Ivan Miró: "El cooperativismo en sí se reivindica como un movimiento sin adjetivos"
En este número de Mundo Historia se entrevista a Iván Miró, destacado teórico del movimiento autónomo y militante del barrio de Sants. Asimismo fue portavoz del Movimiento 25-S, nombre con que se dio a conocer la acción de ocupación de Banesto.
Iván Miró fue detenido en la madrugada del 29 de Septiembre en un piquete de extensión de la huelga general en Sants. Un grupo de unas 200 personas formaban el piquete. Se acercaron unos Mossos d'Esquadra que fueron abriéndose paso hasta Iván. Uno, tal vez el que mandaba, le dijo: "Sube a la acera". Su respuesta: "¿Por qué?" Los dos policías se le abalanzaron encima y lo metieron detenido en el furgón. Los presentes coincidieron en describir la acción: “Han ido a por él”.
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Iván Miró |
Mundo Historia Magazine: ¿Es correcto que usted es uno de los responsables del movimiento anarquista y alternativo de Barcelona?
Iván Miró (indicando negativamente con la cabeza): Hombre... ¡anarquistas tampoco! Participo en movimientos sociales alternativos, mi actuación desde el año 1994 es principalmente a niveles de barrio, centros sociales ocupados, contra información y en la asamblea del barrio de Sants. Es decir, en los espacios de participación de movimientos sociales de Sants fomentando la participación comunitaria, proyectos de autogestión, horizontabilidad, etc. A parte, trabajo con una cooperativa que es "La Ciutat Invisible" en la que desarrollamos cuestiones de economía social, siempre buscando la memoria cooperativa, especialmente de las cooperativas históricas del barrio con más de 60 años, tenemos una exposición, etc.
M. H. M.: ¿Se refiere a las cooperativas que se formaron justo antes de la Guerra Civil que eran de índole cenetista, las que se conocen más en Cataluña?
I. M.: No, no me refiero a las cooperativistas. Para que nos hagamos a la idea, en los primeros congresos obreros de Barcelona hay una discusión entre si la cooperación se tiene que usar como una táctica obrera y la discusión es muy fuerte entre los sectores que opinan que se tiene que apostar con el sindicalismo, hacer propaganda de dicho movimiento así que los anarquistas en un primer momento son muy recelosos con el cooperativismo. ¡Claro! Ellos apostaban por una revolución inmediata, la acción directa y aunque las cooperativas de consumo son interesantes para difundir la propaganda obrerista, la producción es aburguesadora, adormilada, por eso son muy recelosos. Será a partir de los años '20, ya con Peiró, que un sector del anarquismo apuesta por el cooperativismo.
Tenemos que tener presente que el cooperativismo se desarrolla como una doctrina especifica donde participan muchos socialistas y algunos anarquistas. El cooperativismo en sí se reivindica como un movimiento sin adjetivos.
"El cooperativismo en sí se reivindica como un movimiento sin adjetivos" |
M. H. M.: Así, la raíz principal ideológica sería primero el anarquismo y posteriormente el cooperativismo, ¿o al revés?
I. M.: Son diferentes herramientas sociales en el movimiento obrero. El cooperativismo principalmente es un mecanismo de autodefensa de los trabajadores frente a la opresión industrial, básicamente en condiciones duras del capitalismo naciente y ello en principio no tiene ninguna connotación ideológica. En ese momento está todo muy mezclado e incipiente, los protosindicatos. Sin embargo, no se sigue ninguna corriente, los referentes para los cooperativistas son Howen y Fourrier mientras los socialistas son utópicos.
M. H. M.: ¿Cómo se desarrolla en esa sociedad que pasa de vivir en los campos a entrar en la ciudad?
I. M.: Ellos hablan constantemente de que el movimiento obrero tiene que tener dos brazos: el sindical y el cooperativo. El sindicato es más reivindicativo, más de arrancar derechos al capital, las 8 horas, mejoras en el trabajo, la seguridad, etc. y el cooperativismo lo que hace es organizar las condiciones de existencia, intentar la reproducción en la vida de consumo, organizar los productos para que la compra salga más barata, eliminar los intermediarios... El origen es el cooperativismo de consumo, las grandes cooperativas de 1898 y 1899 son cooperativas de consumo.
