El modelo de ejército Asirio-Babilónico en la Ciropedia de Jenofonte
El presente trabajo busca sumar un elemento más a la discusión sobre los ejércitos de la antigua Mesopotamia, a partir de la obra del famoso escritor griego Jenofonte, la Ciropedia.
Para quienes disfrutamos de los épicos relatos de las batallas de Alejandro, Pirro, Aníbal o Cesar (por solo nombrar algunos), es un placer contar con las obras legadas por los autores grecolatinos (mayormente), abundantes en detalles en cuanto a las armas y ejércitos, las decisiones tácticas y estratégicas, las ricas descripciones geográficas, topográficas o de la toponimia de los sitios donde estos eventos se desarrollaron y, fundamentalmente, del carácter y personalidad de los héroes ocasionales.
Sin embargo, echamos en falta gravemente (salvo contadas excepciones[i]) la presencia de relatos similares que nos arrojen algo de luz sobre hechos de mayor antigüedad, tal es el caso de los ejércitos asirios y babilónicos, cuyo estudio se ha limitado a poco mas que el análisis de los bajorrelieves de palacio. Intentare, sin embargo, abordar el modelo de ejército asirio-babilónico desde un texto que no fue pensado para tal cosa, la Ciropedia de Jenofonte, documento que tal vez aporte algún aspecto (aunque no definitivo) tendiente a comprender un poco mas, el comportamiento táctico de los ejércitos mesopotámicos previos a la supremacía persa .

Los Ejércitos Asirio-Babilónicos en los registros históricos.
Aunque no es el fin de este trabajo, conviene hacer una pequeña reseña sobre la conformación de los ejércitos mesopotámicos, según los registros históricos. Como se explico mas arriba, generalmente el estudio de los ejércitos asirios se ha centrado en el análisis de los bajorrelieves del palacio de Nínive (principalmente) y en contados textos. Estos estudios se han limitado prácticamente a la descripción aproximada de las diferentes "unidades o cuerpos" que conformaron (según que época o momento histórico) el ejercito asirio, pero poco y nada se inferido sobre su actitud o comportamiento táctico en el campo de batalla.
Tras las reformas de Tiglath-Pileser III... tenemos al ejército asirio en su mayor esplendor. Este monarca asirio parece haber convertido a su ejército en una maquinaria bien aceitada, profesional y articulado, al eliminar las levas ocasionales, y al estar conformado por diferentes tipos de tropas especializadas, integrando caballería, carros, e infantería de todo tipo. Estos serán agrupados según tres divisiones principales, los "kisir-sharruti" o tropas extranjeras al servicio del imperio asirio, los "qurubti sha shepe", o guardia personal del rey, y las levas o "sab sharri" hechas en provincias a orden del rey (seguramente de la zona donde se realizaban las acciones) que se sumaran en campaña.
Los relieves de palacio, arrojan que si bien existía diferentes tipos de infantería (arqueros, honderos, lanceros o piqueros, y portadores de escudo), el infante armado de "arco" era la base fundamental del ejercito asirio, que era utilizado tanto en grupos como a la par de otro infante portador de escudo, binomio que se volverá muy popular. Asimismo reflejan que la utilización de infantes armados de escudo y lanza era una opción, aunque no esta claro su destino y desempeño, sea como infantes de línea (en esta función se encuentran escasamente representados) o en los sitio de ciudades (mayormente se los ve en este tipo de acciones).
De los escasos testimonios sobre batallas a campo abierto, el de la “Batalla del Río Ulai” es tal vez el mas interesante, porque al testimonio escrito se le suma una detalladísima representación en bajorrelieve, que ofrece detalladas y reveladores situaciones de combate.
Assurbanipal II, rey de Asiria.
El problema de la historicidad de la Ciropedia.
Según ha dicho en su momento Rosa Araceli Santiago[ii], la Ciropedia es una parábola del poder político como sistema global, puesto que si bien el valor histórico es indudable, lo es en el sentido más complejo y sutil que le podríamos atribuir a nuestras novelas actuales de ciencia ficción o historia ficción. Para Rosa A. el verdadero valor histórico de la Ciropedia es su interés como paradigma del poder político en los grandes imperios. Jenofonte nos presenta un Ciro dotado con las mejores cualidades físicas, intelectuales y morales, el mejor exponente de la tradición educativa de su pueblo, capaz de comandar a sus pares en una guerra de conquista sin igual. Y en este afán (casi autobiográfico), el escritor griego, llega incluso a inventarle a Ciro, una expedición a Armenia (Libro III).
Sin embargo, la vida de Ciro desde un comienzo ha estado envuelta en la leyenda, y aun cuando en esta obra ciertos sucesos son de dudosa veracidad, es indudable el afán realista de la misma. Un experimentado militar como Jenofonte, sabe exactamente de que esta hablando cuando de temas militares se trata. Tal vez sea difícil saber si lo que esta describiendo el escritor griego se refiere a su propia experiencia bélica dentro del imperio Persa [viii] o a datos que pudo recopilar de épocas pasadas (mas probable lo primero que lo segundo), pero también es cierto que el exitoso "modelo del ejército asirio" fue extensamente copiado. En realidad, casi no hay dudas de la continuidad de este modelo dentro de los ejércitos neo-babilónicos, y también sabemos que Ciáxares (el rey Medo que destruyo Asiria) reformo su ejército según el modelo asirio-babilónico [ix]. El hecho de "inventar" algún suceso determinado (como la ya mencionada expedición a Armenia) no implica, a mi entender, que la construcción del mismo suceso se base también en un invento táctico-militar tratándose de un experimentado conocedor de las artes bélicas como lo es sin lugar a dudas Jenofonte.
Ejércitos Asirio-Babilónicos en la Ciropedia.
