Memnón de Rodas
Memnón de Rodas, fue un mercenario que perteneció a una terna de líderes mercenarios que brilló en Grecia en la segunda mitad del Siglo IV a. de C.; líderes como el mismo Memnón u otros como Cares, Mentor de Rodas (hermano mayor de Memnón), Agesilao, Caridemo, Pammenes y otros más, brillaron con luz propia aquellos años.
Memnón nació en la isla Rodas más o menos en el año 390 a.C., era hermano menor de Mentor, otro famoso jefe mercenario con el que combatió juntos unos cuantos años.
Ambos lucharon al servicio del sátrapa persa Artabazo, el cual gobernaba en la Frigia Helespóntica; en el año 363 a. de C., este sátrapa se rebela contra el rey Artajerjes II y los hermanos Memnón deciden ligar su suerte bajo las banderas de Artabazo.
Hasta el año 352 A. de C., la guerra dura variando entre los dos bandos sin decantarse hacia ningún bando en concreto, no obstante, aunque el líder de las operaciones del rey persa, Autofrádates intenta poner las cosas difíciles a Artabazo, este aprovecha para poner bajo sus manos un competente ejército reforzado por líderes mercenarios.
Hombres como los hermanos Memnón, Caridemo, Pammenes o Cares al mando de sus mercenarios o los contratados por el mismo Artabazo, ponen las cosas muy difíciles a Autofrádades en la zona de operaciones donde gobernaba Artabazo, Lidia, Frigia Helespóntica y Paflagonia.
Persia reacciona amenazando fulminantemente a Atenas con enviar su flota al Egeo, ya que buena parte de los mercenarios griegos de Artabazo eran de Atenas y su área circundante; con lo que el aviso es tajante, ¡tienen que retirar a los atenienses mercenarios de la guerra!.
Con este hecho la guerra parece que finalmente se inclina al bando persa, Autofrádades captura a Artabazo, con lo que la guerra parece que va a darse por finalizada.
Sin embargo, Autofrádates no cuenta con que los hermanos Memnón, que seguían fieles a Aztabazo (eran de la isla de Rodas, no de Atenas) se encargan de asumir el mando de las operaciones con gran resolución por su parte.
La resistencia de los dos rodios es tan fructífera, que los persas, hartos del eterno conflicto que parecía no tener fin deciden recurrir a la diplomacia, visto que la suerte de las armas no les es favorable.
Llegan a un acuerdo satisfactorio para ambas partes en conflicto, Artabazo será liberado poniendo fin a la guerra a cambio del compromiso de regresar de nuevo a la obediencia al rey persa Artajerjes III.

Hoplitas griegos
Sin embargo las cosas se enquistan un poco en la zona de mando de Artabazo, ya que un líder mercenario griego llamado Caridemo, otro de los líderes mercenarios griegos que disponía de un ejército privado, se puso al servicio de Mentor y Memnón en su lucha contra Autofrádates.
Sin embargo cuando llegó Caridemo y sus mercenarios a la zona de operaciones, juzgó que la causa de Artabazo le iba bastante mal, ¡había apostado por un caballo perdedor!, y se arrepintió pronto de haber abrazado una causa que parecía perdida, aunque lo había hecho por dinero.
Caridemo quiso aprovechar que Artabazo, todavía prisionero no podía hacer nada, decidió efectuar operaciones de saqueo por la zona circundante donde se hallaba para sacar un beneficio a una campaña que no prometía mucho.
¡Fue un error de cálculo!, la guerra entre Persia y Artabazo acabó y Caridemo se vio oblidado hacer frente a las fuerzas de Artabazo; tras haber saqueado las ciudades de Ecepsis, Cebrén e Ilión (Troya) se encontró con Artabazo ya libre, y en una difícil situación.
