Louis Joseph de Montcalm
Montcalm como fue popularmente conocido (o quizá también erróneamente como “el marqués de Montcalm”) y cuyo nombre completo era Louis-Joseph de Montcalm-Gozon, fue un militar que en la “guerra de los siete años”, defendió con energía y eficacia la región de Nueva Francia, tal como se conocía las posesiones francesas en el Canadá francés.
No cabe duda que su sabe hacer, astucia y dotes diplomáticas, (tanto como con los indígenas de los territorios franceses, como con canadienses de origen francés y los militares que guarnecían Canadá) aunó una defensa unida y sólida, que hasta el fallecimiento de Montcalm en 1759, hizo una defensa sólida de los territorios franceses.
Montcalm nació en 28 de febrero de 1712 en el "Chateau de Candiac", finca familiar donde residían sus padres los marqueses de Saint-Veran; cerca de la localidad de Nimes, al sur de Francia.
La niñez de Montcalm parece que transcurrió feliz, a la edad de seis años la tutoría del niño la asumió su medio hermano ilegítimo Dumas Montcalm; el cual le educó y preparó durante su niñez para las responsabilidades que de mayor tuviera el joven Montcalm, ya que él de mayor, como hermano mayor que era de la familia, (eludiendo la ilegitimidad de su hermano Dumas) heredaría el marquesado a la muerte del padre.
Montcalm bajo la tutela de su hermano aprendió las diversas materias que de su aprendizaje se exigía, sobresaliendo en latín, griego e historia; Dumas fue muy exigente con su joven hermano, por lo que la relación con él fue tirante, ya que con frecuencia alumno y tutor chocaban.
Dumas no estaba satisfecho con los progresos de su joven hermano, y este se sentía un poco frustrado, ya que no conseguía contentar a su exigente tutor; incluso Dumas escribía al padre de Montcalm quejándose de que su hijo debía esforzarse más en los estudios.
No obstante Montcalm parece que en líneas generales aprovechó bien sus estudios, recibiendo una educación equilibrada, así como una disciplina no excesiva para la época con unos objetivos bien establecidos “asumir el marquesado en el futuro en las mejores condiciones posibles”.
En esto último se cumplió su objetivo, ya que aunque su hermano Dumas fue exigente, el joven Montcalm tenía ciertas limitaciones, ya que no era al uso un joven ambicioso y arrogante.

Batalla Monongahela 1755, arriba los británicos y abajo regulares, milicianos y nativos franceses
Montcalm, como hijo mayor perteneciente a la nobleza, siguió recibiendo la educación subsiguiente, y esta fue la carrera militar que correspondía a todo hijo mayor de un noble.
Se alistó en 1727 a la edad de 15 años en el ejército francés, como oficial comisionado en su rango más bajo, ¡alférez!, en el regimiento de Hainaut; dos años más tarde su padre compró (era normal en la época) el gradó de capitán en el ejército francés para su hijo, este ya con 17 años cumplidos.
Pasaron unos años en puestos de guarnición cuando pudo participar en combate en el año 1734, durante el asedio de Philippsbourg en la “Guerra de Sucesión Polaca”; allí el joven oficial se pudo foguear en combate, adquiriendo experiencia militar de primera mano.
Tras el fin de las hostilidades, Montcalm pasó varios años en paz, realizando servicios de guarnición donde se le ordenó y sin más novedades; en 1735 el padre de Montcalm falleció, con lo que el marquesado pasó a su joven hijo, que con 23 años heredaba dicho título.
Por desgracia para Montcalm, dicho título vino junto con unas deudas bastante considerables, con lo que dicho título fue un regalo, ¡un tanto envenenado!; Montcalm asumió la herencia familiar, decidido a hacer frente a las dificultades lo mejor posible.
Pero el joven tuvo un golpe de fortuna; el marqués de Tarifa, amigo de la familia Montcalm, así como asesor de los bienes de la misma, arregló para el joven Montcalm un matrimonio conveniente que le dotó de cierta holganza económica, así como una posición de poder gracias a las influencias de la familia de su mujer.
Montcalm se casó con Angelique Louise du Boulay, can la que al parecer fue muy feliz y con la que gracias a las influencias de su familia, el joven Montcalm tuvo la base desde la que poder ascender con rapidez en el escalafón militar francés.
En 1740 estalló la “Guerra de Sucesión de Austria”, Francia, Baviera, España y Prusia se batieron contra Austria, los Países Bajos, Hannover, Cerdeña, Sajonia y Gran Bretaña; en la misma, Montcalm adquirió una experiencia en la guerra inestimable, la cual le sería positiva en futuras campañas militares.
