Restableció la seguridad en la frontera del Rin y se mostró un general más que competente en la correosa Galia pese a su inexperiencia militar. Aunque a Juliano el Apóstata, que gobernó el Imperio Romano como Augusto del 361 al 363, se le recuerda más por haberse alejado de los postulados cristianos para abrazar el paganismo.