Caridemo se vio bloqueado por las fuerzas de Mentor y Memnón, saliendo tan solo del trance gracias a un acuerdo con los rodios quienes le permitieron retirarse a Tracia con el fin de terminar de una vez con la molesta presencia de sus fuerzas en la Troade, en donde los dos rodios disponían de extensas propiedades.
La paz entre Persia y Artabazo no duró mucho, esta se reanudará contra el rey persa, ya que no puede el ambicioso y poderoso sátrapa ser gobernado por alguien, aunque ese sea el hombre más poderoso del momento.
Pero Artabazo a tentado demasiado a la suerte, es derrotado por las fuerzas del rey persa y es obligado a partir al exilio marchando a la capital del reino de Macedonia, Pella, invitado por el rey Filipo II de Macedonia. Allí le seguirá fielmente Memnón, (su hermano Mentor toma otro rumbo).
El rey persa Artajerjes III, está luchando con todas sus fuerzas para intentar recobrar el díscolo país de Egipto, país que había sido suyo durante mucho tiempo (525- 404 a. de C.) pero que ahora no lo era gracias a que aprovechó para oportunidad de recuperar su independencia, gracias al enfrentamiento entre los hermanos, el rey persa Artajerjes II y Ciro “el joven”, el cual aspiraba a la corona que él creía como suya.
La guerra con la consiguiente batalla de Cunaxa y recuperarse, impidió a Artajerjes II recobrarse lo suficiente para devolver a Egipto al redil persa; posteriormente intentó recuperar el país, pero Egipto mostró una gran resolución en defender su patria del odiado invasor y Persia fracasó en todas las intentonas de recuperar Egipto.

Jinete persa
El rey persa que gobernaba ahora, Artajerjes III, decide tomarse la campaña de recuperar Egipto con una seriedad absoluta, decide movilizar unos medios poderosos para dicha campaña: primero recluta sin reparar en gastos el máximo número de mercenarios griegos que pueda al tiempo que se los resta a sus enemigos (Egipto también apreciaba a los mercenarios griegos, los cuales abundaban en las filas egipcias).
El rey persa, recluta a Mentor de Rodas, el cual milita en el bando Egipcio como mercenario, arrancando de los brazos egipcios a un valiosos soldado; el rey persa llega a un acuerdo con Mentor, el cual no olvida a su hermano y al persa Artabazo, al cual prestó grandes servicios en el pasado y al que guardaba grato recuerdo.
El acuerdo incluía la rehabilitación de Artabazo y su hermano Memnón, los cuales como sabemos, seguían exiliado en Pella sin posibilidad de retorno. Es el año 342, los hermanos Memnón vuelven así a la Frigia Helespóntica y proporcionan al rey una valiosa información acerca de la personalidad y planes de Filipo de Macedonia.
Mentor morirá en el año 340, siendo por entonces la persona más poderosa en el Asia Menor persa y gozando de la máxima confianza del rey persa, el cual a podido observar que Mentor era un hábil mercenario y gobernante.
Memnón se ve obligado a hacer frente a sus deberes familiares, casándose con su cuñada Barsine (la cual más tarde tras la muerte de Memnón, será la amante de Alejandro Magno) con la que parece que fue feliz, aportando el matrimonio dos hijos llamados Eteocles y cuatro años más tarde, Phraates.
Memnón permanecerá en la región persa de Asia Menor de la Troade, hasta el momento en que las fuerzas macedonias de Filipo II desembarcan en Asia como paso previo al gran plan que tenía en mente, ¡la invasión del imperio persa!.
En el año 336 a. de C. los generales macedonios Parmenión y Átalo, al frente un pequeño ejército de unos 10.000 hombres entre macedonios y mercenarios griegos, realizaron progresos en la Troade, pero en cuanto las fuerzas persas de las satrapías cercanas reorganizaron sus fuerzas, detuvieron la ofensiva macedonia y pasaron al contraataque.
¡Es más!, tuvieron que vérselas con Memnón de Rodas, el cual era por entonces un mercenario ya muy experimentado y a la par gozaba de la confianza (¡no total!) de los sátrapas que gobernaban en las regiones cercanas.

