Prolegómenos de la guerra del Peloponeso
En el año 431 a.c estalló la guerra del Peloponeso. Durante casi 30 años Atenas y Esparta se enfrentaron en una guerra sin cuartel que cambio para siempre las relaciones entre las ciudades griegas, además de causar miles de muertos, gravísimas epidemias y el fin de una época.
Esta vez no voy a analizar los años de la guerra, sobre los que se ha escrito mucho, si no que tratare de discernir los motivos, circunstancias y acontecimientos que desembocaron en tan terrible enfrentamiento.
A principios del siglo V a.c las ciudades de Grecia disfrutaban en su mayoría de la independencia. Ciudades grandes y pequeñas, influyentes y secundarias, disponían de sus propios gobiernos y tomaban sus propias decisiones, salvo pequeñas excepciones.
Durante las guerras médicas surgió una gran alianza entre muchas de ellas para enfrentarse a la amenaza persa. Esta asociación se formó en 481 a.c en el istmo de Corinto y unió a alrededor de 30 ciudades bajo el mandato militar de Esparta con el objetivo común de rechazar la invasión persa y de castigar e intimidar a las ciudades que tenían tendencias “medicas”, como Tesalia y Beocia, si al final ayudaban a los persas.
Tras la victoria griega en Platea, Esparta decidió que ya había tenido bastante y se retiró a sus “dominios”, dando por terminada la guerra y, por tanto, sus obligaciones para con las demás ciudades. Atenas sin embargo continuó la lucha hasta la llamada “paz de Calias” en 448 a.c y la definitiva liberación de las ciudades de Asia menor. El compromiso de Atenas para con la liga, el liderazgo que efectuó en la flota griega y el agradecimiento de las ciudades jonias, fueron el cimiento del futuro Imperio Ateniense, que nunca perdió la influencia sobre las ciudades de la liga y que supo aglutinar a su lado a sus aliados, afianzando una talasocracia Ateniense sobre el mar Jónico.
En estos años anteriores a la guerra, Atenas se encontraba en la cima de su historia. Ejercía un dominio, casi despótico, sobre las ciudades miembros de la confederación. Cobraba los Foros (impuestos anuales) a sus aliados con el fin de mantener los altos costes de la flota, aunque en ocasiones hacia mal uso de estos, llegando incluso a utilizarlos para embellecer su propia ciudad, traicionando así la naturaleza de los mismos.
En el año 444 a.c, se utilizó este dinero para la construcción de la famosa Acrópolis, que había sido destruida por los persas décadas atrás. En este aspecto no todos estaban de acuerdo como puede verse en este fragmento de Plutarco, atribuido a Tucidides, hijo de Melesías: “… con estos fondos que los griegos nos transfieren para hacer frente a las necesidades de la guerra, nosotros ornamos y maquillamos la ciudad, como una desvergonzada mujerzuela, la cubrimos de piedras costosas, de estatuas y de templos que valen mas de mil talentos…”
Estas actuaciones crearon descontento en algunas ciudades de la Confederación, produciéndose una revuelta en Eubea y las defecciones de Naxos y Tasos, que terminaron con la demolición de sus murallas, la entrega de sus flotas y el pago de un tributo especial a Atenas. La dura actuación de los atenienses en estos casos generó que las ciudades libres o neutrales se echaran en brazos de Esparta y que no pocos aliados Atenienses tuvieran tentaciones de abandonar la liga., una vez que estaba claro que ya no eran miembros de forma voluntaria, si no por imposición de Atenas.
En los años anteriores a la guerra la confederación constaba de unas trescientas ciudades, divididas en cinco distritos y a las que Atenas cobraba el Foro mediante diez Helenotamos, que eran magistrados recaudadores.
Los cinco distritos eran:
- Distrito de Tracia: Ciudades de la península Calcidica, costa de Tracias y Tasos
- Distrito de Hellesponto: Costa sur del Hellesponto y las ciudades de los estrechos.
- Distrito de Jonia: Ciudades de Eolida, jonia y grandes islas: Quíos, Lesbos, Samos y Naxos.
- Distrito de Caria: Ciudades de Caria y Rodas. Con el tiempo este distrito se fisiono con el anterior.
- Distrito de las islas: Imbros, Lemnos, Esciros, Eubea y las Cicladas
Por su parte, Esparta aun conservaba el control sobre la confederación del Peloponeso. Si bien en un principio las ciudades griegas se mostraban mas alineadas con la postura Ateniense, con los años y el endurecimiento del control de la alianza, las simpatías se volvieron en muchos aspectos del lado Espartano.

Esparta encabezaba a todas las ciudades del peoloponeso , excepto Argos y Acaya, a Megara, la Locria, Focea y Beocia, excepto Platea. También extendía su influencia al adriatico (Leucade y Anactorion) y a la Magna Grecia, con Tarento, locros y Siracusa.
Era evidente que, si bien el poder naval estaba en manos atenienses, Esparta dominaba el terreno militar terrestre.
Podía reunir a unos 40000 hoplitas (muchos mas que los atenienses) entre espartanos, hilotas, aliados e incluso mercenarios. De estos solo 4000 eran Lacedemonios y solo la mitad de ellos ciudadanos. Además poseían una caballería de unos 1600 jinetes, 300 de ellos espartanos. El gran fallo de los peloponesios, además de su deficiente flota (exclusivamente aliada) y el problema hilota que hacia que recelaran de alejarse mucho por temor a una rebelión, consistía en que, al carecer de política económica, Vivían sin planificación de los recursos, y eso hacia prácticamente imposible mantener una larga campaña militar, lo que les obligo a relacionarse con Persia, cosa que no fue bien vista por muchos griegos.