M. H. M.: ¿Qué actividades se han realizado en los últimos años mediante el movimiento que representa?
I. M.: Nuestra irrupción aparece en un contexto muy concreto, en el espacio político y social. Uno sería los Juegos Olímpicos de Barcelona, momento en el que todo cambia, los movimientos comunistas han fracasado con la caída del muro de Berlín, la extrema izquierda ha fracasado, las hipotecas sociales de la Transición ya han terminado, las juventudes comunistas revolucionarias se disuelven, comienzan las experiencias de los partidos de izquierdas más vanguardistas que se están fragmentando... Así, en ese in pass hay unos movimientos que lo rompen como la insumisión al ejército y proponen otras esferas de intervención no vinculadas a un partido sino que es más el compromiso individual frente a lo social y la solidaridad.
Internacionalmente lo podemos ver en el movimiento zapatista que irrumpe otro tipo de guerrilla, que no es la que quiere tomar el poder por las armas sino un ejército que quiere dejar el ejército, que apuesta por la horizontabilidad y que apuesta por otro nivel social y deja unos mensajes a nivel internacional que interesan.
Es un tiempo, entre 1993 y 1994, que la calle está muerta reivindicativamente hablando, no hay una acción de calle aperturista así que usamos la opción de centros sociales ocupados y encontramos que es un modo diferente de hacer una realidad, son un espacio de encuentros fuera de la especulación en el que se crean espacios para gente joven tanto de politización como de sociabilidad. Es en esos años del Teatro Princesa el momento en que de nuevo se toman las calles e irrumpimos lanzando el mensaje de que “estamos ahogados por las ETT y la precariedad laboral”. Esa situación hace que se vea cómo los sindicatos están en otras cosas y no están pensando en la precariedad de los trabajadores de fondo, aquellos más débiles, y hay una serie de circunstancias que propician lo que llamamos una movilización autónoma, no vinculada a partidos ni sindicatos, que piensa en otras líneas más cotidianas.
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Iniciativas de promoción del cooperativismo autogestionario en el barcelonés barrio de Sants. |
M. H. M.: ¿Sería correcto decir que el movimiento que nos describe sería una especie de sustitución del sindicalismo de los años '90?
I. M.: No me atrevería a decir tanto pero sí es cierto que hay un nuevo protagonista social que tiene otras características, no es todo la lucha en las empresas pero sí realiza campañas contra las ETT. En el '97 se realizaron ocupaciones de ETT, intentando trasladar a los barrios la lucha contra la precariedad, se realizaba una acción contra esos contratos de tres meses que no permitían una defensa por los sindicatos por la falta de tiempo en el mismo puesto laboral, se luchaba contra la falta de derechos de un contratado en esas condiciones a poder ser parte de un comité sindical y eso es algo que mostró que el pensar nuevas formas de intervención más allá de la empresa o del lugar de trabajo podían funcionar sustituyendo a los sindicatos que se limitaban en sus acciones. Es esa necesidad de solución en la precariedad laboral la que hace que nazcan movimientos sociales como en el que yo trabajo.
M. H. M.: ¿Tenía también relación con los partidos políticos esa necesidad social?
I.M.: En aquellos años ya no viven de la Transición, la gente comienza a desencantarse porque ellos prometían una forma de democracia pero en los años '90 ya se ve que han conseguido sus tumbonas y no incentivan la participación de la sociedad. Para nosotros, otro afluente de ese río es otra forma de articular la sociedad fuera de los partidos políticos. Nosotros lo llamamos “la autoorganización”.
"El movimiento fascista de Franco es la causa de los bajos niveles de politización y conciencia colectiva actuales". |
M. H. M.: En ese tiempo también había una precariedad en la vivienda muy elevada (igual que ahora) ¿Eso también pudo ser una influencia y por eso estáis tan unidos al tema de la okupación?
I. M.: Seguramente. Nosotros nos encontramos con que la metrópolis se transforma y en ese momento era una oportunidad porque montones de fábricas estaban abandonadas y llevaban desde los años '80 cerradas, la industria se había ido fuera, esos terrenos después se pondrán en el mercado para dar otros usos (muesos, centros sociales...) y en ese tiempo de cambio del nivel industrial al nivel de servicios nosotros tenemos un in pass y decidimos darle un uso social a esos espacios con los que se están especulando sin definir su uso así que es un problema al que también vemos la necesidad de dar una solución.
