Teoria de la evolución puesta a prueba
Es una teoria que ya se da por sentada y contrastada, la realidad guste o no es que no hay prueba solida ninguna, solo pruebas que se quieren creer algunos por ignorancia, otros por fanatismo, otros por interes. ¿Pero cual es la realidad del asunto? Vamos a dar una información politicamente inadecuada que puede molestar a muchos.
Stanley Miller pasó una chispa eléctrica a través de una “atmósfera” de hidrógeno, metano, amoníaco y vapor de agua. Esto produjo algunos de los muchos aminoácidos que existen y que son los bloques de construcción de las proteínas. Sin embargo, él consiguió sólo 4 de los 20 aminoácidos que se necesitan para que la vida exista. Más de 30 años después, a los científicos todavía se les hacía imposible producir experimentalmente los 20 aminoácidos necesarios en medio de condiciones que pudieran considerarse plausibles.
Miller supuso que la atmósfera primitiva de la Tierra era similar a la que había en su vasija de vidrio para experimentos. ¿Por qué? Porque, como él y un colaborador suyo dijeron después: “La síntesis de los compuestos de interés biológico tiene lugar solo en medio de condiciones de reducción (sin oxígeno libre en la atmósfera)”. Pero otros evolucionistas teorizan que el oxígeno estaba presente. El problema que esto crea para la evolución lo expresa Hitching: “Si hubiera habido oxígeno en el aire, el primer aminoácido nunca habría empezado; si no hubiera habido oxígeno, habría sido eliminado por los rayos cósmicos”.
La realidad es que todo intento por determinar la naturaleza de la atmósfera primitiva de la Tierra solo puede basarse en adivinación o suposición. Nadie sabe de seguro cómo era.
¿Se formaría una “sopa orgánica”?
¿Sería probable que los aminoácidos que supuestamente se hubieran formado en la atmósfera bajaran y formaran un “caldo orgánico” o “sopa orgánica” en los océanos? Tal cosa no sería probable. La misma energía que disgregaría o descompondría en la atmósfera los compuestos sencillos descompondría con mayor rapidez cualesquiera aminoácidos complejos que se formaran. Es interesante el hecho de que Miller, en su experimento de pasar una chispa eléctrica a través de una “atmósfera”, solo pudo salvar los cuatro aminoácidos que consiguió porque los removió del área de la chispa. Si los hubiera dejado allí, la chispa los habría descompuesto.
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Sin embargo, si se supone que los aminoácidos de alguna manera llegaron a los océanos y fueron protegidos de la destructiva radiación ultravioleta que había en la atmósfera; entonces, ¿qué? Hitching explicó: “Bajo la superficie del agua no habría suficiente energía para activar reacciones químicas adicionales; de todos modos, el agua inhibe el crecimiento de las moléculas de gran complejidad”.
Por eso, una vez que los aminoácidos están en el agua tienen que salir de ella si es que han de formar moléculas mayores y evolucionar hacia transformarse en proteínas que sean útiles para la formación de la vida. ¡Pero una vez que salen del agua están de nuevo bajo la destructiva luz ultravioleta! “En otras palabras (dice Hitching), las probabilidades teóricas de lograr hasta esta primera y relativamente fácil etapa (de conseguir aminoácidos) en la evolución de la vida son prohibitivas”.
Aunque comúnmente se asevera que la vida surgió espontáneamente en los océanos, la verdad sencilla es que las masas de agua no son conducentes a la química necesaria. El químico Richard Dickerson explica: “Por tanto, es difícil ver cómo pudiera haberse efectuado la polimerización (ensamblar moléculas pequeñas para formar otras mayores) en el entorno acuoso del océano primitivo, puesto que la presencia de agua favorece la despolimerización (el quebrar las moléculas grandes y producir otras más sencillas) más bien que la polimerización”. El bioquímico George Wald concuerda con este punto de vista, y declara: “La disolución espontánea es mucho más probable, y por lo tanto se efectúa con mucha más rapidez, que la síntesis espontánea”. ¡Esto significa que no habría acumulación de sopa orgánica! Wald cree que este es el “problema más persistente que tenemos ante nosotros (los evolucionistas)”.
No obstante, todavía hay otro problema persistente ante la teoría evolucionista. Recuerde que hay más de 100 aminoácidos, pero solo se necesitan 20 para las proteínas de la vida. Además, vienen en dos formas: Algunas de las moléculas son de configuración D (“derechas”) y otras son de configuración L (“izquierdas”). Si se formaran al azar, como en una sopa orgánica teórica, lo más probable sería que la mitad de ellas serían D y la otra mitad L. Y no hay razón conocida por la cual una o la otra de estas formas debería ser preferida en los organismos vivos. Sin embargo, de los 20 aminoácidos que se usan en la producción de las proteínas de la vida, ¡todos son “izquierdos”!.