En la campaña de Bohemia en 1741 Montcalm combatió activamente, más tarde, en 1743 este ostentaba ya el grado de coronel con un reciente ascenso, pasando a mandar el regimiento “Auxerrois”.
En 1745 fue destinado a Italia, al mando del mariscal Maillebois; en la campaña de Piacenza, la cual se saldó con un desastre francés, Montcalm demostró su valentía al frente de su regimiento, siendo herido por sable hasta en cinco ocasiones, lo cual demostró su valentía en combate.

Infantería de marina francesa, 1754 y 1755 respectivamente
No obstante, su valentía no sirvió de nada ante tan desastrosa campaña; la derrota fue segura y Montcalm y su regimiento fueron hechos prisioneros. Montcalm pasó varios meses prisionero, tras los cuales fue liberado bajo la promesa de no levantar armas contra sus enemigos el resto de la guerra.
La campaña de Piacenza, a pesar de ser un desastre francés, resultó provechosa para Montcalm, ya que su valentía fue reconocida por sus superiores, lo que le valió su ascenso al grado de general de brigada.
Montcalm, tras un periodo de descanso tras la campaña italiana, volvió al servicio activo, siendo herido esta vez por mosquete en acción ante el enemigo; al año siguiente en 1748, la “Guerra de Sucesión de Austria” tornó a su fin tras el tratado de paz de “Aix-La-Chapelle”.
Montcalm, un poco cansado de la vida militar, se retiró a sus posesiones del "Chateau de Candiac", donde pudo descansar y disfrutar de la vida familiar, al menos durante un tiempo; con su mujer tuvo diez hijos durante su matrimonio, los años pasaron en relativa paz y tranquilidad.
El año 1755 marcó el punto de inflexión en la tranquila vida de Montcalm; este visitó en otoño de 1755 la villa de París, donde se entrevistó con el ministro de guerra, conde D'Argenson.
Allí el ministro entre otros asuntos, le preguntó sobre si estaría disponible para asumir el mando de las tropas regulares francesas en “Nueva Francia”, a lo que Montcalm accedió; pero el ministro tenía que ratificar con el rey Luis XV dicho nombramiento, ya que era un cargo de enorme responsabilidad.
El 25 de enero de 1756 D'Argenson escribió a Montcalm que el rey aprobaba su nuevo cargo militar; como sus subordinados en el mando, el caballero de Levis (hombre que asumió el mando tras la muerte de Montcalm en 1759 en Norteamérica, hombre que demostró su competencia, aunque no pudo alterar la suerte adversa de las armas francesas).
El cargo de tercero al mando en “Nueva Francia”, recayó en el caballero de Bourlamaque; también Montcalm recibió un nombramiento que le produjo mucha satisfacción, el nombramiento de su hijo mayor como comandante en un regimiento francés.
Montcalm, una vez recibido su nuevo nombramiento, se apresuró a realizar los preparativos necesarios para tan largo viaje; un viaje en el cual realizaría una aventura en la que pasaría a la gloria en su carrera militar, aunque para ello tuviera que pagar un terrible precio para ello, ¡su vida!.

Fuerte Frontenac
Pero no nos pongamos lóbregos, y pasemos a narrar las experiencias de Montcalm en su nuevo servició; tras una travesía agotadora de 38 días, Montcalm a bordo de una pequeña flotilla compuesta por tres transportes de tropas y tres fragatas, arribó al puerto de St. Fleuve, cerca del río San Lorenzo; con él, arribó al continente americano un pequeño contingente de 1.200 soldados.
Montcalm marchó a pie a la ciudad de Quebec, en la cual mandó un mensaje al gobernador de “Nueva Francia”, Pierre Rigaud de Vaudreuil de Cavagnial, de su llegada; las relaciones de dicho gobernador con Montcalm fueron siempre tirantes.
Para empezar, Vaudreuil era canadiense de nacimiento, por lo que siempre vio con desconfianza la presencia francesa proveniente de la Metrópoli francesa; había ambicionado poder mandar las fuerzas regulares francesas en el Canadá; de hecho, intentó en la medida de sus posibilidades de convencer a Francia para que no mandara un general que asumiera dicha misión.
Para desgracia de “Nueva Francia”, no se pudo realizar una defensa coordinada de los territorios franceses; Montcalm tenía el mando sobre las tropas regulares francesas, y Vaudreuil sobre los milicianos canadienses y las fuerzas indígenas del Canadá francés; la envidia de Vaudreuil sobre Montcalm dificultó cuando pudo la coordinación entre todas las fuerzas.
