Kaibil

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coventin
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AUTOR: matlacoatl

KAIBIL

Los Kaibiles (en singular Kaibil) son soldados de élite del ejército de Guatemala preparados para conducir operaciones especiales. Los Kaibiles junto con el resto de tropas regulares del ejército participaron en el enfrentamiento armado interno (algunos investigadores lo califican de como guerra civil contra la guerrilla o como la llamó oficialmente el gobierno guatemalteco “delincuencia terrorista”.


Historia

El Centro de Adiestramiento y Operaciones Especiales de Guatemala fue fundado el 5 de diciembre de 1974 por iniciativa del entonces mayor de Infantería Pablo Nuila Hub, quien propuso al ministerio de la Defensa Nacional la creación de un entrenamiento tipo comandos para ser impartido al ejército debido a las amenazas de la época dentro del contexto de la guerra fría.

El 5 de marzo de 1975, por órdenes del Ministerio de Defensa de Guatemala, la escuela de comandos cambió su nombre por el de Escuela “Kaibil”, nombre asignado para honrar a Kaibil Balam, un rey del imperio maya, que nunca fue capturado por los soldados conquistadores españoles, bajo el mando de Pedro de Alvarado. Los primeros instructores del entrenamiento Kaibil tenían el curso de Rangers. Con el paso del tiempo el cursó tomó sus propios matices del entrenamiento militar guatemalteco.

El 12 de enero de 1989, se trasladó de la Escuela de Adiestramiento y Operaciones Especiales "Kaibil", de las fincas El Infierno y La Pólvora en el municipio de Melchor de Mencos, Petén, a las antiguas instalaciones de la Zona Militar Núm. 23, con sede en Poptún, Petén en el norte de Guatemala[1].

En diciembre de 1996 y poco después de haberse firmado los acuerdos de paz, el presidente de Guatemala Álvaro Arzú Irigoyen se expresó de la intención de preservar a los kaibiles en tiempos de paz, pero con la nueva misión de combatir otra guerra: la guerra liberada contra los narcóticos y el crimen organizado. El ejercito guatemalteco fue disminuido abruptamente en 15.000 elementos. El coronel Héctor Rosales, miembro de la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala (Avemilgua), dice que con la desmovilización de las Fuerzas Armadas, muchos oficiales fueron enviados a la calle de "manera abrupta". Ante la ausencia de un plan de reinserción en la vida económica, la gran mayoría pasó a conformar parte de servicios privados de seguridad y probablemente un porcentaje muy pequeño se dedicó a actividades ilícitas[2].

Entrenamiento

Los kaibiles eran entrenados en el caserío "El Infierno", llamado así por la abundante plaga de insectos en esa parte de la aldea la Pólvora del Municipio de Melchor de Mencos Petén en plena selva tropical. Desde 1988 la escuela Kaibil se encuentra ubicada en la Brigada de Fuerzas Especiales, Poptún Petén a 400 kilómetros al Norte de la ciudad de Guatemala.

Los miembros de esta fuerza de élite son sometidos durante varias semanas a un entrenamiento de sobre vivencia en condiciones extremas. Paralelo a ello se busca una fortaleza física superior para soportar todo tipo de privaciones y comodidades y una fortaleza espiritual inquebrantable.

Los kaibiles son tristemente célebres por sus prácticas de forzar a los reclutas a morder la cabeza de pollos vivos.[3]


Filosofía y lema

La filosofía del curso se resume en su lema, su credo y su decálogo que rigen la conducta de los alumnos durante el entrenamiento. Kaibil es un vocablo de lengua mam que significa “aquel que tiene la fuerza y la astucia de dos tigres”, tienen como lema: “Si avanzo, sígueme; si me detengo, aprémiame; si retrocedo mátame”.

El emblema, que tiene un mosquetón de alpinismo, que significa unión y fuerza, y la daga que está al centro de la imagen representa el honor y su empuñadora son cinco muescas, que significa los cinco sentidos alertas del soldado. La cuerda dividiendo el mosquetón simboliza las operaciones terrestres.

El color negro simboliza el silencio en que el kaibil ejecuta el combate y también las operaciones nocturnas. El color azul en la parte superior simboliza las operaciones aéreas, marinas y diurnas[4].

Los ex-kaibiles y los cárteles de las drogas mexicanos

En septiembre de 2005 fueron capturados 4 ex-kaibiles que estaban al servicio del cártel de Sinaloa, que es lidereado por Joaquín Guzmán “El Chapo” y Otto Herrera. Los ex-militares guatemaltecos confesaron estar al servicio de los cárteles mexicanos de las drogas. Aunque las autoridades castrenses de Guatemala consideran muy reducido el número de ex-kaibiles al servicio del narcotráfico. Así mismo, se deslindan de la participación de ex-miembros en actividades delictivas[5]. La Procuraduría General de Justicia de México consideraba en septiembre de 2005 que un grupo aproximado de 30 ex-kaibiles entrenaba a los nuevos asesinos a sueldo (sicarios) [6].

Asuntos de derechos humanos

Amnesty International ha registrado múltiples denuncias sobre violaciones a los derechos humanos perpetradas por los kaibiles. A finales de 2005 se ligaron al menos dos ex kaibiles con las bandas traficantes de drogas en México conocidos como Los Zetas. Estos habían desertado del ejército en 2001.