¿Cómo habría de suceder que, al azar, solo las clases específicamente requeridas hubieran de ser unidas en la sopa? El físico J. D. Bernal reconoce lo siguiente: “Hay que confesar que la explicación todavía sigue siendo una de las partes más difíciles de aclarar en cuanto a los aspectos estructurales de la vida”. Concluyó: “Quizás nunca podamos explicar esto”.
La probabilidad y las proteínas espontáneas
¿Qué probabilidad hay de que se juntaran precisamente los aminoácidos necesarios para formar una molécula de proteína? Esto se pudiera asemejar a tener una pila grande y bien mezclada de habichuelas o judías que contuviera cantidades iguales de las rojas y las blancas. Hay, además, más de 100 diferentes variedades de estas habichuelas. Pues bien, si usted metiera una cuchara en esta pila, ¿qué cree que sacaría? Para conseguir las habichuelas que representaran los componentes básicos de una proteína, tendría que sacar solamente habichuelas rojas... ¡no sacar ninguna blanca! Además, su cucharada tendría que contener solamente 20 variedades de las rojas, y cada una tendría que estar en un lugar específico, asignado de antemano, en la cucharada. En el mundo de la proteína, un solo error en cualquiera de estos requisitos haría que la proteína que se produjera no funcionara de la manera debida. ¿Podría conseguirse la combinación correcta por más que se agitara la hipotética pila de habichuelas y se sacaran cucharadas de ella? No. Entonces, ¿cómo habría sido posible eso en la sopa orgánica hipotética?
Las proteínas que se necesitan para la vida tienen moléculas muy complejas. ¿Qué probabilidad hay de que siquiera una proteína sencilla se forme al azar en una sopa orgánica? Los evolucionistas reconocen que la probabilidad es de solo uno sobre 10113 (1 seguido por 113 ceros). Pero cualquier suceso que tiene sólo la probabilidad de uno sobre 1050 es rechazado por los matemáticos como algo que nunca sucede. Una idea de la probabilidad envuelta en esto se ve en el hecho de que ¡el número 10113 es mayor que la cantidad que se ha calculado para el total de los átomos del universo!
Algunas proteínas sirven de materiales estructurales, y otras sirven de enzimas. Las últimas aceleran las reacciones químicas que se necesitan en la célula. Sin tal ayuda, la célula moriría. Para la actividad de la célula no se necesitan solo unas cuantas proteínas que sirvan de enzimas, sino 2.000 de ellas. ¿Qué probabilidades hay de obtener todas estas al azar? ¡Solo la probabilidad de uno sobre 1040.000! “Una probabilidad pequeña hasta lo absurdamente extremo —asegura Hoyle— que no se puede contemplar aunque todo el universo consistiera en sopa orgánica.” Añade: “A no ser que uno se deje dominar por el prejuicio, sea debido a creencias sociales o debido a educación científica, de modo que acepte la convicción de que la vida se originó "espontáneamente" en la Tierra, este simple cálculo desestima tal idea completamente”.

Sin embargo, en realidad hay mucho menos probabilidad de lo que indica esta cifra “pequeña hasta lo absurdamente extremo”. Tiene que haber una membrana que envuelva a la célula. Pero esta membrana es extremadamente compleja, compuesta de moléculas de proteína, azúcar y grasa. Como escribe el evolucionista Leslie Orgel: “Las membranas celulares modernas incluyen canales y bombas que controlan específicamente la entrada y la salida de nutrimentos, productos de desecho, iones metálicos, y así por el estilo. Estos canales especializados comprenden proteínas altamente específicas, moléculas que no pudieran haber estado presentes al mismísimo principio de la evolución de la vida”.
El notable código genético
Más difíciles de obtener que estas son los nucleótidos, las unidades estructurales del ADN (ácido desoxirribonucleico), que lleva el código genético. En el ADN están implicadas cinco histonas (se cree que las histonas tienen que ver con gobernar la actividad de los genes). La probabilidad de formar siquiera la más sencilla de estas histonas se dice que es de uno sobre 20100... y esta cifra de 20100 es otro número enorme, “mayor que el total de todos los átomos de todas las estrellas y galaxias que se pueden ver mediante los mayores telescopios astronómicos”.