Montcalm, hombre sagaz e inteligente evaluó la situación y posibilidades de sus fuerzas en el Canadá francés, así como también el territorio en el que se movería; de primera mano adoptó una actitud defensiva en sus territorios; las fortificaciones fueron revisadas y reparadas y las guarniciones reforzadas en la espera de una ofensiva inglesa que se consideraba inminente.
Informes recibidos de concentraciones de tropas británicas o inglesas para atacar los fuertes estratégicos de Crown Point, Fort Carillón, Fort Frontenac y Fort Niágara; obligaron a Vaudreuil y a Montcalm a establecer este tipo de medidas defensivas.
Sin embargo, una vez realizadas dichas medidas, Montcalm sondeó la situación y decidió tomar la iniciativa antes de que los británicos golpearan; en el lago Ontario, el establecimiento de un fuerte inglés llamado Fort Oswego, imposibilitaba a los franceses el dominio total del lago; por lo que Montcalm decidió la toma del mismo, con vistas a una estrategia posterior contra los británicos.
En realidad aparte de Fort Oswego había otros dos fuertes menores, Fort Ontario y Fort George. Montcalm intentó llevar a cabo una incursión nocturna el 10 de agosto con la esperanza de poder tomar rápidamente los tres fuertes si era posible, contaba con importantes fuerzas a su disposición, compuestas por 1.500 regulares, 1.350 milicianos y 150 nativos.

Aliado indio y soldado regular francés año 1750
El efecto sorpresa no se logró, ya que las dos guarniciones menores descubrieron a la fuerza francesa y se refugiaron en fuerte Oswego, con lo que la guarnición fue reforzada considerablemente, de hecho, fuerte Oswego contenía ya, una poderosa guarnición de 1.700 hombres apoyados por 33 cañones.
Montcalm era consciente de que con sus milicianos y nativos, no podía efectuar un sitio en regla de fuerte Oswego, así que decidió atacarlo con todos los medios a su disposición en la espera de que la guarnición inglesa se rindiera por la fuerza del ataque.
Montcalm instaló sus cañones en Fort Ontario y empezó a bombardearlo con dureza mientras los nativos atacaban el fuerte por retaguardia.
Tras la muerte de James Mercer, el comandante británico de fuerte Oswego, la guarnición comprendió que no había posibilidad de poder seguir haciendo una defensa eficaz, por lo que procedieron a rendir el fuerte el 14 de agosto.
Montcalm se apropió del valioso contenido del fuerte, incluyendo 1.600 prisioneros y su artillería, a la par que maniobrando inteligentemente con sus aliados nativos, destruyó los dos fuertes menores, Fort Ontario y Fort George y les entregó sus tierras circundantes, las cuales les habían arrebatado los británicos.
Con esta victoria, Montcalm tenía la conexión estratégica norte-sur de Quebec- Nueva Orleans, y demostraba que las imposibles tácticas europeas en los frondosos bosques americanos eran posibles con alguna pequeña variación.
Casi por las mismas fechas, además de ataques efectuados por tropas regulares, se efectuaban incursiones de saqueo por parte de ambos bandos sobre territorio enemigo. Uno de estos sucesos, lo tenemos en lo que ocurrió tras la batalla del río Monongahela el año anterior.
Los franceses convencieron a los indios Delawere y Shawnee (los cuales eran neutrales en la espera de saber cuál de los dos bandos era el más fuerte) tras la batalla anterior, de que efectuaran ataques sobre el territorio inglés de Pennsylvania. Los franceses a veces les ayudaron en dichas incursiones, aunque para convencerles también ayudó que dichos indios habían sido despojados de sus territorios por los ingleses.
Las incursiones de las partidas indias capitaneadas por Shingas líder de los Delawere y el capitán Jacobs, eran muy molestas para los colonos de Pennsylvania, a la par que muy sangrientas, ya que en pleno combate, no hacían distinción entre hombres, mujeres y niños. Los colonos ingleses decidieron poner término a estas incursiones atacando el reducto del que partían los ataques, Kittaning.
Con una fuerza de 300 milicianos capitaneados por el teniente coronel John Armstrong, el reducto fue destruido retirándose después los milicianos, Armstrong fue calificado como un héroe, pero los resultados fueron magros, ya que los indios tuvieron tiempo de escapar casi todos con sus prisioneros.

Nueva Francia
Los colonos sufrieron más bajas de las que causaron ante la enconada resistencia de sus habitantes a la par de que tras dicha incursión, los indios aumentaron en venganza las incursiones efectuadas desde otras bases.