Según Jenofonte, la primer batalla de Ciro que al menos merezca ser destacada, fue en plena adolescencia, y encuadrada en un hecho, a priori, algo novelesco. Según el relato, tanto Ciro como el príncipe de Asiria, de quince años de edad e hijo del rey Asirio[iii], deseosos de salir de casería, parten hacia la frontera de ambos países acompañados de un nutrido numero de hombres de armas, que en el caso de Ciro, esto es "la compañía de su tío (Ciaxares)y los guardianes de mas edad" todos a caballo. Pero en el caso del príncipe asirio, hablamos de salir junto a "muchos hombres de a caballo y peltastas", a los que debemos sumar la nutrida guarnición del puesto fronterizo donde acampo, mas el casual arribo del reemplazo (en similar numero suponemos) para la guardia de dicho puesto. Tan numeroso contingente (entre caballería e infantería) animo al joven príncipe asirio a realizar una incursión de saqueo en el reino medo.

Imperio Neo Babilonico
El asirio aposto a su infantería en formación de combate en la frontera y se aventuro en territorio enemigo con la caballería, de esta, el grupo "mas fuerte" lo posiciono (adelantada a su infantería) frente a las guarniciones medas para impedir acudieran en socorro, el resto lo destaco en acción de saqueo con la orden de capturar al que sea y lo conduzca ante el. Astiages (el rey medo), enterado de la presencia enemiga, sale con "su guardia y su hijo" al encuentro, y ordena "a los demás" se reúnan con el. Ciro, enterado, sale el también en ayuda, y es el joven persa el autor de la solución táctica. Ante los temores de Astiages a ser tomado por retaguardia, si con su aun poco numeroso ejercito (aun no habían llegado todos los convocados) saliese al encuentro de los saqueadores[iv], Ciro responde con un arriesgado plan, que consistía en que un grupo cargaría contra el contingente saqueador, mientras el rey Medo y el resto de los hombres quedaría frente a el grueso de la caballería enemiga pero sin moverse, para por un lado, obligarlos a mantener posiciones y así no poder salir en apoyo de sus compañeros, y por otro lado, esperar de esa manera el arribo del resto de las fuerzas medas. Admirado por la inteligencia del joven persa, Astiages envía a su hijo Ciaxares a ejecutar el plan con sus hombres, a los que se suma Ciro quien rápidamente se destaca en la acción (aunque con cierto riesgo dada su inexperiencia) cortando la retirada de los saqueadores, quienes corrían buscando protección luego de haber abandonado el botín al advertir que eran atacados. Lo ocurrido a continuación, prefiero citarlo y que nos la cuente el mismo Jenofonte:
"Los enemigos (el ejército de apoyo), una vez que vieron a los suyos en apuros (los saqueadores), iniciaron un avance en masa, convencidos de que los contrarios cesarían en su acoso cuando vieran que ellos iban hacia delante. 22 Pero Ciro no aflojaba en absoluto, sino que transportado de alegría, llamando a su tío, se dedicaba a perseguir y a hacer difícil la huida a los enemigos, cerrándosela; Ciaxares realmente iba tras el quizá también por vergüenza ante su padre; los demás, igualmente, seguían, mas animosos en la persecución que de costumbre, ante una situación así, incluso los que no eran muy esforzados en la lucha contra los enemigos. Pero Astiages, cuando vio que los suyos se habían lanzado a una persecución alocada, y que los enemigos iban a su encuentro en formación cerrada (aquí vemos que la infantería enemiga avanzo), teniendo miedo por su hijo y por Ciro, no sea que les pasase algo al lanzarse desordenadamente contra unos enemigos bien parapetados (interesante referencia sobre la infantería enemiga), se dirigió enseguida con sus tropas contra los enemigos. 23 Los enemigos, por su parte, cuando vieron que los medos se habían puesto en movimiento, hicieron alto, blandiendo unos sus lanzas (Jenofonte las denomina como “paltas”: παλτα), y otros tensando sus arcos, convencidos de que, una vez llegaran al alcance de sus disparos los enemigos se pararían como acostumbraban a hacer la mayoría de las veces (sic): en efecto, lo habitual era avanzar solo hasta el momento en que una y otra formación estaban muy próximas, y frecuentemente continuaban hostigándose hasta el atardecer.Sin embargo, cuando vieron que los suyos eran llevados en desbandada sobre sus propias filas por Ciro y los suyos, que cargaban contra ellos, y que Astiages con la caballería estaba ya a tiro de arco se dan media vuelta y huyen. Los medos, persiguiéndoles de cerca con ímpetu, capturaban a muchos. Y a los que alcanzaban les herían, tanto a caballos como a hombres, y a los que caían, los mataban (los rimeros alcanzados fueron los de caballería); y no pararon hasta no estar ante la infantería de los asirios. Allí temiendo que una tropa mas numerosa les tendiese una emboscada, se detuvieron." Jenofonte, Ciropedia: 1, 4, 21 – 22 – 23.
Resumiendo, ante el ataque de caballería de Ciro y Ciaxares, los enemigos se mueven "en formación cerrada", Astiages temeroso de un choque entre la infantería enemiga "bien parapetada" interviene avanzando el también. Al ver esto los babilonios detienen su marcha, blandiendo sus lanzas y tensando sus arcos esperan el característico y prolongado intercambio de proyectiles, situación que finalmente no ocurre. Los primeros en huir son los de caballería quienes padecen la persecución y son masacrados. Pero los medos al llegar frente a la "numerosa" infantería enemiga, deciden detener su ataque. Es claro que la formación enemiga es lo suficientemente fuerte como para detener una carga de caballería. Hay que tener en cuenta que los medos no contaban con infantería en esa ocasión, aparentemente porque no había llegado al sitio aun, por lo que no tenían fuerza capaz de oponerse a la infantería enemiga.

Guerreros asirios en el siglo VII aC.