No obstante, mayores dificultades para la teoría evolucionista tienen que ver con el origen del código genético completo... un requisito para la reproducción celular. El viejo rompecabezas de qué fue lo primero, ‘la gallina o el huevo’, asoma con relación a las proteínas y el ADN. Hitching dice: “Las proteínas dependen del ADN para su formación. Pero el ADN no puede formarse sin proteína ya existente”. Esto deja la paradoja que presenta Dickerson: “Cuál vino primero”; ¿la proteína, o el ADN? Él afirma: “Debe contestarse que se desarrollaron en paralelo". Él está diciendo, en efecto, que ‘la gallina’ y ‘el huevo’ tienen que haber evolucionado simultáneamente, de modo que ninguno de los dos ha venido del otro. ¿Cree usted que eso es razonable? Un escritor de asuntos científicos lo resume así: “El origen del código genético presenta un enorme problema como el del huevo y la gallina que, en la actualidad, permanece completamente revuelto”.
Del químico Dickerson viene también este interesante comentario: “La evolución de la maquinaria genética es la etapa para la cual no existen modelos de laboratorio; por tanto, se podría especular interminablemente sin restricciones ni pruebas contradictorias”. Pero ¿acaso es buen procedimiento científico el echar a un lado tan fácilmente los aludes de “pruebas contradictorias”? Leslie Orgel llama la existencia del código genético “el aspecto más desconcertante del problema de los orígenes de la vida”. Y Francis Crick llegó a esta conclusión: “A pesar de que el código genético es casi universal, el mecanismo necesario para estructurarlo es demasiado complejo para haber surgido de un solo golpe”.
La teoría evolucionista intenta eliminar la necesidad de lograr lo imposible “de un solo golpe” mediante favorecer un proceso de paso a paso, mediante el cual la selección natural pudiera efectuar su obra gradualmente. Sin embargo, sin el código genético para dar comienzo a la reproducción, no puede haber material para que la selección natural seleccione.
La asombrosa fotosíntesis
Ahora se levanta otro estorbo ante la teoría evolucionista. En algún tiempo la célula primitiva tuvo que haber inventado algo que tendría efecto revolucionario en la vida en la Tierra... la fotosíntesis. Este proceso, mediante el cual las plantas toman el dióxido de carbono y liberan oxígeno, todavía no se entiende completamente entre los científicos. Como declara el biólogo F. W. Went, es “un proceso que nadie ha podido reproducir todavía en un tubo de ensayos”. Sin embargo, se cree que una diminuta célula sencilla le dio origen al azar.
Este proceso de la fotosíntesis transformó una atmósfera que no contenía oxígeno libre en una en la cual, de cada cinco moléculas, una es de oxígeno. Como resultado de esto, los animales podrían respirar oxígeno y vivir, y se podría formar una capa de ozono que protegiera a toda la vida de los efectos dañinos de la radiación ultravioleta. ¿Pudiera explicarse este notable arreglo de circunstancias por sencillamente la casualidad, el azar?
¿Hay inteligencia implicada?
Al hallarse ante las probabilidades astronómicas contra el que una célula viviente se forme al azar, algunos evolucionistas se ven obligados a retroceder. Por ejemplo, los autores de Evolution From Space (Evolución desde el espacio), Hoyle y Wickramasinghe, se dan por vencidos, y dicen: “Estas cuestiones son demasiado complejas para fijarles números”. Añaden: “No hay modo cómo podamos sencillamente arreglárnoslas con una sopa orgánica más abundante y mejor, como nosotros mismos esperábamos que fuera posible un año o dos atrás. Los números que ya hemos calculado y señalado son esencialmente tan imposibles de afrontar para una sopa universal como para una terrestre”.
Por eso, después de reconocer que de algún modo tiene que haber habido inteligencia implicada en dar existencia a la vida, estos autores dicen: “En realidad, una teoría de esta índole es tan obvia que uno se pregunta por qué no tiene amplia aceptación como evidente. Las razones son psicológicas más bien que científicas”. Así, pues, un observador podría concluir que una barrera “sicológica” es la única explicación plausible de por qué la mayoría de los evolucionistas se apegan a un origen aleatorio o fortuito de la vida y rechazan todo “diseño o propósito o dirección”, como lo expresó Dawkins. La realidad es que hasta Hoyle y Wickramasinghe, después de reconocer que se necesita inteligencia, dicen que no creen que un Creador personal sea responsable del origen de la vida. Según su manera de pensar, obligatoriamente tiene que haber inteligencia, pero un Creador es inaceptable. ¿Se le hace contradictorio eso a usted?
¿Es científico?