El siguiente objetivo de Montcalm al año siguiente, en 1757, fue la toma del fuerte William Henry, el cual estaba poderosamente guarnecido por dos regimientos británicos y apoyados por fuerzas de la milicia colonial, unos 2.500 hombres en total. Para la toma de este fuerte, Montcalm tenía que efectuar un sitio en toda regla, y efectuarse con tropas regulares disciplinadas.
Su ejército era bastante numeroso para este fin, 6.000 soldados regulares apoyados por 1.600 guerreros nativos aliados. Montcalm, llegó el 3 de agosto del 1757 al fuerte y lo sometió a un duro bombardeo con su artillería, el comandante del fuerte inglés general George Monro, sabía que no podía resistir semejante castigo y mandó un mensaje a Fort Edward para que el general inglés Daniel Webb le enviara ayuda para romper el sitio.
Desgraciadamente Monro recibió un mensaje en que se le comunicaba que era imposible mandar refuerzos de Fort Edward. Asolado por el mensaje y pérdida ya toda esperanza, Monro se rindió el 9 de agosto, justo un día antes de que los refuerzos de fuerte Edward llegaran, haciéndose Montcalm con su valioso contenido.
Daniel Webb había cambiado de opinión y envió refuerzos, pero Monro sin saberlo, se había rendido ya, lo que hizo que Daniel cayera en desgracia siendo enviado de vuelta a Gran Bretaña.
El pacto de rendición entre Montcalm y Monro fue caballeroso, Monro pudo retirarse del fuerte con todas las armas. Desgraciadamente, los indios aliados de los franceses no vieron bien tan ventajoso acuerdo sin fruto ni saqueo del fuerte, así que cuando los ingleses habían salido del fuerte, fueron atacados por sorpresa por retaguardia.
Este episodio provocó varios centenares de muertos y heridos, solo cuando los ingleses se repusieron de la sorpresa, pudieron recomponer sus filas y rechazar a los indios, los cuales se retiraron cuando vieron que eran recibidos por un fuego disciplinado de mosquetes, ante lo cual siempre huían. Este último episodio dio origen a una famosa novela que tuvo su representación varias veces en el cine, “el último Mohicano”.
Al acabar el año, el gobierno británico podía hacer un triste balance de esta guerra que duraba ya 3 años en Norteamérica, las victorias se habían decantado a favor de Francia, los ingleses solo podían presentar alguna victoria de valor irrelevante para las armas inglesas, pero cuando empezó el año 1758, los británicos habían establecido los mimbres que les llevarían a la victoria.

Tropas regulares francesas camino de luchar contra el enemigo
En junio de 1757 fue nombrado en Gran Bretaña William Pitt como ministro de Guerra, este hombre fue el alma que llevó a la Gran Bretaña a derrotar a los franceses de Nueva Francia, a ello ayudó que además de ser un hombre muy competente, tuvo en sus manos el control total de la guerra en sus manos.
Los británicos planearon una triple ofensiva encaminada a tomar Louisbourg, Fort Ticonderoga y Fort Duquesne. El ministro de guerra William Pitt proporcionó a esta triple ofensiva tropas y material con generosidad, a cambio, exigió perentoriamente que no hubiera demora en el ataque.
El primer golpe que se planeó fue tomar de una vez por todas, Louisbourg, esta ciudad estaba muy bien guarnecida por 3.500 regulares franceses, 3.500 marineros, 5 navíos de línea y muy bien artillado. Los británicos decidieron destinar poderosos contingentes a fin de llevar a buen término la empresa.
Los ingleses destinaron una flota impresionante de 40 navíos de guerra y 150 de transporte, los cuales llevaban a 14.000 regulares y 12.000 marineros. La expedición inglesa estaba al mando de Jeffery Amhers y la defensa de Louisbourg al mando del caballero Drucour; James Wolfe fue un oficial británico que fue decisivo en la toma de la fortaleza.
La toma de Louisbourg por parte de Wolf, dificultó el envío de refuerzos franceses por el río San Lorenzo, ya que la fortaleza en manos inglesas vigilaba toda entrada y salida de barcos por dicho río.
A la par que los contingentes establecidos en dicha isla fueron hechos prisioneros, con lo que se imposibilitó que dichas fuerzas pudieran reforzar a las mermadas fuerzas de Montcalm, el cual desde el inicio de las hostilidades no había podido recibir refuerzos de ningún tipo.
De hecho, se especula que durante la guerra de los siete años se calcula que mientras los británicos pudieron enviar 50.000 tropas de refuerzo, los franceses solo pudieron colar 300 hombres en el bloqueo que hicieron a “Nueva Francia”.