En la cuestión de vivienda, en los movimientos de ocupación de los años 96-97, "El Parla" está presente detrás de todas las reivindicaciones pero no se articula nunca una demanda concreta. Si se okupa como manera de resolver una situación por la acción directa de lo que no resuelve la administración lo hacemos nosotros mismos pero no se articula nunca un programa concreto. Más adelante sí se hará con el movimiento “V de vivienda" (2005-2007) en el que salen 20.000 personas a la calle con asambleas en plaza Cataluña y allí sí hacen un trabajo más serio.
M. H. M.: ¿Qué relación tenéis con otros grupos de otra ideología diferente a la vuestra?
I.M.: Yo creo que el fascismo no tiene sentido y no debería existir, pienso que hay que transformar a la sociedad en valores no capitalistas, el reparto de la riqueza y la democratización radical de la vida política de las decisiones. El fascismo sólo sale en momentos de crisis, incitando el malestar social, intentando dar una salida autoritaria a esa crisis, acusando a los grupos más débiles de problemas que ha generado la propia estructura del capitalismo. Por ello yo pienso que es una salida nefasta de las contradicciones sociales, la mayoría de cosas buenas que se crearon entre las décadas '20 y '40 fueron destruidas por el fascismo y tardaremos mucho en recuperarlas a nivel intelectual de la población, de la emancipación obrera, de riqueza, tolerar a los demás que piensan diferente. La tradición sindical que había en Cataluña fue destruida, precisamente, el fascismo se levantó para destruir eso porque era un factor que no interesaba de cara a ese gobierno constituido, dígale, militarista, capitalista, eclesiástico y así tenemos 40 años de un agujero negro muy difícil de superar. En estos momentos la población tiene unos niveles de politizacióny de conciencia colectiva muy bajos y la causa es el movimiento fascista de Franco.
Desde ese punto de vista, nosotros haremos todo lo posible para que no se den de nuevo las condiciones necesarias para que vuelva a salir, para evitar que se vuelva a orginar.
"Animamos a que la gente se organice" |
M. H. M.: Ha comentado que el fascismo lleva a dictaduras y a la destrucción social. Históricamente, la Revolución Francesa se considera de izquierdas y liberal pero, sin embargo, también tuvo consecuencias demoledoras... ¿qué opina de ello?
I. M.: Debemos ser realistas, ahora tenemos que intentar transformar a partir de la economía social, reapropiarse del poder económico los que no tenemos y democratizar la economía, hacer que las empresas tengan una gestión colectiva y democrática. Ése es el camino más importante para transformar la sociedad. Una vez controlada la economía, después ya decides políticamente. Ésos son los caminos por los que yo apuesto, a parte de crear los espacios sociales del barrio, etc. Ahora casi sería de broma pensar en imponer una revolución en términos de imposición, como mucho, insurrecciones tipo revueltas francesas o griegas pero no más.
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La Ciutat Invisible, uno de los proyectos cooperativos impulsados. |
M. H. M.: Habla mucho de los centros ocupados, ¿qué tipo de obras hacéis en ellos? Nuestros lectores suelen ser personas entre 35 y 50 años principalmente y quizá no estamos familiarizados con ello...
I. M.: Nosotros, aquí en el centro del barrio, tenemos un punto de información laboral. Vimos que delante de la crisis hacía falta asesoramiento para la gente que tiene problemas, intentar hacer un punto donde la gente que tiene despidos, despidos improcedentes, pudieran tener una asistencia por lo que tenemos un día a la semana un asesor laboral y un abogado. Hemos estado trabajando con la gente de Marsans ayudándoles a encontrar abogado y se les ha dado una voz en los medios de comunicación.
De cara al curso próximo estamos haciendo un proyecto de organización de mujeres latinoamericanas de capacitación a muchos niveles (informática, derecho, idiomas), cosas que ya hacen en otros barrios de mujeres latinas o de otros países, y de ahí pueden salir cooperativas de trabajo en las que estamos ayudando. Eso es un poco de lo que hacemos en la situación actual de la crisis: animamos a que la gente se organice.