Isla de Rodas
Un claro ejemplo de la fama de astuto que tenía Memnón la podemos ver en los siguientes ejemplos:
Anécdotas recogidas por el historiador Frontino:
-Memnón el rodio, siendo superior en caballería y deseando atraer a las llanuras a un enemigo que se mantenía a cubierto en las colinas, mando a ciertos de sus soldados haciéndose pasar por desertores al campo del enemigo para decir que en el ejercito de Memnón había un espíritu de rebeldía, de enfrentamiento, y que en sus fuerzas las deserciones iban en aumento.
Para que el enemigo se creyese esa historia Memnón ordeno al mismo tiempo a pequeños grupos de soldados que se fortificasen aquí y allá a vista del enemigo, en la llanura, fuera del campamento principal, como si estuviesen desafectados.
El ejercito rival, en las colinas, salió dispuesto aprovecha la oportunidad que se le ofrecía de atacar a aquellos grupos de mercenarios fortificados y aislados en la llanura. Para cuando quisieron darse cuenta la caballería de Memnón al completo rodeo a los infelices atacantes.
Otro ejemplo:
Posiblemente se trate de la guerra contra los sátrapas rebeldes, últimos rescoldos del conflicto que enfrento a los sátrapas de Asia Menor contra el rey Artajerjes III.
-Memnón en un encuentro naval, disponiendo de una flota de 200 unidades, y deseando atraer a la batalla a un enemigo que debido a su inferioridad numérica no deseaba luchar, ordeno que solo los barcos de la vanguardia levantasen los palos prestos para izar las velas. Cuando el enemigo a la distancio contó el numero de estos palos y de esto dedujo erróneamente el numero de los navíos de Memnón, ofreció batalla al rodio.
Este último ejemplo no está claro cuando ocurrió, o fue en la guerra de Egipto contra los persas, o contra Chipre.
Memnón desplegó ante los macedonios toda su experiencia, y los macedonios empezaron a sufrir las consecuencias, en la región de Magnesia (del Sipilo) Memnón les derrotó con tan solo 4.000 de sus mercenarios, poniendo en fuga a los 10.000 griegos y macedonios que se les oponían.
Entre las pocas noticias que se tienen de esta etapa, se encuentra la de que Memnón se hizo con Éfeso gracias a la traición de parte de su oligarquía, instalando luego en el poder a un tirano.


Batalla del Granico 333 a. de C.
Poco más se sabe de este periodo, los macedonios poco a poco, han tenido que ir retrocediendo sobre la región del Helesponto acosados por los persas; los macedonios no conservan por aquel entonces más que poco más que unas cabezas de Puente en la Troade, pero lo suficiente para que más tarde Alejandro Magno (el cual heredó la empresa de su padre Filipo II, la de invadir Persia) pueda desembarcar sus tropas en el 334 a. de C.
Las fuerzas de Alejandro rondaban los 50.000 hombres entre las fuerzas desembarcadas y las que permanecían en Asia Menor, Alejandro se adentró en territorio persa; las fuerzas persas se organizaron para batallar contra las fuerzas de Alejandro, entablándose combate en las cercanías del río Granico.
Ambos ejércitos estaban apostados a ambos lados del río, si bien Alejandro Magno tomó la iniciativa pasando el río para enfrentarse a los persas; el cruce apenas fue obstaculizado por los persas, si bien los macedonios sufrieron algunas bajas.
El choque entre ambos ejércitos no comprometió la totalidad de las tropas macedonias, ya que apenas cruzó Alejandro el río, ya batalló con las fuerzas persas; el cruce de la totalidad de los macedonios requería bastante tiempo, por lo que cuando la batalla empezó, solo unos 12.000 macedonios estuvieron implicados en la batalla con los persas.