Para que se acepte como hecho científico, el comienzo espontáneo de la vida debe ser establecido por el método científico. Este se ha descrito de la siguiente manera: Observa lo que sucede; fundándose en esas observaciones, formule una teoría en cuanto a lo que pueda ser la realidad; someta a prueba la teoría mediante observaciones adicionales y por experimentos; y vigile para ver si las predicciones fundadas en la teoría se cumplen.
En un intento por aplicar el método científico, no ha sido posible observar la generación espontánea de la vida. No hay prueba de que esté sucediendo ahora, y, por supuesto, no había presente ningún observador humano cuando los evolucionistas dicen que estaba sucediendo. Ninguna teoría relacionada con ella ha sido verificada por la observación. Los experimentos hechos en los laboratorios no han podido repetirla. Las predicciones fundadas en la teoría no se han cumplido. Ante tal incapacidad respecto a aplicar el método científico, ¿es ciencia honrada el elevar tal teoría al nivel del hecho, de la realidad?
Por otra parte, hay amplia prueba en apoyo de la conclusión de que la generación espontánea de la vida desde materia inanimada no es posible. “Basta con contemplar la magnitud de esta tarea —reconoce el profesor Wald, de la Universidad de Harvard— para admitir que la generación espontánea de un organismo vivo es imposible.” Pero ¿qué cree en realidad este proponente de la evolución? Él responde: “Sin embargo, aquí estamos... como resultado —creo— de la generación espontánea”. ¿Suena eso como ciencia objetiva?
El biólogo británico Joseph Henry Woodger caracterizó tal razonamiento como “simple dogmatismo... asegurar que lo que uno quiere creer en realidad sucedió”. ¿Cómo sucede que científicos hayan aceptado en su propia mente esta manifiesta violación del método científico? El bien conocido evolucionista Loren Eiseley confesó: “Después de haber regañado al teólogo por confiar en mito y milagro, la ciencia se halló en la posición no envidiable de tener que crear una mitología propia: a saber, la suposición de que lo que tras de mucho esfuerzo no pudo ser probado que estuviera aconteciendo hoy, había, en realidad, tenido lugar en el pasado primitivo”.
Si se considera la prueba, la teoría de una generación espontánea de la vida parece encajar mejor en el terreno de la ciencia ficción que en el terreno del hecho científico. Aparentemente muchos apoyadores de esta teoría han abandonado el método científico en estos asuntos para creer lo que desean creer. A pesar de las arrolladoras probabilidades contra el que la vida se originara al azar, predomina un dogmatismo terco en vez de la cautela que normalmente caracteriza al método científico.
Autor: Galland
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Como bien dices en tu párrafo final estás hablando de una teoría sobre la Generación Espontánea de la Vida. Esto no tiene nada que ver con la teoría de la evolución, que como bien indica habla de la evolución de los seres vivos, no de su generación. Una teoría que está archidemostrada (la evolución) y que poco tiene que ver con la generación espontánea (o no) de la vida. Una lástima que un artículo tan interesante falle en su título.
No es este el sitio para poner un comentario muy amplio (el foro es mucho mejor para ello y este tema ya se ha tratado allí). Intentando resumir, sólo encontramos dos cosas: una reformulación constante del "argumento por ignorancia" (ya que no sabemos cómo se produjo algo, tiene que ser creación de un ser más inteligente que nosotros) y un entendimiento completamente erróneo de los conceptos "azar", "probabilidad" o incluso "química".
Por elegir sólo un punto, el tema de los L-aminoácidos o D-aminoácidos es un buen ejemplo. En primer lugar, NO es cierto que sólo los L-aminoácidos estén implicados en la síntesis de proteínas. Hay bacterias que usan también D-aminoácidos. Otros, como la glicina, ni siquiera presentan esos dos isómeros. En segundo lugar, entre los aminoácidos que se han encontrado en meteoritos también abundan más las formas L que las formas D, lo cual puede indicar que la preeminencia de las formas L se debe a un proceso de selección en un ambiente en el que la luz UV está polarizada de cierta forma.
En realidad, analizando el tema friamente, cosas como la existencia de cinco aminoácidos esenciales que hay que incorporar en la dieta y de quince que se pueden sintentizar en el cuerpo seráin un buen ejemplo que que no hay un diseño inteligente detrás de esto, porque ningún diseñador haría semejante chapuza.
como se supone que se creo la vida para los evolucionistas....para ellos no hay un Dios creador, para ellos no hay nada..todo se da por medio de una generación espontánea..entonces si tiene que ver una cosa con la otra.
hablas de que la teoría de la evolución esta comprobada...quiero saber como es eso ya que busco y no encuentro mas que excusas de los evolucionistas que se aferra a su teoría por fe mas o igual que los religiosos creacionistas
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