Aquí se sueña
[...] Una joven aparece por el metro de Plaza Universidad, su camiseta muestra unos ojos inquietantes y un lema: "Qui sembra la misèria recull la ràbia" ("Quien siembra la miseria recoge la rabia"). Es la nueva Barcelona rebelde del siglo XXI...
Movimiento 25-S: los primeros pasos
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| Concentración en Plaza Catalunya convocada por "V de vivienda" bajo el esolgan de "No vas a tener casa en la puta vida". |
El 25 de septiembre de 2010 unos mil activistas salen en manifestación de la Plaza Universidad de Barcelona. El trayecto previsto, no comunicado oficialmente, se avisa a viva voz a la Guardia Urbana presente: “El recorrido habitual: Pelayo, Fontanella, Vía Layetana…”
La manifestación es seguida a una cierta distancia por los Mossos d’Esquadra, fuerza pública que en Cataluña tiene a su cargo el mantenimiento del orden público.
La ciudad en fiestas inundadas de turistas, de gigantes y cabezudos, de demonios que arrancarán su correfoc en pocas horas mientras cientos de tambores retruenan en su tabalada por las Ramblas y aconsejan que el dispositivo policial sea discreto.
Eso también lo saben los manifestantes. Pocas pancartas y ninguna bandera marcan el carácter de la manifestación: "¡son los autónomos!". Pensaría el observador iniciado quien sabe que va a pasar algo.
¿Quiénes son?
El movimiento autónomo en Barcelona se reclama heredero de la vieja tradición levantisca de la ciudad: la que más motines contra el poder tiene en su haber, en una de las pocas ciudades en las que sus dos fortalezas históricas, Montjuïc y la desaparecida Ciudadela tenían sus cañones apuntando a los vecinos en vez de a los supuestos invasores.
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| Fachada del Centro Social Ocupado Can Vies, antiguo local de los sindicatos del metro y de la CNT ahora utilizado por grupos de Sants. (Clik para ampliar) |
La vieja Rosa de Foc (Rosa de Fuego), como fue bautizada por toda Europa después de la retahíla de atentados y bombas lanzadas por anarquistas nihilistas para subvertir el mundo o por la feroz defensa a punta de pistola con que los sindicatos libertarios se defendieron de los pistoleros del “libre”, matones pagados por la patronal.
La ciudad que dio un revolcón solemne a los militares que se sublevaron en julio del '36, que fue capaz de tomar las riendas de la economía y organizar la producción y la retaguardia en guerra mientras lo más granado de sus militantes acudían al frente de Aragón o al de Madrid a detener a los fascistas sublevados.
Sin embargo, si les preguntáis no se definirán como anarquistas, ¿o sí? También beben de todas las fuentes de la nueva izquierda europea, del Che Guevara, del Mayo Francés y de los teóricos italianos. Tal vez se definan también como comunistas aunque abominen todo lo que suene a autoritarismo y estructura de partido.
Alguien podrá verlos en las movidas independentistas aunque no se identifiquen como tales. No obstante, muchos nutren los casales y los ateneos populares, caldo de cultivo de las luchas segregacionistas.
En fin, un movimiento sin forma y con miles de caras distintas. Imposible de evaluar porque ni votan ni se presentan a elecciones. Es más, repudian la democracia representativa basada en los aparatos de los partidos políticos y elecciones cada cuatro años y promueven otras formas de entender la libertad. Basando sus decisiones en procesos asamblearios y de democracia continua pero también en un tejido de relaciones personales que al modo de la “hoja de servicios” que citaba el anarcosindicalista García Oliver permiten planear sus acciones y sus luchas en un entorno de confianza.
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| Pintada en el barrio de la Bordeta contra la especulación inmobiliaria. (Clik para ampliar) |
Muchos los confundirán y los periódicos y televisiones les ayudarán a ello con los denostados okupas, con jóvenes aprovechados que viven del cuento, niños de papá con pocos problemas, con gamberros o con asociales de ropas y aspecto extravagantes. Pero que nadie se engañe. Dentro de su amalgama variopinta podréis encontrar sociólogos elaborando notables y premiadas tesis o debatiendo en el equipo de Contrastant o Polèmica, economistas disidentes y alternativos, antropólogos destacados algunos agrupados en el colectivo de “La reina de África”, historiadores críticos como los del grupo “Desafectos”… pero también encontraréis carpinteros orgullosos, editores de libros, pintores de brocha gorda, camareros, diseñadores, conductores de autobús, sindicalistas alternativos, bomberos... organizados en lo que en el argot libertario vendríamos a llamar grupos de afinidad específicos.