Los persas rondaban los 100.000 hombres, si bien unos 60.000 de ellos pertenecían a milicias de escaso valor combativo; las tropas de calidad estuvieron en primera línea, compuestas por 20.000 jinetes de caballería y los 20.000 mercenarios griegos al mando de Memnón de Rodas.
El cruce del río hizo que las caballerías de ambos bandos empezaran inmediatamente el choque, implicado a los jefes de ambos ejércitos que combatían en primera línea dando ejemplo; la lucha fue encarnizada por ambos bandos, desplegando un valor inusitado en la batalla.
Las tropas mercenarias griegas desde un promontorio alto pudieron ver el choque de ambas caballerías; Memnón no estaba contento con el despliegue ejercido en la batalla por el ejército persa, el tenía una estrategia mucho mejor, pero no contó la aprobación del mando persa.
Memnón había, tiempo antes de la batalla, participado en el consejo de guerra que se celebró entre los altos mandos persas sobre la estrategia a seguir en esta guerra; Memnón sabiamente sabía que un choque directo con un ejército como el macedonio, el cual era imbatible, no podía traer nada bueno las fuerzas persas.
Propuso debilitar las fuerzas macedonias ejerciendo la táctica de la “tierra quemada”, nada debía quedar en el campo que pudiera beneficiar al invasor; las cosechas se quemarían, los pueblos y ciudades por donde pasaran los macedonios quedarían arruinados y destrozados para que las tropas macedonias no pudieran abastecerse de víveres y pertrechos.

Rey persa Darío III
Alejandro había cruzado hacía Asia Menor prácticamente con lo puesto, con pocos pertrechos, dispuesto a vivir con lo que le daría en terreno; Memnón estaba dispuesto a negar dicho beneficio al invasor, de ahí la táctica de la tierra quemada.
Los mandos persas recibieron con horror la táctica expuesto por el sólido estratega; los mandos persas tenían las haciendas en la misma Troade, haciendas cuidadas y bellas que según Memnón, había que destruir; los persas rechazaron de plano tal idea y prefirieron entablar batalla con el invasor.
Los persas recelaban (aunque le respetaban) de Memnón por su condición de griego y mercenario; Alejandro Magno inteligentemente había aumentado los recelos persas al no tocar las posesiones que Memnón tenía en las cercanías, dando a entender que andaba en tratos con los macedonios; táctica que parece que en el fondo dio resultados.
La batalla hizo que los mandos persas al luchar en primera línea perecieran pronto en combate, ya que lucharon con gran pundonor en combate; el problema fue que tuvo un efecto pésimo en los jinetes persas, que faltos de sus altos mandos se desbandaron en plena batalla, retirándose apresuradamente de la batalla.
Memnón comprobó con horror que el apoyo de la caballería se había esfumado, con lo que habían quedado abandonados a su suerte; para colmo de males cuando los macedonios se retiraron, enfilaron directo para la fuerza mercenaria griega al servicio de los persas.
Memnón aprestó sus fuerzas para el combate, pero los macedonios que se le enfrentaban para su desgracia, eran la falange macedonia, ¡invencible en el choque!; la falange macedonia compuesta por 7.000 soldados en formación compacta, penetró en la formación mercenaria sin que los veteranos mercenarios pudieran hacer mucho.
Para colmo de males, la caballería macedonia compuesta por 5.000 jinetes liderados por Alejandro Magno atacó la retaguardia mercenaria, con lo que cerraron el lazo alrededor de los mercenarios griegos.
¡Fue una masacre!, aunque los mercenarios vendieron caras sus vidas, ocasionando bajas a los macedonios, aunque no tantas como las que sufrieron ellos; 15.000 de ellos perecieron, hasta que Alejandro, (que los odiaba porque habían decidido en su condición de griegos, luchar en el bando persa en vez de con él) decidió apiadarse de ellos cesando en la carnicería.

Soldado de caballería helenístico, 200 a.C.
