A través de la historia, el destino y la corona de un país a menudo quedó remitido a las tiernas manos de un niño o adolescente. Recordemos a los monarcas que se vieron coronados cuando en realidad debieron haber estado jugando, lactando o soñando. Uno de los casos más espeluznantes de bebés monarcas fue el del rey sasánida Shapur II.
Catalina de Erauso nace según consta en su partida bautismal, el 10 de febrero de 1592 en la ciudad de San Sebastián, como hija legítima del caballero Don Miguel de Erauso y Doña María Pérez de Galárraga y Arce.
Catalina la Grande era alemana, de una pequeña casa principesca del Sacro Imperio Romano. Había ido a Rusia, a la edad de 15 años, para casarse, Inmediatamente se granjeó la simpatía de los rusos, aprendió el idioma y abrazó la religión ortodoxa.