¿Pureza De Sangre?

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Lu
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Guardia Pretoriano
Desde: 22 Ago 2010

No sabía dónde meter este tema, así que movedlo si lo consideráis oportuno....

 

-El confesor de la reina Mª Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, el tal Almaraz, dejó para la posteridad una primicia que por si sola invalida a todos los Borbones posteriores cuando esgrimen su pureza de sangre para ocupar su posición de privilegio: según el confesor, la reina le rebeló que ninguno de sus hijos lo era del titular de los derechos, el pusilánime Carlos IV, lo que incluye también al heredero y a la postre fatídico monarca Fernando VII, y sus descendientes hasta el actual Felipe VI. El pobre Almaraz fue a dar con sus huesos a la cárcel por obra y gracia de un amenazado Fernando VII, síntoma inequivoco de que no debía tenerlas todas consigo....

-Catalina la Grande, princesa prusiana de nacimiento y esposa del zar Pedro III (al que derrocó y asesinó) también reconoció que su hijo y heredero, el zar Pablo I, tampoco era hijo del zar titular de los derechos, sino que había sido fruto de su affaire con su amante de turno, Saltikov. Es decir, la dinastía Romanov no fue apartada del poder violentamente a comienzos del s. XX, sino durante el s. XVIII y reemplazada por los Saltikov.

 

Cómo es posible que dos revelaciones de tal calibre no encuentren eco más que en unos pocos libros de historia y en algunas páginas de internet que parecen más subversivas que otra cosa? Cómo es que nadie se cuestiona la legitimidad de los Borbones cuando ellos mismos tiran piedras contra su tejado? Los Romanov ya no reinan, pero dan la lata, y los Borbones ahí están, jactándose de sus antepasados cuando su propia prosapia ha dado cuenta de sus miserias. Entiendo, aunque no comparto, el pacto inamovible que la Transición consagró en favor de la indiscutible e intocable Monarquía del advenedizo Juan Carlos I, pero porqué ningún republicano, de los pocos que tienen cabida en los medios de comunicación, saca a colación una noticia tan sonrojante para el criptoborbón? Podría suponer abrir un debate, o cuestionarse el modelo de Estado, o hacer retumbar los cimientos de un sistema que parece pacíficamente asentado, pero también supondría un ejercicio de sincera reconciliación con el pasado y con un futuro subastado al mejor postor en lugar de robado con subterfugios históricos de dudosa procedencia. Ante revelaciones así se corre un tupido velo por las molestias que ocasiona tal descubrimiento, pero realmente es más ley la costumbre o la verdad?

Tito
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Lo que pasa es que aquí, aunque se utilizara dicha expresión, el concepto que se maneja es el de legitimidad más que el de pureza de sangre como lo entendemos en español. La pureza de sangre fue una obsesión en ciertas sociedades de la edad moderna, como la española, pero relacionada con cuestiones de tipo étnico. Es decir, que basicamente se procediera de familias "cristianas viejas" y no de judíos o moros. Supongo que si se ha silenciado la legitimidad de algunos reyes o su supuesta "bastardía" es porque este tipo de cuestiones siempre han sido fruto de rumores, pero nunca se han documentado. Aparte de que en su día podías jugarte la cabeza por escribir sobre según que cosas. En realidad nadie estaba en la cama de la reina para saber de qué simiente procedía su hijo, aunque sus amantes fueran conocidos. Pero por ejemplo en la historia española siempre han sido bastante típicos este tipo de rumores. Creo que pocos reyes o reinas se salvan. Basicamente porque era bastante común que los monarcas tuvieran sus affaires. De hecho hoy en día también se habla mucho sobre Juan Carlos I y sus numerosas amantes. Seguro que la reina también tendría los suyos, aunque el hecho de ser mujer siempre ha sido un handicap a la hora de tratar de llevar estas cosas en oculto o abiertamente. Los monarcas masculinos tampoco es que hicieran muchos esfuerzos en ocultarlo. Las reinas, sobre todo si eran consortes y no las titulares de la corona, al ser las que debían dar a luz al nuevo monarca, podían meterse en serios problemas si sus relaciones extramaritales ponían en duda la legitimidad del heredero.