Situación semejante se ve descrita mas adelante, con un Ciro ya en campaña de conquista. Reunidos los ejércitos persa y medo, consulta Ciro a Ciaxares por el modo de lucha de los enemigos, a saber: Creso de Lidia, Artacamas de Frigia, Aribeo de Capadocia, Aragbo el árabe, a quienes también se les unirían los Asirios (Libro II, 1, 5), y el propio ejercito Medo. Ocurriendo el siguiente dialogo donde queda explicito, otra vez, el modo de lucha “oriental” mas inclinado a prolongados combates a distancia, en una combinación de lanceros (¿portadores de escudo?) y arqueros. :
“Casi de todos es el mismo, dijo Ciaxares (refiriéndose al modo de lucha), pues sus soldados son arqueros y lanceros, como los nuestros”. “Sin duda entonces, dijo Ciro, no hay mas remedio que combatir de lejos, si las armas son de este tipo”. “Efectivamente, no hay mas remedio, respondió Ciaxares”. “En estas circunstancias, claramente la victoria es del grupo mas numeroso: pues la tropa mas pequeña seria alcanzada y destruida mucho mas aprisa por la mas numerosa”, dijo Ciro.”Si, es así, Ciro ¿que solución mejor se podría encontrar....? Jenofonte, Ciropedia: 2, 1, 5 – 12.
La solución planteada por Ciro fue dotar a sus persas, menos numerosos, de armaduras y armas para la lucha cuerpo a cuerpo, como espadas cortas y hachas de guerra (de dos filos), además de la misma armadura corporal que las tropas de elite[v] y de un escudo grande de mimbre. Esta claro que la idea de Ciro, o mejor dicho la de Jenofonte, es obligar al enemigo a un combate cerrado y cercano, evitando el desgaste de un combate a distancia, utilizando una tropa mejor preparada y mejor armada para este fin. La batalla finalmente se resolvería tal cual lo imagino Ciro:
“De los asirios, los que iban a combatir en primera fila desde los carros, cuando el grueso del ejército persa estaba ya muy cerca para atacar, se subieron a los carros y regresaron a donde estaba el grueso del se ejército. Sus arqueros, lanceros y honderos dispararon sus armas mucho antes de que pudieran dar en el blanco.” Los persas cargan a la carrera contra sus enemigos, y estos “ya no podían resistir la embestida, y, dándose vuelta, huyeron hacia la fortificación(el campamento asirio, donde prosiguió la lucha).”Jenofonte, Ciropedia: 3, 3, 60 – 70.
Como en el primer combate de Ciro, los enemigos acostumbrados a otro tipo de lucha, incapaces de oponerse al tipo de combate que los obligaban los persas, no encuentran mejor solución que la huida en masa. Es así como, en un relato que recuerda mucho a la victoriosa carga de los griegos en Cunaxa, Jenofonte, parece poner en boca de Ciro, las ventajas de la especialización en armas, así como de las ventajas del combate cerrado con tropas pesadamente armadas.Sin embargo, lo más interesante para este trabajo, sigue siendo la actitud táctica de los ejércitos Asirio-Babilónicos en combate.
El modelo táctico Mesopotámico.
Sin quererlo, Jenofonte, en su afán de resaltar la figura de Ciro, y de paso, machacar sobre las ventajas de un tipo de infantería sobre otro, nos ofrece los datos que nos faltaban para comprender un poco mas sobre los ejércitos mesopotámicos. Con estos datos, los relieves asirios de Nínive cobran otro valor. Es posible recrear un modelo táctico mesopotámico, en el que el rol de los diferentes tipos de infantería toman el sitio que le corresponde en batalla. Importante será en este ítem, descubrir cuanto hay de aportación o invención por parte de Jenofonte en las acciones antes descritas y cuanto de una posible realidad táctica transcripta y "filtrada" por el historiador griego. Los extractos citados de la obra, tienen a mí entender, dos puntos importantes a destacar. El primero es el referido a los "planteos o ideas tácticas" de ambos contendientes en cada uno de los combates descritos, y el segundo punto, el referente al "comportamiento táctico" de los mismos al momento de combatir.
No hay dudas para mí que los planteos tácticos, la disposición de las fuerzas en cada circunstancia, se las debemos exclusivamente a Jenofonte. Y no es mi intención restarle capacidad a los asirio-babilónico o medo-persas, después de todo los planteos son bastante básicos para ejércitos medianamente organizados, por el contrario, dichas disposiciones no difieren mucho a las que Jenofonte nos pueda relatar en otra de sus obras para situaciones similares. Ahora bien, el segundo punto, el del "comportamiento táctico", tiene más aristas que atender.

Relieve con tropas asirias de infanteria, durante el reinado de Assurbanipal. Ninive.
Es notoria la insistencia de Jenofonte en dejar en claro la costumbre aparentemente oriental de disponerse un ejercito frente al otro, y hostigarse mediante la descarga de proyectiles de todo tipo (piedras, flechas, venablos, etc.), pero con preferencia o abundancia de arqueros, y durante prolongados periodos de tiempo. Viene al caso comentar que en Herodoto existe una referencia similar a este modo de hacer la guerra en los pueblos orientales. El caso es interesante porque incluye al mismísimo Ciro, sin embargo el rival no son los Babilónicos, sino los Masagetas, y dice así: “Según mis noticias, los dos ejércitos empezaron a pelear con sus arcos a cierta distancia; pero consumidas las flechas, vinieron luego a las manos y se acometieron vigorosamente con sus lanzas y espadas.” Herodoto: I, 214[vi].