La ofensiva terrestre estuvo al mando del general James Abercromby, para desgracia del ministro de guerra William Pitt, la pericia militar de este estaba anclada en el pasado y con tácticas draconianas, William le hubiera destituido con placer, pero mientras no demostrara su incompetencia, no podía hacer nada al respecto, y Abercromby, no tardaría demostrar a William que lo que opinaba de él era con fundamento.

Fortaleza de Louisbourg
Un dato importante, conviene hacer saber que Fort Carillon, posteriormente sería llamado por los ingleses Fort Ticonderoga.
Fort Carillon era un fuerte en una posición privilegiada, estaba situado entre el lago George y el lago Champlain , dominaba el acceso sur de este último lago y controlaba el acceso al valle del río Hudson.
El fuerte se hallaba bien guarnecido de tropas, 3.600 regulares, milicianos y nativos aliados lo protegían. También estaba fortificado a conciencia con barreras altas, artillería y árboles cortados, afilados y endurecidos al fuego como obstáculo para las tropas británicas. Montcalm en persona dirigiría la defensa, lo cual era un garante para el fuerte ser mandados por tan prestigioso soldado.
Montcalm además en un alarde de diplomacia, había conseguido que los mortalmente enemigos de Francia, los guerreros iroqueses, en esta oportunidad permanecieran neutrales, hecho perjudicial para los británicos. La toma de Fort Carillon también se vio perjudicada por la muerte el 7 de julio en una escaramuza del general Augustus Howe.
Howe había dirigido una fuerza de avanzadilla para limpiar el camino de posibles posiciones de avanzadilla francesas que pudieran haberse atrincherado fuera del fuerte. Howe cumplió a la perfección con la misión encomendada, y había puesto en fuga a las avanzadas francesas, pero en su posterior persecución, resulto muerto.
Este hombre estaba al mando de los milicianos coloniales, a los cuales había mandado acertadamente, pero era en el fondo, el verdadero cerebro de la expedición, Abercrombry se quedó solo al mando y en total confusión sin saber muy bien qué hacer.
Pero este estaba ya a las puertas de Fort Carillon, así que decidió sin pensarlo mucho proceder a su asalto. Tenía bajo su mando poderosos contingentes de tropas, de hecho, era el ejército más numeroso inglés que se había congregado para una batalla en Norteamérica, 6.000 regulares británicos entre los cuales brillaba un regimiento de valerosos escoceses Highlanders y 10.000 coloniales americanos era la fuerza reunida para la toma del fuerte.
Era el 8 de julio cuando en frente de Fort Carillon, Abercromby decidió rodear el fuerte y rendirlo por hambre, pero recibió la noticia de la inminente llegada de tropas francesas de refuerzo compuestas por 3.000 hombres, podía verse atacado por los refuerzos y tal vez por una salida del fuerte contra sus fuerzas.
Se imponía un ataque al fuerte para conseguir tomarlo y tal vez, los refuerzos franceses visto el panorama, procedieran a retirarse. El problema era que con las fuerzas de que disponía, se imponía un ataque al fuerte hecho con inteligencia, y tras la muerte de Howe, solo quedaba la inteligencia obtusa de Abercromby.

Tropas regulares francesas abren fuego sobre los británicos en Fort Carillon, en el fallido asalto que sufrieron en 1758
Atacó sin preparación artillera alguna, y sin tener claramente en cuenta que atacaba de frente una posición muy fortificada.
El camino de ataque al fuerte tenía un único sendero por el cual penetraron los británicos, en vanguardia del ataque iba una compañía de aguerridos exploradores coloniales, los Roger's Rangers, estos limpiaron de vigías franceses las afueras del fuerte, pero al toparse con sus defensas comprendieron que la tarea que les aguardaba era titánica.
Siete asaltos separados se estrellaron contra la muralla establecida por los franceses, estos tumbados y protegidos en dicha muralla, lanzaron una lluvia de mosquete sobre las desprotegidas tropas británicas que atacaban a pecho descubierto.
Solo unos pocos pasaron dicha muralla, los cuales fueron obligados a retirarse, finalmente Abercromby comprendió que era inútil seguir obstinadamente atacar una posición tan poderosa y suspendió el ataque. ¡Las bajas en cuestión eran abrumadoras!, fue una gran victoria defensiva para Montcalm, desgraciadamente para él, era la última que iba a obtener en el continente americano.
Los ingleses sufrieron 551 muertos, 1.356 heridos y 77 desaparecidos. Por el contrario los franceses solo sufrieron 104 muertos y 273 heridos. Poco a poco los ingleses empezaron a obtener triunfos, el mayor número de sus tropas empezó a pesar en las operaciones militares.