2.000 de ellos fueron enviados cargados de cadenas a Macedonia para trabajar en labores agrícolas, ya que los reclutamientos macedonios para la expedición a Persia, había quitado mucha mano de obra agrícola macedonia; 1.000 mercenarios lograron escapar, concentrándose en la ciudad de Halicarnarso para la próxima batalla contra Alejandro.
Memnón logró salir vivo de la batalla y tuvo que acudir a presencia del rey persa, para rendir cuentas de su acción; Memnón sabiamente, logró convencer al rey persa de que él no había sido responsable de la estrategia a seguir en la batalla.
Convenció al rey de que su estrategia hubiera funcionado mejor; Darío III supo entender que tenía entre sus manos al hombre perfecto que lucharía resolutivamente contra Alejandro, por lo que le concedió plenos poderes en la estrategia a seguir en la guerra, de hecho acumuló tal poder, que se convirtió Memnón en el hombre más poderoso de Persia tras el rey.
Como prueba de fidelidad de Memnón hacia los persas, envió a Darío III para que los cuidase, lo más valioso para él, ¡su propia familia!.
Con las manos libres respecto a cómo maniobrar para la próxima campaña, Memnón eligió la estrategia a seguir; pero como hombre inteligente que era se congració con los altos mandos persas incluyéndolos en los consejos de guerra y teniendo en cuenta su opinión, ¡pero Memnón tuvo la última palabra sobre la estrategia a seguir!.
Tras la batalla del Granico, Alejandro disolvió la flota que acompañaba a su ejército, ya que era muy costosa de mantener y sus recursos monetarios tenían ciertos límites; con lo que las aguas del mar Egeo, quedaron a merced de la flota persa.
Alejandro Magno maniobró con sabiduría, enfilando la costa de Asia Menor, marchando al sur y tomando las ciudades costeras con la intención de que la flota persa no tuviera una base naval donde atracar sus naves; Ciudades como Éfeso, Mileto y algunas más fueron cayendo en manos de las fuerzas de Alejandro.
Los mercenarios griegos que guarnecían dichas ciudades marcharon al sur, concentrándose en la ciudad de Halicarnarso, con lo que dicha base naval persa contó cuando Alejandro se acercó a la ciudad, con una fuerza defensiva de fuerzas persas y mercenarios griegos, muy importante.
Memnón comprendió que la marcha de Alejandro se dirigía hacia Halicarnarso, con lo que decidió plantear batalla al rey macedonio en dicha ciudad, para lo cual la ciudad, ya de por si fortificada, fue reforzada y mejorada por Memnón, incluyendo escavar un profundo fosa alrededor de la ciudad.

Región de la Troade, al Noroeste del imperio persa
Alejandro tanteó las defensas de la ciudad, las cuales juzgó formidables, ¡le esperaba un arduo trabajo!; los prolegómenos del asedio demostraron que no sería fácil de tomar, las primeras intentonas de tomar la ciudad fracasaron.
Los intentos de tomar por asalto la ciudad junto con osadas salidas de los asediados contra Alejandro fueron acciones cotidianas; una salida en particular de 2.000 mercenarios griegos (capitaneados por los atenienses Efialtes y Trasíbulo) contra los macedonios, casi se saldó con un desastre para los macedonios.
La decisiva intervención de una unidad de veteranos (de avanzada edad) que militaban en el bando macedonio, y que ya no participaban en servicio activo (tuvo que apelar Alejandro en persona a dichos veteranos) fue decisiva para que los macedonios no se encontrasen con el agua al cuello.
Finalmente comprendió Memnón tras la infructuosa salida, que el asedio no daba ya más de sí y que la ciudad caería tarde o temprano, así que decidió evacuarla una noche dejando dos ciudades fortificadas de la ciudad guarnecidas por sus fuerzas, abandonando la ciudad. Memnón quemó sus arsenales militares y la gran torre de murallas de la ciudad; Alejandro había gastado un tiempo y dinero preciosos en este asedio.