M. H. M.: ¿Hacia dónde camináis como futuro inmediato?
I. M.: A consolidarnos en esas áreas que antes te describía y encarar también otros retos. Por ejemplo, aquí en el barrio hay un edificio de 1920 que era una antigua cooperativa con 1800 m2 sería excelente recuperarlo y hacer un gran centro de recursos vecinal donde se podría hacer economía social y organización comunitaria por lo que haríamos un proyecto de recuperación para la cooperación vecinal. Tenemos muchos proyectos en marcha pero es hora de ir consolidando esos proyectos.
Desarrollar otras líneas como el financiamiento ético y solidario, bancas cooperativas, que son un elemento que debe funcionar de alguna manera para poder financiar los retos sociales desde la autonomía. Por último, también pensar en las formas de hacer política porque las actuales son muy cuestionadas.
"La independencia es desarrollar al máximo la organización social" |
M. H. M.: Estos movimientos como el tuyo siempre se les ha identificado dentro de los movimiento independentistas, ¿por qué?
I. M.: Pues es una visión que no creo que sea correcta. Históricamente el independentismo lo hay tanto de izquierda como de derechas pero aunque en los años '30 colaboran gente como de CNT y otros miran con muchos recelos a movimientos independentistas, en los '90 sí hay una confluencia táctica entre grupos libertarios y grupos independentistas extra parlamentaria, al ser grupos que nos encontramos luchando en la calle pero tienen diferencias.
Yo creo que al movimiento libertario a veces nos da más recelo los grupos independentistas con su deseo de crear un estado jerárquico, centralistas. Una cosa es decir la autodeterminación de la colectividad y otra la autoorganización de la colectividad, entonces, evidentemente el Estado-nación es un estado antidemocrático y más si hay una relación histórica. Una cosa es el derecho de la comunidad catalana a la autoorganización y otra tener el derecho democrático de hacerlo. Para mí es evidente que no merece la pena estar dentro de un Estado que no permite ese derecho
Para mí es muy positivo que históricamente Cataluña nunca haya sido un Estado independiente porque así la clase burguesa se ha encargado mucho de desarrollarse económicamente y el proletariado ha realizado unas formas de organización democrática que me parecen muy interesantes y que han ayudado mucho al tejido social. Entonces, delante de la política española podemos optar por esta otra línea de organización. Para mí eso es la independencia, el desarrollar al máximo esa organización social.
M. H. M.: Ha sido un placer. Te doy las gracias por tu tiempo explicando las razones de lo que hacéis y porqué lo hacéis, de esta manera podemos comprender las diferencias entre distintos idearios.
Autor: Jose Manuel Requena
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Muy interesante, en efecto.
En el País Vasco, podemos decir que tenemos una tradición de cooperativismo larga y muy existosa, con el Grupo Mondragón. Tan importante, que, por ejemplo, la industria vasca depende casi por completo de su grupo industrial. Por ejemplo, el 60% de la facturación de mi empresa es precisamente al grupo Mondragón.
Pero tengamos en cuanta que, pese a que su origen sí fue "espontáneo", con los talleres impulsados por el clero en Mondragón y aledaños, su impulso fuerte vino en la época de la crisis de los 70 y 80, con toda la reconversión. Casi puede decirse que fue un proceso impulsado desde el poder político y con fuerte intervención y financiación, el que consiguió integrar este "monstruo" que, sin embargo, ahora funciona bastante bien (con matices).
Me consta, por el contrario, que una inmensa mayoría de las empresas que se convierten en Cooperativas o SAL a consecuencia de dificultades, acaban disolviéndose en plazo bastante breve. Para las de nueva constitución, tengo entendido que es formalmente demasiado rígida, y que por eso los emprendedores prefieren montarlas con forma de SL, incluso aunque en muchos casos los propios socios sean los únicos trabajadores al principio...
Conozco algo marginalmente el caso de Mondragón. Mi hermana estuvo trabajando en Ulma durante un tiempo. entró, creo, como socia junior, es decir que al cabo de un tiempo pasaría si todo iba bien a cooperativista.
