Norte de Alemania. Abril de 1945.
Una patrulla de cuatro cazas Tempest, patrullaban el sector cuando una sombra cruzó por debajo de ellos. Era un avión alemán, el fin de la guerra estaba cerca y aún se encontraban algunos aviones alemanes como para aumentar la cifra de derribos. Los cuatro cazas viraron para interceptarlo. El piloto alemán avistó a los veloces Tempest, pero el tenía una ventaja que los pilotos aliados no conocían. Aceleró a fondo y escapó sin que ninguno de los aviones enemigos pudiera ponerse en posición de tiro, menos aún alcanzarlo. Pierre Clostermann pilotaba uno de los Tempest que encontraron por primera vez un “Pfeil” Dornier Do 335.