Montcalm, falto de refuerzos del continente europeo, no podía hacer nada al respecto, sino ver impotente, como la suerte de la guerra se inclinaba en su contra, a la par que montar una defensa lo más sólida posible contra las ofensivas británicas.
Los británicos empezaron poco a poco hacer retroceder las posiciones francesas, primero fue con la toma del estratégico fuerte llamado Frontenac, importante para el dominio del lago Ontario; a finales de agosto de 1758 los ingleses lo tomaron y esto no era más que el principio.
Ahora le tocó el turno a Fort Duquesne; a pesar de que a mediados de septiembre los británicos fracasaron en un primer ataque, la fuerza estaba compuesta por unos 6.000 hombres: milicianos reclutados en su mayoría en Pennsylvania y Virginia mandados por George Washington y fuerzas inglesas al mando al mando de John Forbes, comandante de toda la expedición.
A pesar de la victoria defensiva francesa, los británicos permanecieron cerca del fuerte; un ataque directo contra el fuerte no podría ser resistido, por lo que decidieron los franceses el 26 de noviembre a evacuar el fuerte.
Zona antigua de Quebec
El año 1759 empezaba bastante aciago para Montcalm, la flota francesa estaba imposibilitada para enviar refuerzos a Nueva Francia, y Montcalm solo podía defenderse con las tropas que él tenía disponibles.
Jeffrey Amherst, encargado de la ofensiva británica por tierra, se trasladó al norte del lago George en julio de 1759 para cortar las rutas de suministro a los franceses, y el 22 de julio comenzó el asedio de Fort Carillon, el número de tropas francesas en el fuerte era escasa, ya que en el invierno, las tropas francesas habían empezado a concentrarse en las principales ciudades del Canadá (Quebec y Montreal) y los otros fuertes del oeste para una defensa más eficaz.
La resistencia de Fort Carillon fue bastante efímera, así que tras una corta resistencia, los defensores se rindieron a los británicos el 27 de junio; los británicos tenían en mente expulsar a los franceses de los Grandes Lagos, casi paralelamente Fort Niágara cayó también el 26 de julio.
Quebec era ya el siguiente objetivo de los ingleses, antes de proceder a su toma definitiva, hubo una intentona apresurada de tomarla, James Wolfe, al mando de todas las unidades británicas para la toma de la ciudad, ordenó un desembarco cerca de Quebec con 10.000 regulares y milicianos, en Beauport, donde los franceses se habían fortificado formidablemente y poseían una importante guarnición de 4.000 hombres regulares.
El bombardeo inglés fue terrible, pero la defensa obstinada de los franceses fue sumamente tenaz, y los ingleses fracasaron en su objetivo, hubo que postergar su intento de tomarla para más adelante y estudiar el punto idóneo de ataque con detenimiento, 440 muertos y heridos británicos por 70 franceses fueron el saldo del fracasado asalto.
Los británicos ahora dedicarían todos sus esfuerzos a tomar la principal ciudad del norte del norte de Nueva Francia (Canadá), ¡Quebec!. Montcalm, al mando de la defensa, adoptó todas las medidas defensivas que estaban a su alcance.
La fortificación de la ciudad era buena, así que aquí la cosa no revestía gravedad, luego pensando en guarnecerla lo mejor posible, había hecho que todas las guarniciones francesas cercanas fueran abandonas y que sus tropas se concentraran en Quebec.
Si las tropas hubieran sido de calidad, quizá su toma habría sido dificultosa. Pero Montcalm, si bien contaba con un buen surtido de tropas, la calidad de las mismas no era muy buena. El enemigo para esta ocasión, contaba con un número excepcional de tropas regulares disciplinadas, capaces a la ofensiva o defensiva, de mantener un fuego letal ante el enemigo sin perder los nervios o la compostura.

Fuerte Duquesne
Montcalm también contaba para la ocasión de un buen número de tropas regulares, pero desgraciadamente, los años de campaña en Nueva Francia, y la imposibilidad de la metrópoli francesa de enviar refuerzos, había obligado a Montcalm, a llenar los huecos de las tropas regulares con milicianos canadienses.
Pero estos hombres estaban acostumbrados a la lucha en los bosques y a cierto tipo de batallas, pero a pesar de la disciplina que se les inculcó, poco se pudo hacer a este respecto, era muy difícil cambiar sus hábitos de lucha.
No podrían soportar un asedio bajo bombardeo intenso o ante el choque de dos ejércitos con un fuego disciplinado y mortal a pocos pasos de distancia, romperían líneas con total seguridad.
