesto que los jóvenes son los que compran más de 90 por 100 de todos los anillos de compromiso, la mayoría de las compras se hacen con la idea de que los diamantes son un regalo de amor... mientras más grande y caro sea el diamante, más grande es el amor.

Algunos expertos opinan que por lo menos 80 por 100 de todos los anillos de compromiso que se venden tienen diamantes en la montura. Pero ¿por qué no se usa un rubí o una esmeralda? En muchos casos, estas piedras preciosas ciertamente tienen mucho más colorido. ¡Ah!, pero ¿se ha dicho alguna vez que los rubíes o las esmeraldas sean “para siempre”? ¿O que el zafiro o el topacio sean “el mejor amigo de una chica”?

El hecho de que mayormente los diamantes hayan llegado a ser símbolo de amor, romance y matrimonio no es una casualidad. Es el resultado de una campaña de propaganda comercial bien organizada y sutil que da a entender que el matrimonio y los diamantes son inseparables. Esta táctica sutil se ha usado especialmente desde 1947 en los cines, las revistas y la televisión.

La campaña publicitaria tenía miras de largo alcance... hacer que hasta la persona asalariada de pocos recursos figurara entre los dueños de diamantes. Una agencia escribió: “Dimos a conocer extensamente que los diamantes los llevan las estrellas de la pantalla y del teatro, las esposas e hijas de líderes políticos y cualquier mujer que pueda hacer que la esposa del tendero y la novia del mecánico diga: ‘Quisiera tener lo que ella tiene’”. Hasta “la esposa del tendero”, si tuviera un anillo de diamantes, podría ocupar una posición al lado de las mujeres más acaudaladas al pasear por el mercado.

Pero ¿qué hay del mecánico o del tendero que provea a su esposa este nuevo símbolo de posición social? Se tiene que ver que el diamante desempeña un papel doble, que también mejora la posición social del hombre. “Promueva el diamante como un objeto material que puede reflejar, de modo muy personal, el éxito que un hombre tiene en la vida”, se dijo adicionalmente.

Mientras se llevaba a cabo la promoción del diamante en los Estados Unidos, casi desde la parte final del siglo pasado, ahora se decidió que los tentáculos de la propaganda comercial deberían extenderse hasta el otro lado del mar, al Japón. De 1968 a 1981, la cantidad de futuras novias japonesas que recibieron anillos de compromiso con diamantes aumentó de 5 por 100 a 60 por 100.

¿Cuál fue la verdadera fuerza movedora detrás de la campaña en pro de los diamantes? Fue, y sigue siendo, el cártel o monopolio más poderoso de la historia del comercio. Su brazo influyente se extiende por todo el globo terráqueo. Desde que empezó a fines del siglo XIX, ha tenido un solo objetivo... el de controlar la circulación y el precio de los diamantes.

En primer lugar, los diamantes no son tan escasos como algunos creen. Hoy se extraen diamantes en tres continentes, de los cuales África es el que proporciona un gran porcentaje de la producción mundial, y se recogen por toneladas usando enormes máquinas. La nueva mina de Australia tiene el potencial de producir entre 20.000.000 y 50.000.000 de quilates al año. (Un quilate es una unidad de peso que equivale a 200 miligramos, o 1/142 de onza.) Hoy hasta se están haciendo diamantes industriales en máquinas enormes.

Sin embargo, este no siempre ha sido el caso. Treinta años antes que terminara el siglo pasado, los diamantes eran verdaderamente escasos... se había descubierto solo una pequeña cantidad en la India y el Brasil. Cuando se descubrieron diamantes grandes en una parte remota de África del Sur, los aventureros en busca de fortunas se precipitaron a aquella pequeña zona y casi de la noche a la mañana 50.000 hombres se pusieron a cavar la tierra en busca de diamantes. Con el tiempo, cavaron el cráter de hechura humana más grande del mundo... la mina de Kimberley, que mide 463 metros (1.520 pies) de ancho y 1.098 metros de profundidad. Luego se descubrieron otras minas de diamantes, de modo que estas piedras que en un tiempo eran escasas ahora se extraían por toneladas. Los inversionistas en diamantes vieron que su fortuna estaba a punto de decaer. El precio de los diamantes ciertamente bajaría repentinamente.

Sin embargo, hombres perspicaces vieron la necesidad de desarrollar una sola vía para la distribución de los diamantes que se producían mundialmente. Tal monopolio tendría que comprar todos los diamantes disponibles, controlar la circulación de estos a los distribuidores, y así controlar el precio. La organización central que se formó para este propósito se llamó Minas Consolidadas De Beers, Ltda., de África del Sur. Hoy De Beers distribuye 80 por 100 de los diamantes en bruto que se producen mundialmente.