Tuvo algún enfrentamiento con su jefe, socio antiguo y con toda la familia en la empresa, el cual maquinó para quitarse de encima una posible competencia. Me sonó a que los socios cooperativos se benefician de una especie de vínculo vitaliciio, tipo funcionario, inatacable cosa que redunda en ineficiencias, chollos y mandangas.
A mi hermana, cuando tenía que pasar a cooperativista la echaron a la calle.
También recuerdo que me comentó que en estas empresas una gran parte de la fuerza laboral son contratados, sin condición de cooperativista (ni ventajas sociales) creando una doble "casta" de trabajadores.
Reconozco que el cooperativismo tiene sus dificultades (entre ellas el debate que hay en Barcelona si es mejor crecer engordando o promover la creación de muchas cooperativas pequeñas vinculadas para poder mejor mantener la esencia).
Creo que el movimiento cooperativo debe tener también un enfoque de cambio social. Abolir la figura del patrón, o la del socio capitalista y crear empresas donde todos participan y comparten la toma de decisiones.
No digo que todos lo decidan todo, cosa que solo se puede hacer en temas muy concretos, pero si creo se deberían evitar las estructuras excesivamente verticales, los cargos y responsabilidad para siempre (pueden haber sistemas rotatorios para ocupar responsabilidades), etc.
Por que si no, las cooperativas acaban convirtiendose en sociedad similares a las anónimas o limitadas, sin ningún avance social
Un saludo
Jordi
Sí, en cierta forma, sucede como dices, Jordi: por ejemplo, en las reducciones de plantilla que han heho por la crisis, han "caido" todos los no cooperativistas. Los socios han mantenido su puesto, en general, o bien han sido trasladados a otras empresas.
Es un poco el tributo del éxito: cuando el grupo ha crecido, han necesitado de una gestión mucho más profesionalizada, un consejo de dirección que, al final, se ve obligado a funcionar prácticamente como el de una SA. Los socios apenas participan más que en el diseño de las grandes líneas estratégicas, que, por cierto, son propuestas por el consejo de dirección (y el que propone, dispone).
¿Dónde está la diferencia? Pues básicamente en el derecho del socio cooperativista a mantener su puesto en caso de que vengan mal dadas, y de que le busqyuen un destino en otra emresa de MCC. Pero fíjate, si incluso estas pequeñas rigideces suponen a largo plazo limitaciones, tienden a desaparecer. Es el caso de CAF, uno de los estandartes del grupo industrial, que hace algo más de un par de años se salió del grupo. Al parecer, estaban cansados de ser los únicos que crecían (era el comienzo de la recesión), y tener que asumir los excedentes del resto del grupo. ¡Toma solidaridad!
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El cooperativismo creo que tiene mucho que dar todavía. Actualmente en Argentina hay varias "Cooperativas" bien manejadas con gerencias como el caso de AFA (Agricultores Federados Argentinos Sociedad Cooperativa), ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas). No obstante debo decir que son cooperativas formadas como grupos de productores y otras cooperativas con vastos recursos, aunque si tienen socios minoritarios que no podrían subsistir sin ellas y sus ventajas de coparticipación.
También hay un movimiento cooperativista surgido tras la crisis argentina de 2001 en los que los trabajadores se hacen cargo de fábricas cerradas con bastante éxito. Creo que el punto más preciado del cooperativismo y lo más cercano a su idea básica.
Dichos empleados han puesto a producir sus fábricas desligándose de los puestos más improductivos, la gerencia. Lo que conlleva el peligro de desorganización y otras cosas, sin embargo han logrado sobrevivir bajo una consigna muy sencilla; todos trabajan por igual, cobran por igual y deciden comunitariamente. Su modelo de negocios les ha permitido a Cooperativas como IMPA, fábrica de insumos de aluminio abastecer una demanda grande suplantando importaciones y llegando a exportar.
La ausencia de altos cargos que mantener les supuso un gasto menor operativo dando un margen mayor a la ganancia volviéndose rentable el trabajo.
Creo, en ese sentido, que las cooperativas son mucho más valiosas para situaciones de cierre de fábricas y pérdida de empleos en el sistema capitalisma. Creo que son más útiles que en su concepcíon utópica anarquista e impracticable.
Saludos Atte.