El mercenario rodio tomó el mando de la flota persa, decidiendo realizar una nueva estrategia con la flota persa; había que negarle a Alejandro cualquier tipo de refuerzo, por lo que procedió con su flota a bloquear el mar Egeo, evitando que las naves macedonias enviaran tropas y suministros al rey macedonio.
El siguiente movimiento era tomar las islas importantes del mar Egeo cercanas a Macedonia, y también si la coyuntura se mostraba favorable, realizar un desembarco en la isla de Eubea, cerca de ciudad de Atenas; con ello esperaba que Alejandro desesperado, suspendiera la campaña en Persia y llevara tropas a Grecia.
Para la campaña de Memnón contó con el pleno apoyo financiero de su rey Darío III, el cual envió una cantidad de dinero enorme, con el que reclutar no menos de 8.000 nuevos mercenarios y aumentar la flota persa en torno a las 400 naves; con estos medios Memnón planearía el desembarco en Eubea y las operaciones en el mar Egeo contra las islas macedonias o afines a su causa.
Memnón empieza contactando con políticos griegos afines a la causa persa, como los espartanos, u otros susceptibles de ser sobornados; el mercenario rodio empieza tomando la importante isla de Chíos, la cual cae en sus manos a causa de una traición; el siguiente movimiento se dirige a la isla de Lesbos, tomando todas sus ciudades excepto la única ciudad que no se somete a sus postulados, ¡Mitilene!.

Infantería persa
La ciudad se sometida a un duro asedio encabezado personalmente por Memnón; entonces, cuando las cosas pintaban mal para los macedonios, inexplicablemente, Memnón muere a causa de una extraña enfermedad.
Esto supuso un golpe terrible para los persas, su mejor estratega sucumbió y no había nadie de valía que pudiera sucederle en el mando, los sucesos posteriores se precipitan; Farnabazo, su sobrino le sucede en el mando, consiguiendo la rendición de Mitilene.
Farnabazo maniobró inteligentemente, demostrando no ser un mal recambio para Memnón, pero el rey persa Darío III lo estropeó todo; sin Memnón, se dejó convencer por sus cortesanos de que él debía encabezar el ejército persa para derrotar a Alejandro.
Esto fue una mala acción, ya que en la posterior batalla de Issos en el 333 a. de C., los persas fueron fulminantemente derrotados por Alejandro Magno, lo cual comportó que las unidades navales fenicias y chipriotas, las cuales formaban el grueso de la flota persa, abandonaran la obediencia a Darío III para pasarse al bando de Alejandro, con lo cual la flota persa pasó a estar en estado de inferioridad respecto a las unidades navales de Alejandro, con lo que la supremacía en el mar Egeo se perdió para siempre para los persas.
Farnabazo tuvo que remitir casi todos sus valiosos mercenarios griegos para la ofensiva que el rey persa preparaba, con lo que la iniciativa pasó a manos de los macedonios, con lo que con el tiempo la iniciativa pasó al bando macedonio.
La muerte de Memnón fue mucho más importante de lo que parece, a partir de entonces Alejandro Magno no tuvo ya un rival digno en la ofensiva contra los persas, siguiendo victoriosamente en su plan de conquistar el imperio persa.
Quizá en vida de Memnón también hubiera podido lograrlo, pero habría tenido que realizar un esfuerzo tremendo, ya que la astucia e inteligencia de Memnón eran, ¡quizas!, iguales a Alejandro, y el veterano mercenario además se beneficiaba de la mucha experiencia que tenía en el arte de la guerra; con la muerte de Memnón, ¡el destino del imperio persa esta sellado!.

Hoplitas griegos
Autor: eljoines
Bibliografía:
- Wikipedia.
- Satrapa1.
- Biografías de Alejandro Magno.