Cuando Rusia descubrió diamantes en Siberia en 1960 y comenzó a excavarlos en gran cantidad diez millones de quilates anualmente, De Beers se dio cuenta de la baja en precios que habría si los diamantes de Rusia invadían repentinamente el mercado mundial. Convencieron a Moscú de que vendiera casi todos sus diamantes en bruto al sindicato de De Beers. También se hizo un acuerdo con la nueva mina de diamantes de Australia.

No obstante, cuando el cártel absorbe más diamantes de los que se venden para mantener el monopolio, se enfrenta a un grave peligro. Algunos expertos opinan que este es el caso, y temen que se acerque rápidamente el fallecimiento del asombroso cártel. Señalan que la superabundancia de diamantes hará que los precios bajen a la fuerza, de modo que el diamante que en un tiempo fue una piedra preciosa será reducido a la categoría de una piedra semipreciosa.

Ya no es la inversión que en un tiempo se creía que era

Son muchos los que han comprado diamantes y anillos de diamantes, teniendo la idea de que sería como tener dinero en el banco o una cuenta de ahorros que estuviera ganando interés. Al enfrentarse con dificultades financieras, muchos se han visto obligados a tratar de vender sus anillos, solo para descubrir que su anillo de $250 contenía un diamante de $20 en una montura de $100.

Como sucede con todo lo que se vende por lucro, hay un margen de beneficio. En el caso de los diamantes, dicho margen puede estar entre 100 y 200 por 100. Muchas joyerías principales tienen normas estrictas en contra de comprar de vuelta diamantes. En muchos casos quieren evitar la vergüenza de admitir que el diamante no era una inversión tan buena como ellas habían afirmado.

 

Año 1871 Sudafrica, en una pequeña provincia semi-desertica sucedió que en solo unos días irrumpen en sus tierras miles de hombres, tantos que se pierden en el horizonte. Ni el jardín del frente de la casa se salva: algunos marcan allí mismo sus propios límites con estacas ¡sin pedirle permiso y sin siquiera saludarlo! ¿Qué está pasando? ¿Por qué tanto alboroto? Las noticias de que en esta granja abundan los diamantes han desatado una nueva fiebre de fortuna.

Los primeros síntomas

Retrocedemos unos doce años, y cerca del río Vaal (70 kilómetros al norte de la granja de Van Wyk), alguien ha encontrado un diamante de cinco quilates. Según se dice, aquel hombre se lo vende en 5 libras al párroco de la Sociedad de la Misión Berlinesa. No hay más datos sobre este primer hallazgo, pero la noticia se esparce, y la gente empieza a indagar más al respecto.

Pasan nueve años. Estamos en la granja de Schalk van Niekerk, al lado del río Orange y a unos cuantos kilómetros al sur de donde el río Vaal se ha unido al Orange. Una familia de apellido Jacobs tiene su casa en la propiedad de Van Niekerk. Los niños de esta familia se divierten con un juego al que llaman “las cinco piedras”, entre las que hay una brillante que Erasmus, el mayor, había encontrado.

Cierto día a principios de 1867, Van Niekerk visita a los Jacobs. Como la señora Jacobs sabe que a él le interesan las gemas, le cuenta de la piedra brillante con la que juegan sus hijos. “De noche, a la luz de la vela, despide un maravilloso resplandor”, le dice. Van Niekerk la examina, y una idea emocionante lo invade. “¡Presiento que es un diamante!”, exclama. Entonces recuerda haber leído que hay una forma de comprobar si una piedra es un diamante. Se dirige a la ventana que se halla en el fondo de la humilde vivienda, pasa la piedra por el cristal y, alarmado, descubre que deja una profunda marca en él. Se disculpa por haberlo estropeado, y la señora Jacobs con gusto le da la piedra sin aceptar ningún pago.

La próxima vez que viaja a la cercana ciudad de Hopetown, Van Niekerk le muestra la piedra a algunos amigos, pero ninguno es capaz de confirmar que se trate de un diamante. La piedra va pasando de mano en mano entre personas de su confianza hasta llegar por correo al doctor Atherstone, médico de Grahamstown. Este médico busca la ayuda de un maestro de escuela, quien realiza unas pruebas en el laboratorio escolar y comprueba que el peso específico de la piedra es igual al del diamante. A continuación, Atherstone lleva la piedra a un joyero de la localidad, quien intenta en vano rayarla con su lima. Consulta a varias personas más, y todo el mundo concuerda: Van Niekerk tenía razón. El médico le confirma por carta que se trata de un diamante sólido de 21,25 quilates. Van Niekerk recibe 350 libras por la gema, y comparte de inmediato el dinero con la señora Jacobs. Muy adecuadamente, el diamante recibe el nombre de Eureka, expresión de alegría que se emplea al momento de hacer un descubrimiento.