Así pues, los dos bloques llegaron a mediados de siglo enfrentados en una especie de guerra fría que estaba condenada a convertirse en guerra total. Uno con poderío militar y el otro con superioridad naval y económica.
Para Tucidides los motivos reales del enfrentamiento están claros, y para el los espartanos emprendieron la guerra”…por el temor que los atenienses creciesen en su poder; pues veían que tenían sometida ya la mayor parte de Grecia.”, si bien hoy en día los diferentes estudiosos del tema no consiguen ponerse de acuerdo.
Fueran cuales fueran los motivos reales que cada tuvo para emprender la guerra, los hechos que se sucedieron en los años anteriores estaban claramente predestinados a desembocar en el conflicto. Fundamentalmente fueron tres los acontecimientos desencadenantes.
La defección de Potidea.
La ciudad de Potidea, en la península calcidica, se encontraba en una situación peculiar. Pertenecia a la liga Atic-Delica y al mismo tiempo, era una antigua colonia Corintia, con la que conservaba importantes lazos, entre los que estaban la recepción de los magistrados anuales corintios.
Atenas impuso gravísimas exigencias a Potidea (demolición de murallas, entrega de rehenes y no volver a recibir a los magistrados) para obligarla a que rompiera su relación con Corintio tras el incidente en Corcira. Potidea no solo no acepto las condiciones atenienses, si no que pidió y recibió ayuda de los peloponesios (que prometieron invadir el Ática en caso de agresión a potidea) y de Macedonia y Beocia. Así mismo Corinto envió a la ciudad voluntarios alistados entre sus propios ciudadanos, enfrentándose abiertamente a Atenas.
En el año 432 a.c los atenienses derrotaron al rey Perdicas de Macedonia, y pusieron bajo asedio a la ciudad de Potidea. Esta resistió mas de lo inesperado, llegando incluso a plantearse los atenienses la retirada. Durante el asedio se produjo el acontecimiento definitivo que rompió la paz entre los dos bloques.
El decreto contra Megara
Alrededor del 433 a.c (la fecha exacta no esta clara), Pericles impulso un decreto que determinaba un bloqueo mercantil contra la ciudad de Megara, integrante de la liga del peloponeso. La causa alegada no dejaba de ser una simple excusa, ya que se aludía al cultivo por parte de los megarenses de unas tierras en el recito sagrado de Eleusis, y lo que no esta claro es si esta resolución se llevo a cabo a sabiendas de lo que provocaría o no. El caso es que tras el asesinato de un emisario y revueltas en Megara, se decidió en Atenas dar muerte a todos los megarenses que se encontraran en el Ática y realizar dos expediciones anuales contra la ciudad.
Este decreto provoco la reunión de la liga del peloponeso y los últimos intentos de la diplomacia para detener la guerra que venia en camino.
Ultimos intentos diplomaticos.
A pesar de la tensa situación, tanto Atenas como Esparta mantenían aun vigente su tratado de paz, pero las presiones de Megara, Egina y Corinto, llevaron a Esparta a tomar medidas diplomáticas para tratar de evitar el conflicto.
En una primera embajada los espartanos exigieron a los atenienses que expiasen el antiguo sacrilegio cometido por los Alcmeonidas contra atenea en el 632 a.c. Se trataba de una maniobra de desprestigio contra Pericles, que era descendiente Alcmeonida.
En la segunda fueron mas directos y exigieron la liberación de Egina, el fin del asedio a Pitidea y la derogación del decreto que imponía el bloqueo a Megara, prometiendo que si estos tres puntos se cumplían no habría guerra.
Por ultimo, y tras las negativas atenienses, enviaron una tercera embajada que bien podía considerarse un ultimátum. Tucidides cita a los embajadores espartanos: “Los Lacedemonios quieren que haya paz y la habrá si devolvéis la independencia a los griegos”. Estas palabras provocaron una discusión en la asamblea popular ateniense, entre los partidarios de buscar la paz y los que no querían ceder ante los espartanos. Pericles, en un magistral discurso, convenció a los atenienses de no ceder, y con ello terminaron las esperanzas de solución pacifica. En el verano siguiente 431 a.c, el rey espartano, Arquidamo, invadió el Ática, comenzando una guerra que duraría hasta el 404 a.c
Personalmente pienso que los atenienses fueron los que insistentemente se dedicaron a tensar las relaciones, deseosos de provocar la guerra. Es evidente que ambas partes eran conscientes que esta guerra era distinta a todas las demás por su magnitud y por eso mantuvieron la paz tanto tiempo entre ellas, cuando en otros tiempos habrían luchado por mucho menos. Atenas pensaba que podía sacar mucho de este enfrentamiento, llevado quizá por la arrogancia de quien se sabe una gran potencia del mundo griego.
Por su parte, la siempre belicosa Esparta, no deseaba la guerra consciente de su debilidad marítima y llevado por su política ancestral de no interesarse por los problemas que acontecían fuera de la península del peloponeso. Resulta irónico pues que fueran los Lacedemonios vencedores indiscutibles de una guerra que se vieron arrastrados a luchar y que trataron de parar en varias ocasiones y que encima fuera en el mar donde consiguieran la victoria final.
Autor: Juan Antonio Lucas Gorosabel
Bibliografía
Pilar Fernandez Uriel: Historia Antigua Universal, el mundo griego hasta la segunda mitad del siglo IV a.c U.N.E.D
Ernst Baltrusch: Esparta, Acento.
Tudidides: Historia de la guerra del peloponeso.
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