40 Años - Esperanza, la Mujer Perfecta

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Hartman
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Hoy se cumplen 40 años de la prueba en la que Nadia Comaneci rompió el tablero de puntuación.

Bueno, no es que lo rompiera literalmente, es que no existían registros tan altos para una mujer, así que el tablero, en el colmo de la expectativa, llegaba a 9,95.

Y Nadia consiguió un 10.

Los jueces trataron de marcarlo, y el tablero mostró "1". Así que los jueces, después de insistir, deliberaron entre ellos y el presidente del jurado solicitó el micrófono: "debe leerse 10". Y el estadio explotó.

 

Para los de mi generación fue algo inolvidable. Cuando se estrenó, unos años más tarde, 10, la mujer perfecta, nosotros evocabamos esa muñeca rumana que, todo sonrisas, había pulverizado los records olímpicos.

 

Tuve la suerte de verla cuando vino de gira a Buenos Aires. Ya una mujer (tenía 21 años), tenía un físico imponente, parecía mucho más grande que su metro sesenta y cinco, pero su actuación defraudó.

No, no defraudó porque cometiera errores, de hecho no cometió ninguno. Era una exhibición entre el equipo de gimnasia rumano y el argentino (Argentina tiene tanta tradición en gimnasia como los españoles en tomar sake). Las argentinas hacían un esfuerzo sobrehumano para ejecutar las figuras de forma razonable, las rumanas las hacían sin esfuerzo y con varios errores. Todas se reían. Todas excepto Comaneci. Ella pasaba por las barras asimétricas como quien camina mirando vidrieras. Volaba, ejecutaba a la perfección, caía como si la hubiesen depositado con un arnés, saludaba y volvía a su lugar. Pero no hubo una sola sonrisa en toda su actuación.

 

Recién en 1.989, seis años más tarde, entendimos por qué. Era la amante forzada de Nico Ceaucescu, quien no tenía reparos en molerla a palos si no se comportaba como esperaba (¡valiente el tipo!). Vigilada (se interceptaba su correspondencia y su teléfono) y controlada, así y todo en 1989 consiguió huir a Austria y de allí a los Estados Unidos.

Obviamente, en Estados Unidos, abrió un gimnasio especializado, una línea de ropa deportiva, se volvió empresaria, casó y tuvo un hijo, así que... volvió la sonrisa.

¿Dónde podemos ver esa sonrisa simpática, capaz de derretir un glaciar? Pues en los Juegos Olimpicos Especiales, para personas con discapacidad "ya que son parte de nuestra familia" Comaneci dixit.

También participa de la Asociación de Distrofia Muscular y es "madrina" de varios orfanatos rumanos. Según ella, para eso es que se tiene fama, para usarla en favor de los que necesitan ayuda.

 

Mientras haya gente como ella, el género humano todavía tiene Esperanza.

 

¡Ah!, una última cosa: Nadia significa Esperanza.

 

Saludos

 


Todavía no he empezado a pelear

  200-cruz  200-cruz 

Lu
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Prefecto de Legión
Desde: 22 Ago 2010

Sus ejercicios en Montreal fueron espectaculares. Incluso para los no entendidos en la materia, como yo, el salto cualitativo entre Comaneci y las demás (anteriores, contemporáneas y posteriores) era y es perfectamente apreciable. Una grandísima deportista, atractivísima como mujer en la madurez, pero, sobre todo, una buena y comprometida persona. 

Saludos.

Tisner (not verified)
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También recuerdo el acontecimiento.  Fue impresionante.

Después ha habido otros ídolos y otras disciplinas,  pero creo que Nadia ha quedado marcada en nuestra memoria de una forma especial. 

Moriré habiendo "conocido" a Nadia, Messi, Hartman,  Lu...  ¿Alguien da mas? :)


Un saludo 

Lu
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Prefecto de Legión
Desde: 22 Ago 2010

Buf Tisner, no me metas en el mismo saco que a Nadia. En lo único en lo que nos parecemos es en el número de huesos: mientras ella mueve maravillosamente sus 206 huesos en sus ejercicios imposibles, yo me habré roto mis 206 huesos intentando imitarla!:P

Saludos!

Tisner (not verified)
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Te comprendo perfectamente... yo intenté hacer lo que hace Messi (con la pelota, no con los impuestos) y no acabó de salirme como a él. 

Lo de Nadia ya ni lo intento... ;(


Un gran saludo.