A dicho modo de lucha Jenofonte lo ve en inferioridad de condiciones al momento de enfrentar a una infantería preparada para el combate cuerpo a cuerpo, sin embargo lo describe suficientemente fuerte como para hacer vacilar a la caballería medo-persa en su intención de cargar directamente contra la infantería asirio-babilónica, tal como ocurre en el primer relato. Evidentemente la ruptura de la formación rival, estará a cargo de los carros de guerra principalmente. Y por que no también darle crédito a la afirmación que Jenofonte pone en boca de Ciro, cuando este discutía con Ciaxares sobre los modos de combatir del enemigo, y que sostenía que un ejercito mas numeroso podía poner fuera de combate a otro menos numeroso solo con una intensa lluvia proyectiles, siempre y cuando el rival estuviera dentro de su rango de tiro. Lo que nos da una idea de cuan intenso, demoledor y preciso podía ser tal descarga de proyectiles.
En cuanto a un posible orden de batalla, las repetidas referencias de Jenofonte sobre como los Asirios (o mejor dicho Neobabilonicos) al adoptar actitud de combate, "blanden sus lanzas y tensan sus arcos", y que esta formacion es "fuerte" frente a una caballeria, nos permite deducir entonces que a una primer linea de lanceros portadores de grandes escudos (unica manera de suponer que una infanteria tiene ciertas garantias contra la caballeria), le seguiran sucesivos rangos de arqueros y honderos, formando el principal cuerpo del ejercito. La caballería por las características de la misma en aquel entonces (mayormente ligera), adoptara mejor el rol de protección de flanco, acoso del enemigo ya sea por flanco o retaguardia, y, sobre todo, la persecución de los que huyen desordenadamente. Es imposible entonces, evitar relacionar este tipo formacion con los conocidos sparabara persas, por lo que la relacion antes mencionada, entre los ejercitos medo-persas y los asirio-babilonicos, como una evolucion de los primeros sobre los segundos, queda totalmente confirmada.

Carro Asiro del siglo VII aC.
La representación de la aplastante victoria de Assurbanipal, sobre el elamita Teumann en el Río Ulai (665 a C.), pareciera confirmar estas deducciones. En los relieves puede verse a honderos y arqueros disparar sus mortales proyectiles, en intensas descargas, por sobre la cabeza de lanceros portadores de escudo que los protegerán de los proyectiles enemigos (y por que no, de las cargas de caballería si el enemigo hubiera contado con este arma), además de ir rematando a los rivales caídos cuando el ejercito asirio avanza. Un segundo tipo de lancero, pero con un pequeño escudo redondo (que Jenofonte podría llamar “peltasta”), se lanzaría sobre el enemigo ya en retirada. Los elamitas, apenas parecen contar con arqueros como tropa principal, de este modo no se encuentran en condiciones de enfrentar a una infantería como la asiria (de ahí la inteligente solución que Jenofonte pone en boca de Ciro), imposibilitados en el combate cercano. Rotos y en retirada, los elamitas son perseguidos por los asirios, cuya caballería armada de “lanza de caballería”, similar a la “palta” o el “kamax” griego[vii], hace estragos en las filas enemigas. Los elamitas son de este modo arrollados y arrojados al río Ulai por un ejército asirio imparable.

Relieve de la Batalla del Rio Ulai, 665 a.C. Palacio de Ninive.
La efectividad de este tipo de táctica, es notoria sobre todo contra fuerzas de similares características, pero en situaciones “fuera de libreto” con infanterías decididas y bien armadas para el combate cercano, las flaquezas de este sistema se revelan[x]. Es llamativo el hincapié que hace Jenofonte en el rechazo de los asirio-babilónicos al combate cerrado que las fuerzas de Ciro parecen plantearles, situación para la que parecen estar mal predispuestos, sea por mal armados, mal entrenados o preparados para tal tipo de combate, o porque directamente era una situación que ellos esperaban se diera en otras circunstancias, es decir, cuando el enemigo rompía su formación y emprendía la huida y los tenia a ellos (los asirios) como victoriosos perseguidores.
Como sea, este modelo de ejército asirio-babilónico será ampliamente copiado, y adoptado incluso por medos y persas, aunque seguramente perfeccionado o adaptado. Y no será hasta el enfrentamiento con los griegos de las colonias de Asia Menor o durante las Guerras Medicas que los persas se verán forzados a cambiar o evolucionar tanto en sus tácticas como es su armamento, sea para la infantería como en la caballería para poder hacer frente a una nueva realidad, planteada por las falanges griegas. Aunque para el estudio de este momento evolutivo, otras serán las obras de Jenofonte que deberemos abordar, en este caso las mismas serán: Las campañas de “Agesilao” y “Las Helénicas”.
Autor: marvel77
Fuentes:
Jenofonte, Ciropedia.
Herodoto, Los Nueve Libros de Historia. Libro I, logo 2 y 3 (Ciro).
Ediciones Osprey, Elite Series Nº 039, The Ancient Assyrians.
Ediciones Osprey, Essential Histories Nº 67, Ancient Israel at War 853-586 BC
[i]Un hermoso ejemplo de relato bélico antiguo, es sin dudas el que nos ofrece la particular visión de Ramses II sobre la batalla de Kadesh, en el "Poema de Pentaur" y el "Boletín de Guerra".
[ii]Traductora y Profesora Titular de Filología Griega en la Universidad Autónoma de Barcelona.
[iii]Es común tanto en Jenofonte como en otros griegos referirse a los Neo-babilónicos simplemente como Asirios.
[iv] Ci, 1, 4, 19: "Pero hijo, ¿No ves que el grueso de la caballería esta parapetado en orden de batalla? Si nosotros avanzamos contra ellos (los saqueadores) nos cortaran la retirada y el grueso de nuestras fuerzas aun no esta aquí"
[v]Jenofonte llama a estos homótimos, o “los semejantes en honor”. Tropas de elite persas que le habían sido asignadas a Ciro, y que ascendían a un número de mil hombres de armadura completa.