- Eljoines's blog
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Hola Coracinero, nuevamente me alegra de que una persona que sabe del tema le guste este trabajo je,je; bueno,vamos por partes!, referente a tu primera pregunta sobre la batalla naval planteada por Memnón, la verdad es que está narrado por fuentes antiguas, las cuales no destilaron mucho en cuanto a detalles tácticos sobre las batallas de entonces.
Estás en tu derecho a rebatir la táctica naval de Memnón, pero, por desgracia tampoco hay nadie que lo haya rebatido como tú, ni he encontrado fuentes que lo desdicieran o contradigeran. Tus sospechas pueden ser ciertas, pero por desgracia no he encontrado un lugar donde se rebatiera las fuentes de la vida de Memnón.
Sobre tu comentario segundo, ¿te refieres a la batalla del Granico?, ¿sobre que las tropas persas mejor dotadas estaban en vanguardia y las milicias de poco valor muy a retaguardia?; si es a esto, probablemente tengas razón en cuanto a que quizá hubiera sido mejor que los macedonios se agotasen enfrentándose a tropas de escaso valor para luego enfrentarse a las mejores persas, estas descansadas.
Pero por desgracia para los persas, aquí Memnón no pintaba nada, ya que era un general más entre la plana mayor, en la que los Sátrapas persas decidían, ya que eran mayoría sobre él; solo tras esta batalla Memnón por decisión del rey Darío III, tuvo en sus manos la conducción total de la guerra.
saludos
Hombre ElJoines me gustan los artículos que te curras porque no son los trillados y siempre se aprende algo.
Por partes: No sé exactamente lo que Memnon pretendía hacer con la escuadra, porque su intención es plantear batalla, no??
Si quiere plantear batalla y los otros no, porque son muchos (recordando a Temistocles, Salamina, el emisario "traidor" enviado por Temistocles, la angostura del estrecho y no poder desplegarse) pues algo quiere hacer Memnon para invitar a la batalla.
Según me parece a mí, el izar las velas no es para plantear batalla en esa época, pues el aparejo es inflamable, no deja por la suerte del viento a las maniobras, no depende de la boga, etc
Entonces si se arrian las velas y se deja el aparejo en la sotacubierta o incluso se deja en islas, pues tenemos que aparentaba una huida, ¿Puede ser?
Yo creo que los enemigos de Memnon pensarían: "Aquí los tenemos con los aparejos izados y que si los pillamos los tenemos a nuestra merced porque no pueden maniobrar sino más lentamente (en distancias cortas)"
La "Guerra de las Estacas" en Siracusa en la Guerra del Peloponeso dice mucho de eso, los combates son de decisiones de capitanes de naves para romper las bancadas de remos y dejar "parado" a la trirreme.
Yo pienso, creo a la ligera, que fue una celada, pero aparentando una huida, pero los detrás no tenían las velas aparejadas y cuando llegaron y les dieron alcance se encontraron a los otrs esperándoles para enfrentarse.
Son opiniones
Y sobre el Gránico:
(Recordando) Eran los Sátrapas los que fueron a contener a Alejandro, pero como una cosa...puuufff.... bueno, tampoco muy en serio, y se pusieron delante en la ribera del rio con la caballeria.
¿Hay mayor desproposito para una caballeria ligera como la persa que apostada en una ribera sin poder maniobrar, hacer el tiro parto (en su medida) o poder hacer valer su superioridad?
Así los compañeros, los sariforos, etc... pues los revientan con los petos de bronce, las sarisas de caballeria, las dorys o lanzas de caballeria,etc
Aunque intercalaron o pusieron en segunda linea a arqueros, etc, si no recuerdo mal, en cuanto pasa la caballeria, pasan los agrianos, los hoplitas (que no me acuerdo si serían los hipapistas),etc pero aún así, esa segunda línea es arrollada por la caballeria:
A- la persa en retirada, que no va a buscar los flancos para retirarse ¿Flancos en una ribera?
B- Por la macedonia que sabe que tomar la ribera es tener la batalla, como así fue.