Un pastor y un granjero honrado

Avanzamos otros dos años, y nos desplazamos un poco más al sur de la confluencia de los ríos Orange y Vaal. Aquí, un pastor africano llamado Booi alcanza a distinguir algo brillante en el suelo mientras cuida sus ovejas. Se agacha, recoge aquella piedra con forma de nuez y se la echa al bolsillo. Ya había escuchado que por los alrededores había alguien a quien le interesaba cierto tipo de piedras, así que, mientras anda buscando trabajo, se la ofrece primero a un granjero y luego a un comerciante. Ambos lo dirigen a la granja de Van Niekerk.

Cuando finalmente llega adonde Van Niekerk, Booi le muestra la piedra. De inmediato, aquel granjero contempla la posibilidad de tener ante sí un diamante más grande y más valioso que el de la señora Jacobs, y le pregunta al humilde pastor qué desea en compensación por la piedra. “Patrón —contesta Booi en tono respetuoso—, puede darme lo que le parezca bien.” Sin dudarlo un solo instante, Van Niekerk le entrega casi todo lo que tiene: 500 ovejas de cola gorda, 10 bueyes, la carreta en la que lleva sus hortalizas al pueblo ¡y hasta el caballo ensillado del que se acababa de desmontar! Booi está seguro de haberse convertido en un hombre rico, y todo gracias a una simple piedra brillante con forma de nuez.

Sin demora, Van Niekerk parte hacia Hopetown a vender su diamante, donde un atónito grupo de comerciantes acepta pagarle 11.300 libras por aquella piedra de 83,5 quilates. Esta, con el tiempo, llega a conocerse como la Estrella del África del Sur. Tallado y pulido, el diamante se convierte en la pieza principal del hermoso collar que aparece en esta página. Cuando la noticia de su existencia se difunde por el resto del mundo, se disipan todas las dudas, y miles de hombres de sitios tan dispersos como América del Norte y del Sur, Inglaterra, Europa y Australia van directo a Sudáfrica con la esperanza de hacer fortuna.

Comienza la fiebre

Al principio, los buscadores se limitan a explorar junto al Orange y el Vaal. Pero en 1870, cuando se enteran de que más al interior, en una zona que queda entre los dos ríos, se están realizando impresionantes hallazgos, abandonan los ríos y se abalanzan hacia la región donde Adrian van Wyk tiene su granja. Ni Van Wyk ni sus vecinos lo saben, pero sus propiedades están encima de volcanes extintos, y la llamada tierra azul de aquellas antiguas chimeneas volcánicas contiene diamantes.

De pronto aparecen por todas partes aldeas improvisadas de tiendas de campaña, a las que pronto siguieron casetas hechas de planchas de cinc. Son emplazamientos rudimentarios, por no decir menos, sin agua suficiente ni ningún otro servicio, donde hay que soportar nubes de polvo y de insectos, temperaturas de más de 40 °C en verano y noches por debajo del punto de congelación en invierno. Aquellos excavadores están dispuestos a aguantar tanta incomodidad por la ilusión de amasar una gran fortuna.

¿Y qué pasó con Adrian van Wyk y la invasión de buscadores de diamantes? Al principio, les dio permiso para trabajar en parte de su propiedad a cambio de una pequeña cuota mensual. Pero luego llegó más y más gente. La situación se le hizo tan ingobernable que aceptó con gusto las 2.000 libras que le ofreció una compañía minera por su granja. Firmó los papeles y partió en busca de pastos más tranquilos.

No muy lejos de Van Wyk, dos hermanos carnales, los De Beer, tenían su granja. Su apellido se utilizó para dar nombre a la mayor productora de diamantes del mundo hasta la fecha: la compañía De Beers Consolidated Mines. La zona donde estuvieron aquellas modestas granjas está hoy comprendida por la ciudad de Kimberley. En la granja de los De Beer se trabajó con suma intensidad, y fue tan profundo y amplio el pozo que se excavó, que al lugar le llaman “el Gran Agujero”.

Antes de que se descubrieran los primeros yacimientos en Sudáfrica, las minas de la India y del Brasil eran las productoras de diamantes, pero no daban abasto para atender la demanda mundial. Con los enormes yacimientos de Sudáfrica, nació la moderna industria del diamante.