[vi]Lamentablemente, en cuanto a la campaña de Ciro en Mesopotamia, el padre de la historia apenas menciona la existencia de una batalla que tuvo por victoria al ejército persa, sin mayores detalles (Herodoto: I, 189 - 190).
[vii]Ambos tipos de lanza de caballería tienen similares características. Las diferentes representaciones asirias, muestran a los jinetes en el empleo de una lanza de una mano, en una actitud muy similar a las representaciones persas (paltas) como las griegas (kamax) del siglo V a. C. Las mismas estarían especialmente diseñadas para usarse contra la infantería. Aunque en el caso griego parecen algo mayores en longitud, y los persas parecen llevar siempre dos paltas, con el doble fin de utilizarse como jabalinas o como arma de acometida.
[viii] Recordemos que fue participe de la batalla de Cunaxa y lidero la posterior retirada de los Diez Mil
[ix] Herodoto (I,103): "A Fraortes sucedió en el imperio Ciaxares, su hijo, y nieto de Dejoces; de quien se dice que fue un príncipe mucho más valiente que sus progenitores. Él fue el primero que dividió a los asiáticos en provincias, y el primero que introdujo el orden y la separación en su milicia, disponiendo que se formasen cuerpos de caballería, de lanceros y de los que pelean con saetas (arqueros), pues antes todos ellos iban al combate mezclados y en confusión. Él fue también el que dio contra los lidios aquella batalla memorable en que se convirtió el día en noche durante la acción, y el que unió a sus dominios toda la parte de Asia que está más allá del río Halis. Queriendo vengar la muerte de su padre, y arruinar la ciudad de Nino, reunió todas las tropas de su Imperio y marchó contra los asirios, a quienes venció en batalla campal; pero cuando se hallaba sitiando la ciudad vino sobre él un grande ejército de escitas, mandados por su rey, Madyes, hijo de Protóthiso, los cuales habiendo echado de Europa a los Cimmerios y persiguiéndolos en su fuga, se entraron por el Asia y vinieron a dar en la región de los medos."
[x] Aun asi, eran capaces de oponer alguna resitencia mientras los "portadores de escuro" se mantuvieran en posicion, como puede leerse en las siguientes citas de Herodoto:
Batalla de Platea (Herodoto: 9,62): "Entretanto que invocaba Pausanias el auxilio de la diosa, los primeros de todos en dirigirse contra los bárbaros son los soldados de Tegea, y acabada la súplica de Pausanias, empiezan luego a ser de buen agüero las víctimas de los lacedemonios. Un momento después embisten éstos corriendo contra los persas, que les aguardan a pie firme dejando sus ballestas. Peleábase al principio cerca del parapeto de los escudos atrincherados; pero rota luego, y pisada esta barrera, ármase luego en las cercanías del templo de Céres el más vivo y porfiado combate del mundo, en que no sólo se llegó al arma corta, sino también al ímpetu inmediato y choque de los escudos. Los bárbaros, con un coraje y valor igual al de los lacedemonios, agarrando las lanzas del enemigo las rompían con las manos; pero tenían la desventaja de combatir a cuerpo descubierto, de que les faltaba la disciplina, de no tener experiencia de aquella pelea, y de no ser semejantes a sus enemigos en la destreza y manejo de las armas: así que, por mas que acometían animosos, ora cada cuál por sí, ora unidos en pelotones de diez y de más hombres, como iban mal armados, quedaban maltrechos y traspasados con las picas, y caían a los pies de los espartanos."
Batalla de Micala (Herodoto: 9): "Iban, pues, los atenienses avanzando por la playa y por la llanura vecina, con los aliados que se habían formado a su lado, componiendo como la mitad de la tropa; y los lacedemonios con las demás tropas ordenadas en el suyo caminaban por unos pasos ásperos y montañosos. En tanto que venían éstos dando la vuelta, ya el cuerpo de los atenienses en su ala había cerrado con el enemigo. Los persas, defendiéndose con ardor mientras duró en pie el parapeto de sus gerreros (sparabara), en nada llevaban la peor parte del combate; pero después que el ala de los atenienses y de los aliados unidos, exhortándose unos a otros para hacer suya la victoria sin dejarla a los lacedemonios, redobló el ataque con nuevo brío y esfuerzo, empezó luego a mudar de semblante la acción, rompiendo con ímpetu el parapeto, y dejándose caer escuadronados y unidos sobre los persas, quienes recibiéndolos a pie firme y haciendo por bastante tiempo una vigorosa resistencia, se refugiaron al cabo a sus trincheras. Viéndolos huir, los atenienses, los corintios, los sicionios y los trecenios, pues estas eran las tropas reunidas en aquella ala, cada cual por su orden, cargándoles de cerca en la huida, lograron entrar con ellos dentro de sus reales. Al ver los bárbaros forzado su campo, no se acordaron ya de hacer más resistencia, y se entregaron a la fuga, exceptuados los persas propios, quienes, bien que reducidos a un pequeño número, resistían valerosamente a los griegos, por más que no cesasen éstos de subir por las trincheras. Dos generales persas hubieron de salvar la vida huyendo, y dos la perdieron allí peleando: huyeron los comandantes de las tropas marinas Artaintes e Itamitres; murieron con las armas en la mano Mardontes y Tigranes, que era general del ejército de tierra."
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Genial, Marvel, aunque vayas poco a poco, no dejes de menear estos temas.
Precisamente, sobre el artículo del ejército asirio en la revista, me tuve que devanar los sesos, porque las ilustraciones de Osprey son geniales, pero con derechos de autor. Para MHM necesito imágenes libres, así que busqué y encontré grabados antiguos coloreados, menos espectaculares, pero también ilustrativos.