Misión de paz de la Organización de las Naciones Unidas

Actualmente los kaibiles han sido desplegados en la República Democrática del Congo, como parte de la misión de búsqueda de paz que las Naciones Unidas llevan a cabo en ese lugar.


Esta frase se refiere supuestamente al poder relativo entre los grupos civiles y el militar. El tema es herencia de la finalización del enfrentamiento armado interno y el temor por el auge de una hegemonía militar, común denominador de la historia de Guatemala hasta 1985, temor por cierto sin razón de ser.

El razonamiento que ha parecido lógico hasta hoy es: si se reduce el poder militar aumenta el poder civil. De allí la pregunta de algunos sectores ¿Cómo minimizar – aún más – el poder militar?

La respuesta más simple es llevar al máximo el poder civil en relación con el sector militar. Pero el problema es que los grupos civiles son demasiados, varían en carácter e intereses. Esto hace imposible llevar al máximo su poder como un todo respecto a los militares.

Samuel P. Huntington llama a esto: Control civil subjetivo; debido a que el concepto de control civil varía de acuerdo a los intereses de cada grupo de civiles. En consecuencia el poder civil se trata de relaciones de poder entre grupos civiles.

Llevar al máximo el poder civil, forzosamente implica llevar al máximo el poder de algún grupo o grupos civiles particulares.

Aquí surge un escenario: grupos civiles con poder – e influencia en el uso del poder militar – pero sin apoyo de las mayorías luchan con otros grupos que supuestamente si tienen el apoyo de las mayorías.

Entonces los grupos civiles pequeños, con apoyo de las mayorías, que carecen de poder sobre las fuerzas militares utilizan la consigna de “fortalecer el poder civil” pero como una estrategia en su lucha con otros grupos civiles que si tienen ese poder.

El fortalecimiento del poder civil se usa entonces, ya no como un medio para reducir el poder militar, sino para recortar el poder del otro grupo civil.

Huntington propone entonces un “Control civil objetivo”. Este consiste en llevar al máximo el profesionalismo militar. Militarizar a los militares. Esto los convierte en una verdadera herramienta del Estado.

Profesionalizando a los militares, se les mantiene dedicados y ocupados en la aplicación de sus conocimientos profesionales y las nuevas tecnologías adquiridas: en las tropas, en el entrenamiento diario y en el análisis constante de los posibles escenarios que atañen la seguridad nacional hasta donde se lo enmarca la constitución política de la república.

De esta forma el control civil objetivo reconoce que profesionalizando a los militares se reduce el poder militar, porque el militar se vuelve políticamente estéril y neutral – sostiene Huntington –.

La profesionalización del cuerpo de oficiales del ejército produce el nivel mas bajo posible de poder político militar respecto de todos los grupos civiles. Un ejército profesional llevará adelante los deseos de cualquier grupo político que tenga la autoridad legítima dentro del Estado.

Una vez llevado el profesionalismo militar al máximo, cualquier reducción del poder militar solo redunda en beneficio del algún grupo civil particular ya sea por su ideología, sus intereses, sus metas. Solo refuerza el poder de dicho grupo en su lucha contra otros grupos civiles.

Con la profesionalización militar, el fortalecimiento del poder civil se eleva de una simple consigna política que enmascara intereses de grupo a un concepto analítico independiente y consensuado.

El control civil subjetivo presupone conflictos entre grupos civiles. La disminución del poder militar más allá del punto al cual el profesionalismo militar es llevado al máximo, puede desembocar en el aumento de poder de grupos civiles mucho más conflictivos.

“El control civil objetivo no sólo reduce el poder de los militares al nivel más bajo posible frente a todos los grupos civiles, sino que también lleva al máximo la probabilidad de contar con medios para garantizar la seguridad”.


Fuente: Huntington, Samuel P (1995); “El Soldado y el Estado”; Argentina, Grupo Editor Latinoamericano.
Distintivo de las Fuerzas Especiales del Ejército de Guatemala



Cuerda amarillo (borde)
Significa la unión, hermandad Kaibil y las operaciones diurnas para las que está capacitado.

Fondo negro
Operaciones nocturnas de incursión, infiltración y emboscadas.

Letra “F” y “E”
Significa Fuerza Especial

Boina púrpura
Ubicada en el centro del fondo negro, es el símbolo de identificación y mística de los Kaibiles.

Flecha amarilla
Silenciosa, rápida, sorpresiva, letal. Tales son las características de las fuerzas especiales Kaibil. La punta de la flecha representa una unidad de vanguardia por ser la fuerza elite del Ejército de Guatemala. También representa que se trata de una unidad de penetración y su forma muestra la formación básica de combate de la unidad. La parte posterior de la flecha posee siete plumas separadas que representan las siete especialidades de cada escuadra de fuerzas especiales guatemaltecas: Experto en inteligencia de combate y operador psicológico, experto en armas, francotirador, enfermero, explosivista, granadero y operador de medios de transmisiones.

Forma pentagonal irregular
Cada lado significa los cinco sentidos alertas del Kaibil: Vista, oído, gusto, tacto y olfato; y cinco aspectos de combate: Abrigo y encubrimiento, búsqueda de blancos, selección de blancos, control a todo nivel y en todo momento, Maniobra a orden.