Montcalm era plenamente consciente de este hecho, pero era algo contra lo que no podía hacer nada, ya había enviado mensajes anteriormente solicitando angustiosamente refuerzos, pero fue en vano, la flota francesa a pesar de que lo intentó, no podía oponerse a la flota británica.
Incluso la metrópoli de Francia, agobiada por los no pocos problemas que tenía en Europa con la guerra de los siete años y sus escasos triunfos de armas, envió exasperada un comunicado en el que textualmente decían, “cuando se quema la casa, no hay tiempo de ocuparse de la cuadra”, Montcalm comprendió que su suerte estaba echada, pero decidió combatir hasta el amargo final aprovechando todos los recursos disponibles a su disposición.
La guarnición de Quebec era ciertamente numerosa:
-13.390 hombres entre regulares (con milicianos en sus filas) tropa de marina y milicias.
-200 jinetes de caballería.
-300 guerreros nativos aliados.
-140 acadios (de origen francés) aliados, provenientes de la Nueva Escocia británica.
En el libro de Isaac Asimov los numeraba en 16.000 hombres en total, en todo caso, estaba bien guarnecida la ciudad de Quebec.
Previamente a la batalla de Beauport, el asedio británico a Quebec había comenzado en el mes anterior de junio, James Wolfe al mando de la operaciones de asedio, había esperado contar con un contingente importante de 12.000 hombres para tomar Quebec.

Montcalm es aclamado por su gran victoria en Fort Ticonderoga o Fort Carillon en 1758
Pero se sintió desilusionado cuando al inicio se encontró con solo unos 8.000 hombres, eso sí, apoyados por una flota respetable compuesta por 49 buques de guerra y 140 embarcaciones menores.
Wolfe estuvo sondeando los alrededores de la ciudad, intentando encontrar puntos débiles donde poder atacar a la ciudad. Decidió desembarcar en una pequeña isla cercana a la ciudad llamada isla de Orleáns, los franceses como contra punto, enviaron unos brulotes (barcos en llamas cargados de materias inflamables) contra la flota británica, pero la empresa no tuvo éxito.
Luego llegó en consabido fracasado ataque a Beauport, pero previamente a esta batalla, los franceses habían recibido de una pequeña flota un refuerzo de 500 hombres con abundantes aprovisionamientos que ayudaron a soportar el asedio de Quebec, algo que los británicos lamentaron.
Pero el tiempo pasaba y Wolfe no encontraba un punto por el cual expugnar la obstinada ciudad, era ya septiembre y el almirante de la flota británica Charles Saunders empezó a presionar a Wolfe para que le dejara sacar la flota del río San Lorenzo.
El tiempo apremiaba, y no quedaba mucho para que el río empezara a congelarse, y con ello, la flota estaría perdida y la fuerza expedicionaria en una situación harto comprometida.
A pesar del bombardeo que hacía tiempo era sometida la ciudad por la artillería británica,( la cual había levantado una batería en la orilla del río, en Point Levis, casi enfrente de Quebec, con la que bombardeaba la parte baja de la ciudad) este no surtía el efecto deseado, ¡la rendición de la ciudad!.
Cuando estaba a punto de abandonarlo todo, Wolfe supo de un sendero que conducía a las alturas de la ciudad, ¡era un milagro!.
Sin demora organizó la expedición adoptando las precauciones necesarias para que los franceses no sospecharan. Como medida de distracción, ordeno a la flota británica que remontara el río, como si buscara puntos de desembarco y mantener a los franceses distraídos del objetivo de Wolfe.
También ordenó intensificar los bombardeos en los puntos fuertes de las fortificaciones de Quebec, también con el objetivo de distraer al enemigo. El 13 de septiembre de 1959 empezó la escala del sendero y posiblemente la última oportunidad de conquistar Quebec, ya cerca de las alturas un vigía francés preguntó, ¿Quién vive?, a lo que un oficial escocés llamado Simón Frazer respondió con tranquilidad y sin despertar sospechas.

El marqués de Montcalm
Cuando las avanzadas francesas de las alturas descubrieron lo que pasaba realmente era demasiado tarde, fueron arrollados y puestos en fuga a la ciudad, mientras los británicos tras escalar las alturas se agrupaban en la llanura de Abraham (nombre de la batalla) para el esperado combate que se iba a producir.
Cuando Montcalm se enteró de lo sucedido acudió al sector atacado con cuantas tropas pudo allegar, ya que las mismas estaban repartidas por toda la ciudad. Cuando llegó a la llanura de Abraham, los británicos estaban listos y en formación para plantar cara al enemigo.
Montcalm en persona y arriesgo de su propia vida, intentó que sus indios aliados no mataran más personas tras la marcha de estos de Fort William Henry en 1757.