Mi siguiente reto fue localizar los relieves antiguos en los que se basaban estas ilustraciones. Aquí me encontré con el problema de que las diferentes unidades no eran idénticas a lo largo del tiempo, y estamos hablando de un período bastante dilatado, ¿verdad? Es más, Jenofonte se refiere lógicamente a las características de las tropas que él pudo observar en los ejércitos persas, y que averiguó que provenían de los asirios, ¿es algo así?
La pucha!! lei varias veces el trabajo antes de subirlo, y aun asi se me colaron dos errores!! luego los corrijo.
Manolillo!! me encanto como ilustraste el trabajo de eljoines, que era un trabajo "en general" sobre el ejercito asirio, asi que no veo inconvenientes en poner un relieve mas antiguo que otro, siempre y cuando se aclare obviamente. Lo que a mi me intrigo era si existia algun registro escrito que no sea la tipica inscripcion propagandistica al estilo de: "el imbatible rey asirio tal" "que derroto los ejercitos de los paises tales y cuales" "encadeno sus hombres, derribo sus muros, cego sus campos" etcetcetc... Y entonces recorde que en la Ciropedia de Jenofonte, si bien no se trata de los asirios propiamente dichos, pues se trata de los babilonios, de alguna manera se hace referencia al sistema militar mesopotamico.
Y no me olvido de las cronicas de Nabonido, pero no son tan explícitas.
Ahora bien, lo que estoy preparando como ilustracion (aun esta muy verde) no es nada del otro mundo, quiero tomar el relieve de la batalla del Río Ulai (sigo pensando que es lo mejor que existe para poder tener un panorama completo de un ejercito mesopotamico) e identificar los momentos de la batalla (lo mas que pueda), identificar los roles de cada tipo de tropa, etc... a que sale.
Volviendo al tema de la "continuidad" de lo asirio en los imperios posteriores, hay mucha tela para cortar. No se si es un tema para debatirlo aqui o en otro hilo (si quieren lo trasladamos). Pero es muy ineresante, yo no tengo dudas de tal continuidad, lo cierto es que la caida de Asiria no significa para nada la caida de un "sistema" ya probado y funcionando, y mucho menos la desaparicion de un pueblo, como generalmente se cree (que los asirios se esfumaron literalmente).
Tengo un escrito de Simo Parpola (Profesor de Asiriologia de la Universidad de Helsinki) tal vez el hombre que mas sepa de la cultura asiria en el mundo, a ver que les parece:
Los Asirios despues de Asiria: En el año 612 antes de Cristo, y tras una prolongada guerra civil, dos antiguos vasallos de los asirios, babilonios y medos, conquistaron y destruyeron Nínive, la capital del imperio neo-asirio. Esa gran ciudad desapareció bajo las llamas y nunca recuperó su antiguo estatus. Tres años más tarde, esos mismos rebeldes arrasaron la metrópolis occidental asiria, Harran, rompiendo las últimas defensas del último de sus reyes, Assuruballit II. Este hecho selló el destino del imperio asirio y marcó el punto a partir del cual se suele hacer terminar la historia asiria en los libros oficiales.¿Qué le ocurrió a ese pueblo tras la caída de su último imperio? La pregunta es difícil de responder por dos razones. Primero y principalmente, porque el asunto apenas ha sido abordado por los asiriólogos. La mayoría de ellos dan tácitamente por buena la idea de que fueron más o menos borrados del mapa, tal y como sugirió en 1925 Sidney Smith: «La desaparición del pueblo asirio permanecerá siempre como un fenónemo único y llamativo de la historia antigua. Otros reinos e imperios similares desaparecieron igualmente, pero sus gentes sobrevivieron... Ninguna otra tierra parece haber sido tan completamente saqueada como lo fue Asiria». En segundo lugar, y en contraste con la abundante información que poseemos sobre el periodo imperial asirio, los conocimientos existentes acerca de lo que ocurrió tras su caída son insuficientes y dispersos. La casi total falta de información acerca de la Asiria post-imperial vendría a apoyar la idea de que el pueblo derrotado fue víctima de un genocidio, al que, por otro lado, se refieren antiguos testimonios. Cuando el historiador griego Jenofonte atravesó la antigua patria asiria, doscientos años después de la caída de Nínive, y visitó dos de las grandes ciudades asirias, sólo encontró ruinas. Poco pudo el heleno averiguar a partir de los testimonios de los campesinos que vivían en sus aledaños. El territorio donde yacían esas ciudades desiertas pertenecía a los medos por aquel entonces y los griegos dieron por hecho que sus antiguos habitantes eran también, por tanto, medos. Hoy está del todo claro que los asirios no fueron sistemática y completamente masacrados. Es cierto que algunas de sus grandes ciudades fueron enteramente destruidas y saqueadas (así lo han confirmado los arqueólogos). Es cierto, también, que parte de su pueblo fue deportado y que, muy probablemente, toda su aristocracia fue pasada por las armas. Sin embargo, Asiria era un país vasto y densamente poblado, y fuera de los pocos centros urbanos destruidos, la vida continuó normalmente. Esta afirmación está probada por un archivo post-imperial de la capital provincial asiria Dur-Katlimmu, situada junto al río Jabur, recientemente descubierto, en el que se han hallado documentos comerciales tallados en cuneiforme asirio diez años después de la caída de Nínive. Aparte del hecho de que estos documentos están fechados de acuerdo a los años de reinado de un monarca babilonio, Nebuchadnezzar II, no hay nada ni en su formulación ni en su apariencia externa que sugiera que no fueron escritos bajo el imperio asirio. Otro pequeño archivo descubierto en Assur, cincelado en una variedad de cuneiforme desconocida previamente, prueba que los joyeros asirios todavía trabajaban en la ciudad después de la caída del imperio, si bien, en este caso, bajo las órdenes de los medos.
