Después de los sucesos de mayo en Barcelona y de la caída de Largo Caballero, Negrin y Prieto no estaban dispuestos a que continuaran en el frente de Aragón las cosas como hasta entonces y tomaron las decisiones adecuadas para eliminar el Consejo de Aragón y sus nefastas consecuencias para la consecución de un ejercito disciplinado y efectivo.