C- Los arqueros o infanteria ligera no pueden hacer nada ante una melé de persas-macedonios que combaten como caballeria, puesto que las tácticas persas no están muy preparadas para eso, sino líneas claras para clavar los spara y eso.
Además que los arqueros no dispararían sobre la caballeria persa que eran los nobles y demás... no era algo que se les ocurriera.
Y bueno ya en Issos, se nos va de la mano, porque Memnon no staba, estaba en Halicarnaso, pero en el sitio, aquí se desesperó porque trajo Alejandro las máquinas katapeltes de torsión y se desesperaron, porque llegaban más lejos que las de torsión de los persas (o griegas) e incluso ya fabricó las helepolis si me acuerdo bien.
Bueno, ¿qué opinas de esto ElJoines, porque lo dejo como opiniones a la ligera que es lo que son?
(Joe qué rollo te he soltado)
Bueno Coracinero, parece que la estrategia versaba en atraer al enemigo fuera de puerto para desplegar su mayor número y vencerle, por desgracia, no se comentó mucho más, algo que habría sido bueno para discutir el tema, pero por desgracia la fuente es muy vaga en ese aspecto, ¡una lástima!.
Aunque lo de ocultar el grueso de la flota detrás de una fuerte vanguardia me parece excelente, aunque da a entender como que los palos de los barcos se podían plegar, algo que no me cuadra mucho, lo digo por el palo mayor; no se mucho sobre táctica naval, pero me extraña.
Sobre Grannico, me da que los Sátrapas y su caballería querían la gloria para sí, dejando atras a Memnón; podría decirse que este estaba en retaguardia por si las cosas iban mal, ¡pero no me lo creo, sabiendo la envidia que le tenían!.
Respecto a Issos, bueno ,Memnón ya estaba criando malvas, aunque si hubiera interevenido, la táctica hubiera sido diferente y más eficaz que la de Darío III y sus aduladores cortesanos.
saludos
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ElJoines, artículo excepcional, como destilas, pero me gustaría hacer un comentario, porque tengo una duda, comentas que Memnon plantea una batalla naval y para (como decía Cesar en su bello gallico) darles el ejército que pide el enemigo hace izar las velas, pero no lo veo claro.
En las batallas de esa época, los combates eran sólo con remos, con los estilos que sabemos, eso de darle vueltas a los barcos enemigos buscando el punto débil o partirles los remos con una pasada. Entonces sería que cuando iza las velas es para aparentar una huida.
En Egospótamos como sabemos se salvaron de la ruina apenas un puñado de naves atenienses, pero estas (creo recordar) se llevaron todo el aparejo de velas espartano dejado en una islita, porque las naves espartanas se acercaron bogando, como no podia ser de otro modo.
Y cambiando de tercio, comentas lo de la táctica Fabiana que quería hacer Memnon (que hubiera sido lo procedente, pero nadie sabia de las capacidades de Alejandro aunque ya despuntaba por lo de Iliria y Tebas) y lo de las milicias sin valor táctico.
Es lo que hubiera hecho Memnon, digo yo, poner las milicias delante y que se consuman los macedonios delante, que no pueden reemplazar los efectivos, caros, escasos y con una instrucción larga, como serían los falangitas y los hipapistas. El problema: que se vuelvan espantados y colapsen las segundas lineas, pero el otro problema es que como pasó en las otras batallas ponia detras a decenas de miles de infantes que cuando veian caer a los kardaka, los inmortales, la caballeria,etc.. salían en estampida. Creo que Dario jugó a táctico con los carros falcados, con los pinchos en el terreno, con la caballeria, con esto y con lo otro, sin prestarle atención a que en calidad no tenia hombres para aplastar al macedonio. Creo, hablando a la ligera, que una buena táctica hubiera sido colapsar un flanco o el centro que siempre era falange,con las hordas y que no ejercieran de yunque, como hacia siempre.