Los límites y fronteras del movimiento son difusos y discutibles. Muchos de los colectivos citados tal vez ni se reclamen como miembros mientras seguramente que muchos otros desconocidos para el autor lo harían. Es un puro tejido en red y es parte tanto de su fortaleza como de su debilidad. No se puede corromper a sus dirigentes porque no los tiene. Si algún colectivo pretende asumir la representación colectiva, inmediatamente el resto lo abandona a su suerte. Si un grupo desaparece pronto otro vendrá a substituirle.
En muchos casos sus militantes están en busca de nuevas formas de autoempleo o de modelos de producción que permitan aportar background al movimiento, definido como anticapitalista, como el desarrollo del cooperativismo que, igual que a principios del siglo pasado, sirvió como forma de defensa para el consumo y el trabajo de los obreros con salarios miserables. Buscan modelos económicos eficientes y sobre todo más justos que sirvan de criptonita específica para acabar con el sistema económico imperante.
"El corazón de la bestia"
Los mil manifestantes, ahora tal vez algunos más, dan un giro imprevisto a la cabecera de la manifestación en Plaza Cataluña esquina Puerta del Ángel y toman dirección Paseo de Gracia. Los Mossos d’Esquadra, como el defensa central que intenta tapar hueco, se mueven hacia la Bolsa, calle arriba y se parapetan para protegerla. Sin embargo, un nuevo giro lleva la manifestación a la puerta del antiguo Banco Español de Crédito, en plena Plaza Cataluña. El imponente edificio, heredero del Café Colón, sede del PSUC en la guerra, contempla la concentración en su puerta frente a la que un grupo de payasos empieza a interactuar con los espectadores-manifestantes, ahora engrosados por encantados turistas que sacan fotos y creen que el alcalde va a salir de un momento a otro a hablar.
De pronto, un grupo de escaladores encapuchados empiezan a descolgarse de los tejados y la inmensa pancarta de trescientos metros cuadrados que extienden no deja lugar a dudas: “La Banca nos sangra, los patrones nos explotan, los políticos nos mienten y CC. OO. y UGT nos venden: A la mierda”. El público militante empieza a corear su mantra: “A-anti-anticapitalista-A” para desconcierto de paseantes y turistas.
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| "El corazón de la bestia": elocuente pancarta desplegada sobre la fachada del edificio. El rótulo del banco también fue transformado en el juego de palabras "Banco desCrédito". (Clik para ampliar) |
Un grupo de obreros que montan la carpa de los conciertos de la fiesta mayor, justo enfrente, valoran la eficacia de la acción. No saben que está milimétricamente planeada y que desde días antes diversos activistas han entrado en el local y se ha ido introduciendo el material.
Siguiendo una especie de desfile con los payasos a la cabeza, un centenar largo de activistas con pesadas mochilas se introducen en el edificio de doce mil metros cuadrados. “El corazón de la bestia” lo bautizarán y cambian el rótulo de la puerta convirtiendo Banco Español de Crédito en Banco Español deSCrédito
El espacio “liberado” en plena Plaza de Cataluña reunirá en los días siguientes intensos debates sobre cómo afrontar la inminente huelga del 29 por parte de parados, ilegales, trabajadoras domésticas, personas hipotecadas o gente sin contrato o con contratos precarios. Se producen reuniones de los Comités de Huelga de Barrio así como debates exprés en los que participan docenas de ciudadanos. En uno de ellos, sobre “Politización de los cuidados” participan enfermos de fibromialgia, tetrapléjicos, cuidadores, enfermeros, etc. En otros, grupos de mujeres inmigrantes intentan crear, con la ayuda de militantes del movimiento autónomo, cooperativas de trabajo para cuidadoras o empleadas del hogar para conseguir condiciones dignas (salario suficiente, seguridad social, etc.).
El urbanista Jordi Borja explica en un artículo: “estuve un rato en el edificio del Banesto okupado y vi debates asamblearios en que se exponían y analizaban ideas y propuestas tranquilamente. La mayoría de participantes eran jóvenes con un perfil más de universitario que del lumpen; el ambiente me recordaba el mayo del '68 en la Sorbona. Ni armas ni cócteles molotov que, por cierto, tampoco han aparecido después”.
Un generador da la poca luz que necesitan los ocupantes y es alimentado por un bidón de 3 litros de gasolina, bidón que sirvió a Interior para dar la información de que se estaban fabricando artefactos explosivos.
Por unos pocos días, justo hasta el desalojo del día 29, el edificio que albergó uno de los corazones de la bestia capitalista en Barcelona se purificó con el uso libre de gentes de toda procedencia, clase y condición. Sin restricción ni a personas ni a colectivos.
En la entrada alguien garabateó: “Aquí se sueña”.
Autor: Jordi Soler
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