 


coventin
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#5 ·
RE: Diamantes



Por primera vez, la casa de subastas Sotheby's ofrece al mejor postor un diamante perfecto de 84.37 carates cortado como brillante, de color D. La gema se rematará en Ginebra, el 14 de noviembre. Se espera que sea adquirida por entre US$12 y US$16 millones.

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#6 ·
RE: Diamantes

Anecdota contada por Churchill , referida al diamante Cullinan.

Poco despues del tratado d Surafrica de 1906 , se descubrió el diamante Cullinan y se regaló al rey Eduardi VII como signo de lealtad y aprecio. Como el rey lo designo a las joyas de la corona y no a su propiedad privada , el gobierno asumió la responsabilidad de tallarlo . Era tangrande que debía dividirse en dos piedras , una de las cuales se encuentra ahora en la parte superior del cetro y otra en una de las coronas .
El gabinete decidió que debía de tallarse en Amsterdam , el lugar tradicional para este tipo de tareas . Tambien se dijo a los talladores que se podian quedar con los pedacitos de diamante que se desprendieran , como pago por su tarea , aunque los talladores indicaron que esos trcitos valian mucho mas que el coste de su trabajo. Al gobierno de su majestad no le importó puesto que no tenia que pagar ninguna factura . Cuando esto se supo , los generales Botha y Smuts , organizaron una suscripcion popular en la Union Surafricana , para comprar los pedacitos de Amsterdam y volver a regalarselos a la corona britanica ,. Años despues le conté a Isabel II esta historia . Esta explicó que a menudo llevaba un broche hecho con los pedacitos del diamante Cullinan legado por la Reina Mary , cuyo origen desconocía .

Cuando Churchill contó esta historia , comentó que le parecía un episodio vergonzante de el gabinete britanico.
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#7 ·
RE: Diamantes

La historia del Diamante Cullinan es reciente, por consiguiente auténtica. Él pesaba 3.106 quilates en su estado bruto y su fama se debe por ser el diamante más grande encontrado en el mundo, de una calidad excepcional. La piedra más grande extraída del Cullinan: 530,20 cts. Ha sido el 25 de enero de 1905 que Papa Wells, gerente de área de la mina premier en Transvaal, África del Sur, dando un giro de inspección, vio un brillo amarillo en un lado de la pared de la mina. Caminó al lugar y empezó a excavar con su cortaplumas, extrayendo de la tierra el diamante que pesaba poco más de medio kilo. La piedra se puso en la caja fuerte y el presidente de la compañía minera, sir Thomas Cullinan, fue informado. El enorme diamante bruto se transportó entonces en un vagón de mula con el resto de la producción de la semana para la estación de tren de Johannesburgo. ¡Por increíble que parezca, ella se volvió incluso un asunto embarazoso para la compañía Premier, porque aunque la piedra haya sido la maravilla del mercado de diamantes de Londres, durante 2 años nadie quiso comprarla!. Finalmente fue comprada por el gobierno de Transvaal.

OJO . Un diamante no es para siempre como dice el anuncio . Los diamantes poco a poco se van convirtiendo em Grafito , pero su evolucion es tan lenta que a escala humana es inapreciable.

 

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#9 ·

RE: Diamantes
 

Cita Galland:

Algunos expertos opinan que por lo menos 80 por 100 de todos los anillos de compromiso que se venden tienen diamantes en la montura. Pero ¿por qué no se usa un rubí o una esmeralda? En muchos casos, estas piedras preciosas ciertamente tienen mucho más colorido. ¡Ah!, pero ¿se ha dicho alguna vez que los rubíes o las esmeraldas sean “para siempre”? ¿O que el zafiro o el topacio sean “el mejor amigo de una chica”?

Interesante artículo Galland. Referente a esto que comentas: "¿se ha dicho alguna vez que los rubíes o las esmeraldas sean “para siempre”?" todos sabemos que no, y yo añado que es evidente que no sea así porque el concepto de la célebre del acertado eslogan de marqueting "Un diamante es para siempre" es precisamente porque tiene ese mensaje dual de que el diamante es la piedra más resistente y duradera de todas las piedras preciosas, con el mensaje dual del "amor eterno".

Tabién quiero añadir para ilustrar este tema una película que muestra del trafico ilegal de diamantes: "Diamante de Sangre" (The Blood Diamond) 2006, un libro "El diamante de Jesuralén" de Noah Gordon y un enlace Instituto Gemológico Español: http://www.ige.org/epages/ige_org.s[....]bjectPath=/Shops/ige_org/Categorie s , y una revista National Geographic, "Diamantes, su verdadera Historia", de Marzo 2002.