Los efectivos de ambos contendientes registran similares efectivos, 4.800 regulares franceses contra 4.000 regulares británicos y 300 coloniales americanos. Sin embargo en la posterior lucha que se desencadenó Montcalm no adoptó el tipo de lucha que le hubiera convenido.
En frente tenía a las formaciones británicas listas para el combate, y Montcalm avanzó para enfrentarse a ellos. La lucha sería típicamente a la europea, dos ejércitos avanzan hasta acercarse a unos 50 metros, soltarse unas letales descargas de fusilería y posteriormente cargar cuerpo a cuerpo contra el enemigo.
Esto los regulares franceses podían soportarlo bien, ya que eran veteranos en este tipo de lucha, pero Montalm quizá no sospechó o recordó que buena parte de sus regulares eran milicianos que habían sustituido las bajas de los regulares muertos, que no aguantarían sin inmutarse el fuego disciplinado de una formación enemiga (cosa que si hubieran podido realizar los regulares originales).
Y esto fue lo que realmente ocurrió cuando se acercaron a los británicos, su letal fuego, especialmente de los regimientos de línea 43 y 47, no fue aguantado por los milicianos de las tropas regulares francesas, rompiendo la línea de ataque y huyendo a la ciudad, siendo perseguidos por las tropas del general James Murray.
A pesar de la victoria ambos contendientes, se hubo de lamentar la muerte de los generales que mandaban ambos ejércitos, Wolfe en la misma batalla, y Moncalm al día siguiente, ya que había sido mortalmente herido. Las bajas no fueron muy numerosas, los británicos tuvieron 58 muertos y 600 heridos, y los franceses 116 muertos y 600 heridos.

Soldado francés y miliciano canadiense
El mezquino gobernador de Nueva Francia Vaudreuil al enterarse de él resultado de la batalla, cargó con todas las culpas a Montcalm y huyó de la ciudad para ponerse a salvo. Aunque los ingleses no entraron en la ciudad, a los dos días capituló la ciudad perdida ya toda esperanza.
Con la conquista de Quebec, los británicos habían dado un paso muy importante en la conquista de Nueva Francia, en particular la zona del Canadá, que es a la que se refiere este trabajo. No obstante quedaba otro bastión importante en esta zona, la ciudad de Montreal, y es allí donde los británicos pusieron sus ojos.
Tras la muerte de Montcalm, el mando de las operaciones en Nueva Francia recayó en Francis de Gaston, caballero de Levis, este soldado también era como Montcalm un soldado excepcional, combatió con distinción en la guerra de Sucesión Austriaca y acompañó a Montcalm a él Canadá a luchar contra los británicos en 1756.
Pero el caballero de Levis a pesar de su competencia sufrió los mismo que Montcalm, falto de refuerzos de tropas regulares francesas, solo pudo defenderse lo más enérgicamente posible y resistir poco más de un año más contra las crecientes en número tropas británicas.
La muerte de Montcalm supuso la pérdida de su mejor estratega, el cual ante la falta de refuerzos franceses solo podía retrasar lo inevitable, la pérdida del Canadá francés, dificultando el avance británico en lo posible.
La pérdida de soldados regulares franceses también A Montcalm, ya que estas bajas eran parcheadas con milicianos canadienses, soldados aptos para incursiones en zona boscosa, pero nada aptos para aguantar un combate en que los dos bandos aguantaban estoicamente el fuego enemigo hasta que un bando rompía la formación.
Aquí, en el asalto en las llanuras de Abraham, la abundancia de milicianos canadienses en las filas francesas, fue pieza clave en la derrota francesa y en la pérdida posterior de Quebec.
Montcalm fue un soldado y un caballero, un hombre inteligente y hábil estratega que supo adaptar la estrategia a las circunstancias del terreno; maniobrando con las tropas disponibles y sacándolas un rendimiento bastante aceptable.
También supo ganarse el respeto de sus fuerzas por su trato humano; y las iniciales victorias, también le granjearon su admiración. Pero incluso en la derrota, Montcalm siguió disfrutando del respeto y confianza de sus tropas, por lo que la ofensiva británica, aunque se tornó en victoriosa, esta no fue en absoluto fácil.

Zona vieja del puerto de Montral
Autor: eljoines
Bibliografía:
- Wikipedia.
- http://www.mohicanpress.com/mo08004.html.
- http://foro.univision.com/t5/Historia-Universal/La-guerra-Franco-India-1754-1763/m-p/79752197.
- -“La formación de América del norte”, de Isaac Asimov.
- Eljoines's blog
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