Además, más de cien personas con nombres claramente asirios han sido recientemente identificadas en documentos de muchos yacimientos babilonios datados entre el 625 y el 404 antes de Cristo, e indudablemente, otros muchos aguardan a ser identificados en futuros hallazgos. No sabemos bien, es cierto, si esos asirios que sobrevivieron al hundimiento de su imperio eran deportados o inmigrantes cuyas familias se habían asentado en Babilonia antes de la caída de Nínive. En cualquier caso, eso prueba inequívocamente la supervivencia de muchos de ellos tras el hundimiento de su último imperio y la continuidad de la identidad, religión y cultura asiria. Buena parte de esos nombres hallados en los documentos contienen el divino nombre Assur. Algunos, además, ocuparon elevadas posiciones sociales. Así, por ejemplo, sabemos que un tal Pan-Assur-Lumur fue el secretario de la princesa Cambises durante el reinado del persa Ciro II, en el año 530 antes de Cristo. Nombres asirios fueron también encontrados en textos griegos y arameos más tardíos desde Assur a Hatra, Dura-Europus o Palmira, y continuaron siendo atestiguados hasta el comienzo del periodo sasánida. Estos nombres son reconocibles por las divinidades asirias a las que aluden, claro que si anteriormente los nombres eran predominantemente acadios, ahora son exclusivamente arameos. El que en estos textos se utilice tanto el lenguaje como el alfabeto arameo demuestra que estos asirios de tiempos más tardíos ya no usaban el acadio como lengua materna. En todos los otros aspectos, no obstante, continuaban con las tradiciones del periodo imperial. Los dioses Assur, Sherua, Ishtar, Nanava, Bel, Nabu y Nergal continuaron siendo adorados en Assur, al menos hasta el comienzo del siglo III después de Cristo; el calendario de los cultos locales era también el del periodo imperial; el templo de Assur fue restaurado en el segundo siglo de nuestra era y las estelas de los gobernantes locales se parecen a las de los reyes asirios del periodo imperial. Es también oportuno llamar la atención acerca del hecho de que muchos de los nombres arameos que aparecen en las inscripciones post-imperiales de Assur están ya presentes en textos del mismo lugar ochocientos años más antiguos.
Assur no fue la única ciudad donde la religión asiria y sus cultos sobrevivieron a la caída del imperio. El templo de Sin, el gran dios de la luna de Harrán, fue restaurado por el rey babilonio Nabónido a mediados del siglo VI antes de Cristo, y el rey persa Ciro asegura haber devuelto una imagen de Ishtar a su templo original de Nínive. Otras fuentes clásicas atestiguan la continuidad de cultos asirios en otras ciudades sirias hasta la antigüedad tardía. En Harrán, los cultos de Sin, Nikkal, Bel, Nabu, Tammuz y otros dioses asirios sobrevivieron hasta el siglo décimo después de Cristo y todavía son citados en fuentes musulmanas. Sacerdotes típicamente asirios con su característico sombrero cónico largo y sus túnicas aparecen pintados en bastantes monumentos greco-romanos del norte de Siria y el Este de Anatolia.
Sabemos poco del estatus político de Asiria en las décadas que siguieron a su caída, pero parece que la parte occidental del imperio, hasta el Tigris, cayó en manos de los babilonios, mientras que la oriental, al otro lado del Tigris, Assur incluido, quedó bajo gobierno medo. Bajo el imperio aqueménida, las áreas occidentales anexionadas a Babilonia formaron una satrapía llamada Athura, un préstamo lingüístico, tomado del término arameo Athur, que significa Asiria, mientras que el corazón de Asiria, Assur, continuaría incorporado a la satrapía de Mada (vieja designación persa de la Media). Ambas satrapías pagaban anualmente un tributo y contribuían con hombres a las campañas militares y a la construcción de edificios para los reyes persas. Soldados asirios participaron en la expedición de Jerjes contra los griegos, en el año 480 antes de Cristo, de acuerdo a Herotodo, y asirios procedentes de ambas satrapías, Mada y Athura, participaron en la construcción del palacio de Darío en Susa, entre los años 500 y 490 antes de Cristo. Fueron los asirios medos quienes llevaron a cabo los trabajos de orfebrería y vidriería, mientras que los de Athura proporcionaron desde el Líbano la madera del palacio. En la versión babilonia de la inscripción persa, el nombre Athura es en este punto traducido como Eber Nari, “Tierra al lado del río (Éufrates)”. Esto demuestra que los habitantes de la mitad occidental, originalmente arameos, eran ya en esa época claramente identificados con Asiria propiamente dicha, un asunto importante sobre el que después volveremos.
En vista de lo dicho vemos que, en tiempos de los aqueménidas, Asiria, aunque dividida en dos, había resurgido como una entidad política de considerable poder militar y económico. En el 520 antes de Cristo, tanto los habitantes de Athura como de Mada se unieron y protagonizaron una revuelta contra Dario. De ese modo, intentaban recobrar su independencia. La rebelión fracasó, pero en cierto sentido, el imperio asirio se había reestablecido nuevamente desde tiempo antes. De hecho, nunca fue destruido, tan sólo cambió de propietario. Primero, fue a parar a manos de medas y babilonios, y posteriormente, a la de los persas. Historiadores griegos de la época y más tardíos no hicieron de hecho grandes distinciones entre el Imperio Asirio y sus sucesores. A sus ojos, la monarquía o hegemonía universal que habían sostenido los asirios había sido simplemente tomada o usurpada por otras naciones. Por ejemplo, Ctesis de Cnidus escribe: «Fue bajo Sardanapalo cuando la hegemonía asiria sobre el imperio cayó en manos de lo medos, después de haber durado más de treinta siglos». El rey babilonio Nabónido, que reinó sesenta años después de la caída de Nínive, y en realidad originario de una ciudad asiria, Harrán, se refirió a Asurbanipal y Esarhadoon como sus antepasados reales. Su predecesor, Nebuchadnezzar y los reyes persas Ciro y Artajerjes están igualmente referidos a los reyes de Asiria tanto en la tradición griega como en la bíblica. Estrabón, escribiendo en los tiempos del nacimiento de Cristo, nos dice que las costumbres de los persas eran «como las de los asirios» y llama Babilonia a una metrópolis de Asiria (la cual, de hecho, había sido también completamente destruida y reconstruida por los asirios a comienzos del siglo séptimo antes de Cristo). De acuerdo a la visión que de ellos había en la antigüedad, los reinos babilonios y medas y el imperio persa deberían ser vistos como las versiones sucesivas de la misma estructura de poder multinacional. O, en otras palabras, el imperio se hundió y renació cada cierto tiempo bajo un nuevo liderazgo, con el poder político saltando de una nación a otra. Ciertamente, el Estado sufrió modificaciones tras cada uno de esos relevos políticos, pero dichos cambios pueden considerarse en cierta forma como cosméticos. De todos es sabido, por ejemplo, que el lenguaje de las élites gobernantes mudó inicialmente del asirio al babilonio y luego al meda, el persa y el griego. Es igualmente conocido que todos los conquistadores mantuvieron su vestimenta tradicional, sus costumbres nacionales y su propia religión (Assur fue reemplazado de su puesto de primer dios imperial en beneficio del babilonio Marduk y, posteriormente, del iranio Ahura Mazda y del griego Zeus, entre otros). En su conjunto, sin embargo, las viejas estructuras del imperio prevalecieron y, a largo plazo, se impusieron. De hecho, la escritura cuneiforme (ahora en sus formas babilonias, elamitas y persas antiguas) continuó siendo usada en las inscripciones monumentales y el arameo conservó el estatus de lengua imperial franca que había tenido bajo la etapa de dominación asiria. Además, los dioses de las nuevas élites fueron gradualmente asimilados a los de los asirios. La divinidad suprema de los persas, Ahura Mazda, era ahora representada por el disco alado de Assur mientras que la diosa irania Anahita adquirió las facciones de Ishtar y finalmente acabó siendo asimilada, a todos los efectos y casi plenamente, a ella. Lo mismo le ocurrió a Mitra, que acabó transformado en el equivalente iranio de los dioses asirios Nabu y Ninurta.
La lista podría ser mucho más larga. El calendario asirio y los nombres de los meses siguieron en uso en todo Oriente Próximo, hasta el día de hoy. Y lo mismo ocurrió con otras medidas imperiales; con el sistema de impuestos y de reclutamiento militar; con la ideología real en general y, más concretamente, con el simbolismo del arte imperial, la organización y las ceremonias de la corte o las prácticas diplomáticas...
La continuidad de la cultura imperial asiria fue ciertamente facilitada por el hecho de que tanto babilonios como medos habían estado durante siglos bajo yugo asirio, mientras que los persas, en tanto que antiguos vasallos de los elamitas y los medos, también habían estado sujetos a su influencia cultural. Ambos conquistadores de Asiria, el babilonio Nabopolassar y el medo Kyaxares, habían servido previamente como gobernadores asirios en sus respectivos países.
Ey marvel! ya era hora de que reañozaras uno de tus magnificos trabajos. En cuanto tenga tiempo, lo leeré con detenimiento y comentaré.
Un saludo.
¿reañozaras? paaaa... que palabrita, por estos lares no se escuchan cosas asi
gracias epa, espero esos comentarios
saludos
Jajaja, la RAE dice.
Aviso
La palabra reañozar no está en el Diccionario.
Creo que Epa quería decir "retozar"... ¡siempre pensando en lo único! 
Alguna vez leí de que los asirios eran muy cuidadosos con su arreglo personal,de tal manera de que gustaban acicalarse las barbas,pintarse las cejas y empolvarse la cara...semejantes cuidados de tocador contrastaban con su fiereza y brutalidad en los combates...(s.e.u.o.)
Por lo demas excelente articulo.
Saludos.
Jajaja, la RAE dice.
Aviso
La palabra reañozar no está en el Diccionario.
Creo que Epa quería decir "retozar"... ¡siempre pensando en lo único!
Jajajaja, a veces el subsconsciente me traiciona 
En realidad era un mensaje encriptado, pero veo que no entendeis de esas cosas...
(bah, en realidad coloqué mal la mano derecha en el teclado xD)
Bueno, voy a leer el artículo.
PD: ya uno no se puede ni equivocar oye! jaja
Agregue dos citas, la 8 y la 9, esta ultima con una cita de Herodoto en la que informa sobre la organizacion del ejercito Medo segun el sistema Asirio-babilonico. Luego pienso modificar algo del texto para que se entienda mejor la idea sobre el orden de batalla asirio.
saludos
PD: ¿y vos Epa? ¿estas reañozando algun escrito?
Es digno de ser estudiado en profundidad el tema Marvel, lo he leido, pero lo leeré con más atención.
La comparación o deriva asiria-persa, es lo que se busca, parece ser.
Espero también esa disposición asiria, nos ilustrará mucho.
Un saludo marvel, como siempre superior.
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Cuando ilustraba el articulo de Asiria para el ultimo numero de la revista, me preguntaba si existia la manera de saber algo mas sobre los ejércitos mesopotámicos, que no sea solo la interpretación de relieves de palacio. Ahi fue cuando recorde el libro de Jenofonte dedicado a Ciro y sus campañas, las cuales incluyen, obviamente, la conquista de la Mesopotamia con la derrota de los ejércitos Neo-Babilonicos, y me parecio una buena idea indagar un poco en aquel texto en busca de algun dato interesante.
El resulado es el texto que aqui les presento, espero les guste. Les advierto que estoy preparando unas ilustraciones basadas en el relieve de la batalla del Río Ulai que aun no termino.
Espero sus comentarios. Un saludo.
marvel...